viernes, 25 de abril de 2014

Protocolo en la Venida de la Virgen de los Santos a Alcalá


      Extracto del artículo publicado en 2002 en la Revista de Apuntes Históricos y de Nuestro Patrimonio.

Gabriel Almagro Montes de Oca



      Según el Diccionario, Patrimonio es “el conjunto de bienes que una persona hereda de sus ascendientes y antepasados directos”. Igualmente hay quién afirma que “cultura es aquello que nos queda cuando se olvida todo lo aprendido”. Uniendo lo uno y lo otro, tendremos que una parte importante de nuestro patrimonio cultural la constituye el conjunto de tradiciones que nos han legado nuestros antepasados y que hoy perviven entre nosotros.

      Viene esto a cuento porque en los próximos días, se va a producir la hoy así establecida, cuatrienal, visita de la Virgen de los Santos a Alcalá y con ella se repetirán una serie de actos que, aparte de estar cargados de emotividad, también lo están de historia, de tradición y cultura. A profundizar en el significado, origen y en por qué perviven estos, van las líneas que siguen y que tienen su origen en un documento dirigido por Domingo de Silos Moreno, Obispo de Cádiz, al que fuera beneficiado de la de San Jorge, Collado Doncel, (1) el 27 de septiembre de 1834 y que viene a confirmar otro escrito anterior, firmado por el Obispo Thomás del Valle el 22 de junio de 1773, en el que se regula el protocolo a seguir, en la venida de la Virgen de los Santos a Alcalá.

Firma del obispo Fr. Domingo de Silos
en el libro de Visitas conservado en el Archivo parroquial
       Dicho documento viene motivado por una petición que el Cuerpo Capitular de la Villa (lo que hoy llamamos Ayuntamiento) hace al obispo Fray Tomás del Valle a fin de que reconviniese al clero alcalaíno en su relación con el Cuerpo de la Villa en lo concerniente a la venida de la virgen de los Santos a Alcalá, pues según parece, el Clero no estaba actuando conformen a la tradición, por estar los dos Cabildos enemistados a causa de cierto conflicto entre el clero y la Villa.

       El enfrentamiento se había originado a raíz de la actuación del Escribano del Cabildo y dos corregidores quienes, no se sabe por qué y dañando los intereses del común de vecinos “permitieron destrozar los montes con la máscara de la tala”, lo que provocó que el clero, encabezando a los vecinos, hicieran denuncia de los hechos, dando lugar a un pleito en el que según los eclesiásticos “la Audiencia sólo reconoció la cuarta parte del monte, porque a fuerza de dinero y embustes la mandaron retirar, con solo lo que vio la audiencia hallé más de doscientos mil reales de daño. Con esto creció más el encono contra el Clero” y aunque finalmente todo el pleito por los daños a los montes quedó en agua de borrajas, las relaciones entre clero y villa eran insostenibles.

        El Obispo pidió información a algún beneficiado local que le elaboró un pormenorizado informe, en el que aparte de establecer la cuestión que motivaba la petición, recoge otros mucho aspectos interesantes, relacionados con la Venida de la Virgen, que ahora damos a la letra impresa por su interés. Así, el Obispo el 22 de junio de 1773 establece:
       "La villa me ha representado justas quejas que ha concebido originadas entre el clero y los diputados nombrados por éste para la función de rogativa que se acaba si hacer a Nuestra Madre y Señora de los Santos en esa mi iglesia parroquial, pues teniendo muy atendibles motivos para intervenir en todo los Diputados de la Villa con los del clero, han encontrado en esta alguna resistencia. Para que en adelante se obvien cualesquiera reparos, me piden un reglamento que sirva de gobierno estable y permanente, y debiendo yo acudir a un asunto en que por una parte se dirige nuestro ánimo a facilitar las Divinas Misericordias, y por otra al obsequio de la villa, que por muchos respetos se debe atender, la he satisfecho como corresponde, y manifestada mi resolución en los casos que se presenten se igualen circunstantes, lo que instruiré a Vm. (Vuesamerced) y a ese clero para su inteligencia y exacto puntual cumplimiento.

