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viernes, 8 de febrero de 2013

Los momentos posteriores al Pronunciamiento de Riego (III)






2 de febrero de 1820. 

     Tras pasar la noche en Alcalá, las tropas del conde de la Bisbal marchan para el campo de Gibraltar: 

     “El 2 me trasladé a las ca­sas del Castaño, donde pasé la noche al vivac: los caminos diabólicos de aquel pais montuoso retardaron mucho mi marcha, y en el camino tuve noticia cierta de que Riego habla entrado en Algeciras” (1) 

"los caminos diabólicos de aquel pais montuoso retardaron mucho mi marcha"

3 de febrero de 1820. 

    Las tropas leales a Fernando VII llegan a San Roque, uniéndoseles el regimiento de caballería de Farnesio, estableciendo un puesto de vanguardia de infantería y caballería en Los Barrios por si Riego sale de Algeciras. 


7 de febrero de 1820. 

   Riego, que esta decidido a atacar a O’Donell, recibe un aviso de Quiroga de encontrarse sitiado por tropas realistas y le pide que regrese para mover al enemigo y para que le lleve suministros, partiendo el mismo día de regreso a San Fernando por Tahivilla. 

     El grueso de las tropas leales sigue engordando con la llegada de 260 soldados del batallón de Jaén.

8 de febrero de 1820. 

     A las cinco de la mañana se pone en marcha la columna de Riego por las llanuras de Tahivilla, seguidas de cerca por la vanguardia de las tropas de O’Donell, quien también se ha puesto en movimiento: 

“Mi vanguardia le siguió a distancia por el mismo camino; la caballería auxiliar marchó á reunirse con su division, y yo salí con la mia para Alcalá por el barranco de Murta” (1) 

Por los llanos de Tahivilla, la retaguardia de las tropas de Riego
 realiza un intercambio de disparos con la avanzadilla de las tropas de O'Donell

10 de febrero de 1820. 

     O’Donell entra de nuevo en Alcalá, mientras que una avanzadilla de sus tropas llega a Medina. Riego por su parte, entra a Vejer. 


11 de febrero de 1820. 

     Las tropas de O’Donell abandonan Alcalá, marchando hasta Medina donde se le incorporan 320 hombres del batallón de línea de Navarra y el Provincial de Ronda. 


12 de febrero de 1820. 

     Al amanecer Riego decide abandonar Vejer y se pone en marcha haca Alcalá, en vista de que Chiclana está ocupada por más de 6000 hombres de las tropas realistas y no puede socorrer a Quiroga en San Fernando. 

O’Donell, al recibir la noticia, se pone en marcha hacia Alcalá: 

“Salió, pues, de Veger el dia 12 en la dirección de Alcalá: lo supe á las dos de la tarde del mismo dia; y al instante me puse en marcha hacia Alcalá; pero habiéndome cogido la noche en el camino, la pasé al vivac, y entré en Alcalá en la madrugada del 13. Riego estuvo cambien aI vivac á una legua de Alcalá; y tomando en este dia el camino de Ximena, torció despues sobre su derecha, y marchó á los Barrios” (2) 

     Las tropas de Riego pasan la noche a cielo raso a una legua y media de Alcalá (unos ocho kilómetros) junto al cerro de Gualcarro. 


13 de febrero de 1820. 

     La columna constitucional reaunuda la marcha por el camino de Jimena pero se desvía en dirección a Los Barrios. 

     O’Donell llega a Alcalá, donde se le incorporan 500 hombres del batallón de voluntarios de Aragón. 


14 de febrero de 1820. 

     Riego con su tropa se desplaza desde los Barrios a San Roque, mientras que las tropas de O’Donell abandonan Alcalá hacia Jimena: 

“El mismo 14 , habiéndoseme incorporado el batallón de Volunta­rios de Aragon con 500 plazas muy buenas, salí de Alcalá para Ximena por el camino que con mucha razón llaman del Infierno, el cual es tan sumamente escabroso y penoso que la division no pudo llegar hasta las 9 de la noche, habiendo padecido infinito la tropa é inutiti­zádose muchos caballos” (2) 


El día 14 las tropas de O'Donell salen de Alcalá hacia Jimena


15 de febrero de 1820. 

     Riego emprende la marcha desde San Roque a Estepona, siendo perseguido por O’Donell. 


Conclusión 

     A partir de aquí, ambos ejércitos abandonan la provincia, deambulando la columna de Riego por Andalucía, sin apenas entrar en combate con las tropas gubernamentales. 

     La revolución parece abocada a fracasar por los escasos apoyos recibidos y con un ejército leal a Fernando VII cada vez más numeroso. Pero justo cuando la columna de Riego está a punto de ser disuelta, diversas ciudades empiezan a proclamar la Constitución a partir del 5 de marzo: La Coruña, Zaragoza, Barcelona, Pamplona… hasta que el 9 de marzo de 1820 Fernando VII se ve obligado a aceptar oficialmente el triunfo de la revolución. 


NOTAS 

(1) El Restaurador. Edición del sábado 25 de octubre de 1823. Suplemento al nº 106 pág. 9 a 12, donde se inserta carta fechada en Algeciras el 12 de octubre de 1823 escrita por el comandante general del campo de Gibraltar, Enrique  José O’Donell, conde de la Bisbal, narrando los acontecimientos. 

(2) El Restaurador. Edición del domingo 26 de octubre de 1823. Suplemento al nº 107 pág. 9 a 12. 


BIBLIOGRAFIA 

ALCALÁ GALIANO, ANTONIO; “Memorias de D. Antonio Alcalá Galiano”. 1886 

DE RIEGO Y NÚÑEZ, RAFAEL; “Memorias históricas del general Riego escrita sobre documentos originales”. 1820 

Miscelánea de Comercio, Política y literatura. Enero 1820 .Tomo III. Pág 298-300 

Miscelánea de Comercio, Política y literatura. Martes 20 de junio de 1820 nº 112 pág. 4.

viernes, 18 de enero de 2013

Los momentos posteriores al Pronunciamiento de Riego (II)





11 de enero de 1820. 

     O’Donell manda a la compañía de escopeteros y 25 caballos a Medina, donde había una compañía de los sublevados que se retira al ver llegar a los realistas. La compañía ocupa la ciudad sin pegar ni un solo tiro. 


12 de enero de 1820. 

     Rafael de Riego proclama la Constitución en Puerto Real. 


13 de enero de 1820. 

     Riego al frente de una columna, se presenta en Medina, haciendo retroceder a la compañía que ocupaba la ciudad. Según el propio Conde de la Bisbal, el objetivo de Riego era acercarse a Alcalá: 

“Se sabia que el proyecto era recoger los equipages que el bata­llon de Sevilla habla dejado en Alcalá con varias mugeres de oficiales” (1) 

     Desde Alcalá, el conde extrema la vigilancia ante un posible ataque de Riego desde Medina. 

En Alcalá, el conde de la Bisbal esperaba el ataque de riego desde Medina

15 de enero de 1820. 

     Riego abandona Medina ante la sorpresa de la Bisbal que esperaba el ataque a Alcalá. 


