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sábado, 28 de abril de 2018

La ermita de Santa Catalina




 María del Mar JIMENEZ CUMBRE

       Hubo un tiempo en Alcalá en que, además de los conventos de Santo Domingo y de Santa Clara, existieron varias ermitas, tales como la ermita de la Veracruz, de la Consolación, de San Ildefonso, de San Vicente, de San Sebastián y de Santa Catalina. Sobre esta última sólo se conocía una mención, recogida en el libro 1º de Visitas conservado en el Archivo Parroquial, donde se cita entre las ermitas visitadas en marzo de 1588 por el licenciado Felipe de Obregón, visitador general del Obispado de Cádiz, la de “Santa Catherina, pobre y antigua”. Fernando Toscano de Puelles apuntó la posibilidad de que estuviera en el lugar donde se construyó el Convento de Santa Clara,[1] hipótesis seguida también por Jaime Guerra Martínez.[2]

      Gracias a la información contenida en las actas del cabildo alcalaíno de mediados del siglo XVI hemos podido aclarar el origen de esta ermita. El martes 18 de marzo de 1561, los regidores estudian una petición de limosna hecha por dos clérigos para reconstruir una ermita: 

“En este cabildo se vido una petiçion d beniº (Benito) suares y pº (Pedro) catalán clgos (clérigos) por la qual pidieron q porque querían techar la casa d san sebastian el viejo q agora tiene la vocación de señora sta catalina d ladrillo q se les faga md (merced) y limosna mandas q de lo q sobra dla bellota qeste año psado se dio a san sebastian se les faga algún favor pa lo poder ff (hacer) pq de otra mª (manera) las limosnas son mui pocas q no podía fazerse, a lo aqual se respondio q se tomara la qta (cuenta) y q se vera si sobra algª cosa y q (¿?) poveeran en ello”[3]


      Cobran aquí sentido los adjetivos utilizados en 1588 en el libro de visitas para describir esta ermita, pues efectivamente la de Santa Catalina era “antigua”, pues estaba erigida sobre la primitiva ermita de San Sebastián, abandonada en torno a 1557 al construirse una nueva en otra ubicación,[4] por estar en ruinas al menos desde 1546 y “pobre” porque carecía de fondos con los que sostenerse. 

      Por tal motivo, el cabildo alcalaíno acudió rápidamente a la reparación de la ermita acordando el 28 de abril destinar 2014 maravedíes que debía Francisco de Nava de la cuenta del Señor San Sebastián para que se pudiera techar lo antes posible.[5] Al año siguiente, 1562, aún no se había techado puesto que nuevamente el cabildo acordó destinar 10 ducados de limosna “pa q se cubra su casa”. En este cabildo se la nombra como ermita de Santa Catalina del Pilar.[6] Asimismo, por decisión de los criadores de cerdos, los regidores destinaron para Santa Catalina parte del dinero anual que recibían por el tronco de bellota para las ermitas los años 1563, 1564, 1567 y 1568, año en que aún no estaba terminada la obra de restauración.[7]


      La reedificación de la ermita debió acabarse antes de 1582, fecha en que se le vuelve a dar un uso frecuente en la época en que tenía la advocación de San Sebastián, al utilizarse como lazareto para enfermos contagiosos. En abril de dicho año sirvió para aislar a un vecino con un herpes y evitar así el contagio del resto de la población: 

“en este cabildo se trato como se dice pucmte (públicamente) q be (Bartolomé) daça vº (vecino) desta villa vino de Cadiz y esta ferido de un culebro y que será justo asy para esto como para que si dios dios nro sr (nuestro señor) no a servido en el mal de a otras gentes y será necesario pa el mejor remedio q convenga para que se ataje si (¿?) qeste pueblo no se enficione (se infecte) mandaron que el dho be daça se saque desta villa y se lleve a santa catalina y se abra la puerta q solia (usar?) la dha iglesia y cerrar la principal y q se provea un onbre que le lleve la comida y se desvie de ellos y de maña que no se junte con el enfermo y le lleve las medesinas …”[8]

      Según se recoge, la ermita no estaba dentro del recinto amurallado, sino fuera de la villa, por lo que debemos descartar la hipótesis de que sobre la ermita de Santa Catalina se erigiera el convento de Santa Clara.

       Nos queda aún localizar la ubicación de esta ermita, tarea para cual resulta esclarecedora la petición que en 1568 eleva a los regidores locales un vecino de Alcalá, Melchor de Córdoba, solicitando la cesión de un solar:

“En este cabildo se vido una peton de Melchor de cordova albañil desta villa pr la ql pidió q le fagan md de un solar qsta (que está) entre el camino q va de la coracha a los pozos dl agua dulce y el arroyo q se faze d esta pte (parte) de la hermita de sta catalina y fasta la calle q va a la salada pa fazer en este sytio una casa mezon…”[9]

       Aquí se está delimitando claramente la zona, pues el camino más lógico y corto entre la Coracha y los Pozos es, sin lugar a dudas, la calle Veredilla. El arroyo mencionado es uno que se hacía a las espaldas de la ermita de la Veracruz, que tenemos plenamente ubicada en la Alameda. Nuevamente las actas del cabildo nos ayudan a ubicarlo. En abril 1573 nos encontramos lo siguiente:

“sobre la gredera del arroyo de la vera cruz

Mandose q los ss diputdos vean con un alarife una gredera q dizen q se ha venido por baxo de la Veracruz y q fagan dello relación en este cabildo…”[10]

      Este arroyo se correspondería con parte de las actuales Veredilla y Alamillo.

