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sábado, 18 de julio de 2026

Alinear la calle Diego Centeno





Ismael Almagro Montes de Oca

    El trazado de la calle Diego Centeno puede pasar desapercibido para todos, al tratarse de una calle cuya dos aceras discurren paralelas a la misma distancia una de otra, pero que presenta la particularidad de estrecharse en el entronque con la calle de las Brozas. Casi nadie conoce que este estrechamiento no es casual y que responde a un motivo concreto.

    En la segunda mitad del siglo XIX empezó a construirse la carretera que uniría Alcalá con la localidad vecina de Medina Sidonia, cuyas obras duraron décadas. Esta carretera debía enlazar con el núcleo urbano a través de la calle Calzada de San Antonio, hoy calle Diego Centeno.

    En 1878 se estaba produciendo la expansión del barrio del Chorrillo, con la construcción de una serie de casas en la llamada en aquella época Calzada de San Antonio, hoy Diego Centeno y en previsión de que aquella cuesta habría de ser donde desembocara la futura carretera, la corporación municipal decidió darle más anchura a la calle para facilitar la entrada de los carruajes:

“Tambien se acordó Se diga al Maestro de obras D. Manuel Delgado de la Corte cuide de la alineación de las casas que se estan construyendo en la Calle Calzada de San Antonio con arreglo a lo que pide el terreno teniendo presente que esta es la entrada de la carretera en construcción y debe darsele la mas anchura posible para poder desarrollar la curba y facilitar con mas desahogo la subida hasta la Calle de Cruz Verde”[1]

    Conviene precisar que la travesía actual conocida como Avenida de los Alcornocales no existía aún, existiendo en esa zona algunos huertos, terrenos privados y la vereda o camino del valle.

(fotografía modificada con Inteligencia Artificial)


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NOTAS

[1] ARCHIVO MUNICIPAL ALCALA GAZULES. Actas Sesiones Ayto. pleno.

sábado, 11 de julio de 2026

Un acto heroico



    En julio de 1913 se organizó una becerrada en la plaza de toros de Alcalá, que pudo acabar en tragedia, según narró el escritor Pedro José Cohucelo en la crónica enviada al periódico EL REFORMISTA, al intentar dos de los animales subir hasta el graderío, pero la rápida intervención  de un carabinero cortando el paso a los astados, dejó el suceso en una simple anécdota:



"Desde Alcalá de los Gazules

Un acto heroico

    De acto heroico puede calificarse el realizado el día 10 del corriente por el sargento de Carabinero D. José González Marín en la becerrada que organizaron los elementos jóvenes en la localidad.

    Debido a los numerosos becerros de que costaba la corrida, pues fueron catorce, no pudieron utilizarse los toriles que de otras corridas y eran encerrados en las amplias cuadras que tiene la plaza, entrando por la puerta por donde salen las cuadrillas.

    Uno de los mayores becerros trató de subir la escalerilla que da acceso al tendido de sombra, que en aquella ocasión se encontraba lleno por completo de señoras y niños de lo más selecto en nuestra sociedad.

    Un grito de espanto resonó en todos los ámbitos de la plaza.

    Las mujeres y los niños se levantaron asustados y trataron de huir, produciéndose una confusión asombrosa.

    En aquel momento, el referido heroico sargento, con voz estentórea, dijo: «¡Quieto!», y se lanzó sobre el cornúpeto, sable en mano, logrando, tras grandes esfuerzos, que retrocediera el animal.

    Una ovación prolongada por parte del público premió la acción caballeresca del sargento González Marín, que continuó en aquel sitio de peligro hasta terminar la lidia de los becerros.

    De nuevo, cuando no se esperaba, el último bicho de capea trató de subir por el mismo sitio que el anterior, pero el sargento González Marín, sin aguardar a sacar el sable ni nada, con fuerza hercúleas, lo agarró por los cuernos, evitando de ese modo desgracias que hubieran ocurrido sin duda.

    La acción de este sargento heroico merece toda clase de elogios, pues que con su arrojo evitó que Alcalá tuviera un día de luto y de duelo.

    González Marín ha sido muy felicitado por las personalidades todas de este pueblo, por su comportamiento sin igual.

    Yo pediría, si tuviera autoridad mi petición, que el acto realizado por el referido sargento fuese tenido en cuenta por nuestro gobierno, a fin de estimular las acciones nobilísimas que se ocultan en el corazón de estos héroes ignorados.


Pedro José Cohucelo."





sábado, 20 de junio de 2026

150 Aniversario del título de ciudad





Ismael Almagro Montes de Oca



    El próximo 24 de junio se cumplirán 150 años de la promulgación del Real Decreto por el que Alfonso XII otorgaba el título de ciudad a Alcalá de los Gazules.

    En aras a que los loables fastos organizados para conmemorar tan importante efeméride no nos nublen la realidad de aquel acontecimiento y nos induzcan a creer, o crear falsos mitos sobre el mismo, a continuación, inserto un extracto de un capitulo que formará parte del libro que varios historiadores e investigadores nos encontramos realizando por iniciativa de nuestro ayuntamiento como parte del programa de actos y actividades relativos a tal concesión:


    
    Retomando el hilo de los acontecimientos, una muestra de los momentos convulsos que se habían vivido años atrás, es el hecho de que el 3 de septiembre de 1871, en una Junta de Asociados,[1] se había acordado reparar el matadero municipal, que se ubicaba en la actual calle Picasso, la fuente de la Salada y el lavadero público junto a la misma. Sin embargo, cuatro años después, nada se había ejecutado, motivo por el cual, el 8 de agosto de 1875, los concejales acordaron ejecutarlas.

    Paralelamente, junto a estos proyectos municipales para mejorar la calidad de vida de los alcalaínos, se estaba proyectando otro, privado y particular, muy ansiado por la población, como era el abastecimiento de aguas potables del casco urbano desde el manantial de Los Regajales, por iniciativa de Pedro Montes de Oca Atienza. La primera noticia oficial recogida en actas del ayuntamiento está fechada el 10 de octubre, cuando los regidores conocen un escrito del gobernador civil dando cuenta del proyecto para que informasen de ventajas e inconvenientes. La corporación no solo estimó que se debía declarar como de utilidad pública, sino que era de urgentísima necesidad, por la escasez de aguas que padecía la población.

