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sábado, 13 de septiembre de 2025

Antigüedades de la Hermandad de la Virgen de Los Santos


Artículo publicado en la Revista 
"Velada y Romería en honor de la Patrona Nuestra Señora de los Santos "1980


Jaime Cordero Barroso


      
      Me piden los amigos del Ayuntamiento una cooperación literaria para el programa de las próximas fiestas en honor de la Santísima Virgen, Patrona de la Ciudad. Y por este motivo y porque me parece interesante que todos conozcamos lo más posible de nuestra historia, voy a reproducir parte de un precioso y desgraciadamente anónimo cuadernillo encontrado de manera casi casual el pasado año en la Mayordomía del Santuario. Consta de 180 páginas que están numeradas a lápiz desde la primera a la noventa y nueve. De las mismas, se hallan ocupadas desde la 1 a la 52. De la 53 a la 85 están en blanco. Pero es de la 88 a la 91 donde se encuentra el motivo de la redacción del mismo.

     Dice así: "Antecedentes necesarios para entender los gastos hechos" "Consta en la advertencia puesta en la primera página de este cuaderno, cuál fue el fin que me propuse al organizar las rifas y espectáculos cuyos ingresos y gastos constan en páginas anteriores. Ese fin era, recaudar fondos, con los cuales pudiera defender el derecho del Santuario de los Santos a las tierras que lo rodean. Con este propósito, ya hace años, conferencié con el poseedor entonces, y también hoy, de dichas tierras, para ver si amigablemente, podía arreglarse ese asunto; pero no obtuve resultado alguno. No me desanimé por esto; y recurrí entonces a un próximo pariente de dicho señor para que tratara de inducirlo a lo que se pretendía; y visto que este medio tampoco dio resultado, me propuse seguir otro procedimiento. Al efecto me trasladé a Medina y consulté con el cultísimo abogado, vecino de aquella ciudad, Don Indalecio de Coca, administrador de los bienes que en Alcalá posee hoy la casa de Silva. Manifesté a dicho señor que, según tradición confirmada por los ancianos del pueblo, el Santuario había usufructuado de antiguo las tierras que le rodean, en una extensión que estuvo marcada por unos hitos o mojones cuyos vestigios aún existen. Uno de los dueños del cortijo colindante, confiado en que el terreno en cuestión no tenía titulación a favor de nadie, desmontó y sembró parte del mismo; y si bien hubo protestas del administrador del Santuario, éstas no pasaron a mayores, debido a la carencia de títulos y a las relaciones políticas del que cometió el atropello. Este se ha ido acentuando en las dos traslaciones de dominio que posteriormente ha sufrido o tenido el cortijo colindante, hasta llegar al extremo que el actual arrendatario, tomando con fundamento o sin él, el nombre del dueño, ha cortado un árbol contra las mismas paredes del Santuario e impedido que los pocos animales propiedad del mismo pasten en sus contornos inmediatos. Una vez informado el Sr. Coca de estos antecedentes, me dijo, le parecía conveniente, ante todo, celebrar una conferencia con el actual dueño del cortijo, vecino de Medina. Verificadas que fueron varias conferencias, acordaron dichos señores trasladarse al Santuario, y señalar las tierras que en lo sucesivo habían de formar el rodeo. Efectivamente, el día 11 de Octubre de 1916, se personaron en dicho lugar Don Indalecio de Coca, en representación del Señor Obispo, y Don Juan Olmedo y Moreno, capitán retirado y vecino de Alcalá, que tenía la del dueño de las tierras colindantes, asistiendo además el Perito agrimensor y varios operarios. Nada se hizo dicho día en definitiva, debido a que el representante del dueño del cortijo, asesorado por el colono del mismo, sólo estaba dispuesto a ceder una pequeña parcela, próximamente la mitad de la señalada por los mojones antiguos, cuyos restos fueron vistos por los asistentes. Algunos días después, supe por Don Indalecio que el propietario de las tierras colindantes, en vista de los mojones que habían aparecido, estaba dispuesto a considerar éstos como límite de su propiedad, con alguna salvedad, que ya me diría; y al mismo tiempo me anunció que a los pocos días vendría para arreglar definitivamente dicho asunto. Así lo hizo en efecto el día 21 de Nbre., fiesta de la presentación de la Sma. Virgen, día en el cual, reunidos en el terreno en cuestión los Sres. Coca, Olmedo, Peritos y Operarios necesarios, se deslindó el terreno que había de constituir el rodeo del Santuario, señalándolo por los límites que tiene en la actualidad: debiendo tenerse en cuenta, que si los límites señalados por los hitos modernos no coinciden con los mojones antiguos, es porque dentro del perímetro marcado por los antiguos, y por tanto en las tierras que siempre había usufructuado el Santuario, había como una fanega de tierra cercada y puesta de viña y árboles frutales por el colono del cortijo y se convino en permutarla por otra situada al otro lado de la vereda que conduce al Santuario. De todo lo actuado en dicho día se levantó Acta por triplicado, una se remitió al Sr. Obispo, otra al dueño del cortijo y la última para el archivo Parroquial, Acta que fue elevada a escritura pública y registrada en el de la propiedad de Medina Sidonia 23 de febrero de 1917. En las operaciones que quedan narradas y en las que le siguieron de amojonar, cercar y mejorar las tierras se hicieron los gastos que siguen..."

