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sábado, 29 de agosto de 2015

Pregón de Feria 2015




Ismael Almagro Montes de Oca
Agrupación Musical Ntro. P. Jesús Nazareno


Las notas de las trompetas
son la voz de mi  Pregón,
tus calles, el pentagrama,
tu fiesta, nuestra ilusión.

Hoy toco a los cuatro vientos
y pregono a España entera,
el orgullo que yo siento:
nacer bajo tus cielos azules
y llevarte por bandera,
Alcalá de los Gazules.

     Romera mayor, damas de honor, autoridades, paisanos y amigos todos.

       Cuando hace apenas un mes nos propusieron a la Agrupación que diésemos el Pregón de Feria, supimos que por fin se acababa nuestra particular travesía del desierto. 

      Conscientes de la dificultad que conlleva hacer este pregón, aceptamos porque no nos podemos negar a cantar, aunque sea con nuestros instrumentos a nuestro pueblo.

      Antes de empezar queremos aprovechar esta tribuna para agradecer el trabajo y la dedicación de cuantos han pasado por nuestra Agrupación, que han sido muchos en los 17 años de nuestra andadura musical, así como dar las gracias a cuantos nos han apoyado en nuestros proyectos. 

     Decía un antiguo pregonero que venía a cantar a esta fiesta con el oficio de las campanas, que no es otro que el de alborotar el aire. Y qué si no, hacemos nosotros con nuestros instrumentos. Alborotan el aire nuestras notas para anunciar la fiesta, alertando los sentidos. El pentagrama sirve para romper la monotonía de la vida diaria. La música anuncia días de asueto, jolgorio y diversión.

     Hoy os proponemos que nos acompañéis en un viaje musical por la feria de nuestro querido Alcalá, un viaje en el tiempo y la memoria para rememorar ferias pasadas, abrir el álbum de los recuerdos para volver a vivir sentimientos pasados, como pórtico a esta fiesta que hoy abre sus puertas. 

LA FERIA EN EL SIGLO XIX

        Aunque Alcalá ya contaba con una feria de ganado en mayo desde 1830, una de las más antiguas de la provincia, el 27 de agosto de 1851 la reina Isabel II le concedió otra, a celebrar los días 12, 13 y 14 de septiembre. La feria que hoy se inicia, cumple por tanto su 164 edición.

      Al igual que en mayo, esta feria de septiembre se celebraba en el Prado, aprovechando las aguas del rio Barbate y la abundancia de pastos de los terrenos colindantes.  Se celebraba allí gran cantidad de compra-venta de ganado de labor y principalmente de cerda, para aprovechar la bellota de nuestros montes.

     La feria suponía un paréntesis entre el fin de los trabajos agrícolas y el comienzo de la nueva campaña.

     Pero no siempre se celebró en las mismas fechas. A los pocos años de su fundación, debido al escaso éxito comercial, se trasladó su celebración hasta finales de septiembre, coincidiendo con la festividad de San Miguel.

      A mediados de los años 60 del siglo XIX sufriría un nuevo cambio de fechas, trasladándose a los tres primeros días de septiembre.

      Durante la segunda mitad de ese siglo Alcalá vive una etapa de prosperidad. Cuenta con una población en torno a los 9000 habitantes y en este periodo se le concede a nuestro pueblo el título de ciudad y a la Virgen de los Santos, el título de Patrona.   Llega el agua corriente desde los Regajales, aunque no por ello, se pierden las filas de cántaros junto al Pozo de arriba en busca del preciado elemento.  Continúa el ir y venir de gente a la fuente de la Salada, del Rabilero o de las Viñas.


     Hay además otras mejoras que vienen a hacer un poco más fácil la vida de nuestros antepasados, como la construcción de la carretera que nos une con Medina, la llegada del telégrafo y la estafeta de correos.

