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sábado, 5 de noviembre de 2022

El Castillo de Alcalá en la Guerra de la Independencia



Ismael Almagro Montes de Oca


    El Castillo de Alcalá se convirtió en una pieza importante en el tablero de la batalla entre tropas españolas y francesas durante la Guerra de Independencia en la comarca por su posición estratégica, entre las zonas de la campiña jerezana y el Campo de Gibraltar y entre la de la bahía y la serranía.

    Practicante desde la llegada de los franceses a Alcalá, el castillo fue elegido ocasionalmente como lugar de guarnición, siendo a partir del 28 de noviembre de 1810, fecha en que las tropas francesas desalojaron a 40 hombres de las tropas nacionales que había en la villa, cuando lo utilizan de manera más continuada.

    Pero el castillo no se encontraba preparado para su defensa, toda vez que hacía cientos de años que había perdido su función defensiva y uso de armas más modernas, así como de técnicas de combate muy distintas a las del tiempo de los moros, requerían su adaptación para convertirlo en un lugar seguro e inexpugnable.

    Por orden del Mariscal Víctor, duque de Belluno, el ingeniero Barabino pasó a reconocerlo en los primeros días de noviembre para adecuarlo y para alojar a un destacamento. El día 5 escribió un informe a su superior desde Chiclana con las deficiencias que había encontrado. Pero el documento no llegó a su destino porque fue interceptado por las tropas españolas, siendo traducido del francés por Antonio Ramón del Valle en Cádiz el 30 de marzo de 1811.



    Se trata de un documento interesantísimo, al que acompañaba un plano descriptivo, en el que se describe el estado de conservación del castillo y las obras necesarias para su aprovechamiento:

El Castillo de Alcalá de los Gazules esta construido en el punto mas elevado del pueblo. El adjunto plano nº 4 indica su figura, posición y las obras proyectadas. Recomponiendo este Castillo es susceptible de muy buena defensa y llenara su objeto. Las obras que necesita son: macizar los intervalos de los merlones del reducto A. para formar un parapeto. Construir otro B. que resguarde de los fuegos del campanario C. y del Combento D. Hacer una banqueta de madera detrás del muro E. Tapiar los intervalos de los merlones de la torre F. sobre la entrada G. y el muro H. Tapiar igualmte las dos puertas I. y K. construyendo un tambor delante de la puerta L. y un foso con parapeto en M. que sirva de segura comunicación con el punto K. S. Aunqe esta obra avanzada esta dominada por una altura cercana, el objeto qe nos proponemos en conservarla, es colocar alguna fusileria en el frente K.S. con una pieza que haga fuego sobre el pueblo para formar la brecha Q. y demoler el techo N. del cementerio y las dos casas O. y P. para aislar el castillo.”

    Plantea además la colocación de 3 cañones estratégicamente, cubriendo caminos de entrada y evitar también el fuego desde los campanarios de la Parroquia y del convento de Santa Clara:

“Las tres piezas de campaña se colocarán en A. R. y S. la ultima descubre el pueblo y el camino de Tarifa y Casas-Viejas, que está a cubierto de las otras dos a causa del convento.

    Executadas estas mejoras podrá defenderse muy bien el castillo, atendiendo a qe el enemigo no puede conducir Artilleria con que batirlo sin hacerse dueño del camino de Paterna.”

    Menciona también la existencia de un aljibe, que no aparece marcado en el plano, pero por otro de septiembre de 1811, aparece fuera del recinto amurallado y que sin duda debe ser el aljibe de las monjas, pues se marca cercano al muro de un patio del castillo abandonado, que coincide con la cerca del Beaterio:

“Existe en V. un pequeño Pozo sin agua qe es preciso limpiar y habilitar y será muy conveniente recomponer las cañerías para qe se llene de las aguas llovedizas.”

