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sábado, 7 de febrero de 2026

Matanza de lobos





Ismael Almagro Montes de Oca



    Desde tiempo inmemorial, los criadores de ganado de Alcalá se han preocupado especialmente por exterminar las alimañas que depredaban las reses, siendo los lobos los que más muertes causaban en esta zona, por eso no es de extrañar que, en las Ordenanzas que el marqués de Tarifa, D. Fadrique Enríquez de Ribera redactó en 1528 para que se cumplieran en su villa de Alcalá, se ordenase que el Cabildo pagase de sus propios por exterminarlos:

"Otro sí, mando que de los propios del concejo se pague, por cada lobo que matare o por cada cama que se tomare e truxere a la villa, cien maravedís, jurando que se tomó la dicha cama en los términos desta villa y en ellos se mató el lobo."

Igualmente, se ordenó hacer batidas anuales con el fin de reducir su número:

"Otrosí, mando que cada año, en el tienpo que al concejo paresciere, la gente desta villa salga a bartir los sotos e montes e otras partes donde les paresciere que ay lobos, so las penas que se pusieren en los pregones"

    Sin embargo, aunque en un principio este pago se convirtió en un incentivo para acabar con los lobos, pronto los vecinos perdieron el interés por matarlos a causa del bajo salario que recibían a cambio. Esto propició que incluso llegaran forasteros que se dedicaban en exclusiva a esta labor, como es el caso de Martín Camacho, quien llegó a Alcalá a principios de 1545 con esa intención, pero pidió al Cabildo un aumento en el salario:

"tiene por oficio d matar lobos con algunas artes q sabe y esta informado q en esta billa dan poco salario por los lobos q se matan y q su yntençion es de resydir en esta villa y matar con las artes q sabe algunos lobos suplicando a sus mds le manden tener salario y q en particular cada uno de sus mds q sean criadores d ganados le pemitan algª cosa por ql beneficio q el piensa fazer será grande"[1]



    Los regidores, atendiendo a que "en el termiº desta villa ay al psente muchos lobos y q fazen grande daño" decidieron dar tres reales más por cada lobo muerto durante aquel año, lo que suponía prácticamente doblar la cantidad pagada, aunque debían salir de un fondo común o repartimiento de 3000 maravedíes que se había de hacer entre los criadores de ganados de todo el término municipal.

    El aumento de salario, provocaba que se exterminasen más lobos y al disminuir su número, también disminuiría el salario, por lo que se dejaban de matar lobos y aumentaba la presencia de éstos, produciéndose así un ciclo que se repetía cada cierto tiempo.

    Más de medio siglo después, nos encontramos una situación similar, en mayo de 1611, cuando el Cabildo afronta el problema de la abundancia de alimañas, fijando nuevos salarios por la matanza tanto de lobos como de sus camadas:

"es este caviº se trato que a muchos días que no se matan lobos porque dicen ser pocos los tres dºs que se da por matar cada lobo y no se toman camas de lobos porque los quº ducados que se da de cada cama es poco y no se toman y que ay tanta abundancia de lobos q se comen los ganados sin poderlo remediar y este concejo acudiendo al remedio dello mando q se pregone que de aquí adelante se maten lobos y tomen las camas dellos en todo el trno desta villa y que desde luego se señala por cada lobo que se matare en el trno desta villa quarenta rs y de cada cama de lobos de cada quatro lobos arriba cinqta reales y de los pequeños dos cada uno que fuere menor de camas al respeto y que de aquí adelante se den libranças en el depositº en esta conformidad y ansi se acordó por cabildo"[2]

    Tan sólo tres años más tarde, nos encontramos que ha aumentado el número de lobos debido a que el concejo no podía pagar por la escasez de fondos, lo que obligó a los regidores a destinar el producto del arrendamiento de terrenos en el Prado para pagar a los que matasen lobos.

"lobos se maten

en este caviº se trato que ay muchos lobos en el terno desta viª conque hacen grandísimos daños en los ganados de los bºs y no se matan a causa de averlos de pagar el concejo de sus propios conforme a las ordenanças de (¿?) y no ay de propios ni de otra cosa de que pagarlos a cuyo daño es justo acudir con puntualidad y porque conforme a las dhas ordenanças se a de pagar de sus propios y rentas deste concejo se mando que de la Renta de las suertes del prado de abajo se gasten cient ducados en la matança de lobos por orden y librança deste qº y para qsten en persª abonada y de calidad se nombra a garcia de trugº Alfaro vºs desta viª para que lo reúna y cobre para el día de Sor Sntiago del año que vie de mill y seiscºs y quince que se cunple el plaço dello de las personas que los deben y del Rº de carta de pago q para ello este qº le da poder y comison qual de dº se Requiere para lo cobrar y según pleitos y causas (¿) dha cantd lo paque por librança deste qº y no de otra mª de q se a de obligar de dar qta dello al qº y a quien se le ordenare"

    No era este el método habitual utilizado por el Concejo para pagar la matanza de lobos, sino otro muy utilizado por el mismo en otras ocasiones: el tronco o echo de bellotas. Consistía en subastar al mejor postor la bellota de alguna dehesa de los Propios o parte de ella entre los criadores de cerdos, que la disfrutaban durante un año y destinar el dinero obtenido a fines específicos. Este método era utilizado frecuentemente para socorrer las obras de la iglesias alcalaínas.

    Seguramente la escasez de fondos referidas de 1614 se debiese a que hubo mayor número de lobos muertos y no se cubrían los gastos con el producto obtenido por la renta obtenida por dicha bellota, o bien fue escasa el año anterior, según se deduce del mismo Cabildo, en el que se mandó que "el ynterir que se cunple la Rª (renta) que siga aciendose los troncos de la bellota … (mientras) se adjudica para la dha matança de lobos y se vendera al tiempo q se sepa la cantd" [3]


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NOTAS

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sábado, 17 de febrero de 2024

La visita del provisor del Obispado en 1562





Ismael Almagro Montes de Oca


    En julio de 1562 se encontraba en Alcalá D. Juan de Hoya, provisor del Obispado de Cádiz, visita que fue aprovechada por los regidores del Cabildo municipal para hacerle una serie de peticiones que creían convenientes para mejorar el bienestar espiritual de la villa, nombrando para ello a Fernando de Morales y Juan Alonso de Mesa como diputados para presentarlas a dicho juez eclesiástico.

    En aquella época, la Parroquia aún era una iglesia de pequeñas dimensiones, pidiendo los regidores que se agrandase y que se cambiara de sitio a los curas porque ocupaban mucho sitio:

“Lo pimo q se muden los escaños d los clerigos dond paresca q pueden estar mor en estos y se alargue nuestra Yglia por q donde al preste estan ocupan mucho la dha yglia ques muy pequeña”

    Le expusieron también algunas quejas sobre la desidia de los beneficiados y curas a la hora de ejercer su trabajo, pues se habían relajado hasta el punto de faltar con sus obligaciones:

“Yten q los clegos vayan con las ropas d los entierros de los difuntos como antiguamente solían fazerlo en esta villa.

