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sábado, 10 de octubre de 2020

La familia de Sáinz de Andino



Artículo publicado en la revista
 "Fiestas y Velada en Alcalá de los Gazules en honor de Ntra. Sra. de los Santos" de 1969. 


(En homenaje al Colegio de su nombre) 


      No existe todavía un verdadero biógrafo de Pedro Sáinz de Andino, el ilustre autor del Código de Comercio y promotor de tantas insignes empresas mercantiles y jurídicas. Esta desproporción entre las escasas noticias de su persona y la enorme importancia de su obra es, como dice el exministro don Jesús Rubio, «extrema y extraña». Deseoso de remediar en lo posible dicha laguna, Rubio, en su obra Sáinz de Andino y la codificación mercantil (Madrid, 1950), recogió algunos datos del jurista y de sus familiares, tomados fundamentalmente de la Información de Hidalguía, etc., para el ingreso de don Pedro en la Orden de Carlos III. Hemos querido perfeccionar la tarea, aportando nuevas noticias relativas a la estirpe del jurista alcalaíno, para lo que nos han servido, sobre todo, las referencias halladas en los expedientes alcalaínos en el Archivo de la Curia Diocesana de Cádiz, relativos a Rufino (1801) y Juan de Andino (1783). 

     Contra lo que dice Rubio, el abuelo de Sáinz de Andino no contrajo matrimonio en Cádiz, sino en Bornos (véase partida de bautismo del hijo Juan). Después de la boda se estableció en Ubrique, donde nació su hijo Rufino, y luego en Medina Sidonia, donde nació el 8 de febrero de 1759 su segundogénito Juan, bautizado el siguiente día 10 (libro 25, folio 65). Seguramente ya nacida también la hija María (de la que se sabe ahora por vez primera y que casaría con Julián Japón, natural de la Puebla de Coria), pasó a Alcalá de los Gazules hacia 1777. En Alcalá figura la defunción del abuelo de nuestro Jurista, al libro 7, folio 32 vuelto, el 6 de noviembre de 1785, habiendo testado el anterior día 2, ante don Gaspar Troyano, escribano del Cabildo y público de la villa, y nombrado herederos a sus hijos. Expresamente declara no tener bienes propios, ni de su mujer, sino sólo gananciales. La viuda, doña Petronila Pinceti, casó en segundas nupcias con don Pablo Villoslada, y falleció en 1797, dejando también su herencia a los tres citados hijos (libro 7, folio 180 vuelto). 

     Juan de Andino y Pinceti tuvo sus dificultades para casarse —como al fin lo logró— con la alcalaína Isabel Álvarez Sánchez, en cuyos trámites firman los padres de los contrayentes otorgando su permiso. Por cierto, que el padre de la novia era Antonio Álvarez del Cristo, apellido que se relaciona tradicionalmente con el cortijo del Saltillo o del Cristo, y con la estirpe del célebre Mendizábal (don Juan Álvarez Méndez). 

     Rufino, el padre de nuestro ilustre paisano, casó dos veces. La primera, el 28 de abril de 1784 (libro 13, folio 21), en Alcalá y con la alcalaína doña Elvira Álvarez Sánchez, que a pesar de la identidad de apellidos, no es hermana de la citada doña Isabel, pues aquélla era hija de los también alcalaínos don Pedro Bernardo de Álvarez Vitorino y doña Francisca Sánchez López Daza. Los Álvarez Vitorino fueron hidalgos, como consta, por ejemplo en la excepción de alistamiento el año 1782 de don Sebastián, hijo de don Pedro Bernardo y hermano de doña Elvira. Tenían casa en la calle de los Pozos, y debe rectificarse la afirmación de Rubio de que era una «modestísima familia labradora». Rubio ha confundido personas, pues los que da por padres de doña Elvira son sus abuelos: Pedro Álvarez Terón y Dª María de Oliva, los cuales sí eran labradores modestos. Pero los padres de doña Elvira eran ricos, con labranza y ganadería de envergadura, como consta por la partición de bienes al fallecimiento de la madre, doña Francisca, en la que entraron a la herencia cinco hijos, recibiendo cada uno un lote apreciable. (Escritura ante el escribano de Alcalá don Rafael González de Lora, el 4 de septiembre de 1808). 

     Don Rufino fue diputado del Pósito Común de Alcalá en 1789. 

     Del matrimonio de Rufino con Elvira nació el Jurisconsulto don Pedro Sáinz de Andino y Álvarez. Pero fallecida su madre el 23 de octubre de 1800 en Puerto Real (a donde se trasladó el matrimonio en 1791), el viudo contrajo nuevas nupcias con doña María Gómez y Farfán de los Godos, natural de Lora del Río y viuda a su vez de don Pedro Moreno, el cual había fallecido en Alcalá de los Gazules. Es curioso el dato de que ambos consortes premuertos lo fueron en la epidemia de fiebre amarilla de 1800, si bien uno en Puerto Real y otro en Alcalá; también lo es la noticia marginal del fallecimiento en la misma epidemia del maestrante de Ronda don Alonso Delgado de Mendoza y Peña, padrino que había sido del futuro gran jurista. Don Alonso, administrador del Duque, debió traerse de Medina a los Andino; precisamente ese año de 1800, a 23 de septiembre, continua don Rufino desempeñando el empleo de Fiel interventor de la almona de Puerto Real, de los privativos de la Casa Ducal de Alcalá (Medinaceli), en la que sirvió también su padre. En 1803, Rufino vuelve a Alcalá al ser Mayordomo de Propios a seguía con este cargo en 1806. Doña María Gómez dio a luz a Josefa Sáinz de Andino, hermanastra de nuestro don Pedro, la cual casó con don Hipólito Abela Echarri. 

     La madre del jurisconsulto, doña Elvira, tenía 36 años al morir, y otorgó testamento ante don Lorenzo Pereira, escribano portorrealeño. Al contraer su padre las segundas nupcias, nuestro Pedro tenía 15 años, era bachiller en Teología e Iniciaba su carrera universitaria en Sevilla. 