    El 31 de octubre se reunió la Junta de Asociados y en ella, los contribuyentes insistieron en que venían demandando desde hacía años la ejecución de una serie de obras para mejorar el aspecto de la población y que beneficiarían a la salud e higiene del vecindario, algunas de las cuales ya se habían puesto en práctica por el actual alcalde, como era la reedificación de la fuente y el lavadero de la Salada y de la casa de matanza, dotar al vecindario de las aguas potables, la concesión de una administración subalterna de Correos, la construcción urgente de un edificio para establecer las escuelas de niños a cargo del ayuntamiento, el establecimiento de un telégrafo eléctrico que, empalmando con el de Medina, pusiese en comunicación a la villa con el resto de la provincia, la construcción de un paseo o Alameda en la Plaza de la Cruz, el arrecifado de la calzada de la Salada, desde la fuente hasta llegar a la tenería, el establecimiento de un Pósito o Banco de labradores, la limpieza y empedrado de los muladares para evitar focos de infección, el encauzamiento de las madronas de las calles y la realización de una carretera que empalmase con la de Medina. Los asociados facultaron al alcalde para que llevase a ejecución todas las propuestas.

    Efectivamente, días más tarde, se nombró al ingeniero Federico Gil de los Reyes para que realizara memoria, proyecto y planos para el establecimiento de una estación telegráfica en Alcalá y al arquitecto provincial, Juan de la Vega, para realizar los proyectos del edificio de escuelas, el Paseo de la Alameda y el arrecifado de la Calzada.

    A principios del año siguiente, muchas de estas obras ya se habían ejecutado: se había reparado el matadero, la fuente de la Salada y su lavadero, se había ampliado la casa consistorial, pero no se había podido ejecutar la reparación del reloj de la torre de la Parroquia. En cuanto al telégrafo, se pagaron 1193,75 ptas. al ingeniero por el proyecto y planos, al tiempo que se acordó solicitar a la Diputación provincial autorización para cortar los quejigos necesarios de los montes Montero y Hernán Martín para sacar 400 palos necesarios para la línea. Del mismo modo, una vez que la Dirección General de Telégrafos había aprobado el proyecto, siendo indispensable nombrar un telegrafista, la corporación municipal acordó elegir para dicho cargo a José Pacheco de los Ríos, por tener conocimientos en la materia, al tiempo que lo enviarían a Cádiz para adquirir y completar su formación.


    Volviendo a las mejoras que se propusieron a finales de octubre del año anterior en la Junta de Asociados, el alcalde, Manuel María Espinosa, pensó que todas ellas transformarían la villa, que por su prosperidad era merecedora de un mejor rango y decidió enviar un escrito al gobierno con la siguiente petición:

    «Que habiendo estudiado la historia de este antiguo pueblo había encontrado la rara coincidencia que sus títulos y distinciones habían sido conseguidos por Reyes llamados Alfonsos, pues que Alfonso X por los heroicos hechos de armas de estos vecinos le había concedido los títulos de Heroica y ante-mural, y que por iguales circunstancias en época posterior el Rey Don Alfonso XI, le había concedido los de Muy Noble, Muy Leal y Muy Ilustre Villa. Que atendiendo a esta especial y rara coincidencia concibió la idea de que estando hoy rigiendo los destinos de Nuestra Nación Don Alfonso XII, debía siguiendo a sus dos Alfonsos anteriores conceder también alguna especial gracia a el pueblo que contaba con tantos y distinguidos títulos y que sus naturales habían sabido dar muestras inequívocas de laboriosidad y cultura con el aumento de la población y desarrollo de su riqueza, y no escaseando medios algunos solicitó del Gobierno de S.M. por medio de una reverente exposición se le concediese á esta Villa el Título de Ciudad y poniendo en juego toda clase de influencia y valimientos pudo conseguir fuese decretada veinte y cuatro de Junio último favorablemente. Que si bien este Título no es de inmediato beneficio material lo es sin duda para su importancia social y política y un ascenso más en la categoría que anteriormente le correspondía»

    Efectivamente, en Madrid se movieron los hilos para conseguir el título de ciudad, tal como se recogía en prensa el 16 de junio y, finalmente, sería concedido por el monarca el día 24: «En consideración a la importancia que por el aumento de Población y desarrollo de su industria y comercio ha sabido alcanzar la villa de Alcala de los Gazules, vengo en concederla el titulo de Ciudad a que es acreedora: Dado en Palacio a veinticuatro de Junio de mil ochocientos setenta y seis =Alfonso»

    El decreto fue conocido por la corporación municipal el 8 de julio siguiente y sorprende la parquedad de noticias al respecto, puesto que solo se recoge que «se tributen las gracias mas sinceras y entusiastas a las autoridades y personas que han tomado parte en el asunto que tanto ha enaltecido a este vecindario» Nada más, no hay referencias a ningún tipo de celebración, ni gastos posteriores relacionados con ello. Tampoco en la prensa de la época se recoge ningún tipo de regocijo por el título de ciudad, lo que demuestra que, para los rectores del municipio, no fue más que un simple trámite administrativo, cuya importancia era más anecdótica que real. Debemos tener en cuenta que en España se estaba empezando a tejer una red clientelar que acabó colonizando todos los estamentos y con este tipo de operaciones, que hoy llamaríamos de “marketing” todos salían ganando: los vecinos ganaban categoría, al pasar de vivir en una simple villa a una ciudad, los regidores que habían conseguido la concesión ganaban prestigio, el diputado provincial que se había encargado de las gestiones se ganaba la sumisión de los gestores municipales, que quedaban en deuda con él y el monarca ganaba adeptos para su causa. Sólo así se entiende la concesión de títulos de ciudad ocurrida desde la llegada de Alfonso XII al poder. El 3 de marzo de 1875 concedió dicho título a Sagunto (Valencia), el 19 de octubre a Figueras (Gerona) y el 9 de noviembre a Linares (Jaén). En 1876 fueron elevadas al rango de ciudad, Alcalá de los Gazules, el 24 de junio, Alcira (Valencia) y Chiclana de la Frontera, ambas el 8 de agosto, Huelva el 17 de septiembre, Talavera de la Reina (Toledo) el 21 de septiembre, Vejer de la Frontera el 24 de octubre, y Berja (Almería) el 28 de noviembre. Excepto las dos primeras, el resto de concesiones vienen motivadas por las mismas causas: aumento de población y desarrollo de la industria y comercio. Resulta curioso que tres de las siete que se concedieron en 1876 fueran para municipios de la provincia gaditana, lo que deja entrever la existencia de intereses políticos tras las peticiones.

