sábado, 19 de enero de 2019

El día en que casi desaparece la Puerta de la Villa



Extracto de la conferencia "Alcalá hace cuatro siglos" pronunciada el 22 de septiembre de 2016 

en la Iglesia de la Victoria, dentro de los actos del 400 aniversario 

de la Cofradía del Nazareno de Alcalá de los Gazules 

Ismael Almagro Montes de Oca 

      Hace justamente 418 años, la noche del jueves 1 de febrero del año 1601, parte de la antigua Puerta de la Villa y de la Peña sobre la que estaba sustentada se desplomó sobre la actual calle Ildefonso Romero, sin que ocurrieran desgracias personales, pero afectando a varias casas de dicha calle, quedando además muy dañada la peña, con el consiguiente peligro de derrumbe: 

“se cayo el mirador de la puerta de la villa y mucha cant (cantidad) de peñas questavan devaxo de la puerta de la villa y torre y hundio dos o tres cassas y lo demás que quedo y las peñas abiertas ansimismo para caerse y arruynar otras cassas que estan junto a ella de que puede venir mucho daño y perjuicio a esta villa”[1]

      Además, las piedras caídas habían obstruido el paso e impedían el paso hacia la principal entrada de la villa, por lo que fue necesario que el alcalde ordinario, Bartolomé Sánchez de Mesa y el alguacil mayor, Don Antonio de Trujillo, encargasen a los alarifes inspeccionara los daños y mandasen limpiar las piedras caídas, guardándolas para reparar la Puerta de la Villa. 

      Días más tarde, el Concejo alcalaíno acordó demandar a Rodrigo de Morales Maldonado, vecino de Jerez, al que acusaban de ser el causante del derrumbe ocasionado en la Puerta de la Villa “por haver cavado devaxo de las Peñas de la puerta de la vª y hecho fragua de herreria en una cassa suya por cuya causa se cayo y aRuyno Parte de la dha pared y (¿?) de la dha puerta de todo de todo el daño y menoscavo que por ello a resultado y puede resultar.”[2] 

       Asimismo, la querella se hizo extensiva a todos los vecinos de aquella acera que habían horadado la Peña sobre la que se asentaba la muralla de la villa, haciendo cuevas, entre los que se menciona a Alonso Coca, Bartolomé Sanchez Mesonero, Alonso Martín Albardero, Pedro Rodriguez Rojas, Juan Márquez y Domingo García Gallegos y se dio poder a Juan Baptista de Coca para que representara al Ayuntamiento en dicha querella. 

     En el poder se especifica además que el derrumbe se produjo debido al calor de la fragua “por ser peñas de cal y haverlas cocido la dha fragua” 



NOTAS

[1] AMAG. Libro de Actas de Sesiones del Ayuntamiento Pleno. Legajo 6. Folio 392 y vto. Cabildo del 9 de febrero de 1601 

[2] Ib. Folio 392. Vto y 393. Cabildo del 15 de febrero.

sábado, 12 de enero de 2019

Crónicas del ambiente alcalaíno (IX)



Crónica publicada en el periódico local "El Castillo de Alcalá" el 5 de abril de 1918. Año II nº 12

Enlace.- En casa de la novia tuvo lugar el enlace matrimonial del joven escritor Don Pedro J. Cohucelo Collantes, con la bella y distinguida señorita Antonia Márquez Troya, siendo padrinos los esposos Don José Asencio Pérez y Doña Catalina Ita. 

      Bendijo la unión nuestro digno Arcipreste D. Pedro Martinez Machado, quien, una vez efectuados los desposorios, dirigió breves palabras llenas de cariñosos consejos a los contrayentes. 

     Numerosa y distinguida fue la concurrencia. 

     Entre las personas que allí se encontraban recordamos las siguientes. 

     Los padres de los nuevos esposos. 

    Señoritas Manuela Boide, Francisca Lechugo, Antonia Gallego, Francisca y Antonia ortega y María, Aurora y Patrocinio Pérez. 

    Señores D. Antonio Galán Fernández, Alcalde; Ex - Alcalde D. Gonzalo Carrillo, Don Francisco Alba, D. Antonio Mancilla, don Joaquín arias, D. Patricio García Arabolaza, D. José Vallejo, D. José Domínguez, Don Francisco Trujillo, D. José Pacheco, D. Juan Rodríguez Carrillo, D. José Fernández, Don Juan Pacheco y D. José Ahumada Romero. 

     Los invitados fueron esplendida y delicadamente obsequiados. 

     Pedimos a dios que derrame sus dones sobre el nuevo hogar. 

Nacimiento.- Ha dado a luz una hermosa niña Dª Antonia Salas Gutiérrez, esposa de nuestro estimado convecino D. José Barea Medina. 

Bautizo.- Recibió las purificadoras aguas del bautismo el ultimo hijo de los esposos Toscano Olmedo-Ballesteros Monroy, imponiéndosele los nombres de Antonia María de los Santos Jeorgina. 