     De María del Carmen Sáinz de Andino y Álvarez se sabe que casó con un Salido, del que tuvo dos hijas: María Cayetana y Angela. 

    Rufino José, hermano también del autor del primer Código español de Comercio, era en 1842 Teniente de Caballería retirado, y fue agraciado, como su hermano Pedro, con el nombramiento de Caballero supernumerario de «la Real y distinguida» Orden de Carlos lll (expediente en el Archivo Histórico Nacional, nº 2.452). En la asamblea de la Orden de 27 de noviembre de 1830 había sido aprobada la Información de don Pedro (A. H. N. nº 2.066). 

Exvoto de Rufino Andino conservado en la Ermita de Ntra. Sra. de los Santos
     
      A la vista de la pertenencia a este Orden de los Sáinz de Andino, bien se comprende una vez más las frases de don Vicente Vignau respecto al «Índice de pruebas» de los Caballeros de Carlos III, publicado en 1904: que «constituye no sólo un tesoro inapreciable de documentos genealógicos relacionados con un número considerable de familias ilustres, sino el fondo biográfico de la mayor parte de los hombres públicos de alta consideración que han florecido en España en estos tres cuartos de siglo, y fueron condecorados con esta distinción, tenida siempre en la más alta estima»

Árbol genealógico de la Familia Andino

viernes, 15 de mayo de 2015

Sainz de Andino al descubierto (y V)





     En octubre de 1855 prácticamente da por finalizada su carrera cuando enferma de cólera morbo, siendo jubilado por Real Decreto de la reina el 30 de noviembre: “Atendiendo a los meritos, circunstancias y quebrantada salud de don Pedro Sainz de Andino, Consejero Real Ordinario cesante, vengo en concederle la jubilación…” [51] A mediados de julio del año siguiente, 1856, lo encontramos nuevamente tomando las aguas de los Baños de la Puda, en Esparraguera (Barcelona) desde donde escribe al duque de Riansares, que se había visto obligado a exiliarse en Francia con su esposa, la reina María Cristiana por diversos escándalos familiares y empresariales, aprovechando para volver a mostrarles su lealtad: “si yo puedo de algun modo concurrir a la fácil cuanto gloriosa vindicación de los ultrajes hechos al augusto nombre de S. M. y al intachable decoro de V. me ha tenido y me tiene siempre a su disposición en Madrid, en Paris y en donde quiera que pueda serle útil.” Para acabar con una sentencia lacónica: “los últimos acontecimientos son motivo para hallarse cada cual en su casa.” [52] Abandona estos baños el día 23 de julio, siendo sorprendido por un “batallón de foragidos” cerca de Martorell que lo tienen secuestrado durante 3 horas, para llegar finalmente a Tarragona. [53]



       A pesar de su estado de salud, Andino mantiene cierta actividad empresarial, pues el 4 de junio de 1857, constituye una sociedad con Antonio y Fermín Pérez Ordóñez para explotar un molino y una fábrica de Harinas en la localidad de Rio Frio de Loja en Granada. [54]



       Pocos días después fallece su esposa en Jerez: “Ha fallecido el dia 23, en Jerez de la Frontera, la Exma. Señora doña Ana Villanueva, mujer que fue del Exmo. Señor don Pedro Sainz de Andino, senador del reino.” [55]

       Parece ser el alcalaíno tuvo cierto desapego familiar, puesto que él vivía en Madrid con su ahijada y su ama de llaves mientras que su esposa vivía en Jerez, al igual que su hija Joaquina. Es más, pocos días después de fallecer su esposa, escribe una carta al duque de Riansares donde no menciona ni una sola palabra al respecto y se preocupa sin embargo por su situación laboral: “sigo en el mas completo retraimiento, dedicado unicamente a mis trabajos literarios, mediante a que el Sr Duque de Valencia no quiso darme cabida en el restablecimiento del Consejo” tal como hizo con otros antiguos miembros. Termina con una sentencia que muestra un carácter orgulloso: “Arrieros somos y el camino andamos.” [56]

         Tan sólo en otra carta posterior, con fecha de 22 de julio de 1858, hace una leve y fría referencia a su esposa: “El otoño pasado creí tener esa satisfaccon (besar la mano de la reina) y me lo impidió la liquidación de una testamentaria de familia” [57]

        En julio de 1859 se desplaza hasta los baños de Panticosa, en Huesca, desde donde parte hacia Italia para ver al duque de Riansares, pero al llegar a Bayona recibe la noticia de que su sobrina, que se hallaba tomando los baños de mar en Barcelona, había sufrido una caída del carruaje que “le había causado una herida grave en la pierna” saliendo inmediatamente para Cataluña. [58] En noviembre de este mismo año, una finca que Andino posee Somaen, Soria, se ve afectada por un expediente de expropiación para la construcción de la vía férrea que unirá Madrid con Zaragoza. [59]



        Dos años y medio más tarde, el 27 de enero de 1863, el jurista firma un pagaré en que se obliga a satisfacer a Concepción de Frías, su ama de llaves, 36000 reales que le había prestado con el interés del 6 % anual, pagaré que será renovado justo un año después. [60]

misa difuntos

       Finalmente, Pedro Sainz de Andino fallece en Madrid el 24 de abril de 1863, siendo enterrado el día 26, tal como recogen varios periódicos de la época: “Anteayer fueron conducidos a la ultima morada los restos mortales del escelentisimo e ilustrísimo señor D. Pedro Sainz de Andino, gran cruz de Isabel la Católica, caballero de la real y distinguida órden de Carlos III, académico de la Historia individuo de la estinguida cámara de Castilla, fiscal mas antiguo del supremo consejo de Hacienda, consejero real jubilado, director general de archivos y senador del reino, que falleció en la noche del 24. El Sr. Sainz de Andino deja imperecederos recuerdos en la magistratura, y entre otros títulos cuenta el haber sido autor del Código de Comercio vigente” [61]