    Describe el resto de dependencias y el uso a que se pueden destinar, así como que el techo del torreón está arruinado:

“Costará mucho trabajo alojar los 300 hombres y 50 caballos destinados a su defensa, ps (pues) en el castillo apenas existen en el presente el almacen 1, útil para viveres; un resto del subterráneo del reducto 2, para las municiones de guerra, la parte 3, pª Almacen de Paxa, la parte 4 y 5 y el alto del 34 y 5, dos cámaras una sobre la otra en la torre 6, otra en la torre F. y la parte 7. 8. 9. y 10 en el reducto A: lo restante de la bobeda 11 y 12 esta arruinado y los escombros han llenado las Almacenes que están debajo. Todas estas habitaciones son capaces de 70 hombres con sus oficiales. Para alojar el resto y los 50 caballos es necesario construir en los puntos 13. 14. 15. 16 y 17 caballerizas con habitaciones encima continuando los muros que aun existen, techando los agujeros 11 y 12 en el reducto A, por cuyo medio se completaría el alojamiento.”

Detalle de una copia del plano francés realizada por los ingenieros españoles
con las numeración de las indicaciones


    Otro punto interesante de este documento es que plantea una alternativa más rápida para albergar las tropas que construir nuevas dependencias dentro del castillo: utilizar las casas del Beaterio, cerrando la calle con barreras:

“Todas estas obras exigen medios y tiempo, y me parece qe en lugar de construir estas nuevas habitaciones en lo interior del castillo, sería mejor tomar la manzana de casas 19, 20, 21, 22, 23, 24 y 25, cerrando la calle en 26 con su barrera o puerta y tapiándola en 27. Entrar en las casas por las puertas 28 y 29, poner barricas en las demás y abrir aspilleras en 20, 22, 23, 24 y 30, cubriendo también la entrada G con un tambor 31. Estas habitaciones ofrecerán desde luego conveniente abrigo; y en caso de atacar el enemigo al fuerte, la Guarnicion se retiraría al recinto y bibaquearia mientras qe estuviere bloqueada.”

    El ingeniero tuvo en cuenta el material y mano de obra que necesitaría para realizar las obras y la existencia de ambos en la localidad para no tener que traerlas de fuera:

“Adoptado este proyecto, podrán construirse mas adelante los alojamientos convenientes en lo interior del fuerte, si se creyesen indispensables. Para la ejecución de estas obras se hallan allí mismo cal y otros materiales, once albañiles, diez carpinteros del pays, y dos fraguas.” [1]

    A principios de año, los franceses iniciaron la rehabilitación del castillo, obra que se truncó con la llegada de 1500 soldados españoles al mando de Begines de los Ríos, que consiguieron hacerse con el mismo.

    Los mandos españoles, por su parte, también encargaron su propio informe para mejorar las defensas del castillo, tarea que realizó un tal R. Bonille en el Cuartel General de Algeciras en fecha indeterminada de ese año de 1811, pero que indudablemente fue antes del mes de junio. Bonille hizo un informe destinado al Estado Mayor del 4º Ejercito, en el que, aparte de la reforma del castillo, sitúa la fortaleza en el mapa para resaltar su posición geoestratégica:

“Es Villa de unos 800, vecinos, dedicados a la labor y cría de ganados vacunos y de cerda con particularidad.

    Tiene una Parroquia, dos conventos de Frayles, uno de monjas, un Beaterio con obligación de enseñar niñas y asistir enfermas y un Hospital de hombres. Es pueblo de Señorio de los Estados de Medinaceli: Hay Corregidor y dos Alcaldes ordinarios.

Dista de Gibraltar 9 leguas (al O de esta Plaza) 9 de Algeciras, 7 de los Barrios, 9 a Tarifa, 3 a Paterna, 5 a Ximena, 7 a Ubrique y 3 a Medina Sidonia.

