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sábado, 7 de febrero de 2026

Matanza de lobos





Ismael Almagro Montes de Oca



    Desde tiempo inmemorial, los criadores de ganado de Alcalá se han preocupado especialmente por exterminar las alimañas que depredaban las reses, siendo los lobos los que más muertes causaban en esta zona, por eso no es de extrañar que, en las Ordenanzas que el marqués de Tarifa, D. Fadrique Enríquez de Ribera redactó en 1528 para que se cumplieran en su villa de Alcalá, se ordenase que el Cabildo pagase de sus propios por exterminarlos:

"Otro sí, mando que de los propios del concejo se pague, por cada lobo que matare o por cada cama que se tomare e truxere a la villa, cien maravedís, jurando que se tomó la dicha cama en los términos desta villa y en ellos se mató el lobo."

Igualmente, se ordenó hacer batidas anuales con el fin de reducir su número:

"Otrosí, mando que cada año, en el tienpo que al concejo paresciere, la gente desta villa salga a bartir los sotos e montes e otras partes donde les paresciere que ay lobos, so las penas que se pusieren en los pregones"

    Sin embargo, aunque en un principio este pago se convirtió en un incentivo para acabar con los lobos, pronto los vecinos perdieron el interés por matarlos a causa del bajo salario que recibían a cambio. Esto propició que incluso llegaran forasteros que se dedicaban en exclusiva a esta labor, como es el caso de Martín Camacho, quien llegó a Alcalá a principios de 1545 con esa intención, pero pidió al Cabildo un aumento en el salario:

"tiene por oficio d matar lobos con algunas artes q sabe y esta informado q en esta billa dan poco salario por los lobos q se matan y q su yntençion es de resydir en esta villa y matar con las artes q sabe algunos lobos suplicando a sus mds le manden tener salario y q en particular cada uno de sus mds q sean criadores d ganados le pemitan algª cosa por ql beneficio q el piensa fazer será grande"[1]



    Los regidores, atendiendo a que "en el termiº desta villa ay al psente muchos lobos y q fazen grande daño" decidieron dar tres reales más por cada lobo muerto durante aquel año, lo que suponía prácticamente doblar la cantidad pagada, aunque debían salir de un fondo común o repartimiento de 3000 maravedíes que se había de hacer entre los criadores de ganados de todo el término municipal.

    El aumento de salario, provocaba que se exterminasen más lobos y al disminuir su número, también disminuiría el salario, por lo que se dejaban de matar lobos y aumentaba la presencia de éstos, produciéndose así un ciclo que se repetía cada cierto tiempo.

    Más de medio siglo después, nos encontramos una situación similar, en mayo de 1611, cuando el Cabildo afronta el problema de la abundancia de alimañas, fijando nuevos salarios por la matanza tanto de lobos como de sus camadas:

"es este caviº se trato que a muchos días que no se matan lobos porque dicen ser pocos los tres dºs que se da por matar cada lobo y no se toman camas de lobos porque los quº ducados que se da de cada cama es poco y no se toman y que ay tanta abundancia de lobos q se comen los ganados sin poderlo remediar y este concejo acudiendo al remedio dello mando q se pregone que de aquí adelante se maten lobos y tomen las camas dellos en todo el trno desta villa y que desde luego se señala por cada lobo que se matare en el trno desta villa quarenta rs y de cada cama de lobos de cada quatro lobos arriba cinqta reales y de los pequeños dos cada uno que fuere menor de camas al respeto y que de aquí adelante se den libranças en el depositº en esta conformidad y ansi se acordó por cabildo"[2]

    Tan sólo tres años más tarde, nos encontramos que ha aumentado el número de lobos debido a que el concejo no podía pagar por la escasez de fondos, lo que obligó a los regidores a destinar el producto del arrendamiento de terrenos en el Prado para pagar a los que matasen lobos.

"lobos se maten

en este caviº se trato que ay muchos lobos en el terno desta viª conque hacen grandísimos daños en los ganados de los bºs y no se matan a causa de averlos de pagar el concejo de sus propios conforme a las ordenanças de (¿?) y no ay de propios ni de otra cosa de que pagarlos a cuyo daño es justo acudir con puntualidad y porque conforme a las dhas ordenanças se a de pagar de sus propios y rentas deste concejo se mando que de la Renta de las suertes del prado de abajo se gasten cient ducados en la matança de lobos por orden y librança deste qº y para qsten en persª abonada y de calidad se nombra a garcia de trugº Alfaro vºs desta viª para que lo reúna y cobre para el día de Sor Sntiago del año que vie de mill y seiscºs y quince que se cunple el plaço dello de las personas que los deben y del Rº de carta de pago q para ello este qº le da poder y comison qual de dº se Requiere para lo cobrar y según pleitos y causas (¿) dha cantd lo paque por librança deste qº y no de otra mª de q se a de obligar de dar qta dello al qº y a quien se le ordenare"

    No era este el método habitual utilizado por el Concejo para pagar la matanza de lobos, sino otro muy utilizado por el mismo en otras ocasiones: el tronco o echo de bellotas. Consistía en subastar al mejor postor la bellota de alguna dehesa de los Propios o parte de ella entre los criadores de cerdos, que la disfrutaban durante un año y destinar el dinero obtenido a fines específicos. Este método era utilizado frecuentemente para socorrer las obras de la iglesias alcalaínas.

    Seguramente la escasez de fondos referidas de 1614 se debiese a que hubo mayor número de lobos muertos y no se cubrían los gastos con el producto obtenido por la renta obtenida por dicha bellota, o bien fue escasa el año anterior, según se deduce del mismo Cabildo, en el que se mandó que "el ynterir que se cunple la Rª (renta) que siga aciendose los troncos de la bellota … (mientras) se adjudica para la dha matança de lobos y se vendera al tiempo q se sepa la cantd" [3]


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NOTAS

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sábado, 13 de diciembre de 2025

Los curas y el vino





Ismael Almagro Montes de Oca



    Durante la edad moderna, sobre el vino se cargaron distintos aranceles, tanto a nivel estatal, destinados al mantenimiento de los gastos de la Corona, como a nivel municipal, siendo los ayuntamientos quienes fijaban el precio y controlaban su tráfico, restringiendo su tráfico para evitar su comercio ilegal.

    Un colectivo que se vio especialmente afectado por este impuesto fue el de los eclesiásticos, pues el vino era un elemento indispensable para ejercer su trabajo.