    El aumento de población en Alcalá fue muy leve en las décadas de 1830 y 1840, pasando de 5449 habitantes en 1838, a 6053 una década después. Pero el verdadero repunte se produjo a partir de la década de los 50 del siglo XIX. De 6468 habitantes censados en 1851 pasamos a 8827 en 1868, cifra que se repite ocho años después, cuando se otorga la concesión el título de ciudad. Ello fue debido a los repartos de tierras del municipio que se hicieron en aquella época y que provocó un efecto llamada para infinidad de foráneos, principalmente de municipios de la serranía de Ronda, que acabaron estableciéndose aquí. Aunque no tenemos datos certeros, podemos asegurar sin temor a equivocarnos que prácticamente la mitad de esos casi 9000 habitantes vivían diseminados por los campos del amplio término municipal.

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    Esta es, sin duda, la secuencia de los acontecimientos, basada en fuentes documentales precisas y exactas. Visto desde la perspectiva actual, tendemos a idealizar aquella concesión y nos resulta hasta paradójico que no hubiese celebración aneja, como sí la hubo por motivos menores, como el cambio de régimen político, el nacimiento de un descendiente real o el nombramiento de un Papa, por poner algunos ejemplos, pero los documentos no permiten lugar a dudas.

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NOTAS

[1] La junta de asociados estaba formada por los miembros de ayuntamiento, más el doble de vecinos mayores contribuyentes, cuya misión era controlar la labor política, avalar presupuestos y proponer mejoras para la localidad. se había acordado reparar el matadero municipal, que se ubicaba en la actual calle Picasso, la fuente de la Salada y el lavadero público junto a la misma. Sin embargo, cuatro años después, nada se había ejecutado, motivo por el cual, el 8 de agosto, los concejales acordaron ejecutarlas.

jueves, 23 de abril de 2026

23 de abril de 1928: el estreno de un sacerdote alcalaíno




Ismael Almagro Montes de Oca

 

            Hoy, hace exactamente 98 años, en la tradicional misa en honor del Patrón San Jorge, oficiaba por vez primera, el alcalaíno Manuel Cid Benítez, que había sido ordenado sacerdote recientemente.

Días antes, el párroco de Alcalá avisaba de dicha efeméride al alcalde, avisando también de que otro sacerdote alcalaíno se iba a encargar de la predicación:

el Sr. Cura participa que el próximo día 23 a las 10 horas tendrá lugar en la Iglesia Parroquial la solemne función que esta Ylustre Corporacion Municipal consagra anualmente a nuestro Patrón el Mártir San Jorge, oficiando en ella y por vez primera, el nuevo sacerdote, hijo de la localidad, D. Manuel Cid Benitez; por la Presidencia se expone: que por conferencia o entrevista que ha tenido con el Sr. Cura se ha convenido que oficiará por vez primera el Sr.  Cid Benitez y que predicará el canónigo de Cádiz Ylustrisimo Sr. D. Francisco Serrano Cid”

            Éste último había renunciado a cobrar por su participación, estipendio que, como era costumbre, corría a cargo de la corporación municipal, quien acordó hacerle un regalo al nuevo sacerdote con el dinero condonado:

“teniendo en cuenta el ser hijo de la localidad el Sr. Cid Benitez, las generales simpatías de que goza y sus merecimientos, unido a que el predicador condona el estipendio o remuneración que pudiera corresponderle por el sermón, procedía y así lo propone que desde luego como es tradicional asista el Ayuntamiento en Corporacion invitando a las demás autoridades locales y personal de costumbre; que se pagara de los fondos municipales los gastos que corresponden de la función religiosa como todos los años; que se diera una limosna de pan a los pobres; y que con el importe de la cantidad a que renuncia el predicador, agregándoles lo que faltare, se adquiera un cáliz y se le regale el Sr. Cid Benítez como recuerdo de este Ayuntamiento, representante legal de su Municipio, al que siempre ha pertenecido y en testimonio de afecto y merecida distinción al mismo; la Corporación por unanimidad así lo acuerda”[1]

La Parroquia en 1915 (imagen restaurada con IA)


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viernes, 13 de febrero de 2026

Un siglo del Café de Bernal.

 




    Un suceso acaecido en Alcalá en esta última semana, ha acaparado la atención de muchos medios autonómicos y nacionales. Me refiero al derrumbe del edificio de la antigua fonda de Perea en el Paseo la Playa, debido a su mal estado y a las abundantes lluvias.

    Como muchos amigos y conocidos me han preguntado sobre la antigüedad del edificio, rescato una entrada que publiqué hace algunos años sobre  una parte del mismo, la que ocupaba el Bar Los Moreno, un local que, desde su fundación, hasta su derribo el pasado 12 de febrero, siempre estuvo dedicado al negocio de la hostelería, pues se levantó para alojar el Café de Bernal.

Este es su origen:



Ismael Almagro Montes de Oca



       Desde que la actual zona del Paseo de la Playa empezó a urbanizarse en las primeras décadas del siglo XX, fue ganando terreno a la calle Real y la Alameda como zona de esparcimiento por ser el lugar más amplio y cómodo, lo que favoreció el establecimiento de bares o cafés, máxime cuando se convirtió en un nudo de caminos, al unirse allí las carreteras de Algeciras con la del Puerto de Galis, convirtiéndose en el punto desde donde partían o paraban las líneas de autobuses, como la Valenciana.

Precios de La Valenciana en 1920



       Uno de esos bares sería el Café de Bernal, aún hoy recordado por muchos alcalaínos, establecido en las confluencias del Paseo de la Playa y la cuesta de Santo Domingo, hoy calle Alejandro Sanz. Un local que prácticamente siempre ha estado dedicado al mismo uso, que conserva en la actualidad, bajo el nombre de “Los Moreno” y que está de enhorabuena, porque cumple nada más y nada menos que un siglo de historia.