       Por tanto, si la ermita de Santa Catalina estaba ubicada en el camino entre la Coracha y los Pozos, entre el arroyo que se hacía, la actual Veredilla, y la calle que va a la fuente de la Salada, ahí hay un lugar que encaja a la perfección: la capilla de la Virgen de los Santos.

      Tal como menciona Fernando Toscano de Puelles,[11] en relación a la capilla de la Salada, en 1846 existía sólo un “nicho o capilla” pero de mucho tiempo atrás. A este respecto, cabe preguntarse ¿por qué se eligió ese lugar en concreto? ¿por qué no en cualquier otro punto de esta larga calle? ¿Por qué no 30 metros más abajo o más arriba, por ejemplo? Sin duda, ese lugar no fue escogido al azar para colocar esta imagen vicaria de la Patrona sino que tuvo que existir un motivo, máxime cuando no está en un cruce de caminos, norma muy habitual en la época para la erección de las ermitas y que en Alcalá vemos corroborada con la ubicación de la de la Veracruz, en la confluencia de los caminos hacia Jimena (calle los Pozos) y hacia Paterna y Arcos (calle de la Salada) o en las entradas de la población, caso de la ermita de San Ildefonso o San Vicente (en las entradas al recinto amurallado de la villa) y en la ermita de la Consolación, cuya construcción fue más tardía justo en la entrada por el camino de la Zorrera.


     
 Y ese motivo no puede ser otro que señalar el lugar que antaño ocupó la ermita de Santa Catalina del Pilar.

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sábado, 25 de marzo de 2017

Iglesias, ermitas y hermandades en Alcalá a mediados del siglo XVI (II)



LA ERMITA DE CONSOLACION.

       Sobre la ermita de la Consolación fundarían los frailes mínimos de San Francisco de Paula en 1586 su convento, aunque dicha ermita apenas contaría con 30 años de antigüedad puesto que en diciembre de 1553 se otorga licencia para la construcción de la misma:

 “se vido una peticion d ciertos ¿? vs desta vª pr la qual pidieron q se les faga md pa fazer una yglia de la avocación d nra sñora d Consolacion d un sitio q esta en el camino q va fasia ¿? del molino d abaxo/ a la qual se proveyó q los suso dhos junto con el señor corr (corregidor) al q ¿? pa el fzer d la dha casa/y q su md se le mde (mande) señalar en el lugar q le paresca q este mejor el dho sytio” [18]

LA ERMITA DE NTRA. SRA. DE LOS SANTOS.

      Como se sabe, el origen del Santuario se fija en el año 1339 en la batalla de Pagana, a partir de la cual se labraría un humilladero o cruz que con el tiempo se convertiría en ermita. El dato más antiguo sobre la existencia de la talla de la Virgen se debe a unas mandas en un testamento de 1507 [19] pero en el mismo no se recoge dónde está la Imagen. En 1543 hallamos la primera referencia en las actas del cabildo sobre la dehesa perteneciente al Concejo alcalaíno:

“se vido una petición q dio Catalina de tejada y Canpos de ayllon suplicando a sus mds les den lizenzia pa q con sus puercos y cochinos puedan comer los rastrojos y havares q tienen en la dhesa d los Santos…” [20]

      Con todo, la primera referencia segura sobre esta ermita se produce en un cabildo de marzo de 1560, cuando se acuerda, una vez acabada la obra de la ermita de San Sebastián, destinar el echo de bellota que se le daba, para acabar las obras que se estaban llevando a cabo en la ermita de los Santos, de la cual estaban encargados un regidor municipal y un beneficiado, Alonso Cárdeno, quien años después dejaría todos sus bienes para fundar el convento de los frailes mínimos:

 “se vido una petición de vs desta vª por la ql dixeron q por q los veynte mil mrs ql año pasado sus mds mandaron q se diese d los mrs del echo de bellota q sedsio a san sebastia/n pa aderesar la ermita de nra señora d los santos se a gastado sin comprar ladrillo pa solalla (solarla) y aderesar el prtal qsta adlante y otras obras muy nescesarias q se an ffo (hecho) en ella como dara qta dllo alo (Alonso) cárdeno clérigo y franco de mendoça ri (regidor)/ y prq resta pr fazer cierto encalado y otras cosas q d los mrs q este año se ovieron del tronco q se dio a san sebastian q se cumplio la cobranç por año nuevo dste año sus mds mden fazer limosna de otros veynte duc (ducados) q serán menester pa acabar la dha obra d nrs señora…” [21]

       En junio del mismo año aún faltaba por encalarse la ermita, pues no había dinero para pagar la mano de obra:

“se mando q porq resta aun encalado pr fazer en la casa de nra señora d los santos ya aunq estaba librada la cal q es menester pa ello no se a ffo (hecho) pr q no ay dnrs (dineros) pa las mañas del oficial/ y pa los peones q el señor franco de nava (mayordomo del Concejo) enpreste los mrs (maravedíes) q fueren menester pa el dho oficial y peones…” [22]

LA HERMANDAD DEL SANTISIMO SACRAMENTO.