    En aquella época, especialmente durante gran parte del siglo XVII, eran muchas las misas que se decían a diario en las distintas iglesias de Alcalá, debido fundamentalmente al cumplimiento de las mandas que hacían los fieles en sus testamentos finales, en muchos de los cuales se superaban fácilmente el centenar de misas.

    Esto suponía que, mientras más misas decían los presbíteros, mayor vino consumían y, por tanto, mayor desembolso tenían que hacer en impuestos.

    Esta situación llevó, en agosto de 1640, a que el mayordomo de las fábricas dirigiese un escrito al ayuntamiento solicitando una rebaja en los aranceles:

“En este cabildo el licdo juº alº del castillo beneficiado de las yglesias desta viª y mayordomo de las fabricas de las yglesias desta villa dixo que bien les consta que por sedula de su magd el bino que se gastare para celebrar se de con la medida mayor y porque ay treinta y seis sacerdotes es nesº cada mes dos arobas y quarta de bino pidió se le de con la medida mayor”

    El cabildo decidió aceptar la petición del beneficiado, con la condición de que todo el vino fuese sacado de la misma tienda para llevar un control exhaustivo de la cantidad que se gastaba:

“mando que se elija tienda donde lo tome con la medida mayor y con sedula del preste scrivº cada mes y no de otra mª (manera)

    Del mismo modo, los regidores acordaron facilitar la adquisición de aceite destinado para el Santísimo por parte de los eclesiásticos:

“se le de con la medida mayor las dos panillas de aseyte cada día para la lámpara del santísimo sacramento y que se de para dos meses respetivamente a sesenta panillas cada mes y así se acordó por cavildo”[1]

    Una panilla de aceite equivalía a unos 0.12 litros aproximadamente, por lo que gastarían alrededor de 7 litros mensualmente.

    Se da la circunstancia de que pocos meses después de esta petición, a finales de año, el cabildo alcalaíno recibió una orden del administrador de los Reales Servicios de millones por la cual el rey modificaba el impuesto sobre el vino. [2]

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NOTAS

[1] ARCHIVO MUNICIPAL ALCALA DE LOS GAZULES. 

[2] AMAG. 

sábado, 6 de septiembre de 2025

Un retablo para la Virgen de los Santos




Ismael Almagro Montes de Oca



    Es conocido que en el año 1769 se amplía la ermita de Nuestra Señora de los Santos, construyéndose por el maestro asidonense Pedro José de Iglesias el camarín donde se ubica la talla de la Virgen. Al edificarse el camarín a mayor altura con respecto del suelo de la nave del templo, hubo que desbaratar el retablo que hasta entonces albergaba a la Virgen y en su lugar se construyó el que hoy se conserva, que fue proyectado o transformado por el mismo maestro, según consta en el contrato de ejecución, en el que se especifica:

“Quarto el Pavellon qe se ha de hacer pr el lado de a fuera del retablo para el maior adorno de el qe ha de ser en la conformidad qe expresa el mapa, todo el lienzo estofado de oro y dos angeles a la mitad del Pabellon uno por cada lado y la corona qe ba figurada”[1]



    Hasta la fecha, nada se sabía sobre el retablo con anterioridad a esta reforma.

    Existe una estampa antigua de la Virgen de los Santos en un altar, flanqueada por los apóstoles San Pedro y San Pablo, en que se representa a la Imagen mariana sin las andas, y debido a que éstas fueron realizadas en 1675, se planteó la posibilidad de que se estuviese representando en ese grabado el antiguo altar del Santuario. La lámina se puso en circulación con motivo de unas indulgencias concedidas por el arzobispo de Sevilla el Cardenal Solís y otras del Obispo de Cádiz Fr. Tomás del Valle, lo que nos permite encuadrarla entre 1755, fecha del inicio del mandato del primero y 1770, fecha de la ejecución del camarín.

    Sin embargo, considero que el retablo representado en la lámina no se correspondía con el existente, sino que era una copia de un modelo bastante repetido en las estampas y grabados de aquella época.

    Muy probablemente, el retablo que albergaba a la Patrona de Alcalá hasta la construcción el camarín fuese el que realizase en 1633 el escultor y retablista Francisco de Villegas, autor en nuestra localidad de la Imagen de Cristo yacente de la Cofradía del Santo Entierro.

    El contrato de ejecución de este retablo, que he localizado en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz, aparte de por la información sobre el primitivo altar, es importante, porque certifica la existencia de la Hermandad de la Virgen de los Santos casi tres cuartos de siglos antes de lo que hasta ahora se conocía.

    En primer lugar, en el contrato se fijan las dimensiones del retablo que se había de construir:

    “sepan quantos esta carta de obligación vieren como nos don pedro de pina Maldonado y Manuel mendez vos que somos desta villa de alcala de los gazules como hermano mayor y mayordomo de la cofradia de nuestra señora de los santos por nos mismos y en voz y en nombre de los demás hermanos de la dha cofradia por quien siendo necessº prestamos voz e causion de rato que estarán y pasaran por esta escriptura so expresa obligon que hacemos de los bienes y rentos de la dha cofradia decimos que por quanto para honrra y gloria de dios y de su bendita madre nosotros en ne de la dha cofradia tenemos convenido y concertado con franco de villegas ensamblador residente en esta dha villa que esta presente e vsº de la de vejer de que haga e labre un retablo para la ermita e capilla de nuestra señora de los santos de tres varas de ancho y tres y media de alto”

    Se trataba de un retablo de pequeñas dimensiones, midiendo apenas 2,5 metros de ancho por 3 de alto, seguramente para adaptarse al reducido testero que presidía la ermita, que debía ajustarse al boceto presentado por el artista, que se conserva junto al contrato.