        Concluidas las funciones, deberán juntarse los diputados del clero y de la villa, y unánimes en su acuerdo, se reconocerán las cuentas, a si de las limosnas que por cualquiera razón se hayan recolectado, como de la distribución de ellas, y si resultare algún sobrante, se aplicará, bajo el mismo acuerdo, en lo que se considerare del mayor culto de la Sagrada Imagen y tanto para esto, como para todo lo demás, que de lo prevenido y sus incidencias, intervendrá vuesamerced con unos y otros diputados, como Vicario y cabeza de ese clero, cuya acción tendrán en lo futuro los que le sucedieran en el empleo, haciendo que todo tenga su puntual observancia.

         A este régimen se deberán todos arreglar, y para la general inteligencia lo hará vuesamerced presente en mi orden al clero, en cuya obediencia confío, y que poniendo cada uno de su parte cuanto pueda, se logre sean aceptables Magd. Dña. Nuestros obsequios.

Nno. Gu.gue. a vm. Ms. As (nuestro señor guarde a vuesa merced muchos años) Puerto Rl. Y Junio 22 de 1773

(Hay tres firmas)”

Estampa de la Virgen de los Santos realizada en tiempos del obispo Fr. Tomás del Valle

       Como decíamos, el beneficiado de San Jorge encargado del informe, no solo realiza éste, sino que aprovecha la oportunidad para relatar en un escrito pormenorizado, todas las prácticas y costumbres locales en relación a este asunto religioso, máxime cuando entre 1740 y 1755, se habían producido varios incidentes, todos ellos relacionados con la venida de la Virgen de los Santos.

       Así, nuestro anónimo autor (posiblemente se trate del beneficiado Félix Manrique) recoge el incidente de la primacía de los guiones. Un asunto que dio lugar a un artículo, sin firma, que en 1976 y con el título “Una antigua quimera de los Padres Dominicos en la venida de la Virgen” apareció en el entonces llamado “libreto de feria” que, andando el tiempo habría de convertirse en esta publicación, y que por su interés, insertamos a continuación:

        “Como en todo lo bueno introduce el demonio la cizaña, siendo en Alcalá la función mas devota y de mas culto la venida de la Virgen de los Santos, asestó el tiro la diabólica astucia, y logró el efecto en la Comunidad Dominica, uno de los principales miembros que componen el todo de este pueblo. Y fue el caso que asistiendo dicha Comunidad desde el puente al recibo de la Sª con el Niño, nada menos que de tiempo inmemorial en una de las venidas de estos años se le ocurrió a algún religioso díscolo (¿?) el que debía ir presidiendo el guion del Dulce Nombre de Jesús a todos los guiones y sin atender a la práctica inmemorial y buena fe en que se vivía de que presidiese el guión de la Veracruz, como el más antiguo de este pueblo, pónese en arma, y echanse a discurrir los motivos frívolos para no concurrir a dicha venida, y después de negar algunas piezas a los diputados del Clero, resuelven el salir como tal procesión general solo a la calle de la Salada, pero sin el Niño, como en efecto así lo practicaron por dos veces. Aquí fue el alboroto y aquí la murmuración de todo el pueblo porque como la Virgen de los Santos es el oráculo de las veneraciones de todos, todo lo que es faltar un adorno a su culto, trae contra sí la indignación de todo el pueblo.

      Estaban acostumbrados a ir en procesión hasta la ermita (aunque distante el clero la villa y todas aquellas personas de ambos sexos que se hallaban con agilidad para la marcha y el resto de imbálidos salían hasta el puente con la comunidad Dominica, acompañando al Dulce Nombre y ya con esto desahogaban su devoción en algun modo. Hallaron la novedad desataron las lenguas y lo que había sido siempre medio de reconciliar con Dios a tantos individuos, con solo la presencia de la Virgen, se llegó a convertir en un arbolete del diablo, tejido de las murmuraciones vulgares. Hasta que este año de 1755 habiendo venido a visitar el Obispo Dr. Fr. Thomas del Valle, en ocasión que estaba aquí la Virgen por falta de aguas, se empeñó en reconciliar la comunidad llamándola ante sí en presencia de los diez Beneficiados. Examinó los motivos y no encontrando alguno pues en nada le había faltado el clero, recurrieron solo a la precedencia de los guiones, que era sólo cuestión de cofradías; viendo a la Comunidad irreconciliable y que primero extinguirían la Cofradía del Niño que ceder la preeminencia de su guion, llevado el Sto. Obispo del buen olor de la paz de no dejar en esta disputa semilla para nuevos disturbios, y lo que mas es llevado de vestir el mismo hábito dominico dispuso un medio que fue el que concurriendo los dos guiones de la Soledad y el Dulce Nombre fueran iguales en la procesión, sólo con la diferencia de ir el del Niño al lado derecho por los muchos privilegios que tiene esta Cofradía. Conviniéronse las dos hermandades y se acabaron las historias.”