19 de enero de 1820. 

     510 hombres del batallón de América, desplazados desde Vejer, se incorporan en Alcalá a las órdenes de O’Donell. 


25 de enero de 1820. 

     La situación de las tropas sublevadas en San Fernando es cada vez más crítica ante la imposibilidad de tomar Cádiz. Se decide que una columna permanezca con Quiroga en la Isla guardando aquella posición mientras que Riego salga con la otra para llamar a los ejércitos a la sublevación. 


27 de enero de 1820. 

     La columna de Riego sale de San Fernando, atraviesa Chiclana y llega a Conil para pasar la noche, abandonando las autoridades el pueblo ante la llegada de las tropas. 


28 de enero de 1820. 

     La columna constitucional se desplaza a Vejer, donde, al contrario que en Conil, es recibida con repique de campanas 


29 de enero de 1820. 

     O’Donell se traslada a Medina, reuniéndose con una división del general Ladrón de Guevara. Por la noche sale hacia Chiclana para cortar la retaguardia de Riego. 


31 de enero de 1820. 

     Riego sale de Vejer para dirigirse a Algeciras, por lo que O’Donell se vuelve a Medina, donde se le unen 400 hombres del batallón de Zamora, 300 del de voluntarios de Valencia y dos escuadrones expedicionarios de dragones del general. 

     Al llegar la noche, la columna de Riego acampa en los cerros del Retín. 


1 de febrero de 1820. 

     La columna sublevada se pone en movimiento, marchando por el puerto de Ojén, dejando Tarifa a la derecha y entrando en Algeciras a las 7 de la noche. 

     Ante estos movimientos, las tropas de O’Donell se desplazan desde Medina hasta Alcalá: 

“……salí en la tarde del mismo dia para Alcalá donde hice noche.” (1) 

“……salí en la tarde del mismo dia para Alcalá donde hice noche.”


NOTAS 

(1) El Restaurador. Edición del sábado 25 de octubre de 1823. Suplemento al nº 106 pág. 9 a 12, donde se inserta carta fechada en Algeciras el 12 de octubre de 1823 escrita por el comandante general del campo de Gibraltar, Enrique  José O’Donell, conde de la Bisbal, narrando los acontecimientos. 

(2) El Restaurador. Edición del domingo 26 de octubre de 1823. Suplemento al nº 107 pág. 9 a 12. 


BIBLIOGRAFIA 

ALCALÁ GALIANO, ANTONIO; “Memorias de D. Antonio Alcalá Galiano”. 1886 

DE RIEGO Y NÚÑEZ, RAFAEL; “Memorias históricas del general Riego escrita sobre documentos originales”. 1820 

Miscelánea de Comercio, Política y literatura. Enero 1820 .Tomo III. Pág 298-300 

Miscelánea de Comercio, Política y literatura. Martes 20 de junio de 1820 nº 112 pág. 4.

jueves, 3 de enero de 2013

Los momentos posteriores al Pronunciamiento de Riego (I)



Ismael Almagro Montes de Oca 


     Hasta ahora, en la Historia de Alcalá siempre se había hablado de los momentos anteriores al levantamiento de Riego en 1820 por ser el lugar donde se encontraba preso uno de los cabecillas y por ser punto de encuentro de los implicados, tanto en las Correderas como en la propia población. Sin embargo, en los días posteriores al levantamiento, Alcalá también formó parte de ese gran tablero de ajedrez en que se convirtió la provincia entre los sublevados constitucionales y las tropas leales a Fernando VII. 

     Como los acontecimientos se producen a nivel provincial y el movimiento de tropas es constante, vamos a relatar una cronología de los mismos para ubicar los hechos relacionados con Alcalá en su contexto: 


1 de enero de 1820. 

     Antonio Quiroga, nombrado por los oficiales implicados como general en jefe y siguiendo el plan establecido, debe encabezar la rebelión del ejército de Ultramar desde Alcalá, poniéndose al mando del segundo batallón de España, que al mando de Fermín Argaiz se encontraba en nuestro pueblo para custodiar en el convento de Santo Domingo a los oficiales presos del anterior alzamiento el 8 de julio en el Palmar de El Puerto. 

     Sin embargo, las fuertes lluvias impiden que Quiroga ejecute su parte del plan: 

“Entre Alcalá de los Gazules y Medina hay dos ríos que, de corto caudal en tiempo ordinario, en los momentos de recios aguaceros y en los inmediatamente posteriores vienen hinchados como torrentes. El primero, llamado Barbate, tiene puente, si bien por otro lado de la villa de Alcalá que por el camino de Medina, pero al puente es fácil ir dando un corto rodeo. El segundo, llamado del Álamo, sólo puede pasarse vadeándolo.” (1) 

"El primero, llamado Barbate, tiene puente, si bien por otro lado de la villa de Alcalá
que por el camino de Medina, pero al puente es fácil ir dando un corto rodeo"

     Por su parte, Rafael de Riego, comandante del batallón de Asturias, cumpliendo su parte, reúne a su tropa en las Cabezas de San Juan (Sevilla) a las ocho de la mañana, proclamando la Constitución de 1812 y poniendo en el pueblo alcaldes constitucionales. 

     A las 3 de la tarde las tropas de Riego inician la marcha sobre Arcos para apoderarse del cuartel general del ejército de Ultramar al mando del conde de Calderón. 

     A las cuatro de la tarde, también cumpliendo el plan establecido, se pone en movimiento desde Villamartín hacia Arcos el segundo batallón de Sevilla, al mando de Antonio Muñiz y Francisco Osorio. Este batallón debía reunirse con el de Riego para acometer juntos la toma de Arcos, pero un error de los guías provoca que ambos batallones no se encuentren. 


2 de enero de 1820. 

     Al clarear el día, viendo Riego que no aparece el batallón de Sevilla, entra sigilosamente en Arcos, a pesar de hallarse allí el batallón de Guías con fuerza muy superior a la suya y se hace con el cuartel general, arrestando a los generales Conde de Calderón, Fournaz, Salvador y Blanco. Avanzada la mañana se produce la llegada del batallón de Sevilla. Éste y el de Guías juran la Constitución. 

     A las 4 de la tarde, seguramente cuando tiene noticias de que riego ha tomado Arcos, el general Quiroga se pone en movimiento desde Alcalá en dirección a Medina, donde se le incorpora el segundo batallón de la Corona, al mando del capitán José Rodríguez Vera. Ambos batallones se dirigen hacia San Fernando. 

     Al poco de abandonar nuestro pueblo las tropas del batallón de España, las autoridades alcalaínas dan parte de la sublevación al comandante general del Campo de Gibraltar, Enrique José O'Donnell, el Conde de la Bisbal, quien precisamente fue uno de los cabecillas del intento de levantamiento militar del 8 de julio y que se desbarató por echarse atrás éste y denunciar a sus compañeros de rebelión. 

O'Donell, conde de la Bisbal


3 de enero de 1820. 

     A las nueve de la mañana llega Quiroga con sus dos batallones a la vista del puente Suazo, entrando en San Fernando, pero no logra tomar su objetivo, Cádiz, puesto que las tropas leales al rey han conseguido bloquear la entrada. 

