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sábado, 2 de noviembre de 2024

MIRABAL y CAMEROS. Nuevas aportaciones a las biografías de los Prelados alcalaínos (I)



Artículo publicado en la Revista
Apuntes Históricos y de Nuestro Patrimonio 2024



Fuensanta GUERRERO MARIN



    En estos momentos previos a la celebración del V Centenario de la refundación de las primitivas tres collaciones eclesiásticas alcalaínas en la Parroquia de San Jorge, por bula papal de 20 de Enero de 1524, nos parece oportuno actualizar las biografías de los dos eclesiásticos de más alta dignidad en la Jerarquía católica nacidos en Alcalá de los Gazules que, con todo, siguen siendo unos grandes desconocidos para todos nosotros: Pedro Mirabal y Ayllón y Luis Alfonso de los Cameros Estrada.

    Ismael Almagro, en artículo publicado en estas mismas páginas en 2017, después de localizarlas en el Archivo Parroquial, tras arduo trabajo, publicaba las partidas de nacimiento de ambos Prelados y trataba de contextualizarlos en el ámbito familiar del que procedían estos.

    De Pedro Mirabal y Ayllón, recordamos que nació en Alcalá de los Gazules en 1573 [1], pero a partir de ahí desconocíamos su devenir vital toda vez que la información disponible no sólo era fragmentaria sino que, además, inducía a errores, siendo así como distintos autores le han atribuido destinos en Obispados de los que no fue Pastor como Nápoles [2] o Jaén [3].

    Hoy, a la luz de recientes investigaciones, conocemos que en 1601 ejercía como cura en Gibraltar, donde residía junto con su madre, ya viuda, según se desprende de declaración del presbítero gibraltareño Bartolomé Berjano, [4] que consta en expediente promovido por Mirabal ante la Universidad de Sevilla, en demanda de convalidación por la Universidad Hispalense de la Licenciatura en Sagrada Teología, que había obtenido en la Universidad de Osuna el 21 de Marzo de 1595:

“pº miraval aillon presbitº de alcala de los gazules diocs de cadiz

En la cámara Rectoral del mui insigne collegº maior de sta maría de jesus estudio general e universidad de Sevilla a catorze días del mes de julio de mil seiscientos e un aºs ante el licendo domingo de muxica doctor i los doctores alº arias de cabrera i alº perez billarejo i aloº gamez de mendoça consiliario parescio pedro miraval aillon q asi se dixo llamar i ser presbitiº i natural de alcala de los gazules diocs de cadiz i se presento pa licdo en sta theologia, E le pidió que admitiesen su presenton qstava presto de hazer sus diligencias i que atento q el hera pobre se le hiziesen remisión de lo q obiese lugar conforme a constituciones y exibio un titulo escripto en pergamino i en lengua latina firmado de una firma q dezia Doctor joannes de porcuna gallos doctor i signado i firmado i subscripto por antº de Montiel notrº secretrº de la universidad i con su sello pendiente por el qual constava que el dho pº miraval aillon en vte y uno de março de mil quiºs i noventa i cinco rescibio el grado de licenzdo en sancta theolgia en la dha universidad de osuna." [5]



    A partir de ahí se nos pierden las noticias de nuestro paisano hasta 1603 en que una fuente indirecta nos lo sitúa como Cura en la Parroquia del Sagrario de Sevilla: 

“… En domingo, 13 de Abril de 1603, yo el licenciado Pedro de Mirabal Ayllón, cura del Sagrario, bauticé a Gabriela, hija de Juan Bellero y de su mujer Sebastiana de Texeda…” [6] 

    Nos consta que permanecería en dicha Parroquia al menos diez años más, toda vez que, con la llegada de Pedro Vaca de Castro y Quiñones como nuevo Arzobispo de Sevilla se vería convertido primero en Limosnero Mayor del Arzobispado y en agente del Arzobispo en Roma, después. Llegados a este punto parece oportuno reseñar que este Arzobispo, que antes lo había sido de Granada [7], se convertirá pronto en uno de los principales impulsores del dogma inmaculista [8], tarea para la que desde 1615 fue frecuente se organizasen fiestas, procesiones y celebraciones de todo tipo por todas las ciudades de la corona española, en las que veremos activamente involucrado a nuestro paisano siendo así como en 1617 llegaría a predicar incluso en Nápoles [9].

