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sábado, 21 de mayo de 2022

Alcalá de los Gazules y la guerra anglo-española (V)




7.- 1597

    A partir de agosto del año anterior, la actividad bélica en la zona decae y se recobra cierta normalidad, no teniendo nuevas noticias hasta finales de febrero de 1597, relativas al acopio de pertrechos de guerra y al avituallamiento de tropas.

    En nuestra villa se habían formado dos compañías de infantería, comandadas cada una por un capitán y un alférez, pero solo existía una bandera para ambas, ordenando el cabildo al capitán Rodrigo Romero de Coronado que encargase una “vandera de tafetán de los colores que mejor le parecieren y se haga luego q sea muy buena”. Para pagar dicha bandera, se le entregaron treinta ducados de la partida presupuestaria destinada para gastos de guerra. [35]

    A pesar del cese de hostilidades, durante el invierno, la villa de Alcalá fue paso obligado de tropas entre el campo de Gibraltar y la zona de Jerez y la bahía gaditana e incluso se vio obligada a alojar a alguna compañía. Aquí estuvo alojada en fecha indeterminada, entre agosto del año anterior y febrero, una compañía de soldados durante 29 días. [36]

    Al llegar la primavera se reactivan las operaciones, recibiéndose el domingo 16 de marzo una carta de la marquesa de Tarifa dando órdenes para ejecutar una provisión real recibida para alistar 15 jinetes de “entre los cavalleros de contía desta villa” con la mayor brevedad posible. Sin embargo, los regidores alcalaínos no estaban muy por la labor y paralizan el alistamiento alegando que era día de misa mayor y debían acudir “y porque antes se a de comunicar con su sª (su señoría la marquesa) la orden y forma que en ello se a de tener” [37]

    Al día siguiente se vuelve a reunir el cabildo para tratar nuevamente el tema y acuerdan escribir a la marquesa para exponerles que consideraban excesivo el número de jinetes a alistar, puesto que muchos estaban exentos por cédula real y no había suficientes:

“manda se saquen y alisten desta vª quince ginetes Repartidos entre los cavos de quantia y porque la cantidad de los ginetes es mucha y los vºs desta vª estan muy pobres mayormte q todos los contiosos estan concertados con su magd y tienen cedulas de su magd de ecencion y no ay mas que siete u ocho contiosos que actualmente pueden servir y contribuir en esta ocasson y ni ay de donde se puedan sacar los dhos ginetes”

    Asimismo, con la reducción del número de jinetes a alistar, le piden a la marquesa licencia para arrendar tierras para poder costear dichos jinetes. [38]

    Una semana más tarde, en vista de que había dos compañías de infantería, los regidores decidieron contratar otro tambor hasta el día de San Miguel, señalándose de salario un ducado mensual para cada uno, [39] y a la semana siguiente, por carecerse de fondos con que atender a los asuntos de guerra, acordaron pedir entre los vecinos 16 ducados prestados para ir a Sevilla a resolver el asunto de los jinetes que habían de alistarse. [40]

    Este asunto se convertirá en un quebradero de cabeza para los regidores, puesto que el 3 de abril el alcalde corregidor, el Doctor Ayala de Molina, les exigirá “cumplan con efecto lo que les esta mandado con apercivimto q no lo haciendo dará noticia a su Sª de la remission que tienen en cumplir sus ordenes y mandamos…” [41] y más aún cuando el día 9 el corregidor convocó a los regidores y oficiales para tratar los asuntos relativos al servicio del rey y de la marquesa, no compareciendo Cristóbal de Ayllón, fiel ejecutor, D. Antonio de Trujillo, alguacil mayor ni el capitán D. Diego de los Cameros, motivo por el cual, recibieron una condena.

    Pero cuando aún no se ha aclarado el asunto de los jinetes, a finales de mes los capitanes de las dos compañías de soldados alcalaínos, D. Rodrigo de Coronado y D. Diego de los Cameros, alertan al cabildo de las malas noticias que han recibido sobre la guerra, porque al conflicto con los ingleses, se suma ahora la invasión de Navarra por parte del rey de Francia:

“oy ha venido a su noticia que (¿?) Rey de Francia va entrando en tias del Reyno de navarra con mucho numero de gente a ganado quatro o mas lugares del y q El yngles a salido de su tierra con tres esquadras de navíos de a ochenta cada una y no se sabe Para donde…”



    Ante estos acontecimientos, se han dado órdenes para que todo el reino este preparado para levantar armas. Sin embargo, en la villa de Alcalá no existen en ese momento existencias de material bélico, por lo que ambos capitanes piden a los regidores “manden traer a esta villa Polvora y plomo y cuerda para dar a los vºs (vecinos) desta vª quando se aya de salir y que lo tenga en el deposito Para las dhas ocasiones”. El Concejo, que se había visto en la necesidad de desviar los setenta ducados destinados para gastos de guerra para otros menesteres, como el pago del Servicio Real, acuerda arrendar por un año, a contar desde la festividad de San Miguel “la vega que dicen del enrriadero y la suerte de la yeguada ques propios deste Concejo”[42]

    Pasados varios días, a principios de mayo, se recibe una carta del duque de Medina Sidonia alertando del avistamiento de “cantidad de navíos” ingleses por la costa portuguesa el día 7, ordenando que toda la gente de a pie y a caballo esté prevenida para partir a defender donde se les ordene en un segundo aviso. Asimismo, el duque ordena al Concejo a correr con los gastos de todas las personas movilizadas:

“que vayan prevenidos por veynte y cinco días que esta es la vold (voluntad) de su magd”

    El mismo día 12 de mayo, el pregonero Antonio de la Vega, pregonó las órdenes para que se alistasen todos los caballeros de contía y de Gracia, con sus armas y caballos, bajo grandes penas de multa “Para acudir con ellos en serviº de su magd a la pte y lugar donde el capn Genl ordenare y mandare en defense de la fee y destos Reynos…” [43]