   Yten q obligue a los bendos  (beneficiados) y curas a asistir a las misas de nra sra q se dicen los miércoles y sábados de mañana/ y bis de (¿?) q se dicen los lunes/ por q no vienen a las dhas misas ni las ofician sino solamte el sacristan q no es cosa condecendente a lo que convie pa el (¿?) dl culto divino.

    Pero es que, además, por culpa de esa dejadez de los eclesiásticos, había veces en que realizaban la labor de los mismos personas de clase baja, toda una ofensa en aquella época donde tan marcada estaba la distinción de las clases sociales:

"Yten q obligue a los dhos bendos y curas q aconpañen el santisymo sacramto cuando sale a visitar los enfermos llevando las varas del palio como solían pa q se puedan emplear y muchas veces toman las varas pr no hazerlo los dhos cleg (clérigos) pas baxas (personas bajas) y d suerte q no se avia de permitir."

    En aquella fecha, el Concejo, como patrono de la ermita de San Sebastián, había llevado a cabo obras en dicha ermita, que fueron costeadas con el método que solían usar para casos similares: la donación o cesión de un echo de bellotas, que era arrendado por los criadores de ganado porcino, para invertir el dinero obtenido en la obra en cuestión. Habiéndose interesado el provisor en conocer las cuentas de dichas obras, los regidores no pusieron ningún reparo en entregárselas:

“Yten q sobre la qta q a pedido de la obra de san sebastian se le informe como se a fecho con los echos q este cabildo y criadores le davan d bellota/ y q el cabildo tomava las cuentas d lo q se gastava en la dha obra/ y q estan satisfechos d las dhas qtas/ y qtas sy su md puede estar satisfecho q avido toda linpiesa fidelidad en ello pq an sido las psonas pr cuya mano se an gastado honbres d xdad y confianza.”
    La última petición que le hicieron al provisor fue que cediera la iglesia de San Ildefonso para establecer allí una escuela:

“q se le suplique q de la yglia d san ylifonso donde este la escuela de los moços por ser cosa q convie al bien d los fijos d los vos  (vecinos) desta   villa” [1]

    Esto nos indica que dicha iglesia o ermita se encontraba ya prácticamente en desuso, pues desde 1524 las tres parroquias o collaciones existentes en la villa, se refundieron en la de San Jorge, pasando a monopolizar gran parte del culto.


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NOTAS

[1] ARCHIVO MUNICIPAL ALCALA DE LOS GAZULES.

sábado, 16 de diciembre de 2023

Ordenanzas de la villa de Alcalá de los Gazules, dadas por D. Fadrique de Ribera, marqués de Tarifa, en el año 1513




Enrique ROMERO DE TORRES [1]



    En el archivo del Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules se conservan las actas capitulares, que empiezan desde 1543 hasta el día con un pequeño intervalo del año 1873, durante el cual tuvieron lugar los disturbios políticos de esta villa, dando lugar á la quema y destrucción de muchos libros y papeles del Cabildo municipal.

    Además existen los principales documentos siguientes:

    Privilegio concedido por el rey D. Alfonso XI, exceptuando á esta villa de toda clase de tributos, dado en Jerez de la Frontera en la era 1380, año 1342.

    Dos Bulas de la Santa Cruzada.

    Confirmación al Privilegio de Alfonso XI, dado por los Reyes

    Católicos en Sevilla á 28 de Agosto de 1478, y sacado del archivo del Excmo. Sr. Duque de Medinaceli, á pedimento de D. Francisco Pérez Guerrero, diputado de esta villa.

    Confirmación de Privilegios dada por Doña Juana de Castilla en Valladolid á 20 de Abril de 1505.

    ídem de Felipe IV, expedido en Madrid á 5 de Octubre de 1624.

    Transacciones con el duque de Medinaceli y con el marqués de Tarifa.

    Y un importantísimo libro de las <<Ordenanzas que D. Fadrique de Rivera, marqués de Tarifa, adelantado mayor de Andalucía, mandó que se guarden y cumplan en la villa de Alcalá de los Gazules, año de 1513>> Está completo y muy bien conservado.

    A continuación transcribo dos párrafos que he fotografiado de estas «Ordenanzas», por ser sumamente curiosos.

    Dice así en una nota marginal:

«Que no compren de esclavo», y después sigue: «Otrosí mando que ninguna persona vecino ni morador inestante ní forastero ni otra ninguna persona sea osado de comprar de ningún esclavo ni esclava ninguna cosa que le venda so pena que lo que le oviese comprado lo buelva á su dueño con el doblo y mas que pague é las setenas de lo que valia la tal cosa é sino tuviese bienes de qué pagar le sean dados cien azotes.»

    Hay otra nota escrita al margen, que dice:

«Que no compren trigo ni semilla de ningún aperador ni gañan.» Y contiene aparte: «Otrosí mando que ninguna persona vecino ni morador inestante ni forastero non sea osado de comprar nin trigo ni cebada ni semillas asi en el agosto como en la cementera (i) de ningún aperador ni gañan ni acarreador so pena quel que lo comprare vuelva el pan á su dueño con el doblo é que pague las setenas delio. Esi no las pudiesen pagar le den cien açotes é que al aperador ó gañan ó acarreador que lo vendiere sin licencia de su amo ó lo tomase para sí que le corten las orejas sin embargo de cualquier apelación que sobrello se haga.»

    Por lo que se ve, era muy duro ú originalísimo el modo de aplicar justicia en aquella época.

Córdoba, 2 de Enero de 1910.




NOTAS

[1] Extracto publicado en el Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo 56 (1910), pp. 71-72

sábado, 18 de marzo de 2023

La cuaresma y el pescado




Ismael Almagro Montes de Oca


    Desde los inicios del cristianismo, el miércoles de ceniza comenzaba para los creyentes un periodo de 40 días, la Cuaresma, en que, emulando a Jesucristo, que pasó 40 días en el desierto sin comer ni beber nada, hacían ayuno y se abstenían de comer carne, que estaba considerada como un manjar casi exclusivo para las celebraciones. Durante la Cuaresma y Semana santa, los viernes eran día de penitencia por ser el que murió Jesús, y por tanto no tenía sentido celebrarlo con manjares, sustituyéndolos por verduras y pescado principalmente.

    Esto, que hoy día nos puede parecer hasta incluso ridículo, cobraba especial importancia en siglos pasados, cuando los preceptos religiosos del catolicismo estaban por encima de cualquier ley, de cualquier gobierno o reinado y más en una pequeña villa como Alcalá, a mediados del siglo XVI, por eso no es extraño que los regidores se preocupasen por que no hubiese desabastecimiento de pescado en la Cuaresma, y con varios meses de antelación, como ocurriera en diciembre de 1559, ordenaron una rebaja de impuestos para aquellos vendedores que trajeran pescado:

“sobre precio del pescado

En este cabildo se trato d la necesidad q en esta vª ay d pescado razon d lo poco q viene a ella/ y se acordó q pa q mejor se pºvea de dho pescado y con mejor voluntad los playeros y otros traygan a vender a esta vª se apregone q los q truxeren pescado como boncherones meros o safrios o pescados en rollo o aze(falta papel) salmonetes o besugos q lo puedan vender a los prescios q quisieren y q no se les ponga postura en ello alguna/ y que esto es la voluntad de este cabildo y no mas y q por lo suso dho no se ha visto pagar sus dis (dineros) a los esecutores conforme a la ordenança (ilegible) q el otro pescado se ponga postura como hasta agora se a fecho.” [1]