    A la vuelta de su estancia en Roma desconocemos cual sería su destino, pues si bien en alguna bibliografía lo sitúan como Capellán de la Abadía del Sacromonte [10] otras noticias nos lo presentan como Administrador Apostólico de la Diócesis de Jaén entre Noviembre de 1617 y Octubre de 1619 [11] sin embargo, hasta hoy, no disponemos de pruebas documentales que nos corroboren una u otra propuesta, máxime cuando conocemos carta fechada en Córdoba el 28 de Abril de 1623 en la que el canónigo de aquel Cabildo y amigo de Mirabal desde los años de estudiante en Osuna, Bernardo de Aldrete [12], dirigida al Canónigo de la Colegiata del Salvador y Secretario del Arzobispo Sevillano Vaca de Castro, le hace una pregunta casi retórica: “…i de dónde i quándo es Obispo el doctor Mirabal, que no lo havía sabido hasta hoi.” , en clara alusión al nombramiento de nuestro paisano como Obispo titular de Neápolis y sufragáneo de Córdoba que si bien tiene data de 13 de Junio de 1622, suponemos no se conocería en Córdoba hasta casi un año después. Aún más, conocemos también otra carta entre los dos mismos interlocutores, fechada el 6 de Mayo de 1623 en que se expone: “Después de escrita ésta he estado con nuestro Obispo, i está esperando al doctor Mirabal, i ia le tiene señalado cuarto mui bueno, en que estuvo aposentado el Rei don Philipe segundo, que es el que solía ser de los prelados, sobre una mui linda huerta que tiene el palacio obispal.”, en lo que podemos entender como prolegómenos de la llegada de Mirabal a Córdoba toda vez que, habida cuenta que no podía residir en el territorio de Neápolis en Arabia de la que había sido propuesto Obispo [13], era también designado como sufragáneo de Córdoba [14] en la que residiría hasta su fallecimiento, cuya fecha desconocemos pero que suele afirmarse tuvo lugar en 1624, momento en que conocemos la última referencia a una aparición pública de nuestro paisano quién aparece como concelebrante en la toma de posesión del Obispo de Ciudad Rodrigo en 29 de Septiembre de 1624 [15].

    Así pues, por los datos que hemos expuesto podemos afirmar que, lejos de lo que se ha venido afirmando tradicionalmente, Pedro Mirabal y Ayllón, no fue nunca Obispo de Nápoles ni de Jaén sino territorial de Neápolis en Arabia y sufragáneo o auxiliar en la diócesis de Córdoba, como colofón a una vida pastoral que le había llevado a ser cura tanto en Gibraltar como en la Parroquia del Sagrario de la capital hispalense, a ejercer como capellán en la Abadía de Sacromonte (Granada); como Limosnero en el Arzobispado de Sevilla; como representante arzobispal en Roma y, sobre todo, en destacado predicador en la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción.



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NOTAS

[1] Como recoge Ismael Almagro en su artículo “Notas genealógicas sobre dos alcalaínos ilustres: el obispo Pedro Mirabal y el arzobispo Luis de los Cameros” , antes citada, Pedro Mirabal fue bautizado el 6 de Julio de 1573, y el acta que así lo acredita se encuentra en el Libro 2º de Bautismos, folio 6?, del Archivo Parroquial de Alcalá de los Gazules.

[2] El Vicario Martínez Delgado, en su “Historia de la ciudad de Medina Sidonia”, Cádiz, Revista Médica, 1875, al reseñar a nuestro paisano, por tener ascendencia asidonense por parte de padre, lo cita como Obispo de Nápoles (Italia)

[3] El primero que lo consigna como Obispo de Jaén es Fray Gerónimo de la Concepción en su obra “Cádiz, emporio del orbe”, en 1690

[4] Quien dice conocerlo desde cuatro años antes, ¿Pudiera ser que estuviese en Gibraltar, población perteneciente entonces a la diócesis de Cádiz, desde 1597? O ¿Se conocían desde entonces por haber compartido estudios en el seminario?.

[5] ARCHIVO HISTÓRICO UNIVERSIDAD DE SEVILLA. Información legitimidad y limpieza sangre. Libro 0678 L. 3º (1600-1619) Folios 49 a 51.

[6] Cfr. Antequera Luengo J.J.; MEMORIAS SEPULCRALES DE LA CATEDRAL DE SEVILLA. LOS MANUSCRITOS DE LOAYSA Y GONZÁLEZ DE LEÓN, Facediciones, 2012, pp. 13

[7] Nacido en Roa, (Valladolid), el 14 de Mayo de 1534, tras desempeñar la Presidencia de las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada, en 15 de Abril de 1590 fue nombrado Arzobispo de Granada, cargo en el que se mantendría hasta 5 de Julio de 1610, periodo de tiempo en el que se descubrirían los conocidos como libros plúmbeos del Sacromonte y que originarían que el Arzobispo erigiera la Abadía del Sacromonte.