      Pero no todo va a ser negocio en estas ferias decimonónicas. Al caer el sol el ambiente se traslada calle de la Salada arriba para celebrar el lado lúdico de la fiesta. Los paseos por la Alameda y la calle Real se convierten en la principal distracción en las todavía calurosas noches, donde los alcalaínos con bombín acompañan a las damas con trajes hasta los tobillos, bajo la luz de las farolas de carburo, que en vez de apagarse como de costumbre a las 12 de la noche, permanecen encendidas hasta el amanecer de forma extraordinaria, en todas las calles del pueblo, por insignificante que fuera el sitio donde estuvieran colocadas. Es feria.

      Los más pudientes alternan en el casino o en el “café cantante” de Francisco Arroyo en la Plaza de la Cruz.

Noticia recogida en el periódico "El Comercio" el 14 de noviembre de 1877.

     Y como en toda fiesta, no falta la música. A veces llegan músicos foráneos para el deleite de todos.  En 1868 son unos músicos italianos los que amenizan la feria con arpas y violines.

¿Os imagináis como seria aquella escena?

(suena la dona e mobile de verdi y salen a pasear dos personajes con vestidos decimonónicos)

       Esos mismos músicos, en un ademán premonitorio, llegan a interpretar el Himno de Riego en la calle Real, días antes del triunfo de la revolución del 68. Seguro que no sabían que a muy pocos metros de allí, en el convento de Santo Domingo, fue donde se gestó el levantamiento que dio origen al trienio constitucional de 1820 y a Riego, fama universal y la pieza que interpretaron con el tiempo, pasaría a considerarse el himno de la República. 

      Suenan también las notas de las charangas militares de las tropas establecidas en nuestro pueblo, que aprovechando el ambiente festivo, cambian el afinado toque de retreta de cada tarde en la Alameda por alegres melodías.

      Otras veces, la animación corre a cargo de la banda municipal. Por cierto, llegó a contar con un director de prestigio, Francisco Marín Delgado, quien en 1884 estrenó en la plaza de toros de Cádiz el pasodoble “Saludo Torero” dedicado al espada Fernando Gómez “El Gallo” y otro más dedicado a Antonio Ortega “El Marinero”.

1884  08  15 - La Palma. Edición del 15 de agosto de 1884.   

       Pero si tenemos que hablar de música en esta época, como sinónimo de fiesta, y con la fiesta, el baile, no podemos olvidarnos de un tesoro muy nuestro, el baile típico alcalaíno, hoy por desgracia casi perdido, que antaño se bailaba en las ocasiones festivas y que espera aletargado a que alguien, ayuntamiento, asociaciones, colegios, quien sea, tenga el valor y el coraje de devolver a la vida de manera estable, aquel baile para que no perdamos nuestro patrimonio cultural, nuestras raíces y se baile en nuestras principales fiestas.

      Seguro que todos sabéis que nos referimos al Gazpacho de Alcalá. Permitidnos hoy el atrevimiento de tocarlo con nuestros instrumentos y aún más, la osadía de intentar bailarlo.

(suena el gazpacho y entran dos figurantes vestidos con el traje típico)


LA FERIA EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX

      Con la llegada del siglo XX, Alcalá se desparrama hacia el arroyo de Lerma, buscando espacios más llanos y cómodos.  El número de alcalaínos supera ya las 10000 almas. Atrás van quedando el bombín y la chistera para dar paso al sombrero de ala ancha.  Llega por fin la luz eléctrica y el teléfono. 

      Y mientras el asfalto nos comunica con Algeciras, todos los días sale el Correo a las 6 de la mañana para Cádiz, en un viaje interminable que duraba 4 horas. ¿Sabéis cuanto costaba ese viaje en 1912? la nada despreciable cantidad de 7 pesetas con 50 céntimos.

      Son años de vendedores ambulantes por las calles pregonando a voz en grito, los productos de nuestras huertas y campos, como aquel que se le escuchaba a un vendedor de brevas:

Ya le picó el pajarito a las brevas
Brevas maduras
Las doy a prueba por perra chica.

      O aquel otro que pregonaba entre los puestos del mercado en la Plazuela de Blasa, hoy Plazuela de los emigrantes, uno de los frutos exquisitos de nuestra tierra, los higos chumbos:

Con mi caña y mi borrico,
mi cenacho y mi serón,
a coger higos me aplico
por ganar mi mantención.