    Esta situada en el descenso de una altura deribada de otra mas elevada denominada Lario qe corriendo casi de O a E se une con las sierras principales qe cubren el Campo de Gibraltar. La Poblacion se extiende desde la cúspide contigo al Castillo hasta la falda de ella por donde se une con Lario mirando al S. E. En la cúspide de esta altura y dominando toda su circunferencia hasta mas del tiro de cañon menos la Lario se halla situado su Catillo qe manifiesta ser de los mas modernos del tiempo de los moros y se conserva en muy buen estado…

    La situación del castillo como se ha indicado es excelente y a la verdad qe habrá pocas qe puedan reunir tantas y tan buenas circunstancias. La altura Lario qe es la única qe le domina, esta a tiro muy largo, de modo qe aun con artillería gruesa no se le pueda batir en brecha…

    En el dia esta ocupado por nuestras tropas formando uno de nros puntos avanzados, y acaso el mas importante; ya porqe es uno de los qe proporcionan la penetración en la parte mas esencial de la Sierra, ya qe desde el se pueden hacer correrías con algunos caballos en la campiña qe media entre el y Medina, por la proporción de retirarse a un buen apoyo, ya por la mayor facilidad de adquirir noticias del Enemigo, y observarle de cerca, ya también por la comodidad qe presta para la reunión de las tropas, y alguna vez quieran expedicionar por aquella parte.

    No parece sentado este principio qe nos deviamos descuidar en poner este castillo en estado de vigorosa resistencia, que como acabamos de ver con muy poco trabajo se pone en disposición de hacerse respetar de un pie de Exto. aunque traiga artillería. Las murallas son robustas y dado caso qe costarían mucho trabajo y tiempo qe lograse romper por qualquier parte, le quedan sin embargo mil recursos para prolongar su defensa.”

    
    En el documento, recoge los trabajos realizados por los franceses:

“Los franceses empezaron a habilitarlo al principio de esta año (811) y solo les faltó para su perfección, es abrir un foso delante de la puerta principal, forrar esta con chapas de yerro, para el fuego qe se le pudiese aplicar por fuera no la ofendiese, ni las balas de fusil y qe el petardo no se pudiese clavar… Tambien les falto hacer otro retrincheramto interior asi en dha puerta como en otra qe sale del patio principal por la parte del E a un recinto amurallado de figura rectangular qe esta unido al Castillo, y no tiene otra comunicación, también estaban sin concluir las Aspilleras que habían empezado a formar en un parapeto elevado sobre la parte superior del muro en lugar de las Almenas de qe estava coronada toda la muralla; lo mismo creo que hubieran hecho con las dos torres qe tiene el Castillo, y las dos alas qe unen la una a la otra en donde todavía se conservan las Almenas.”

    Lo más sorprendente del trabajo de Bonille es que propone derribar toda la manzana de casas hoy ocupada por el Beaterio para facilitar la defensa del castillo, puesto que con ello el enemigo sería visto antes de llegar a las murallas del mismo:

“Todo esto estaría remediado con formar delante de ella o sea exteriormente un buen atrincheramiento qe la cubriese; pero se hacia indispensable arrisiar los Edificios inmediatos, casi hasta la Plaza de Sn Jorge pa qe no estuviere dominado por ellos lo qe daría mucho mas merito a esta fortificación; pues además de lo dho servia igualmente para descubrir al Enemigo demas lejos; evitar qe sus tiros no fuesen tan certeros sobre las aspilleras, y qe extendiéndose un poco el retrincheramiento hacia la dra, (derecha) podría flanquear el frente del castillo por la parte del O que no lo esta de ninguna del recinto…

    El acceso de esta difícil, y lo mismo la del castillo, siendo la mejor por el pueblo, de manera qe derribando los edificios qe tiene inmediatos, domina, y descubre quanto pudiera incomodarle.”

Igualmente, propone terminar las reformas iniciadas por las tropas napoleónicas:

    “Con poco esta hecho, ya sea siguiendo el sistema de aspilleras empezado por los Franceses o elevando un ante pecho entre almena y almena. Sobre las dos Puertas ubicadas seria muy bueno formar galerías, o ladroneras qe no es otra cosa qe tres o quatro canes de piedra qe salen de la muralla, dos o tres pies separados uno de otro un pie, o pie y medio, y formando en sus extremos un parapeto o prueba de fusil, de modo qe quedando separado de la muralla un pie o pie y medio, da tantos claros, quantos son los canes qe se han puesto; los qe sirven pa descubrir el pie de la muralla sin ser visto del enemigo, y echar por ellos con toda seguridad, piedras, granadas, artificios de & y aun los antiguos ataban a una cuerda pedazos de plomo, yerro, o piedra qe dejaban caer y tiraban después para repetir el golpe. En el parapeto qe se le hace se suelen hacer también algunas aspilleras. En las partes del recinto qe no estan flanqueadas podría igualmte formarse estas ladroneras, para cuidar de qe no se arrimasen al fin de la muralla sin ser vistos ni molestados.”