     Por su parte, Riego marcha con 300 hombres desde Arcos hacia Bornos para conseguir el apoyo del segundo batallón de Aragón allí acantonado. Una vez conseguido, los cuatro batallones reunidos en Arcos, proclaman a Riego por su comandante General. 

     Riego organiza una corta columna con miembros de los cuatro batallones al mando del teniente José Miró que envía a Alcalá y Medina para alentar a las tropas en estos municipios a unirse a la revolución.
Rafael de Riego

4 de enero de 1820. 

     Las tropas de Riego se ponen en marcha hacia Jerez. Por la noche, Quiroga avisa a Riego para que se le una para tomar Cádiz. 


5 de enero de 1820. 

      El comandante general del Campo de Gibraltar recibe el aviso de la sublevación desde Alcalá: 

“Hallándome empleado por S. M. en el mando del campo de Gibral­tar, recibí en el día 5 de enero de 1820 un oficio de la justicia de Alcalá de los Gazules y otro del coronel del regimiento de Zamora, en que se me dieron los primeros avisos de la escandalosa sublevación ocurrida en varios cuerpos del ejército destinado á Ultramar; que ha­bían preso á su general en gefe, y proclamado esa Constitución, que despues acá ha sido causa de tantos horrores.” (1) 

Extracto de la carta enviada por O'Donell al periódico El Restaurador
narrando los acontecimientos de 1820


     La tropa de que disponía para intentar hacer frente a la rebelión eran 600 hombres de 9 compañías de granaderos provinciales, 100 soldados de la compañía de escopeteros de Getares y 50 caballos de un escuadrón de Algarve. 


6 de enero de 1820. 

     Riego se pone en marcha hacia la Isla, donde llega por la noche la mitad de la división, mientras que la otra mitad tiene que pernoctar en Puerto Real. 

7 de enero de 1820. 

      Por la mañana llega a san Fernando el resto de la división del general Riego. 

     Por la noche se produce una reunión de los principales jefes para organizar las tropas, quedando Quiroga como general den jefe, Rafael de Riego como comandante general y Arco Agüero como jefe de estado mayor. Todas las tropas son divididas en dos brigadas: 

     - batallones de Asturias, Corona, Guías y Veteranos, al mando del teniente coronel Santos San Miguel 

      - batallones de Sevilla, España y Aragón, al mando del coronel Jerónimo Valle. 


8 de enero de 1820. 

     3 jefes de infantería que habían estado presos con Quiroga en Alcalá en el convento de Santo Domingo llegan a Algeciras para unirse al comandante del campo de Gibraltar. 

El convento de Santo Domingo, prisión de los 3 oficiales
que se unieron a las tropas de O'Donell

9 de enero de 1820. 

     El Conde de la Bisbal se pone en marcha para Alcalá con las tropas del campo de Gibraltar que había logrado reunir. 

     Mientras, en San Fernando, Riego recibe la noticia de la llegada del batallón ligero de Canarias y una brigada de artillería desde Fuentes y Osuna al mando de López Baños para adherirse a la causa y sale con 1200 hombres a recibirlos hasta el Puerto de Santa María. 


10 de enero de 1820. 

     A pesar de la fuerte lluvia, que llevaba varios días azotando la zona, se produce la llegada de O’Donell con la fuerza de 400 infantes y 120 caballos a Alcalá, convertida en un principio en base de operaciones del ejército leal. 




NOTAS 

(1) El Restaurador. Edición del sábado 25 de octubre de 1823. Suplemento al nº 106 pág. 9 a 12, donde se inserta carta fechada en Algeciras el 12 de octubre de 1823 escrita por el comandante general del campo de Gibraltar, Enrique  José O’Donell, conde de la Bisbal, narrando los acontecimientos. 



BIBLIOGRAFIA 

ALCALÁ GALIANO, ANTONIO; “Memorias de D. Antonio Alcalá Galiano”. 1886 

DE RIEGO Y NÚÑEZ, RAFAEL; “Memorias históricas del general Riego escrita sobre documentos originales”. 1820 

Miscelánea de Comercio, Política y literatura. Enero 1820 .Tomo III. Pág 298-300 

Miscelánea de Comercio, Política y literatura. Martes 20 de junio de 1820 nº 112 pág. 4.

jueves, 29 de noviembre de 2012

El ejército expedicionario de ultramar y las Correderas (II)



LA LLEGADA DEL EJÉRCITO A LAS CORREDERAS 

     El mismo día que se declara la epidemia en San Fernando, el 19 de agosto, llegan las primeras tropas al campamento de las Correderas. Se trata de los 191 soldados que forman la Compañía expedicionaria de obreros procedentes de Puerto Real y de los 207 del destacamento de zapadores, también procedentes de Puerto Real, sumando un total de 398. 

     Uno de los soldados del destacamento de zapadores fallece precisamente en la ermita de Nuestra Señora de los Santos, lugar elegido para hospital de campaña o lazareto donde son enviados los enfermos del gran campamento. 

     Al frente del gran campamento estará D. Juan de la Cruz Mourgeón y Achet, General Comandante de la 1ª División de Infantería del Ejército, quien utilizará uno de los cortijos de la zona, Casa Manzano, como cuartel general desde el que organizar el avituallamiento de las tropas y animales, recurriendo varias veces al ayuntamiento alcalaíno. 

Zona de las Correderas, donde se estableció el gran campamento

     El 31 de agosto llega desde Jerez el Batallón expedicionario de la Corona, compuesto por 570 hombres, por lo que el número de acampados aumenta hasta 968 soldados. 

     El 17 de septiembre son los 589 componentes del 2º Batallón de Córdoba los que llegan desde Alcalá, donde se encontraba acantonado desde el . Son ya 1557 los soldados en las Correderas. 

     El 19 de septiembre se produce la llegada de 3 batallones distintos, procedentes del campamento de La Piedad. Se trata del Batallón del General, con 714 hombres, el Batallón de la Princesa, con 691 y el 2º Batallón de España con 382, sumando 1717 soldados. 

     Con la llegada de estos batallones, el número de soldados acantonados en este gran campamento asciende a 3344 soldados. 

     Cinco días después, el 24 de septiembre, es el batallón Ligero de Canarias, compuesto por 827 miembros, el que arriba desde el campamento de la Piedad, aumentando el número total hasta los 4171 soldados. 

     Pasarán casi tres semanas hasta una nueva llegada de tropas a las Correderas, concretamente hasta el 13 de octubre, cuando llegan 153 hombres del escuadrón de artillería de Tren desde Vejer. Ya son 4324 los soldados acampados. 

     Cuatro días más tarde, el 17 de octubre se produce la última llegada de tropas, con el 2º batallón de América, compuesto por 916 hombres procedentes desde Rota. Así, durante 5 días, entre el 17 y el 21 de octubre, se encontrarán reunidos 5240 soldados.

Gráfico con los distintos batallones que estuvieron en el campamento de las Correderas


     Para comprender las dimensiones del gran campamento de las Correderas baste decir que en esos cinco días  se congregaron allí casi el mismo número de soldados que habitantes tiene Alcalá en la actualidad. 