       Pero, recoge también otros muchos pormenores. Se explica así, por qué la Hermandad (como sustituta del clero) es la que saca a la Virgen del Santuario y por qué la entrega a la Corporación Municipal (el antiguo cuerpo capitular de la Villa) quien a su vez la entregará después al Pueblo.

       Igualmente se nos aclaran también algunas cuestiones, cual es el caso de por qué es hoy el Nazareno el que baja a recibir a la Virgen. En el texto no queda lugar a dudas:

       “Y es de advertir que a la Comunidad Dominica no se le da la imagen a ida ni venida, porque como faltan en salir al puente (acompañadas del Dulce Nombre de Jesús) donde se le entregaba la Señora perdieron su lugar lo que no ha sucedido con la Comunidad Victoria (nombre con el que se conocía a los frailes mínimos de San Francisco de Paula, a quienes en sus asistencia a la procesión iban acompañados de la imagen de Jesús Nazareno) que siempre han acudido a recibirla al mismo sitio.”

El Nazareno acompañando a la Virgen en su Venida de 1949
   
       Así pues, queda claro que la mediación del Obispo Fray Tomás del Valle, en 1755, pidiendo a los dominicos que aceptaran su propuesta, antes reseñada, quedó en nada y que aquellos cumplieron su amenaza de no acudir más con el Niño. Razón por la cual, su lugar fue ocupado por la Comunidad Mínima, y el del Niño, por la imagen de Jesús Nazareno, dando origen a la forma en que hoy se hace, pues estos no faltaron nunca al llamamiento, la tradición y el protocolo. Así, en lugar de salir a la Alameda, el Nazareno se convirtió en el encargado de acudir al Prado a recibir a la Virgen y de acompañarla en su entrada al pueblo, pero a diferencia del Niño, no lo hace hasta la Parroquia sino que, en recuerdo de su cometido originario, se queda en la Alameda.

         Como estamos viendo por los textos, el encargado del informe aprovecha la oportunidad para matizar todo lo posible cómo deben desarrollarse las Venidas de la Virgen, convirtiendo su informe de hecho en el “Protocolo” a seguir en este tipo de actos. Pero, veamos otros aspectos del mismo:

       “Como las venidas de la Virgen sólo son por necesidad y pásanse tal vez algunos años. Se olvida la práctica y de alguna falta aunque leve en los diputados se suelen originar quimeras muy crecidas; para evitar este daño, referiré por menor toda las circunstancias como experimentado, para evitar en adelante los disturbios.

       La Virgen sale de su iglesia en hombros del clero (2) hasta que baja al llano que está un poco más debajo de la ermita, en donde se entrega a la Villa (3), luego que según el juicio prudente de los diputados eclesiásticos han turnado los capitulares, han convidado para llevar la Virgen a todos los señores de Peluca que vienen con el guion de la Virgen (4) y después han entrado los hermanos (5), que llevan los guiones según su antigüedad; acabados estos, se van convidando los pelantrines (6) y operadores (7) y finalmente a todo aquel agregado de personas de que se compone la procesión, pues como la estación es larga hay para contentar a todos. En llegando la Virgen cerca del puente donde está la Comunidad Dominica con el Dulce Nombre de Jesús (8) vuelve el clero a tomar la Virgen y llegando a corta distancia del Dios Niño, le hace tres reverencias, y el Niño corresponde con una. Entrega el clero la Virgen a la Comunidad y ésta el Niño que tiene entonces sobre sus hombros, al clero y lo toman cuatro clérigos de menores, siguen en esta forma y las dos imágenes llevando la Virgen la delantera, hasta que se pasa la Salada, que allí vuelve el clero a tomar de la Comunidad la Virgen y la lleva hasta que en la calle de la Salada o en la plaza de la Cruz (que de uno y otro modo lo he visto) se encuentra con la Comunidad Victoria que trae la imagen de Jesús Nazareno, allí hace la Virgen a Jesús otras tres cortesías que corresponde con una, y llegan las tres imágenes, llevando el clero todavía la de los Santos hasta que se colocan en tres altares, junto a la Victoria; finalizado el miserere se queda Jesús en su Iglesia y la Virgen se entrega a la Comunidad Victoria que la lleva hasta la Plazuela que llaman del Marqués (9) donde vuelve el clero a tomar la Virgen hasta entrarla en su iglesia mayor, hasta cuya iglesia viene el Niño, el que se retira con su Comunidad luego que se canta la Salve de la Virgen, saliendo el clero a la puerta de la iglesia a despedir a las dos Comunidades.