    Del mismo modo, acordaron los regidores escribir al duque informándoles de la escasez de recursos del Concejo para socorrer durante tanto tiempo a los soldados, proponiéndole correr solo con los gastos hasta llegar al lugar donde fuesen destinados, a la par que deciden nuevos arrendamientos de tierras comunales para conseguir dinero para los gastos de guerra:

“… y porque este qº de preste no tiene ningún dinº de preste para el dho efecto se acordó y mando por qº que se adbitre y aRiende en virtud de la dha cedula real las diez y siete suertes de tierra de tierra de labor del Palmitoso termo desta vª que fueron amoxonadas y arendadas para el servº de los adbitrios de los millones amoxonandolas de nuevo…” [44]

    Son días en que reina la incertidumbre en la población, alterándose el ritmo de vida normal, como lo demuestra que incluso se suspendiesen trabajos que estaban previstos con antelación y de gran importancia para la villa, como son la inspección de las mojoneras que marcan el término municipal para evitar usurpaciones de las poblaciones vecinas:

“en este cavº se trato y mº que por esta nueva de guerra que ha venido se a suspendido la visita de los termos desta vª…” [45]

    El Cabildo, agobiado con tantos gastos para la guerra, el viernes 16 de mayo da poder al licenciado Gaspar Tello para que vaya a Madrid a suplicar al rey se sirva conceder licencia al Concejo alcalaíno para poder arrendar los terrenos baldíos “para pasto y labor fasta en cantidad de mil ducs (ducados) para gastos de guerra Armas polvora y municiones para acudir con la gente desta villa en serviº del rey nro sr en socorro de la ciudad de cadiz Gibraltar y otras ptes donde fuere necessº…” [46]

    El resto del año transcurrirá sin más sobresaltos ni novedades con respecto a la guerra, cerrándose con el capitán Rodrigo de Coronado rindiendo cuentas por la confección de una bandera para su compañía, que le fue encargada allá por el mes de febrero:

“En este cavº el capn don Rodrigo Rº de Coronado dixo que por qto este qº le cometio a que hiziese una vandera de tafetan para su conpañia y para ello se le dieron y libraron treinta y tres ducados por qta de gasto de guerra la qual tiene fecha y gasto en ella veynte y una varas de tafetán verde azul y amarillo de cada color siete varas a nueve reales y medio y cinco varas de tafetán colorado para la cruz a nueve reales y mº (medio) que todo monta duziºs y quarenta y siete reales y diez y siete rs de (¿?) q los fue a comprar a la ciudad de xerez y veinte y tres reales de seda y (¿candelilla y anfeo?) para forrar el asta y cient Reales que se dieron a juº de perea sastre de hechura que monto todo trecis y ochenta y siete rs q se an gastado mas beynte y quatro rs de los quales dixo que hacia gracia…” [47]



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sábado, 10 de julio de 2021

Alcalá de los Gazules y la guerra anglo-española (IV)




6.- 1596: EL SAQUEO DE CÁDIZ

       Fuera de nuestra villa, los acontecimientos seguían sucediéndose, tomando tropas españolas en abril de 1596 la ciudad francesa de Calais y los ingleses, ante una más que posible invasión de Inglaterra, organizaron una armada, bajo el mando de Charles Howard, compuesta por unas 170 naves que transportaban unos 15000 soldados. Esta armada, a la que se unieron barcos holandeses, partió el 13 de junio desde el puerto de Plymouth con destino a Cádiz con el objetivo de atacar a la flota española que estaba fondeada en la dicha ciudad.

Ataque de la flota anglo-holandesa a Cádiz. Plano de Jan Jansz Orlers de 1625


     La armada anglo-holandesa llegó a Cádiz el 30 de junio, iniciando el enfrentamiento con las naves españolas, a las que superaba en número, de madrugada. A media mañana, el capitán general de Andalucía y capitán del Mar Océano, Alonso Pérez de Guzmán, VII duque de Medina Sidonia, envió soldados desde las ciudades circundantes. A las 2 de la tarde, el conde de Essex consiguió desembarcar parte de sus tropas en Cádiz e iniciar la toma y saqueo de la misma, que duraría hasta el 15 de julio, fecha en que los ingleses abandonaron la ciudad, tras incendiarla y llevándose multitud de rehenes para cobrar el rescate.

Duque de Medina Sidonia


     Como es lógico pensar, por la cercanía con el lugar de los hechos, este acontecimiento histórico tuvo gran repercusión en Alcalá, a pesar de que nada se haya escrito, hasta ahora, en la Historiografía local y sin embrago, las actas capitulares de esas fechas demuestran gran actividad relacionada con el asalto inglés y la participación, aunque sea de manera indirecta de nuestra localidad, como veremos a continuación.

     Conviene reseñar que Alcalá no estaba bajo la jurisdicción del duque de Medina Sidonia, que era el encargado de velar por la seguridad en la costa y por tanto sus vecinos no estaban obligados, sin órdenes superiores, a acudir a la defensa de los lugares costeros, con la excepción de la ciudad de Tarifa, a la cual socorrerían los alcalaínos por pertenecer al mismo Ducado y estar así acordado con el Duque de Alcalá.