 
       El jurista había otorgado su testamento en Valencia el 6 de agosto de 1856 en Valencia, dejando por única heredera de las cuatro quintas partes de sus bienes a su hija Joaquina. Tuvo otra hija, llamada Rafaela que había fallecido. El testamento parece refrendar ese desapego familiar pues contrasta la frialdad con que se refiere a su esposa: “declaro hallarme casado con la señora doña Ana Villanueva” con la efusividad con que habla de su ahijada: “Por el entrañable cariño que profeso a mi muy amada ahijada Teresa Novella y destamberrat… le lego y mando la cantidad de cien mil reales vellón en efectivo metálico”. Asimismo su ahijada recibe la biblioteca de Andino: “lego asimismo a la referida doña Teresa Novella toda mi librería, si se casare con profesor de jurisprudencia, abogado o empleado en la administración publica, y en su defecto lego dicha librería a la Real Universidad Literaria de Sevilla”. Posteriormente, en 1865, Teresa Novella donará la biblioteca a la universidad hispalense: “Habiendo donado a esa Escuela doña Teresa Novella la librería que perteneció á don Pedro Sainz de Andino, y que esto le dejó por legado condicional compuesta de 2,186 volúmenes, la Reina (Q. D. G.), conformándose con lo propuesto por V. S., se ha dignado mandar se den las gracias á la donante por su apreciable y útil regalo y que se haga público por medio de la Gaceta de Madrid su generoso desprendimiento. [62] Esta biblioteca de Sainz de Andino estaba considerada como la tercera de España de su época por su número de volúmenes. [63] Ciertamente Teresa hace esta donación porque en 1865 se halla casada con Enrique Castrillón, que no debía ejercer ninguna de las profesiones que menciona Andino en su testamento. [64]

      El aprecio de Andino por su ahijada es tal, que el 17 de septiembre de 1852 otorga una escritura en Madrid comprometiéndose “a dar en metalico a Dª Teresa Novella cuando se casase 60000 rs vn en clase de dote”, desvelando además que el deseo del alcalaíno era que ésta casase con su sobrino: “obligándose a aumentar dhos 60000 rs con otros 40000 si la Dª Teresa se casaba con su sobrino D. Eduardo Abela Sainz de Andino” [65] En cambio, Andino tan solo deja a sus sobrinos carnales la cantidad de 4000 reales para cada uno. También se acuerda de su ama de llaves en su testamento, a la que lega todo el ajuar de su casa, incluidos muebles, ropas y alhajas. Posteriormente, en su testamentaría, consta junto al ajuar de la casa que Andino poseía una yegua y una berlina. [66]



       La hija de Sainz de Andino, tan solo sobrevive un año a su padre, pues existe un auto de testamentaria de la misma en Jerez, fechado el 12 de mayo de 1864, donde se menciona a su esposo, Manuel María Cevallos y Rubio, de estado viudo , de edad cuarenta y ocho años. [67]

       En 1866 aún no se había ejecutado la totalidad del testamento de Sainz de Andino, ya que al morir su hija abintestato, es decir, sin hacer testamento, todos los herederos entran en disputa para repartirse los bienes. Finalmente, acuerdan sacar en pública subasta un molino que Andino había comprado en Daimiel, en el Puente del Navarro, dentro de la dehesa Zacatena a los herederos de González Gasco, y cuyo comprador, como mejor postor, fue Florentín Novella, esposo de una de las sobrinas del jurista, precisamente cuestionado por el resto de los herederos por dilatar el proceso del reparto de bienes: “las cavilaciones y las prevenciones de Novella, deseando de continuo practicar lo que pueda favorecerle aunque perjudique a los demas y mirando con disgusto cualquier cosa que sea beneficiosos a otro coheredero.” [68]

Carta de Eduardo Abela al abogado Cortina

       En definitiva, Pedro Sainz de Andino fue un fiel servidor del poder, un afecto al poder (josefino, liberal, absoluto, moderado), [69] un “personaje reservado, poco inclinado al cultivo de amistades o relaciones sociales (no parece haber frecuentado el trato social ni entre los círculos políticos ni entre los intelectuales, ni las tertulias, ni los salones, tan propios del modo de vida de la época, ni tan siquiera las reuniones de la Academia de la Historia, de la que fue miembro primero como académico de honor y luego de número). Por su forma de actuar parece más bien un sujeto ambicioso y hábil para moverse en los círculos de poder para obtener situaciones de ventaja.” [70]


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viernes, 8 de mayo de 2015

Sainz de Andino al descubierto (IV)




      El 25 de noviembre de 1845 toma posesión del cargo de Consejero Real para el que fue nombrado por Real Decreto de 27 de septiembre [39]. En marzo del año siguiente, 1846, Sainz de Andino aparece como socio residente en Madrid del Instituto Industrial de España [40] y justo un año después, el 10 de marzo de 1847 por fin es nombrado Senador, viéndose obligado a arrendar las ferrerías de Santa María del Val y de Hoz seca. Posteriormente, el 12 de mayo es nombrado académico de la Historia. A pesar de desprenderse de los negocios antes mencionados, su actividad empresarial no cesa, pues al año siguiente, el 28 de julio de 1848, registra a su nombre una mina de Hierro llamada de Santa Teresa, en el Puntal del Refrenton, dentro del término de la localidad de Rata, en Guadalajara. [41]



        A partir de esta época cobra especial relevancia la relación entre nuestro paisano y Agustín Fernando Muñoz y Sánchez, Duque de Riansares, segundo esposo de la reina María Cristina, con quien se había casado en secreto apenas dos meses después de fallecer Fernando VII. Este duque, a quien podríamos tildar de “proto-Urdangarín” por su utilización del poder en su beneficio propio, participando en muchos “pelotazos” y especulaciones con la sal, el ferrocarril o la trata de esclavos. Se llegó a decir que no había negocio industrial en que no participara el duque. El alcalaíno se convierte en su consejero particular, mediador y asesor en muchos asuntos. Así en marzo de 1848 pone en contacto a un comerciante de Barcelona con el duque: "Dn Tomas Comas, respetable comercte de Barcelona cuyas cartas remití a V. el verano ultimo, desea ponerse a su disposición y recoger el diseño del escudo de armas qe ha de ponerse en la alfombra qe V. le tenia encargada.” [42] Pocos meses después, en julio, le aconseja conocer a Ignacio Loperena, empresario que hizo fortuna con el negocio armamentístico: “…yo me tomo la confianza de dirigirlo a V., seguro de la satisfacción qe tendrá en conocerle y entrar en relaciones con persona tan apreciable y de cuyo viaje podrá España sacar gran provecho” [43]