[8] El origen de la cuestión deriva de una afirmación efectuada en una predicación en el convento de “Regina Angelorum” , el día 8 de Diciembre de 1613 que , tras poner en duda que María hubiese sido concebida sin pecado original , iniciaría una pugna entre quienes defendían esta idea y que, a partir de entonces, se conocerán como maculistas y los defensores de lo que años más tarde se propugnaría como dogma de la Inmaculada Concepción de María que serán los designados como “inmaculistas”.

[9] En fiesta en honor a la Inmaculada Concepción de la Virgen celebrada en la casa de la Compañía de Jesús en Nápoles a instancias del Virrey de aquel reino, Pedro Girón, Duque de Osuna, en 1617.

[10] En la pag. 641 de Annales eclesiasticos y seculares de la ciudad de Sevilla ... de Diego Ortiz de Zúñiga · 1677, aparece como capellán de la abadía del Sacromonte de Granada fundada por el obispo Pedro de Castro y Quiñones: “Prelado en fin, en quien fe vio el zelo, y el espíritu, que se lee de los de la primitiva Iglesia. Cuya casa fue Seminario de varones insignes en letras, talento , y virtudes; mas particulares de Sevilla Don Juan Dionicio Portocarrero su Provisor, del Consejo de la Suprema Inquisición, Obispo de Guadix, y de Cádiz, … Don Pedro Mirabal Ayllon, su Capellan, Obispo en el Reyno de Napoles;”

[11] Cfr.el artículo de Manuel Morales Borrero “Cuarto centenario de la Fundación del Convento de Franciscas Descalzas de Jaén (Bernardas) recogido en el Boletín de Estudios Gienenses nº 217, Diputación Provincial, 2018, pags. 173 y siguientes, en que se nos reseña que en el interregno que media entre la muerte del Obispo Francisco Martínez de Cenicero el 28 de Noviembre de 1617 hasta el 30 de Octubre de 1619 en que toma posesión el Cardenal Don Baltasar Moscoso y Sandoval, “… en ese intervalo de dos años gobernó interinamente la diócesis de Jaén un Obispo Auxiliar o sufragáneo llamado Pedro de Mirabal y Ayllón, Obispo in partibus infidelium”. Quizás sea oportuno recoger que la expresión "obispo in pártibus infidelium" suele utilizarse para designar a
aquellos Obispos cuya diócesis está en tierra de infieles, y, consiguientemente, como no pueden ejercer sus funciones en ellas, son designados como auxiliares de otras diócesis.

[12] Sobre la correspondencia de Bernardo de Aldrete, una de las figuras intelectuales más relevantes de la España de fines del siglo XVI y primer tercio del XVII, puede verse el Epistolario que las contiene, publicado por el Archivo General de Andalucía con estudio preliminar de Joaquín Rodríguez Mateos, en 2009.

[13] Con sede en la ciudad de Bosra , en el sur de la actual Siria a 150 Kms. de Damasco, zona convertida al cristianismo desde el siglo III, tradicionalmente unida al rito ortodoxo, aunque la Iglesia Católica la sigue manteniendo como diócesis aún cuando sólo se le conocen dos Obispos, Lorenzo Pérez que fue Obispo entre el 16 de Enero de 1502 y el 9 de Diciembre de 1542

[14] En aquel momento el Obispo de Córdoba era Diego Mardones, de la Orden de Predicadores, quien ejercería dicho cargo entre 1607 y 1624, contando al final de su episcopado con la eficaz ayuda de Mirabal quién se dedicó activamente a las visitas pastorales a las Parroquias.

[15] En dicho acto, por el que Martín Fernández Portocarrero accede al cargo de Obispo de Ciudad Rodrigo, concelebraron Galcegrán Albanell y Girón de Rebolledo, Arzobispo de Granada desde 1621; el Dr. Juan de la Sal y Aguilar, Obispo Auxiliar de Córdoba y nuestro paisano.

sábado, 22 de diciembre de 2018

Arzobispo D. Luis Alfonso de los Cameros



Francisco JIMÉNEZ VARGAS-MACHUCA



       Atravieso, con bastante frecuencia, la plaza Arzobispo Luís Cameros de nuestra ciudad, detrás de Las Peñas, y he de ser sincero y decir que, hasta hoy, nada he sabido acerca de quién era el personaje. Sin embargo, una extraña curiosidad me ha empujado a averiguar y conocer al clérigo y, para aquellos que hayan tenido la misma curiosidad que yo, he aquí, de forma muy resumida y extractada, lo más resaltado del mismo.