      Por noticias indirectas, sabemos que el edificio se construyó a finales de 1920, pues en febrero de 1921, en la concesión que hace el Ayuntamiento del solar colindante, se recoge lo siguiente:

“Se dio cuenta del informe de las Comisiones de Policía Urbana y Rural emitido en escrito de D. José Pacheco Álvarez cuyo informe copiado literalmente es como sigue: Iltmo. Sr. Los individuos de la Comisión permanente de policía urbana y rural que suscriben, emitiendo el informe que se le ha conferido, no ven inconveniente alguno, antes al contrario estiman beneficioso para el mejoramiento del ornato público, el que se le concedan a D. José Pacheco Álvarez los doce metros de largo por seis de ancho de terreno que solicita en su escrito de fecha veinte de Enero último, en el sitio Paseo de Mochales de esta población, y en la línea o parte conocida por Huerto de las Peñas de la testamentaria de D. Francisco Jiménez Coronil partiendo desde el edificio recientemente construido de D. Domingo Bernal Nieto hasta llegar al final del referido paseo Marques de Mochales, que se une con la carretera de Jerez a Algeciras, debiéndose efectuar la construcción del edificio con sujeción al plano o croquis que acompaña el solicitante en su citado escrito, dejando expedito los márgenes o paseos de la carretera mencionada, debiendo ajustarse para la realización de la obra al Reglamento de policía urbana y demás disposiciones relacionadas con la misma, estimando igualmente los que suscriben que esta concesión de terreno que se solicita no debe ser gratuita, sino por el precio de treinta pesetas que deberá de satisfacer el peticionario D. José Pacheco al municipio antes de empezar la obra. No obstante la Ilustre Corporación acordará como siempre lo que estime mas procedente. Casas de Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules a ocho de Febrero de mil novecientos veintiuno = Antonio Diaz = Sánchez = Juan N. Cid =

      El Ayuntamiento acuerda por unanimidad aprobar en todas sus partes el preinserto informe, n accediendo a lo solicitado por D. José Pacheco Alvarez.”[1]

       Una de las características que lo hacen reconocible es su terraza, pues es la única de entre todos los bares del Paseo, cuya construcción es de mampostería. Data del año 1933 aunque no en la forma actual, pues según consta en la solicitud que hizo su dueño para construirla, las columnas originales eran de hierro:

“DOMINGO BERNAL NIETO, mayor de edad y de esta vecindad, con cédula personal que exhibe, ante V. S. comparece y como mejor proceda respetuosamente expone: Que desea instalar una marquesina de uralita, de doce metros de larga por tres de ancha, sostenida por cuatro columnas de hierro, en la parte de fachada de la casa que posee el exponente en el paseo de la República correspondiente a donde se encuentra situado un establecimiento de bebidas propiedad del ismo, cuya marquesina quedaría sobre la puerta y por debajo de los balcones de la casa, junto al arranque de la carretera al Puerto de Galis.

      En su virtud,

      SUPLICA a V. S. que, previos los requisitos reglamentarios, tenga a bien concederle la autorización que pretende para colocar la expresada marquesina y accesorios correspondientes a la misma.

      Es gracia que espera alcanzar de V. S. deseándole muchos años de vida.

      Alcalá de los Gazules a veintinueve de Mayo de mil novecientos treinta y tres.”[2]




     El 2 de junio el alcalde Rodrigo Delgado Salas dicta providencia para que pase el escrito a la Jefatura de Obras públicas de la Provincia, respondiendo el día 14 el Ingeniero D. Pedro Martínez favorablemente a lo solicitado, siempre que se cumplan las condiciones especificadas.

      El 22 de junio, el alcalde, en vista del informe del Ingeniero, dicta un Decreto concediendo la licencia solicitada por Domingo Bernal Nieto para construir dicha marquesina.



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sábado, 7 de febrero de 2026

Matanza de lobos





Ismael Almagro Montes de Oca



    Desde tiempo inmemorial, los criadores de ganado de Alcalá se han preocupado especialmente por exterminar las alimañas que depredaban las reses, siendo los lobos los que más muertes causaban en esta zona, por eso no es de extrañar que, en las Ordenanzas que el marqués de Tarifa, D. Fadrique Enríquez de Ribera redactó en 1528 para que se cumplieran en su villa de Alcalá, se ordenase que el Cabildo pagase de sus propios por exterminarlos:

"Otro sí, mando que de los propios del concejo se pague, por cada lobo que matare o por cada cama que se tomare e truxere a la villa, cien maravedís, jurando que se tomó la dicha cama en los términos desta villa y en ellos se mató el lobo."

Igualmente, se ordenó hacer batidas anuales con el fin de reducir su número:

"Otrosí, mando que cada año, en el tienpo que al concejo paresciere, la gente desta villa salga a bartir los sotos e montes e otras partes donde les paresciere que ay lobos, so las penas que se pusieren en los pregones"

    Sin embargo, aunque en un principio este pago se convirtió en un incentivo para acabar con los lobos, pronto los vecinos perdieron el interés por matarlos a causa del bajo salario que recibían a cambio. Esto propició que incluso llegaran forasteros que se dedicaban en exclusiva a esta labor, como es el caso de Martín Camacho, quien llegó a Alcalá a principios de 1545 con esa intención, pero pidió al Cabildo un aumento en el salario:

"tiene por oficio d matar lobos con algunas artes q sabe y esta informado q en esta billa dan poco salario por los lobos q se matan y q su yntençion es de resydir en esta villa y matar con las artes q sabe algunos lobos suplicando a sus mds le manden tener salario y q en particular cada uno de sus mds q sean criadores d ganados le pemitan algª cosa por ql beneficio q el piensa fazer será grande"[1]



    Los regidores, atendiendo a que "en el termiº desta villa ay al psente muchos lobos y q fazen grande daño" decidieron dar tres reales más por cada lobo muerto durante aquel año, lo que suponía prácticamente doblar la cantidad pagada, aunque debían salir de un fondo común o repartimiento de 3000 maravedíes que se había de hacer entre los criadores de ganados de todo el término municipal.

    El aumento de salario, provocaba que se exterminasen más lobos y al disminuir su número, también disminuiría el salario, por lo que se dejaban de matar lobos y aumentaba la presencia de éstos, produciéndose así un ciclo que se repetía cada cierto tiempo.

