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viernes, 3 de abril de 2026

Nuevos datos sobre la cofradía de la Santa Vera cruz y Nuestra Señora de la Soledad de Alcalá de los Gazules




Ismael Almagro Montes de Oca



    En marzo de 2024 publiqué en este blog un artículo relativo a la llegada a Alcalá de una talla de la Virgen de la Soledad en torno a 1601, dando a conocer el documento más antiguo en que se recoge la existencia de la misma.


    Sin embargo, a la luz de nuevas investigaciones, hoy podemos afirmar que se trató de la sustitución de la Imagen existente por otra nueva, pues existía una Virgen de la Soledad en Alcalá desde mediados del siglo anterior, como veremos.

    He localizado un documento fechado en 1596 en que los hermanos mayores de la cofradía de la Vera cruz y Soledad dan poder al procurador Fernando Sánchez de Lara para que los represente en sus pleitos:

    “Sepan quantos esta carta vieren como nos anton luengo Chiclana y ferdo Cortegana hermanos mayores que somos de la cofradia de la santa veracruz y (roto) sª de la soledad y anº myn melgarejo mayormo de la dha cofradia vºs que somos en esta villa de alcala de los gaçules en virtud de la comisson que la dha cofradia les da e otorgavan y otorgaron todo su poder cunplido y quan bastante de dº se reqe a ferdo ss de lara vºz desta villa procurador e mº della genl mte para en todos los pleytos y causas y negocios civiles y criminales que la dha cofradia al preste tiene y tubiere de aquí adelante con qualesquier psas ansi eclesiásticas y seglares ansi demandando como defendiendo parezca ante la justicia del rey nuestro/ señor y ante quien y con de dho …”

    Como vemos, cinco años antes de lo conocido hasta ahora, la Virgen de la Soledad ya aparecía junto al cristo de la Vera cruz. Sin embargo, esta Virgen es todavía más antigua, pues el año anterior al documento referido, localizamos otro relativo a un tributo destinado a su cofradía:

    “Sepan quantos esta carta de ynposision de censo y tributo redimidero que dicen al quitar bieren como yo alº grª sevada vzº desta villa de alcala de los gazules de mi grado y buena voluntad y como sierto y savidor de mi derecho en ello que en este caso me conbiene haser otorgo e conosco por esta presente carta que bendo a la cofradia de nuestra señora de la soledad desta villa y ermanos mayores della que al presente son y serán de aquí adelante y a franco Benites de peña el viejo y franco ximenes rentero vºs desta dha viª como albaceas y testamentarios que son de santos martin vzº del lugar de mte hermoso ttª de Galisia difunto estante en esta villa en virtud del codisilio y testamento que hizo y otorgo ante escriº puco y sobre (ilegible) y el capellan y persona a cuyo cargo el dho santos martin mando decir en el altar de nuestra señora de la soledad desta dha villa…”

    Este Santos Martín, que no era natural de Alcalá, hizo su testamento a principios de 1593 y en el mismo dejó reservado parte de sus bienes para su hijo, Andrés Santos, caso de venir aquí, pero después hizo un codicilo revocando dicha cláusula “…porqe es cierto que el dho su hijo no ha de venir a esta villa por no se saber del mucho tpo e dixo e otorgo que rrebocaba dha clabsula e hordena e mda de lo procedido de los (¿?) vienes cunplido su testamto se diga e cante una rremenbrança en la beracrus dsta villa en el altar de nra ssª de la soledad en el día de la encarnacion de nra ssª o en su otabario …

    Por tanto, ya existía un altar de la Virgen de la Soledad casi una década antes de lo conocido hasta ahora.

    Pero todavía debemos retrotraer la existencia de una Virgen de la Soledad en Alcalá otra década más, pues dos testamentos de mediados de 1579 así lo atestiguan. El primero de ellos, el de Francisca Romero, quien se mandó enterrar en la Parroquia de San Jorge y ordenó:

    “q despues del día de mi enterramiº se me digan por mi anima dos missas a nra señora de la soledad y otras dos a nra señora de consolasion por mi anima”

    El otro, el de Marina González, que destinó una limosna para la obra de su ermita:

    “yten mando a nra señora de la soledad un ducado para ayuda a su obra mando se le de

© Fotografía Ismael Almagro


    Con todo, quizás no sea el dato más interesante la existencia de una talla de la Virgen de la Soledad en Alcalá al menos desde 1579, sino otro, relativo a la fundación de la cofradía de la Veracruz.

    Como dimos a conocer en su día, la de la Vera cruz fue la primera cofradía de penitencia que se fundó en Alcalá, existiendo ya en enero de 1553, cuando varios hermanos pidieron al ayuntamiento un solar para hacer un humilladero:

    “en este cabildo se vido una petición d di gia (Diego Garcia) cerraxero y otros hnos d la sta vera cruz pr la ql pidieron q sus mds le den un sytio qsta en la plazuela dl meson d juo myn (Juan Martin) dl Camino pa hazer un omylladero d obra donde se diga misa pues qs (que es) pa fvio (servicio) d dios/ y proveyose q a donde piden es plaza ffa (hecha) pa descansadero y descargadero d carretas y q el señor corro les señale abaxo del pilar d la salada donde les paresciere pa q puedan fazer el dho omylladero”.  
    Según este dato, la cofradía debió fundarse poco antes, pues carecía de sitio donde celebrar sus misas. Aunque aquí se le concede otro lugar distinto al que solicitan, construirán una ermita en la plazuela de los mesones, actual Alameda, lugar donde en 1569 se está haciendo la obra de la ermita y que debió estar terminada con anterioridad a 1578, pues en esa fecha ya se registran enterramientos en la misma.

    Aportamos hoy otra novedad, que nos permite, si no fijar con exactitud el año de fundación de esta cofradía, sí delimitarlo en un periodo de tiempo muy pequeño, pues hemos localizado otro documento fechado en abril de 1552, en que se alude a su fundación y a sus fundadores:

    “Sepan quantos esta carta vieren como yo diego garcia cerraxero vezino que soy en esta villa de alcala de los gazules digo que por quanto plaziendo a la voluntad de dios nro señor e de su bendita e gloriosa madre se a començado entre los negros desta villa de hazer la hermandad e cofradia de la beracruz e porque aya efecto e tenga su casa yglesia señalada e diputada para la dha cofradia movido al servº de dios nro señor e porque la dicha cofradia se aumente otorgo e conozco por esta presente carta en la mejor via e forma que puedo e de derecho debo que doy e hago cesyon donación pura perfeta acabada ynrrebocable ques dicha entre bibos para agora e para syenpre jamás a la dicha cofradia y hermandad de la beracruz e a sus mayordomos en su nombre de unas casas que yo he e tengo en esta villa en el barrio nuebo della linderos por la una parte con las casas en que bibo que tengo a tributo de Fernando de morales rº (regidor) e con casas de alonso martin de palma la qual dha casa ques el cuerpo nuevo questa discubierto en su dho e deslindado con el solar que le pertenece que se entiende aquello que bastare para fazer una sacristia/ doy en la dicha donación para el efetto suso dho que se faga la dicha yglesya…”.

    Este Diego García, que dona unas casas para transformarlas en la sacristía de la ermita de la Veracruz, es el mismo que hemos visto más arriba, que al año siguiente (1553) ya es hermano de la cofradía. El hecho de que en la donación no se especifique que era hermano y que en la misma se recoja que se ha empezado a hacer la hermandad, nos permite delimitar la fundación de la cofradía a principios de 1552 o finales de 1551.

    Cabe resaltar el hecho de que los fundadores fuesen los negros, práctica que imitaba el modelo sevillano de la cofradía de los morenos (posteriormente conocida como de los Negritos) y que se fue extendiendo en el imperio español desde principios de siglo. Aunque pueda sorprender, por desconocimiento, en Alcalá habitaron muchos negros y mulatos, la mayoría de ellos esclavos y la fundación de este tipo de cofradías se utilizaban  para su integración social y religiosa.