    Aún más, en otro cabildo posterior, incluso se acordó que fue fuese el propio Concejo quien costease del caudal de Propios la compra de pescado en los puertos costeros, buscándose persona para adquirirlo y venderlo en la villa, sin poder cobrar más que la pescadería:

“En este cabildo sus mds trataron d la falta q en esta villa ay d pescado (¿?) especilmte en la quaresma / y por q es menester y muy nescesario se acordó y mdo (mandó) q este concejo del propio del faga comprar pescado y pargos y tollos en el puerto o en cadiz o donde se hallare y se trayga a esta vª pa la quaresma/ y q traído se fara (¿?) prescio d lo q cobstare y qtas (cuentas) q se fizieren en tráerlo y en lo demás/ y q se venderá (¿?) q ni la pª (pescaderia?) perdonada ni gane mas qesta la dha pª poveyda/ y qe el señor (¿?) mde librar los mrs q a sus md le paresciere pa lo suso dho y haga buscar psona d quien se confiee lo suso dho q lo fara bien con el salario q su md le paresciere” [2]


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NOTAS

[1] ARCHIVO MUNICIPAL ALCALA DE LOS GAZULES. 

[2] Ib.

sábado, 8 de octubre de 2022

Historia de la construcción del antiguo puente del Prado sobre el río Barbate (y III)

 




    Pero la prueba definitiva que demuestra que el puente construido por Juan de Noriega no estuvo bien ejecutado, o que los materiales utilizados no fueron los más idóneos, es que, pasados tan solo once años de su construcción, en agosto de 1583, Fernando Bravo de Trujillo, síndico personero de la villa, consigue una provisión real autorizando la celebración de un cabildo abierto, es decir, con la participación de los vecinos, para aprobar destinar recursos para la construcción de un nuevo puente. [30]

    Efectivamente, el domingo 11 de septiembre tiene lugar dicho cabildo abierto en el que los vecinos aprobaron arrendar el Prado de caballos, llamado del Tamejón, situado entre el rio Barbate y el Fraja “y d lo q rentase y resultase se faga en el rio de barbate una puente atenta la necesidad q della ay por ser el benº (beneficio) q de la dha puente resulta grande y a los veziºs desta villa y jente pasajera…” [31]

    Al día siguiente, los regidores deciden que esa misma tarde se parta en busca de un medidor para que mida y divida el prado en suertes, con objeto de celebrar el remate de las mismas el 21 de septiembre, día de San Mateo, siendo el arrendamiento por el tiempo de tres años “atenta la costa q a de tener la dha puente”

    En fecha indeterminada, que no ha quedado recogida en actas, debe producirse el remate de la obra y el inicio de la misma, pero debido a una serie de circunstancias, los trabajos de construcción del puente sufrirán un retraso. El primer obstáculo se produce en agosto de 1585, cuando los regidores, al haber fallecido el alarife que iba a dirigir los trabajos, Juan de Esquivel, deciden tomar cuentas con las personas que fueron fiadores del mismo. [32]

    Pero los problemas no terminan aquí, pues los ingresos por el arrendamiento del Prado de caballos se encontraban paralizados debido a un pleito que se había entablado con los labradores que arrendaron dicho Prado. Un juez de la Real Chancillería de Granada había dictado sentencia y para continuar con el arrendamiento era necesario conseguir una nueva licencia del rey, pero resulta que la documentación necesaria para solicitarla, [33] estaba en poder del escribano público de esta villa Juan de Mondragón, el cual se encontraba, por causas que desconocemos, preso en la cárcel de dicha Chancillería. Su ayudante había buscado dicha documentación en su bufete y al no encontrarla, el cabildo se ve obligado el 2 de septiembre a mandar un hombre a Granada para hablar con el escribano “para que declare donde se fallen las dhas provisiones y las tiene” [34]

    En el mismo cabildo, en un intento por proseguir con la obra, se nombra a los regidores Juan Martín de Toledo y Fernando Díaz Cantillo como diputados para que vean las escrituras otorgadas y las obligaciones de los fiadores. [35] Sin embargo, estos no debieron aceptar el encargo, pues el día 29 se nombran nuevos diputados a D. Antonio Altamirano, alguacil mayor y al regidor Diego Cano de Sotomayor para que se prosiga y junten los materiales para la obra. [36]

    Un año más tarde, la obra está parada o continua a un ritmo muy lento, pues en junio de 1586, los fiadores de los maestros Juan de Esquivel y Luis Sánchez, piden más dinero, encontrándose con la negativa del cabildo alegando no haber cumplido con las condiciones del remate que se hizo “pues no an traído ninguna oficial ni se a entendido lo q la obra de la dha puente se a gastado” [37]

    El problema de la financiación de la obra continúa a finales de año, puesto que el cabildo se ha visto obligado a utilizar 120 ducados del depósito del puente para enviarlos a Granada para el pleito sobre la Sauceda, [38] desvío que continuará durante el año siguiente, hasta alcanzar la cifra de 700 ducados en noviembre de 1587. [39]

    Lógicamente, al utilizar los fondos que estaban destinados para la construcción del puente, la obra se paraliza, situación en la que se encontrará durante más de una década hasta que en enero de 1601, se decide destinar el dinero de la venta de la bellota del Monte Abajo para reanudar los trabajos y buscar un nuevo albañil:

“En este cavdo se trato que la puente de varvate se a de facer como esta començada a fazer y para que se ponga por obra y se faga por el bien que resulta a todos los vs desta vª y pasageros della y para que se entienda de lo que en necessº para facerla y se saque el dinº de la vª del monte de avajo se pidió a su md el Alcayde corregor desta vª q va a la villa de bejer y trate con alº min (Alonso Martín) el que es alvañil vsº de la dha vª q venga facer la obra y facer Postura en ella y vea lo ques necessº para facerla por ser buen oficial y venido se acordara lo que mas convenga y ansi se acordó por cavdo” [40]

    Sin embargo, esta tentativa por reiniciar la obra, quedará nuevamente abortada, esta vez por un motivo inesperado: la peste. Apenas tres meses después de tomar el acuerdo antedicho, se declara una epidemia de peste en la comarca, que, si bien no afectará a Alcalá, hubo de ponerse guardas en las entradas de la villa, al menos hasta mediados de mayo. Con todo, nuestro pueblo no se librará de dicha epidemia pues nos consta que hubo peste en Alcalá entre enero y julio de 1602.