      Justo un año más tarde, Sainz de Andino vuelve a sufrir problemas de salud, acudiendo el 10 de julio de 1849 a los baños de Zaldúa, en Zaldívar, Vizcaya: “Aunque salí de Madrid gravemente enfermo en seis días que llevo de estos baños y aguas han desaparecido los vómitos nerviosos y la tos convulsiva que me dejaba sosegar un momento.” El 24 de julio abandona los baños para descansar durante dos semanas en Bilbao. [44]


   Los problemas de salud se convierten en una constante, pues en el verano siguiente nos lo encontramos tomando las aguas medicinales, esta vez en los Baños de Santa Águeda, en Guipúzcoa el 21 de julio de 1850. [45]

        Siguiendo con el asesoramiento que Andino hace al duque, a finales de diciembre de 1850 nuestro paisano le desaconseja un negocio que tenía entre manos: “llamar su atención acerca de la empresa de Mieres, no en la parte correspondiente a su curso administrativo, pues ya habrá V. visto que esta corriente y se han desestimado las reclamaciones de los accionistas disidentes, sino bajo el concepto de las ventajas que pueda traer el largo y complicado expediente obrado en la sección, podrá no ser de un resultado muy feliz y creo que antes de hacer a V. mayores desembolsos convendrá que tome sre este negocio informes seguros, ilustrados e imparciales.” [46]

       El 29 de enero de 1853 Sainz de Andino sufre una congestión cerebral que a punto está de acabar con su vida: “en la noche del 29 al 30 de Enero tuve un peligroso amago de congestion cerebral, de cuyas consecuencias pudo librarme el acierto y prontitud con qe Roviralta dispuso una copiosa evacuación de sangre.” [47]


      A pesar de ello, no deja de cumplir con sus obligaciones: “Debil todavía no quise faltar a la solemne función de acción de gracias del dia 2 y el intenso frio que se sufria en la Yglesia, me causó bastante daño, hallándome convaleciente.” Días después el jurista vuelve a desaconsejar otro negocio al duque: “yo me felicito por aquel mismo interés de que la participación de V. en el negocio sea tan insignificante como me dice puesto que cada dia se fortifica en mi animo la convicción de que en vez de honra y provecho no dará de si sino perdidas y conflictos. Me remito al tiempo.” Por su parte, el duque quiere agasajarle con unas acciones que Andino rechaza: “me lisonjeo por mi parte de que V. no ha podido suponer por un solo momento de que yo echase de menos las acciones del Ebro, que V. me recuerda, pues aun cuando tubo la generosidad de ofrecérmelas, aseguro a V. bajo mi palabra que jamas penzé aceptarlas.”

       En abril de 1854 Sainz de Andino escribe una carta a Antonio María Rubio, secretario particular de la reina madre María Cristina, que desvela el lado más humano de nuestro paisano, pues pide que interceda por un conocido: “agravándose cada dia mas la triste situación de Dn Jose Chorot, su muger y diez hijos, por consecuencia de haberle dejado cesante después de 32 años de servicio ruego a V.… no deje de repetir su recomendación al Ministro de Hacienda, para obtener la reposicion de Chorot en su empleo” [48] Dos meses más tarde su precario estado de salud vuelve a resentirse, viéndose obligado a que le practiquen sangrías: “Un grave ataque de sangre al cerebro que no ha cedido sino a repetidas evacuaciones” [49] Cuando a finales de junio de ese mismo año se produce el alzamiento militar y popular conocido como la Vicalvarada, poniendo fin a la década moderada y dando paso al bienio progresista, el alcalaíno se encuentra “en Barcelona, tomando las aguas sulfurosas de la Puda” [50] y siendo del sector moderado, decide retirarse “al pueblo de Alcazar de San Juan en la Mancha… retirado al rincón de mi ogar y alejándome completamente del torbellino borrascoso de la política dominante”


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viernes, 1 de mayo de 2015

Sainz de Andino al descubierto (III)




      Gracias a las cartas conservadas en el Archivo Histórico Nacional podemos conocer aspectos desconocidos de la vida de Pedro Sainz de Andino tras su cese como Fiscal en 1834, tanto íntimos y personales, como de su vida pública con su vuelta a la política, pues en ellas refleja sus ideales, sus problemas de salud y mostrando una relación muy cercana, con la reina regente María Cristina. Así, en 1841, ante la inestabilidad política, y viendo cumplidas las predicciones que en su día le hiciera a la reina, no pierde ocasión para resarcirse, escribiéndole el 4 de agosto: “Ocho años de funestas lecciones han puesto en claro, de parte de quien hubo previsión y tino para calcular lo que convenia en aquella época critica: si de la mia, o de la de los hombres del poder que resentidos de mi opinión y de que francamente la hubiese expuesto a V. M. lograron comprometer mi crédito en su augusto animo, y separarme de la importante y elevada magistratura, que por servicios eminentes me había conferido el Rey difunto.” [26]



       Posteriormente, en otra carta del día 24 se declara ferviente servidor de Isabel II: “Ni he olvidado ni faltará jamás a la solemne palabra que empeñé a mi venerado soberano y bienhechor el Sr Dn Fernando 7º en el acto de condecorarme con la Gran Cruz de Ysabel la Católica en el dia 22 de Julio de 1833, que hasta el ultimo instante de mi vida se consagrará esta al servicio de su augusta hija, sirviéndola con el mismo zelo y fidelidad que había procurado acreditar a S. M.” [27]

   
        Por otro lado, Sainz de Andino es pionero en 1842 con uno de sus negocios: “Con no menos satisfacción anunciamos que uno de estos dias últimos ha entrado en el museo la primera hoja de espada, que en la fábrica de Toledo se ha construido con acero español de la de Torete, propia de Don Pedro Sainz Andino. Hasta ahora se había empleado el acero estranjero, pero ya felizmente no le necesitemos, porque este ramo de industria nacional ha sido perfeccionado por el Señor Andino, gracias á sus desvelos é inteligencia y por lo que es digno de la estimación pública” [28]