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viernes, 27 de marzo de 2026

Una capilla para el Cristo de la Expiración





Ismael Almagro Montes de Oca



    En la década de los años sesenta del siglo XVII, la cofradía alcalaína del Dulce Nombre tomó la decisión de adquirir una Imagen de Jesucristo con objeto de que saliese procesionalmente en la Semana Santa, decantándose finalmente por la adquisición de una efigie de Cristo Crucificado.

    El 9 de agosto de 1666, Domingo Valverde, mayordomo de dicha Cofradía, encargaba al escultor avecindado en Jerez, Francisco de Gálvez y Guzmán, la ejecución de una talla:

    “Sepan cuantos esta carta bieren como yo Francisco de Galvez y Guzman vecino que soy desta muy noble y muy leal ciudad de xeres de la frontera en la collasion de san miguel calle honda como maestro escultor que soy otorgo y consierto en fabor de la cofradia del dulsisimo nombre de jesus sita en el convento de santo domingo de la billa de alcala de los gazules y de domingo balberde su mayordomo vecino de la dicha billa que esta presente y de los demas hermanos mayores y mayordomos que ... y digo que por quanto yo estoy obligado y consertado con dicho domingo balberde de haser una hechura de un santo crucifijo de la espirasion de manufatura de madera y encarnasion, acabado y perfesion a toda mi costa en presio todo ello de dusientos ducados de moneda de bellon acabado a mi costa dentro de seys meses contados desde oy i a cuenta se me an de dar luego sesenta ducados y lo demas se me a de yr dando como fuere obrando en la dicha hechura”[1]

    Tan solo un año después de que la Imagen llegase al convento, en septiembre de 1668, los hermanos de la cofradía pidieron a los frailes dominicos una capilla para colocar al Cristo:

    “por qto por los ermanos mayores y mayordomos y cofrades de la cofradia del dusimo ne de jesus questa fundado en este dho convto nos an pedido muy de veras le demos una capilla de nro convento para poner en ella el santo cristo de la espiracion ques la capilla ultima del lado del evangelio que esta en nra yglesia deste convento ques la capilla como sentra a mano ysquierda por la puerta de nro convento la primera capilla del…”[2]

    Conviene resaltar que la cofradía del Dulce Nombre ya contaba con una capilla en el convento desde 1610, por lo que se deduce que no había espacio suficiente en la misma para colocarlo.

    Debido a las buenas relaciones existentes entre frailes y cofrades (no olvidemos que el Dulce Nombre era la gran devoción “cristífera” que promovían los dominicos) éstos, no solo accedieron a la petición, sino que, haciendo excepción a la norma que solían seguir en casos similares, no cobraron nada por la donación de la capilla para el Cristo de la Expiración, sino que serían los que se enterrasen en aquel lugar, quienes la pagarían:

    “queremos haser y otorgar escritura de donación de la dha capilla con que los ermanos se ayan de enterrar en ella y an de dar cada ermano que se enterrare en dha capilla seis reales de limosna a este convento y a la cofradia cossa ninguna salvo si el tal ermano tubiere boluntd de mandar alguna limosna a la dha cofradia de mas de los seis reales que a de pagar = ye l que no fuere ermano de la dha cofradia y se quisiere enterrar en ella a de pagar ocho ducados quatro al convto y quatro a la cofradia de limosna”

    Para garantizarse los ingresos por esta donación, los frailes obligaron a la cofradía a permanecer en la capilla perpetuamente, para poder así cobrar los derechos por los enterramientos, sin que los cofrades perdiendo los cofrades la propiedad de la capilla en caso de mudarse, aunque fuera dentro de la misma iglesia:

“no an de poder los dhos ermanos en ningun tiempo mayores mayordomo y demás cofrades de la dha cofradia puedan mudar de la dha capilla el santo cristo a otra parte donde agora esta puesto aunque sea otra de las capillas que ay en la dha nra yglesia y si lo mudaren pierdan el derecho de la dha capilla y este convto disponga della a su voluntad como cosa suya propia y con condiciones que los ermanos mayores ni mayordomo no an de dar ni señalar ningª sepultura de la dha capilla a ninguna persona sin licencia y consentimiento del padre prior ques o fuere del convento en conformidad de la licencia y los tres tratados que avemos ffo …”

    El Cristo de la Expiración, tras el cierre del convento de Santo Domingo en 1835, pasó a la Parroquia. Más de un siglo después, se había olvidado hasta su nombre. A mediados del siglo XX, varios alcalaínos decidieron fundar una nueva cofradía en torno a esta Imagen y, tras ser restaurado, le dieron una nueva advocación: “Santísimo Cristo del Perdón”

© Ismael Almagro

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sábado, 21 de marzo de 2026

La restauración del Cristo de la Columna en el año 2000



Noticia publicada por José L. García en el periódico ABC de Sevilla el lunes 12 de febrero del año 2000, sobre la restauración de la Imagen de Jesús atado a la Columna de Alcalá de los Gazules:



"PATRIMONIO. EL CRISTO DE LA COLUMNA DE ALCALÁ DE LOS GAZULES, OBRA DE FRANCISCO CAMACHO DE MENDOZA (1733), NO PUEDE SALIR MÁS

De cómo una restauración acaba con la vida de una imagen

    La historia del arte está salpicada de restauraciones deficientes que antes o después han requerido nuevas y urgentes intervenciones. En el mundo de las hermandades, esto no es raro, unas veces por desconocimiento y otras por economía. Los resultados, a veces, llegan al límite de poner en riesgo a la propia imagen. El Cristo Atado a la Columna de Alcalá de los Gazules es un dramático ejemplo de ello.

    La economía en muchos casos y un falso y equívoco halo en torno a las habilidades de tal o cual restaurador —sin olvidar los “caprichos de priostía”— ha causado generalmente más perjuicio que beneficio al patrimonio artístico de no pocas hermandades, en cuyos anales se suceden a veces sospechosas restauraciones de una misma talla en un brevísimo estado de tiempo.

    De una manera bastante generalizada, los años setenta y ochenta del presente siglo han sido propicios para que escultores convertidos en pseudo restauradores intervinieran, con escaso acierto, sobre un sinfín de valiosas tallas que han visto así mermados o alterados sus rasgos estilísticos.

    Con posterioridad, las nuevas juntas de gobierno de las hermandades se han visto obligadas a deshacer muchas de estas intervenciones, bien porque hayan cambiado los criterios que dieron lugar a las mismas, bien porque aquellas restauraciones han acabado dando la cara, o bien porque se haya constatado la necesidad de una restauración puntual o de ejecución mayor salido a la luz manipulaciones inadecuadas.

    De unos y otros condicionantes habla la historia del Cristo Atado a la Columna que se venera en la iglesia de San Jorge de la localidad gaditana de Alcalá de los Gazules, una imagen realizada entre 1730 y 1733 por Francisco Camacho de Mendoza, escultor jerezano de formación roldanesca...

© Fotografía Alejandro Espadero


RESTAURADO EN SEVILLA

    El caso es que la imagen, tras una restauración en 1988 y otra en 1999, ambas por manos de un escultor-restaurador de San Fernando, se halla actualmente en Sevilla, donde los restauradores Miguel Ángel Pérez y Ricardo Llamas se han visto en la obligación de certificar la imposibilidad de que la talla vuelva a salir en procesión, habida cuenta de que, según su criterio, la última intervención ha debilitado tanto sus tobillos, sobre los que recae todo el peso de la imagen, que podrían fracturarse en cualquier momento, como ya ocurrió en 1990, lo que dio pie a la última restauración, determinante, según ambos artistas, para la definitiva fragilidad de la imagen.