      Se sabe de la existencia de la cofradía del Santísimo Sacramento al menos desde 1578 [23] pero la misma ya existía en enero de 1543, fecha en que el cabildo alcalaíno nombra a los dos hermanos mayores y mayordomo[24] Sorprende aquí que dicho nombramiento no sea potestad de curas y beneficiados, estamento con el que se producen varios roces precisamente por este asunto, tanto, que en 1554 estos últimos intentan poner ellos a los hermanos mayores y organizar la procesión que se hacía en la parroquia el primer domingo de cada mes, viéndose obligado a intervenir el corregidor:

“en este cabildo se trato y fablo cerca dl escándalo q pudiera suceder ayer domingo en la yglia mor d señor sant jorge dsta villa/ si el señor corr no lo preparara y pusyera remedio mandar prover de maña q franco d la guardia vicario y los bendos y clrigos d la dha yglia no pudiezen efetuar lo q se dize q entre ellos estaba acordado q fera fazer quitar a los fermos mayores dl santisymo sacramto el guion y sitio q suelen llevar en la prosesyon q se faze el pi (primer) domingo del mes y darlo ellos d su maña (manera) a otras psonas estando como esta este cabildo en posesyon d fazer los dhos hermos mayores y mayordomo y lo dmas anexo a la dha cofradía desde q se ystituyo en esta villa q a mas de quynze anos como paresce pr la escritura y ordenanza q fuera ffa (hecha) por este cabildo qestan esctas (escritas) en el libro d la qta dl santo sacramto y fermandad/ y dando orden pa q estas cosas celen y no aya novedad en ellas s acordo y mdo q se escriva las dhas cobstituciones dl dho libro y se enbien al señor provisor y juntamente con ellas una ca dste cabildo dándole qta d todo lo q pasa y pidiéndole pr md q mande guardar y consvar la posesyon en q este cabildo esta en fazer la elecion d los fers mayores y mayordomo d la dha cofradía pues q se faga bien y con toda justicia…” [25] Parece claro que esta hermandad la fundó el cabildo alcalaíno con anterioridad a 1539.



LA HERMANDAD DE LA VERA CRUZ.

       La cofradía de penitencia más antigua de Alcalá existía ya en 1558[26] aunque en nuestra investigación hemos encontrado nuevos datos que acrecientan su antigüedad, pues el 19 de marzo de 1554 los miembros de esta cofradía solicitan al Cabildo que les preste la tienda de campo para poner su monumento en la Semana Santa:

“se vido una petición d los fermos (hermanos) d la Sta vera cruz por la qual pidieron q pa fazer su monumento esta semana santa le fagan md d la tida (tienda) d campo dste qº/ a la qual se proveyó q se les pste (preste) la dha tida pa el dho efeto pr ser pa el fvio (servicio) d nro sor/ y q se entregue a beni ss (Benito Sánchez) fo mor (hermano mayor) d la cofradía y q se le avize q tenga qta (cuenta) con q no se qme (queme) y q ds (después) q aya cumplido la fagan sacudir y bolvr a la caxa donde esta.” [27]

      Con todo, aún hay que retroceder otro año más en la Historia de esta cofradía, puesto que en enero de 1553 varios hermanos piden un solar para hacer un humilladero:

“en este cabildo se vido una petición d di gia (Diego Garcia) cerraxero y otros hnos d la sta vera cruz pr la ql pidieron q sus mds le den un sytio qsta en la plazuela dl meson d juo myn (Juan Martin) dl Camino pa hazer un omylladero d obra donde se diga misa pues qs (que es) pa fvio (servicio) d dios/ y proveyose q a donde piden es plaza ffa (hecha) pa descansadero y descargadero d carretas y q el señor corro les senale abaxo del pilar d la salada donde les paresciere pa q puedan fazer el dho omylladero” [28] Según este dato, la cofradía debió fundarse poco antes pues carecía de sitio donde celebrar sus misas. Aunque aquí se le concede otro lugar distinto al que solicitan para construir el humilladero, creemos que finalmente lo construirán y transformarán posteriormente en ermita en el lugar solicitado, puesto que sabemos que la zona de la calle Real era conocida entonces como calle de los mesones, así que la plazuela de los mesones debe ser la actual Alameda, lugar donde en 1569 se está haciendo la obra de la ermita y que debió estar terminada con anterioridad a 1578, pues en esa fecha ya se registran enterramientos en la misma.

EL DEAN DE PLASENCIA ANTONIO DE MUDARRA.