    En el contrato también quedaron reflejados otras cuestiones técnicas, como el tipo de madera a utilizar, el acabado, decoración ornamental, fecha de finalización, precio y forma de pago:

    “El fuste de madera de pino de Flandes las molduras y guarniciones de madera de borne y sus pilastras con sus remates de labor y matizado de dorado y azul todo de vuena obra y esmalte según la planta del dho retablo fecha questa firmada de nos los susodhos y el dho franco de villegas y el presente escrivano con seis quadros pintados a el olio según los nombres en ellos asentados de buena pintura a el olio todo uno y otro acavado para en fin del mes de agosto de mill y seiscientos y treinta y tres años puesto y entregado en esta dha villa de recivir a su costa y riesgo sin que la dha cofradia ponga para traerlo mas de las cabalgaduras que fuere necessº para ello en precio y quantia de mill y quinientos reales de toda costa que (tinta desvaída) e pagar e nos obligamos a se los dar desta manera quatrocientos reales luego de contado e lo demás para en fin del dho día del mes de agosto luego que tenga fenecido y acavado el dho retablo y entregado en esta dha villa con las declaraciones dhas para cuya seguridad el dho franco de villegas se a de obligar en forma debe hacer en la forma dha para el dho tiempo y con las labores esmalte y pintura en la traça dha y declarada con las sumisiones y salarios de suso declaradas

    El retablo, no debía contar con excesivas dificultades técnicas para su ejecución, pues debía realizarse en solo tres meses, desde la fecha de la firma del contrato el 2 de junio y, aunque en la escritura no figura la temática de los seis cuadros que incluía el altar, por el boceto sabemos que debían representar a la figura de Dios Padre rematando el ático, San Pedro y San Pablo flanqueando la hornacina central, San Juan Bautista, San José y S. Ildefonso en la parte del sotabanco.

    Siguiendo la fórmula habitual en este tipo de contrato, el retablista se obligaba a tenerlo terminado para la fecha prevista, y en caso de no cumplir, correría de su cuenta los gastos ocasionados a la cofradía en buscar oficiales para terminarlo, así como de hacerse cargo de las costas si la cofradía se veía obligada a enviar a un ejecutor a la villa de Vejer, residencia del artista, para obligarle a cumplir el contrato. Por su parte, los cofrades se obligaban a pagar las cantidades establecidas en los plazos estipulados.

    Por último, Villegas aceptaba someterse a las justicias locales:

“yo el dho franco de villegas me obligo a los justicias desta villa a cuyo fuero e juridion desde luego me someto rendo (renunciando) el que tengo en la dha villa de veger y el que adelante ganare y adquiriere con la ley sit convenit de jurisditione ómnium judicum con la nueva pregmatica de las sumisiones para que a ello me compelan y apremiem como por sentencia pasada en cosa juzgada sobre que renunciamos las leyes fueros y derechos de nuestro favor e la general del derº que lo defiende que es fecha la carta en la villa de alcala de los gaçules en dos días del mes de junio de mill y seiscientos y treinta y tres años siendo testigos el beneficiado franco prieto y don alonso de pina trugillo y el benefdo rodrigo garcia conexero vicario ecº desta villa y los dhos otorgantes a quien yo el escrivº doy fee que conozco lo firmaron de sus nombre en el registro desta carta

(rubricado)”[2]



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Recreación del retablo generada con IA por Carmen Arias



sábado, 30 de agosto de 2025

La construcción del antiguo puente del Prado sobre el río Barbate. Nuevos datos



Ismael Almagro Montes de Oca



    En artículo anterior, di a conocer cómo el ayuntamiento alcalaíno se encargó de la construcción de un puente sobre el rio Barbate. (véase: https://historiadealcaladelosgazules.blogspot.com/2022/10/historia-de-la-construccion-del-antiguo.html)

    Hoy aportamos un par de documentos que nos pueden ayudar a precisar la fecha en que se levantó.

    Si bien los trabajos se iniciaron en 1604 y estaban ya concluidos en 1610, dos nuevos documentos nos delimitan la fecha de construcción del puente.

    El primero de ellos está fechado a primeros de febrero de dicho año y es la aceptación del oficio de depositario de los dineros destinados a la obra por parte de Francisco Román Pericón:

    “el concejo justicia y Regmiº desta villa nonbro a mi el dho franco Roman pericon por depositario de los mrs para la obra y fabrica de la puente del rio de barvate termno desta villa y para los dhos gastos a mandado librar mill ducados en diego gonsales de xodar vºs desta villa mayordomo de los propios y rentos de la para dar quenta con pago de los mrs que para el dho efeto se me entregaren por tanto por esta carta otorgo e conozco que acepto el dho oficio de tal depositario de la dha puente y me obligo de lo usar bien y fielmte sin fraude ni encubierta alguna según que de drº soy obligado y de dar quenta con pago de todos los maravedís y otras cosas que para la dha fabrica de la dha puente del rio de barvate me fueren entregados en el dho posito cada e quando que me fuere mandado por el dho concejo o sus diputados o cualquier juez conpetente que de la causa deva conozer y pagare todos los alcances que me fueren fechos…” [1]

    Tanto por el nombramiento (¿haría falta nombrar un depositario si la obra estuviese avanzada o a punto de finalizar?) como por la cantidad que se manda librar (1000 ducados, un tercio del coste final) nos hace suponer que efectivamente, el grueso de la obra tuvo que desarrollarse en 1609.

    Además, un segundo documento de julio del mismo año, apunta en la misma dirección. Por el mismo, conocemos que los ladrillos para el puente se realizaron muy cerca de allí, en un tejar existente en el rio Fraja, que estaba a cargo de dos vecinos de Gibraltar, Alonso Tomas y Fernando Rodríguez, a quienes el Concejo de Alcalá encargó la elaboración de 38300 ladrillos, una cantidad ciertamente importante. Una vez entregados, ambos dieron un poder a un beneficiado de la Parroquia para que los cobrara en su nombre:

    “damos nro poder cunplido quan baste de drº se requiere al bendo Don alonso de la guardia Altamirano vºs desta dha villa que esta preste especialmte para que por ellos y en su ne pueda recibir aver e cobrara en juicio e fuera del del concejo justª y Regimº desta viª y de sus bes (bienes) y rentas y de quien y con drº puede y deve treinta y seis ducados y cinco rs que se me restan debiendo de treinta y ocho mill y trecos ladrillos que tengo fechos y entregados en la tegera de fraja termo desta villa para la fabrica de la puente de barvate a raçon de ocho ducados cada millar con (¿?) y de lo que recivieren y cobrare pueda dar y otorgar cartas de pago finiquito…”[2]


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sábado, 19 de julio de 2025

El asesinato de Felipe González (y II)





    Acto seguido, el corregidor mandó traer a su presencia a Matías González y Pedro López para tomarles nueva declaración. Ambos negaron su participación en el asesinato, ordenando el alcaide someterlos a tortura.