     Aunque el alzamiento militar había sido abortado el 8 de julio en el Palmar de el Puerto de Santa María, algunos de los conjurados seguían preparando la insurrección y la reunión de gran parte del ejército en el campamento de las Correderas facilitó los contactos de los oficiales participantes en el alzamiento malogrado. Aquí acuerdan la creación de una junta revolucionaria en cada cuerpo del ejército y una junta central con sede en Arcos, eligiéndose a Mendizábal presidente de la misma. (2) 

     Sobre la incidencia de la epidemia en el campamento nada sabemos aparte de la muerte de un soldado del destacamento de zapadores en el hospital instalado en el Santuario. Suponemos que si hubo alguna víctima más sería enterrada junto a la ermita. 

Regimiento de infantería de línea Asturias-  1816

LA RETIRADA DEL EJÉRCITO 

      A partir del 22 de octubre, al ir desapareciendo la enfermedad gracias en parte a remitir los rigores del verano y también quizás a la masificación del campamento, empiezan a salir los batallones, siendo el primero de ellos el de zapadores, que parte para Paterna, habiendo permanecido en las Correderas 54 días. 

     El día 24 abandona el campamento después de 37 días en el mismo el Batallón del General hacia Arcos, y el Batallón Ligero de Canarias, que estuvo 31 días, hacia Fuentes de la Campana. 

     Al día siguiente, tras permanecer acampados 37 días, parte con dirección a la Puebla de Cazalla el Batallón de la Princesa y con dirección a Alcalá el 2º Batallón de España. Este batallón, que será el encargado de custodiar a los militares participantes en el alzamiento del Palmar presos en el convento de Santo Domingo, no estaba destinado en un principio a cruzar a América, pero al asignársele ese destino, secundará casi al completo a Quiroga en el Pronunciamiento del 1 de enero. (2) 


     En los libros de funerales del Archivo parroquial tan solo hemos hallado el enterramiento de un soldado en Alcalá, perteneciente a este batallón ya acantonado en el pueblo, posiblemente por herida producida en una reyerta: 

“En Alcala de Gazules en quatro de Diciembre año de mil ochoctos. Diez y nueve; Se enterró en el Panteon de esta Parroq. con Oficio medio Alejo Lasosa, natural de Huesca, hijo de Mateo y de Benita Maestre, soldado del 2º Batallon de España; Recibió solo el Sto. Oleo pr la herida violenta qe tenia y de qe falleció al punto; Y lo firmo como Cura = Vicente Roa” 

Partida de funeral de un soldado del Batallón de España en Alcalá procedente de las Correderas

     A últimos de mes prácticamente se desmonta el campamento, saliendo la Compañía de obreros hacia Algar, el Batallón Expedicionario de la Corona hacia Medina, el 2º Batallón de Córdoba y el 2º batallón de América hacia Vejer, quedando solo los soldados de artillería de tren, que lo abandonan el 7 de noviembre 

Número de soldados enviados al campamento de las Correderas


NOTAS 

(1) Codorniu y Ferreras, Manuel; “Historia de la salvación del ejército de ultramar de la fiebre amarilla”. 1820 

(2) Alcalá Galiano, Antonio María; “Apuntes para servir a la Historia del origen y alzamiento del ejercito destinado a ultramar en 1º de enero de 1820”. Madrid 1821.

jueves, 22 de noviembre de 2012

El ejército expedicionario de ultramar y las Correderas (I)


Ismael Almagro Montes de Oca

EL EJÉRCITO Y LA EPIDEMIA 

     Es sobradamente conocido el hecho de que a finales de 1819, las tropas españolas que iban a embarcar hacia América se refugiaron en los campos de Alcalá, concretamente en la zona de las Correderas, para evitar el contagio de la epidemia de fiebre amarilla. 

      Echemos la vista atrás e intentemos averiguar el desarrollo de los acontecimientos que desembocaron con las tropas en suelo alcalaíno. 

     El sur de España se ha visto en sucesivas ocasiones invadido por la epidemia de fiebre o calentura amarilla, originaria de los trópicos. Así sucedió en Cádiz en 1730, en Málaga en 1741, nuevamente en Cádiz, Sevilla, Cartagena, Alicante y pueblos circunvecinos en 1800. En 1802, 1803 y 1804 afectó a Medina, Málaga, Antequera y otros pequeños pueblos inmediatos. En 1810, 1811, 1812 y 1813 afectó a la zona de Murcia y Cádiz. 

     Gracias al trabajo del doctor Manuel Codorniú y Ferreras, medico jefe del ejército reunido en suelo gaditano, conocemos cómo afectó la enfermedad a las tropas y las medidas que se tomaron para evitar el contagio. (1) 

     La epidemia de 1819 penetra por San Fernando desde América, declarándose como tal el día 19 de Agosto en varios puntos de la ciudad. El 17 de septiembre se declara en Cádiz, Después en la Carraca, Puerto de Santa María, Chiclana, Rota, Puerto Real, Jerez, Sanlúcar y Sevilla. 

     Cuando surge esta epidemia, hay en la bahía de Cádiz una numerosa escuadra de buques de transporte para llevar al ejército expedicionario de ultramar formado por 16643 hombres de infantería, caballería, artillería y zapadores, repartidos por todos estos pueblos. 

     El 2 de septiembre llega a Cádiz Félix Calleja, Conde de Calderón, nombrado General del ejército expedicionario por el rey y capitán general de la provincia de Andalucía. El conde convoca el día 6 a la Junta Superior de Sanidad de la provincia y a todos los médicos de la ciudad de Cádiz para averiguar el estado de salud de cada vecindario. 

     Como resultado de la reunión, se suspende la entrada de enfermos del ejército expedicionario en el Hospital militar, habilitando un establecimiento extramuros en el sitio llamado de la Aguada, prohibiéndose la comunicación entre sanos y enfermos. Posteriormente se celebra una reunión entre altos cargos del ejército y médicos, comprobándose que la enfermedad ya ha afectado al ejército, paralizando el embarque hacia América. 

     El conde de Calderón reconoce que la única manera de salvar al ejército y a la población en general es separar todos los cuerpos militares de los focos de epidemia, dejando la guarnición indispensable para salvaguardar el orden y la subsistencia. 


     Buscando un lugar en que alojar al ejército sin que afecte a la población circundante, visita el día 13 de septiembre el Puerto de Santa María pero viendo algunos brotes de la enfermedad, se traslada el 16 a Arcos, ordenando acampar en varios puntos elevados y acomodados al objeto. Establece su cuartel general en Arcos, por su situación elevada y bien aireada. Ordena que ningún enfermo abandone los pueblos amenazados, estableciéndose lazaretos (hospitales de campaña) en las inmediaciones de los campamentos. 

     Días después, a pesar de los esfuerzos y restricciones, la enfermedad se propaga por Jerez, amenazando el cuartel general de Arcos, donde empiezan a verse algunos civiles enfermos. Estos enfermos son enviados a un lazareto y se tapia la calle de los enfermos, controlándose así la enfermedad. 