       Del cuerpo de beneficiados y clero de la Parroquia de San Jorge han salido algunos hombres ilustres como fueron San Juan de Ribera, el arzobispo de Valencia Luis de los Cameros o el obispo Pedro Mirabal. Hoy damos a conocer el nombre de otro beneficiado, desconocido hasta hoy, que murió lejos de Alcalá, ostentando el cargo de deán de la catedral de Plasencia, tal como informó el propio marqués Per Afán al Concejo alcalaíno por carta en noviembre de 1545, aunque posiblemente no fuera natural de Alcalá, sino que tomara posesión de su beneficio con anterioridad a la bula de 1524, puesto que se pide al estamento eclesial que se provean beneficiados locales:

 “se vido una ca (carta) misiva de su señoria dl marqs y una fee q enbio d como el dean d plazencia don antonyo d mudarra es fallescido q hera beneficiado d la yglia d sant Jorge pa q provea beneficiados conforme a la bula e yndulto q esta villa tiene e vista por sus mds platicaron en raso dllo y aviendo platicado mandaron llamar al cabildo al vicario di (diego) d tejada e a Juan de abreu beneficiado y a po fernandes clérigo mayordomo d la fabrica los quales vinyero y venydos se les fizo relación d lo suso dho por el dho señor alcayde y les encargaron q guarden y hagan guardar la yglia por q no vengan a tomar posesyo dl beno fasta q se provea en los naturales conforme al dho yndulto…” [29]

        Y para terminar, hemos de aclarar que, durante el periodo estudiado, que abarca hasta el año de 1560, no hemos hallado ninguna referencia sobre el monasterio de Santa Clara, por lo que es muy probable que se fundara con posterioridad a esta fecha.

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viernes, 3 de abril de 2015

La Iglesia de la Soledad y sus cofradías

 
Artículo publicado en la Revista de Apuntes Históricos de 2007

Ismael Almagro Montes de Oca

 
       Conocida en un principio como ermita de la Vera Cruz, estaba situada en la actual Alameda de la Cruz, era de planta de salón, amplia, bien ventilada y cerrada con cubierta a dos aguas, con una superficie de 228 metros cuadrados. (1) Según el documento de la venta de la iglesia , ésta "mide un area de doscientos setenta y cinco céntimos cuadrados" (2)

       Ya existía en 1582, según se desprende del testamento otorgado por Marina Gómez el 29 de Junio, al mandar ser enterrada en la Iglesia de la santa Vera Cruz de extramuros, pero la fecha de su construcción tuvo que ser anterior, ateniéndonos a la existencia en dicha capilla de la cofradía de la Vera Cruz, la cual está documentada al menos en 1557, como lo atestigua el testamento con fecha de 2 de Septiembre de dicho año del clérigo Juan Lorenzo, al declararse hermano de las cofradías de la Misericordia y de la Vera Cruz.: "que me aconpañen las cofradias de la misericordia y de la santa vera cruz donde yo soi cofrade y ruego a los hermanos dellas me hagan decir las misas que dizen a los d......s (dichos) hermanos". Sigue sin embargo siendo una incógnita quien promueve y construye la ermita.

Testamento del clérigo Juan Lorenzo fechado en 1557
donde se menciona a la cofradía de la Santa Cruz

        Sobre la cofradía de la Vera Cruz hay que destacar que sigue activa al menos hasta 1600, año en que Alonso Martín y otro de apellido Gómez declaran en sus testamentos ser hermano de la Cofradía. Curiosamente en todos los testamentos revisados en el Archivo parroquial se deja de hacer mención de esta cofradía sobre esta fecha a la par que surge en esta ermita la cofradía de la Soledad en los primeros años de esa centuria. No obstante, a partir de esta fecha la ermita es conocida indistintamente como Vera Cruz y Soledad. Solo el correr de los tiempos fue diluyendo el primer nombre para conocerse definitivamente como iglesia de la Soledad a partir del siglo XVIII. Quizás se trate de una fundición de las dos cofradías en una. Hay que destacar que la cofradía de la Vera Cruz era la más antigua de Alcalá y procesionaba con una cruz de mediano tamaño llevada en manos por un sacerdote en la anochecida del jueves al viernes santo (1).

       Sabemos además por el testamento de Ana de la Cruz, fechado el 26 de Octubre de 1688 que esta iglesia contaba con una barandilla que seguramente dividía la zona del altar mayor del resto de la nave, al mandarse enterrar en la ermita de la Vera Cruz de barandillas adentro.

      Aquí fundó en 1693 fray Pablo de Cádiz el Rosario de Nuestra Señora de la Soledad, que estaría activo hasta 1697 (3).

       La cofradía de la Soledad vivió desde su fundación una primera etapa funcionando plenamente, con hermanos haciendo donaciones en sus testamentos de limosnas e incluso casas y que se enterraban a los pies del altar de la Soledad. Estos enterramientos se seguirán produciendo hasta la apertura del actual cementerio sobre 1820, aunque hasta febrero de 1862 no fueron trasladados al mismo los restos existentes en la Iglesia.

      Esta etapa de gran actividad debió durar hasta mediados del siglo XVIII pues hasta 1732 hemos encontrado innumerables testamentos que mencionan la existencia de la cofradía, haciéndole donaciones, pero sin embargo a partir de esta fecha no hemos encontrado más datos, lo que puede indicar que con posterioridad la cofradía pudo entrar en una etapa de decaimiento.

       Un siglo después nos encontramos activa la cofradía, tal como lo demuestran dos cuadernillos existentes en el Archivo Parroquial, pertenecientes a la misma. El primero de ellos lleva por título “Cuaderno puntador de los ingresos qe. Ha tenido la Cofradía de ntra. Me. Y Sra. De la Soledad este año 1834” y que abarca hasta el año de 1842. Consta de 8 hojas tamaño cuartilla de las cuales 7 están escritas. El segundo lleva semejante título sólo que hace mención de los gastos. Consta de 11 hojas del mismo tamaño, estando escritas 7.