    Primero llevaron a Matías a la sala donde estaba el potro de tortura, se lo mostraron y le conminaron a que dijese la verdad por tres veces, pero el reo volvió a decir que no sabía nada de lo que se le preguntaba. Entonces el corregidor mandó desnudarlo, dejándolo en calzones. El ejecutor lo amarró con un cincho de cáñamo que colgaba de dos aldabillas, le ató los brazos, le puso cuatro cuerdas entre los codos y las muñecas y lo afianzó al potro. Luego le puso unos cordeles en los pulgares de los pies y los sujetó en la escalera del potro. El corregidor mandó darle una vuelta en las espinillas y al dárselas, Matías gritó: “virgen sacratísima que me condenó aquí el moro injusto madre de dios del rrosario acordaos de mi”. El corregidor volvió a exigirle la verdad, pero Matías no confesaba, apretando más el cordel hasta que se partió.

    El alcaide pidió que se le diese otra vuelta a la mancuerda y dándosela, el reo gritó: “madre de dios misericordia pido delante del padre eterno aflojen que yo diré la verdad aflojen padre eterno que me muero injusto aquí virgen sacratísima acordaos de mi”.

    Gritó que aflojasen y finalmente acabó confesando que lo mataron en lo alto de la loma de los potros, le quitaron los lienzos y tiraron el cadáver a una barranquera.

    Tras la confesión, el corregidor mandó dejar de torturarlo.

    Posteriormente sometió a un careo entre Matías y Pedro López, tras el cual, éste último fue sometido a tortura, terminando por confesar en los mismos términos.

    Al día siguiente, 10 de julio, a las siete de la tarde, el corregidor mandó traer a Alí moro y Matías González para que ratificasen sus declaraciones. Se situó en medio de la sala de su escritorio, desde donde no se veía la sala de tormento y puso a Alí delante “y del recivio juramento conforme a la ley de partida y puesto el rrostro a el medio día pies juntos mano alçada (ilegible) juro y prometió decir verdad estando libre del dho tormento siendole teydas las declaraciones que hiço antes del tormto…” Reconoció haber vendido piezas de lienzo, haber hurtado el vino y los tasajos,[4] haber robado en la tienda y haber matado a Felipe González para robarle.

    Tras él, le tocó el turno a Matías, que confesó “haber hecho la dha declaración que se le a leydo en el tormento y que no es la berdad por que este confesante no se hallo a la dha muerte ni sabe si se hallo en ella el dho pedro lopes por que no lo conoce ni lo avia visto hasta que le prendieron y que el haberlo declarado fue por los dolores y temor del dho tormento y por que lo quitasen del y no por que fuese verdad y que esto que declara lo es en cargo de su juramento”

    El día 11, el corregidor dictó auto culpando a Alí moro por haber confesado el crimen, mientras que, en vista de que Matías González, durante la tortura confesó haber sido cómplice y que en la ratificación lo negó, ordenó fuese torturado nuevamente.

Inmediatamente el reo fue llevado nuevamente a la sala del tormento y se repitió todo el procedimiento de atado de cuerdas en diferentes partes del cuerpo y colocación en el potro y comenzó la tortura:

“el dho mathias dixo no saber nada y su md le mdo dar una buelta en la mancuerda y el dho executor de la justicia començo a darla y el dho matias gonçales dixo birgen sacratísima no se nada y su md le dixo quien mato a felipe gonçales y el dixo no se nada virgen sacratísima no se nada y su md dixo diga la verdad no se nada virgen que no se nada esto munchas veces birgen del rrosario que me muero y el dho executor afianço la dha vuelta a la escalera del potro y su md le mdo dar segunda buelta de mancuerda y el dho executor de la justª le dio segunda buelta el dho mathias dixo birgen esta es la berdad no se nada y lo repitió munchas veces y el sor corregor dixo deci la berdad (¿?) evitare y dixo no se nada y su md dixo que apretase y el dho mathias dixo virgen que me estan matando no se nada virgen maría no se nada y su md le dixo diga la berdad y dixo no se nada esto munchas beces a grandes gritos su md le apercivio diga la berdad y respondiendo no tengo berdad que decir y su md dixo aprieta hasta que diga la berdad y el dho mathias gonçales dixo que no se nada señor y su md mdo a el executor afiance la dha buelta y que le de tercera buelta aviendo afiançado la segunda a la escalera del potro y su md mando apretar la tercera buelta de la mancuerda y aprecivio diga la berdad y el dho executor de la justª apreto la tercera buelta que mañana a de ser lo mismo que diga la berdad, ai que me estan injusto confesión que me muero y su md le dixo decir la berdad y os quitare de ai en diciendola, birgen sacratísima que me muero oy virgen santísima con grandes gritos ay confisión que me muero confision que me estan matando esto dixo muchas beces y el sor corregidor dixo decir la berdad quien mato a felipe gonçales y respondió confesión que me muero y su md dixo afiance al dho executor y su md mando que afiance la dha vuelta y su md le mando dar otra buelta ques la cuarta vuelta y dixo en llegando a las espinillas será ello y el dho executor de la justª le día cuarta vuelta de mancuerda y la dio y dixo que no sabe nada con gritos diciendo madre de dios (ilegible) le diese la quinta buelta y el dho executor la dio y el dho mathias dixo que me matan repitiéndolas munchas veces virgen que me matan no se nada y su md mdo afiance la dha buelta y el dho executor la afianço y luego su md mando le de la vuelta de los pulgares y el sor corregidor le mdo diga la berdad y el suso dho dixo ay virgen sacratísima confesión que me muero y el sor corregor le dixo deci la berdad y os quitare y le md a el executor apretase la buelta y dixo no se nada señora que me estan matando no se nada señor, su md le pregto quien robo a Felipe gonçales y dixo no se nada señor, señora de los santos baleme y su md mando buelba a apretar y dixo ay birgen santísima confesión ay que me matan y su md dixo deçi la berdad mathias y dixo no se nada sor , ai birgen que no ay verdad que decir señor no se nada y su md le mdo a el executor la afiance la dha buelta y el dho executor la afianço a la escalera del potro y luego su md mdo le de la buelta de las espinillas y el dho executor de la justª la dio con un garrote y su md le dixo deçi la berdad y el dho mathias dixo confesión que me matan birgen del rosario ay que no se nada ay confesión que me matan confesión que me estan matando baleme birgen santísima del rosario que no se nada y su md le dixo deçi la berdad y dixo que me muero confesión que me matan ynjusto birgen del rrosario que me muero confesión sea por amor de dios ay ay y el dho exor tubo la cuerda tirante ynterbalo de tienpo y el dho mahtias se quejaba ay ay ay que me estan matando injusto señor y que me estan matando y se quedo suspenso el dho mathias gonçales teniendo tirada la cuerda y su md dixo diga la berdad y dixo el suso dho no se nada y su md le mdo apretar la buelta y el dho executor por una costilla del potro la apreto y dixo el dho mathias gonçales ay que no se nada y su merced dixo deçi la verdad y el dho mathias gonçales ay que no se nada llorando y quejándose y su mdo mdo le quiten las vueltas de mancuerda espinilla y pulgares y el dho executor de la justª las aflojo y le quito los cordeles y cincho y quito del tormento y su md mdo llevar al dho mathias gonçales a la prisión y mdo quede abierto (el potro) para bolberlo a rreyterar cada que convenga”

    Tras ser torturado, Matías González fue devuelto a la cárcel pública.