     Aquí es donde entra en juego Alcalá, pues el Capitán General ordena la creación de un gran campamento en las Correderas y dos hospitales militares provisionales, uno en Medina y otro en el Santuario de la Virgen de los Santos. El médico en jefe, Manuel Codorniu, visita estos lugares, dando su visto bueno el 19 de octubre para que las tropas salieran de sus campamentos para acantonarse lejos de la epidemia en las Correderas: 

     “Acabo de reconocer con la debida aprobación de V. E. mui detenidamente el gran campamento de las Correderas, y los hospitales militares que en clase de provisionales se hallan en la ciudad de Medina Sidonia, santuario de nuestra Señora de Sanctus de Alcalá de los Gazules, y en el mismo campamento, en vista de lo que y de los partes y noticias que he recogido tengo la satisfacción de participar a V. E. que excepto la ciudad de Cadiz con su guarnición y otras declaradas ya por epidemiadas no solo todo el suelo que pisa el lucido egercito del mando de V. E. si que todo sus individuos esceptuados algunos sifilíticos y pocos molestados de calenturas intermitentes mui sencillas se hallan en el mejor estado de salud y por una prodigiosa Providencia libres de la menor sospecha del Tifo ictérico epidémico que tan sin piedad devora a nuestros desgraciados vecinos pudiendo ya dar a V. E. un completo parabién por haber su prudente actividad arrancado del seno de la misma muerte, a este numeroso Egercito y con el a todo el resto de la nación” 

En la  ermita de los Santos se estableció el Lazareto del campamento de las Correderas

     Los distintos batallones y regimientos que  esperaban para embarcar y que tuvieron que retirarse de la bahía por culpa de la epidemia fueron: (entre paréntesis las bajas que sufrieron por la epidemia)

Regimiento de Valencia. 1010 hombres (1 cadete fallecido en Cádiz antes de partir)

2º batallón de Aragón. 632 hombres (1 sargento 2º y 1 soldado fallecidos en hospital San Fernando)

2º Batallón de Cataluña. 849 hombres. (5 fallecidos en San Fernando, 8 en Cádiz, 2 en Sanlúcar y 1 en Jerez

Cuerpo de Artillería nacional. 360 hombres de la brigada de a pie, 191 de compañía de obreros, 20 de la maestranza y 11 empleados del ministerio. (15 fallecidos de la brigada de a pie y 1 de obreros)

Escuadrón Artillería Tren. 153 hombres (varios fallecidos)

Depósito de Infantería. 1489 hombres (Más de 500 fallecidos)

Depósito de Caballería. 22 hombres (8 fallecidos en Cádiz, Puerto Santa María y Jerez)

2º Batallón de infantería de Soria. 1049 hombres (Más de 350 fallecidos)

2º Batallón de Guadalajara. 511 hombres. (1 sargento 2º y 1 soldado fallecidos por romper el cordón sanitario)

Batallón Ligero de Canarias. 827 hombres.(Sin fallecidos)

2º Batallón del Rey de Infantería. 959 hombres.( subteniente fallecido en San Fernando)

2º Batallón de Córdoba. 594 hombres.(5 fallecidos en hospitales militares de Cádiz y San Fernando )

Batallón del General. 720 hombres. (6 fallecidos en El Puerto de Santa María)

Batallón de la Princesa. 691 hombres. (sin fallecidos)

2º Batallón de España. 382 hombres. (1 fallecido que se hallaba en Cádiz)

2º Batallón de Asturias. 643 hombres. (el primer comandante era Rafael de Riego) (sin fallecidos)

2º Batallón de América. 920 hombres. (4 fallecidos en Rota)

2º Batallón del Príncipe. 883 hombres. (20 fallecidos en Chiclana)

Batallón expedicionario de la Corona. 571 hombres (1 soldado fallecido en Jerez)

2º Batallón de Sevilla. 817 hombres. (sin fallecidos)

Destacamento de zapadores. 210 hombres. (1 subteniente y 1 zapador fallecidos en Puerto Santa María y 1 en la ermita de los Santos, Lazareto del gran campamento)

Compañía expedicionaria de obreros. 191 hombres. ( sin fallecidos)

Regimiento de Caballería de Farnesio Sexto de línea. 720 hombres. (1 cabo fallecido en Jerez)

Regimiento de caballería de Alcántara, séptimo de línea. 805 hombres. (sin fallecidos)

Escuadrón de dragones del General. 376 individuos. (sin fallecidos)

Regimiento del Rey, primero de caballería ligera. 817 hombres (sin fallecidos)



NOTAS 

(1) Codorniu y Ferreras, Manuel; “Historia de la salvación del ejército de ultramar de la fiebre amarilla”. 1820 

(2) Alcalá Galiano, Antonio María; “Apuntes para servir a la Historia del origen y alzamiento del ejercito destinado a ultramar en 1º de enero de 1820”. Madrid 1821.

martes, 14 de agosto de 2012

Alcala 1819. Los preliminares al pronunciamiento de Riego (III)


1 DE ENERO DE 1820: EL PRONUNCIAMIENTO DE RIEGO 

     Así las cosas y como quiera que por la acción de liberales como Alcalá-Galiano y Vallesa y por la disposición de muchos militares a participar en la conjura, todo estaba dispuesto para pronunciarse el 1 de enero de 1820, cosa que hizo Riego en las Cabezas de San Juan, proclamando la Constitución de 1812, exponiendo la negativa de la oficialidad a embarcar las tropas para América y designando a D. Antonio Quiroga como general a quién prestarían obediencia, e inicia su marcha hacía Arcos (donde estaba el Cuartel general del Ejército expedicionario). El mismo día, aunque un poco después se pronuncian Muñiz y Osorio en Villamartín al frente del batallón de Sevilla e inician igualmente el camino hacia Arcos, donde reunidos los dos batallones envían despacho a Quiroga, quien había pasado el día 1 en el convento sin hacer nada, en la espera… una vez recibe el mensaje: 

     “Ya no había pues, que dudar. Habiendo salido del convento de Dominicos en aquella mañana furtivamente, como tenía de costumbre, y estimulado por el comandante del batallón de España (De la Cruz Mourgeon), que se acuartelaba en Alcalá de los Gazules, como á una legua del pueblo se junto á esta fuerza que se había puesto en marcha en la tarde del 2. Fué victoreado y reconocido por gefe. Había entusiasmo en la tropa, valor y confianza..." (10). 