    Más de medio siglo después, nos encontramos una situación similar, en mayo de 1611, cuando el Cabildo afronta el problema de la abundancia de alimañas, fijando nuevos salarios por la matanza tanto de lobos como de sus camadas:

"es este caviº se trato que a muchos días que no se matan lobos porque dicen ser pocos los tres dºs que se da por matar cada lobo y no se toman camas de lobos porque los quº ducados que se da de cada cama es poco y no se toman y que ay tanta abundancia de lobos q se comen los ganados sin poderlo remediar y este concejo acudiendo al remedio dello mando q se pregone que de aquí adelante se maten lobos y tomen las camas dellos en todo el trno desta villa y que desde luego se señala por cada lobo que se matare en el trno desta villa quarenta rs y de cada cama de lobos de cada quatro lobos arriba cinqta reales y de los pequeños dos cada uno que fuere menor de camas al respeto y que de aquí adelante se den libranças en el depositº en esta conformidad y ansi se acordó por cabildo"[2]

    Tan sólo tres años más tarde, nos encontramos que ha aumentado el número de lobos debido a que el concejo no podía pagar por la escasez de fondos, lo que obligó a los regidores a destinar el producto del arrendamiento de terrenos en el Prado para pagar a los que matasen lobos.

"lobos se maten

en este caviº se trato que ay muchos lobos en el terno desta viª conque hacen grandísimos daños en los ganados de los bºs y no se matan a causa de averlos de pagar el concejo de sus propios conforme a las ordenanças de (¿?) y no ay de propios ni de otra cosa de que pagarlos a cuyo daño es justo acudir con puntualidad y porque conforme a las dhas ordenanças se a de pagar de sus propios y rentas deste concejo se mando que de la Renta de las suertes del prado de abajo se gasten cient ducados en la matança de lobos por orden y librança deste qº y para qsten en persª abonada y de calidad se nombra a garcia de trugº Alfaro vºs desta viª para que lo reúna y cobre para el día de Sor Sntiago del año que vie de mill y seiscºs y quince que se cunple el plaço dello de las personas que los deben y del Rº de carta de pago q para ello este qº le da poder y comison qual de dº se Requiere para lo cobrar y según pleitos y causas (¿) dha cantd lo paque por librança deste qº y no de otra mª de q se a de obligar de dar qta dello al qº y a quien se le ordenare"

    No era este el método habitual utilizado por el Concejo para pagar la matanza de lobos, sino otro muy utilizado por el mismo en otras ocasiones: el tronco o echo de bellotas. Consistía en subastar al mejor postor la bellota de alguna dehesa de los Propios o parte de ella entre los criadores de cerdos, que la disfrutaban durante un año y destinar el dinero obtenido a fines específicos. Este método era utilizado frecuentemente para socorrer las obras de la iglesias alcalaínas.

    Seguramente la escasez de fondos referidas de 1614 se debiese a que hubo mayor número de lobos muertos y no se cubrían los gastos con el producto obtenido por la renta obtenida por dicha bellota, o bien fue escasa el año anterior, según se deduce del mismo Cabildo, en el que se mandó que "el ynterir que se cunple la Rª (renta) que siga aciendose los troncos de la bellota … (mientras) se adjudica para la dha matança de lobos y se vendera al tiempo q se sepa la cantd" [3]


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sábado, 3 de enero de 2026

La abolición de la Constitución de 1812 en Alcalá de los Gazules




Ismael Almagro Montes de Oca



    Aunque Fernando VII se había visto obligado a jurar la Constitución de 1812, el 4 de mayo de 1814 firmaba un decreto por el que quedaba derogada, volviéndose así al Régimen absolutista.

    Copias de este Decreto se pusieron rápidamente en circulación por todo el reino. No sabemos con exactitud la noticia a Alcalá, pero ya era de sobra conocida el 18 de mayo, fecha en que el síndico procurador del ayuntamiento, José Sánchez Aznar, envió un escrito al alcalde, Pedro Baena, instándole a convocar a todos los regidores para proclamar la vuelta al antiguo Régimen y adelantarse a posibles desórdenes por parte del pueblo llano. Aquella misma tarde, el alcalde convocó el cabildo, pero faltando la mayor parte de los concejales, debido a la premura de tiempo con que había sido convocado, se pospuso para el día siguiente. Acudieron, además del alcalde y del síndico, los regidores Juan Piñero, Gil García, Cristóbal Carrillo y Miguel Román, no concurriendo Alonso Delgado, que se encontraba enfermo y José Álvarez, ausente en Ronda.

    Enterados de los motivos de la reunión, decidieron “los Sres capitulares manifestar mas y mas la alegría, jubilo y complasencia qe ha recibido al orientarse del soberano decreto expedido pr nro amado monarca el Sor D. Fernando sepmo en la ciudad de Valencia el 4 del corte mes que aunque no oficiosamente lo tienen a la vista, advirtiendo que en el mismo soberano decreto se declara la constitución y decretos expedidos pr las Cortes Generales y Extraordinarias nulos y de ningun valor y efectos y sin obligación los Pueblos y vasallos de S. M. de cumplirlos y guardarlos cuya Rl determinación es tan adecuada a la felicidad de los Pueblos y bien general de toda la Nacion como propia de al benevolencia y piedad del mismo nuestro amado soberano”

    Acogiéndose al nuevo Régimen, había que eliminar cualquier elemento que hiciese referencia al anterior periodo constitucional, y para ello, “acordaron qe inmediatamte por el propio señor Presidte se den las oportunas providencias con objeto a quitar los vestigios de la Lapida de la constitución qe se hallaba puesta en uno de los frentes de esta plaza reyenandose su hueco de material en términos qe ni aun memoria quede de su existencia: Que en su lugar en el frente qe hace estas casas Capitulares se ponga otra lapida en qe diga Plaza de Fernando Sepmo.”