    Lo cierto es que, a tenor de los resultados del informe preliminar evacuado por Miguel Ángel Pérez y Ricardo Llamas antes de iniciar la restauración del Cristo, las dos intervenciones anteriores pueden ser consideradas propias de un manual de lo que no debe hacerse sobre una imagen en madera policromada.

    Según manifiestan, la primera de ambas intervenciones incluyó la sustitución de la peana y con ella la de los “tacones” de madera que unen los pies de la talla a la misma. Consecuencia de ello fue una alteración en la disposición del Cristo y el forzamiento de la colocación de sus pies, que fueron fijados a la peana “cosiéndolos” con espigas de madera de haya y de tipo industrial.

    Los taladros para introducir las espigas debilitaron los tobillos de la imagen, que diez años después se rompieron.

    De nuevo la hermandad recurrió al mismo restaurador que “reconstruyó” la zona fracturada con resina sintética, cuya falta de flexibilidad hace tener una nueva rotura al menor movimiento. A esto se une la imposibilidad de volver a colocar espigas o tizones, ya que, según los restauradores, “no hay madera en los tobillos para ello y cualquier taladro terminaría de romper lo que queda de las espigas”.

    Por si poco fuera, en la restauración de 1988, los ensamblajes de la imagen no fueron reparados previo despiece y limpieza para volver a pegarlos, sino que fueron, sencillamente, “agrandados con un instrumento y rellenados con la misma resina sintética, para posteriormente coser con nuevas espigas”.

    El resultado fue un sinfín de escalones en los ensamblajes de la imagen, que posteriormente quedaron “maquillados” con estuco, más resina, pintura al óleo y betún de judea, lo que ennegreció al Cristo y ocultó lo que aún le quedaba de policromía original, sobre la que previamente habían pasado escoplos, lijas y otros elementos abrasivos, a más de brochazos sin tino que inventaban regueros de sangre y signos de la flagelación sin ningún criterio histórico.

    Finalmente, al Cristo le fue colocado un nuevo sudario realizado con tela de saco y poliéster, parte del cual ha manchado el original tallado y dificulta su total limpieza."

© Fotografía Alejandro Espadero


sábado, 31 de mayo de 2025

La Iglesia de la Victoria. Trescientos años al servicio de la comunidad cristiana de Alcalá de los Gazules



Artículo publicado en la Revista de Apuntes Históricos y de Nuestro Patrimonio 2025



Ismael Almagro Montes de Oca

    Cuando aún resuenan los ecos de las celebraciones del V centenario de la refundación de las tres antiguas collaciones existentes en una única en la Parroquia de San Jorge, se vislumbra en el horizonte otro aniversario en el ámbito religioso y patrimonial de Alcalá: el tercer centenario de la consagración de la Iglesia de la Victoria.

    Perteneciente al convento de frailes mínimos de San Francisco de Paula, conviene hacer una retrospectiva de los acontecimientos para entender por qué y cuándo se levanta esta iglesia en su ubicación actual.

    En septiembre de 1585, el beneficiado Alonso Cárdeno otorgaba su testamento, ordenándose enterrar en la ermita de la Consolación, dejando parte de sus bienes para que allí «se funde i haga un conbento de frailes vitorios i para ello se exfetue con toda brevedad»[1] con la condición de que estuviese fundado antes de cumplirse el año de su fallecimiento. 


    Rápidamente sus albaceas contactaron con el provincial de los mínimos, Fray Antonio Becerra, quien, desde Écija, el 6 de diciembre dio poder al corrector del convento de Jerez, Fr. Alonso Diaz y a Fr. Juan Téllez, profeso en dicho convento, para que pasasen a Alcalá para estudiar la viabilidad de la fundación,[2] viaje que realizan en febrero del año siguiente, aceptando Fr. Alonso Diaz la herencia de Cárdeno. [3] Tan solo dos días más tarde, este fraile daba poder a Juan Cárdeno y a Juan de la Puerta para arrendar las posesiones que pasaban al convento, varias tiendas en la calle Real y una heredad en cabeza Redonda. De igual manera, el 4 de enero el provincial de los mínimos dio otro poder al vicario de la Orden, Fr. Jerónimo Morcillo para que se entrevistase con el obispo de Cádiz, García de Haro, con objeto de que hiciese donación de una ermita para fundar el convento, licencia que concede el 22 de marzo, con la condición de que los frailes cumpliesen una serie de condiciones, entre ellas, que la advocación del nuevo convento no fuese de la Victoria, como era lo habitual en dicha Orden, sino que, por expreso deseo del obispo, su advocación fuera otra: 

    «los religiosos se a de obligar a tener la devota ymagen de nuestra señora de consolasion perpetuamente en la yglesia del dho convento en medio del altar mayor de tal manera que el nombre que a tenido de nuestra señora de consolasion lo a de tener para siempre y a de ser la principal advocasion del dho convento y que la tengan muy adornada como sentiende la tenran semejantes relijiosos para lo qual les hacemos grasia de los vestidos y frontales y lanparas y de lo demás ornamentos que las devotas personas an dado para el ornato de la dha imagen y hermita» [4] 

    El 26 de marzo, Fr. Jerónimo Morcillo se obligaba a cumplir las condiciones y acto seguido, el vicario de la Parroquia le daba la posesión de la ermita. El mismo día, el fraile se presentaba ante los regidores del ayuntamiento para pedir la vecindad de los frailes, para así poder tener sus ganados en los pastos del término, presentando dos cartas, una del duque de Alcalá y otra de la marquesa de Tarifa para que «acudan a la orden y religion en todo lo q se ofresciere». Sin embargo, los regidores no concedieron la vecindad al entender que iba en perjuicio del resto de los vecinos. [5]

    Pasado poco más de un mes, el 5 de mayo, el Cabildo recibe una nueva carta del Duque y tras su lectura, deciden acudir aquella misma tarde a la ermita de la Consolación para delimitar la superficie que había de ocupar el convento alrededor de la ermita, un total de veinte cuadros «desde la junta que dicen de la lechuza y el otro camino que va a la yesería y rio de Barbate la pasada de Medina que dicen dejando franco este camino y la calle y camino que dicen de la lechuza señalan que de anchura que puedan pasar dos carretas una de ida y otra de la venida y así los dos caminos en la mano una parte y otra hasta tomar la derechera de un arroyo que esta fuera de la fuente y la collera que dicen tomando por mojón un junquillo abajo del arroyo y subiendo del arroyo arriba quedando a mano izquierda dentro de la derechera la polvera con la fuente de agua que allí estaba y a así va la derechera hasta dar al camino de la lechuza y para allí frontero de un portichuelo se descubre la fuente de las viñas por manera que los dos caminos declarados son mojones y linde de suso nombrados en uno señalaron el dicho sitio para el dicho convento y lo hubieron por señalado».[6]

    Sin embargo, esto no llevó aparejado la vecindad de los frailes, porque pasado un mes, el 9 de junio, el primer corrector del convento, Fr. Bartolomé Ardón, volvió a solicitarla al cabildo y, si bien los regidores acordaron inicialmente consultar a algún letrado sobre si se les podía conceder, decidieron que, entretanto «puedan tener fasta numero de trezientas rezes vacunas de hierro y estas se entiendan ser de su labransa e criansa y q estas tengan por averlas heredado y se les proybe q no tengan otro ningun ganado». [7] Pidió asimismo una ampliación del sitio concedido anteriormente, volviendo algunos regidores hasta la ermita y delimitando nuevamente el terreno.[8]

    Finalmente, la vecindad, tras la consulta de varios letrados, les fue concedida el 27 de octubre de dicho año. [9]