    Por último, da una serie de instrucciones para el almacenaje de pertrechos para las tropas:

“Resta solo el qe se tengan viberes municiones y agua. Para todo hay proporción. Tiene un Argibe muy capaz qe limpiado bien y lleno de agua surte a su guarnición muchos meses, un almacen para viveres grande y sin humedad; sitio para horno y su oficina; lugar pa las municiones, dos quadras pa tropas muy capaces, sin otros quartos qe se pueden habilitar en la torre y todo a prueba, de modo qe en su clase no hay que desear mas. Un recinto unido al castillo y amurallado qe da mucha proporción pa encerrar ganado, y sembrado de verde mantendría muchos días una docena de bacas con economía; y por ultimo creo qe un oficial de valor, e inteligencia, con la guarnición competente, viveres y municiones, habiendo hecho pa mejorarlo lo qe va insinuado, y teniendo a prevención herramienta, faginas, alguna madera, caballos de frisa & se hace respetar tanto como puede hacerse una Plaza fuerte del sistema moderno.” [2]

    Este informe debió ser tenido en cuenta por los mandos del ejército español, pues el 2 de junio de ese año, los ingenieros militares Manuel Teruel, Salvador Sebastián y Salvador Quirós solicitaron al cabildo alcalaíno que les facilitaran materiales y obreros para proceder a la reparación.

    Sin embargo, estas no llegaron a concluirse, porque el 18 de septiembre tropas francesas acuarteladas en Medina partieron hacia Alcalá con algunos cañones, con objeto de tomar el castillo, guarnecido por 200 españoles, quienes se ven obligados a capitular al día siguiente.

    Días más tarde, el 22 de septiembre, las tropas francesas proceden a la voladura de las murallas del castillo ante la llegada de tropas del General Ballesteros desde Jimena, poniendo así fin a un edificio con muchos siglos de Historia encerrada entre sus muros.

Fotografía de Luis Francisco Martínez Montiel

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NOTAS

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sábado, 4 de enero de 2020

Las lápidas romanas del Castillo



Ismael Almagro Montes de Oca 


      Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar, publicado en 1845, recogía la existencia de una lápida con inscripciones en latín en la fachada Oeste del torreón del castillo de Alcalá, con el siguiente texto casi ilegible, ya que la piedra se encontraba bastante deteriorada: 

…KISRNI 
EIUIVIIIIII 
JNPENQS? AA 

      Añadía además que, según se decía, en la cara Sur también hubo otras dos lápidas con inscripciones. 

     Medio siglo después, en 1893, el historiador Sánchez del arco, se hacía eco de la misma información en su Monografía sobre Alcalá de los Gazules. 

     En la actualidad, en el torreón del castillo no existe rastro de ninguna de estas lápidas romanas, que fueron reutilizadas por los árabes en la construcción de dicha torre. 



¿qué pasó con ellas? No lo sabemos. Seguramente alguna pudo acabar reutilizada en construcciones aledañas, aunque una no corrió la misma suerte y hemos conocido parte de lo que aconteció con la misma. 

      A raíz del descubrimiento de un sarcófago fenicio en Cádiz en 1887, se impulsó la creación del Museo arqueológico y dos años más tarde, con objeto de dotarlo de contenido, el presidente de la Comisión provincial de dicho museo, Cayetano del Toro, que había tenido noticias de la existencia de lápidas en el ayuntamiento alcalaíno, envió una carta el 2 de enero al alcalde solicitando se remitiesen a Cádiz. 