     En un primer momento, las noticias que fueron llegando, debieron ser muy confusas, a la par que quedaban pronto desfasadas, por el lógico retraso de los correos. Esto explica que el 3 de julio, cuando ya llevaba la ciudad de Cádiz un día bajo poder inglés, el cabildo alcalaíno decidió sacar trigo del pósito para amasar pan con objeto de enviarlo a dicha ciudad:

“revato de cadiz

En este cavº se acordó que atento q la ciudad de cadiz esta cercada de ingleses enemigos de nra sta fee y la gente della esta con grandísima necesidad y para socorro y favorecerla se acordó que se den luego treinta fs de trigo del posito desta vª a Juan de Villalobos para que las lleven a la dha ciudad de cadiz en pan amasado para la gente de la dha ciudad e con la gente desta vª (villa) que va al dho socorro y que por cada fs se an de dar ciento y quarenta libras…”[24]

      Como vemos aquí, aunque oficialmente no era competencia de Alcalá, desde aquí salió un contingente de hombres para sumarse a la defensa de Cádiz, dato desconocido hasta ahora, aunque esta ayuda llegó demasiado tarde, como se corrobora en actas de días posteriores:

“…este qº (Concejo) y villa enbio duciºs y cinqta (250) arcabuceros y gte (gente) de a cavallo Para socorro de la ciudad de cadiz sin pedirlo mas que por saber estaba cercada la qual se volvió a esta villa Por entender estaba ya la dha ciudad como estaba baxo el poder del enemigo…”[25]



      Por si fuera poco, al día siguiente de enviar socorro a Cádiz, llegan noticias desde Vejer avisando del avistamiento de barcos del pirata berberisco Mohamed Arraez:

“moro atarraes sobre bejer y socorro

En este cabildo se acordó q atento que la ciudad de cadiz esta tomada por los ingleses enemigos de nra sta fee y se tiene por nueva cierta por carta del qº de la vª de vejer de quel moro atarraez vie con grande Armada sobre toda esta costa…”

     El ayuntamiento vejeriego solicitó ayuda al cabildo alcalaíno, tanto de material como de hombres y caballos para defender, pero careciendo de fondos, hubo de tomar cien ducados del pósito de la villa para enviarlos a Vejer.

     Asimismo, se vio la necesidad de establecer una serie de puntos vigilancia entre Vejer y Alcalá para dar avisos a través de luminarias, en caso de asedio:

“la vª de vejer scrive a este qº que para que se entienda al tiempo que a de hacerse revato o de paz, se harán sus almenaras de fuego por la orden que la carta dize y será necessº hacer otras tantas almenaras en esta vª y en el terrado de estas casas de este concejo…”

      Se les encargó a los regidores Antón Luengo de Medina y D. Pedro Rodríguez de Coronado que buscasen personas para que vigilasen desde las almenaras, recibiendo como salario un real por cada noche.[26]



      Tres días más tarde, el 7 de julio, se recibió una carta de Dª. Ana Girón, marquesa de Tarifa, notificando que el duque de Medina Sidonia le ordenaba que desde Alcalá saliese toda la gente que pudiese para formar un ejército en Jerez “donde de preste (presente) el dicho duque de mª esta con su exercito formado para acudir con socorro donde fuere menester” informando de la gravedad del asunto “Porq el enemigo yngles esta con mucha fuerça de navíos e ingleses y gente y que esta la va hechando en tierra Por los lugares de la comarca y que los soldados y gente que desta villa saliere vaya pagada y socorrida por veinte y cinco ds (dias) que durara el exercito y questo se paga con toda la Brevedad pusible por ser la necesidad de gente muy Precissa y urgente” [27]

      En vista de esta carta, el Corregidor y Capitán Francisco del Alcázar se encarga de alistar a cien vecinos “para q vayan a servir al rey nuestro señor en esta ocasión”. Los cien soldados serán repartidos en cuatro compañías a las órdenes del alcalde ordinario, el Capitán Diego de los Cameros y del alférez Cristóbal de Ayllón. [28]

     El cabildo ordena a los soldados que deben respetar y seguir su bandera, bajo pena de seis años en galeras y les asigna un salario de un real diario a cada uno desde el día en que se alisten hasta completar las cuatro compañías.

     Pasados varios días, el 11 de julio, se vuelve a recibir otra carta de la marquesa con nuevas órdenes del duque de Medina Sidonia, capitán general de la costa de Andalucía, para alistar a más gente, respondiendo el Cabildo que “a ynviado la gente de ynfanteria que en esta villa se a podido levantar y que ya llegado a la ciudad de xerez donde esta su sª (señoría) el duque de medinacidonia en el exercito Para estar a la orden de su sª” y que el próximo domingo vuelva el Corregidor a hacer una nueva lista.

      Del mismo modo, el Concejo alcalaíno, al tener que mantener a los alistados, costearles el viaje a Jerez y abastecerlos de “Armas o peltrecho y munición y vanderas y estandarte y otras cosas” y carecer de fondos, se vio obligado a arrendar “el prado de caballos que dicen Tamajon desde el camº (camino) de arcos hacia Riva como de preste esta arado y senbrado por sus suertes” [29]

      Los ingleses abandonan Cádiz el día 15 de julio, mientras las tropas españolas siguen en Jerez, siendo necesario surtirlas de víveres, por lo que el día 20 se recibe una Comisión del proveedor del Rey y comisario general de sus ejércitos para que se lleven a dicha ciudad vacas para el sustento del ejército, así como quesos de oveja y cabra, acordando el Cabildo enviar “sesenta reses vacunas con toda brevedad a cortarlas a la dha ciudad…”[30]

       A pesar de haberse liberado Cádiz, el peligro de un nuevo ataque de la armada anglo-holandesa sigue presente y el jueves 25 de julio se recibe una comunicación urgente de la marquesa de Tarifa avisando de un nuevo asedio, esta vez sobre Gibraltar, para que “con la mayor brevedad que fuere pusible salga desta villa toda la gente de a cavº que huviere Para el socorro de la ciudad de Gibraltar porque se dize que el Armada enemiga inglesa yva sobre la dha ciudad” [31]

      Ante esta orden, los regidores alegan que no quedan hombres que puedan acudir puesto que los que fueron a Jerez, habían obtenido licencia del Rey que los eximía de nuevos alistamientos, por haberles prestado servicio:

“no ay mas que siete honbres contiosos de preste Porque los demás que havia estan concertados de su magd y tienen cedula Real suya de Eccencion de tener y mantener Arma y Cavº las quales proposiciones de su sª del duque estan mandadas guardar en todo”

      Del mismo modo, los regidores se sorprenden de la petición para acudir a defender Gibraltar porque las tropas que allí se hallaban, fueron devueltas a sus hogares:

“la dha ciudad no tie (tiene) su sª necesidad de socorro de preste Por no tener ningún peligro de enemigos y el duque de arcos a cuyo cargo esta la defensa de la ciudad a despedido la gente que en la dha ciudad estaba de socorro desta costa y lo manda que en sus casas esten alistados y con sus Armas Para qdo (cuando) sea necessiº”

      Y a pesar de todo, acuerdan estar prevenidos para acudir allí donde lo solicite el Rey o el duque:

“y que no obstante en esta vª ay tan pocos contiosos en las cosas que se ofrecieren el servº de su magd y de su sª y socorro y defensa de los lugares desta costa donde se diese Revato esta vª y vºs (vecinos) della acudirán con sus Armas y cavº con tanta puntualidad quanta convenga al servº de su magd y de v sª como siempre se ha hecho”



      Con el paso de los días, la situación se va calmando y se inician los trabajos para rehacer las defensas de Cádiz, para lo cual hace falta mano de obra, de tal modo que el duque de Medina, en nombre del Rey pide al cabildo de Alcalá el 28 de julio que “se ynbien desta villa A la ciudad de cadiz quinze honbres Para fortificar y poner en defenssa la dha ciudad”

      Asimismo, les pide que el este Cabildo corra con el salario y gastos de estos quince hombres, autorizando a destinar a ello cualquier partida de dinero:

“Probeydos y pagados por quince días a costa del dho Concejo y que de lo que en esto se gastare enviara su magd aprovacion dello y de tenerse por servido dello y q el dinº se pueda sacar de qualesquier sisas e ynpusiciones y otros adbitrios y que cada uno lleve consigo una pala o un açadon por q en la dha no lo ay”

      Los regidores acatan el mandamiento y deciden buscar voluntarios y pagarles diariamente la comida y un jornal de 6 reales diarios, del dinero obtenido del arrendamiento del Prado del Tamejón. [32]

      Al día siguiente ya se encuentra los quince hombres alistados y se acuerda enviarlos a Cádiz:

“Gastadores

En este caviº se acordó y mdo que los quince gastadores que estan ya juntos y alistados en esta villa para acudir con ellos a la dha ciudad de cadiz como su sª del duque de medina capn genl lo manda para la fortificación della es justo que luego se lleven a la dha ciudad de cadiz y los entreguen a la psª (persona) que por su sª del dho duque de medina ordenare” [33]

       Los encargados de llevarlos hasta Cádiz serán los vecinos Diego Sánchez Aparicio, Cristobal Garcia Chamorro y Juan de Herrera, a quienes se les asigna un salario de 5 reales diarios durante cuatro días, tiempo estimado en cumplir este trabajo, debiéndolos entregar a la persona que el duque de Medina designe. Asimismo, llevan el dinero que para pagar a los gastadores, que les será entregado una vez lleguen a su destino, en presencia de un escribano: “paguen a cada uno de los dhos quince gastadores a quatro rs cada uno cada un dia en presª de srcivº en la ciudad de cadiz que montan nobeciºs rs (900 reales)”

     El lunes 1 de agosto, el Cabildo recibe una nueva carta de la marquesa de Tarifa ordenando para que toda la gente de la villa este prevenida para acudir cuando y donde sea necesario, y al mismo tiempo autoriza el arrendamiento del Prado para destinar el dinero a gastos de guerra:

“su sª da licencia a este qº para que puedan arrendar el dho pedaso de prado de caballos y que lo que del procediere se entregue a un depositario y que aya quenta y Raçon de todo lo que se gastare y lo que del procediere y que no se destribuyan ni gaste en otras cossa mas que en las de la guerra En sustentar los dhos soldados y socorrerles de los peltrechos y municiones que para acuidr al serviº de su magd fueren menester y la ffa de la dha carta es En Sevilla A 29 de julio 1596…”[34]


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sábado, 7 de noviembre de 2020

Alcalá de los Gazules y la guerra anglo-española (III)




4.- 1589 

      Un año más tarde, el concejo alcalaíno recibió una orden para que el 13 de abril se llevaran a Jerez doce bueyes para conducir 1000 quintales de pólvora a la ciudad de Lisboa, eligiéndose el día anterior entre los vecinos poseedores de bueyes a los que los debían poner al servicio del rey: 

“Ruy grª de trº (García de Trujillo) un buey 
Marcos de trº un buey 
Alº myn ( Alonso Martin) nieto un buey 
La viuda de diº ss (Diego Sánchez) morillo un buey 
Los herederos de g marqs (Gonzalo Márquez) un buey 
Miguel ss xis (Sánchez Jiménez) un buey 
Franco Benites un buey 
(Pedro) de ribera un buey 
Pº ss agras un buey 
Franco Benites roman un buey 
Domingo de la trinidad un buey 
Myn fdes (Martin Fernández) el risco un buey 
Diº myn manillas y juº xis (Juan Jiménez) silleros un buey”[17]

     Al día siguiente, algunas de las personas señaladas se dieron a la fuga con sus bueyes, lo que obligó a los regidores a ordenar su captura, por constituir delito y al mismo tiempo, a tomar los bueyes que fueran necesarios para salir inmediatamente hacia Jerez.[18]

     Sin embargo, la salida no se produce, pues antes del domingo se recibió una carta advirtiendo sobre el incumplimiento de un mandato del rey, lo que motivó que los regidores se viesen obligados a nombrar carreteros para llevar los doce bueyes a Bartolomé Sánchez Izquierdo, Gonzalo Sánchez Espino, Cristóbal Sánchez Morillo, Alonso Martin Núñez, Benito de Peña, Juan Cordero, Pedro Martin Parrado el viejo, Alonso Molina, Andrés García, Francisco García Pulido y Diego de Herrera.[19]