     "Amaneció lloviendo, y siguió la lluvia abundante hasta la noche. Yo, conocedor del terreno que había de atravesar Quiroga con los suyos, me desesperaba creyendo malograda la empresa por el temporal. Entre Alcalá de los Gazules y Medina hay dos ríos que, de corto caudal en tiempo ordinario, en los momentos de recios aguaceros y en los inmediatamente posteriores vienen hinchados como torrentes. El primero, llamado Barbate, tiene puente, si bien por otro lado de la villa de Alcalá que por el camino do Medina, pero al puente es fácil ir dando un corto rodeo. El segundo, llamado del Alamo, sólo puede pasarse vadándolo...” (11) 

"El camino de Paterna, por donde salió Quiroga, en la mañana del 2 de enero de 1820
para encontrarse con el ejército expedicionario"

     Eran dificultades añadidas que hacían temer a los liberales que esperaban en Cádiz, que se malograse la empresa, pero: 

     "Vallesa ha llegado de Alcalá a San Fernando esta tarde; detrás de él viene Quiroga con los dos batallones que se han puesto en movimiento, estando ya vadeables los ríos: estarán sobre el puente de Zuazo al amanecer (...) Quedéme atónito de pasmo y gozo" (11) 

     Mientras esto ocurre con las tropas radicadas hasta días antes en Alcalá, las acantonadas en Tarifa, al mando de O'Donnell y las establecidas en Vejer, el Batallón de América, se juntan el 13 de Enero, "como una legua hacia Alcalá de los Gazules" (12), para defender al Soberano. Riego, en cambio se dirige hacia Medina al objeto de encontrar a las tropas de O'Donnell en nuestras proximidades y enfrentarse a ellas, pero desiste del empeño, tanto por lo inclemente del tiempo como por el aviso de Quiroga de que retorne a San Fernando. 

     Desde la Isla de León, palmo a palmo, se iniciará la conquista de España para la causa constitucional, finalmente conseguida en Marzo de dicho año, cuando Fernando VII no tuvo más remedio que reconocer su error al abolir la Constitución gaditana de 1812 y proclamar la célebre frase de “marchemos todos juntos y yo el primero por la senda constitucional”, dando inicio al llamado “Trienio constitucional” (marzo de 1820 a Septiembre de 1823), un período verdaderamente interesante de la Historia de España, fraguado en cierto modo en nuestro suelo y en el que tendrán una intervención destacadísima esos personajes a los que nos hemos referido y que por un tiempo vivieron en Alcalá: Vallesa, Alcalá-Galiano, Mendizábal y Quiroga. 

Firma de Antonio Quiroga en una carta conservada en el Archivo Histórico Nacional. Al pie de la misma puede lerese. "teniente general y compañero de Riego el año de 1820 en la proclamación de la constitución del año 12"

NOTAS 

(10) Alcalá-Galiano,; op. cit. pág. 474-485. 

(11) Castro, op. cit. pág. 9

(12) Castro, op. cit. pag. 92

martes, 24 de julio de 2012

Alcalá 1819. Los preliminares del pronunciamiento de Riego (II)



     Pero, dejando de lado las Actas Capitulares que nada nos dicen del desarrollo de los hechos, recurrimos al testimonio personal de Antonio Alcalá-Galiano, que como decíamos era uno de los instigadores civiles del pronunciamiento del Palmar del Puerto y que ante el fracaso de aquel, trabajaba ya en la preparación de uno nuevo, sobre todo porque "Apenas el mal comenzó a ceder, ya la vigilancia en los cordones no fué tan grande,...Don Antonio Alcalá-Galiano salió ocultamente de Cádiz, y pasó a los acantonamientos del ejército a conferenciar con los conjurados de las diferentes logias, y con el carácter de visitador..." (6) 

     "... Salí de Cádiz sobre el 20 de Noviembre (...) Mi primera parada había de ser en Alcalá de los Gazules. Allí había un batallón del ejército expedicionario, y allí también estaban varios de los oficiales superiores, presos el día 8 de Julio en el Palmar del Puerto, siendo el de más nota por su graduación, Quiroga. Pasé a hospedarme en su prisión, y vi desde luego cosas que probaban estar el Gobierno de España caído. Los presos estaban de Derecho en Incomunicación rigurosa, y de echo, no sólo en comunicación, sino aún en libertad. Yo fuí a hospedarme en la prisión de Quiroga, y tuve una cama en su mismo dormitorio. Juntábase allí una tertulia, se jugaba al tresillo, se hablaba, y cuando no había extraños, se llevaban adelante los trabajos de la conjuración con regularidad completa. Ni paraba aquí el escándalo. Quiroga era aficionado a jugar al billar, y gozaba de esta diversion en el público, que estaba en una calle principal del pueblo. Desde allí con el taco en la mano, veía pasar y saludaba a la guardia que iba á custodiarle, cuyo comandante llevaba estrecho encargo de no consentirle que hablase con persona alguna o recibiese papeles. Y nótese que en el Batallón de España residente en Alcalá de los Gazules, no todos los oficiales eran conjurados o masones, faltando esta calidad en algunos de los comandantes; pero en todos era común la opinión de que aquellos presos, siendo como eran reos de Estado, no podían recibir trato menos indulgente. 

El convento de Santo Domingo, "prisión" de Quiroga

     Mi estancia en Alcalá se dilató uno o dos días. Esperaba allí noticias para encaminarme a otro punto más en el centro de los acontecimientos, donde acudirían a tener vistas y entre sí y conmigo representantes de varias logias. Ciertas conversaciones en aquella primera parada de mi viaje, me persuadieron de que sería posible lo que menos lo parecía, era dar con quien se encargase de hacer de general en el alzamiento. Esto á que se resistían todos, Quiroga lo deseaba. Insinuómelo como puede insinuarse semejante deseo, y yo, conociendo que hacía falta uno que se titulase general fuese quien fuese, en mi interior formé el proyecto de satisfacer la ambición de aquel que lo pretendía, sin que nadie no ya le disputase la pretensión, sino se aviniese a recibir la misma peligrosa dignidad si con ella se le brindase. Poco más que formar este proyecto pude hacer en aquel lugar. Presidí con toda una logia para recibir un nuevo hermano, con circunstancias que retratan la naturaleza de los tiempos. Fue el lugar de nuestra junta una cueva de poca profundidad, abierta en el cerro donde está situada la villa de Alcalá de los Gazules (7), mi asiento una piedra, quedándose los demás en pie; la hora la mitad del día, y el aparato del recibimiento, ninguno; practicáronse, sin embargo, algunas de las ceremonias usadas en tales ocasiones, pero todo ello parecía lo que era, mera junta de conjurados a quienes el entusiasmo daba valor a los ritos, ya fuesen practicados con algo de pompa teatral, ya con desnudez acaso más significativa". (8) 

"Fue el lugar de nuestra junta una cueva de poca profundidad,
abierta en el cerro donde está situada la villa de Alcalá"

     Así pues, vemos como el mismo Alcalá Galiano nos expresa que fue el propio Quiroga quién se propuso para encabezar el pronunciamiento. Sin embargo, esto precisa varias matizaciones, pues de resultas del fracaso de los acontecimientos del Palmar del Puerto, nadie quería encabezar una nueva tentativa, ningún militar quería ser eI "espadón" del pronunciamiento, pese a que se le había ofrecido a O-Donojú, Gobernador de Sevilla y a Demetrio O-Daly, brigadier preso en el castillo de San Sebastián de Cádiz. De modo que el ofrecimiento de Quiroga venía en el momento oportuno y además se veía favorecido por el hecho de encontrarse fuera de Cádiz, todo lo cual hizo que se aceptase. O como decía uno de los conjurados más ardientes, D. José Moreno Guerra, en un manifiesto publicado en Cádiz el 16 de febrero de 1822:  "el galón tercero que por una casualidad se hallaba en las vueltas de la casaca de Don Antonio Quiroga, decidió su elección". 