      En la contestación que hizo el alcalde, Antonio Sánchez González, tenemos qué sucedió con esta lápida romana: 

“Esta alcaldía debe manifestar a V. E. en contestación a su atento oficio de 2 de Enero ultimo referente a que se manden al museo arqueológico de la Provª las lapidas que existan en este ayuntº; que desgraciadamente no se conserva mas que un canto que se desprendió efecto de las lluvias torrenciales de estos últimos años, de la esquina que mira al Sur del antiguo Castillo situado en lo más elevado de la Coracha el que en una de sus caras tiene una inscripción de caracteres romanos ininteligibles en la mayor parte leyéndose bien.” 



      Así pues, la lápida se cayó por culpa de las lluvias y se guardó en el antiguo Ayuntamiento, en la Plaza Alta. 

      Nada más hemos podido averiguar. Desconocemos si la lápida fue enviada finalmente a Cádiz o si por el contrario permaneció en las Casas Consistoriales, y en tal caso, cual fue su destino final. ¿Es tal vez la misma que apareció en los años 80 del siglo XX en la remodelación de la casa de la calle Miguel Tizón que linda con el antiguo Ayuntamiento? Recordemos que dicha casa albergó el depósito o cárcel municipal y bien pudo pasar de una dependencia a la otra. 



     Como curiosidad, añadir que el 15 de julio del mismo año, desde el museo arqueológico se pidió la remisión de una lápida con inscripciones árabes, objeto intrigante por desconocido en la Historia local.


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NOTAS

Archivo Municipal de Alcalá de los Gazules. Correspondencia y Comunicaciones. Legajo 81

viernes, 14 de febrero de 2014

El castillo de los Gazules y la frontera


Artículo publicado en la revista de apuntes Históricos de 1988

Guillermo García

      En el contexto de la llamada "frontera" entre moros y cristianos, y en ese periodo que abarca desde la conquista de Sevilla en 1248 y la de Granada en 1492, es decir, casi cerca de dos siglos y medio, nuestra ciudad se encontró inmersa en importantes acontecimientos históricos en esa lucha entablada por toda la baja Andalucía entre la Cristiandad y el Islam, como lo demuestra este texto del Profesor Torres Fontes: 

      "Cuatro fortalezas son los puntos extremos de la avanzada castellana en el frente occidental del reino granadino: Vejer de la Frontera y rio Barbate, Alcalá de los Gazules y rio Guadalete, Arcos de la Frontera y más al norte Lebrija. En segunda línea, cubriendo espacios entre Alcalá de los Gazules y Arcos, la frontera de Medina Sidonia, y en la costa, olvidadas, Cádiz (se conquista en 1262), Sanlúcar (de la que dice la crónica que cuando en su puerto se embarca el infante don Enrique en 1255, el lugar no era aún poblado) y Puerto de Santa María; intermedias las sierras de Retín, Blanquilla, Lomas del Padrón y de la Sangre, Sierras del Algibe y de las Cabras, Sol y Aznar, con encontradas direcciones sirven también para separar o dificultar el paso, aunque también, y con excesiva frecuencia, facilitan la actividad de los almocadenes. Y por parte granadina al triángulo Tarifa, Algeciras, Gibraltar; los ríos Guadalmesi y Guadarranque; Castellar y Jimena de la Frontera, con el río Guadiaro en su centro, hasta Ronda, punto septentrional y cabeza en el otro extremo del sector granadino" (1). 


       Narrar los numerosos hechos históricos acaecidos en Alcalá durante esos dos siglos y medio, es tarea que escapa a la brevedad de este trabajo, y por ello voy a centrar mi estudio en el protagonismo del castillo de los Gazules en las algaradas del emir Abu Yusuf por toda esta zona, con sus batallas, sus saqueos, sus cautivos, en la década comprendida entre los años 1275 al 1285. 