    Asentados ya en la ermita, los frailes empezaron poco a poco a labrar el convento, pero tan lento fue el proceso de edificación, que, pasada una década, en junio de 1595, varios vecinos elevaron una queja al Concejo porque había quedado dentro de la propiedad del convento una antigua yesera que los regidores cedieron a los frailes para la obra y éstos no la usaban. Revocaron aquella cesión y dieron licencia a cualquier vecino «para que puedan libremente hacer yeso en la dha yesera que los dhos frayles tenían por md deste concejo para el avasto de los vºs desta villa atento que en esta villa y mucha necesidad de yeso y q los dhos frayles no labran ni hacen yeso en ella y esta la dha yesera parada y q habiendola menester los dhos frayles para el dho efeto de labrar en su convento se la desenvaracen y dexen libremte para que lo puedan hacer»[10]



    Con el pasar de los años, los frailes decidieron mudar el convento a un lugar más céntrico y cómodo, para lo cual adquieren en 1682 varias fincas en la Plaza de la Cruz, llevando a cabo el traslado el 16 de julio a las 12 de la noche, pero sin dar aviso al obispo, quien, tras enterarse, invitó a la comunidad a regresar al antiguo cenobio, pactando las condiciones para poder trasladarse a la nueva ubicación. Ya con la licencia del obispo, el traslado se produjo a las 4 de la tarde del 22 de agosto, acudiendo «Junta Clerecía, el adjuntamto. de esta villa, Commd del Convto de Sto Domingo y personas de distinción salieron procesionalmte acompañando a esta Commd que llevara consigo el smo sacramento y las Ymagenes que dha Yglesia veneraban, dexando en ella solamte la de Sn Antonio Abad» llegando a las seis de la tarde a su destino, donde fueron recibidos «con jubilo y aplauso general de esta villa, colocando en la parte destinada para Yglecia al Smo Sacramento y Stas Ymagenes».

    Como vemos, cuando los frailes se trasladan, no existía convento, sino unas casas, algunas de cuyas habitaciones se utilizaron como iglesia improvisada. La construcción del nuevo templo, se convertiría en tarea primordial para los mínimos, pero una obra de tanta envergadura no sería empresa fácil. La Cofradía del Nazareno mudó su sede con los frailes, y al cambiar sustancialmente las condiciones en que se estableció en el viejo convento, se vio en la necesidad de dejar plasmado en un documento las obligaciones que cada parte asumía en el nuevo, tales como asistencia a las funciones, sermones, misas y otros aspectos. Gracias a esta escritura de concordia, que se firmó el 29 de septiembre de 1690, ocho años después del traslado, sabemos que la iglesia aún no había empezado a edificarse: «y ten es condision que cada y quando que dho convento labre yglesia le a de dar capilla a dha cofradia»[11]



    Como dato curioso, en una de las cláusulas se recoge que no se sabía si la Imagen del Nazareno pertenecía a su Cofradía o a los mínimos: «y ten es condision que si en algun tienpo por algun asidente la dha cofradia saliere de dho convento sin ocasión que para ello se de a de perder el derecho que tiene a la imagen de Jesus nasareno y las alaxas pertenesientes a dha imagen y si el convento la echara fuera del le a de suceder lo mismo que a de perder el derecho que tiene por quanto no se halla razón si la imagen es del convento o de la cofradia».

    Una década más tarde, la iglesia aún no había empezado a levantarse, según se deduce de la limosna que Cristóbal Jiménez de Zurita, clérigo de menores, destina al convento: «mando dos mill reales de vellon por una ves que quiero sean y sirban para la fabrica de la yglesia que se hisiere en el convento de señor san franco de Paula desta viª de tal manera que no puedan conbertir ni gastar en otra cosa»[12]

    Será a partir de 1702 cuando encontremos referencias a la obra del convento, destinando los vecinos diferentes limosnas para la misma.

    La Cofradía del Nazareno, a raíz del convenio firmado en 1690, se hizo cargo de labrar un cuarto adosado al edificio para guardar los enseres de la misma, pero con anterioridad a 1708, los mínimos pidieron al mayordomo de la Cofradía, Gonzalo de Buiza, hacer una permuta por otro para colocar en aquel lugar el campanario. La Cofradía cedió su cuarto, pero los frailes no cumplieron su promesa, tal como dejó expresamente recogido dicho mayordomo en su testamento: 

«Declaro que yo fui mayordomo de la cofradia de Jesus Nazareno sita en el convto de sr sn franco de Paula desta villa y quando mudaron el convento a donde oy esta para poder contener las alhajas de dha cofradia de los bienes de dha cofradia labre un quarto que costo dosztos Rs y es donde oy esta la campana y el portal entonces era a causa de tener dha campana en otro y de uso estaba incommoda me pidieron que por amor a Dios les diera dho quarto que me darían otro tan bueno para las alhajas de dha cofradia lo qual nunca hizieron declarolo assi por descargo de mi conciencia».[13]

    Esto provocaría seguramente roces entre Cofradía y frailes y más aún cuando éstos no terminaban de labrar la capilla destinada a la corporación nazarena dentro de la iglesia. En la cabeza de los hermanos cofrades empezó a rondar la idea de mudarse a otra iglesia y como por la concordia de 1690 no podrían llevarse la Imagen, costearon de sus fondos la hechura de una nueva talla de Jesús Nazareno entre 1709 y 1713, la que hoy conserva, (lo que la convierte en una de las primeras obras, si no la primera, salida del taller del genial escultor José Montes de Oca, de quien se dice que puso taller propio en 1710 y cuya obra documentada más antigua que se conoce data de 1717). 

    Precisamente en 1713 amenazaron con abandonar el convento: «intentamos alcanzar licencia del Iltmo sor obispo de la ciudad de Cadiz a quien somos sugetos para que en vista de nra represntazon mandase se depositasen las imágenes de dha cofradia en la Yglesia Parroquial interin que se concluia la obra de dho convento.» 

    Los mínimos, temerosos de perder el foco de atracción de tan fervorosa imagen, se vieron obligados a firmar un nuevo convenio con la Cofradía, en el que se comprometían a terminar de labrar la capilla: «…atendiendo a la quietud unión y confraternidad que debemos observar por lo antiguo que es la dha cofradia en nro convento y a los grandes esfuerzos con que la adelantan los dhos hermanos y evitar el escandalo por donde se puede esperar el descaecimiento de los ánimos… por ahora y en el interin que se fenece la obra de dho convento ha de ser obligada la comunidad que es o fuere de el en el discurso de dos meses contados desde oy día de la fha a reedificar la capilla de lo que nezesita que es suelo cielo encañonado y el testero y condenar de manpuesto la puerta que de dha capilla corresponde al patio de dha Yglesia por el perjuicio que se ha experimentado y esta amenazando y por el consiguiente ha de ser de nro cargo el cuidado aseo y culto de dha capilla y poner en el arco de ella rexa de palo, o hierro quedando del cargo de la cofradia la llave para ponerla en poder de la persona o Religioso que le pareziere»[14]

    Las obras, en las dos primeras décadas del siglo XVIII, se centraron en la construcción de la Iglesia, hasta que, por fin, 44 años después de trasladados del antiguo convento, se consideró terminada, al menos en su parte interior. Estando celebrándose en las Casas capitulares un cabildo por los regidores el 23 de febrero de 1726, apareció el corrector del convento solicitando permiso para entrar:

     «llegó un recado del Padre Fr. Marcos ximenes Corrector del Combento de nro Pe San Franco de paula pidiendo lizensia para entrar en este ayuntamiento y aviendolo executado y tomado asiento Propuso y Dixo que ponía en la Alta comprehenzion desta Vª, como tenía deliberado Consagrar la Yglesia nueba el domingo tres de marso próximo que viene en cuya funsion, tiene deliberado q en prosesion general se condusqa desde la Yglesia Parroquial al dho combento de la victoria el Santissimo Sacramento y que para ello pide y suplica a esta Villa se sirva de concurrir y autorizar la fiesta sirviéndose de darse por combidada para llevar las Varas del palio y guion».