Cruzando el río Barbate por el Charco de la Virgen en la Venida de 1929

        La vuelta se determina por el clero en junta con los diputados y señalado el día, los diputados eclesiásticos lo participan a los diputados de la villa los que le dan noticias al cuerpo para que de mancomún estén de acuerdo en el día fijo. Hecho esto se avisa por el Vicario con el Alguacil de la Iglesia a las Comunidades el día y la hora en que sales la Sª de la Iglesia para que concurran en procesión general sale de nuestra Iglesia, y al paso por la portería de las monjas, tiene aquella Comunidad la puerta abierta con un altar prevenido donde se pone la Virgen y así las religiosas que por su encerramiento no han podido venir al templo a venerarla, allí le cantan y la celebran. Luego que pasa un rato, por no detener más la procesión, sale la Sª en hombros de su clero hasta la calle Real donde la toma la comunidad Victoria y la lleva hasta su convento donde vuelve a tomarla el clero hasta el fin de las casas donde la entrega a la Villa, y después a los guiones como a la venida. Y es de advertir que a la Comunidad Dominica no se le da la imagen a ida ni venida, porque como faltan (10) en salir al puente donde se le entregaba la Sª perdieron su lugar lo que no ha sucedido con la Comunidad Victoria que siempre han salido a recibirla al mismo sitio.

       Tenga siempre el Vicario y los beneficiados cuidado singular en no alterar nada de lo dicho en traída, estado, y vuelta de la Virgen de los Santos, porque como esta reliquia es de propiedad de todo el pueblo y no es peculiar de la Iglesia (motivo porque nunca se determina su venida sin que la Villa como cabeza del pueblo lo acuerde) cualquier cosa en este asunto que por los eclesiásticos se altere será motivo de una murmuración universal y tal vez de mucha s inquietudes porque siendo una imagen de todos siempre y a todas horas la quieren todos, y como es la devoción tan excesiva jamás se mueva la Sª sin dar procesión general y con todo el pueblo de acompañamiento; con esta veneración tratan a esta imagen y cualquier cosa que se haga particular en contra de esto es ir, inmediatamente, contra la voluntad de todo el pueblo, y asi no se deben llevar de empeños ni pasiones, pues siempre que se desvíen de lo dicho, tendrán mucho que sentir y darán principio a quimeras.”

        Nos consta, igualmente, que hubo otro incidente por la estancia de la Virgen, por una noche, en la Capilla de la Comunidad de las Clarisas, las monjas de clausura que durante aproximadamente tres siglos y medio (desde fines del siglo XVI hasta mediados del XX) ocuparon el edificio que originariamente fue Palacio de los Ribera y hoy es el Convento de la SAFA, auqneu popularmente y, en recuerdo de aquellas monjas, le sigamos llamando “El Convento”. He aquí el relato que se nos hace de los hechos:

        “Una de las veces que vino la Sº valieronse las Monjas del Sr. Obispo para tenerla por una noche en su Iglesia, escribió su Iltma. Al Vicario manifestándose empeñado en que evitaren cualquier dificultad para este fin. Comunicole al clero y la villa y atendiendo el Corregidor al empañado, facilitó con la villa el desempeño, trájose la Sª a la Iglesia de las monjas la última tarde de su estada en esta villa, con la asistencia de villa y clero en forma de procesión y gran parte del común, pusieron en la iglesia a la Sª con veinte luces como se le ponían en nuestra iglesia y hecha esta condescendencia fue la displicencia del pueblo universal y a la mañana siguiente que salía la Sª para su Santuario no quisieron asistir las dos Comunidades que decían debían salir la Sª y la procesión de la iglesia mayor y que a otra iglesia alguna no asistirían pero como iba de acuerdo al clero con la villa tomó esta la maño, y su corregidor trabajó mucho hasta que pudo traer las dos Comunidades para principiar la procesión por no dar más escándalo en el pueblo que, dividio en bandos, regulaba por sus afectos, sus dictámenes. Esto pasó por hacer este ejemplar contra las costumbres mediando nada menos que el señor Obispo y así si quieren tener paz nunca permitan la menor alteración con la Sª porque es exponerse a muchos desmanes.”