       En ese decenio se produjo en nuestra comarca andaluza una situación rara y llena de confusionismo entre moros y cristianos. El rey Alfonso X el Sabio hubo de luchar contra los árabes granadinos, contra Abu Yusuf y contra su propio hijo Sancho. Fue una situación anormal que obligó a pactos de emergencia donde los cristianos luchaban, a veces, contra hombres de su misma fe, y los musulmanes se aliaron con reyes castellanos que solicitaron su ayuda para atacar, tanto a soldados de Cristo como de Mahoma. Entre ellas, las conocidas alianzas de Abu Yusuf con el rey Alfonso X y con su hijo Sancho IV. 

       Abu Yusuf, sultán de Marruecos, era también rey de Ronda, Marbella y Algeciras. Había acabado con el poderío de los almohadas y en el cénit de su gloria, quiso extender los dominios de su imperio, llegando con sus tropas hasta los alrededores de Toledo y de Madrid. Efectuó numerosas correrías por Andalucía, recogiendo abundante botín de ganados y de cautivos, que luego vendía en el zoco de Algeciras, ya que esta ciudad, desde la arribada de los benimerines, se había convertido en el puerto más importante para el comercio de esclavos. 

       En una de las escaramuzas de Abu Yusuf y sus benimerines por estas tierras gaditanas, Sancho IV ordenó "bastecer los castillos de Vejer é Medina Sidonia é Alcalá de los Gazules é él óvose tornar para Sevilla" (2). 

Dibujo de un moro de la tribu de los Gazules en la revista
Semanario Pintoresco en 1840

       Estas razzias del emir árabe traían en jaque a todos los habitantes de las fortalezas de la "frontera", y como el repoblamiento de Alcalá se produjo, tras su reconquista en 1264, con campesinos y soldados que habían de atender, tanto al cultivo de la tierra como a la salvaguarda de su seguridad personal, esta comprometida situación impedía desarrollar las faenas agrícolas con absoluta tranquilidad, ni atender al pastoreo y apacentamiento del ganado, ya que de improviso estos pacíficos campesinos eran sorprendidos por soldados musulmanes que los llevaban cautivos a Algeciras. 

      Y de ese trasiego de cautivos y de fugas espectaculares en esta zona, voy a transcribir un relato, con epílogo feliz en Alcalá, que dice así y que pone punto final a esta pincelada histórica: 

     Otro caso y otra vez Algeciras como escenario. Domingo Bono, almocadén, con veinte compañeros salieron de Sevilla y estuvieron en Barrameda cuatro días “espalmando” dice las naves que se preparaban para el asedio de Algeciras, untándolas con sebo para que corriesen mejor. Después fueron a Cádiz, donde permanecieron una sola noche y continuaron hasta cerca del puerto de Tarifa, en cuyas proximidades permanecieron cinco semanas. Un día fueron a proveerse de agua al río llamado Quebrantabotijas, y desde allí, a “ojo” vieron las naves de los moros que estaban en el puerto de Tarifa. Añade que un sábado comenzó la lucha y el domingo se perdieron dos naves cristianas; entre martes y jueves fueron destruidas o capturadas once naves musulmanas. Pero se acaba el testimonio, porque el alcaide Alboacín de Ceuta, hijo del arráez de Ronda, cautivó a Domingo Bono y a veintiocho más. Fueron llevados a Ceuta, encerrados un año en un aljibe y después en la cárcel, trabajando de día y con cepos en la garganta y pies yacían por la noche en la cárcel. Al cabo de los años volvió a Algeciras y desde allí pudo huir y alcanzar Alcalá de los Gazules. Lugar al que también llegó Aparicio de Marzales, capturado en el cortijo de don Bretón, en Jerez “que es agora de Roy Díaz” cuando labraba con sus bueyes. Pudo escapar por la puerta de Jerez, pernoctar junto a Palmones y llegar a Alcalá de los Gazules, donde le sacó los hierros Diego Maza, alcaide del castillo. Y otros que se escapan entre el adarve y barbacana, donde pudieron subir por una escalera y se dejaron caer desde una altura de ocho brazas, sin que les pasara nada, pudieron también alcanzar Alcalá de los Gazules, a nueve leguas, a la casa de Domingo Veco (3). 



NOTAS 

(1) Juan Torres Fontes. “Cádiz en el siglo XIII”, página 78. 