    Pero, además, el corrector ofreció al ayuntamiento ser Patrono de la capilla o altar mayor, por la mucha ayuda que había recibido siempre por parte de los regidores desde la llegada de los frailes a Alcalá, con el acto simbólico de poner sus escaños en dicho lugar:

     «y asimismo pide y suplica a esta Villa como tal Corrector de que expera la confirmación del reverendo Pe Provincial, se sirva de la Propiedad de la Capilla maior de dho Combento de que haze Dueño y Patrono a la Villa Para que en ella Ponga sus escaños, en donde se an de mantener Perpetuamente para siempre jamás sin que Persona alguna que no sea capitular se pueda sentar en ellos, concurran o no a las funciones del Combento cuya demostrasion haze en Remunerazon de los muchos favores que desta villa a rezevido».

    Desde el Cabildo, se dieron las gracias al Padre corrector y se aceptó tanto participar en la procesión de consagración desde la Parroquia, como los asientos perpetuos en la capilla mayor, acordando «que en señal de Possesion luego Yncontinenti, se pongan Dos bancos deste ayuntamto en dha Capilla maior Ynterin que se hazen bancos en forma». Igualmente, los regidores decidieron, a pesar de las dificultades económicas por la que se atravesaban, dar una limosna «para la función al dho Padre Corrector con quatro cientos y cinquenta Rs” [15] Esta limosna la adelantó Francisco Romero Catalán, a quien se le despachó libranza en agosto de dicho año porque “se le estan debiendo por averlos prestado para la ayuda de costa que se le dio al combento de la Victoria para la obra».[16]

    Aunque la Iglesia estaba ya oficialmente consagrada, y por tanto, con celebraciones diarias y un uso habitual, todavía se continuaba obrando en 1749, seguramente en la parte exterior de la misma, pues el 1 de agosto se produjo un accidente laboral, según consta en la partida de funeral de Alonso Ramírez, que fue enterrado en la Victoria aquel mismo día “por aver caído de la obra de la yglesia de dicho convento”[17] A este respecto, conviene reseñar que en noviembre de 1755, cuando se produjo el famoso terremoto de Lisboa, en Alcalá apenas se sufrieron daños, “a excepción de el convento de Religiosos Mínimos, que hallándose las paredes braveadas, por su elevación quedó sumamente deteriorado.”[17] Esta referencia nos hace suponer que las paredes de la Iglesia se encontraban sin enlucir.

    Logró sobrevivir a la marcha de los mínimos, sirvió de acuartelamiento a las tropas francesas de Napoleón en la Guerra de la Independencia, estuvo clausurada a finales del siglo XIX y a punto de ser demolida en 1886. Se recupera en la actualidad de los “achaques de la edad”, siendo la única de los tres conventos que existieron en Alcalá, que continúa en activo. El 3 de marzo de 2026, cumplirá 300 años al servicio de la comunidad cristiana de Alcalá.



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sábado, 12 de abril de 2025

La Cofradía e Imagen de Jesús Nazareno de Alcalá de los Gazules. Nuevas aportaciones documentales.




Extracto de la conferencia pronunciada el 11 de abril de 2025 en la Iglesia de la Victoria



Ismael Almagro Montes de Oca



    La Cofradía de Jesús Nazareno de Alcalá de los Gazules sufrió los azares de la invasión napoleónica, al instalarse las tropas francesas en la iglesia del Convento de Nuestra Señora de Consolación de los padres mínimos de San Francisco de Paula y destruir toda la documentación de la misma, motivo por el cual, en el archivo de esta corporación no exista nada anterior a 1815.

    Si bien se ha podido constatar la existencia de la Cofradía prácticamente en todas las décadas entre 1616 y 1815, gracias a referencias indirectas localizadas en multitud de testamentos en que los fieles le destinaban sus limosnas o encargaban misas ante el Nazareno, hasta hoy existía una gran laguna en la historia de esta Hermandad, pues sólo se conocía la adquisición por parte de la Cofradía de la antigua capilla de Santa Ana en el primitivo Convento extramuros en octubre de 1616, para que pudieran colocar sus Imágenes y enterrar a los hermanos difuntos, y el posterior traslado junto con toda la comunidad de frailes hasta el nuevo Convento en la Plaza de la Cruz en la tarde del 22 de agosto de 1682.

    Una exhaustiva labor investigadora que he llevado a cabo en los fondos de los protocolos notariales de Alcalá que se conservan en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz, ha dado sus frutos y nos ha permitido rellenar parte de ese vacío.

    Si bien el año pasado ya di cuenta de la existencia de una talla de Jesús Nazareno en el Convento de Ntra. Sra. de Consolación ya en 1613, documentada en dos testamentos fechados, uno en octubre y otro en abril, hasta hoy nada se ha encontrado relativo a la existencia de la Cofradía con anterioridad a la fecha mencionada de octubre de 1616.

    Sin embargo, nos toca reescribir la Historia de la Cofradía, porque recentísimamente he localizado otro testamento en el que se recoge lo siguiente:

    «yten mdo a la cofradia de jesus nazareno qsta fundada en el dho convto de nra sª de consolocion desta viª quatro rs en limosna pª ayuda a sus gastoss»[1]


    Se trata del testamento de Bartolomé Sánchez, de nacionalidad portuguesa, que se mandó enterrar en la Iglesia del Convento y está fechado el 13 de mayo de 1611. Esto significa que la Cofradía es, al menos, cinco años y medio más antigua de lo que se creía. Además, que se especifique que está “fundada” me hace pensar que su fundación no puede ser muy anterior.

    Por otro lado, en fecha indeterminada, aunque cercana a 1679, la Cofradía se traslada dentro del Convento de la Consolación a una nueva capilla, según se deduce del testamento de Lázaro Martin, quien en noviembre de dicho año ordenó que su «cuerpo sea sepultado en el Convento de nuestra señora de consolasion desta villa en sepultura que esta frente de la capilla nueva de jesus nasareno se pague la limosna de mis bienes».[2] Evidentemente, no hace referencia a la que fue capilla de Santa Ana, ya que no era nueva, sino que llevaría 63 años en posesión de la Cofradía.

    Tras abandonar frailes y Cofradía este Convento en 1682, apenas se desarrollaban cultos en su Iglesia, siendo  elegida esporádicamente por algunos vecinos como lugar de enterramiento. Nos consta que 1684 la capilla del Nazareno aún formaba parte del templo, pues allí ordenó enterrarse en enero de dicho año Juan Carrasco.[3] Sin embargo, en fecha no muy posterior, la capilla debió ser desacralizada y convertida en vivienda, puesto que el 20 de diciembre de 1689, es vendida por la Cofradía a cambio de un tributo anual:

    «Don Diego ximenez de Surita vzº de esta vª y gonsalo de guisa como hermano maior y maiordomo de la cofradia de Jesus nasareno sita esta en el conbento de nuestra señora de la victoria y Dixeron que dha cofradia tiene unas casas que fueron la capilla de jesus nasareno y un solar que le corresponde que todo linda con la yglesia de señor san Antonio y la plaza y el Convento que fue de nuestra señora de la vitoria y por parte de Fernando Peres calancha vzº de esta vª se les a pedido se las de a censo y tributo y los otorgantes lo an tenido por bien y poniendo en efeto otorgan por (¿?) que dan a censo y tributo la dha casa y solar con todo lo qual (¿?) a el dho Fernando Peres calancha para el y sus herederos y sucesores y por presio de ocho ducados de censo y tributo redimidero que en cada un año…»[2]