    Tardará en normalizarse la situación más de un año, hasta que en octubre de 1603 el alguacil mayor, D. Antonio de Trujillo, recuerda a los regidores que hace mucho tiempo que se tomó prestados del depósito del puente 700 ducados para el pleito de la Sauceda, los cuales no se han devuelto a dicho depósito “y por falta dellos la puente no se a fecho …” [41]

    A raíz de esto, el 15 de diciembre, el cabildo vuelve a retomar el tema:

“En este cavildo se trato que por muchos acuerdos de este cabildo de muchos aºs (años) a esta pte se a mandado fazer una puente en el Rio de barvate por los grandes daños e inconvenientes que dello Resulta a los vs desta vª y caminantes y de serviº de las labores y heredades del termino desta villa y la dha puente a muchos as que esta començada a fazer y no se a proseguido por no aver dineros en este concejo Para la fazer y para que tengan cumplido efecto y la dha puente se faga se acordó e mando que la dha puente se acave de fazer de todo punto como esta mandado conforme a las condiciones fechas en esta obra y las demas q fueren necesarias de se fazer para la buena fabrica de la dha obra y puente la qual se a de fazer de los bienes y maravedíes q pareciere aver de la rª (renta) que fuero para fazer la dha obra qstan mandado depositar de los bie (bienes) de este qº para el dho efecto y lo que faltare ansi para las manos ferramientas y manufatura de la dha puente y materiales se a de pagar de los vienes y propios de este concejo” [42]

    Se nombra al alcalde ordinario Diego de los Cameros y al capitán D. Rodrigo de Coronado para que organicen el remate de la obra para el día de Reyes de 1604, quienes lo organizan con a las condiciones en que se hizo el remate anterior, tasando la mano de obra y herramientas en 940 ducados, si bien dicha subasta no tiene lugar en la fecha prevista sino el 4 de abril, quedando desierta, por falta de rematante por entender los oficiales que acuden que el precio tasado es excesivo. [43]

    Ante esta situación, el cabildo decide que, si antes de final de mes se presenta algún oficial que mejore el precio fijado en cien ducados, se le adjudique la obra, dándosele a cuenta setenta ducados.

    Pasado un mes, ante la necesidad de conseguir fondos con los que costear la obra del puente, los regidores acuerdan arrendar las dehesas de El Caracol, Palmicha de la Peña, Notares y Los Santos al mejor postor. [44] A finales de ese mismo mes de mayo, se acuerda sacar a subasta el acarreo de piedra para el puente para que no falte cuando se inicien los trabajos. [45]

    Por fin, en el mes de julio ya se han iniciado las obras “y se van abriendo cimientos para los pilares El uno grande y lo demas que se a de facer” y siendo necesario un oficial para que dirija los trabajos, se nombra al albañil Gabriel Fernández, vecino de Bornos, de quien se tienen buenas referencias. [46]

    Al mes siguiente, se decide arrendar las tierras del Palmitoso, tanto por la falta de dinero para acabar el puente que se está haciendo, como por las usurpaciones que sufre por los vecinos de Jerez, por ser un terreno baldío alejado de la población que no disfrutan los vecinos de Alcalá. [47] En el mismo cabildo se libran 3300 reales a Gaspar Sánchez Lebrija a cuenta de los gastos de la obra del puente. [48]

    A finales de septiembre, cuando las obras estaban aún en fase inicial, se decide modificar el proyecto inicial para adaptarlo a las circunstancias del momento:

“por qto una de las condiciones que se a fecho para la obra de la puente de barbate que el arco principal de en medio de la dha pue de barbate sea de diez varas de gueco y después de fecha la dha condición a parecido que el Rio a Robado mas de una pte que de otra y que para su fortaleça y mas seguridad de la dha pue convie que el dho arco sea de doze varas de gueco y ansi este qº mando que los dhos alvanies fagan el dho arco de las dhas doce varas de gueco y que después de fecho se les pagara por demasia lo que declarasen por demasia por los alarifes que se nonbraren ansi en el arco como en el picar y en lo alto del…” [49] Aprovechando esta modificación, se le libran a Gaspar Sánchez Lebrija otros 50 ducados a cuenta de los gastos.

    No consta la fecha de finalización de la obra de construcción del puente sobre el río Barbate, que debió ser con anterioridad a agosto de 1610, fecha en que el cabildo finiquita las cuentas con Francisco Román, que fue depositario de los fondos de dicha obra, a quien se le pagan 6000 reales a cuenta “por su trabajo y ocupación de la dha administración y deposito” y otros 1000 reales al escribano por ocuparse en las cuentas de la obra, cartas de pago y otras cosas. [50]

    Ya con el puente terminado, en octubre de dicho año, se reutiliza la madera de la obra para otros menesteres, en este caso para hacer unas puertas para el Cabildo:

“que se faga de la madera de la cinbra de la puente unas puertas para la entrada de la sala del cavº ¿? y un bufete para el cavº…” [51]

    En los años siguientes son frecuentes las revisiones para reparación de desperfectos, como ocurre en 1612, cuando se ordena reparar los ladrillos del arco mayor porque con “las cabalgaduras que por ella pasan de que la dha puente corre detrimento y es necesº repararla” [52] y en 1621, al arrimarse el río al ojo seco, “comiendo la vega”, obligando a encauzar el caudal hacia el “ojo grande” [53]

    Pero quizás el dato más interesante lo hallamos en un cabildo de octubre en 1626, tanto por mencionarse la necesidad de realizar obras de reparación del puente de cierta importancia, hasta el punto de pregonarse en la comarca el remate de dichas obras, como porque se confirma el coste que tuvo la construcción del mismo:

“se trato que la puente de barbate se va ya cayendo y que costo mas de tres mil ducados en ello y porque es nesº de reparla y adobarle todo lo que tiene necs de ¿? y enpedrarla y levantarla de todo lo necesario…” [54]

    Es importante además resaltar, porque se refiere a otro de los elementos que se suelen citar como de origen romano, que en 1612 los regidores deciden empedrar el camino o calzada entre el puente del Barbate y el del Fraja porque en invierno está impracticable:

“se trato que en tiempo de invierno no se puede pasar por el prado respeto de apearse las cabalgaduras y se a acordado por este cavº en años pasados que se faga un aRecife desde el rio de barvate hasta el de fraja por la misma calçada y para ello se acordó y mando que se faga el dho aRecife y calçada de un rio a otro” [55]

    Resumiendo, entre 1571 y 1572 se construye un puente de madera y piedra. En 1585 se inicia la construcción de otro, que no llega a concluirse por falta de fondos. Y finalmente, se construye otro entre 1604 y 1610

    Para concluir, conocemos la existencia de cuatro puentes sobre el río Barbate, si aceptamos la teoría que sostiene que los restos que se conservan en el Prado son romanos, teoría que por cierto en lo único en que se basa es en documentación del siglo XIX en que se menciona la existencia de un puente antiquísimo inservible, que ni siquiera refieren dichos documentos su origen romano. Uno es el que sigue en servicio en la actualidad construido en 1815 para reemplazar precisamente a ese inservible. Por lo tanto, queda dilucidar si los restos que se conservan en la zona pertenecen al romano, al que se construyó en 1571 o al que se edificó en 1604. Si son romanos, ¿Dónde están los restos de los otros dos? ¿se conservaron los restos romanos y no los de los otros posteriores? ¿Acaso no es más lógico pensar que si hubiesen existido los restos de un puente romano en el Prado, se hubiese reutilizado la piedra para la construcción de los otros, como ocurrió con la del puente de Fraja, donde se utilizó la piedra de un antiguo tejar, en vez de encarecer los costes trayendo la piedra desde distintos lugares del término? ¿Se preocupaban hace cuatro siglos y medio en la conservación del patrimonio, si hace apenas cuatro décadas no hubo ningún reparo en demoler lo que quedaba del supuesto puente romano?