(2) Crónica de Sancho IV - I, cap. II, 72. 

(3) Juan Torres Fontes. “Cádiz en el siglo XIII”, páginas 91-92.

lunes, 7 de enero de 2013

El Castillo de Alcalá (V)


Sector II. Acceso a la torre del castillo. 

     La localización de este sector ha resultado muy interesante, porque se encontraba oculta tras una reestructuración realizada en la entrada a la torre en épocas pasadas. Esto ha contribuido a que el estado de conservación de la escalera de acceso al interior sea muy bueno, a pesar de que el relleno que la colmataba haya facilitado escasos restos materiales y a que sólo se conserva el tramo que lleva al primer piso. El trazado de la escalera de acceso coincide plenamente con el reflejado en el plano que se realizó en 1811. 

     Desde el punto de vista constructivo son muchos los aspectos a comentar. En primer lugar, se observan varios testigos de los antiguos sistemas de cerramiento, también se conservan en la escalera que sube a los pisos superiores una serie de pequeñas bóvedas de arista realizadas con ladrillos. Así mismo, inmediatamente después de la entrada a la torre, ha aparecido un pequeño relieve realizado sobre piedra, es posible que se encuentre entre los tipos de ofitas, que estaba oculta bajo un nivel de escombros que nivelaban un pavimento de momentos recientes. A pesar de que está parcialmente destruido, el relieve parece dibujar un trébol de cuatro hojas, o cruz griega lobulada. Las referencias a órdenes militares se hacen inevitables, pero aún se deben investigar. 

Escalera de acceso a las plantas superiores de la torre

     Durante los trabajos de desescombro y limpieza del acceso al interior de la torre del homenaje del castillo, se halló una moneda formando parte de los niveles de relleno de este sector, y más concretamente en una cota baja de este relleno. Esto es muy importante, ya que nos indica con bastante precisión el momento en el que se inició el proceso de cegamiento de la zona de acceso interior a las dependencias superiores de la torre. 

     El estado de conservación de la moneda es bueno, suficiente para su completa identificación: 

LEYENDA 

- Anverso.- ISABEL II POR LA GRACIA DE DIOS Y LA 

CONST. * 1867 * 

Motivo: Imagen de perfil hacia la derecha de Isabel II. 

- Reverso.- REINA DE LAS ESPANTAS * MEDIO CENTIMO 

DE ESCUDO * 

Motivo: Escudo de la Corona de Castilla y León. 

- Composición: 95% de cobre, 4% de estaño y 1% de cinc. 

- Metal: AE. 

- Peso: 1,2 grs. 

- Diámetro: 15 mm. 


     El valor de esta moneda, medio céntimo de escudo, nos indica que pertenece al sistema del escudo de plata puesto en marcha en 1864 por el Ministro de Hacienda Pedro Salaverría, en él se establecen las siguientes equivalencias: 

10 escudos = 100 reales 

100 céntimos de escudo = 1 escudo 

     Respecto a la referencia abreviada que se realiza a la Constitución en el anverso de la moneda, decir que se trata de la Constitución de 1845, de corte moderado, que en 1856 fue reinstaurada durante el periodo de la Unión Liberal y bajo el gobierno del general O’Donnell. No obstante, la fecha de 1867 corresponde con el gobierno moderado de Narváez. 

Moneda igual a la hallada en la torre del homenaje del castillo


Actuaciones de consolidación y seguridad en la torre. 

     A medida que se avanzaba en los trabajos, se hacia imprescindible apuntalar y consolidar de forma temporal algunos de los elementos estructurales de la torre que iban surgiendo de entre los rellenos de escombros. Por ejemplo, pilares, arcos y vanos. Todas estas actuaciones se realizaron con un objetivo preventivo y para que fueran totalmente reversibles. 

     Respecto a la seguridad, se realizaron dos trabajos: uno, ampliar la puerta de rejas de hierro que da acceso a la torre, y otra, cubrir con una red a la altura del primer piso todo el espacio interior de la torre, para evitar o amortiguar posibles caídas de piedras. 