Pongo mi puesto en la esquina.
Allí me harto de gritar
<<A los higos sin espinas,
por un cuarto, una pechá>>

Con mi caña y mi borrico,
mi cenacho y mi serón,
a coger higos me aplico
Por ganar mi mantención.

Pongo mi puesto en la esquina.
Allí me harto de gritar
<<A los higos, Marinita,
Acabaítos de coger;
Estos no tienen pepita,
son dulces como la miel >>

¡zafaríes, ahucíes y brevales!

(suena la música interpretando este pregón)

      Durante las dos primeras décadas del siglo, las ferias siguen celebrándose en la Alameda, donde se coloca una artística portada para dar compañía al entonces novísimo reloj y engalanando la plaza con farolillos, mientras multitud de toldos jalonan las aceras y bajo los cuales venden sus productos los puestos de turrón y se instalan las tómbolas con juguetes, relojes y objetos de porcelana fina.


      Las noches se presentan muy animadas en los distintos casinos y círculos como el liberal Moret, el de los republicanos, viticultores o el círculo conservador y en los cafés de la Alegría o del Comercio.  En la misma plaza, la Iglesia de la Victoria luce más blanca que nunca tras ser devuelta a la vida tras décadas en el olvido. 


      Y mientras todo esto sucede, abajo, junto al hoyo de la fábrica, el nuevo paseo de Mochales le va ganando la partida a la Alameda y calle Real como lugar de esparcimiento. Por su amplitud termina imponiéndose como lugar para celebrar la feria y velada en honor de la Virgen de los Santos.

       Pronto se colocan las primeras casetas de feria, como aquella que en 1927 instala Juan Salas Domínguez para la venta de café, vino y licores durante la feria y velada, o aquella otra que monta el mismo año Vicente Fernández Jiménez entre la Plaza de Toros y la casa de Dionisia, haciéndole la competencia al café de Bernal. 



      Llegan las atracciones de feria, para deleite de pequeños y mayores, el tío vivo junto a la plaza de toros, los voladores junto al monte sarria.

     Son ferias en blanco y negro, de la visita anual de los que viven en el campo. Y son ferias de toros, desde que el 2 de septiembre de 1893 se inaugurara el coso alcalaíno a los pies del cortinal de Santo Domingo. 

     Otra fiesta de aquella época, el carnaval alcalaíno, nos ha legado un precioso documento musical con la crónica de la inauguración.

Alla en la feria septiembre
Del año noventa y tres,
Se estrenó la hermosa plaza
Con toros de Peñalver.

Al salto de la garrocha,
Al tirar de las mulillas
Al manejo de la espada,
Al jincar las banderillas.

<<Agualimpia>> mató al toro,
Baldomero la puntilla,
Llamaremos a Buyón,
Que tire de las mulillas

(suena la música interpretando este coplilla)

      En las corridas de feria, entre los aficionados que abarrotan el graderío, la banda de música pone el ambiente festivo, deleitando al respetable tocando multitud de pasodobles.


     Seguro que alguna vez se interpretó uno dedicado a un paisano nuestro, Fernando Romero “Lagartijilla” banderillero que fue de las cuadrillas de Agualimpia y Rodolfo Gaona y que perdió la vida en la plaza de toros de Madrid en 1909.

     Triste destino el de nuestro paisano, que perdió la vida el mismo día que se estrenó su pasodoble.

(suena un fragmento del pasodoble “Lagartijilla”)

       Y hablando de pasodobles, no podemos olvidarnos de mencionar a otro alcalaíno, músico profesional, nacido en nuestra tierra en 1903, Juan Amador Jiménez, que fuera director de las bandas de música de Marmolejo y Andújar, localidad que cuenta con una banda que lleva su nombre. Conocido en toda España por ser el compositor del pasodoble “Ayamonte”, compuso además otros muchos, marchas de procesión y sobre todo partituras de romería.