    Seamos serios. Creo que es loable engrandecer nuestra Historia, con el prestigio que da decir que se conservan en nuestro término restos romanos de tal importancia, pero ninguna prueba arqueológica, hasta el momento, ni ninguna prueba documental inclina a pensar en el origen romano del antiguo puente del Prado. No nos hace falta inventarnos nada, porque si algo le sobra a Alcalá, es, sin duda, Historia.

Restos del antiguo puente del Barbate


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NOTAS

[30] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. Legajo 5 Libro 1º (1581-1584). Cabildo del 22 de agosto de 1583. Folio 157.Se le pagan 23 reales que gastó en el proceso.

[31] Ib. Legajo 5. Libro 1º (1581-1584). Cabildo del 12 de septiembre de 1583. Folio 164 y vto.

[32] Ib. Legajo 5. Libro 2º (1585-1589). Cabildo del lunes 5 de agosto de 1585. Folio 34 vto. Para tomar dichas cuentas se nombraron a los regidores Diego Cano Sotomayor y Diego Melchor de la Zila.

[33] Era necesario presentar la provisión de diligencias que se trajo a la villa para arrendar el prado de caballos y la sentencia condenatoria de los labradores del prado.

[34] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. Legajo 5. L. 2º (1585-1589). Cabildo del 2 de sept. de 1585. Folio 41 vto. Y 42

[35] Ib. Cabildo del 2 de sept. de 1585. Folios 42 y 43

[36] Ib. Cabildo  del 29 de sept. de 1585. Folios 53 vto. Y 54. “para que tenga cuidado que se prosiga y se junten los materiales para ello”

[37] Ib. Cabildo del lunes23 de junio de 1586. Folios 151. Los fiadores son Martín Domínguez, Alonso de Morales y Juan de Nunente, todos vecinos de Alcalá

[38Ib. Cabildo del 29 de diciembre de 1586. Folios 207.

[39] Ib. Cabildo del 5 de octubre de 1587. Folios 302 vto. “pa el gasto de la vista de ojos de la sauzeda se tomaron siete sientos duºs poco mas o meºs por libransas q estaban en poder de bie ss mordomo (Vicente Sánchez mayordomo) del consejo como depositario de las rentas del prado…”

[40] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. Legajo 6. (1595-1607). Cabildo del martes 2 de enero de 1601. Folio 382

[41] Ib. Cabildo del lunes 12 de octubre de 1603. Folio 549

[42] Ib. Cabildo del lunes 15 de diciembre de 1603. Folio 561. De pregonar el remate se encargó Francisco Martín, a quien se pagó 30 reales. Cabildo del 29 de marzo. Folio 582

[43] Ib. Cabildo del lunes 5 de abril de 1604. Folio 583

[44] Ib. Cabildo del 27 de mayo de 1604. Folios 590 y vto. El arrendamiento empezaría en San Juan de ese año hasta San Miguel del año siguiente.

[45] Ib. Cabildo del 30 de mayo de 1604. Folio 591. El vecino de Paterna, Diego Santiago, habiendo tenido noticia de que se va a rematar el acarreo de piedra para el puente, ofrece traer cada carretada al precio de real y medio.

[46] Ib. Cabildo del 18 de julio de 1604. Folio 600 vto.

[47] Ib. Cabildo del 2 de agosto de 1604. Folio 603 vto. Y 604

[48] Ib. Cabildo del 2 de agosto de 1604. Folio 604 vto.

[49] Ib. Cabildo del lunes 27 de sept. de 1604. Folio 616 vto. Modificado el ojo central, debe medir en torno a 10 metros.

[50] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. Legajo 7. (1610-1625). Cabildo del 29 de agosto de 1610. Folio 9 vto. Y 10

[51] Ib. Cabildo del viernes 29 de octubre de 1610. Folio 22 vto. El resto de la madera sobrante se le entregó a Diego González de Jódar. (Cabildo del viernes 29 de octubre de 1610. Folio 23)

[52] Ib. Cabildo del 16 de enero de 1612. Folio 110. Y vto.

[53] Ib. Cabildo del 24 de junio de 1621. Folio 682 vto. Y 683. De los trabajos se encargará el alférez mayor D. Antonio de Trujillo.

[54] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. Legajo 8. (1626-1637). Cabildo del 18 de octubre de 1626. Folio 63 y vto. Se nombraron diputados al capitán D. Melchor de Villegas y al regidor D. Gómez de Ayala.

[55] Ib. (1610-1625). Cabildo del lunes 17 de sept. de 1612. Folio 146 vto. Y 147. Se nombraron diputados a Andrés Benítez de Peña y al capitán Alonso de Coca, fiel ejecutor.


sábado, 6 de agosto de 2022

Historia de la construcción del antiguo puente del Prado sobre el río Barbate (II)



    Acabado el puente del Barbate, los regidores del Cabildo cambian de idea  porque, si bien en junio del año anterior habían acordado hacer otro puente también de madera sobre el Fraja, el 28 de mayo deciden que “se faga una puente en el rio de fraxa en la pte q mas convenga/ y q esta sea de obra y de arco/por q la q se a fecho en barvate no apºvecharia si en este no se fase” [21] Entienden los regidores que de nada sirve el puente de Barbate si después no se puede cruzar el rio Fraja. Del mismo modo, se acuerda pregonar tanto en la villa como en la comarca la subasta, a celebrar en el día de San Juan y nombrándose diputados de esta obra a los regidores Francisco de Mendoza y Melchor de Morales.

"q se faga una puente en el rio de fraxa"


    Pocos días antes de tener lugar la subasta para adjudicar la construcción del puente de Fraja, Juan de Noriega, aprovechando que se había quedado sin trabajo, se ofrece para realizar dicha obra por trescientos cincuenta ducados, comprometiéndose a traer un oficial que trabaje en ella hasta acabarla, con la condición de que le den un mozo y dos bueyes durante quince días para “juntar piedra” y en caso de no aceptar su propuesta, pide que se le salde la deuda del puente de Barbate. El Cabildo le invita a presentar su propuesta en la subasta, que se celebrará, no el día de San Juan, como estaba previsto, sino el de San Pedro. [22]

    Las desavenencias entre los regidores y el maestro Noriega van en aumento conforme pasan los días, sin duda porque no están muy conformes con su trabajo y gracias una nueva petición de este para cobrar el trabajo realizado, conocemos el precio final en que fue tasado el puente de Barbate: trescientos quince ducados, [23] pidiendo que se salde su deuda de una vez, porque hace “muchos días q esta aquí detenido y gastando lo q no te (tiene)”.