       A finales de febrero de 1843 Sainz de Andino se presenta en las elecciones como candidato a senador por el distrito de Talavera de la Reina (Toledo) obteniendo tan sólo 5 votos. [29]



       Meses más tarde, el 27 de junio, el jurista registra a su nombre la mina de hierro titulada Camarera, en el término de Velilla de Medinaceli, provincia de Soria [30] donde instala otra ferrería, que con el tiempo será sustituida por una fábrica de harinas.[31] Sin embargo, el jurista debe comprar esta mina con anterioridad ya que el 13 de mayo otorga una escritura para reconocer la participación de su ama de llaves en la mina y Herrería de Velilla. [32]



       En los últimos días de junio de 1844 sus problemas de salud se agravan, tal como el mismo Andino narra a la reina regente: “Habiendome prescripto los médicos para mis padecimientos del estomago el uso de las aguas acidosas de San Hilario y de las sulfurosas de Esparraguera, saldré de esta Corte para Cataluña el 27 de este mes…” [33]. En la misma carta hace gala de una extraordinaria visión política, presagiando un cercano fin de la monarquía: “yo no puedo dejar de anunciar a V. M. como un pronostico infalible, que la Monarquia se pierde irremediablemente y que no pasará mucho tiempo sin que sobre las ruinas de los Templos de Dios y con sangre inocente que habrá corrido a raudales, trace la mano impia de los revolucionarios la ruina del Trono de Ysabel 2da”

       Aprovecha además para vanagloriarse de avisar de los peligros venideros y de haber sido leal a Fernando VII: “Por mi parte, Señora, me lisonjeo de haber hecho cuanto me ha sido posible en bien de mi país y en servicio de mi Reyna. He prescrito los peligros y los he indicado oportunamente, expresando su origen y anunciando los medios de remediarlos. Asi he cumplido fielmente con el ultimo encargo que debi a la confianza del Rey y con lo que me prescribe la lealtad que siempre he guardado a V. M.”



       Aprovecha también para seguir ejerciendo de informador: “vigilante permanente de los alevosos proyectos de los revolucionarios, debo elevar a su augusto conocimiento las noticias que he adquirido de personas respetables, dignas de todo crédito”. Asimismo, recela de la libertad de imprenta, usada como arma por los detractores de la monarquía: “…todavía tiene (la revolución) por desgracia a su disposición los mismos medios que tantas veces le han servido para alzarse con la dominación tiránica del país y si tras la pujante palanca de la imprenta, de que tan escandalosamente esta disponiendo”

       Sainz de Andino se gana la confianza de la reina regente en todos estos años, tanto que el propio Andino lo recuerda en una de sus misivas: “V. M. se ha dignado decirme que cuenta conmigo y V. M. no quedará engañada en su confianza.” [34] Es más, tiene un trato muy personal con ella, hasta el punto de enviarle un remedio para un dolor de muelas: “he aprovechado las pocas oras que han transcurrido desde ayer tarde hasta este momento en que voy a marchar para preparar el elixir odontológico, que entregará a V. M. Dn Tomas Cortina. Pido a Dios que sea eficaz para aliviar el padecimiento de V. M. asi como lo ha sido para mi. Adjunta es la nota para su uso”. 



       El jurista aprovecha sus viajes por cuestiones de salud: “en seguida tomaré nueve baños en Arechavaleta” para seguir con sus tareas de espionaje: “Yo me detendré, Señora, en Zaragoza (…) para hacer lo que conviene en servicio de V. M. pues me consta que se esfuerzan los revolucionarios en promover en Aragón nuevos movimientos y que han salido varios emisarios de Madrid con este objeto, provistos de recursos.” 

       Pocos días después, el 21 de julio se traslada a Zaragoza, siguiendo con sus labores de espionaje: “en mi viaje desde Barcelona a esta ultima tuve presente que debe interesar a V. M. saber a punto fijo el objeto del viaje de Madoz a Lérida y procuré averiguarlo…” [35] llegando incluso a cambiar el lugar de los baños medicinales para cumplir su cometido: “…como esto interesa tanto, estoy casi decidido para alejarme menos de esta Ciudad, a tomar las aguas sulfurosas de Gravalos, que solo distan 18 leguas de esta Ciudad, porque desde Arechavaleta hay 50 leguas de distancia y no podría ejercer una influencia tan activa”

       Diez días más tarde vuelve a escribir a la reina para informarle que habían confundido a Madoz con otro diputado. En la misma carta, Andino se posiciona a favor del clero: “Por causas que son ciertamente incomprensibles, los ministros han desechado aquellas disposiciones, que como V. M. sabe, estaban ya preparadas y lejos de haber hecho nada que sea positivo a favor del clero…” y se declara ferviente defensor de la Monarquía: “…no quedará exterminada (la revolución) ni dejarán de repetirse sus abominables excesos mientras que el gobierno no se decida a reponer la Monarquia con todo su poder y su fuerza.” [36]

       En el mes de Agosto, los problemas de salud de Sainz de Andino se agravan, pasando el día 26 a la localidad madrileña de El Molar “a tomar las aguas medicinales por diez o doce días, para aliviarme de un fuerte ataque neurológico que estoy padeciendo desde la semana pasada.” [37]



      Antes de marcharse informa a la reina madre de que se presenta a las Cortes, dato desconocido hasta ahora: “Aunque hasta que la Reyna ha sido declarada mayor, había reusado admitir candidatura alguna para Diputado a Cortes, estando ya S. M. en ejercicio de su poder Supremo y hallándome persuadido de que en las difíciles y escabrosas cuestiones que van a discutirse en las próximas Cortes, pueden ser útiles para el servicio de la Reyna los esfuerzos de mi zelo en defensa de los augustos derechos del Trono, me he prestado a ser comprendido en la candidatura de la Provincia de Toledo.”