      Tal como nos dice Juan Leiva: "Siguiendo a Fernando Toscano, Luís de los Cameros era hijo del alcaide de Alcalá, Ambrosio de los Cameros y su esposa Isabel de Estrada Butrón. En 1622, Luís Alfonso era beneficiado de la iglesia parroquial de San Jorge de Alcalá y capellán de las clarisas; después fue cura párroco de la misma iglesia; de Alcalá pasó a Arcediano de Zamora; chantre en la Capilla Real de Palermo (Italia) y, en 1652, obispo de Patti en Sicilia. De allí pasó a Arzobispo de Valencia, donde sustituyó a San Juan de Ribera, fallecido en dicha ciudad en 1672. Luís Alfonso fundó en Valencia el Hospital de la Misericordia y se mantuvo hasta 1676, momento de su muerte, en cuya catedral fue enterrado".

       Luego, cuando se acude a la descripción detallada de nuestra parroquia de San Jorge, que encontramos en la página de turismo de nuestra ciudad, nos encontramos con que "en el lado de la Epístola, se erige el monumento sepulcral en memoria del alcaide Ambrosio de los Cameros y de su esposa doña Francisca Iñiguez del Alfaro, padres de don Luís de los Cameros, alcalaíno fallecido arzobispo de Valencia, construido en 1670 por los maestros Cendrún y Gálvez ". Y que entre los objetos de culto existentes en la parroquia, hay "un crucifijo alto de plata (que hace juego con seis candelabros) que donó el Arzobispo de Valencia Don Luis Cameros y que por ello, junto a la imagen de San Jorge, lleva las armas episcopales de su donante ".


       Pero del arzobispo sabemos algo más, incluso tenemos su retrato, que es el que preside este modesto relato. Según Llin Cháfer, fue propuesto como arzobispo de Valencia por la reina Margarita de Austria, regente durante la minoría de edad de su hijo Carlos II, siendo confirmado su nombramiento por el papa Clemente IX, el 14 de mayo de 1.668 y tomó posesión, por medio de su procurador Tomás Antonio Martínez Rubio, deán de Teruel, el 19 de agosto de 1668 e hizo su entrada solemne en la Ciudad de Valencia el 18 de septiembre del mismo año. Sabemos que tuvo como inmediato colaborador, además del obispo auxiliar, José Barberá, a Eusebio Falcó (+1678), experto en teología y cánones.

       Se destaca su humildad y prudencia y se dice que socorría generosamente a los pobres y necesitados. A esos efectos fundó el Hospicio de la Misericordia, para acoger a los pobres y transeúntes sin techo, a los impedidos, a los niños huérfanos y a las mujeres en condiciones precarias, poniendo la primera piedra del edificio el 4 de enero de 1671.

      En 1673, según lo decretado por el Concilio de Trento, el arzobispo Luís Alfonso de los Cameros instituyó en la Catedral la canonjía lectoral.

      Envió un interesante informe del estado de la Diócesis, con motivo de la visita "ad limina" a Roma en 1675.

      Falleció, suponemos que cristianamente, el 26 de julio de 1676, siendo enterrado en la capilla de San Pedro de la Catedral de Valencia, y posteriormente trasladado a las gradas de la capilla mayor.

       Pero antes de todo esto, nos dice su biografía, que cuando dejó de ser cura párroco de la de San Jorge y Arcediano de Zamora, pasó a Sicilia, donde estuvo desarrollando su labor pastoral y fue inquisidor. Luego fue hecho prisionero por los franceses, durante una de las sempiternas guerras que mantuvo España con los gabachos, y estuvo cautivo durante ocho meses. Cuando le fue devuelta la libertad volvió a Sicilia, donde fue obispo de Patti y arzobispo de Monreale.

      La inquisición, en Sicilia, tuvo como tristes protagonistas a los mahometanos. En esa lucha, el tribunal del Santo Oficio de Sicilia ocupa el cuarto lugar en cuanto se refiere al número de procesos (763), después del de Valencia (2744), Zaragoza (2668), y Granada (1635). Pero, desde la expulsión de los Moriscos de España, el tribunal de Sicilia pasó a ser el de mayor actividad, con 261 procesos, lo cual indica que llegaron a ser un problema en la isla cuando aquellos ya casi no lo eran en España.