    Estas desavenencias seguramente surgen porque los regidores perciben que Noriega no está capacitado para estos trabajos, ejerciendo de contratista en lugar de maestro de obra, lo que explicaría la proposición hecha por éste para traer un oficial para realizar la obra del puente de Fraja. De cualquier manera, tan solo dos meses de acabado el puente, el Cabildo tiene noticias de los primeros desperfectos, reteniendo el pago a Noriega mientras no los subsane: “y q por qto se dize q esta arruynado un pilar el de la otra pte de la dha puente q se vea por los ss (señores) anton luengo y alº de trugillo rs diputdos y declaren si tiene algún perjuicio y daño pa ql suso dho lo rpare a su costa y no se le acabe de pagar fasta tanto q los dhos diputdos digan lo q tiene el dho pilar” [24]

Puente de Fraja


    Entretanto, se produce el remate de la obra del puente de Fraja, en el que los oficiales que concurren examinan el puente del Barbate y dejan en mal lugar al maestro Noriega, al apreciar numerosos defectos, además de estimar que el precio en que se ha tasado es excesivo:

“todos los oficiales q vinieron a esta vª el dia de san pº (Pedro) q agora paso al remate de la puente de fraxa manifestaron la grande falta q te (tiene) la obra de la dha puente y el crescydo y demasiado presçio en q fue tasada” [25]

    Ante estas apreciaciones, los regidores piden al síndico que busque nuevos apreciadores alegando haber sido engañados, para restituir el daño que la villa ha sufrido en sus arcas. En vista de esto, Noriega exige que se cumpla lo pactado y que no se tuviera en cuenta la opinión de los oficiales forasteros motivada porque él había dado un precio mejor que los demás para hacer el nuevo puente: “fue pr q les abaxo la otra puente”

    Finalmente, serán los maestros Francisco de Aguirre y Luis Sánchez los encargados de levantar el puente sobre el río Fraja, cuya obra empieza a ejecutarse rápidamente, pues a principios de agosto se saca en almoneda la cal, [26] ordenando el cabildo que se reutilicen las piedras de los muros de un antiguo tejar en desuso muy cercano a donde se ha de construir y evitar así los gastos de extracción y transporte desde otros puntos del término:

“Yten se mdo q se apºveche en la obra de la dha puente el material de piedra y cantillo q esta en el caseron q fue casa de texar porq aqllo no puede apºvechar ya pa otra cosa pues q es la obra de la dha puente pa buen pro”

    A finales de septiembre Juan de Noriega recibe diez y ocho ducados como pago por los trabajos realizados, pero tan desengañados están los regidores con Noriega, que le prohíben reparar los desperfectos observados en el puente del Barbate: “q el dho noriega no faga reparasyon fasta q se diga otra cosa” [27]

    El 9 de diciembre se finiquita la cuenta con Juan de Noriega, al que se le pagan 50 ducados que aún se le debían.

    Prueba de que la construcción del puente no era todo lo consistente que debiera es que apenas un año después de terminado, en noviembre de 1573, los regidores ordenan arreglar desperfectos: “q se vea la puente de barvate q dicen q conviene fazerse cierto rparo en ella” [28] Constan otros trabajos de reparación en los años siguientes. [29]

    
"q se repare la puente y la calçada"

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sábado, 9 de julio de 2022

Historia de la construcción del antiguo puente del Prado sobre el río Barbate (I)



Artículo publicado en la Revista 
de Apuntes Históricos y de Nuestro Patrimonio 2022



Ismael Almagro Montes de Oca

    En Apuntes Históricos 2016 [1] ya di cuenta de las serias dudas que tenía acerca del adjetivo “romano” que, en la Historia local, se utilizaba, sin fundamento alguno, para referirse al antiguo puente del Prado, cuyos restos se conservan junto al actual, construido en 1815. En aquella ocasión, traté el tema someramente, por tratarse de un artículo en el que se ofrecía una visión global de nuestra localidad en la segunda mitad del siglo XVI. Ahora me propongo detallar todo el proceso de construcción de un puente sobre el río Barbate en aquella época, basándome en fuentes documentales, que apoyan mi hipótesis sobre que los restos que han llegado hasta nosotros no son precisamente de época romana, pues su construcción se produce ya en la Edad Moderna.

    Durante el año de 1543 en varias actas capitulares del Cabildo alcalaíno, se menciona la necesidad de “fazer una puente en el rio d barbate q es en el termº (termino) y cerca dsta (de esta) villa por f (ser) muy nescesaria y conveniente por evitar los peligros q por no la av (haber) an subcedido y acaescido en el dho rio esplmente (especialmente) en el tpo (tiempo) de invierno” [2] Este texto es meridianamente claro: No existe ningún puente.

    En abril del año siguiente, el marqués de Tarifa [3] envía al Cabildo una carta con una provisión real “pa ver cierta ynformacion en razón de la puente q esta acordado d fazer en el rio d barbate” [4] con el encargo de responder a una serie de preguntas sobre las condiciones en que se ha de construir dicho puente, dando los regidores un poder a Alonso Rodríguez Jurado para ello.

    Sin embargo, casi una década más tarde aún no se ha colocado ni una sola piedra, lo que lleva al regidor Juan de Estrada a elevar una súplica al Cabildo en agosto de 1553 por la extrema necesidad que sigue teniendo la villa del puente por las muertes que se producen al cruzar el río. [5]

    Continúan pasando los años sin que el proyecto tome visos de realidad y así doce años después, el 1 de enero de 1565, se vuelve a presentar en el Cabildo la necesidad de construir, esta vez no uno sino dos puentes, uno sobre el Barbate y otro sobre el Fraja, para evitar más desgracias, manifestando los regidores que el concejo “tiene buenos propios” para hacerlos y además hay muchos vecinos dispuestos a colaborar económicamente “por ser obra tan necesaria quieran ayudar pa ello” acordando recurrir al Maestro mayor de Medina para para que examine el terreno más idóneo para llevarlo a cabo y mientras tanto, se estudie la manera de hacer puentes provisionales o pontones. [6]

    Desconocemos si finalmente llega este Maestro a presupuestar la obra, pues la misma vuelve a postergarse. Como hemos visto antes, el Concejo contaba con fondos suficientes para realizar la obra, por lo que deducimos que el problema radicaba en la falta de un arquitecto o mano de obra especializada en este tipo de trabajos, de tal manera que, hasta junio de 1571 no se retoma el asunto, al llegar a la villa una persona capacitada para hacer uno de madera:

“q se fagan dos puents de madera

En este cabildo se acordó y mdo q por qto (cuanto) esta en esta villa un hombre q se po (proveyó) fuece a fazer una puente de madera en el rio de barvte en el prado q es una cosa muy nesçesaria” [7]

    Se comisionó al alcalde mayor para concertar las condiciones de la obra, así como para negociar también la construcción de otro puente de madera sobre el rio Fraja “por el preçio q su md le paresçiere”.