     La visita aún no es posible, no existen las condiciones de seguridad suficientes, pero todo el trabajo tiene como fin este objetivo de puesta en valor para dar a conocer el castillo de Alcalá de los Gazules al público visitante. 

Labores de consolidación


EXPECTATIVAS 

     Este proceso de consolidación y conservación del castillo de Alcalá de los Gazules todavía no ha finalizado, de hecho se encuentra en la fase de investigación. Está proyectada la recuperación del forjado de los diferentes niveles de habitación de la torre del homenaje con materiales que respeten el entorno original y del que al tiempo se diferencie. En definitiva estas actuaciones servirán para establecer las bases de un proyecto integral de puesta en valor y uso efectivo de los restos conservados de la fortaleza, adecuando el bien patrimonial para la visita del público interesado en la Historia de Alcalá de los Gazules y en su entorno natural, ya que el castillo se sitúa en un lugar privilegiado, que permite disfrutar de todo el paisaje que rodea al municipio. 

     Tanto por el estilo arquitectónico, el fragmento de cerámica con decoración epigráfica hallado en el interior de un pilar, así como por otros productos cerámicos, pensamos, a falta de una confirmación estratigráfica definitiva, que los restos de la estructura que han llegado a nuestros días pertenecen al período almohace (siglos XII-XIII). Sin embargo, no descartamos la existencia de un sustrato más antiguo, ya que se han localizado abundantes restos de época romana, aunque en niveles revueltos. Este apunte tampoco se puede descartar, si consideramos la localización estratégica del Cerro de la Coracha y la proximidad de la monumental construcción romana de la Fuente Salada. 

     Todas las actuaciones arqueológicas se han desarrollado en el interior de la torre del homenaje. Sin duda, es la estructura emergente mejor conservada, pero pensamos que debemos contextualizar los resultados alcanzados en este espacio interior con otras áreas del exterior; conscientes, por otro lado, de que ha sido un castillo muy castigado por los acontecimientos históricos. 

     Con todo lo expuesto concluimos que excavar, consolidar, restaurar y rehabilitar son acciones que con urgencia necesita el castillo de Alcalá de los Gazules. La puesta en valor, que es la síntesis de las acciones citadas, favorecerá un mayor dinamismo turístico en el municipio de Alcalá, al sumarse el castillo y su musealización a otros atractivos como el Parque Natural de los Alcornocales en su conjunto, el entorno de El Picacho en particular y los de la propia villa alcalaína. De este modo, invertir en Patrimonio no sólo amplia el conocimiento histórico, sin duda importante, sino que también participa en las señas de identidad de sus habitantes y activa la necesaria revitalización económica enfocada hacia el Patrimonio Cultural. 

     En síntesis, esta intervención en el patrimonio de Alcalá, junto a otras desarrolladas y por desarrollar, tiene como objeto último promocionar en el municipio alternativas económicas, culturales y sociales que redunden positivamente en sus habitantes. Está ampliamente demostrado que la difusión del patrimonio dirigido hacia un turismo sostenido, que respete los modos de vida del entorno social, hace que sea posible el despegue económico de poblaciones estancadas tradicionalmente en el sector primario, y que hoy se encuentran oprimidas ante su escasa competitividad con otros mercados. 


BIBLIOGRAFÍA 

ABELLÁN PÉREZ, J., 1983: “Las vías de comunicación gaditanas en el siglo XIII”. Cádiz en el siglo XIII, pp. 123-133. Cádiz. 

ACIEN ALMANSA, M., 1979: Ronda y su Serranía en tiempo de los Reyes Católicos. Málaga. 

1981: “El quinto de las cabalgadas, un impuesto fronterizo”. Actas del II Coloquio de Historia Medieval Andaluza. Hacienda y comercio, pp. 39-51. Sevilla. 

AGUADO GONZÁLEZ, F..J., 1987: “Redoblamiento de las fortalezas fronterizas con el reino de Granada: Archidona, Olvera y Ortejicar (1460-1550)”. Homenaje al profesor Juan Torres Fontes, vol I, pp. 25-39. Murcia. 

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