La Virgen de la Soledad y el Cristo yacente
a mediados de siglo XX en la Parroquia 

        Lo primero que hay que destacar en estos cuadernillos es que las cuentas están firmadas por Francisco Escalona, cura ecónomo de la Parroquia, lo que unido a que en los 8 años recogidos no aparece mención alguna de hermanos, ni de ingresos por cuotas de hermanos, ni de cargos en la junta de gobierno, nos hace pensar que la Cofradía seguía viva gracias a los propios curas, que la habrían tomado como cofradía oficial y que utilizaban las limosnas que recibía la virgen de la Soledad tanto para atender a los cultos internos y externos de la cofradía como para mantener el edificio como veremos a continuación:

      Con las limosnas recibidas se costeaba la cera utilizada en la novena de la Virgen, en la de la Santísima Cruz y en la salida procesional. En las novenas se contaba con la participación pagada de músicos, acólitos y sochantres. Asimismo es reseñable que mientras en las novenas la Virgen toma protagonismo, en las procesiones de estos años siempre se menciona como del Santo Entierro y que estaba formada por la Santísima Cruz en unas andas, el Santo Sepulcro y la Virgen de la Soledad. Estas procesiones contaban con la participación de sochantres o cantores.

       En cuanto a los ingresos de la cofradía, éstos provenían básicamente de tres fuentes: donaciones particulares, recogida de limosna con un platillo en los días festivos, como Jueves y Viernes Santo y del alquiler de las casas que poseía la misma, una en el Patio de las Campanas con un alquiler de 12 reales por mes y otra en la Plaza de la Cruz con otro de 22 reales.

       Como dato curioso cabe destacar el ingreso de 6 reales que se produce en junio de 1834 debido a que “hicieron toros en la plaza de la cruz y se llenaron los tejados de la capilla de hombres y muchachos, los que destrozaron dichos tejados sin que el santero y otros muchos pudiesen evitarlo, y luego dieron una limosna de seis reales” . Seguramente la celebración de corridas de toros en la actual Alameda sería un hecho relativamente frecuente pues en 1837 aparecen 70,6 reales de limosna recogida en los toros.

       Por otro lado se procuraba mantener el edificio con las limosnas y así en 1834 se arregla la puerta de la casa del santero o sacristán, se borda un mantel para la capilla, se compran cuatro cristales para el altar mayor, se encala el pórtico de la capilla y se compran tres esteras para los pies de los tres altares de la capilla, de los que hablaremos más adelante. En 1835 se compra un añalejo para la sacristía y se invierten 60 reales en bordar un delantal para la Virgen. En 1836 la Virgen sufre unos pequeños arreglos por valor de 22,19 reales y al año siguiente se arreglan unos candelabros de metal y se costea el blanqueo de la Iglesia. En 1838, además de pagar 32 reales como contribución de guerra, se coloca una puerta nueva y se arregla otra, amén de gastarse 196 reales en arreglar los tejados y el pórtico. Un año después se coloca una puerta nueva en el callejón y se vuelve a obrar en los tejados de la capilla. Asimismo las cuentas de este año nos proporcionan un dato interesante pues se compran “2 cristales qe se rompieron en el Sto. Sepulcro” lo que nos indica que el Cristo yacente ya poseía una urna, la cual es renovada al año siguiente, tal como lo certifica el gasto de “2 tornillos para el Sto. Sepulcro nuevo”. En 1841 se llevan a cabo obras en el camarín y en 1842 se compra una mesa de altar.

       Existe además un dato que corrobora la falta de continuidad de la cofradía en esta época y es que en el cuadernillo de ingresos, el último apunte que aparece, casi fuera de folio, con fecha de 14 de Enero de 1845 hace referencia a que “Pedro garcía pago 66 rs qe se entregaron al Padre Cabrera”, lo que demuestra que existe un vacío de 2 años.

       Durante este periodo de tiempo los continuos parcheos no vienen sino a significar que el estado de conservación de la Iglesia, después de tres siglos, dejaba mucho que desear por lo que en 1851, posiblemente porque la cofradía no estuviera activa, la propia Parroquia debe acometer la reconstrucción del edificio, permaneciendo cerrado hasta su reinauguración: “Yt. Al P. Cuaresma por la remuneración de la Cuaresma, Sermón de Dolores y Sermón predicado en la reedificacion de la Yg. De Ntra. Señora de la Soledad, según recibo numº 10º…………….1260” (4)





       El 20 de Marzo de 1864 la Iglesia de la Victoria es cerrada al culto para unas reparaciones, pasando todo el culto a la iglesia de la Soledad, ya que en diciembre el cura ecónomo de la Parroquia entrega al presbítero Andrés Ramírez 100 reales para su mantenimiento: "Entregados al Pbo. D. Andres Ramirez pa. atender al culto de la Soledad desde qe. Se denunció y cerró la Victoria hasta Nov. inclusive rº nº 16…….1000 ” (4). La Soledad es reabierta nuevamente el 22 de febrero de 1865.