      El maestro, desde la distancia no había olvidado su tierra y compuso un Himno a la Virgen de los Santos para que se tocara y cantara en Romería. Envió las partituras al ayuntamiento alcalaíno, donde permaneció más de treinta años inédito, olvidado en un cajón.

     Esta Agrupación musical, tuvo la dicha de estrenarlo el 10 de septiembre de 1999. ¿Os acordáis? 

(suena un fragmento del Himno a la Virgen de los Santos de Juan Amador)


      Son también los años duros de la guerra y las cartillas de racionamiento, del estraperlo y del maquis.

     Las notas alegres que salían de los instrumentos de la banda de música, ahora se han tornado en tragicómicas en las charlotadas de corridas celebradas en la feria.

      El joven valiente alcalaíno que se ponía ante los astados ha dejado paso a otros paisanos, convertidos en bufones, en el hazmerreir del pueblo. En la memoria colectiva  quedan nombres como Batata o el Gran Potoco de Alcalá, auténticos quijotes del sur que un día soñaron salir a hombros por la puerta de la plaza de toros en las corridas de feria, mientras la banda les dedica un pasodoble.

(suena el pasodoble Francisco Alegre)


LA FERIA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX

     Y así, entre toros y pasodobles, doblamos la esquina del medio siglo. 

      Poco a poco, los malos tiempos quedan atrás. Son tiempos de camiones cargados de seras de carbón y de la Valenciana esperando para partir dirección Algeciras, desperdigando personal por los campos del Rocinejo o el Jautor.  De nómadas de circos y domadores de fieras en el hoyo del paseo.

      Suenan melodías en las radios con las coplas de Concha Piquer, Juanito Valderrama, Manolo Escobar y una pléyade de artistas de bata de cola, mientras Botones se afana por sacar adelante su banda de cornetas.

     Poco a poco, Alcalá se despereza y llegan nuevos vientos de modernidad. Los grandes colegios del Convento y El Parque.  Se construye la Biblioteca, el hotel y la piscina municipal. Llega la caja tonta para hacerle competencia a las ondas hertzianas, mientras se gastan las tardes de domingo paseando hasta el ventorrillo Ortega.

      Vuelta a vuelta, giro a giro, siguiendo los surcos de los discos de vinilo, la juventud alcalaína se desmelena a ritmo de rock and roll. Las patatas fritas de la barraca de Juan Romero llevan la sal de las notas que los Rangers han tocado en su almacén. 


     Son tiempos de pantalón de campanas y chaquetas con amplias solapas. Son tiempos de guateque

(suena un fragmento de “Saca el whisky cheli”)

      Y llega también el butano, que convierte el carbón en cenizas y sentencia a medio pueblo. El otro Alcalá, el que habita en Cataluña, en Cádiz, en Algeciras, el Alcalá emigrante. Y como los sueños de aquellos alcalaínos, el hoyo también acaba sepultado.  Es el triunfo de lo artificial sobre lo natural, el finiquito de la cal, la renuncia a nuestra identidad andaluza para dar paso a los pisos de la caja de Ahorros,  o el edificio de la hoy Escuela de adultos.  La barriada del Larios, mirador privilegiado del castillo de naipes que forman las casas de Alcalá. Instantáneas aún en blanco y negro de Ricardo el retratista o de Fotos López. 

     Ferias de pregón y damas en la Alameda, de efímero albero taurino sobre el hoyo con el pueblo como palco y andando el tiempo, el parque como caseta.  Mañanas alborotadas con el desfilar de fóraneas bandas en diana floreada.  La banda del Saucejo anunciando la fiesta. 

     El Paseo José Antonio de bote en bote.  Junto a la plaza de toros, los caballitos de Pepín, dando vueltas infinitas mientras los artísticos equinos hacen las delicias de los más pequeños.  Y para los mayores, la Noria, las cunitas, los coches choques. Entre naranjo y naranjo, los puestos de turrón. Dolores la turronera.