    Igualmente, como no podía ser de otra forma, había que festejar, tanto religiosa como civilmente, el advenimiento del monarca, y para ello, se dieron las oportunas órdenes:

    “Que en Domingo proxº venidero se celebre en la Yglesia mayor Parroquial de esta Villa una solemne función con manifiesto y sermon en acción de Gracias al todo poderoso pr haber iluminado a el mismo ntro amado Monarca a tan feliz resolución, dedicando igualmte nuestra suplica a qe siga comunicándole sus divinos auxilios pª el acierto y felicidad a que aspira y no duda recibir toda la Nacion: A cuya función deberán concurrir todas las Autoridades qe existan en este pueblo pr medio de imbitacion qe el Sor Presidte les haga debiendo destinarse pª la reunión estas Casas Capitulres en las qe antes de dar principio a aquella dha función se ponga de manifiesto en sus balcones el retrato de ntro verdadero Rey con aquella ponpa y respeto posible y debido: Que en la misma noche del Domingo y las dos siguientes se hagan iluminaciones en todo el vecindario y en el Lunes, Martes y Miércoles, regocijos públicos de novillos en esta plaza titulada desde hoy de Fernando Spmo para cuyas funciones se comisiona ampliamte: Para la de la Yglesia el Sor Presidte D. Gil Garcia, D. Cristobal Carrillo y D. Miguel Roman, regidores de quienes espera este cuerpo llenen su cometido con aquella eficacia tan digna de la presente ocasión como propia de su carácter, abonándose los gastos qe de ello ocurra de los caudales públicos”[1]

    Seguramente, también en Alcalá se escuchó el grito con que los absolutistas celebraron la vuelta de Fernando VII tras su destierro: ¡¡¡Vivan las cadenas!!!


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NOTAS

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sábado, 13 de diciembre de 2025

Los curas y el vino





Ismael Almagro Montes de Oca



    Durante la edad moderna, sobre el vino se cargaron distintos aranceles, tanto a nivel estatal, destinados al mantenimiento de los gastos de la Corona, como a nivel municipal, siendo los ayuntamientos quienes fijaban el precio y controlaban su tráfico, restringiendo su tráfico para evitar su comercio ilegal.

    Un colectivo que se vio especialmente afectado por este impuesto fue el de los eclesiásticos, pues el vino era un elemento indispensable para ejercer su trabajo.

    En aquella época, especialmente durante gran parte del siglo XVII, eran muchas las misas que se decían a diario en las distintas iglesias de Alcalá, debido fundamentalmente al cumplimiento de las mandas que hacían los fieles en sus testamentos finales, en muchos de los cuales se superaban fácilmente el centenar de misas.

    Esto suponía que, mientras más misas decían los presbíteros, mayor vino consumían y, por tanto, mayor desembolso tenían que hacer en impuestos.

    Esta situación llevó, en agosto de 1640, a que el mayordomo de las fábricas dirigiese un escrito al ayuntamiento solicitando una rebaja en los aranceles:

“En este cabildo el licdo juº alº del castillo beneficiado de las yglesias desta viª y mayordomo de las fabricas de las yglesias desta villa dixo que bien les consta que por sedula de su magd el bino que se gastare para celebrar se de con la medida mayor y porque ay treinta y seis sacerdotes es nesº cada mes dos arobas y quarta de bino pidió se le de con la medida mayor”

    El cabildo decidió aceptar la petición del beneficiado, con la condición de que todo el vino fuese sacado de la misma tienda para llevar un control exhaustivo de la cantidad que se gastaba:

“mando que se elija tienda donde lo tome con la medida mayor y con sedula del preste scrivº cada mes y no de otra mª (manera)

    Del mismo modo, los regidores acordaron facilitar la adquisición de aceite destinado para el Santísimo por parte de los eclesiásticos:

“se le de con la medida mayor las dos panillas de aseyte cada día para la lámpara del santísimo sacramento y que se de para dos meses respetivamente a sesenta panillas cada mes y así se acordó por cavildo”[1]

    Una panilla de aceite equivalía a unos 0.12 litros aproximadamente, por lo que gastarían alrededor de 7 litros mensualmente.

    Se da la circunstancia de que pocos meses después de esta petición, a finales de año, el cabildo alcalaíno recibió una orden del administrador de los Reales Servicios de millones por la cual el rey modificaba el impuesto sobre el vino. [2]

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NOTAS

[1] ARCHIVO MUNICIPAL ALCALA DE LOS GAZULES. 

[2] AMAG. 

sábado, 15 de noviembre de 2025

Caracena




Ismael Almagro Montes de Oca



    A poco más de dos kilómetros del Prado, en el antiguo camino de Arcos, se ubica le reconocida “venta Caracena”.

    El origen del nombre de esta famosa venta sigue siendo desconocido. Seguramente todos hemos oído algunas de las teorías que lo achacan al excesivo precio que costaba cenar en aquel establecimiento tiempo atrás o que guarda relación con una reyerta que hubo entre dos comensales que acabó con la muerte de uno de ellos y por eso se dice que le salió “cara la cena”.

    Sin embargo, puede que exista una explicación más sencilla y que su origen sea simplemente un apellido.

    Existió en Alcalá a finales del siglo XVII un vecino llamado Domingo Caracena, aunque no era natural de esta tierra, sino nacido en el Puerto de Marín, arzobispado de Santiago de Compostela. Hijo de Juan Piñero y Dominga de Caracena, debió llegar a Alcalá antes de 1682, año en el que contrajo matrimonio el 29 de noviembre con Beatriz Parienta, viuda de Antonio Márquez.[1]

    Se da la circunstancia de este Domingo Caracena estaba relacionado con el negocio de la hostelería, ya tenía una taberna. A finales de 1685 se obligó a pagar a Juan Crisóstomo Rincón, recaudador del impuesto de los Reales Servicios de millones, 150 reales “en qe tienen ajustado el derecho del millón qe puede valer tiempo de tres meses qe a de bender vino en la taberna qe tiene en la calle rreal de esta dha villa”[2]

    Esta taberna no fue la única que tuvo, porque años más tarde, a finales de 1689, se obligó a pagar a Francisco Fernández Garrobo 500 reales para poder vender por su cuenta vino y vinagre acuartillado en la taberna que había tenido Andres Conejo en la calle Real “y asimesmo en la que nueva mente e de poner en las Casas de venito de acosta por bajo de la puerta de la viª por tienpo de un año…” [3]

    Con el paso de los años, Domingo Caracena siguió haciendo negocio con el mundo del vino, hasta el punto de hacerse arrendador del Ramo de vino y vinagre forastero en el año de 1700, año en que seguía teniendo una taberna.[4] No fue el único año en que se hizo con dicho arrendamiento, pues nos consta que en 1713, junto a Pedro Jiménez Cazalla, se adjudicaron el remate del ramo del vino y vinagre acuartillado que entrare de fuera al por mayor y al por menor.[5]

    Por lo que toca a la actual venta, desconocemos si existió en aquella época un “Ventorrillo” en aquel lugar ni si era regentado por Domingo Caracena.