5.- 1595 

      No sabemos qué pasaría en el siguiente lustro, pues faltan las actas municipales entre 1589 y 1595, año en el que volvemos a tener noticias relacionadas con la guerra contra los ingleses. En el cabildo del 18 de julio, los regidores vieron una carta de Pedro Rodríguez de Coronado, proveedor general de las galeras y armadas reales solicitando trigo, cebada, habas, garbanzos, vino, tocino, quesos y otros productos para abastecer a las tropas, y como el trigo era un producto de primera necesidad y muy preciado, se decidió que el clérigo Alonso de la Guardia Altamirano se trasladase a Sevilla para negociar la cantidad de trigo que la villa debía aportar.[20]

     Los días siguientes, se produce una gran actividad con el envío y recibo de una serie de cartas entre el Cabildo, el proveedor de galeras y la marquesa, acordándose finalmente la Alcalá debía aportar cien fanegas de trigo.[21] 

      El 16 de agosto se celebra una Junta de repartimiento, que estuvo presidida por Prior del Convento de Santo Domingo, Fray Martín Vázquez de Arce, (quien dos años más tarde abandonaría el convento alcalaíno como Obispo electo de Puerto Rico- Véase http://historiadealcaladelosgazules.blogspot.com/2012/07/fray-martin-vazquez-de-arce-del.html ) y en la que acordó que dicha cantidad de fanegas fuese abonada entre 139 vecinos, debiendo aportar cada uno dos, una o media fanega, en función de su poder adquisitivo.[22]

Listado con el reparto de fanegas que debía entregar cada vecino


       Pasados cuatro días, el proveedor de galeras se impacienta y envía un requerimiento al cabildo para que entregue el trigo, alegando los regidores que muchos vecinos se habían desentendido del tema: 

“…que los vs desta villa a quien estan repartidas las dhas cient ffs de ttº (trigo) no la van pagdo ni traído dentro del terno (término) questan obligados conforme al acuerdo del cabildo”. 

     Ante esta situación, el cabildo acuerda nombrar al regidor Antón Luengo de Medina para que organice la recogida de trigo y se impone una multa a cada vecino por incumplimiento, para costear los gastos de la dicha recogida: 

“por lo que se han de sacar de sus cassas a su costa y mandaban y mandaron que el dho tto q faltase por cobrar se saque de su poder y se trayga a las casas del cabildo desta vª a su costa sobre lo qual cargaron sobre cada una ff de ttº de las que oy faltan por cobrar diez y siete mrs (maravedíes) Para que dellos se paguen las costas de los algss (alguaciles) que en ello se ocupasen y de los harrieros que lo truxeren y que esto se cobre de qualesquier ¿? que no lo quisieren Pagar”

      Ya no se tienen más noticias sobre los bastimentos en días posteriores, por lo que suponemos que la villa de Alcalá suministró todos los productos solicitados para las galeras.



NOTAS

[17] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. LEGAJO 5 (1585-1589) Cabildo miércoles 12 de abril de 1589. folio 432 vto. 

[18] Ib. Cabildo del jueves 13 de abril de 1589. Folio 434. 

[19] Ib. Cabildo del domingo 16 de abril. Folios 436 y 437. 

[20] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno.LEGAJO 6 (1555-1607) Cabildo martes 18 de julio de 1595. Folio 10 vto. a 12 vto. 

[21] Ib. Cabildo del lunes 7 de agosto de 1595. Folios 15 vto. Y 16 vto. 

[22] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. LEGAJO 6 (1555-1607) Cabildo miércoles 16 de agosto de 1595. Folio 18 vto. a 21. 

[23] Ib. Cabildo lunes 21 de agosto de 1595. Folio 22 y vuelto.



viernes, 15 de mayo de 2020

Alcalá de los Gazules y la guerra anglo-española (II)



2.- 1587: DRAKE ATACA A LA ARMADA ESPAÑOLA EN CADIZ

     Otra de las decisiones que Felipe II tomó fue la de organizar una flota de navíos para atacar Inglaterra, parte de la cual se estaba armando en la bahía de Cádiz en los primeros meses de 1587.

     A esta flota había que surtirla de víveres y por su cercanía, Alcalá fue una de las poblaciones a las que se acudió para el avituallamiento. No tenemos noticias directas de que esto ocurriera así, pero sí indirectas, como veremos a continuación.

     El 29 de abril, la flota del corsario inglés Francis Drake se presentó en la bahía enarbolando falsas banderas francesas y flamencas, atacando por sorpresa a la flota española y hundiendo más de veinte naves. Rápidamente el corregidor gaditano pidió socorro al duque de Medina Sidonia, jefe de la Armada y aunque no estaba bajo su jurisdicción, salieron tropas desde Alcalá para prestar auxilio.

Mapa del ataque de Drake a Cádiz

      Ambos hechos, el avituallamiento, y el socorro a Cádiz, quedaron recogidos en las actas del cabildo del ayuntamiento del 25 de mayo, cuando los regidores, aprovechando que un ilustre vecino, el Doctor Bartolomé de Palma y Mesa, tiene que viajar hasta la Corte, acuerdan que éste pida al rey que Alcalá no participe en el avituallamiento de la Armada pues nuestra villa era un punto estratégico, por la distancia, para socorrer a las ciudades de Gibraltar, Tarifa y Cádiz, tal como hicieron con el ataque de Drake:

“don Antonio de trº (Trujillo) Altamirano alguazil mor (mayor) dixo q por quanto el dotor bare de palma y meza va a corte si este consejo le da y ayuda de costa pa el camino a (¿?) de su magt se sirva de q desta villa no se saque gente pa la guerra ni trigo ni ganados ni semillas atento a qesta vª esta en la costa i es frontera y acudió al socorro de la sibdad de cadiz con mucha presteza…”[11]

      En el mismo cabildo, los regidores sometieron a votación sufragar parte del viaje al Doctor Palma, ya que iba a hacer gestiones para el ayuntamiento y por el voto del regidor Diego de Mendoza, conocemos además los capitanes de las tropas que salieron hacia Cádiz:

“y diº de mendosa santetis ror dixo q su paresser ql dotor palma vaya a la corte a suplicar a su magt q a esta vª se le faga md de q no se le saque trº (trigo) ni vacas ni soldados atento de qsta este lugar en frontera de Gibraltar tarifa e cadiz de una jornada y assi en la ocasión de cadiz le sirvio esta villa a su magt y al duque de medina su general de la costa con la gente de a pie y de a cavallo don Antonio de trº Altamirano algl mor y el dho diº de santetis llevaron desta vª…”[12]

3.- 1588: LA ARMADA INVENCIBLE

     Este ataque retrasó los planes de la Grande y Felicísima Armada para atacar Inglaterra y hasta marzo de 1588 no empezó a movilizarse a la tropa, siendo así que el duque de Alcalá escribió una carta al Concejo y otra al corregidor, el capitán Lope de Mendoza, dando traslado de otra del rey, para que “los soldados q an de salir de su estado comiensen a caminar si no an salido y se vayan a enbarcar a los galeones y vistas las dhas dos cartas de los dhos Alcayde consejo e q por ellas su señoria manda se levanten veinte soldados pa vayan a servir en la dha jornada” [13]

     Estos soldados alcalaínos debieron embarcar en Cádiz para partir hacia Lisboa, lugar desde que el 30 de mayo partieron hacia Inglaterra entre 130 y 154 navíos, según distintas fuentes, llevando a bordo unos 8000 marineros y 19000 soldados.

     No conocemos los nombres de esos veinte soldados, pero sí el de otro de nuestros paisanos que zarpó desde Lisboa. Se trata de otro alcalaíno ilustre, Bartolomé de Mesa.

     La historia del hijo del Doctor Bartolomé de Palma es prácticamente desconocida en la actualidad, por lo que conviene dar a conocer aquí por vez primera algunas pinceladas biográficas para saber por qué está en Lisboa en 1588.

      Bartolomé nació en Alcalá a finales del año 1565, fruto del matrimonio del entonces Bachiller Bartolomé de Palma y de su mujer Isabel Martín de Toledo, según consta en su partida de bautismo, que hemos conseguido localizar en el Archivo Parroquial:

“En Jueves Veinte y ocho de Diciembre de este sobredho año de mil y quinientos y sesenta y cinco, Yo Fco de Mesa Clerigo Pro y Cura de esta villa de Alcala, batise a Bartolome, hijo de Bartolome de Palma Ver. Y de Dª Ysabel Martin de Toledo, su legitima mujer. Fue su padrino el Bdo. Franco de Cazalla, en fe de lo ql firme esta de mi Nombre Francisco de Mesa”[14]


     Debió pasar su infancia en nuestro pueblo, ya que en años posteriores aquí nacen al menos tres de sus hermanos, por lo que es lógico pensar que sus padres, o al menos su madre, tenia fijada su residencia aquí. Muy joven inicia la carrera militar y con apenas quince años, en agosto de 1580, lo encontramos como soldado de infantería del Tercio de Gabriel Niño de Zúñiga, participando en la toma de Lisboa dentro de la guerra por la sucesión al trono de Portugal:

“siendo soldado de ventaja en el rreyno de Portugal con don grabiel niño de zuñiga maese de campo… el dicho don Bartholome a servido a V. mgd. en algunas jornadas[15] y en particular en la de Portugal”

      Tras la conquista de Portugal, permaneció en el castillo de Lisboa a las órdenes del mismo capitán:

“Don graviel de zuñiga ettzª Por la presente certifico y hago fee a los que la bieren como bartolome de Mesa sirvio a su magestad en el castillo de Lisboa mas de dos años, siendo soldado de mi conpañia con dos escudos de bentaja de los hordinarios…”[16]

      En junio de 1583, se embarcó a las órdenes de Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, partiendo desde Lisboa para conquistar la Islas rebeldes de las Azores, participando “en la ultima jornada que el marques de santa Cruz hizo a las Yslas de las terceras”

Desembarco en la Isla Terceira

      Tras la batalla, regresó a Lisboa, donde permaneció varios años, subiendo en el escalafón militar hasta llegar a capitán:

“es servido a su magestad en la guerra siendo soldado y alférez de mas de diez años a esta parte fue nombrado por capitán en Portugal y en los castillos”

      El 30 de mayo de 1588 Bartolomé de Mesa partió de Lisboa con la Gran Armada rumbo a Inglaterra:

“después fue con licencia a la jornada de Ynglaterra en la conpañia del capitán Juan de gusman, que se hizo de la gente que salio del dicho castillo adonde y en lo que se ofresio el tiempo que allí estuvo, hizo su deber como Muy honrrado soldado”

      Tuvo la suerte de salvar la vida y regresar a Portugal, donde siguió embarcado defendiendo las costas:

“y fue con el duque de medina a la jornada de ynglaterra y por horden de don Gabriel niño maestro de campo se enbarco en las galeras de Portugal para guarda de la costa”


NOTAS

[11] AMAG. LEGAJO 5 (1585-1589) Cabildo lunes 25 de mayo 1587 folio 264 vto y 265 (f. 794)

[12] Ib. Pág. 265 vto.

[13] AMAG. LEGAJO 5 (1585-1589) Cabildo miércoles 16 de marzo 1588 folio 341 vto (f. 873)

[14] Archivo Parroquial Alcalá de los Gazules. Libro 2º bautismos, folio 87(cimg 4993)

[15] Jornada es el término utilizado en la época para referirse a guerra

[16] Certificado firmado por el maestre de campo Gabriel de Zúñiga en Madrid el 20 de febrero de 1592.

viernes, 17 de abril de 2020

Alcalá de los Gazules y la guerra anglo-española (I)




Ismael Almagro Montes de Oca 

     En 1585 Inglaterra firmó el Tratado de Norbusch por el cual apoyaba a los Países Bajos en su lucha contra España, iniciándose así la conocida como guerra anglo-española, que duraría hasta 1604. 