       A principios de octubre la salud de Andino vuelve a resentirse: “…por hallarme convaleciente de la aguda inflamación nerviosa que he sufrido en el estomago, después que regresé de las aguas minerales del Molar” [38] Asimismo, se lleva un varapalo al no salir elegido en las elecciones: “no he sido elegido para las Cortes…sin embargo de haberseme incluido en las candidaturas de Zaragoza, Teruel y Toledo” En su carta a la reina madre habla de movimientos para que no saliera elegido: “Se ha puesto, Señora, grande empeño por personas bien conocidas de V. M. en impedir a toda costa que en las Cortes se levantara una voz fuerte y concienzuda…no ha habido genero de intrigas, de ilegalidades y de coacciones que no se hayan empleado.” Nuestro paisano acaba su carta preguntando a la María Cristina por el éxito de su brebaje para el dolor de muelas: “Señora, si he tenido la suerte de que el elixir odontológico haya aliviado la dolencia de V. M., espero tener la honrra de remitirle mayor cantidad.”


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viernes, 24 de abril de 2015

Sainz de Andino al descubierto (II)




      Regresa a España para ejercer de promotor fiscal del juzgado de primera instancia del partido de Tortosa a partir del 9 de marzo de 1821, tomando posesión el día 12, cargo que desempeña hasta el 24 de febrero de 1822 [12] En este periodo se destaca como un ferviente liberal, [13] escribiendo varios artículos en el “Diario de Barcelona” y publicando en Tortosa una obra con el título “De la constitución y del derecho que tienen todos los pueblos a constituirse del modo que crean más conveniente”. Tras el fin del Trienio liberal, en 1823 se ve obligado a huir nuevamente a Francia por sus simpatías y servicios a esta causa, regresando en 1827 bajo la protección del ministro de Hacienda López Ballesteros. A finales de este año se ofrece a Fernando VII para elaborar un Código mercantil, quien por Real Orden de 9 de enero de 1828 le encarga la formación del Código de Comercio, a la vez que le nombra Secretario de la Junta creada con idéntico fin. 

       En otro orden de cosas, pasado el verano, el 29 de septiembre, Andino otorga una escritura para donar “una casa que le pertenece en el lugar de Torrente de Cinca” (Huesca) a Concepción de Frías, su ama de llaves hasta su fallecimiento, en remuneración por sus servicios. Además de ésta, posee otra casa en Alcázar de San Juan (Ciudad Real). [14]



       El 16 de marzo de 1829 es nombrado Intendente de Provincia de 2º clase con sueldo, goces y honores de tal en ejercicio, con encargo de continuar en la formación del Código. El 30 de mayo, onomástica de Fernando VII, se promulga el Código de Comercio, siendo nombrado el 18 de julio Fiscal del Supremo Consejo de Hacienda y al año siguiente, 1830, caballero de la Orden de Carlos III. En 1833 se le concede la Gran Cruz de Isabel la Católica. Pedro Sainz de Andino llega al cénit de su carrera como jurista y político. Este mismo año, apenas un mes antes de morir el monarca, nuestro paisano escribe el 17 de agosto una carta de carácter “muy reservado” al rey con un informe sobre la construcción de un canal sobre el rio Tamarite en Aragón [15] en la cual, entre otras cosas, hace una referencia a nuestra comarca, comentándole que no es aconsejable dejar en manos privadas grandes extensiones de terreno: “Otro tanto se puede decir de la Laguna de la Janda concedida tambien al mismo Riera, que de no volver al Estado tendrá en ella una propiedad que llegará a ser equivalente al Soto de Roma”



        Parece ser que Sainz de Andino nunca gozó de un buen estado de salud, como iremos viendo, pues son muy frecuentes sus visitas a diferentes baños medicinales. Así, en la misma carta anterior, informa a Fernando VII de los problemas que sufría: “Con permiso del Ministro de Hacienda me propongo pasar a tomar las aguas de la Fuente de la Hoz en termino de Torete, a cuatro leguas mas aca de Molina, para hallar alivio en unos fuertes dolores de cabeza qe estoy padeciendo este verano.”




       Pero no todo son luces en torno a Sainz de Andino, pues tras la muerte de Fernando VII el 29 de septiembre de 1833, pronto surgen voces descalificándolo. Ya en su día, Alberto Lista, antiguo compañero de Andino en el claustro de la Universidad de Sevilla y en el exilio francés, no dudó en calificar a nuestro paisano de “monstruo de inmoralidad”. Por otro lado, Fernando Calvo Rubio, escribiente de la comisión que redactó el Código de Comercio, publica el 12 de mayo de 1834 una carta en el periódico El Eco del Comercio acusando a Andino de aprovecharse del trabajo de dicha comisión y de utilizar recursos oficiales en su beneficio propio, así como de plagio de parte de un proyecto de Ordenanzas del Consulado de Málaga que el propio Andino tenía secuestrado y no había pasado a la comisión. Añade además que el resto de los miembros de dicha comisión desconocían que Sainz de Andino trabajaba por su cuenta en un proyecto paralelo, que fue el que finalmente se aprobó, desestimándose el presentado por ésta: “era de admirar por cuantos medios se entorpecían los trabajos de aquella, causando asi el retardo de su conclusión. Ya todos los Sres. de la comisión habían presentado redactados los libros que esta respectivamente les encargara, cuando Andino ni siquiera un artículo tenia trabajado de los libros 4º y 5º cuyo desempeño se le encomendó; Por lo cual, habiendo remitido el Consulado de Málaga unas ordenanzas trabajadas por él, que recibió la secretaría de la comisión (y que Andino debió, en cumplimiento de su obligación, presentar a la junta para su ilustración) las desencuadernó, é hizo copiar de ellas los dos libros que debía trabajar, y fue lo único que presentó á la junta (…) El resultado de todo fue conceder a Andino la propiedad del Código (después de costeada la impresión por la real imprenta) consiguiendo ademas una real orden, fecha 19 de abril de 1830, para que todos los ayuntamientos tomaran un ejemplar, en el precio que él se ha dignado fijar; gracia que a esta fecha le habrá suministrado 80000 o mas pesos fuertes” [16]