    Finalmente, la heredera de Pérez Calancha, vendería en 1725 la casa que fue antigua capilla del Nazareno a la Cofradía de San Antonio Abad por 20 ducados, más el cargo de 26 reales y medio que debía pagarse anualmente a la del Nazareno.[5]

    Como hemos dicho anteriormente, la Cofradía mudó su sede con los frailes y con el traslado, las relaciones entre ambas instituciones sufrieron importantes cambios, hasta el punto de que, a los pocos años de residir en el nuevo Convento, los hermanos de la corporación nazarena plantearon la necesidad de plasmar sobre papeles un convenio con los mínimos en que se recogieran los derechos y obligaciones que ambas partes contraían, documento que firmarán religiosos y el mayordomo de la Cofradía, Gonzalo de Buiza, ante notario el 20 de septiembre de 1690:

    «por quanto el dho Convento esta convenido y consertado con la dha cofradia en que el uno se aia de asistir en las funciones que entre si les ofrece para cuio efeto y seguridad han conbenido y consertado en lo que en esta scriptura será mencionado y para que en todo tienpo tenga firmeza sean de ciertos y savedores de su derecho y del que les pertenece en este caso de su libre voluntad y como mejor aia lugar en derecho otorgan por esta scriptura que se an de guardar las condiciones siguientes…»[6]

    Entre las cláusulas, se recogen los sermones y misas que celebraba la Cofradía y a las que estaban obligados a asistir los frailes:

    «Primeramente es condision que el conbento a de ser obligado a predicar y dar predicador que predique a la dha cofradia los quatro sermones de quaresma y otro el día de la santa cruz y por ello le a de dar de limosna la dha cofradia sien Reales de vellon =

    y ten es condision que el día que la dha cofradia hase las honras de los hermanos difuntos el dho Convento a de ser obligado a darle un relixioso que Predique el sermon y la cofradia le a de dar limosna a el Convento veinte y quatro reales.

    y ten es condision que el dho Convento a de ser obligado a desir una misa cantada todos los primeros domingos de cada mes por los hermanos difuntos de la cofradia y otra el día de señor san Juº Ebangelista y por cada una a de dar de limosna la cofradia seis Reales»

    Conviene aquí recordar que la Cofradía del Nazareno poseyó una talla de San Juan evangelista hasta 1912, y el hecho de que en 1690 celebrasen su onomástica, parece indicar que ya debía existir dicha talla.

    Continuando con la escritura de concordia, en otra de las cláusulas se relacionan las procesiones que celebraba la Cofradía, algunas de las cuales eran desconocidas hasta ahora, destacando que no procesionaba el Jueves Santo sino el Viernes por la mañana, al menos en esa época:

    «y ten es condision que la comunida de dho Convento tiene de asistir a las prosesiones que la cofradia hase el domingo quinto de quaresma por la tarde, Biernes Santo por la mañana y el Dia que se hase la fiesta de la santa Crus y la misa cantada en dho día con mas (la) misa de dhas honras y la cofradia a de dar de limosna quarenta Reales a dho Convento para lo qual a de volver la cera a dha cofradia con que la guarde como suia»

    Le sigue otra cláusula cuyo contenido es muy interesante:

«y ten es condision que cada y quando que dho Convento labre yglesia le a de dar capilla a dha cofradia»

   Es importante por dos motivos: en primer lugar, porque indirectamente no está indicando que la Iglesia del Convento aún no había empezado a levantarse y en segundo, porque deja entrever que las divergencias entre frailes y cofrades posiblemente estuviesen motivadas porque éstos, al mudarse, se quedaron sin el privilegio de tener capilla propia, como tuvieron en el antiguo Convento.

    Las dos siguientes cláusulas hacen referencia a la asistencia a funerales y al pago de estipendios:

    «y ten es condision que la dha cofradia tiene de asistir a las Prosesiones del Convento con el guion y quatro hachas y lo mismo en muriendo cualquier relixioso y día de nuestro Padre el Prelado de dho Convento a de dar el guion a la Persona que fuere su voluntad.

    y ten es condision que el dho Convento a de ser obligado a decir por cada hermano que muriere de la cofradia una misa cantada y tres resadas por la limosna de diez Reales con calida que la cofradia a de pagar siete y el hermano tres que a de cobrar el Convento.»

    Existe un último punto, que es quizás el más importante, por el statu quo que se establecía entre ambas partes:

    «y ten es condision que si en algun tienpo por algun asidente la dha cofradia saliere de dho Convento sin ocasión que para ello se de a de perder el derecho que tiene a la imagen de Jesus nasareno y las alaxas pertenesientes a dha imagen y si el Convento la echara fuera del le a de suceder lo mismo que a de perder el derecho que tiene por quanto no se halla razón si la imagen es del Convento o de la cofradia»

    Ni cofradía ni frailes conocían quién había costeado la talla del Nazareno, debido a la antigüedad que poseía (tres cuartos de siglo) y solo en caso de que los mínimos echasen a los cofrades del convento, éstos podrían llevarse la Imagen.

    En esta escritura de concordia, no se recoge nada acerca de la cesión por parte de los mínimos de alguna dependencia del convento a la Cofradía para guardar sus enseres y alhajas. Sin embargo, nos consta que contó con un cuarto, que debió labrarse con posterioridad a 1690, según se recoge en el testamento del que fue mayordomo de la Cofradía, Gonzalo de Buiza, fechado en 1708:

    «Declaro que yo fui mayordomo de la cofradia de Jesus Nazareno sita en el convto de sr s n franco de Paula desta villa y quando mudaron el Convento a donde oy esta para poder contener las alhajas de dha cofradia de los bienes de dha cofradia labre un quarto que costo dosztos Rs y es donde oy esta la campana y el portal entonces era a causa de tener dha campana en otro y de uso estaba incommoda me pidieron que por amor a Dios les diera dho quarto que me darían otro tan bueno para las alhajas de dha cofradia lo qual nunca hizieron declarolo assi por descargo de mi conciencia»[7]



    Los frailes pidieron la permuta del cuarto a la Cofradía para poner la campana, y a la fecha del testamento, los mínimos no habían cumplido. Si los frailes mudaron la campana sobre el cuarto del Nazareno, entonces, la primitiva Casa-Hermandad del Nazareno estuvo en lo que, para los de la generación presente fue el Bar de Corrales (hoy Taberna el Garito).

    Los cofrades, al ver que los frailes no les labraban la capilla prometida y que se habían quedado con el cuarto de la cofradía, tomaron la decisión de mudarse a otra Iglesia:

    «intentamos alcanzar licencia del Iltmo sor obispo de la ciudad de Cadiz a quien somos sugetos para que en vista de nra represntazon mandase se depositasen las imágenes de dha cofradia en la Yglesia Parroquial interin que se concluia la obra de dho Convento otorgando scriptura de executarlo assi y que en las funciones y prozesiones asistiese la comunidad que les pagaríamos la limosna que siempre se ha estilado como si estubiese en dho Convento»

  Ante esta amenaza, los frailes reculan por temor a perder tan fuerte foco devocional como era la talla de Jesús Nazareno y el 4 de abril de 1713 firman una nuevo convenio con la Cofradía, documento que lleva las firmas de  Cristóbal de Aranda y Moya, Hermano mayor, Carlos del Fierro, consiliario de la Cofradía, Francisco de Casas Moreno, Tomás Martel y Alonso Rodríguez, diputados y en el que se recoge lo siguiente:

«dezimos que por quanto desde el año pasado de mill setezientos y nuebe que esta a nro cargo la dha cofradia hasta oy hemos costeado con algunas limosnas y la mayor parte con nros caudales diferentes alhajas para el maior culto de dha cofradia como son cruz nueva embutida a nro Padre Jesus dorado su urna hechura de la sancta Veronica un Guion de tafetán morado renovar la Ymagen de nra Señora de las Angustias con toda perfeccon hazerle tocas y diadema de plata dos zientas estrellas de lo mismo para que las que su Magd tenia en el manto se pongan en la camilla y palio una tunica morada de medio tizu de oro y plata, hechura de nro Padre Jesus nueva en toda perfección, un paso de las Cruzes de Jerusalem embutidas, Y la Urna de colores, túnicas de lienzo teñido zera blanca de tres luzes y otras menudencias prezisas…»[8]



    Este documento es una joya documental para la Cofradía. En él se detalla la hechura de la talla de La Santa Verónica entre 1709 y 1713 (posiblemente no existiera con anterioridad) y nos descubre la advocación de la primitiva Titular de la Cofradía: Virgen de las Angustias.  Conviene recordar que en la documentación más antigua que se conserva en el Archivo de la Cofradía, datada en 1815, la Virgen es titulada como del Desconsuelo. A este respecto, he de añadir que he localizado un contrato de venta de una sepultura en el Convento de la Consolación, fechado en 1617, debajo del altar de la Virgen de la Salud, pero sin poder confirmar que guarde relación con la Cofradía.[9] Igualmente, señalar que al hablarse de renovar la talla de la Virgen, puede pensarse que se trató de una restauración, pero en realidad fue la sustitución de una Imagen por otra completamente nueva, como veremos más adelante. De cualquier forma, este dato certifica que la Cofradía poseía una Virgen con anterioridad a 1713.

    Pero, sin duda, lo más importante, es que, al mencionarse que la hechura del Nazareno es “nueva de toda perfección” está remarcando que se trata de una talla nueva, no restaurada, apreciación que nos permite acotar la fecha de ejecución de la actual Imagen de Jesús Nazareno: entre 1709 y 1713. Lástima que no se recoja quién fue el autor de la talla.

    La Imagen del Nazareno alcalaíno es obra no documentada, pues no se ha localizado aún su contrato de hechura, pero de atribución segura uno de los grandes imagineros del barroco, José Montes de Oca, por sus rasgos morfológicos y las muchas similitudes que presenta con obras sí documentadas. Tradicionalmente se data la hechura de la talla en torno a 1730, fecha en que el imaginero realiza diversos trabajos para Cádiz. Los estudiosos de la obra de Montes de Oca creen que el artista montó taller propio en 1710 y su obra documentada más antigua es la Virgen de los Dolores que se conserva en la Puebla de Cazalla (Sevilla) fechada en 1717. Por tanto, el Nazareno de Alcalá puede ser una de sus primeras obras, si no, la primera.



    Quién sabe si también la Virgen fue obra de Montes de Oca. De cualquier forma, no es la actual Virgen de los Dolores, cuyos rasgos la encuadran en el siglo XIX.

    No es descartable que todas estas nuevas adquisiciones detalladas, incluida la hechura de nuevas Imágenes, respondiesen a un proyecto o plan para celebrar el primer centenario de la Cofradía.

   Esto explica, además, por qué los mínimos reculan y aceptan las nuevas condiciones que exigía la Cofradía, ya que, si en 1690 abandonaba el Convento, no podían llevarse la talla del Nazareno, pero ahora, la Imagen había sido costeada la corporación nazarena y era de su propiedad, y por tanto, podían llevársela.

    En el documento se explican los motivos que argumentaban los cofrades para querer abandonar el Convento:

«… sin que para estos costos baste ni puedan bastar las limosnas por que lo mas se ha hecho a expensas nuestras cada uno aun mas de su posible como es notorio y considerando que por lo maltratado de la capilla y no tener quarto competente en donde entrar los dhos ornamtos se pierden como se ha experimentado en la Urna de nro Padre y dhas alhajas de dha cofradia y que será lastimoso el que por falta de reparo se malogren y maltraten las hechuras y demás alhajas que tanto dinero y desvelo nos ha costado y tenerlas repartidas en nras casas cosa lastimosa e indezente en el culto y venerazion con que deben mirarse para maior honrra y gloria de Dios nro Sor y perseveranzia en los misterios de su sagrada passion…»

    Como hemos mencionado, finalmente los frailes aceptaron las condiciones de la Cofradía y los hermanos deciden quedarse:

    «…aviendose interpuesto diferentes personas de autoridad y suposizion hemos desistido y desistimos de la referida pretensión con tal que la comunidad de dho convto por si y en nombre de los demás religiosos que oy son y adelante lo fueren sean obligados a guardar y cumplir las condiciones siguientes_

    Primeramte atendiendo al bien de nras almas memoria en lo venidero y muchos gastos que hemos hecho estamos haziendo y con el favor divino esperamos continuar en honrra y gloria de nro Padre Jesus nos obligamos y a la dha cofradia sus bienes y rentas avidos y por aver a que para siempre xamas se diga una misa cantada con acólitos y ziriales por este dho Convento u otro donde se remueva en el altar de nro Padre Jesus con su aniversario en el día Viernes de los siete dolores de nra Señora por nuestras almas en memoria de las hechuras de nro Padre Jesus y la Virgen por averlo hecho a nra costa y de aquellas personas que nos ubieren aiudado a tan sancta obra y mandamos en nro tiempo y a los que nos suzedieren les encargamos la conciencia para que lo continúen pagando de limosna a dho Convento veinte reales de von en cada un año y para que esta memoria permanezca como es nra voluntad damos poder al dho convto para que apremie al maiordomo que es o fuere de dha cofradia la cumpla porque en caso de falencia no dendra subsistencia ni validazion las demás condiciones que iran expresadas______»

   Queda claro aquí que ambas Imágenes, la del Cristo y la de la Virgen, son de nueva factura y que no se trata de simples restauraciones.

    En la segunda cláusula, se hace hincapié en la posesión que tiene la Cofradía sobres las Imágenes y enseres, despejándose así las dudas existentes antes de la redacción de este convenio:

    «Ytt. con condizion que cada y quando que la Cofradia justificare serle de perjuicio a las sanctas Ymagenes de ella por rruina humedad u otro caso pensado o no pensado que acaeziere si no se remediare por el dho Convento siendo requeridos los Religiosos del aya de ser la dha cofradia y sus hermanos árbitros para sacarla y depositarla en la Parroquial o en otra cualquier Yglesia, Convento, o hermita que le pareziere sin que la comunidad de dho Convento pueda en ello decir arbitrio alguno por ser como son las Ymagenes y demás ornamentos Ynsignias y Vestuarios proprias de dha cofradia____»

    Sin duda, queda clarísimo que la Cofradía tiene potestad para disponer de sus Imágenes y llevárselas en caso de traslado a otra Iglesia o Convento.

    Siguiendo con las condiciones establecidas en esta escritura, en otra de ellas se anota un dato bastante interesante, pues se detalla la ubicación original que ocupó la Cofradía en la iglesia de la victoria tras el traslado desde el viejo Convento:

    «Ytt. con condizion que por ahora y en el interin que se fenece la obra de dho Convento ha de ser obligada la comunidad que es o fuere de el en el discurso de dos meses contados desde oy día de la fha a reedificar la capilla de lo que nezesita que es suelo cielo encañonado y el testero y condenar de manpuesto la puerta que de dha capilla corresponde al patio de dha Yglesia por el perjuicio que se ha experimentado y esta amenazando y por el consiguiente ha de ser de nro cargo el cuidado aseo y culto de dha capilla y poner en el arco de ella rexa de palo, o hierro quedando del cargo de la cofradia la llave para ponerla en poder de la persona o Religioso que le pareziere»

    Sólo existe una capilla desde la cual se podría acceder al patio de la Iglesia: la actual capilla de San José, que fue la ubicación original donde se asentó la Cofradía, la cual, en 1713, estaba aún sin terminar, pues, como se indica, carecía de solería y techumbre.