       Allí, en Sicilia, la Inquisición se mostró especialmente diligente en esa persecución, por ser la isla el punto de contacto directo entre el mundo cristiano y el mundo turco-magrebí y que, por su situación geográfica y su población cosmopolita, siempre había mantenido una estrecha relación con el mundo musulmán.

      Pero, no todos los procesos por islamismo se refieren a moriscos, como fácilmente podríamos deducir. La Santa Inquisición persigue, primero, a los llamados «renegados», por ser los más numerosos; después a los «cristianos nuevos de moros o de turcos», que con ese llamativo nombre se les designaba y, por último, los llamados «moriscos» propiamente dichos. El número total de moriscos procesados fue de 63 personas. el de cristianos nuevos, de moros o turcos, de 150 personas, y el de los renegados de 550, como nos dice Louis Cardaillac, Profesor de la Universidad Paul Valéry, en un interesante estudio sobre estos procesos en la isla siciliana, muchos de los cuales tuvieron por protagonista a nuestro clérigo.


       La cárcel de Palermo donde los prisioneros de la Inquisición española penaron y purgaron sus "desviaciones" de la Santa Madre Iglesia Católica y Apostólica de Roma, es objeto, en la actualidad de visitas turísticas donde poder apreciar la desesperación, el miedo, los sufrimientos. el dolor que muchos de ellos dejaron impresos en sus muros: dibujos, frases, oraciones, versos, que dan voz a aquellos desgraciados.

       La obra más espectacular de todas, quizás sea la realizada por el preso Paolo Maggiorana, seguramente un militar de la época, que pintó un fresco detallando una auténtica batalla naval entre turcos y cristianos, como muestran las banderas de las naves, que los historiadores identifican con la de Lepanto. Otro, quizás en sus últimos días de vida, dejó escrito: "Siento frío y calor siento que me ha llegado la fiebre, me tiemblan las tripas, y el corazón y el alma se han hecho pequeños, pequeños", descrito en dialecto siciliano. En otro de los calabozos, un recluso representó una crucifixión, en la que los que condenan a Cristo en la cruz son los propios inquisidores. Otros, que se identificaron como "el abandonado" o "el infeliz", dejaron escritas taciturnas poesías de amor o doloridas declaraciones de su lamentable situación, en la seguridad de que nadie las leería nunca.

       Pero, el caso que hizo célebre a nuestro paisano no fue otro que el Auto de fe para fray Diego de la Matina y otros 31 reos, allá por marzo de 1.658.

      Como nos relata Leonardo Sciascia en su novela Muerte del inquisidor, (traducida por Rossend Arqués, Barcelona: Tusquets, 2011), era muy raro que a un inquisidor lo pudiera matar su propia victima, aquella que era objeto en ese momento de torturas. Sólo existen dos casos en la luctuosa historia de la Inquisición: la de Pedro Arbués, que murió a manos de judíos conversos en 1485, y la del Inquisidor de Sicilia Juan López de Cisneros.

        Fray Diego de la Matina, prisionero de la Inquisición siciliana, confiesa, en 1647, bajo tortura, haber tenido trato con el diablo y fue condenado, una vez más a galeras, como ya lo había sido en otras ocasiones anteriores. En 1649 fray Diego organizó un motín o protesta de carácter político que supuso una nueva intervención del Santo Oficio. A sus veintiocho años fue condenado a cadena perpetua. En 1656 logró huir de la celda y se refugió en una gruta que aún lleva su nombre pero fue detenido a los pocos días. Allí, en la cárcel, cuando el Inquisidor Juan López de Cisneros, el 4 de agosto de 1657, se disponía a interrogar y torturar al fraile, éste, en un acto de exasperación tras haber sido condenado una vez tras otra y sometido a horrendas torturas, consiguió librarse de los grilletes y golpear con ellos la cabeza del inquisidor, produciéndole la muerte.

        El sustituto de Cisneros al frente de la Inquisición siciliana, no fue otro que nuestro conciudadano Luís Alfonso de los Carneros, el cual decidió despachar rápidamente el proceso contra el inquisidorcida, -si se me permite aquí el término por analogía-: un Auto de Fe para fray Diego y otros treinta y un reos. La noche anterior al "espectáculo" se le dio a fray Diego la oportunidad de arrepentimiento pero la negativa de este a retractarse es una muestra, según Sciascia, de "la dignidad y el honor del hombre, la fuerza del pensamiento, la firmeza de la voluntad y la victoria de la libertad". Cansó a diez teólogos que durante toda la madrugada intentaron reconducirlo al camino recto de la fe. Finalmente, la sentencia que se pronunció fue: "que vivo le quemaran y sus cenizas dispersaran al viento ". El 17 de marzo de 1658 fue quemado en la hoguera por "hereje, apóstata, calumniador y parricida ".