     O más bien, como expone Adolfo de Castro:  "Quiroga no había entrado en la conspiración por entusiasmo: ni era hombre de conocerlo, ni podían con él mucho las ideas liberales. Hermosa presencia tenía para héroe y no tenía más. Sin ánimo y sin hazañas se halló con la reputación de héroe. Aceptó un aplauso que no le dió el valor ni la sagacidad (...) el deseo de no ir a América le compelió a entrar en la trama: la persecución le dió la importancia que no tenía; la fortuna fué a su prisión a despertar sus ambiciones... El no tuvo modestia: le halagó la faja que le ofrecían... nada más fácil que ponerse al frente de ellos cuando lo declarasen libre y su general..." (9)

     Sea como sea y por las causas que fuere, Quiroga es el jefe del pronunciamiento y por su presencia en Santo Domingo, comienza el peregrinar hasta el convento alcalaíno de destacados liberales, como el abogado D. Sebastián Fernández Vallesa quién acude para animar a la empresa y "ofrecerles seguridades de socorro, así de gentes como de dinero"

Mientras tanto el Conde de Calderón en Arcos desconocía los preparativos.


NOTAS

(6) Castro, Adolfo. Historia de Cádiz y su Provincia, Cádiz, 1985, p. 67

(7) Pese a las afirmaciones vertidas en algunas publicaciones acerca de haberse efectuado este ceremonial masónico en una cueva de la Coracha, algunas investigaciones posteriores nos permiten aventurar la hipótesis de haberse efectuado en una pequeña cueva existente, aún hoy, en vivienda de la c/ Juan María de castro, donde se reunieron desde el siglo pasado los masones locales hasta la desaparición de la logia local en 1936.

(8) Alcalá-Galiano, Antonio; Memorias de un Anciano. págs. 436-465.

(9) Castro, Adolfo; op. cit. Pág. 79

sábado, 9 de junio de 2012

Alcalá 1819. Los preliminares al pronunciamiento de Riego (I)


Artículo publicado en la Revista Apuntes Históricos del  año 1993

Gabriel Almagro Montes de Oca


LOS ANTECEDENTES: EL LEVANTAMIENTO DEL PALMAR DEL PUERTO.

     Tras la llegada de Fernando VII a España, en Abril de 1814, y conocerse sus deseos, luego ejecutados, de abolir la Constitución gaditana de 1812 y de gobernar absolutamente, comienzan por parte de un determinado grupo de oficiales del ejercito radicado en Cádiz. –auspiciados por los sectores liberales de la capital- los preparativos para un levantamiento militar – los típicos pronunciamientos del siglo XIX-, tendente a restaurar la constitución de 1812 y el gobierno de los liberales.

     En este contexto, llegamos al año 1819, fecha en que estaban acantonándose en la provincia de Cádiz las tropas para una expedición que se proyectaba con objeto de someter a Buenos Aires, no olvidemos que estamos en el momento en que se desarrolla el movimiento emancipador en Hispanoamérica. Este ejército, estaba bajo el mando del general y virrey electo de Buenos Aires, Conde del Abisval, hombre que en aquel momento hacía gala de ideas liberales, y por tanto, habida cuenta del gran ejército que mandaba, parecía el ideal para encabezar el pronunciamiento, cuya fecha se fijó para los primeros días del mes de Julio.

     Como quiera que los preparativos fueron conocidos por la Corte y el Conde del Avisbal interrogado, este cambió de parecer, aunque aparentemente prosiguiese con los preparativos del pronunciamiento. Sin embargo, el 8 de Julio, cuando todo estuvo dispuesto y se reunieron las tropas existentes en la provincia, en el Palmar del Puerto de Santa María, el Conde del Avisbal no se pronunció al grito de "¡Viva Ia Constitución!", sino que lo hizo el de “¡Viva al Rey!", dejando absortos a los que todavía alentaban locas esperanzas en el Capitán General…

     El intento había fracasado y los promotores eran encarcelados, siendo uno de los principales el coronel don Antonio Quiroga y Hermida, Comandante del primer batallón de Cataluña, quién se había mostrado receloso del Conde y había propuesto apoderarse él mismo de Cádiz en la mañana del 8 de Julio, mientras las tropas se reunían en el Palmar del Puerto.


QUIROGA EN ALCALÁ; EL BATALLÓN ESPAÑA EN LAS CORREDERAS; LOS PREPARATIVOS DEL PRONUNCIAMIENTO.

     Es entonces, el momento en que Alcalá entra en los acontecimientos que nos ocupan, pues Quiroga es desterrado a nuestro pueblo:

"... En el convento de los Dominicos de Alcalá de los Gazules continuaba preso el coronel Don Antonio Quiroga, si se llamaba estar preso, pasearse en traje de paisano por la villa, concurrir á visitas y á diversiones y ver desde las casas de sus amigos pasar el relevo de la guardia del convento, cuya consigna era que velase por su incomunicación más estrecha..." (1)

     Ya hemos anticipado, que el pronunciamiento no era sólo obra de los militares, de un celebre "espadón", sino también de las clases políticas, de los liberales. Unos liberales, fundamentalmente comerciantes, clases adineradas, entre los que nos encontraremos a los Isturiz, Alcalá-Galiano, Vellosa,.. que veían en el liberalismo, fundamentalmente económico, el modo de prosperasen sus actividades comerciales, que por otra parte el absolutismo fernandino había restringido. Pero estos liberales, simultaneaban o complementaban la militancia política con la actividad masónica, en tanto que la pertenencia a la masonería les permitía relacionarse con otros comerciantes europeos y americanos y también porque en las logias masónicas, podían realizarse trabajos preparatorios de los pronunciamientos políticos, en el más absoluto de los secretos.

    Por ello y habida cuenta de la presencia en Alcalá de Quiroga, algunos masones como Antonio Alcalá-Galiano aparecerán por nuestro pueblo para preparar los trabajos del Pronunciamiento.
Antonio Alcalá Galiano

     Si a esto unimos que el 20 de Agosto se declara en San Fernando la fiebre amarilla y se establece, siguiendo la costumbre entonces al uso, el cordón sanitario entre Sanlúcar de Barrameda y Algeciras, tendremos que se hace precisa la redistribución por la provincia del ejército acantonado en la Bahía, estableciéndose el cuartel general en Arcos y correspondiéndole a nuestro pueblo el alojar al Batallón España.

"Este mal -la fiebre amarilla- no era tan grave cuanto parecía, porque al fin, disperso así el ejército, no era de pensar en que se embarcase hasta dentro de largo plazo, y se ganaba tiempo, cosa muy necesaria para nosotros, y el ganado no se desperdiciaba enteramente, pues los conjurados, en sus respectivos batallones, soltaban quejas y dejaban traslucir repugnancia a pasar el mar, y a arrostrar los peligros que al ejército esperaban en América, todo lo cual se comunicaba á los Sargentos y a los Soldados. De pronto hubo orden de reunir el ejército en un campamento que se formó en un lugar llamado las Correderas, en las tierras que median entre Jerez y Alcalá de los Gazules (...) La reunion en las Correderas sirvió de junta a los hermanos, de dar actividad a los Trabajos de sus logias, de concentrarse entre sí los que la formaban, de proponerse y hacerse, ó desde luego ó á su tiempo, nuevas iniciaciones..." (2).