   
      Andino tarda una semana en replicar, alegando problemas de salud: “a pesar del estado débil de mi salud, porque después de haber padecido en fin del mes pasado y principios del presente una aguda dolencia, que se creyó incurable; en la noche del miércoles al jueves he sufrido un cólico bilioso de bastante gravedad” [17] y detallando una larga exposición de documentos, que sería replicada por Calvo Rubio el día 22. El autor del Código de Comercio presenta una querella por injurias, de la cual finalmente se verá obligado a pagar las costas, quedando su prestigio en entredicho.[18]

       El jurista, viéndolas venir, acude rápidamente a ofrecer sus servicios a la nueva reina regente, María Cristina, revelando en las cartas que le envía una faceta desconocida, pues se dedica a ejercer de “agente secreto” o “espía” al servicio de su majestad, ofreciéndole información de los movimientos carlistas en varias zonas: “ahora me he creido obligado a prescindir de toda consideración porque lo exije el servicio de V. M. para remitirle las tres adjuntas cartas de Palencia, recibidas por el correo de hoy, en que se explican con toda esactitud y minuciosidad los movimientos de Merino y Cuevillas desde su reciente entrada de Portugal.” [19] “Por cartas de Cataluña que acabo de recibir he sabido qe en Berga se ha levantado una facción de 110 a 120 hombres y su primera hazaña ha sido coger prisioneros doce voluntarios Urbanos del mismo pueblo y a fusilar al Sargento. Se reunian fuerzas contra ellos y se esperaba qe serian pronto destruidos.” [20]



       Sin embargo, nuestro paisano tiene los días contados y es cesado como Fiscal, tal como el propio Andino reprocha a la reina: “Acabo de saber que en el arreglo acordado en el ultimo despacho del Tribunal Supremo de Hacienda se me deja cesante, sin embargo de que anteriormente se había dignado V. M. conservarme la plaza de Fiscal, que hace cinco años estaba sirviendo. Acatando como debo la augusta voluntad de V. M. le ruego que me permita el acerbo dolor que esta noticia me ha causado…” [21] y le pide permiso para retirarse: “Asi es que yo no me atrevo a presentarme ante las gentes y que si no temiera desagradar a V. M. le suplicaría que me permitiese retirarme por algun tiempo a un pueblo pequeño de la inmediata provincia de Guadalajara, a restablecer mi salud, quebrantada gravemente con este disgusto.” [22] Posteriormente, el 9 de mayo, en otra carta justifica su despido por el recelo de los ministros contra él por haber expuesto con franqueza a la reina la situación política del reino. 



      Al año siguiente, el alcalaíno vuelve a demostrar la gran estima que tiene a su ama de llaves, puesto que el 9 de junio de 1835, otorga otra escritura en Molina de Aragón (Guadalajara) otorgándole una pensión anual de 300 ducados “en recompensa del servicio qe le presta cuidando de sus casa y dirigiéndola”. [23]

       Tras su cese como Fiscal, Sainz de Andino pasa a un segundo plano en la vida pública, dedicándose a sus negocios. Sabemos que ya en 1841 posee una empresa metalúrgica o “ferrería”, tal como la denominan los documentos de la época, titulada del Alongero en Santa María del Val, provincia de Cuenca, pues en dicho año el jurista es denunciado por la corta de pinos en los montes de dicha localidad y de Tovar para utilizarlos en su ferrería, llegando incluso a ser acusado de intentar sobornar a los guardas de montes: “al encargar el Sr. Sainz de Andino a su administrador qe podía dar alguna gratificación al celador de montes, se propuso solamente remover obstáculos y dificultades que podían allanarse sin que este infringiese su deber” [24]



       Anteriormente Sainz de Andino había adquirido montes de dominio particular en los dos municipios mencionados en los años 1836, 1837 y siguientes. Posee además una ferrería en Ozseca y otra “ferrería mayor y fábrica de martinete, sita en el pueblo de Torete” (Guadalajara) [25]

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viernes, 17 de abril de 2015

Sainz de Andino al descubierto (I)



Ismael Almagro Montes de Oca.


       A pesar de ser nuestro paisano más ilustre, Pedro Sainz de Andino, se nos presenta para la gran mayoría como un auténtico desconocido, del que apenas sabemos nada, exceptuando su ingente trabajo como político y legislador. Por eso en las siguientes líneas vamos a intentar acercarnos al Sainz de Andino más personal y humano, para descubrir aspectos de su vida casi ocultos, dejando al descubierto a un personaje que se movía como pez en el agua entre las bambalinas de la escena política que le tocó vivir, dotado de una gran inteligencia, pero también rodeado de algunas sombras, que le dan a su vida un punto cuanto menos que intrigante.

      Pedro María del Carmen nace en Alcalá el 11 de noviembre de 1786 [1], sin embargo, resulta curioso que en el certificado expedido por el Vicario de Alcalá Francisco Javier de Medina, que presenta en la Universidad de Sevilla para la obtención del grado de Bachiller figure una fecha distinta: “En la villa de Alcalá de los Gazules en el dia trese del mes de Noviembre del año de mil Setecientos ochenta y quatro Yo Dn Alonso Lopez Pro. de licentia Parochi, Bautizé a Pedro Maria del Carmen, que nacio el dia onze de dho mes, es hijo legmo y primero de este nre. de Dn Rufino Andino y Pinceti natural de Ubrique y de Dª Elvira Alvarez Sanchez, natural y vecinos de esta prenarrada villa". 