       Hemos de manifestar, no obstante, que pese a la leyenda negra de la Inquisición, teñida de muchas verdades, en lo que respecta al número de ajusticiados, los estudios realizados por Heningsen y Contreras sobre las 44.674 causas abiertas entre los años 1540 y 1700, concluyeron que fueron quemadas en la hoguera 1.346 personas (algo menos de 9 personas al año en todo el enorme territorio del imperio español, desde Sicilia hasta el Perú, lo cual representa una tasa inferior a la de cualquier tribunal provincial de Justicia).

      El británico Henry Kamen, conocido estudioso no católico de la Inquisición española, ha calculado un total de unas 3.000 víctimas a lo largo de sus seis siglos de existencia. Kamen añade que "resulta interesante comparar las estadísticas sobre condenas a muerte de los tribunales civiles e inquisitoriales entre los siglos XV y XVIII en Europa: por cada cien penas de muerte dictadas por tribunales ordinarios, la Inquisición emitió una".

       Luís Alfonso de los Cameros no fue más que un clérigo que realizó un trabajo para el que había sido nombrado por las más altas autoridades de la jerarquía eclesiástica y que, una vez terminada su labor inquisitorial siciliana, probó y demostró con hechos, su enorme interés pastoral, cultural y cristiano, con sus palabras y obras y, por eso, le debemos el respeto y el afecto que ya le demostraron nuestras autoridades rotulando una plaza con su nombre.

viernes, 16 de junio de 2017

Notas genealógicas sobre dos alcalaínos ilustres: el obispo Pedro Mirabal y el arzobispo Luis de los Cameros (y II)



LUIS DE LOS CAMEROS ESTRADA

       Según la información genealógica contenida en el expediente que se realizó en 1638 a Luis de los Cameros como pretendiente a oficial del santo Oficio[16], era hijo de Ambrosio de los Cameros y de doña Isabel de Estrada. 

       Su abuelo materno, Alonso Gómez de Olvera Butrón[17] era natural de Medina Sidonia. Nacido el 20 de junio de 1534 y fue regidor perpetuo y alguacil mayor de Medina, Capitán Sargento Mayor y alcalde de Hidalgos[18]. Casó con doña Juan Ortiz de Estrada, también natural de Medina. Fueron padres de dos hijos, Fernando e Isabel, madre del arzobispo.

      Su abuelo paterno, Ambrosio de los Cameros, natural de Alcalá, que aparece ya como hidalgo en el padrón de moneda forera de 1545[19], era labrador, siendo varias las referencias en las actas del ayuntamiento que hacen referencia a su oficio.[20]

      Casó con la alcalaína doña Francisca Iñiguez de Alfaro con anterioridad al 16 de mayo de 1552, fecha en que es bautizado su hijo Ambrosio, padre del arzobispo: 

“En diez y seis de Mayo Yo Alonso Cardeno baptice a Ambrocio hijo de Ambrocio de los Cameros y francisca Martin Yguez de Alfaro su legitima muger de que fueron sus padrinos Bartholome Cardeno y Luiza de Heredia su muger y Marina Cardena muger de Juan de ¿? Y Marina Rodriguez Muger de Nicolas Garcia en fee de lo qual lo firme de mi nombre que va ut supra = Alonzo Cardeno” [21]

      Fruto de este matrimonio nació en fecha desconocida Leonor de los Cameros, que casó el 26 de febrero 1582 con Juan Gómez Barroso.[22] Posiblemente este matrimonio tuviera otro hijo, Diego de los Cameros, aunque no hemos podido documentar esta relación. Este Diego llegó a capitán de infantería desde 1596 en adelante,[23] además ejerció de alcalde ordinario ese mismo año[24]

       En otro padrón de 1557, [25] Ambrosio de los Cameros (padre), aparece como el primero de los hidalgos y tenía negocios de ganadería pues en 1558 le retrasan el pago de 1000 maravedíes que debía de la hierba de los novillos de Notares.[26] Además tenía piaras de cochinos en Maina.[27]