     Así pues, ya conocemos la presencia en Alcalá de todos los actores que intervendrán en el desarrollo ulterior de la historia.

     La existencia de un ejército expedicionario en nuestro suelo, ocasionará algunos que otros gastos, así el Cabildo de fecha 18 de Septiembre de 1819, conoce escrito del Conde de Calderón, Capitán general de Andalucía y del Ejército expedicionario, por el que se exige el pago de "...trece mil setecientos cincuenta reales, veinte y ocho mrvs..." acordando el cabildo con el Comisario de Guerra que concurre en representación del ejército al cabildo, Don Juan Álvarez Mendizábal (3) abonarse en dos plazos, repartidos ambos al 40 % en efectivo metálico y el 60 % restante, en "efectos de trigo, cevada y garvanzos..." Convenio que aprueba el conde de Calderón tal y como se conoce en el Cabildo del 14 de Octubre de 1819 y en el que queda copia del escrito de agradecimiento que la Corporación envía al conde, a la vez que se solicitan nuevas moratorias en el pago, debido a la extrema crisis que sufre "...un pueblo que todo su comercio y caudal se reduce a la agricultura y cría de ganados..."

Juan Álvarez Mendizabal
     De cualquier modo y a partir de esta fecha, raro será el Cabildo en que no encontremos escritos procedentes bien del Cuartel General del Ejército expedicionario en Arcos o bien del cuartel local en “Casa Manzano" en las correderas, fundamentalmente, pidiendo paja para los caballos y otros suministros, aunque también hay escritos, como el firmado por D. Juan de la Cruz Mourgeón y Achet, "General Comandante de la 1ª División de Infantería del Ejército Expedicionario y de las Tropas del Gran Campamento de las Correderas de Alcalá de los Gazules", que se inserta en el Cabildo del 27 de Octubre de 1819 y por el que:

      "Certifico: Que para llebar al Cabo la inportante comisión puesta a mi cargo por S. E. el Genl. en Gefe Conde de Calderon de salbar diez Batallones de la Epidemia desoladora qe aflige a barios pueblos de la Costa y Aún del interior han tenido parte tan marcable el Corregidor, Ayuntamiento y vecinos de la Villa de Alcalá, qe sus esfuerzos tocaron los limites del heroismo, pues desde qe me presenté en ella principió el Ilustre Ayuntamiento a tomar con celo e interés las probidencias más estraordinarias a fin de recoger y poner bajo sus posibilidades las hermosas tropas qe buscaban donde guarecerse de un enemigo a quien no podían conbatir. Este umano Pueblo no solo les dio Hospitalidad con sus abitaciones, sino qe para creacion del Hospital de los Santos, Termino de esta Villa, cedieron sus camas en socorro del enfermo Afligido; destinó vestias peregnes con que transportarlo; ha abierto sus graneros para la manuetención; ultimamente, y por no hacer un panegirico, qe tal vez yera la delicadeza de Abitantes tan birtuosos, me prescindire á concluir en obsequio de la Justicia distributiba, son dignos de pertenecer al Amor del Soberano, a quién han acreditado en tan aflictibas circunstancias Su adesión y merecer el nombre de Españoles hermanos amantes de sus compatriotas militares consagrados a la defensa del Estado y tranquilidad del Ciudadano pacífico. Para qe conste doy la presente en mi Quartel General de Casa Manzano a veinte y seis de octubre de mil ochocientos diez y nueve" (4)

Cruz Mourgeon
     O como este; también de Juan de la Cruz Mourgeón, de la misma fecha y lugar y por el que expone:

     "...Confiada a mi por el Excmo. Señor Conde de Calderon Capitán General de Andalucía y en Gefe del Exto. expedicionario la elección de fundo para campar la mor. parte de aquel con el interesante objeto de salbarlo del contajio destructor que le amenazaba en las poblaciones que estaba acantonado, recayó aquella en el sitio llamado de las Corredoras del termino de esa villa pues que reune quanto puede desearse para el indicado fin; esto, unido al feliz resultado de mi permanencia y la de las tropas de mi mando en el mencionado punto, hace que justos le tributemos la mayor gratitud; y para que esta sea trascendental a los siglos venideros he de merecer a V.V.S.S. se sirban prebenir qe en lo susesivo se denomine Corredera de la Salud. Dios Gue a V.S. muchos años. Quartel General de Casa Manzano 26 de Octubre de 1819". (4)

     O este del mismo autor, lugar y fecha en que se dice:

     "Tengo el sin igual placer de poder cumpliendo con la Justicia y mis deseos de remitir a V. el documento testimonio adjunto para que ese Ayuntamiento y vecindario se japten en qualquier tiempo tener por divisa la adhesión y amor mas acendrado acia el mejor de los Soberanos epilgado en la hospitalidad dada á sus Tropas en ocasión la más crítica, y quando las circunstancias exijían los mayores sacrificios generosamente prestados por su Pueblo." (4).

     Ni que decir tiene que nuestro Cabildo supo agradecer con escritos las atenciones del General Comandante De la Cruz Mourgeón, sino que acordó:

"que con objeto a que así conste a todos los abitantes de este pueblo, y se propage a las Edades futuras se publique en todos los sitios...y ponga Correderas de la Salud, uniéndose igualmente el mencionado oficio a este libro Capitular para q. así conste." (5) .


NOTAS

     Las fotografías no se corresponden con el artículo impreso en 1993.

(1) Adolfo de Castro. Historia de Cádiz y su Provincia. Cádiz 1985, pág. 69.

(2) Alcalá Galiano,  A. Memorias de un anciano. Págs. 458-459.

(3) Nos resulta bastante atrayente la presencia en nuestro pueblo de Juan Álvarez Mendizabal, quien tan alto papel había de jugar en el gobierno del trienio constitucional (1820-1823) y aún en el desarrollo político posterior. De cualquier modo y como nos dice Adolfo de Castro, en aquel momento, el gaditano era "personaje poco conocido hasta entonces y dependiente de la Casa de comercio de Beltrán de Lis... Adherido a la conspiración... Cobró Mendizabal reputación de atrevido más que todos; treinta años tenía de edad, pocas letras, gran entusiasmo, imaginación vivísima, fecundidad en concebir proyectos, colosal estatura, robustez incansable, estravagancia en el vestir y en las acciones, hombre que aparecía extraordinario y como tal a propósito para una extraordinaria empresa".

(4) Legajo 30 de Actas Capitulares. Archivo Histórico Municipal de Alcalá, folios 229-231.

(5) Legajo 30 de Actas Capitulares. Archivo Histórico Municipal de Alcalá, folios 2234 vuelto y 235.