     Fueron padrinos D. Juan ballesteros Monroy y Dª Antonia Monroy Galcano. 

Viajeros.- Regresó de Chiclana, donde, como dijimos, predicó los tres últimos sermones del Septenario de Dolores, nuestro muy querido amigo D. José Gámez Coto, virtuoso capellán de la Iglesia de la Victoria. 

      Pasó en esta unos días, regresando a Algeciras, nuestro muy estimado amigo el virtuoso sacerdote D. Francisco Serrano Cid. 

- Marchó a Sevilla nuestro querido amigo Don Antonio Machado Sánchez, acompañado de su distinguida hermana. 

- Ha estado unos días en esta y regresó a Cádiz, el estudioso joven D. Antonio Diaz de la Jara. 

- Marcharon a Cádiz D. José Cobos Caballero y señora, acompañados de la señorita María Fernández Pérez. 

- De Cádiz estuvieron en esta ciudad Don Juan María de Castro y sus hijos D. Antonio y D. Isidro. 

- En viaje comercial vinieron de Cádiz Don Alfonso Benítez Salcedo y D. Víctor Riera. 

- Regresó de Cádiz el rico labrador y muy estimado amigo nuestro D. Antonio Puelles y Puelles. 

- Se encuentra en esta, acompañado de su distinguida esposa, el bizarro oficial de nuestro ejercito y muy estimado paisano nuestro, D. Manuel Sánchez Puelles. 

- Marcharon a Cádiz D. José Durán y señora, D. Antonio Serrano de la Jara, D. Manuel Ahumada y D. Antonio Galán Fernandez. 

- Regresó de Cádiz nuestro querido amigo D. Francisco Beranal. 

Enfermos.- Sufre grave enfermedad nuestro querido amigo D. José Arroyo Ita. 

- Está bastante delicada de salud D.ª Ana Mora Collantes. 

- Se halla algo mejorado de sus padecimientos, nuestro estimado amigo D. Manuel Periañez. 

- Va mejorando notablemente el rico labrador y querido amigo nuestro D. Bartolomé Fernández Pérez. 

Nuevo establecimiento.- En la calle duque de Almodóvar del Rio ha abierto un lujoso establecimiento de peluquería, nuestro apreciable convecino D. Juan Domínguez. 

Deseámosle prosperidad. 


Palmas y pitos 

      Se anda averiguando qué alma bondadosa se ha encargado de arreglar el adoquin famoso ¿A qué hora se arregló el adoquincito? 

A las 8 menos 3 minutos 

- A qué hora estrenaron las gorras los que siguen entrando? 

A las 8 menos 3 minutos 

- ¿ A qué hora van a arreglar el camino del cementerio? 

A las 8 menos 3 minutos 

- ¿A que hora se van a tomar medidas higiénicas para contrarrestar el avance de la epidemia variolosa? 

Cuando la esfera de percalina marque las 8 menos 3 minutos. 

- ¿A que hora se juega a lo prohibido en Alcalá de los Gazules sin que las autoridades logren enterarse? 

A las 8 menos 3 minutos, que son todas las del dia. 

- ¿A que hora lo meten a uno en la cárcel? 

- A cualquier hora 

Don Perfecto


sábado, 5 de enero de 2019

La villa de Alcalá de los Gazules en época medieval (y II)



      Durante el período de tregua que abarcó desde 1310 hasta 1333, el monarca castellano Fernando IV concedió a Alcalá de los Gazules como villa de realengo a Alfonso Fernández de Córdoba, el fundador de uno de los linajes más importantes de Andalucía. A cambio de la donación, el señor Alfonso Fernández de Córdoba debía mantener al menos ciento cincuenta hombres de armas para defender la villa[12]. La cesión en señorío de la villa era hereditaria a favor de la sucesión de Alfonso Fernández de Córdoba que posiblemente ejerciera su potestad como alcaide de la villa más que como verdadero señor. El enfrentamiento entre cristianos y musulmanes durante los años 1339 y1344 culminó con la victoria castellana en la famosa batalla del Estrecho. Los historiadores Miguel Ángel Ladero Quesada y Manuel González Jiménez afirmaron que en aquellos acontecimientos lo que se jugaba era un predominio militar y naval, más que territorial[13]. En 1342 el rey castellano Alfonso XI concedió a la villa de Alcalá de los Gazules toda una serie de amplios privilegios para favorecer la repoblación del territorio, lo que atraía de esta manera, nuevos pobladores, dejando entrever que la villa continuaba con una escasa población. Algunos de los privilegios que se le concedieron fueron la exime de lpago de todo tipo de tributos vinculados al carácter territorial y, además, quedaban exentos de pagar toda una serie de impuestos relacionados con las transacciones comerciales. 