    Dos días más tarde, el jueves 13 de julio, el corregidor dicta sentencia contra Alí moro: lo declaró culpable y le condenó a la pena de muerte en la horca.

    Ese mismo día a las 10 de la mañana, el alguacil mayor hizo sacar de la cárcel a Alí, lo subió en una bestia de albarda con una soga de esparto al cuello, atado de pies y manos, y fue llevado en “procesión” por las principales calles de la villa, mientras el pregonero iba manifestando su delito, hasta llegar a la Plaza de la Cruz, donde estaba hecha una horca de madera. Pero antes de ajusticiarlo, se apiadaron del reo, pues el beneficiado Melchor de Palma y Mesa lo redujo a la fe católica y “con toda solemnidad le bautiço y puso por ne francisco Luis”. Acabado el bautismo, Juan Rodríguez, el ejecutor de la Justicia, “lo colgó por el pescueço hasta que murió naturalmente”

    Después de muerto, todavía le quedaba a Alí sufrir un doble escarnio, primero porque el pregonero hizo saber “que ninguna persona le quitase de la horca so la pena de la sª (sentencia) del sor corregidor” con lo cual, su cadáver estaría expuesto durante un tiempo a la vista de todos, y segundo, porque el propio corregidor ordenó en la sentencia que, una vez muerto “sea hecho quartos y puesto en los caminos entradas desta villa y ninguna persona lo quite sin mi lisensia pena de la vida”

    Este fue el final de Alí moro, el principal sospechoso del crimen de Felipe González.

Dibujo de Christoph Weiditz 


    Sobre este proceso judicial, cada cual sacará sus conclusiones y tendrá su opinión. Por mi parte, solo quiero añadir un detalle: en la primera declaración que hace Matías Vidal sobre el robo cometido en su tienda, asegura que a la taza robada le faltaba un asa (véase la declaración al principio de este artículo).  ¿Cómo es posible que el asa apareciese en poder de Alí en la cuadra del castillo donde lo encerraron, si cuando la robó, ya no la tenía?

    Pero los autos no habían terminado con la muerte de Alí, pues aún quedaba juzgar al resto de cómplices, presentando Aldonza Violante, la viuda del asesinado, una querella contra Pedro López y Matías González el día 17, para los cuales pidió pena de muerte.

    El proceso se dilató aún un par de meses, hasta que el 5 de septiembre el corregidor dictó sentencia contra ambos, siendo condenados a ocho años en el presidio de La Mamora,[5] en África y en caso de quebrantar su prisión, pasarían a cumplir pena en las galeras del rey a los remos y sin sueldo. Además, le fueron confiscados todos sus bienes, pasando la mitad de ellos para la viuda Aldonza, y la otra mitad para gastos de justicia y para la Cámara.

    En cuanto a las personas que compraron las telas robadas por Alí moro, el 8 de agosto fue condenado Felipe Cortés, el mesonero, a pagar 80 reales a Aldonza, la viuda, por el valor de 20 varas de lienzos, más 1000 maravedís para reparos del castillo y pago de costas.
    
    El 22 de octubre fue condenada Ana Rodríguez, por comprar cuatro varas y media de tela robadas, debiendo pagar el valor de las mismas, 18 reales, a Aldonza y 600 maravedís, destinados en gran parte para reparos del castillo.

    El 9 de diciembre fue condenada Catalina Sánchez a pagar a Aldonza 540 reales por 120 varas que receptó de Alí moro, más otros 10000 maravedís destinados por mitad para la Cámara del Duque y para gastos de justicia.[6]

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sábado, 12 de julio de 2025

El asesinato de Felipe González (I)





Aproximación al funcionamiento de la justicia en Alcalá de los Gazules
a mediados del siglo XVII a través de su proceso criminal



Ismael Almagro Montes de Oca



    Aunque hayamos etiquetado este artículo como “crónica negra”, es preciso aclarar que, si bien se trata de un trágico suceso, no es estrictamente una crónica, porque cuando los hechos ocurrieron, ni siquiera existía la prensa en nuestro país.

    Los acontecimientos que a continuación vamos a dar a conocer, aparecen minuciosamente detallados en los Autos de Justicia que se siguieron en el año 1656 contra varios vecinos de Alcalá, y lo que empezó por un robo en una tienda, derivó en un asesinato, confesado a base de torturas, que son descritas con toda crudeza y acabó con un ahorcamiento.

    El proceso criminal seguido contra estos individuos, nos sirve para hacernos una idea bastante aproximada de cómo funcionaba la justicia en aquella época, impartida directamente por el alcaide corregidor de la villa, en aquella fecha D. Francisco Carrión Merodio, quien el 23 de abril de dicho año  tuvo noticias de un robo que se había perpetrado la noche anterior en la tienda de Matías Vidal. Sin mediar denuncia (al menos no consta en los Autos) el corregidor decidió por su cuenta iniciar pesquisas para averiguar quién había cometido el robo. Ese mismo día, en compañía del escribano y dos testigos, fue a la tienda a tomar declaración al dueño, quien confirmó el robo:

    “en la noche pasada sábado como a la ora de las animas cerró su tienda y se fue a su casa, esta mañana hallo el candado roto y que se avian llebado del cajon ciento y treinta Reales de cuartos y una surtija de una piedra berde y otra con cinco piedras verdes una tenbladera de plata con un asa menos y que no sospecha quien los robo y que anoche a la prima estuvo en su tienda Baltasar hijo de rendon que compro un sombrero” [2]

    Ante la falta de sospechosos, el corregidor tomó una decisión un poco curiosa. Acudió a la taberna de Juana Rodríguez para averiguar quién estuvo allí la noche anterior. La tabernera dijo que estuvo el harriero Manuel González, a quien tomó declaración el corregidor, sin encontrar indicios de que estuviese implicado.