    En cuanto a misas, sí hubo consenso en respetar las condiciones pactadas en 1690:

    «Ytt. con condizion que la cofradia ha de satisfacer y se obliga a pagar al dho Convento la limosnas y demás propinas que hasta ahora ha pagado por las misas prozesiones y demás asistienzias de la comunidad sin que en esto aya innovación alguna___»

    En otro de las cláusulas, se incide en que los frailes cumpliesen su promesa de dar otra dependencia a la Cofradía y que, a la fecha de la escritura, aún no habían cumplido:

    «Ytt. con condizion que el dho Convento y Religiosos que de presente son y adelante lo fueren han de ser obligados a dar a la referida cofradia una zelda dezente en donde se recojan las Ymagenes y demás ornamentos de dha cofradia en interin que se finaliza la dha obra de la capilla y después le ha de quedar para la custodia y recogimiento de la zera Urnas y demás ornamtos teniendo siempre la llave de dha zelda o quarto el maiordomo que es o fuere de la dha cofradia___»

    La cláusula sexta nos da indicios de cómo era la celebración del día grande de la Cofradía, pues nos habla de una celebración, que suponemos se celebraba tras la procesión:

    «Ytt. con condizion que la noche del Juebes Sancto de cada año la cofradia ha de poner sus asientos en dho Convento para sí y para las cofradías que concurren al combite sin que en esto los religiosos que oy son y adelante lo fueren puedan dar tener acción a estorbarlo por ser la noche de la maior función que tiene la cofradia____»

    Siguiendo desgranando esta escritura, la siguiente cláusula es muy interesante, por cuanto que nos indica, por una parte, que la obra de la Iglesia de la Victoria aún no estaba acabada y, por otra, el motivo por el cual la Cofradía del Nazareno ocupa hoy un lugar tan privilegiado dentro del templo, como es la capilla del Sagrario:

    «Ytt. con condizion que cada que este fenezida la obra de dho Convento ayan de ser obligados los Religiosos del que oy son y adelante lo fueren a darle a la dha cofradia capilla para sus Ymagenes en la derecha colateral de dha Yglesia quedando del cargo de la cofradia dar solamente el costo de los retablos de sus Ymagenes rexas o varandas que para su maior adorno quisieren hazer la dha cofradia porque todo esto ha de ser de su cargo no siendo del de dho Convento mas que darle la capilla en el sitio que va expresado___»

    Nos consta que en 1733 ya ocupaba la capilla del Sagrario.[10]

   La escritura finaliza con la aceptación por parte de los mínimos de las condiciones planteadas por la Cofradía y el reconocimiento de los motivos que les llevan a ello:

«atendiendo a la quietud unión y confraternidad que debemos observar por lo antiguo que es la dha cofradia en nro Convento y a los grandes esfuerzos con que la adelantan los dhos hermanos y evitar el escandalo por donde se puede esperar el descaecimiento de los ánimos, bien informados de nro dro y de lo que en este caso nos conviene hacer aviendo oído y entendido las condiciones desta scriptura que refieren los hermanos maiores Maiordomos y hermanos de la Ylustre Cofradia de nro Padre Jesus Nazareno otorgamos por nos y en nombre de los demás Religiosos que oy son y adelante lo fueren deste dho Convento que azeptamos esta scriptura en todo y por todo como en ella se contiene y nos obligamos a guardar y cumplir y a este dho Convento todas las condiciones que van expresadas sin faltar en cosa alguna porque por todas y qualquiera de ellas a que se falte han de ser árbitros los dhos hermanos de la dha cofradia a sacarla deste dho Convento y ponerla en el que fuere su voluntad sobre que no hacemos defensa ni reclamazion alguna y si la hizieremos queremos que no nos valga y ser desechados de juizio como injustos litigantes y confesando como confesamos la propiedad y señorío que tiene la dha cofradia a dhas Ymagenes y en la manera que dho es todos los otorgantes nos obligamos cada uno por lo que assi toca a guardar y cumplir con lo que va obligado a cuya firmeza y seguridad obligamos los bienes y rentas deste dho Convento avidos y por aver, y damos poder cumplido a los jueces y justizias de su Magestad que a cada uno nos sean competentes para que a ello nos apremien como por sentencia pasada en cosa Juzgada consentida y no apelada renunziamos las leyes fueros y dros de nra defensa y favor y la que prohíbe la gral renunziazion de ellas y así lo otorgamos en la Villa de Alcala de los Gazules en quatro días del mes de Abril de mill setezientos y treze años Y los otorgantes que yo el ssno doy fee conozco lo firmaron los que supieron y por los que no un testigo que lo fueron Dn Alonso de truxillo y Naba Don Domingo Muñoz de la Vega Presbiteros Benefiziados de las Yglesias desta villa y Dn Sebastian Antonio de Uranda todos vezinos de ella______»

    Pero no son todas las sorpresas que nos deparó el hallazgo de este documento, pues al final del mismo, se anotó, en fecha indeterminada, una nota marginal que recoge nuevas adquisiciones:

«Después de la fha desta scripra se hizieron y compraron para la dha cofradia siendo hermanos della el numero de scrivos desta vª las alaxas siguientes = el cordon dorado de nro Pe Jesus, Potenzias de plata = Diadema de Plata, vestido de raso liso carmesi y verde de sotana y manteo y urna al San Juan, Alva de Bretaña guarnesida de encaxe para nro Pe, vestido de tafetán doble a la sta Veronica = ocho faroles que costaron doze pesos = frontal, quatro candeleros torneados, manteles guarnesidos de encaxes para el altar de nro Pe, nichos de madera pintados y velos de tafetán morado para las Ymaxenes = Lo qual Para que en todo tiempo conste se anota =

(rubricado: Carlos del Fierro)»

    Como dato curioso, anótese aquí el haber dejado constancia de que los todos los escribanos eran hermanos de la Cofradía, e, igualmente, que se confirma la existencia de la talla de San Juan evangelista.

    En este periodo frenético de adquisiciones, que, como dije, deben guardar relación con la celebración del primer centenario de la Cofradía (debió fundarse en torno a 1610-1611) los gastos se dispararon y nos consta aportaciones económicas cuantiosas de algunos fieles. Nos consta que, en 1719, Francisco Romero Catalán destina una limosna de 50 ducados a la Cofradía. Unos años antes, Constanza María del Peral, dejaba 25 pesos para hacer un retablo al Nazareno.[11]

    En otro orden de cosas, el próximo martes santo, 15 de abril, se cumplirán 25 años de la inauguración de la Casa-hermandad de la Cofradía del Nazareno, que se construyó sobre un solar que fue caballeriza del extinto Convento. Pero dicho terreno no pasó a formar parte del mismo hasta pasado medio siglo desde la mudanza desde extramuros. El 26 de febrero de 1731, el corrector de los mínimos, Fr. Francisco Caballero, pidió al ayuntamiento «un rincón y sitio que esta a las espaldas de la capilla Maior devaxo de los caños de dha capilla y cerca de dho combento que lo necesita para un quarto que servirá de abrigo a dha capilla y cerca que será de quatro varas de ancho y ocho de largo poco mas en que resevira mrd».[12] Finalmente, el solar pasó a menos del Convento el 2 de agosto de 1731.[13]

    En definitiva, resumiendo todo lo expuesto, y como puntos más importantes, la Cofradía se fundó con anterioridad a lo que hasta ahora se creía, puesto sabemos de su existencia en mayo de 1611 y su Titular, la Imagen de Jesús Nazareno, fue realizada entre 1709 y 1713, lo que significa que nos encontremos ante una de las primeras obras salidas de la gubia del taller de José Montes de Oca.




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