     Durante el reinado de Alfonso XI, en 1346, Alcalá de los Gazules recibió el honor de ser calificada como muy noble, real e ilustre, por los heroicos esfuerzos y tenaz resistencia de sus habitantes en los varios asedios que sufrió durante la dominación agarena[14]. Además, tenemos información sobre el alcaide de Alcalá de los Gazules, Lorenzo Hernández de Villavicencio, hidalgo de origen leones que arribó con el rey castellano, quien lo nombró como alcaide y capitán de Jerez y, además, como alcaide de Medina y de Alcalá de los Gazules. 

      La llegada al poder en Castilla de la dinastía de los Trastámara tuvo ciertas consecuencias en la villa, como, por ejemplo, el hecho de que hacia finales del siglo XIV se incorporara al señorío de don Enrique, duque de Medina Sidonia, conde de Cabra y señor de Morón. El único testimonio que refleja la relación del duque con Alcalá es la sentencia de un pleito que se desarrolló en 1395[15]. Este pleito surgió por el enfrentamiento entre las villas de Alcalá de los Gazules y Medina Sidonia. Según la información, los procuradores de Alcalá, Ruy Martínez y Fernán Sánchez, denunciaron las invasiones esporádicas de los vecinos de Medina con su ganado a unos prados limítrofes al río Álamo. El duque don Enrique declaró la sentencia del pleito a favor de la villa de Alcalá de los Gazules. De esta manera, el duque aceptaría el derecho de los moradores y vecinos de la villa a utilizar y aprovechar los echos o las tierras de pastos. En la villa se localizaban, concretamente, la dehesa y echo de Aguijón y el del Río Álamo, donde existen referencias a una posible alquería[16]. La sentencia pone de manifiesto la presencia, como testigos, de Juan Sánchez de Bivanco, alcalde mayor en los señoríos del duque; Gonzalo García de Espinosa, Alcaide de Alcalá; Pero Benítez, antiguo Alcalde de la Villa; y Juan Alfón de Sousa, Alcaide de Medina. 

      A comienzos del siglo XV, la villa de Alcalá continuaría con una escasa población, al igual que, durante los siglos XIII y XIV. La gran parte de la población seguiría desarrollando la ganadería como actividad económica preferente, debido principalmente al hecho de que la villa se ubica en una zona donde abundan los montes y baldíos, tal y como pone de manifiesto el Libro de la Montería de Alfonso XI[17]. Sin embargo, pese a los numerosos intentos de repoblación por decisión de los reyes castellanos, la villa no se configurará como núcleo de población hasta principios de la época moderna. No obstante, su reducida población no impidió el desarrollo de actividades comerciales. 

      Así pues, Alcalá de los Gazules se convirtió en uno de los pueblos representativos donde únicamente podían hacerse los intercambios comerciales durante las épocas de treguas entre el reino de Castillas y el reino de Granada[18]. Hacia 1427, la villa de Alcalá fue considerada como uno de los once puertos secos y el único que se integró para toda la diócesis gaditana.[19]

      A raíz de la definitiva conquista de Jimena en 1456, la villa de Alcalá de los Gazules perderá su condición de avanzada, aunque, en la práctica, la presencia del mundo fronterizo nazarí continuará hasta los últimos años de la Reconquista. Las fuentes manifiestan la activa participación y colaboración de los vecinos de Alcalá, al igual que los de Medina y Jerez en los asedios capitaneados por el duque de Medina Sidonia, don Juan de Guzmán que concluyeron con su definitiva conquista hacia 1462. Hasta mediados del siglo XV, Alcalá de los Gazules permaneció como villa de realengo. Sin embargo, en 1441, el rey castellano Juan II donó la villa como recompensa a su vasallo el Adelantado de Andalucía Per Afán de Ribera por su fidelidad[[20]. Este suceso supone la incorporación de Alcalá al régimen señorial. En definitiva, debemos considerar fundamental el papel que desempeñó Alcalá de los Gazules durante la Edad Media y, de esta manera, resaltar la necesidad de continuar las investigaciones en torno a la trascendencia histórica de esta villa. Para terminar, quisiera hacer alusión a la siguiente cita del poeta latino Horacio: El tiempo saca a la luz todo lo que está oculto y encubre y esconde lo que ahora brilla con el más grande esplendor. 



NOTAS

[12] Idem, p. 215 

[13] Miguel Angel LADERO QUESADA y Manuel ONZALEZ JIMENEZ, “La población…”, p. 216 

[14] Antonio POLEY Y POLEY. Cádiz y provincia. Sevilla, 1901, p. 187 

[15] 1395, abril, 24. Alcalá de los Gazules. El texto sobre el pleito se puede consultar en Miguel Ángel LADERO QUESADA y Manuel GONZALEZ JIMENEZ, “La población…”, pp. 253-255. 

[16] Emilio MARTIN GUTIERREZ. Paisajes, ganadería y medio ambiente en las comarcas gaditanas. Siglos XIII al XVI, Cádiz. Universidad, 2015, p. 187 

[17] Libro de la Montería del Rey Alfonso XI, edición de José GUTIERREZ DE LA VEGA, Madrid, 1877. 