       En el parque se mezclan la música de la orquesta pachanguera con las voces de artistas consagrados. Francisco, Mari Trini, Elsa Baeza, mientras fuera, algunos se afanan en burlar la vigilancia y colarse en el concierto, evitando la taquilla cual almonteño rociero, dando el salto de la reja.

      Son ferias que acaban el sábado de madrugada, cambiando el bullicio en el paseo por el resonar de los cascos de los caballos desfilando hacia el Prado para hacer el camino hasta el santuario. Por el camino del Barbate miles de peregrinos en busca de María de los Santos. 

     Como música de fondo, los versos de Manolo Caro en las gargantas del coro de la Peña Amigos del Camino: “Quien no ha visto el camino desde el San José…”

       Y desgranando calendarios, la feria del paseo de la Playa se nos fue quedando pequeña, velada anclada en el pasado, tanto que muchos alcalaínos parecían turroneros, viajando por la comarca de feria en feria, buscando en las ferias vecinas lo que faltaba en la nuestra.


LA FERIA EN EL SIGLO XXI

      Así, hasta que llega el nuevo siglo. En el Alcalá de nuevas barriadas periféricas, el de la autovía, otra vez el recinto ferial busca mayores espacios para expandirse y crecer. Se aleja cada vez más del casco urbano, para acabar en el Monte Ortega, rodeado de Parque natural.

     En un mundo globalizado, nuestra feria también se ha globalizado. Ahora es igual que las demás ferias, con sus casetas ordenadas, su calle del infierno (para los padres), aunque aquí siempre serán LOS CACHARRITOS. 

     Ganamos la feria de día, si el levante y el calor lo permiten.  Y por la noche, macro botellona de la juventud en el hormigonado anfiteatro, eso sí, con unas vistas magníficas, con toda la feria a sus pies y el pueblo como telón de fondo.  Y en las casetas de la juventud, la música a todo tren. 

      Pero si hay que poner una música a esta feria, no puede ser otra que aquella que ha conseguido colonizar las ferias de toda Andalucía: las sevillanas.

(la banda interpreta unas sevillanas)

      Feria es sinónimo de alegría, de música, del reencuentro con familiares y amigos, y como buenos andaluces, convertiremos durante cuatro días el ágora de la feria en nuestra casa común, la casa de todos.

      Pero a decir verdad, sí hay algo que hace distinta a nuestra feria del resto. Desde su origen, las ferias de nuestros bisabuelos, de nuestros abuelos, de nuestros padres, nuestras ferias, no son sino el pórtico de otra fiesta, la Romería, la del encuentro de los alcalaínos con su Madre.

      Terminemos pues, este viaje imaginario por la feria, su historia y su música, como acaban todas las ferias.

      Y así, nos vamos buscando la blanca ermita y los olivos centenarios, nos vamos buscando a la Señora, buscando a María de los Santos, para llevarle las súplicas y los rezos de su pueblo en forma de canción. Hoy hacemos nuestra aquella que se convirtió en un himno del Camino y la romería, La Salve del Coro de la Peña Amigos del Camino.

(la banda interpreta la Salve)

¡Viva Alcalá!

¡Viva la Virgen de los Santos!



Alcalá de los Gazules, 27 de Agosto de 2015


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© 2015 Ismael Almagro Montes de Oca. Todos los derechos reservados.
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domingo, 15 de abril de 2012

Pregoneros de San Jorge

    
     El pasado viernes 13 de abril tenía lugar el Pregón de las fiestas de San Jorge y en el mismo se rindió homenaje a dos alcalaínos que lo fueron, fallecidos en el último año. Como quiera que se trataba de dos personas que se destacaron por su amor por Alcalá y por su historia, colaboradores asiduos con la revista de Apuntes históricos, traigo a continuación las palabras que se les dedicaron en dicho pregón.

Jaime Cordero Barroso, Domingo Ruiz Torres: in memoriam    
       
-Señor Alcalde.

-Ilustrisima Corporación Municipal

-Rvdo. Sr. Cura Párroco.

-Hermana Mayor y Hermanas del Beaterio

-Representantes de las Entidades, Asociaciones, Hermandades, Cofradías, Clubes y Peñas de la Ciudad.