      Lo hasta aquí transcrito es de tal claridad que necesita poca explicación. ¿Qué hay, pues, en las restantes páginas ocupadas del cuaderno? Las cuentas exhaustivas y detalladas de todo el dinero recogido y gastado en "amojonar, cercar y mejorar las tierras que desde entonces componen las tierras del rodeo del Santuario". Y ¿Cómo lo hizo? Con los medios tradicionales: rifas y espectáculos taurinos, a los cuales dedicó desde el mes de septiembre del año 1916 hasta el mismo mes del año siguiente, en lo que respecta a los ingresos. En cuanto a los trabajos, se comenzaron en octubre del mencionado año y se terminaron en su primera fase en septiembre de 1918, aunque se anota que en virtud de un contrato firmado con Don Antonio Morales y Rodríguez, "éste se compromete a plantar de olivos (y a desmontar, dice una nota) en este primer año agrícola todas las tierras que cercadas de gavia y luna rodean al Santuario, disfrutando él, en compensación, dichas tierras sin pagar rentas, durante cinco años, percibiendo también dicho arrendatario 150 ptas., al empezar la plantación y otras 150 ptas., cuando la termine". Pero todavía hay más al respecto, pues en un pequeño papel conservado en el cuaderno, aparece la siguiente nota: "En 18 de febrero del año 20 me dice Miguel: Hoy mismo estuve en los Santos, los hoyos están abiertos 18 que hay perdidos y en los dudosos se le va a meter otra estaca, me parece lo mejor. Y me dice también que el desmonte continúa por el lado de la gavia que mira a la Pedriza faltando en esa fecha poco para unirse con el hinco de los algarrobos y que los olivos van muy bonitos".

      Gracias a este anónimo fedatario (sospecho, por el estilo, que debe tratarse de un sacerdote) podemos conocer detalles importantísimos de nuestro Santuario y sobre todo le debemos el que no se viera totalmente desvalijado y conservara hasta hoy las tierras que posee. Asimismo conocemos con exactitud la fecha de plantación de los olivos.

     La pena es, sin embargo, la enorme extensión del cuaderno, pues su detallada exposición de ingresos y gastos lo hacen merecedor de llegar al conocimiento de todos. Algún día volveré sobre el tema y nos deleitaremos con sus ingenuos y certeros detalles y comentarios. Añadiré hoy sólo que los ingresos netos recogidos por rifas, limosnas y espectáculos ascendieron a 1.551,64 ptas., y que los gastos, incluidas las 150 ptas., percibidas por el Sr. Morales en 1918, alcanzaron la cifra de 1.030,65, quedando un superávit de 520,99 ptas., que en la pág. 100 de cuadernillo anota el autor que "están en poder de Juan Miguel 114,31 de Miguel 150 y mío 256,64". Terminando con una nota a lápiz que dice: "Más las colgaduras..."



sábado, 7 de septiembre de 2024

El milagro de la fuente de la Higuera: El poema




Ismael Almagro Montes de Oca

   

     El año pasado, por estas fechas, di a conocer un testimonio relatando un milagro que se atribuyó a la Virgen de los Santos (véasse: https://historiadealcaladelosgazules.blogspot.com/2023/09/el-milagro-de-la-fuente-de-la-higuera.html)

    Recientemente he localizado otro documento narrando el mismo milagro, pero con la originalidad de que no se trata de un texto manuscrito, sino de una obra de imprenta. El autor, anónimo, en un largo poema, hace un repaso de las leyendas en torno al origen del Santuario y de la talla de la virgen, para acabar con el milagro de la Fuente de la Higuera.


"VERDADERA RELACION Y NUEVO ROMANCE QUE REFIERE UN MARAVILLOSO

portento, que ha obrado una devota Imagen de Nuestra Señora; que con el Título de los SANTOS se venera una Legua de la villa de Alcalá de los Gazules, quien lo saca a luz, con otras authenticas maravillas, obradas por la dicha Imagen: Año de 1724.

 

A El piélago de la gracia,

A el raudal de la clemencia,

a el mar de los resplandores,

y a todo su golfo de Estrellas

me arrojo, pero que temo!