    Muy pronto ambas partes llegan a un acuerdo, porque apenas pasado un mes, nos encontramos al maestro Juan de Noriega, a quien se había encargado la ejecución de la obra, con la madera cortada y preparada para trasladarla hasta el Prado:

“En este cabº se vido una peton de Juº de noriega q a de fr (hacer) las puentes en los ríos de barvte y de fraja por ql dixo q te (tiene) cortada la madera pa ellas en la sierra y q son menester quarenta honbres pa sacalla a cargadero y cinqta carretas q se le mande poveer pa q se trayga” [8]

    Aunque se hable de puentes de madera, cabe pensar que la madera se utilizase para hacer los encofrados, arcos formeros y andamiajes, o bien para la plataforma superior por la que circularían carruajes, animales y personas, siendo los pilares de piedra, puesto que, en agosto, el Cabildo se ve obligado a comprar dos bueyes para el acarreo de las mismas:

“Sus mds mandaron q se conpre una yunta de bueyes q sea buena pa q traygan la piedra y otros materiales q son menester pa las puentes q se an de fazer/ y q se pague del propio del qº/ y ansy mismo q se conpre la cal y lo demas q fuere menester pa fz (hacer) las puentes”

    En el mismo Cabildo, hubo de nombrarse un nuevo regidor que ejerciese como diputado de la obra, pues el que había sido nombrado anteriormente, Alonso de Pina, había desistido, sustituyéndolo Antón Luengo. Junto a éste, se nombra a Francisco de Estrada Coronado, que no pertenecía al Cabildo, siguiendo las ordenes contenidas en una provisión real “q sobresto dispone”. Asimismo, se insta a los diputados para que busquen urgentemente las carretas para acarrear la madera “por q convie (conviene) dar le prisa ants del invierno” y que negocien con el maestro y sus compañeros el precio de cortarla y apilarla. [9]

    Durante todo el otoño se llevan a cabo los trabajos de construcción, pues el maestro Juan de Noriega recibe pagos tanto en especie, como ocurre en septiembre: “medio cahiz de trº (trigo) en grano pa q coman el su gente a qta de lo q a de aver pr el fazer de las puentes pr q dixo por una peton tenía dello necesidad y lo pedia”[10] como en dinero, en el caso de noviembre, cuando se le adelanta seis ducados a cuenta de su trabajo. [11]

    Sin embargo, a principios de diciembre, con la llegada del invierno, las obras se paran debido al mal tiempo, ordenando el Cabildo a Francisco de Nava y Fernando de Estrada que vendan los bueyes que se compraron para acarrear todo el material “atento q agora es invierno y no se puede trabajar con ellos pa evitar el riesgo q tienen de morirse o pederse y q otros no se aprovechen dellos cervido y q trabajen q se vendan en los xlvii dos (47 ducados) q costaron o lo q mas pudieren”. Posiblemente, los regidores no estaban muy conformes con el trabajo de Noriega, puesto que el mismo día acuerdan su despido y que llegando el verano se finiquitará lo que se le deba: “se despida de la labor y se le diga q alla pa la boca del verano se tasará la obra q a fecho y se fará qta de lo q se le a dado y si algo se deviere se le pagaría”. Asimismo, se decide entregarle a cuenta otros cuatro ducados y catorce fanegas de trigo. Del mismo modo, se despide al boyero, ya que no se le necesitaba, al venderse los bueyes. [12]

    Otra de las personas que trabaja en la construcción del puente es Sebastián Crespo, a quien a principios de año nuevo se le pagan seis ducados de los propios del Concejo por el suministro de cal que ha hecho para la obra y diversos trabajos realizados en los últimos seis meses:

“…servir bueyes e carretas e gente e yr ciertas veces fasta xautor y fazer pºveer de paja a los bueys de qº y otras cosas q a fecho”. [13]

    A finales de enero, se efectúa otro pago al maestro Noriega para saldar la deuda contraída por su trabajo, entregándosele cuatro ducados en diez y seis fanegas de trigo porque estaba pasando necesidad.[14]

    Entrado el año nuevo, la obra sigue parada e incluso el Cabildo se ve obligado a despedir a principios de marzo al carretero de la misma, Pedro Martín, “por ser el tpo (tiempo) de aguas y estar holgando”. [15] Sin embargo, pocos días después de este despido, se retoma la actividad, renovándose los diputados del Concejo encargados del puente, nombrando a Luis Carrillo y reeligiendo a Antón Luengo, y, si bien, en diciembre se acordó vender uno de los bueyes y sacrificar el otro, tal venta no llegó a producirse, puesto que ahora se les encarga a los nuevos diputados adquirir un nuevo buey para, con ambos, terminar de arrimar el material que falta. Asimismo, se vuelve a pagar otros ocho ducados a Noriega. [16] Aunque en diciembre se decidió despedir a este maestro, parece ser que no fue así, porque a finales de marzo, recibe otros veinte ducados a cuenta, tanto para su manutención, como para enviarlos a su tierra, por tener casi acabada la obra: “atento q la de barvate esta ya casi acabada y luego a de enpesar la de fraxa” [17]

    El 28 de abril el puente se encuentra prácticamente acabado y “resta poco por fazer”, pagándose al maestro Noriega otras seis fanegas de trigo y dos ducados, decidiéndose que se tase el coste definitivo que ha tenido la construcción del puente para saldar la deuda con el maestro. Asimismo, se ordena a los diputados del mes de mayo, Francisco de Mendoza y Melchor de Morales, vender en almoneda los bueyes que se compraron para traer el material porque ya no son necesarios. [18] Es sorprendente esta decisión, pues en breve va a comenzar la obra del puente de Fraja, así como que, pocos días más tarde, se finiquiten los salarios de Juan de Esquivel y Alonso Martín, alarifes o arquitectos de la obra. [19]

    El 19 de mayo, el puente del Barbate se encuentra totalmente terminado, según el escrito que Noriega envía al Cabildo, satisfecho por su trabajo: “por q él acabado la de barvate y esta muy buena y apºvecho q duraría mil aºs (años)”.

    Aprovecha para pedir que se le paguen a él y a los seis trabajadores que han estado en la obra los honorarios que le pertenecen: “el se a gastado mucho en fazerla/ y de ordniº (ordinario) an andado el y seis honbres en ella q se le mande pagar conforme a la bondad de la dha obra y a el mucho trabaxo y q pa ello se trayga un maestro o dos dlante q conforme la tase y se le page según su trabajo”. El Cabildo decide traer un oficial de Jerez o de Medina para que, junto con otro, tasen la obra. [20]


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sábado, 21 de mayo de 2022

Alcalá de los Gazules y la guerra anglo-española (V)




7.- 1597

    A partir de agosto del año anterior, la actividad bélica en la zona decae y se recobra cierta normalidad, no teniendo nuevas noticias hasta finales de febrero de 1597, relativas al acopio de pertrechos de guerra y al avituallamiento de tropas.

    En nuestra villa se habían formado dos compañías de infantería, comandadas cada una por un capitán y un alférez, pero solo existía una bandera para ambas, ordenando el cabildo al capitán Rodrigo Romero de Coronado que encargase una “vandera de tafetán de los colores que mejor le parecieren y se haga luego q sea muy buena”. Para pagar dicha bandera, se le entregaron treinta ducados de la partida presupuestaria destinada para gastos de guerra. [35]

    A pesar del cese de hostilidades, durante el invierno, la villa de Alcalá fue paso obligado de tropas entre el campo de Gibraltar y la zona de Jerez y la bahía gaditana e incluso se vio obligada a alojar a alguna compañía. Aquí estuvo alojada en fecha indeterminada, entre agosto del año anterior y febrero, una compañía de soldados durante 29 días. [36]

    Al llegar la primavera se reactivan las operaciones, recibiéndose el domingo 16 de marzo una carta de la marquesa de Tarifa dando órdenes para ejecutar una provisión real recibida para alistar 15 jinetes de “entre los cavalleros de contía desta villa” con la mayor brevedad posible. Sin embargo, los regidores alcalaínos no estaban muy por la labor y paralizan el alistamiento alegando que era día de misa mayor y debían acudir “y porque antes se a de comunicar con su sª (su señoría la marquesa) la orden y forma que en ello se a de tener” [37]