[18] 1422, febrero, 27. Toledo. Este texto está recogido en Juan ABELLAN PEREZ. Documentos de Juan II, Cádiz-Murcia: Universidades, 1984, doc. 53, p. 157. 

[19] 1427, marzo, 14. Toro. Este texto aparece en Juan ABELLAN PEREZ, Idem, doc. 121, p. 339 

[20] Manuel ROJAS GABRIEL, La frontera entre los reinos de Sevilla y Granada en el siglo XV (1390-1481), Cádiz: Universidad, 1995, p. 104.

sábado, 29 de diciembre de 2018

La llegada del siglo XX



Ismael Almagro Montes de Oca 

      El 1 de enero de 1901, además de la entrada de un nuevo año, se producía un cambio de siglo, llegaba el siglo XX. Con tal motivo, el Papa León XIII había concedido unas indulgencias para los que acudieran a oír misa en las iglesias a las 12 de la noche del 31 de diciembre de 1900. 

      Alcalá también se sumaría a esta celebración, invitando el cura a la corporación municipal para que concurriese a dicho acto. Pero antes, el día de Nochebuena, el teniente de alcalde, Antonio Alba Casas, elevó una propuesta a sus compañeros del ayuntamiento para que, además de acudir a la misa, al tratarse de una ocasión especial, se tuviera un detalle con los más necesitados, como iba a ocurrir en otras localidades: 

      “Que con motivo y para solemnizar el principio del nuevo siglo, la Iglesia celebrará en las primeras horas del primer dia de Enero próximo solemne función religiosa para la cual están concedidas indulgencias por el Sumo Pontífice. 

      En su virtud pedía a la Corporación que asociándose a ese sentimiento religioso concurriese a referido acto, acordando así mismo socorrer con una limosna a los pobres necesitados” [1]

      Los miembros del Ayuntamiento así lo acordaron, pero dejaron para una próxima reunión la discusión sobre el tipo de limosna que se debía repartir. 

      Esto provocó que la semana siguiente, el señor Casas mostrara su enfado porque los concejales habían sido incapaces de llegar a un acuerdo al tratarse de los pobres, mientras que, para temas más banales, la unanimidad era total: 

      “Que lamentaba que una proposición hecha por la minoría liberal para socorro de los pobres, se aplazase su discusión para la sesión próxima, cuando otras hechas por la mayoría para funciones religiosas y a particulares como es la del empleado Don Antonio Granara (difunto) aceptables, y con gran gusto apoyadas por la minoría liberal, habían sido aprobadas en el acto.” [2]

      El alcalde tuvo que aclarar que su propuesta fue desde el principio aceptada, pero que no se decidió el tipo de limosna a repartir hasta que no se viera los fondos de los que se disponía para que dicha limosna fuera lo más abundante posible. 

     Finalmente se acordó que acudieran toda la corporación a la misa y se creó una comisión compuesta por los concejales Alba, Benítez, Olmedo y Blanco para repartir entre los pobres cuatrocientos kilos de pan. 



NOTAS

[1] AMAG. Actas de sesiones del Ayuntamiento pleno. Libro 8. Folio 99. Sesión del 24 de diciembre de 1900 

[2] Ib. Folio 101. Sesión del 29 de diciembre

sábado, 22 de diciembre de 2018

Arzobispo D. Luis Alfonso de los Cameros



Francisco JIMÉNEZ VARGAS-MACHUCA



       Atravieso, con bastante frecuencia, la plaza Arzobispo Luís Cameros de nuestra ciudad, detrás de Las Peñas, y he de ser sincero y decir que, hasta hoy, nada he sabido acerca de quién era el personaje. Sin embargo, una extraña curiosidad me ha empujado a averiguar y conocer al clérigo y, para aquellos que hayan tenido la misma curiosidad que yo, he aquí, de forma muy resumida y extractada, lo más resaltado del mismo.

      Tal como nos dice Juan Leiva: "Siguiendo a Fernando Toscano, Luís de los Cameros era hijo del alcaide de Alcalá, Ambrosio de los Cameros y su esposa Isabel de Estrada Butrón. En 1622, Luís Alfonso era beneficiado de la iglesia parroquial de San Jorge de Alcalá y capellán de las clarisas; después fue cura párroco de la misma iglesia; de Alcalá pasó a Arcediano de Zamora; chantre en la Capilla Real de Palermo (Italia) y, en 1652, obispo de Patti en Sicilia. De allí pasó a Arzobispo de Valencia, donde sustituyó a San Juan de Ribera, fallecido en dicha ciudad en 1672. Luís Alfonso fundó en Valencia el Hospital de la Misericordia y se mantuvo hasta 1676, momento de su muerte, en cuya catedral fue enterrado".