Si el asumpto que me alienta,

es la misteriosa Nave,

que con cándida Vandera,

el rumbo de los proverbios

milagrosamente observa,

Su sagrado auxilio imploro,

para que la nube densa

de mi discurso, ilumine

el fanal de su Pureza.

Yaze en los campos Sidonios,

a distancia de una legua

de Alcalá de los GazuIes,

jurisdicción que govierna

su illustre Acuerdo: una Hermita,

que en breves líneas se obstenta,

si no palacio de Ceres!

Templo de mejor Minerva.

Con titulo de los SANTOS,

en sus cultos se venera

un Divino simulacro

de la que en el Cielo es Reyna,

La tradición de su origen,

con la segura evidencia,

de auténticos testimonios,

se irá diciendo a la letra,

no ha numerar sus milagros

mi humilde pluma se empeña

solo a dar noticia a el Orbe

de una maravilla nueva.

Pero antes que fervorosa

lebante el buelo a su esfera,

antiguas prerrogativas

irán rompiendo la nema,

Apenas sacudió España,

la intolerable cadena,

que arrastró ochocientos años,

entre la turba Agarena.

Aun no satisfecho el Cielo,

provino tan grande seca,

que la tierra le imploraba,

por muchas bocas abiertas.

Padeció el Vético suelo,

la que pareció inclemencias

y no fue fino castigo

merecido á la sobervia

del bruto, siempre indomable

de la pertinacia nuestra.

Ya entonces los de Alcalá,

veneraban en la mesma

situación, que he referido,

la señal que fue vandera

tremolada a fuego, y sangre,

contra la culpa primera.

A cuyo Cruzado leño,

todo el Pueblo se encomienda,

y en Procesión penitente,

ensangrentando la senda,

a el humillador llegaron;

y quando con vozes tiernas

en los raudales del llanto

se anegaban sus promessas,

del numeroso concurso,

con Angélica pressencia,

lebantandose un mancebo,

prorrumpió de esta manera;

Ya el Cielo compadecido,

el remedio delibera,

a vuestras necesidades;

pero gusta su clemencia,

que en este sitio se haga

a favor de los mortales,

concha de la mejor Perla:

donde en repetidos cultos,

con amorosa frecuencia

se alaben los explendores

de la Immaculada Estrella.

Desapareció al instante

que la palabra postrera

pronunció, y los circunstantes

haziendo firme promesa

de cumplir lo referido,

a Alcalá dieron la vuelta.

No bien a su mayor Templo

de la oratoria tarea

llegaron a dar las gracias;

quando la gran providencia,

con repetidos raudales

dio a todos felizes nuebas.

Remediaronse los campos,

y assegurando la oferta,

dieron principio a la Hermita,

y la misteriosa Piedra,

que fue como en el Desierto

saludable providencia:

fue el principal fundamento,

con las misteriosas letras

del Himno, tres veces Santo;

que en dulces vozes alternan

en la Celestial Altura

aladas inteligencias.

Ocupó lugar desente,

haziendo vassa a la exelsa

gloriosa siempre elevada

Columna de nuestra Iglesia.

Antes de acabar la Obra

el Cavildo delibera

despachar dos Diputados,

teniendo noticia cierta,

que en Gibraltar habitaba

Con primorosas ideas

de Imágenes de escultura

con afamada experiencia

un Artifice, que entonces

su fama fue la primera.

Ya en la mitad del camino,

se hallaron en la presencia

de dos hermosos mançebos,

que les preguntó en la senda

donde caminaban? Y ellos

dieron breve respuesta.

Y aviendo participado su devota diligencia,

les manda que se bolviessen,

con la confiança cierta

que ellos traerían la Imagen

al punto que fenecieran

el Divino Santuario,

sin la menor diferencia.

Obedecieron al punto,

y sin duda la presteza

fue misterio; porque todo

milagroso sucediera.

O maravillas de Dios!

Porque el Templo estaba apenas

acabado, ya la Imagen,

(sin la noticia mas tenua

de quien la huviesse traído)

estaba en su lugar puesta.

O imbencion siempre Sagrada!

O hallazgo por la clemencia

del Cielo! Sin las fatigas

De Constantino, y de Elena.

Hasta aquí su sacro origen,

manifestó mi rudeza:

proseguirá en los milagros

no el guarismo que vozean

pendientes de sus paredes,

inumerables tarjetas:

que a golpes de los pinzeles

siendo rectoricas lenguas,

que mudamente eloquentes,

sus prodigios manifiestan.

Digalo aquel gran portento,

que Xerez de la Frontera

Atessora en sus archivos,

con amor, y reverencia.

Quando hallándose afligidos,

aridas todas sus tierras,

suplicaron a esta Villa,

a vista de sus miserias,

les condujesen la Imagen,

franqueando la ipoteca

que unidos ambos Cavildos,

firmaron hasta volverla.