        En definitiva, que todo había de cuidarse en exceso para no levantar suspicacias ni provocar malos entendidos, habida cuenta de la importancia que el pueblo de Alcalá ha dado a lo largo de la historia a la devoción, el culto y todo cuanto se relaciona con nuestra Patrona. (11)

La Virgen de vuelta al Santuario en la Venida de 1949
por la actual calle Diego Centeno

NOTAS

(1) Al beneficiado (cura que nos referimos fue uno de los últimos miembros de la familia Collado a la que se reucerd aen la Plaza del mismo nombre, y que se extinguió en Alcalá, en el siglo XIX, al ser todos sus últimos descendientes o beneficiados de la de san Jorge, los varones, o monjas clarisas las mujeres.

(2) En el momento en que se redacta el documento, el Clero de Alcalá era bastante numjeroso, pues la Parroquia tenía un buen numero de beneficiados además de otros sacerdotes seculares, sin contar a las comunidades de Dominicos y Mínimos. El papel que antaño desempeñaba el Clero en la salida de la Virgen lo efectúa hoy la junta de Gobierno de la Hermandad de la Patrona. 

(3) Nuestro autor identifica Villa con Ayuntamiento, de modo que podríamos decir que al referirse a Villa, quiere expresar “miembros del cuerpo capitular” o lo que es igual, a los que hoy llamamos Alcalde y concejales.

(4) Al nombrar el “guion de la Virgen” podemos identificar a los señores de Peluca con miembros de la Hermandad o Asociación religiosa que se dedicaba al culto de la Virgen de los Santos.

(5) Se refiere a las distintas Hermandades locales, de las que como queda dicho, la más antigua era la de la Veracruz, pero existían otras cual es el caso de la ya referida del Dulce Nombre de Jesus, que era la que mayor número de privilegios tenía y que estaba radicada en la Iglesia de Santo Domingo, o la del Cristo de la Columna en el mismo convento dominico, o la del Santísimo Sacramento, radicada en la Parroquia, o la de Jesús Nazareno, identificada con la comunidad de los Mínimos por ostentar el Padre Corrector el cargo de Presidente, lo que hoy sería Hermano Mayor. Por citar sólo algunas de las que tenemos constancia, pero que habrían de ser algunas más.

(6) la expresión “pelantrín” la hemos encontrado en otros documentos de la época y entendemos que viene a equivaler a los que más recientemente se ha denominado en el lenguaje del campo de Alcalá como “pelo”, que Guillermo García en su obra “Lamento Campesino” define como aquellos labradores que “eran menos ricos que los ricos y menos pobres que los pobres. Estaban incluidos en la clase media campesina. Unos tenían pequeñas propiedades heredadas de sus padres o abuelos, otros arrendaban tierras por un tiempo determinado…Labraban la tierra y criaban animales…también contrataban jornaleros…”

(7) En lugar e operadores debería decir “aperadores” que es como se les llamaba en nuestro pueblo. Hoy les llamaríamos capataces o encargados pues en las grandes fincas eran los responsables de todas las cuestiones relativas al trabajo y eran los intermediarios entre el patrón y los trabajadores.

(8) Como hemos expuesto anteriormente, en el Convento de las Sagradas Llagas y Santo Domingo, existió cofradía que daba culto a la Imagen de un Niño Jesús al que se conocía como el Dulce Nombre. Tras la disolución de la Cofradía y la desaparición del convento, la Imagen pasó a la Parroquia donde, durante más de un siglo, permaneció guardada en lamentable estado de conservación en un armario, hasta que en el año 2000 por iniciativa de quien esto escribe y de Arsenio Cordero, fue restaurada por Miguel Ángel Pérez y Ricardo Llamas, encontrándose en la actualidad en la sacristía de la Iglesia de la Victoria.

(9) Lo que hoy conocemos como Plaza Collado, lo cual se explica porque el camino habitual de acceso a la Plaza alta era a través de la Antigua Puerta de la Villa y calle Alonso el Sabio, algo que hoy nop nos parece lógico, pero no podemos olvidar que el actual Paseo de San Juan de Ribera, o San José, es de mediados del siglo XX (1952).

(10) Hace referencia al incidente que hemos recogido con el titulo de “Una antigua quimera”.

(11) Toda la documentación utilizada procede de una copia mecanografiada del documento original a la que se le ha dado el título de “Miscelánea de Noticias”

No hay comentarios:

Publicar un comentario