    Sin embargo, cabe la posibilidad de que el terreno en que se ubica, hubiese sido de su propiedad. En 1707 impuso tres ducados de censo sobre unas casas que poseía en la calle de Juan de las Brozas “y así mismo los impongo sobre un huerto viña y arboleda que así mismo tengo y poseo por mis bienes en el sitio de fraxa termino de esta dicha villa que llaman el huerto del zerrudo...” [6]




    Aunque tuvo dos hijos, Juan y María, el apellido Caracena se extinguió, al usar éstos el apellido paterno, Piñero, siguiendo la costumbre de la época de utilizar cualquiera de los apellidos de sus abuelos.[7]

    Para terminar, en un plano de la segunda mitad del siglo XIX, aparece el lugar que hoy ocupa la venta consignado como “Casa olivar de Caracena”.

Plano de 1874


 

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NOTAS

[1] ARCHIVO PARROQUIAL ALCALA GAZULES. Matrimonio Matrimonios 5 folio 171 vto. (Según consta en un expediente de limpieza de sangre de sus nietos realizado en 1775)

[2] ARCHIVO HISTORICO PROVINCIAL CADIZ. PN Alcalá de los Gazules, 62. escritura de obligación otorgada ante Andrés Muñoz el 13 de octubre de 1685. Folio 268 y vto.

[3] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 240. Ante Juan Barreto de Molina. Folio 103

[4] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 144. Escritura de obligación de Domingo de Caracena a favor de Francisco Pacheco de Tapia, otorgada ante Juan Barreto de Molina el 15 de enero de 1700. Folio 94.

[5] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 30. Obligación por el ramo del vino a su majestad por 4373 reales. Escritura ante Carlos del Fierro realizada el 11 de diciembre de 1713. Folios 598 a 600 vto.

[6] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules,152. Imposición de censo y tributo de Domingo de Caracena a favor del Convento de Santa Clara, escritura otorgada ante Francisco Baptista de Ortega el 5 de octubre de 1707. Folios 145 a 147.

[7] Según consta en el expediente de limpieza de sangre de sus nietos, que se reconocen “hijos lexitimos y naturales de Juan Piñero Carrasena apellido assi dibulgado en esta villa y de dª Juana Maria Perez” (AHPCA. PN Alcalá de los Gazules,257, ante Rafael González de Lora)

sábado, 1 de noviembre de 2025

Alcalaínos contra el Reino de Italia




Ismael Almagro Montes de Oca



    El 17 de marzo de 1861 Víctor Manuel II de Saboya era proclamado rey de Italia, culminando así el proceso de unificación de los distintos Estados de la península itálica. Esta unificación afectó especialmente a los Estados Pontificios, por lo que el Papa Pio IX pidió auxilio a los reinos católicos europeos.

    España, donde el estamento eclesiástico controlaba aún grandes parcelas de poder, se opuso a reconocer el nuevo Reino, un reconocimiento que finalmente se hizo oficial el 15 de julio de 1865.

    Este cambio de postura de la reina Isabel II, provocó que algunos periódicos de carácter ultracatólicos, como EL PENSAMIENTO ESPAÑOL, iniciase una recogida de firmas oponiéndose a tal reconocimiento.

    En Alcalá también se organizó esta recogida, llevándose a cabo el viernes 21 de julio, seguramente a la salida de la misa, recogiéndose la firma de 83 hombres y 79 mujeres, relación que fue publicada, eso sí, como buen periódico puritano, por separado, la de hombres en la edición del 19 de agosto, y la de mujeres, el 5 de septiembre:

“Alcalá de los Gazules, 21 de Julio de 1865.— Señora.—A los Reales pies de V. M.

Francisco de Paula Castro, Cura y arcipreste.
Francisco Escalona, Beneficiado.
Andrés Ramírez, Cura teniente.
Francisco Javier Vargas, Cura teniente.
Antonio de Gálvez, Presbítero.
Bartolomé Pedrajas, Presbítero.
Fernando Villanueva Fernández de los Ríos.
Licenciado, Francisco Machado.
José Escobar.
Juan María de Castro.
José M. Espinosa.
Licenciado, Rafael Espinosa.
Cristóbal Casas y Guillen.
José Mora.
Licenciado, Manuel María Espinosa.
José de Salea Recio.
Gaspar Camacho.
Antonio Clavijo Sales.
Ildefonso Bohórquez.
José María Sánchez de la Linde.
Antonio de Velasco.
Pedro Benítez.
Vicente Espinosa.
Antonio Diaz y Ruiz.
Antonio Moreno.
Bartolomé Romero.
Manuel Romero.
Francisco Recio.
Ramón Herrero.
Juan García.
Felipe Salas Arriola.
Francisco F. de Cobos.
José Hidalgo.
Ricardo Pantoja Rodríguez de Tapia.
José María de Fuentes.
Ildefonso Romero.
Por mi señor padre, Antonio Serrano.
Francisco Sánchez y Sánchez.
Gabriel Rodríguez.
Antonio Serrano.
José Serrano.
Melchor Moreno.
Antonio Benítez.
Bartolomé Benítez.
Manuel de la Corte Delgado.
Miguel Caro Corona.
Manuel de la Corte Ahumada.
José Benítez Clavijo.
Federico García.
Manuel de los Ríos y Salas.
Juan Moreno Cantero.
José del Manzano.
Juan Antonio Carrillo.
Joaquín López
Francisco Cuesta Moreno.
Juan Sánchez.
Antonio Manuel Rodríguez.
Juan Vicente Periañez Barea.
Antonio Recio Escalona.
Juan de la Jara y Ruiz.
Juan Moreno García.
Antonio de la Jara Romero.
R. Fernández Vergara.
Juan Fernández Caro.
Antonio Suffo.
Francisco Espinosa.
Francisco Pérez.
Francisco Serrano.
Cristóbal Almagro.
José Fernández.
Sebastián Arañado.
Juan Asensio Pérez.
Juan Diego Romero.
Ramón Asensio.
José María Benítez y Ramírez.
Martin Román.
José Gómez Ruiz.
Juan Álvarez.
Cristóbal Benítez
Diego Sánchez
Juan de Arias.
José Fernández.
Cándido Gómez.”[1]