       Luego, cuando se acude a la descripción detallada de nuestra parroquia de San Jorge, que encontramos en la página de turismo de nuestra ciudad, nos encontramos con que "en el lado de la Epístola, se erige el monumento sepulcral en memoria del alcaide Ambrosio de los Cameros y de su esposa doña Francisca Iñiguez del Alfaro, padres de don Luís de los Cameros, alcalaíno fallecido arzobispo de Valencia, construido en 1670 por los maestros Cendrún y Gálvez ". Y que entre los objetos de culto existentes en la parroquia, hay "un crucifijo alto de plata (que hace juego con seis candelabros) que donó el Arzobispo de Valencia Don Luis Cameros y que por ello, junto a la imagen de San Jorge, lleva las armas episcopales de su donante ".


       Pero del arzobispo sabemos algo más, incluso tenemos su retrato, que es el que preside este modesto relato. Según Llin Cháfer, fue propuesto como arzobispo de Valencia por la reina Margarita de Austria, regente durante la minoría de edad de su hijo Carlos II, siendo confirmado su nombramiento por el papa Clemente IX, el 14 de mayo de 1.668 y tomó posesión, por medio de su procurador Tomás Antonio Martínez Rubio, deán de Teruel, el 19 de agosto de 1668 e hizo su entrada solemne en la Ciudad de Valencia el 18 de septiembre del mismo año. Sabemos que tuvo como inmediato colaborador, además del obispo auxiliar, José Barberá, a Eusebio Falcó (+1678), experto en teología y cánones.

       Se destaca su humildad y prudencia y se dice que socorría generosamente a los pobres y necesitados. A esos efectos fundó el Hospicio de la Misericordia, para acoger a los pobres y transeúntes sin techo, a los impedidos, a los niños huérfanos y a las mujeres en condiciones precarias, poniendo la primera piedra del edificio el 4 de enero de 1671.

      En 1673, según lo decretado por el Concilio de Trento, el arzobispo Luís Alfonso de los Cameros instituyó en la Catedral la canonjía lectoral.

      Envió un interesante informe del estado de la Diócesis, con motivo de la visita "ad limina" a Roma en 1675.

      Falleció, suponemos que cristianamente, el 26 de julio de 1676, siendo enterrado en la capilla de San Pedro de la Catedral de Valencia, y posteriormente trasladado a las gradas de la capilla mayor.

       Pero antes de todo esto, nos dice su biografía, que cuando dejó de ser cura párroco de la de San Jorge y Arcediano de Zamora, pasó a Sicilia, donde estuvo desarrollando su labor pastoral y fue inquisidor. Luego fue hecho prisionero por los franceses, durante una de las sempiternas guerras que mantuvo España con los gabachos, y estuvo cautivo durante ocho meses. Cuando le fue devuelta la libertad volvió a Sicilia, donde fue obispo de Patti y arzobispo de Monreale.

      La inquisición, en Sicilia, tuvo como tristes protagonistas a los mahometanos. En esa lucha, el tribunal del Santo Oficio de Sicilia ocupa el cuarto lugar en cuanto se refiere al número de procesos (763), después del de Valencia (2744), Zaragoza (2668), y Granada (1635). Pero, desde la expulsión de los Moriscos de España, el tribunal de Sicilia pasó a ser el de mayor actividad, con 261 procesos, lo cual indica que llegaron a ser un problema en la isla cuando aquellos ya casi no lo eran en España.

       Allí, en Sicilia, la Inquisición se mostró especialmente diligente en esa persecución, por ser la isla el punto de contacto directo entre el mundo cristiano y el mundo turco-magrebí y que, por su situación geográfica y su población cosmopolita, siempre había mantenido una estrecha relación con el mundo musulmán.

      Pero, no todos los procesos por islamismo se refieren a moriscos, como fácilmente podríamos deducir. La Santa Inquisición persigue, primero, a los llamados «renegados», por ser los más numerosos; después a los «cristianos nuevos de moros o de turcos», que con ese llamativo nombre se les designaba y, por último, los llamados «moriscos» propiamente dichos. El número total de moriscos procesados fue de 63 personas. el de cristianos nuevos, de moros o turcos, de 150 personas, y el de los renegados de 550, como nos dice Louis Cardaillac, Profesor de la Universidad Paul Valéry, en un interesante estudio sobre estos procesos en la isla siciliana, muchos de los cuales tuvieron por protagonista a nuestro clérigo.


       La cárcel de Palermo donde los prisioneros de la Inquisición española penaron y purgaron sus "desviaciones" de la Santa Madre Iglesia Católica y Apostólica de Roma, es objeto, en la actualidad de visitas turísticas donde poder apreciar la desesperación, el miedo, los sufrimientos. el dolor que muchos de ellos dejaron impresos en sus muros: dibujos, frases, oraciones, versos, que dan voz a aquellos desgraciados.