      En febrero de 1560 es nombrado regidor,[28] debiendo ser una persona bien instruida, pues a partir de aquí los encargos que hace para el ayuntamiento alcalaíno son múltiples: encargado de llevar los privilegios de franqueza a la Corte para que los firmara el rey ese mismo año[29] y de buscar un médico para la villa.[30] Al año siguiente se le encomendó ir a Bornos a recoger el trigo que el duque había prestado a Alcalá[31] a la vez que fue nombrado diputado para organizar las fiestas del Corpus. En julio de ese mismo año se desplazó a Granada a tratar en la Real Chancillería el pleito con Ronda sobre la Sauceda[32]. Tuvo que ser además un hombre recto pues llegó incluso a sufrir arresto domiciliario por un altercado con otro regidor por otorgarse una vecindad a un forastero sin ajustarse a las ordenanzas del duque.[33] En 1562 recibió el honor de ir a dar la enhorabuena al futuro San Juan de Ribera por su nombramiento como obispo de Badajoz[34] y ejerció, además, como hermano mayor de la Hermandad del Nombre de Cristo.[35] En 1565 fue diputado para la obra de la Puerta Nueva en el recinto amurallado (que debió estar a la altura de la plazoleta junto a la calzada del cementerio)[36] En 1570 nos lo encontramos nuevamente ejerciendo el cargo de alcalde ordinario[37], debiendo fallecer con anterioridad al 26 de febrero de 1572, fecha en que el ayuntamiento acuerda la espera de un pago que debían hacer al pósito sus herederos[38]

       Sobre el padre del arzobispo, Ambrosio de los Cameros Iñiguez, un dato desconocido hasta hoy, es que su primera mujer no fue Isabel de Estrada, puesto que ya estaba casado en 1571, cuando nació una hija de este matrimonio: 

“En la Yglecia de San George de Alcala de los Gazules veinte y siete de Marzo de mil y quinientos y setenta y uno años yo el Bachr Diego de Santotis cura baptice a Francisca hija de Ambrocio Camero Alfaro y de Francisca su muger fue su padrino el Sr Doctor Ayala de Molina Alcalde maior desta villa en fe de lo qual lo firme = el Bachr Diego de Santotis”[39] Aunque en la partida de bautismo no aparece el apellido de su mujer, sabemos que éste era Mesa por una petición que el padre realiza al Cabildo para que a otro hijo del mismo matrimonio, también llamado Ambrosio, clérigo, se le proveyese como capellán de una capellanía vacante: 

“dixeron que desde luego nombraban e nombraron por tal capellan de la dha capellanía al dho dn ambro de mesa de los cameros hijo del dho ambro de los Cameros…”[40]

     A partir del 1 de enero de 1587 ejerció el cargo de regidor, nombrado por el duque[41]



      Enviudó y casó por segunda vez en 1592 con Isabel de Estrada, natural de Medina, hija de Alonso Gómez de Olvera y de Juan Ortiz de Estrada, quien a su vez también había estado casada con un primo suyo, Cristóbal Garcés de Tejada.[42] Este matrimonio debió de celebrarse en Alcalá, según lo atestigua Alonso de Novela, natural de Medina y vicario en Sevilla en 1647 al hablar sobre Isabel de Estrada: “…se fue a casar a dha villa” [43]

     Fruto de esta unión nació Luis de los Cameros Estrada casi con total seguridad en 1600, dando hoy aquí a conocer por vez primera su partida de bautismo: 

“En la villa de alcala 8 de febrero de 1600 yo juan dstrada bch y cura desta vª baptise a Luis hijo de Ambrosio de los Cameros y de doña ysabel destrada su muger fue su padrino don diego de barrionuebo fue advertido del parentesco y obligación en fee de lo qual lo firme fecha ut s = Juan destrada” [44]


     No aparece por tanto el nombre compuesto de Luis Alfonso, como es mencionado en la mayoría de las publicaciones, el que fuera beneficiado y cura de Alcalá, inquisidor de Palermo durante 12 años, Obispo de Pati (Nápoles) y Arzobispo de Valencia.

      De esta unión nacieron al menos dos varones más, Antón, en 1647 a quien conocía Pedro Lorenzo de Alarcón, comisario del santo Oficio de Medina y Francisco, el cual parece ser que se dedicó a servir a su hermano, según el testimonio de Antón Ruiz Ramos, vecino de Alcalá: 

“que conocio de vista i comunicación a don franco de los cameros desde que nacio que oi assiste en Palermo con su hermano don Luis…” [45]



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sábado, 3 de junio de 2017

Notas genealógicas sobre dos alcalaínos ilustres: el obispo Pedro Mirabal y el arzobispo Luis de los Cameros (I)


Artículo publicado en la Revista de Apuntes Históricos 2017


Ismael Almagro Montes de Oca

       Sobre prácticamente la totalidad de ilustres hijos alcalaínos apenas se conocen datos sobre sus orígenes. Es por ello que trataremos de arrojar luz sobre dos de ellos, Pedro Mirabal y Luis de los Cameros, de los cuales hemos podido encontrar en el archivo parroquial las partidas de bautismo, pese a la dificultad añadida de que, en los dos primeros libros, las mismas se encuentran sin ordenar cronológicamente, lo que ha dificultado sobremanera la tarea y ha requerido un detenido examen de cada una de ellas.