    Al día siguiente, a los dos de la tarde, varios vecinos, Juan Gómez Correa, Sebastián Romero, Bernardo de Arriaza, Francisco Rodríguez y Matías Vidal, sorprendieron en la Mancebía a un esclavo de Francisco de la Fuente, conocido por Alí moro (lo que delata su procedencia) con una taza de plata en las manos y lo detuvieron. Fue llevado al castillo, donde el corregidor le tomó declaración y al no ser cristiano, “juró y dixo que según su ley profeta dirá verdad”. Confesó no saber nada del robo de la tienda y explicó cómo llega la taza a su poder: 

    “que antes de anoche bentidos de este mes como a las tres de la madrugada trujeron muerto a don diego Camacho a las casa de Don Juan Camacho su padre y este declarante benia detrás de toda la gente que le traya y entro en la casa puerta de la dha casa de don juº camacho y allí hallo dos capas y debajo dellas estaba la taça de plata que se le a mostrado y le fue hallada y que luego vinieron dos moços de arcos que una se llama niculas y otro se llama juan de molina que habían ydo alumbrado con dos hachas el difunto y alçaron las dos capas y anduvieron mirando por el suelo con que este declarante presumio que buscaban la dha taça” [2]

    Tras su declaración, fue registrado por el corregidor en busca de las sortijas, pero no le encontró nada y lo mandó meter “en la quadra del castillo que sirve de carbonera donde estuvo como una ora y de allí fue entregado al (tinta desvaída) y llebado a la cárcel”

    Al día siguiente, el asa que le faltaba a la taza robada fue localizada en el sitio más insospechado:

    “en martes por la mañana vte y cinco de este dho mes se hallo en un poyo de la dha carbonera del castillo donde estuvo preso el dho moro un asa de plata quebrada que se ajusto en la taça de plata que se le hallo al dho moro y por la quebradura pareció ser de la dha taça y el sor corregidor lo mandó poner por deligencia en estos autos”

    Tras el hallazgo, el corregidor ordenó hacer averiguaciones sobre las costumbres del moro y si había cometido otros hurtos.

    Ese mismo día acudió a declarar el regidor Antonio Cordero de Medina, asegurando que una noche sorprendió a Alí moro dentro de su casa, lo echó, cerrando las puertas y más tarde las forzaron, llevándose 50 reales. Buscó a Alí, hallándolo en el campo. Éste le confesó el hurto y quedó en devolverle el dinero.

    Un par de semanas más tarde, el 7 de mayo, el corregidor, que se encontraba enfermo, recibió noticia de que un religioso había llevado a Matías Vidal las dos sortijas robadas, dando comisión a Pedro de Castro Santa Elena, alcalde ordinario, para que lo verificase,

    Al día siguiente, Pedro de Castro se presentó ante el tendero y le volvió a tomar declaración. Dijo que después de apresado el moro Alí, le llegó un religioso de la Orden de San Francisco de Paula, conventual en esta villa y le comunicó que una persona, bajo secreto de confesión, le había entregado dos sortijas que Alí le había empeñado en 14 reales, dándoselas el fraile a Matías Vidal, que las reconoció como suyas.

    Tomó declaración igualmente a Amador Coslada, vecino de Alcalá, quien señaló que “el dho moro tiene fama publica de ladrón” y que haría unos tres años, estando trabajando de capataz en Cabeza Redonda, su amo le envió cecina, que guardó en la bodega y una noche descerrajaron la puerta y se llevaron junto con seis arrobas de vino y, haciendo diligencias, supo que Alí moro lo había robado “y asimesmo sabe de publico que por el agosto pasado de mill y seiscientos y cinquenta y cinco en el camino de la fos junto a la mojonera de este termino se hallo muerto a un harriero forastero con heridas y esto fue cerca de las tierras del dho franco de la fuente donde entonces asistía el dho moro el cual es publico que mato a el dho moro y lo robo y así se lo dixo a este testigo Juº Min (Juan Martín) Polayna y anton de la cida y que en el dho tienpo avia el dho moro bendido arcas y umayna y rajuela y le avia quitado al dho harriero = y que miguel de espinola le dixo a este testigo que el dho ali moro avia llegado a una taberna por bino y que la tabernera no se lo avia querido dar por no darle el dinero a lo cual el dho ali moro avia sacado un puño de doblas de oro y las avia mostrado a la tabernera y abia dho aquí tengo con que pagarte y que le avia parecido mal que el dho moro tuviese tanto dinero”



    En los días siguientes, el alcalde ordinario se dedicó a seguir la pista de las telas robadas. El día 16 tomó declaración a Leonor Domínguez, mujer de Francisco González, quien reconoció que haría unos seis meses, estando en casa de su hija María del Moral, entraron Pedro López y su mujer María, taberneros, naturales de Sevilla, pero que llevaban tiempo viviendo en Alcalá. Esta última llevaba una pieza de tela para que le cortasen un poco de ropa. La tela tenía una mancha que parecía ser de agua de mar y Pedro López dijo “que era porque el dho lienço se lo avia dado el dho ali moro que lo tenia enterrado en un pajar que se llobia y que de eso era la mancha y que le avia dho el dho moro que el dho lienço se lo avia enbiado su hermano el de cadiz”

    La misma testigo relató que había oído decir a Juan Sánchez, porquero de Francisco de la Fuente, que una noche llegó al cortijo de la Dorada un forastero a caballo pidiendo posada y se la dieron y que éste llevaba dinero porque sonó. Después de acostados, Alí llamó a Juan Sánchez y le dijo “que si quería que mataran a aquel ombre porque llevaba dinero”. El porquero se escandalizó y estuvo toda la noche haciendo guardia al hombre que dormía para que no lo matara, hasta que por la mañana despertó y se marchó, dándole el forastero un real a Alí en agradecimiento por la posada.

    A esta declaración le siguieron otras, de personas que aseguraban haber visto a Alí vendiendo las telas, y de otras que ratificaban el robo del vino que hizo el moro en Cabeza Redonda tiempo atrás.