-Amigos y Amigas todos.


     Alguna vez habíamos hablado los Pregoneros y Pregoneras de San Jorge de la necesidad de programar alguna actividad que conmemorase los 25 años de la instauración del Pregón como prologo cultural de la fiesta en honor a nuestro Patrón. Sin embargo, dos acontecimientos luctuosos acaecidos en el último año vienen a impedir que estas bodas de plata tengan un carácter festivo. El 13 de Julio de 2011 fallecía el IX Pregonero, Jaime Cordero Barroso y el 26 de Febrero de 2012 nos abandonaba el III Pregonero, Domingo Ruiz Torres.

     Así las cosas la Asamblea de Pregoneros y Pregoneras, los jorgistas alcalaínos que diría Carlos Cordero, concluimos que no procedía mejor forma de conmemorar nuestro primer cuarto de siglo de existencia que encomendando al que os habla, en su condición de Decano de hecho por la imposibilidad de que lo haga quien lo es de derecho, Fernando Toscano de Puelles, para que glosase la figura de los dos compañeros que nos han abandonado.

     Y créanme que me enfrento a la tarea con una enorme responsabilidad tanto porque mis torpes palabras, seguro, no podrán, ni de lejos, bosquejar la semblanza que ambos buenos alcalaínos merecen, como porque me resulta difícil hablar en pasado y recordar en este obituario a dos amigos con los que vivimos, compartimos y aprendimos tantas cosas.



          No descubro nada nuevo si digo que como antiguo alumno safista fui alumno de Jaime Cordero; pero no me pregunten que asignatura nos impartía porque ni me acuerdo, ni viene al caso, lo que realmente me interesa destacar es que quienes tuvimos la oportunidad de asistir a las clases de Jaime, por encima de todo, aprendimos que con la verdad por delante se llega a todas partes, que las ambigüedades no conducen a nada y, sobre todo aprendimos a analizar los hechos, las circunstancias y las realidades que se nos presentaban para, a partir de ese análisis, extraer conclusiones y plantear actuaciones; porque Jaime era un hombre de acción que intentó inculcarnos la pasión por cuanto se hace. Un hombre de acción que no desfallecía y trató que le siguiésemos en la incansable tarea de construir un mundo mejor.

     Tampoco descubro nada nuevo si digo que, al igual que muchos de ustedes, he tenido la suerte de compartir con Jaime ilusiones, expectativas y dedicación en cuantas iniciativas se hayan podido emprender para poner en valor o mejorar el patrimonio material e inmaterial de los alcalaínos o para defender sus intereses, porque Jaime era un enamorado de su pueblo y si bien tuvo oportunidades para ejercer su profesión fuera de Alcalá, optó por hacerlo en nuestro pueblo y llegados a este punto, me van a permitir que deje mi pluma y, haga mías las palabras del X Pregonero de San Jorge; que me convierta en altavoz de cuanto decía Carlos Cordero, en artículo publicado en ABC el 21 de Julio pasado, días después de la desaparición de su hermano: “Vivir en un pueblo tiene su aquel, y en este atractivo no falta lo negativo que, a veces, en la balanza, toma mayor peso que la alegría por no vivir en la gran urbe. Vivir en un pueblo es saber que tu piel va a estar unida a la de los demás vecinos. Que tu aire es el mismo del de los demás y que tu vida estará cada día y a cada momento bajo la mirada y el pensamiento de los otros. Vivir en un pueblo es, en fin, el “buenos días” cuando te encuentres con otro, la charla a propósito, la ayuda al momento y la unión en tantos quehaceres que se presentan o se tienen por costumbre, aunque el remordimiento y la inquina estén soterradas bajo la sonrisa o la palmada. En estas líneas, doloridas, decimos que Jaime Cordero Barroso optó por vivir de por vida en su pueblo de nacimiento hasta su muerte a los 74 años, estando comprometido con su Alcalá día a día, como maestro y director de la SAFA, con el futbol y el baloncesto local, con Cáritas Parroquial que fundó, con la patrona del pueblo de cuya hermandad fue varios años Secretario, en tanto que pregonero varias veces dada su facilidad de palabra y su formación, e inmerso en el mundo de la cultura… (recogiendo a continuación un párrafo que le dedicara Hernández Guerrero en el que decía que Jaime))) escribía de forma elegante, clara y directa, porque era enemigo de las ambigüedades y de los circunloquios y asumió la vida como un horizonte abierto a experiencias siempre inéditas y como una rica cadena de oportunidades para seguir aprendiendo. Estoy convencido de que uno de sus motores más activos fue el profundo amor a su pueblo y a su familia. La claridad de sus palabras, fieles trasuntos de la claridad de sus ideas, constituye la manifestación directa de su sólida formación humanista.”