“Alcalá de los Gazules, á 21 de Julio de 1865. Señora.—A L. R. P. de V. M

Ana Villanueva Fernández de los Ríos.
Francisca Delgado de Escobar.
Ana Sánchez y Salas.
Francisca Arriola y Salas.
Isabel de Velasco.
Francisca Ahumada.
Catalina Álvarez.
Francisca Salcedo.
María de Casas.
Francisca Periañez.
Bárbara Lago.
Isabel Tenorio.
Ana Recio.
Ana de Salas.
Manuela de Velasco.
Antonia Gil.
Rafaela Sánchez.
Manuela Moreno, viuda de Castro
María de la Concepción García, viuda de Velasco.
Belén Sánchez de Delgado.
Juana Díaz.
María de Velasco.
María Álvarez Sola de García.
María Belén Sánchez.
Josefa Sánchez Álvarez.
María Tenorio de Romero.
Mercedes Tenorio.
Juana Ahumada.
Concepción do Velasco.
Sebastiana del Rio.
María del Rio.
María Cid y Salas.
Benita Sánchez.
María Sánchez.
Rosalía de la Corte.
Francisca Rodríguez.
Josefa Álvarez y Dalmau.
Rafaela Álvarez y Dalmau.
Gertrudis del Manzano.
Manuela del Manzano.
Antonia Barea.
Isabel Clavijo.
Antonia Clavijo Sánchez.
Elvira López Bohórquez
Francisca Acevedo Sánchez.
María del Carmen Acevedo.
Carmen Moreno Acevedo.
Francisca Hidalgo.
Leonor Moreno.
Joaquina Clavijo.
Juana Salcedo.
Carlota Roa y Sánchez.
Rafaela González.
Leonor del Rio.
María Josefa Rodríguez.
Dominga Acedo.
María Acedo.
Mercedes Belmaño de Sánchez.
Leandro Díaz, viuda de Sánchez.
Gertrudis Belmaño.
María Belmaño de Álvarez.
María de la Aurora de Puelles de Delgado.
María Josefa Delgado de Espinosa.
Vicenta Espinosa.
María de los Dolores Espinosa.
Francisca Espinosa.
María Moreno de Espinosa.
María de la O Espinosa de Fernández.
María de los Dolores Espinosa de los Ríos.
Virginia Espinosa.
Lutgarda Vilches.
Catalina Molina.
María Ruiz.
María Antonia Sánchez de Espinosa.
Vicenta Espinosa y Sánchez.
Carmen Ahumada.
Agustina Sánchez.
Francisca Escobar.
Juana Ruiz, viuda de Díaz.”[2]


    Posiblemente el mismo día de la recogida de firmas, también se llevó a cabo una suscripción popular para sufragar la causa, publicándose el listado con las donaciones alcalaínas en un suplemente especial con todas las limosnas recogidas, el 8 de septiembre:


“Alcalá de los Gazules.

Francisco de Paula Castro, Cura arcipreste, 30 rs.
Francisco Escalona, Beneficiado propio, 20 rs.
Andrés Ramírez, Teniente de cura, 20 rs.
Francisco Vargas, Teniente de cura, 10 rs.
Bartolomé Pedrajas, Vicario de monjas, 10 rs.
Antonio de Gálvez, Presbítero. 10 rs.
Ignacio González, Presbítero, 10 rs.
Antonio de Velasco, alcalde, y su esposa Rita Delgado, 20 rs.
Fernando Villanueva, 19 rs.
Ana Villanueva, 8rs.
Antonio Caro, 19 rs.
María Antonia Salas, 19 rs.
Francisco José Cobos, 4 rs.
Ricardo Pantoja, 6 reales.
Juan Moreno, 2 rs.
Juan Antonio Carrillo, 8 rs.
Ildefonso Romero Caballero, 10 rs.
Antonio Pérez Valderas, 8 rs.
Francisco Benítez Benavente, 4 rs.
Juan Pérez Fuentes, 4 reales.
María Josefa Rodríguez. 4 rs.
José Sanchez Canto, 2 rs.
Leandra Díaz, viuda de Sanchez, 4 rs.
María Antonia Sánchez, 4 rs.
Bárbara Felisa López, 10 rs.
Esteban Caro, 4 reales.
Juan María del Castro, 10 rs.
Manuela Moreno, 10 rs.
Antonia María de Jesús García, 20 rs.
Manuel de los Ríos y su esposa Dolores Espinosa, 4 rs.
María Concepción García, viuda de Velasco, 4 rs.
Manuela de Velasco, Concepción de Velasco,
Isabel de Velasco y María Josefa de Velasco, 6 rs.
Francisco de Velasco, 10 rs.
Juana Blanco, 4 rs.
Francisca Jiménez,4 rs.
Francisca de Paula Guzmán, 4 reales.
José María Sánchez de la Linde, 8 rs.
Ildefonso Bohórquez y su esposa Ana Álvarez Pérez, 10 rs.
Francisco Recio Pedrosa y su esposa Juana García Barroso, 10 rs.
Ramón Herrero, 2 rs.
Antonio Valencia, 2 rs.
Manuel Recio, 2 rs.
Andrés de Medina, 5 rs.
Manuel Espinosa Ramos y su esposa María Josefa Delgado, 10 rs.
Antonio Clavijo Sales y su esposa Alfonsa Benítez, 4 rs.
Ildefonso Sánchez Salas y su esposa Mercedes Belmaño, 4 rs.
Cristóbal Bohórquez y su esposa Ana Portillo, 2 rs.
José María Espinosa y su hermana Virginia Espinosa, 10 rs.
José Vargas, 4 rs.
Francisco Machado, profesor de medicina y cirujía, 10 rs.
Cristóbal de Casas, 2 rs.
Ana Sánchez de Machado, 6 rs.
José García Pérez y su esposa María Barroso, 12 reales.
José García Barroso, 2 rs.
Federico García Barroso, 2 rs.
Jacinta García Barroso, 10 rs.
Josefa García Barroso, 10 rs.
Gaspar Camacho, 2 rs.
Joaquín Fernández, 4 rs.
Antonio Mateos, 2 rs.
José Camacho, Sebastián López y Antonio Salas, 8 rs.
José Benítez Clavijo y Manuel de La Corte y Delgado,11 rs.”[3]






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