        Esta situación que se repetirá poco después, puesto que desde principios de 1884 hasta el 31 de diciembre de 1911 la Victoria se vuelve a cerrar, convirtiéndose la Soledad en sede temporal de la cofradía del Nazareno, que tuvo allí todas sus imágenes, el Nazareno, la Virgen de los Dolores, San Juan y la Verónica.

       La reapertura de la Iglesia de la Victoria el 1 de Enero de 1912 significa el fin de la existencia de la Iglesia de la Soledad como tal, ya que ese mismo día se cierra definitivamente, pasando todos los empleados (capellán, sacristán, campanero…) a desempeñar estas funciones en la Victoria. Con todo, no será hasta el 1 de diciembre de 1921 cuando el Obispo D. Marcial López Criado firme el expediente de execración “por cuanto de las informaciones practicadas de nuestra orden y por el conocimiento que de ciencia propia tenemos, resulta que la Ermita de la Vera-Cruz conocida por capilla de la Soledad, de Alcalá de los Gazules se encuentra desde hace tiempo en estado ruinoso, habiendo sido ineficaces para su reparación cuantas gestiones se han hecho sobre el particular y no existiendo persona alguna o cofradía que por derecho de patronato u otro título canónico esté a ello obligado, por el presente venimos en decretar y decretamos de conformidad con el canon 1187, la execración de la referida Ermita y disponemos que los objetos destinados al culto, que aún se encuentran en ella, después de inventariados se conserven en lugar seguro, bajo la custodia del Sr. Cura de la Parroquia a los efectos que procedan== Asi mismo de conformidad con las prescripciones concordadas, procedamos a la formación del oportuno expediente a fin de que la execrada Iglesia sea inscrita en el correspondiente Registro de la propiedad, como edificio perteneciente a esta Iglesia y Diócesis”. Vemos por tanto que la Iglesia tardó diez años en perder su carácter sagrado, aunque los mandamientos del Obispo ya estaban cumplidos de antemano pues el altar mayor fue desmantelado al cierre de la misma y colocado en la Victoria, siendo ocupado por la Virgen de los Dolores. Este altar es obra del prestigioso artista jerezano Andrés Benítez, que también realizó un altar para el convento de Santa Clara. Desconocemos con exactitud qué pasó con los otros dos altares existentes en la Iglesia de la Soledad, los cuales fueron desmontados en fecha indeterminada y bien pudiera tratarse de los dos existentes en la ermita de la Virgen de los Santos. Las imágenes de la Virgen de la Soledad y del Cristo Yacente son trasladadas a la Parroquia así como el San Juan y la Verónica de la cofradía del Nazareno, que no regresan con sus titulares desde la Soledad a la Victoria.


Restos de una antigua columna de la extinta Iglesia, 
conservados en el edificio que ocupa su lugar


       Parece claro que la Cofradía de la Soledad no está activa en está época, es más, en el documento conocido como de “Los Siete Elencos” escrito por el Arcipreste D. Pedro Martínez Machado en 1919 no se la menciona entre las asociaciones existentes en Alcalá. Sin embargo las imágenes siguen saliendo los Viernes santo en procesión, auspiciadas por la Iglesia y el Ayuntamiento, hasta que el 2 de Abril de 1954 Manuel Puerta Ríos “Botones” la devuelve a la vida.

        Volviendo al tema de la venta de la Iglesia, el 29 de Agosto de 1922, el cura ecónomo de la parroquia D. Antonio Troitiño y Rey, en nombre y representación del Obispo, vende el edificio de la execrada Ermita de la Vera Cruz, en la entonces Plaza de Montes de Oca, a D. Manuel Ahumada Granara, especificándose en la cláusula segunda de la copia simple de escritura que “adquirió dicho señor Obispo la descrita finca que había sido antes templo abierto al culto, a virtud de expediente canónico de execración, motivado por el estado ruinoso del edificio, expediente que terminó por decreto de primero de Diciembre de mil novecientos veintiuno, devolviéndola así al Comercio de los hombres…”.

       El precio de la venta fue de diez mil pesetas, entregando el comprador dos mil en efectivo metálico y las restantes ocho mil se pagaron a razón dos mil pesetas por año. Asimismo es destacable la cláusula quinta, donde se especifica que de acuerdo con el canon 1187 del Código de Derecho canónico, “la finca vendida no podrá ser destinada ahora ni nunca para el uso de cosas sórdidas en sentido canónico y por consiguiente no podrán instalarse en ella teatros, cinematógrafos o espectáculos análogos cuyas representaciones no sean conformes con la moral cristiana”, aspecto éste que no se respetó pues en los primeros años tras su venta el local fue utilizado como cine y teatro ocasional y posteriormente como bar durante muchos años.





       Ya en época reciente se convirtió en la conocida tienda de electrodomésticos “Radio-Hogar”, siendo adquirida el 24 de marzo de 2006 por el Iltmo. Ayuntamiento a los hermanos Ana María y Manuel Galán Ahumada para destinarlo a Centro de día y Equipamiento para la Tercera Edad.