     Apenas seis meses después de la muerte de Jaime, el 26 de Enero de 2012, nos dejaba también el tercer pregonero de San Jorge, Domingo Ruiz Torres.



     A Domingo lo conocí ya de mayor, cuando después de una intensa actividad profesional como militar por diferentes puntos de España vino destinado a San Roque y empezó a estar más tiempo por Alcalá. Nos unía el interés por la Historia local siendo así como bajo el nombre de Aula Municipal de Historia pusimos en marcha una iniciativa que pretendía registrar cartográficamente los diferentes yacimientos que o bien se conocían ya o se iban descubriendo entonces, cuando la gente se enteraba de que estábamos tratando de identificar todo aquello que pudiera contener algún vestigio material de quienes nos precedieron habitando nuestro suelo. Nos unía igualmente la pasión por la Semana Santa y empezó a colaborar con la Cofradía del Nazareno, convirtiéndose en el artífice de la restauración y dorado de los elementos más deteriorados del altar del Sagrario de la Victoria en el que entonces se encontraba el Señor de la Alameda para, posteriormente, con la colaboración de la Cofradía del Nazareno como de muchos jóvenes de Cristo Vive, emprender la tarea de reorganizar la extinta Cofradía del Cristo de la Columna, labor en la que contaría, entre otros, con la colaboración de nuestro decimosexto pregonero, Francisco Herrera Lozano, con el que llegó a forjar, a partir de entonces, una relación que trascendiendo a la amistad derivaría, con el andar de los años, en una estrecha colaboración de Domingo en la labor pastoral de Paco en sus diferentes destinos como Sacerdote y que le llevaría incluso a completar la Diplomatura en Teología como luego veremos.

     Entusiasta defensor de la conservación de nuestro patrimonio a Domingo le debemos la restauración, de distintas pequeñas imágenes de la Iglesia de la Victoria así como que pusiese en manos de José Miguel Sánchez Peña la recuperación del perdido esplendor de la imagen de la Virgen de las Lágrimas hasta entonces abandonada en lamentable estado de conservación en un almacén de la parroquia.
    
     Con todo, con ser esto importante, no hagamos que los árboles no nos dejen ver el bosque e intentemos acercarnos a la biografía de Domingo Ruiz Torres de una manera cronológica.
 
      Muy joven, en un Alcalá que ofrecía pocas oportunidades, Domingo se sintió interesado por la vida castrense y decide abandonar nuestro pueblo para hacerse militar profesional, especializándose en carros de combate.

     En 1982, con el grado de Teniente, es destinado a la Academia de Infantería de Toledo donde ejercería tanto de Profesor para Oficiales y Suboficiales como de Profesor de la Escuela de Formación de Conductores del citado Centro, adquiriendo tal grado de especialización que obtendría el grado de Director Pedagógico de Enseñanza de Adultos.

     Tras su experiencia en Toledo es destinado al Cuartel General de la Brigada de Infantería Motorizable XXII en Jerez de la Frontera para pasar luego al Centro de Instrucción de Reclutas Sur en Camposoto y de ahí, ya como Capitán, al Regimiento de Infantería Motorizable Pavía 19 de San Roque, donde permanece dos años mandando la 1ª Compañía del Batallón del citado Regimiento, para solicitar luego el pase a la situación de Reserva Activa con la graduación de Capitán del Arma de Infantería del Ejército de Tierra, momento en que se encontraba en posesión de la Cruz, Encomienda y Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo.