Ya convenidas las partes,

en la linde que dispensa

los dos términos distintos,

fabricaron de madera

el mas luzido aparato,

que discurrio la fineza.

Salió la Divina Aurora

de su Oriente; y qual Estrella

de Jacob, resplandecia

iluminando su esfera.

El numeroso concurso,

bien fácil se considera,

de una Ciudad agradecida,

y de una villa discreta.

Iba la ardiente Columna,

fanal de mas excelencias

que la que alumbró el Desierto,

quando la fuga violenta

del Pueblo, que apresuraba

de Faraón la inclemencia.

Sin  sombras resplandecía,

porque en la devota empressa,

no hubo recelos del daño,

Ni odio de la competencia.

Llegó el Sol de Josue

a la estación que le espera,

donde paró favorable

A la Oración que la impretran.

Mobió la Region sus Nubes,

Y próvidamente tiernas

dulce sudor exalaron,

De las salobres Cabernas.

Aunque fue immenssa la pluvia

ninguno que en la asistencia

se halló de la Santa Imagen,

mostró la inquietud mas tenua.

Todo el sitio que ocupaba

El concurso, y la dispuesta

mansion de la hermosa Aurora,

resplandeció Primavera.

Assi como en el Jordan

quando las Aguas suspensas,

dieron milagrosamente

a el Arca segura senda.

Con dulçes aclamaciones,

de repetidas cadencias,

retrocedió el Luminar

mas alto que el que pondera

por la salud de Ecequias

el Angel de las Escuelas.

Llegó qual Judith triunfante

si no a su Patria, a la exelsa

Sagrada siempre imbiolable

Betusta de su asistencia.

Algunos años la Villa,

recelando la misseria,

que experimentan los Campos,

faltando esta providencia,

trageron la Santa Imagen,

y en su principal Iglesia

se mantuvo nueve días;

y aunque en ellos no hubo muestras

de llover, la confiança

con la viva fee se alienta.

Sin duda fue assi, que al tiempo

de recoger las cosechas,

fueron arrancando a mano

por incapazes de ciega,

los Trigos, que solo un palmo

se alejaban de la tierra.

Limpios los granos se hallaron

por la mas segura cuenta

de los Diezmos, ser los años

mas pingues de aquella era.

Y en fin, en quanto a milagros,

discurro que será fuerça

truncar el hilo a el discurso,

por dar lugar a la Imprenta.

Solo cerraré el  compendio,

con la maravilla nueva

citada, que fue el empeño,

a mi corta inteligencia.

En este presente año

de veinte y tres, que la Iglesia

sobre mil y setecientos,

en sus anales numera;

en el sitio del Saetillo,

con el titulo de la Higuera,

se mantenía una Fuente,

con antigua permanencia,

robó el caudal a su curso,

la experimentada seca

de algunos años, que llora

nuestra cobarde miseria.

Passó de fuente a reparo,

pues contra las inclemencias,

fue abrigo de los Pastores,

fogaril de su defença.

Legó a treze de Noviembre,

sobre sus cenizas muertas,

de una gran sed fatigado,

por la necesidad estrema,

cansado Antonio Cevallos,

Pastor que en aquella selva

apacienta los ganados

de D. Antonio de Ortega.

Sacó devoto el Rosario,

bañado en lagrimas tiernas,

y rezándole, afligido

a la Virgen se encomienda.

Pediale tiernamente,

a la Celestial Princesa,

que los líquidos Christales,

su antiguo curso tuvieran.

Brotó a su Oración la Fuente;

y qual Moyses, reverencia

el milagro, y satisfaze

la gran sed que le molesta.

Tres cantaros llenó a el punto;

y dando a Alcalá la buena,

con vozes de agradecido

el prodigio manifiesta.

Oy se mantiene abundante;

donde de quantas Haziendas

tiene toda la Comarca,

gozan de sus providencias.

Tanto la fee ha penetrado,

que con segura experiencia,

de alimento, y medicina,

los enfermos la frequentan.

Muchos vienen admirados,

como que la Virgen mesma,

nueva Raquel, les conduze

a la provida Cisterna.

Mas que a Ester, se glorifique;

pues sin dexar sus Obejas,

de Hombres, y de Paraninfos,

aun tiempo es Pastora, y Reyna.

Todo su axilio imploremos;

pues como Canta la Iglesia,

es Llave santificada,

de las Celestiales Puertas.

Y pues a tantos favores,

Villa illustre, no te niegas,

gloriate en sus alabanças,

repite nuevas ofrendas

a la Virgen DE LOS SANTOS,

para que en sus cultos sean

por los siglos de los siglos,

Coronadas tus finezas.

 

FIN"

 

 



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