NOTAS


(1) Guerra Martínez, Jaime; "Iglesias alcalaínas desaparecidas". Apuntes históricos y de nuestro Patrimonio 2001

(2) Archivo Parroquial de Alcalá de los Gazules."Copia simple de la escritura de la ermita que fue de la Vera-Cruz, vulgo Soledad Otorgada por el señor Cura Ecónomo de esta Parroquia Don Antonio Troitiño Rey en representación del Iltmo. y R. Sr. el Obispo de esta Diócesis A favor de D. Manuel Ahumada Granara". 29 de agosto de 1922.

(3) Espinosa de los Monteros, Francisco;"Historia de los Rosarios Públicos en Alcalá". Apuntes históricos y de nuestro Patrimonio 2006.

(4) Archivo Parroquial de Alcalá de los Gazules. Recogido en el libro "Cuentas de fábrica de 1827 a 1909".


viernes, 20 de julio de 2012

La Ermita del Buen Suceso


Ismael Almagro Montes de Oca
    
      Con la reconquista de Alcalá por parte de los cristianos a partir de 1263, van construyéndose en el pueblo numerosas ermitas e iglesias. Surgen poco a poco diversos edificios religiosos: (1) 

- la parroquia de San Jorge. 

- ermitas de San Vicente. 

- ermita de San Ildefonso. 

- ermita de Santa Catalina (que debió estar situada dentro del convento de las Clarisas). 

- ermita de Santa Águeda (debió ser una pequeña ermita adosada a la parroquia), 

- ermita de la Consolación (alrededor de la cual fundaron los frailes mínimos el primitivo convento de la Victoria o Consolación y al pasar éstos a la Alameda, siguió dicha iglesia conociéndose como la Victoria Vieja y posteriormente como ermita de San Antonio). 

- iglesia del hospital de la Misericordia. 

- iglesia del convento de Santa Clara. 

- iglesia del convento de Santo Domingo. 

- iglesia del convento de la Victoria. 

- ermita de la Soledad o Veracruz 

- santuario de la virgen de los Santos. 

- basílica visigoda de los Santos Nuevos. 

- basílica del cortijo de la Higuera. 

- ermita de San Sebastián. 

- ermita de San José. 

- iglesia del Beaterio de Jesús, María y José. 

      Conociendo este elenco, me sorprendió un día, revisando diversos testamentos en el Archivo parroquial, encontrarme con uno en que se mencionaba una ermita denominada "del Buen Suceso". 

     Se trataba del testamento que Pedro Martínez, soltero, natural de Bragança en Portugal otorgó el 31 de mayo de 1710 ante el escribano Francisco Baptista Ortega y en él se mandó enterrar en la ermita del Buen Suceso con oficio común. “franco Bauta. Ortega ssno Pu. Y del num. De esta villa de alcala de los Gazules doy fee y verdadero testimo  que en el testamto final que Antemi y siertos testigos otorgo Pedro Martines en estado soltero vezo que fue desta villa y natural que dixo ser del lugar de vergansa en el Reino de Portugal. Hijo lexitimo y natural de Bartholome martines y de maria martines sus padres defuntos debaxo de cuya dis posición se dice fallecio entre otras cosas dispuso lo sigte. 

Se mando enterrar en la hermita de nra señora del Buen suceso de esta villa con oficio común y que se pagase de sus Bienes.” 

Testamento de Pedro Martínez

     Conviene precisar que hasta la creación del cementerio en 1821, los enterramientos se realizaban en las distintas iglesias y ermitas del término. 

     Siguiendo investigando, apareció otro testamento mencionando esta ermita desconocida. Se trata del testamento de Clara Vázquez Acedo otorgado 20 años después, el 20 de septiembre de 1730 ante el mismo escribano, aclarando además que estuvo al cuidado del aseo de dicha ermita para costear su funeral en ella: “se mandó enterrar en la hermita de nuestra Señora del buen susezo en donde Declaró hacer tiempo de catorce años estaba sirbiendo cuidando del aseo de que se nesesitava para poderse celebrar en dha (dicha) hermita con ofisio común y los acompañados que le corresponden según la disposision de su ylustrisima” 

Testamento de Clara Vázquez Acedo

     Hay que aclarar que entre toda la documentación consultada en el Archivo, tan sólo hemos hallado una referencia a una Imagen de la virgen del Buen Suceso y es anterior a las menciones de la ermita, ya que el 2 de junio de 1694 Andrés Fernández ordena en su testamento, otorgado ante el escribano Juan Barreto de Molina, que se le compre un velo a Nuestra Señora del Buen Suceso, si bien no se especifica en que iglesia o ermita se halla. 

     Revisando los libros de funerales encontramos la partida de defunción de Clara Vázquez Acedo, para ver dónde fue enterrada. Murió el 21 de septiembre de 1735, siendo enterrada al día siguiente en la ermita de San Vicente. ¿Era la ermita de San Vicente también conocida como ermita del Buen Suceso? Pudiera ser, aunque era frecuente que no se cumpliera la voluntad de los fallecidos de enterrarse en un lugar concreto por falta de sepulturas, enterrándose allí donde hubiese una tumba libre. 

     Siguiendo revisando los libros de funerales, por fin encontramos con el dato que nos despejaría las dudas. 