Partida de Bautismo de Pedro Sainz de Andino en el Archivo Parroquial de Alcalá

       Curioso es también que propio Andino, durante su carrera estudiantil en Sevilla, se cambie el nombre: “Dn Pedro Jose Andino y Alvarez, natl de la Villa de Alcala de los Gazules Obdo de Cadiz como mejor proceda parezco ante V. S. y digo: Que me gradué de Bachr en Leyes a Clº Pno (claustro pleno) pr esta Univerd en 19 de Abl de mil 1804: según se averigua de la certifcon qe presento y juro. Y respecto a qe necesito recibir el Grado de Licendo en dha facultad y pa ello justificar (conforme a Estatutos y Practica de esta Univerd) qe soi hijo legmo de Dn Rufino Andino natl de la villa de Ubrique Obdo de Malaga y Dª Elvira Alvarez, natl de la citada de Alcalá” [2]



      Poco antes de 1792 los Andino abandonan Alcalá para trasladarse a Puerto Real, aunque mantienen los lazos familiares con nuestro pueblo, ya que existe en 1800 un maestro carpintero de apellido Andino, seguramente tío de nuestro jurista, a quien en la epidemia de fiebre amarilla se le encarga el arreglo de unas parihuelas para trasladar a los enfermos al hospital: “importante aquella 90 rrs del costo de dos parihuelas pa limpiar los muladares y esta 209 del costo de la silla mandada hacer por la Junta de Sanidad pa la conducción de enfermos ambas documentadas con recibo del mtro. Juan Andino” [3]



      Pedro sigue sus estudios en Cádiz, pasando posteriormente a la Universidad de Sevilla, donde obtiene el grado de Bachiller en Leyes el 19 de mayo de 1804, doctorándose el 7 del mismo mes de 1806. Precisamente estará trabajando en la universidad hispalense cuando se descubra la primera gran sombra en torno a Sainz de Andino al iniciarse la Guerra de Independencia. Mientras el padre, Rufino Andino, se obliga ante escribano a dar 10 reales diarios a su hijo Rufino José, para su manutención por haberse alistado en Sevilla en el bando nacional en el Regimiento de Dragones de Pavía, [4] su hijo Pedro, parece ser que influenciado por algunos compañeros universitarios, tales como Sotelo o Reinoso, afectos declarados de Bonaparte, acepta el cargo de subprefecto de Jerez y secretario general de dicha prefectura, convirtiéndose así en afrancesado. El 14 de enero de 1810 participa en un último claustro abandonando Sevilla dirección Jerez, tierra con la que guardará vínculos hasta su muerte y donde vive su padre, al menos esporádicamente a partir de dicho año. [5] Será Pedro Andino quien firme la orden entregada en Alcalá el 31 de diciembre de 1810 para nombrar un ayuntamiento afrancesado y que nunca llegó a tomar posesión.

      Llegados a este punto podemos ofrecer tres novedades en la vida de Sainz de Andino. Era conocido que desde Jerez pasó a la prefectura de Écija en septiembre de 1811. Sin embargo, nuestro personaje es enviado con anterioridad, a finales de Abril a la capital andaluza, tal como se recoge en la correspondencia del Conde de Montarco, comisario regio general de Andalucía, con el prefecto de Jerez: “Prevenga V. S. al Secretario General de esa prefectura dn Pedro Andino, que se me presente en esta Capital a la mayor brevedad posible, substituyéndole en sus funciones durante su ausencia, el Subprefecto de esa dn Justino Matute.= Dios y Sevilla 23 de Abril de 1811.= Mco” [6]


      Otra de las novedades es que Pedro Sainz de Andino, del cual se desconoce su fecha de casamiento, fechándola Fernando Toscano con anterioridad a 1832, [7] debe contraer matrimonio con Ana Villanueva y Collado a principios de 1810, pues al poco de desplazarse a Sevilla, siguiendo las órdenes anteriores, solicita su regreso a Jerez por haber dado a luz su mujer y sufrir depresión por el traslado: “En atención a haberme expuesto dn Pedro Andino, que su mujer está recién parida y gravemente enferma de resultas de la impresión que le ha causado su venida a esta ciudad, le concede por ahora la licencia que solicita para volver a su destino, (…) Dios y Sevª 9 de Mayo 1811= Mco” [8]



      La última novedad es que en los círculos afrancesados parece ser que no está muy clara la postura de Pedro Sainz de Andino con la causa napoleónica, pues al autorizar su regreso a Jerez se dan órdenes para “que se vigile sobre su conducta”.  El 21 de mayo se produce una nueva comunicación reincidiendo para que se le ponga vigilancia, lo que puede indicar que nuestro paisano, tal vez desencantado con el proyecto de Napoleón, decide pronto desligarse del mismo: “Quando partió de esta Ciudad para esa, el Secretario de la Prefectura Dn Pedro Andino, dirigí a V. S. oficio con fha de 9 del actual, diciéndole que le concedía licencia por ahora para volver a su destino por la grave enfermedad que me expuso padecía su Muger de resultas de su venida y encargaba a V. S. que vigilase sobre su conducta; y no haviendome V. S. acusado recibo de dho oficio, ni su conformidad, dudo si le ha recibido y espero su contextacion= Dios y Sevª 21 de Mayo de 1811= Mco” [9]



      Posteriormente, en agosto, Sainz de Andino es enviado a la prefectura de Écija: “Apruebo el nombramto interino que ha hecho V. E. el Secretº Gral de esa Prefectura en dn Rodrigo Sanjurjo Canciller del sello de la Rl Audª de Sevilla, por las particulares qualidades que me expone concurren en este Yndividuo, en lugar de dn Pedro Andino qe debe haber pasado a encargarse de la Subprefectura de Ecija bajo la misma interinidad. Asi lo hago presente a S. M. en esta fha por el Ministerio de lo Ynterior con inserción del oficio de V. E. de 6 del proxº pasado =” [10]



       Justo un año después, ante el desarrollo de los acontecimientos, nuestro personaje abandona Andalucía, emigrando a Francia, primero a Olerón y después a Tolosa, donde trabaja en una casa de comercio entre 1813 y 1816. Con Pedro en el extranjero, aportamos aquí otra novedad en la vida familiar de los Andino, pues su padre Rufino, vecino de Jerez desde 1810, como mencionamos anteriormente, todavía mantiene vínculos con Alcalá puesto que desde abril de 1816 y hasta el mismo mes de 1820, arrienda las jerezanas tierras de Jostrana, propiedad de los frailes del convento de Santo Domingo de Alcalá, tal como consta en uno de los libros de ingresos de dicho convento: “Recivs seiscientos rrs vn de Dn Antonio Abad (que pr equivocación se les puso las anteriores qe las tiene Dn Rufino Andino)” [11]



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