PEDRO MIRABAL AYLLÓN 

        Gracias al expediente para pasar a Indias de un hermano del Obispo Mirabal en 1605, conocemos los ancestros de ese ilustre alcalaíno: 

“hijo legitimo e natural de juan ruis de aillon ynfante e de dona veatris de miraval su legitima mujer y nieto de xpal ruis y de Leonor de aillon su mujer e de alo de miraval y de Leonor días…” [1] La rama materna era natural de Jerez.

      Su padre, Juan Ruiz de Ayllon natural de Medina Sidonia, llegó a Alcalá en agosto de 1564, fecha en que pidió la vecindad: 

“en este cabildo se vido una petición de Juº Ruis de ayllon fermº (hermano) de xvl (Cristóbal) de Ayllon por la qual pidio q le fagan md de le rescibir pr vº desta vª por ql a traído a ella su mujer y casa y no trae ganados ni otras cosas q trayga pjuiº (perjuicio) a los vs (vecinos)…”[2]

       Cristóbal de Ayllon, también vecino de Medina, ya aparece con negocios de ganados en Alcalá en 1558, pasando a trabajar en fecha indeterminada para el duque, no siendo hasta 1562, cuando, siendo vecino de Bornos, pidió la vecindad en nuestro pueblo presentando un poder otorgado por el Concejo ducal, aduciendo estar fuera “entendiendo” negocios del duque, todo con objeto de tener ganado aquí, oponiéndose el Cabildo por no tener casa poblada[3]. Esto motivó incluso un pleito en Granada sobre el tema en los dos años siguientes. Pasados los años, a partir de 1572, ejerció el cargo de alguacil mayor del cabildo[4] y al menos desde 1595 como alférez mayor de infantería.[5]

      Veíamos que Juan Ruiz de Ayllón llegó ya casado a nuestra localidad y aquí nacerían al menos dos de los hermanos del futuro Obispo Mirabal, en 1566 Cristóbal[6] y en 1570, Juan: 

“En treinta días de Agosto Yo Martin Sanches, Cura, baptise a Juan fijo de Juan Ruiz de Aillon, Mercader y de Beatriz de los Reies, su muger: fue su padrino Alonso Cardeno. Bdo desta Yglecia, en fe de lo qual lo firme = Martin Sanches Cura” [7] 

       Aquí se recoge que Juan era mercader, además de propietario de ganado, que tenía en el Saltillo.[8] Por otra parte, a su mujer no se la menciona como Beatriz de Mirabal sino de los Reyes, haciendo un uso arbitrario de los apellidos, norma muy frecuente en la época. De igual manera se la denomina en la partida de bautismo de su hijo Pedro, que nació en 1573 y que ha permanecido inédita hasta la fecha: 


“En lunes seis dias de Jullio de mil quinientos setenta y tres años Yo Martin Sanchez baptise a Pedro, fijo de Juan Ruiz Aillon, mercader y de Beatriz de los Reies su mujer: fueron sus Padrinos Chirstoval de Aillon, Alguacil maior y Dª Ysabel su mujer, en fe de los qual lo firmé de mi nombre= Matin Sanchez Ledesma” [9]

       Entre el 26 de noviembre de 1574 y el 14 de febrero de 1575 ejerció el cargo de regidor en el ayuntamiento alcalaíno. Ese mismo año se le concedió licencia para hacerse una casa[10] y para traer trabajadores de Medina para sacar cepas en las tierras que tenía en la Alcaria.[11]

       En 1577 Juan Ruiz Ayllón fue nombrado capitán de la gente de infantería en Alcalá[12] y ya, con el paso de los años, en 1598, aparecerá como mayordomo del duque en nuestra localidad.[13]

      En 1599, tenemos noticia de otro hijo del matrimonio, Alonso Mirabal Ayllón, clérigo, el cual pidió una capellanía vacante.[14] Alonso Mirabal bien podría considerarse como otro de los hijos ilustres de Alcalá, pues llegó a ser abogado de la real audiencia de Sevilla, pasando a ejercer a Perú en 1605[15]



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