       La obra más espectacular de todas, quizás sea la realizada por el preso Paolo Maggiorana, seguramente un militar de la época, que pintó un fresco detallando una auténtica batalla naval entre turcos y cristianos, como muestran las banderas de las naves, que los historiadores identifican con la de Lepanto. Otro, quizás en sus últimos días de vida, dejó escrito: "Siento frío y calor siento que me ha llegado la fiebre, me tiemblan las tripas, y el corazón y el alma se han hecho pequeños, pequeños", descrito en dialecto siciliano. En otro de los calabozos, un recluso representó una crucifixión, en la que los que condenan a Cristo en la cruz son los propios inquisidores. Otros, que se identificaron como "el abandonado" o "el infeliz", dejaron escritas taciturnas poesías de amor o doloridas declaraciones de su lamentable situación, en la seguridad de que nadie las leería nunca.

       Pero, el caso que hizo célebre a nuestro paisano no fue otro que el Auto de fe para fray Diego de la Matina y otros 31 reos, allá por marzo de 1.658.

      Como nos relata Leonardo Sciascia en su novela Muerte del inquisidor, (traducida por Rossend Arqués, Barcelona: Tusquets, 2011), era muy raro que a un inquisidor lo pudiera matar su propia victima, aquella que era objeto en ese momento de torturas. Sólo existen dos casos en la luctuosa historia de la Inquisición: la de Pedro Arbués, que murió a manos de judíos conversos en 1485, y la del Inquisidor de Sicilia Juan López de Cisneros.

        Fray Diego de la Matina, prisionero de la Inquisición siciliana, confiesa, en 1647, bajo tortura, haber tenido trato con el diablo y fue condenado, una vez más a galeras, como ya lo había sido en otras ocasiones anteriores. En 1649 fray Diego organizó un motín o protesta de carácter político que supuso una nueva intervención del Santo Oficio. A sus veintiocho años fue condenado a cadena perpetua. En 1656 logró huir de la celda y se refugió en una gruta que aún lleva su nombre pero fue detenido a los pocos días. Allí, en la cárcel, cuando el Inquisidor Juan López de Cisneros, el 4 de agosto de 1657, se disponía a interrogar y torturar al fraile, éste, en un acto de exasperación tras haber sido condenado una vez tras otra y sometido a horrendas torturas, consiguió librarse de los grilletes y golpear con ellos la cabeza del inquisidor, produciéndole la muerte.

        El sustituto de Cisneros al frente de la Inquisición siciliana, no fue otro que nuestro conciudadano Luís Alfonso de los Carneros, el cual decidió despachar rápidamente el proceso contra el inquisidorcida, -si se me permite aquí el término por analogía-: un Auto de Fe para fray Diego y otros treinta y un reos. La noche anterior al "espectáculo" se le dio a fray Diego la oportunidad de arrepentimiento pero la negativa de este a retractarse es una muestra, según Sciascia, de "la dignidad y el honor del hombre, la fuerza del pensamiento, la firmeza de la voluntad y la victoria de la libertad". Cansó a diez teólogos que durante toda la madrugada intentaron reconducirlo al camino recto de la fe. Finalmente, la sentencia que se pronunció fue: "que vivo le quemaran y sus cenizas dispersaran al viento ". El 17 de marzo de 1658 fue quemado en la hoguera por "hereje, apóstata, calumniador y parricida ".

       Hemos de manifestar, no obstante, que pese a la leyenda negra de la Inquisición, teñida de muchas verdades, en lo que respecta al número de ajusticiados, los estudios realizados por Heningsen y Contreras sobre las 44.674 causas abiertas entre los años 1540 y 1700, concluyeron que fueron quemadas en la hoguera 1.346 personas (algo menos de 9 personas al año en todo el enorme territorio del imperio español, desde Sicilia hasta el Perú, lo cual representa una tasa inferior a la de cualquier tribunal provincial de Justicia).

      El británico Henry Kamen, conocido estudioso no católico de la Inquisición española, ha calculado un total de unas 3.000 víctimas a lo largo de sus seis siglos de existencia. Kamen añade que "resulta interesante comparar las estadísticas sobre condenas a muerte de los tribunales civiles e inquisitoriales entre los siglos XV y XVIII en Europa: por cada cien penas de muerte dictadas por tribunales ordinarios, la Inquisición emitió una".

       Luís Alfonso de los Cameros no fue más que un clérigo que realizó un trabajo para el que había sido nombrado por las más altas autoridades de la jerarquía eclesiástica y que, una vez terminada su labor inquisitorial siciliana, probó y demostró con hechos, su enorme interés pastoral, cultural y cristiano, con sus palabras y obras y, por eso, le debemos el respeto y el afecto que ya le demostraron nuestras autoridades rotulando una plaza con su nombre.

sábado, 15 de diciembre de 2018

Sobre la antigüedad del Hospital de la Misericordia



Extracto de la conferencia "Alcalá hace cuatro siglos" pronunciada el 22 de septiembre de 2016 
en la Iglesia de la Victoria, dentro de los actos del 400 aniversario 
de la Cofradía del Nazareno de Alcalá de los Gazules 

Ismael Almagro Montes de Oca 

      En la Historia local, siempre se ha mencionado el año de 1514 como el de la fundación del Hospital de la Misericordia, y ello es debido a que se conserva en el Archivo municipal de Alcalá un documento, transcrito del original  en el que así consta: 

“Fundacion del Hospital de la Santa Misericordia de esta ciudad de Alcala de los Gazules Su fecha 15 de Enero de 1514 de la que consta la obligación de una Misa cantada el dia de Pascua de Resurreccion. Asi mismo sigue la donación que de las casas hoy Hospital hizo Catalina de Aguayo viuda de Martin Olvera regidor en 30 de Marzo de 1516. 