      Dentro de este marco bélico, se produjeron algunos acontecimientos en los que hemos podido certificar la participación de alcalaínos. Esta participación se produjo en lugares tan dispares como Cádiz, la ciudad de Santo Domingo, en la Isla Española (actual isla de República Dominicana y Haití) e incluso Inglaterra, formando parte de la Gran Armada que en 1588 intentó el asalto del país anglosajón, con el conocido desastre de la Armada Invencible, como peyorativamente la llamaron los ingleses. 

      Nos encontramos ante una página inédita en la Historia local, ya que la participación de alcalaínos en esta guerra no había sido estudiada hasta ahora. 

1.- EL ASALTO INGLES A LA CIUDAD DE SANTO DOMINGO 

      A finales de 1585 una flota inglesa asaltó Vigo y en las Islas de Cabo Verde, la ciudad de Santiago [1] y después se dirigió hacia las Indias, donde el 11 de enero del año siguiente asaltó y tomó la ciudad de Santo Domingo en la Española. A raíz de este ataque, el monarca español decidió organizar una flota para recuperar la hegemonía en las Antillas y puso al frente de la misma al marino Álvaro de Bazán y Guzmán, primer marqués de Santa Cruz. La noticia llegó hasta aquí en una carta que el duque de Alcalá, Fernando Enríquez de Ribera, escribió al ayuntamiento el 2 de mayo: 

“Consejo justicia y regimiento caballeros escuderos de mi villa de alcala de los gazules aora acabo de resibir una carta de su majestad escrita en (¿?) del pasado en que me escribe que a hecho election del marques de santa cruz capitán jeneral del mar oseano para que baya con buena armada a castigar el atrevimiento y daño que los ingleses an hecho en la isla española” [2]

Lámina de Johann Theodor de Bry sobre la toma de Santo domingo por el corsario Francis Drake. 

      El rey pidió al duque que enviase 200 soldados, por lo que éste ordenó al Concejo alcalaíno que se escogiesen 50 personas de entre los habitantes de Alcalá para formar parte de la armada y sin pérdida de tiempo, los pusiesen a disposición de un capitán que vendría a reclutarlos: 

“que para lleve efecto con toda la brevedad posible yo haga levantar en mi estado hasta dozientos infantes que sea gente escogida y bien armada qual conviene y es menester para semejante ocasión y asi en cumplimiento de lo que su majestad me manda me a parecido escribiros la presente para que luego sin poner en ello ningún a escusa ni dilasion rejunte y haga elesion y nombramiento de sinquenta infantes que e repartido a ese lugar los quales os encargo que sean buenos soldados e personas de pechar y actos para la guerra que luego yra el capitán que tengo nonbrado para que los levante y tengan orden y disciplina de que(¿?) con ellos a la parte y lugar que su majestad me tene escrito y porque confio de vra fidelidad que (¿?) y luego con la diligensia y prestesa que el negosio requiere y pide siendo cosa en que tanto servicio se hará a dios nro señor y a su majestad y a mi” 

Alvaro de Bazán

     Tras conocer la noticia, los regidores mandan al escribano público traer el padrón de los alardes, un registro de todas las personas que podían acudir a campañas bélicas, así como el padrón el padrón de confesiones que se guardaba en la Parroquia, un registro de “buenos cristianos”, confeccionando una lista con ambos padrones.[3]

      Este cabildo fue suspendido debido a lo avanzado de la hora, reiniciándose al día siguiente para elegir del padrón confeccionado a los “sinquenta onbres pa la jornada de guerra q su magt tiene ordenada pa la isla española” aunque finalmente los elegidos fueron 61. En el listado, junto al nombre y apellidos, se recoge la profesión de alguno de ellos: 

“Juan marques sastre 
Diego rs (Rodriguez) sapatº (zapatero)
Bre myn (Bartolomé Marín) hijo de domingo marin 
Alº (Alonso) frayle 
Juº (Juan) frayle gallego 
Juº xies (Jiménez) de medina aperador 
Alº ss (Sánchez) serrano 
Agustin de ayllon 
Frdo (Fernando) alº biudo mansano 
Xpºval (Cristóbal) de ortega mansano 
Alº myn xaramago 
Antonio rs gañan 
Melchior navarro 
Juº merchante tarifa 
Lorº (Lorenzo) xies de quadros 
Frdo despino yernº (yerno) de guerra 
Ruy gra (García) de oliba 
Juº Leon 
Frdo días cantillo 
Andres miguel xies 
Franco rs labrador o su hijo 
Luis de la torre 
Alº de natª serrajero 
Juº gomes mercader 
Luis sches barchilon 
Garsya ramos 
Antonio baes 
Xpoval ss morillo 
Alº myn yerº de porras 
Ruy grª de trugillo 
Frdo despino el mor yerº de juº herrero 
Marcos grª del poso 
Frdo gomes matamoros 
Juº lucas hijo de lucas myn 
Pº myn parrado el moço 
Miguel ruis 
Diº (Diego) delgado palos 
Juº myn del olmo 
Franco pez riquel 
Bre ss ysquierdo 
Mateo xral hijo de xral peres 
Bre ss nieto del caballerizo 
Juº rs agras 
Juº nunes hijo de cochalabaca 
Alº pez belasco 
Salbador ss yerº de miguel ss carpintero 
Alº rs galan 
Xpoval ss hijo de diº dominguez 
Juº xies peña 
Alº perez utrera 
Juº grª de Ximena 
Franco perez orillana 
Pº fernandes conosedor 
Alº myn gago soltero 
Juº de arcos 
Antonio machado 
Gregorio grª 
Andres gª bermejo 
Franco polido 
Juº moreno de las cabras 
Juº alº montanches” 


      Como seguramente muchos de los reclutados forzosos se iban a oponer a marcharse a la guerra, el alcalde mayor ordena que se les notifique a todos y que se les detenga en la cárcel para evitar la deserción, si bien podían evitar la prisión pagando la correspondiente fianza: 