    Al día siguiente se vuelve a reunir el cabildo para tratar nuevamente el tema y acuerdan escribir a la marquesa para exponerles que consideraban excesivo el número de jinetes a alistar, puesto que muchos estaban exentos por cédula real y no había suficientes:

“manda se saquen y alisten desta vª quince ginetes Repartidos entre los cavos de quantia y porque la cantidad de los ginetes es mucha y los vºs desta vª estan muy pobres mayormte q todos los contiosos estan concertados con su magd y tienen cedulas de su magd de ecencion y no ay mas que siete u ocho contiosos que actualmente pueden servir y contribuir en esta ocasson y ni ay de donde se puedan sacar los dhos ginetes”

    Asimismo, con la reducción del número de jinetes a alistar, le piden a la marquesa licencia para arrendar tierras para poder costear dichos jinetes. [38]

    Una semana más tarde, en vista de que había dos compañías de infantería, los regidores decidieron contratar otro tambor hasta el día de San Miguel, señalándose de salario un ducado mensual para cada uno, [39] y a la semana siguiente, por carecerse de fondos con que atender a los asuntos de guerra, acordaron pedir entre los vecinos 16 ducados prestados para ir a Sevilla a resolver el asunto de los jinetes que habían de alistarse. [40]

    Este asunto se convertirá en un quebradero de cabeza para los regidores, puesto que el 3 de abril el alcalde corregidor, el Doctor Ayala de Molina, les exigirá “cumplan con efecto lo que les esta mandado con apercivimto q no lo haciendo dará noticia a su Sª de la remission que tienen en cumplir sus ordenes y mandamos…” [41] y más aún cuando el día 9 el corregidor convocó a los regidores y oficiales para tratar los asuntos relativos al servicio del rey y de la marquesa, no compareciendo Cristóbal de Ayllón, fiel ejecutor, D. Antonio de Trujillo, alguacil mayor ni el capitán D. Diego de los Cameros, motivo por el cual, recibieron una condena.

    Pero cuando aún no se ha aclarado el asunto de los jinetes, a finales de mes los capitanes de las dos compañías de soldados alcalaínos, D. Rodrigo de Coronado y D. Diego de los Cameros, alertan al cabildo de las malas noticias que han recibido sobre la guerra, porque al conflicto con los ingleses, se suma ahora la invasión de Navarra por parte del rey de Francia:

“oy ha venido a su noticia que (¿?) Rey de Francia va entrando en tias del Reyno de navarra con mucho numero de gente a ganado quatro o mas lugares del y q El yngles a salido de su tierra con tres esquadras de navíos de a ochenta cada una y no se sabe Para donde…”



    Ante estos acontecimientos, se han dado órdenes para que todo el reino este preparado para levantar armas. Sin embargo, en la villa de Alcalá no existen en ese momento existencias de material bélico, por lo que ambos capitanes piden a los regidores “manden traer a esta villa Polvora y plomo y cuerda para dar a los vºs (vecinos) desta vª quando se aya de salir y que lo tenga en el deposito Para las dhas ocasiones”. El Concejo, que se había visto en la necesidad de desviar los setenta ducados destinados para gastos de guerra para otros menesteres, como el pago del Servicio Real, acuerda arrendar por un año, a contar desde la festividad de San Miguel “la vega que dicen del enrriadero y la suerte de la yeguada ques propios deste Concejo”[42]

    Pasados varios días, a principios de mayo, se recibe una carta del duque de Medina Sidonia alertando del avistamiento de “cantidad de navíos” ingleses por la costa portuguesa el día 7, ordenando que toda la gente de a pie y a caballo esté prevenida para partir a defender donde se les ordene en un segundo aviso. Asimismo, el duque ordena al Concejo a correr con los gastos de todas las personas movilizadas:

“que vayan prevenidos por veynte y cinco días que esta es la vold (voluntad) de su magd”

    El mismo día 12 de mayo, el pregonero Antonio de la Vega, pregonó las órdenes para que se alistasen todos los caballeros de contía y de Gracia, con sus armas y caballos, bajo grandes penas de multa “Para acudir con ellos en serviº de su magd a la pte y lugar donde el capn Genl ordenare y mandare en defense de la fee y destos Reynos…” [43]

    Del mismo modo, acordaron los regidores escribir al duque informándoles de la escasez de recursos del Concejo para socorrer durante tanto tiempo a los soldados, proponiéndole correr solo con los gastos hasta llegar al lugar donde fuesen destinados, a la par que deciden nuevos arrendamientos de tierras comunales para conseguir dinero para los gastos de guerra:

“… y porque este qº de preste no tiene ningún dinº de preste para el dho efecto se acordó y mando por qº que se adbitre y aRiende en virtud de la dha cedula real las diez y siete suertes de tierra de tierra de labor del Palmitoso termo desta vª que fueron amoxonadas y arendadas para el servº de los adbitrios de los millones amoxonandolas de nuevo…” [44]

    Son días en que reina la incertidumbre en la población, alterándose el ritmo de vida normal, como lo demuestra que incluso se suspendiesen trabajos que estaban previstos con antelación y de gran importancia para la villa, como son la inspección de las mojoneras que marcan el término municipal para evitar usurpaciones de las poblaciones vecinas:

“en este cavº se trato y mº que por esta nueva de guerra que ha venido se a suspendido la visita de los termos desta vª…” [45]

    El Cabildo, agobiado con tantos gastos para la guerra, el viernes 16 de mayo da poder al licenciado Gaspar Tello para que vaya a Madrid a suplicar al rey se sirva conceder licencia al Concejo alcalaíno para poder arrendar los terrenos baldíos “para pasto y labor fasta en cantidad de mil ducs (ducados) para gastos de guerra Armas polvora y municiones para acudir con la gente desta villa en serviº del rey nro sr en socorro de la ciudad de cadiz Gibraltar y otras ptes donde fuere necessº…” [46]

    El resto del año transcurrirá sin más sobresaltos ni novedades con respecto a la guerra, cerrándose con el capitán Rodrigo de Coronado rindiendo cuentas por la confección de una bandera para su compañía, que le fue encargada allá por el mes de febrero:

“En este cavº el capn don Rodrigo Rº de Coronado dixo que por qto este qº le cometio a que hiziese una vandera de tafetan para su conpañia y para ello se le dieron y libraron treinta y tres ducados por qta de gasto de guerra la qual tiene fecha y gasto en ella veynte y una varas de tafetán verde azul y amarillo de cada color siete varas a nueve reales y medio y cinco varas de tafetán colorado para la cruz a nueve reales y mº (medio) que todo monta duziºs y quarenta y siete reales y diez y siete rs de (¿?) q los fue a comprar a la ciudad de xerez y veinte y tres reales de seda y (¿candelilla y anfeo?) para forrar el asta y cient Reales que se dieron a juº de perea sastre de hechura que monto todo trecis y ochenta y siete rs q se an gastado mas beynte y quatro rs de los quales dixo que hacia gracia…” [47]



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