     Como decíamos, fue durante su estancia en San Roque cuando Domingo tiene una mayor presencia entre sus paisanos; para una vez pasó a la reserva trasladarse a vivir a San Fernando lo cual, unido a varias circunstancias como el hecho de que empezó a cursar la Licenciatura en Historia o que empezó a vincularse con actividades en su Ciudad de residencia tales como las de la Administración de Cáritas en la Parroquia castrense de San Francisco o que comenzó a desempeñar o la Secretaría de la Cofradía de Jesús de Medinaceli de la Isla, harían que su vinculación con la Parroquia de San Jorge se articulase sólo a través de los cursillos prematrimoniales en los que continuaría impartiendo las correspondientes conferencias mensuales, pero sus estancias entre nosotros eran cada vez más cortas.

     Hombre con inquietudes intelectuales y de profundas convicciones espirituales, como decíamos, al concluir los estudios de Historia decide acometer los de Teología que le llevarían a completar la “Diplomatura en Ciencias Religiosas en el ISCRD San Agustín de Cádiz” y a ordenarse tanto de acólito y lector en 2008 como de Diácono Permanente el 27 de Febrero de 2011, momento en el que sería adscrito a la Parroquia de la Sagrada Familia de la Isla, donde en apenas un año de ministerio se había ganado el respeto y la consideración de todos y, de nuevo, vuelvo a callar mi voz para convertirme en portavoz de lo que le dijeron sus feligreses en el mismo día de su muerte: Domingo: “ un hombre ejemplar que era la discreción, la corrección y la elegancia personificada. ¡Es verdad que para hacer el bien no hace falta ir publicándolo! Los hombres, verdaderamente, buenos hacen su tarea diaria y cumplen su misión sin que se entere nadie, sin levantar la voz, de forma anónima como Domingo…”

     Y quisiera concluir esta encomienda en nombre de todos los Pregoneros y Pregoneras de San Jorge afirmando que con la muerte de Jaime, el Pregonero del Compromiso Social y con Domingo el Cantor de la figura del Mártir San Jorge no sólo hemos perdido a dos hombres de profundas convicciones y comprometidos con la tarea de construir una sociedad mejor, sino que además hemos dejado de contar con dos buenos alcalaínos que nos prestigiaban como grupo, que nos brindaron un ejemplo que nos enorgullece y que nos sentimos honrosos de perpetuar y conservar su memoria.


Gabriel Almagro y Montes de Oca
II Pregonero de San Jorge.

PREGONEROS DE SAN JORGE

I.- Fernando Toscano de Puelles -1987

II.- Gabriel Almagro y Montes de Oca -1988

III.- Domingo Ruiz Torres -1989
IV.- Jaime Guerra Martínez -1990

V.- Juan García Macías -1991

VI.- Manuel Guerra Martínez -1992

VII.- Arsenio J. Cordero Domínguez -1993

VIII.- Francisco Blanco Romero -1994

IX.- Jaime Cordero Barroso -1995 
X.- Carlos Cordero Barroso -1996 

XI.- Francisco López Cuadrado -1997 

XII.- José Sánchez Romero -1998 

XIII.- Antonio Mansilla Romero -1999 

XIV.- Daniel Vázquez Salas -2000 

XV.- Juan Rodríguez González -2001

XVI.- Francisco Herrera Lozano -2002 

XVII.- Fuensanta Guerrero Marín -2003 

XVIII.- Bibiana Aido Almagro -2004 

XIX.- Moisés Rodríguez González -2005

XX.- Antonio J. Trujillo Domínguez -2006

XXI.- Miguel Pastor Sánchez -2007

XXII.- María de los Santos Delgado Pérez -2008

XXIII.- Tomás Acedo Alberto -2009

XXIV.- María José Gómez Soto -2010

XXV.- Luis Pizarro Medina -2011

XXVI.- Juan Leiva Sánchez -2012