“En la villa de Alcala de los Gazules en veinte y quatro días del mes de Noviembre de mil setecientos quarenta y nueve años se enterró en esta Iglesia con oficio de medias honras Pedro Gonzales Arebalo…. Y mandó q. de sus vienes se comprase un velo a la virgen del buen Suceso en Sn. Vicente…” (2) 

     Por tanto, la ermita de Nuestra Señora del Buen Suceso era la ermita de San Vicente, donde había una imagen de dicha Virgen. Posiblemente esta imagen sea la que se conserva en el Beaterio de Jesús, María y José de nuestra localidad. Sobre la misma, Fernando Toscano, en su libro sobre el Beaterio comenta que las monjas, cuando tuvieron que abandonar el edificio durante la invasión francesa, ocultaron los papeles y escrituras en un hueco de la peana de esta virgen. Añade además que esta imagen era ya antigua en la iglesia y que tenía un censo sobre una casa en la calle Oscura destinado a costear sus vestidos. Posiblemente la imagen pasara al Beaterio poco después de convertir la bodega de la casa de Diego de Viera en capilla de la institución, que fue bendecida el 15 de agosto de 1789. (3) 

Nuestra Señora del buen Suceso, que se halla en el Beaterio
Fotografía de Jaime Guerra publicada en el libro de Fernando Toscano sobre dicha Institución

     La fundación de esta ermita está relacionada con la ocupación visigoda del territorio de Alcalá en torno al siglo VIII y su nombre, siguiendo la tradición cristiana,  con la fecha de la conquista cristiana del castillo. 

     En la ermita del Buen Suceso o de San Vicente se veló la noche del Sábado de Gloria al Domingo de Resurrección el cadáver del rey Alfonso XI, muerto de peste bubónica en el asedio de Gibraltar el viernes santo 26 de marzo de 1350, según aparece en un estudio realizado en el siglo XIX por Juan Roa y Ríos. 

     En 1614, el 18 de marzo recibe la visita del obispo, ordenando se arreglen las paredes de la ermita.


   Como hemos visto anteriormente, más de un siglo después, en 1749 la ermita aún estaba activa. Sin embargo, a partir de esa fecha comienza el declive de esta ermita, dejándose de hacer enterramientos allí y trasladándose el culto y las actividades que allí se desarrollaban a otras iglesias. Así ocurre en 1790, cuando el Visitador Huarte manda trasladar la enseñanza de la Doctrina desde San Vicente a la Iglesia de San José, por se más espaciosa y cómoda. (1) 


     Con todo,  la iglesia sigue abierta en 1801 pues el 15 de junio se produce la visita pastoral del mismo Visitador, Cayetano María de Huarte, ordenando “qe todos los Domingos se explique sencillamente la doctrina, no solo en la Parroquia, sino en las Hermitas de Sn Josef, Sn Vicente, la Soledad y en Sn Sebastian y Sn Antonio Abad, quando llegue a reedificarse” (4) 

     Pascual Madoz la cita aún en 1845:”urbana, titulada de S. Vicente Mártir, muy antigua y que fue parroquia hasta el año 1324” (5) y seguramente conservaba algo de actividad, pues el 6 de septiembre de 1830 el obispo Domingo de silos Moreno en visita pastoral ordena  se "ponga una vidriera o lienzo en la ventana de la Iglesia de Sn Vicente pa impedir entren el agua y los pajaros por ella y componga parte del tejado qe. Notamos necesita de algun reparo.”


     Aún debe seguir activa 1850,  al gastarse 180 reales  “ Por compostura de la pared y nicho de la Iglesia de Sn. Vicente, según recibo numº 12” , tal como consta en el libro de las cuentas de Fábrica de 1827 a 1909 conservado en el Archivo Parroquial.  Pocos años después, en  la visita del obispo Arbolí del año 1859 ya no  se recoge nada sobre la misma. 

     Gracias a otra visita pastoral, en este caso  del obispo D. Jaime Catalá y Albosa, el 22 de noviembre de 1880 sabemos la ubicación exacta la ermita: “Habiendo visitado el cementerio hemos observado que su ámbito es ya reducido para las necesidades de esta Poblacion y que no tiene capilla. Por lo cual i por estar inmediata al mismo la antiguisima de San Vicente que se halla poco menos que en ruinas, encargamos al Rdo. Arcipreste que poniéndose previamente de acuerdo con el Ayuntamiento, procure estimular la caridad de estos vecinos y el celo de la corporación Municipal, a fin de que se ensanche el Cementerio por el lado de la capilla de San Vicente abriendo todo lo que hoy constituye la puerta del cementerio por aquel lado, cerrando con un muro los terrenos que están alrededor de la capilla y redificando siquiera una parte de esta, para que pueda decirse misa en ella. Su situación repuesta para que, dando a la reedificación una forma sencilla y elegante, con poco dinero se embellezca el cementerio y adquiera mayores proporciones, todo lo cual redundará en beneficio del decoro de este lugar sagrado y será una prueba mas del buen gusto y cultura de esta Ciudad, asi como del respeto y veneración que a los Cristianos merece el lugar sagrado en que descansan los huesos de nuestros antepasados.” (6) 


Mandatos del Obispo Catalá en 1880

     Parece claro que ocupaba los terrenos donde se construyó la pequeña capilla existente hasta fechas recientes en el cementerio, que se llama por ello de San Vicente. 

Cementerio, lugar donde estuvo la ermita de San Vicente o del Buen Suceso

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