… 

Noble e muy reverendo Señor. 

Los hermanos mayores de la Misericordia de la villa de Alcala de los Gazules con la mayor reverencia que debemos: besamos las manos de vra mrd a la cual le facemos saber como puede aver quince o veinte años que en esta villa un vecino fizo e ordeno su testamento e ultima voluntad en el cual allende de otras mandas que fizo, (…falta papel) casas para que fuesen en ellas edificado un (…falta papel) ninguno no fue dejado en ellas de (…falta papel) venido en tanta destrucción que cada pared (…falta papel) muladar no teniendo quien en el ficiere para lo que fue mandado e por que vuestra reverencia es obligado a conplir los testamentos en defecto de los Albaceas e la dicha casa esta perdida la misericordia vos pide de merced que nos de facultad para que la reparemos e la mude al señorio de la misericordia por que los hermanos se tienen de facer como se abmente e cumpla la voluntad del defunto que la dexo …” [1]

     Sin embargo, es sorprendente que nadie haya reparado que entre la misma documentación del Hospital se conserve un documento, en el que se halla la mención más antigua que se conoce sobre la Virgen de los Santos, que está fechado el 18 de junio de 1507 y en el que también se cita la existencia del Hospital. Es decir, el mismo ya existía al menos 7 años antes de su "fundación". Se trata del testamento de Francisca Martín y en el mismo se recoge: 

“… otrosi mando al hospital de la mysericordia para reparo dlos pobres q a el se allegan dozientos mrs e a la señora delos santos otros dozientos mrs…” 


      Evidentemente, esto tiene una explicación bien sencilla. El 15 de enero de 1514 es la fecha en que se sientan las bases para la construcción de un nuevo edificio para albergar dicho hospital, puesto que ya existía otro anterior, que suponemos no estaría en las mejores condiciones ni seria lo suficientemente amplio para albergar a los enfermos, lo que motivó que los hermanos de dicha institución pidieran una casa que un vecino había dejado en su testamento para tal fin hacía muchos años.

     La prueba definitiva de esta afirmación, la hallamos en la petición que un vecino ilustre de Alcalá, el beneficiado Alonso Cárdeno, fundador del convento de Mínimos, hace al cabildo el lunes 10 de abril de 1570, donde se menciona la existencia del hospital "viejo", sin duda para diferenciarlo del nuevo :

"En este cabº se vido una peton (peticion) del bendo (beneficiado) alº Cardeno por la qual pidió q le fagan md de un solar q ya tiene pedido pr otras peticiones q esta a las espldas de la casa del hospital viejo por q ya se a visto de dar sele no fazee pejuiº (perjuicio) ninguno por q el no lo qiere pa labrarlo sino q quitar a el muladar q allí se fase y poner por allí algunos arboles y ortalizas …”[2]


      Sobre la posible ubicación del antiguo hospital, éste debía estar entre las actuales calles Alonso el Sabio y las Monjas, puesto que nos consta por las actas del cabildo alcalaíno que dicho beneficiado poseía una casa en la calle que iba de la Puerta de la villa a la Puerta nueva y que estaba junto a las murallas defensivas, pues el día 3 de abril de dicho año ya pidió el solar mencionado, y se especifica que estaba arrimado al suyo detrás del muro hasta la primera torre. 

A la derecha: fachada del Hospital de la Misericordia


NOTAS

[1] Archivo Municipal de Alcalá de los Gazules. Expedientes del Hospital de la Misericordia. Legajo 407 

[2] AMAG . Actas de Cabildo. Legajo 4. Folio 32.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Alcalá de los Gazules y el Corazón de Jesús


Artículo publicado en la Revista de Apuntes Históricos 2014

Jaime Guerra Martínez

      La relación de los pueblos con los acontecimientos de carácter general ya sean nacionales, autonómicos o provinciales es a veces bastante estrecha. Nos movemos a impulso de las modas o de los dictámenes superiores en una forma de adherirnos a ellos o no quedarnos anclados. Queremos casi siempre trasladar a nuestro pequeño mundo esos acontecimientos que por su universalidad y grandeza se nos escaparían de las manos y no los entenderíamos.

      En muchas ocasiones esos acontecimientos no son imposiciones, sino que son el estímulo que los pueblos necesitan para hacer público sentimientos vividos en la intimidad. Tal puede ser el caso que nos ocupa.