“q todas las personas suso contenidas y cada una dellas sean presas y puestas en la cárcel puca (pública) desta vª (villa) fasta tanto q de allí salgan a la dha jornada o den fianzas abonadas en fª (fecha o forma) q la cunpliran y yran con el capitán quel duque mi sor tiene nombrado hasta ser enbarcado” 

      Sin embargo, el listado de soldados alcalaínos no será el definitivo, toda vez que algunos de ellos ya no se hallaban en Alcalá al ser reclutados, y otros alegaron ser pobres para poder costearse el viaje, caso de Marcos García del Pozo y Lorenzo Jiménez Cuadro, que fueron eximidos, nombrando el cabildo a otros que los sustituyeran, aunque sólo consta como sustituto Juan Domínguez de Baena.[4]

      A pesar de toda la urgencia que se daba al asunto, lo cierto es que a mediados del mes de julio aún permanecían todos en Alcalá, pues se recibe una carta del duque para movilizar a la tropa, siendo el acalde mayor y en el alguacil mayor los encargados de reunirlos: 

“tengan cuidado de mandar juntar la jente y tomar reserva y lista y q esten aprestados pa cuando se avia de levantar la jente/ i pa ello se les dio comisión plena”[5]

      Sin embargo, aunque el embarque parecía inminente, hasta el día 19 de octubre no llega a Alcalá el capitán Juan de Torres Mendoza para hacerse cargo de los soldados: 

“el señor capitán juº de torres de mendosa dixo q anoche entro en esta vª pa levantar los dhos sinqta soldados q desta vª an de salir y luego se vido con los dhos justª y regmto como tienen orden de su exª pa darle y entregar los dhos soldados q pide e requiere sus mds luego se los den y entreguen…” 

      Este capitán pide a los regidores que junten la tropa mientras él marcha a la villa de Cañete la Real para recoger a más soldados, previendo la salida en cuatro o cinco días. Asimismo, requiere que el Concejo se haga cargo de los gastos ocasionados por él y sus soldados en el mesón de Pedro Frios.[6]

      Nuestra localidad se convirtió en la base donde debían concentrarse los 200 soldados escogidos de entre todos los pueblos que conformaban el Ducado de Alcalá. El capitán debió regresar con la tropa de Cañete el 23 o 24 de octubre y posteriormente marcharía a recoger más soldados de otros lugares porque un mes más tarde, el 24 de noviembre, entra en la villa con otra compañía, completándose el cupo de soldados.[7] Todos son mantenidos por los vecinos, lo que obliga a los regidores a escribir días más tarde una carta al duque sobre la carga que está soportando la villa y asimismo, tras hablar con el Licenciado Juan Fríos, solicitan al capitán Juan de Torres repartir los soldados entre Tarifa y Alcalá: 

“enviar los sien soldados dellos a la vª de tarifa e q se qden los otros siento alojados en esta villa y y q se les den posadas y de comer y aviendose ffo alojamto dellos entre los vs desta villa”[8]

      Igualmente informan al duque del dinero que llevan gastados en los 50 soldados de Alcalá desde el mes de mayo y le piden que se lleve a los otros 150 a otros lugares para aliviar a los vecinos: 

“aviendose gastado dos mille ducs en levantar los sinquenta soldados q en esta villa se sacaron por mandado de su exª pa remediar esto acordaron que se escriva a su exª y mande y provea de remedio de manera q sus vasallos no sean tan molestados y se le supliq sea servido de mandar q solamente qden en esta villa los sinqta soldados q se levantaron en ella…” 

       Además, estos no serán los únicos gastos a los que tendrá que hacer frente el Cabildo alcalaíno, puesto que recibió órdenes del duque de Medina ordenando que “se les de de comer a los soldados de paso sin q paguen cosa alguna por ello y q los bagajes se les de por su justo presio …”[9]

      Siete meses después de ser movilizados, aún continúan en nuestro pueblo cien soldados, sumándose otros cien procedentes de Tarifa: 

“por quanto en esta vª estan aloxados sien soldados a veynte dias poco mas o mos y se les da de comer por los besys y todo ello esta alborotado e q ahora an venido de la vª de tarifa otros sien soldados poco mas o menos e no es posible poderlos alojar porq en el lugar no les puede dar de co(mer). Se acordó q por q se an de ir pasado mañana setena los dhos soldados y al capitán juº de torres de mendosa pa q les de de comer esta noche e mañana domingo hasta q se vayan siento e sinqta rs por quenta del consejo y q se de libransa…”[10]

"esta vª estan aloxados sien soldados a veynte dias poco mas o mos y se les da de comer ..."

      Suponemos que todos abandonarían Alcalá definitivamente el día 15 de diciembre para partir hacia las Indias, pues a partir de esta fecha ya no se tienen más noticias de los soldados. 


NOTAS

[1] Pertenecientes a Portugal, en 1580 Felipe II se convirtió en rey del país vecino. 

[2] AMAG. LEGAJO 5 (1585-1589) Cabildo viernes 9 de mayo 1586 folio 137 vto-139 

[3] Cabildo sábado 10 de mayo 1586 folio 138 vto-140 

[4] Cabildo 18 de mayo 1586 folio 143 vto. 

[5] Cabildo 16 de julio 1586 folio 156 vto. 

[6] Cabildo lunes 20 de octubre 1586 folio 185 vto. -186  

[7] Cabildo lunes 24 de noviembre 1586 folio 199 vto. El cabildo acordó buscarles alojamiento. 

[8] Cabildo miércoles 26 de noviembre 1586 folio 199 vto. – 200 (f. 729) Más de 30 ducados para socorrer a los soldados fueron tomados prestados del Pósito. Cabildo sábado 13 de diciembre 1586 folio 204 

[9] Cabildo lunes 20 de octubre 1586 folio 185 vto. -186 (f. 715) los gastos en comida y cebada para las cabalgaduras ascendieron a 42 reales. (Cabildo del miércoles 24 de noviembre 1586. folio 199 vto.) 

[10] Cabildo sábado 13 de diciembre 1586 folio 204