      En el año 1899 el Papa León XIII (Encíclica ANNUM SACRUM) consagró la Iglesia y el mundo al Corazón de Jesús, y Alfonso XIII en 1919 hizo lo propio con España estableciéndose su imagen en el Cerro de los Ángeles en Getafe, centro geográfico de nuestro país.



      Nuestro Ayuntamiento no quiso ser menos y recogiendo quizás el sentido de la iglesia alcalaína quiso sumarse a dicho acontecimiento.

El motivo fue el traslado del Cabildo desde el edificio de la Plaza Alta, junto a la Puerta del Sol, a un local habilitado para Ayuntamiento en la Plaza de la Cruz. Con motivo de ello, aprovechando la ocasión, el 18 de marzo de 1931 se produce la bendición entronización consagrando al pueblo de Alcalá al Corazón de Jesús. La entronización la realizó el padre Mariano Ayala de la Compañía de Jesús. El hecho constituyó todo un gran acontecimiento repartiéndose entre los pobres 500 kilos de pan. Desconozco el paradero de esta primera imagen, no obstante, años mas tarde el pleno municipal (10 de noviembre de 1940) acordó comprar una imagen colocándose en el descansillo de la escalera de la casa consistorial.

       La imagen fue adquirida el 10 de noviembre de 1940 coincidiendo con el acuerdo de la Diputación Provincial de Cádiz de consagrar al Corazón de Jesús nuestra provincia. Se le compra a Rodríguez Jiménez y Compañía Sevillana por el precio de 60 pesetas. Sin embargo nuestros munícipes no quedaron completamente satisfechos y pensaron en algo mucho más grande y espectacular: levantar un monumento que pudiera verse desde la entrada al pueblo anunciando a todos que Alcalá estaba consagrado a Jesús.

      Así, el 7 de marzo de 1953 aprobó erigir un monumento en el torreón de la casa de Doña Catalina Centeno del Manzano en la calle Sanchez Aguayo. Tras varias dudas sobre el modelo a establecer se acordó encargar un proyecto que fue realizado por los arquitectos gaditanos Francisco Hernández-Rubio y Cisneros firmado el 14 de mayo de 1955. Existe en el Archivo Municipal los planos del proyecto, pero no he podido localizar hasta la fecha la memoria y presupuesto que lógicamente debían acompañarlo.

      La obra evidentemente no llegó a realizarse. Lo que si es cierto es que un año después se vuelve a la misma idea. En 1956, al sortearse unas casas por la Unión Territorial de Cooperativas del Campo en solares al final de la calle de la Carrea y encontrarse indicios de que allí estuvo el Hospital del Amor de Dios, casa primera del Beaterio, el padre Barberá y algunos concejales acariciaron la idea de erigir un recuerdo monumental en aquel sitio.


      Parece ser que la idea era colocar en el torreón próximo el monumento al Corazón de Jesús proyectado el año anterior. Ese año, 1956, el 29 de junio se organizó una procesión con dicha imagen. Tampoco cuajó el proyecto.

      No obstante, la idea de devoción al Corazón de Jesús presidió siempre las iniciativas con fundamento religioso que se realizaron en el pueblo en la década de los 50. Concretamente una imagen del Corazón de Jesús presidió el tercer aniversario de la fundación de la SAFA el 17 de enero de 1958, actos en los que se hizo el reconocimiento de los Estudios de Formación Profesional Industrial. El padre Bermudo bendijo la imagen que quedó entronizada en los talleres bajo cuya protección se colocan las Escuelas (Capítulo XIII. SAFA. Fernando Toscano)

      Por último, añadir que la devoción a la Sagrada Imagen no es en Alcalá producto de las modas del siglo XX, pues el 4 de julio de 1886 el canónigo don Álvaro Zubieta erigió el Apostolado de la Oración con sede en el Beaterio de Jesús, María y José al que pertenecía la imagen que se encuentra en dicho Beaterio y cuyo objetivo era propagar su culto. Días antes (el 11 de junio de 1886) salió el Corazón de Jesús junto con otras imágenes en procesión. Las imágenes fueron llevadas por las niñas del Beaterio. Como curiosidad lamentable, recordar que ese mismo año de 1886 se quemó la Virgen de la Soledad, cotitular de la Cofradía del Santo Entierro, según rezan unos datos escritos en la base de su armazón.
           
       En Alcalá, de siempre ha sido frecuente entre las múltiples capillitas ambulantes que visitaban las casas la correspondiente al Corazón de Jesús, así como son muchas las casas y lápidas del cementerio que recuerdan esta advocación.

En la iglesias alcalaínas existen imágenes del Corazón de Jesús en;

- En la Victoria, en el altar del Nazareno.

- En la Parroquia, con altar propio.

- En el Beaterio.

- En el Santuario, hay un cuadro en el comedor.

- En el cementerio también existía una imagen hasta el cierre de la capilla.

- Y en varios hogares entronizados.