    Mientras tanto, En Écija, Aldonza Violante, viuda de Felipe González, que así se llamaba el harriero forastero que apareció muerto, el 18 de mayo decidió interponer una querella contra los autores del asesinato de su marido, para lo cual dio un poder a Francisco López, su hermano, quien días más tarde se desplazó a Alcalá y se presentó ante el corregidor:

“franco lopez vezº de la ciud de ecija en ne y en virtud del poder que tengo de Aldonça mi hermª viuda de Phelipe gonçalez mercader su marido difunto como mejor aya lugar me querello criminalmente de Ali de nacion moro esclabo de franco de la fuente y de los demás que resultaren culpados en el progresso desta causa y digo que haciendo viaje el dho Phelipe gonçalez por esta villa por el mes de agosto del año pasado de mil y seis cientos y cinqta y cinco con una carga de lienços de creas y umaynas y otros géneros mercantiles en que tratava y conque solía hacer viajes hacia la dha ciud de Esija (ilegible)do de transito por el termino desta villa y sitio de la dorada que esta en termino de ella donde el dho franco de la fuente tiene una cassa de campo o cortijo el dho Ali moro llevado de su mal natural y peores costumbres ajustadas a su (¿?) aviendo salido el dho Phelipe gonçalez del mesón de franco de la Vega la víspera de San Lorenço nueve de agosto del dho año con un cavallo Vayo quatralbo cargado de los dhos lienços y mercadurías fue a parar y hacer hornada en la cassa y cortijo del dho sitio de la Dorada que es del dho franco de la fuente donde estava el dho Ali moro que de ordinaria asistía en ella y allí remanesio muerto el dho Phelipe gonçalez y robados los lienços y demás bienes que llevaba en la dha carga =”



    En la querella, se argumentaba que era evidente que Alí moro había cometido el asesinato porque tenía fama de jugador y ladrón, habiendo cometido muchos delitos de hurto y porque en aquella fecha estuvo vendiendo partidas de lienzos y otra mercadurías. Asimismo, añadía que uno de los testigos había confesado que Alí le invitó a unirse al asesinato y robo.

    El 1 de junio se ordenó la detención de Matías González, que guardaba colmenas en la zona del cortijo de la Dorada y que solía juntarse con Alí moro, a quien, el mismo día, se le volvió a tomar declaración, reconociendo que conocía a Matías haría cuatro o cinco años, pero negó haber estado vendiendo las telas, por lo que el corregidor mandó suspender su declaración, quizás porque estando ya detenido no contaba con abogado defensor, por lo que, al día siguiente, y en vista de que el amo de Alí, Francisco de la Fuente, no atendía a su defensa, el corregidor designó a Francisco del Pino como procurador “ad litem” [3]

    Pasados unos días, fue detenido Pedro López y se sucedieron las declaraciones de testigos asegurando que en aquellos días Alí moro iba derrochando dinero. El 5 de julio Juan Granados declaró que, hacía más o menos un año, un día, estando el Pajarete guardando una piara de cabras de Felipe Cabello, vecino de Jerez, junto al camino de la Foz en la loma de los potros vio en un arroyo hondo lo que creyó era una res muerta “fue y debajo de un barranco hallo un hombre muerto en calçon de lienço sin capa con polaina y çapatos de baca y un çeñido con las mangas abiertas que ya estaba podrido hinchado y en unas piedras que estaban junto a la cabeça avia un poco de sangre”. Relató que no sabía quién lo mató y que conocía a Alí moro, gran amigo de Matías González y que era habitual verlos en aquella zona.

    Tras este testimonio, el día 8 el corregidor volvió a sacar de la cárcel pública a Alí moro para tomarle una nueva declaración. Fue respondiendo una a una a las preguntas, reconociendo tener 27 o 28 años y que el 24 de abril fue detenido en la Mancebía con una taza, pero negó haberla robado de la tienda. Confesó igualmente que cuando fue arrestado en una cuadra del castillo, dejó allí un asa de la taza en una taleguilla donde guardaba pedernal, yesca y escobón, pero negó haber roto dicha asa, que venía dentro de la misma. Del mismo modo, negó haber robado carne y vino en Cabeza Redonda. Confesó haber acogido en el cortijo a un forastero, pero que a la mañana siguiente siguió su camino y que cuando llevaron el caballo con las telas al cortijo, él se encontraba “ensalinando” en la salina de Peña Arpada.

    Tantas negativas por parte de Alí, enervaron al corregidor, que decidió que, si el moro no confesaba por las buenas, lo haría por las malas y el día 8 dictó un auto para someterlo a tormento, dándole “agua y cordel”. Pero antes, el día 9 volvió a interrogarlo, por si cambiaba su versión para esquivar la tortura, pero Alí solo se declaró culpable de los delitos que había confesado anteriormente, negando haber cometido el asesinato. Acto seguido, el corregidor ordenó a Juan Rodríguez, ejecutor de la Justicia, que desnudase al reo, mientras le advertía de que, si “pierna o braço se le quebrare ojo se le saltare o muriere en el tormento” sería por su culpa y no del mandatario.

Potro en escalera. Antiguo instrumento de tortura.
Exposición Inquisición en el Palacio de los Olvidados de Granada.

   
    El ejecutor ató al preso al potro de tortura, relatándose en los Autos el proceso de tortura minuciosamente:

“le ligó con un cincho por los pechos a dos argollas que estan en la pared y le ligo con dos cordeles los braços uno con otro y le puso en los molledos delanteros cuatro cuerdas de buelta y los afianço a el potro y luego el dho Juan rrodrigues executor de la justicia le ligo con dos cordeles los dedos pulgares de los pies”

    Subió al potro de tortura, Alí moro empezó a “cantar”:

el solo mató y rrobo a el dho fhelipe gonçales y que luego que hiço la muerte fue a la choça de mathias gonçales y le dixo a el suso dho como avia muerto al dho fhelipe gonçales y le avia quitado la carga de lienços que llevaba y el dho mathias gonsales le avia dho que llevase la carga de lienços a su choça y allí la escondiese y se la llebo y la entro en la choça de mathias gonsales donde estuvieron vte y cuatro días de donde los fue traiendo a esta vª poco a poco”

    Pero esta confesión no fue suficiente para el corregidor, que requirió a Alí que dijese la verdad y ordenó al ejecutor que afianzase los pulgares al potro, contestando el moro que para qué le daban esos tormentos, si estaba confesando la verdad. Esto enervó al corregidor, que ordenó al ejecutor que le diese una vuelta a la mancuerda. Alí, retorciéndose de dolor, gritó “virgen santísima de los santos valeme” a lo que el alcaide volvió a apercibirle para que dijese la verdad, respondiendo Alí: “madre de dios yo digo la verdad bautismo pido madre de dios, yo solo lo hice, yo solo lo quiero pagar yo solo lo maté”, gritando para que aflojase, que diría la verdad. Ante la súplica, el corregidor mandó aflojar las cuerdas y Alí confesó:

    “este declarante y pedro lopes de Sevilla y el dho mathias gonçales mataron y rrobaron al dho fhelipe gonçales y le rrobarron los lienços y los partieron entre todos”


    Confesó además que los tres se pusieron de acuerdo para matarlo y robarle la carga que llevaba, que fueron a buscarlo y lo hallaron durmiendo debajo de un quejigo. Pedro López le dijo a Alí “dale” y este “con un palo que traia le dio dos golpes en la cabeça y lo mato…”

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sábado, 28 de junio de 2025

Comedias en la octava del Corpus





Ismael Almagro Montes de Oca


    Tan importante era la fiesta del Corpus Christi en Alcalá antiguamente, que no solamente se celebraba dicho día, sino que, además, dicha celebración continuaba una semana después, en la octava del Corpus, día en que prácticamente se repetían los actos de la fiesta principal, tanto en el apartado religioso como lúdico.

    Sirva de ejemplo la celebración de 1643, año en que vino a Alcalá una compañía de teatro para representar unas comedias durante la celebración de la procesión de la octava del Corpus.

    El 19 de mayo de dicho año, Juan de Ayala, vecino de Madrid, en representación de Mateo de Almansa, autor de comedias, también natural de la villa y Corte, concertaba con el corregidor Pedro Chacón de Chaves, la representación de las comedias:

“por quanto estan convenidos y concertados en que el dho matheo de almasa a de venir a esta villa para haser la fiesta de la otava del corpus criste para aquel día haser la fiesta en esta viª en que se a de representar dos autos y sus bayles entremes a lo (¿?) en la prosesion por la mañana…”

    El representante se obligaba a estar en Alcalá el martes nueve de junio para hacer la fiesta y si dicho día, la compañía no había llegado, el corregidor podía buscar otra compañía para que se encargase de la función y, en tal caso, debía hacerse cargo de todos los gastos los comediantes. El corregidor, por su parte, se obligaba a pagar “cien reales en que esta consertada que se le tiene de dar por haser la dha fiesta y mas tra (treinta) cabalgaduras que se le an de dar puestas en al ciud de arcos de la ffra con los dhos sien reales se le pueda executar por todo lo demás que costare con el solo juramto del dho corregidor…”[1]

    Es un número significativo de monturas para el desplazamiento, lo que indica que debía ser una compañía amplia.

    El hecho de que estas comedias se concertasen para la festividad de la octava y no para el Corpus (al menos no tenemos constancia de celebración de comedias en aquel día) puede deberse a la gran demanda de representaciones que debía existir para la fiesta principal en todos los pueblos y ciudades del reino de Sevilla, lo que hacía difícil encontrar compañía libre, siendo mayor la disponibilidad para la octava, pues no se celebraría en muchos lugares.

    En el contrato, figura la escritura de poder que el autor de comedias dio a Juan de Ayala, documento que nos puede ayudar a comprender el amplio territorio que abarcaba esta compañía de teatro, pues, aunque era natural de Madrid, residía en Osuna, el poder era para buscar actuaciones, principalmente en la zona de Sanlúcar de Barrameda y, según se deduce del documento, actuarían el día del Corpus en Arcos de la Frontera:

“Sepan los que esta escriptª vieren como yo mateo de almasa vezino que soy de la villa de Madrid corte de su magd y autor de comedias residente en la villa de ozuna otorgo por la presente que doy mi poder cunplido tan bastante como de dº se rrequiere y es nesesario a joan de Ayala vezino de la dha villa de Madrid para que en mi nonbre y representando mi persona pueda yr a la ciudad de ssanlucar y a otras qualesquier partes siudades villas y lugares destos rreynos y con qualesquiera persona a cuyo cargo estuvieren quales quiera cassas de comedias fiestas del corpus y otras particulares pueda hazer y haga qualesquier asientos y conciertos para que yre con la conpañia que tengo a hazer y representar las fiestas y comedias que con las tales personas asentare y concertar en los días y tienpos que con los susodhos pusiere…”

Comediantes en la entrada del príncipe de Gales en Madrid, Jan Schorkens (1623-1625). Rijks Museum.

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sábado, 22 de marzo de 2025

Una capilla para la Virgen de la Soledad





Ismael Almagro Montes de Oca



    En 1553 los hermanos de la Cofradía de la Veracruz de Alcalá de los Gazules pidieron al Cabildo un solar para construir un humilladero donde decir misa, en la Plazuela del mesón. Este primitivo humilladero fue transformado en ermita, que consta se estaba labrando en 1569 y que debió estar terminada con anterioridad a 1578, fecha en que ya se realizaban enterramientos en ella.[1]

    No será hasta en torno a los años 1601-1602 cuando dicha Cofradía encargue una talla de una Virgen, bajo la advocación de la Soledad (véase: https://historiadealcaladelosgazules.blogspot.com/2024/03/la-antiguedad-del-culto-la-virgen-de-la.html)

    La devoción a esta imagen arraigó pronto entre los alcalaínos, hasta el punto de monopolizar tanto a su cofradía, como a la propia ermita, dejando al titular, el Cristo de la Veracruz, en un segundo plano.

    Con el paso de los años, la iglesia se fue quedando pequeña y surgió la necesidad de ensancharla, labrando una capilla propia para la Virgen de la Soledad, sin duda motivado por las muchas peticiones de enterramiento a los pies de su altar y por el poco espacio existente para ello. Así, cuando el templo ya había cumplido su primer siglo de existencia, en mayo de 1679, surge una iniciativa encabezada por el obispo y secundada por algunos de los principales personajes de Alcalá, para recoger fondos en forma de limosna para labrar una nueva capilla para la Virgen:

“En la villa de alcala de los gazules en veinte y quatro días del mes de mayo de mill y seiscientos y setenta y nueve años por ante mi el presente scno publico paresieron Su Yllma el Sor Don Juan de Ysla obispo de Cadiz y algesiras de el Consexo de su magestad Y el Br franco marin Castellanos Cura beneficiado y vicario de las Yglesias de esta villa El Cappan Don Juan Ximenes de amar zenturion Don Jorje de Villegas morejón Caballero de el orden de alcantara Doña Yzavel de estrada y Villegas y Doña Juana de Villegas morejón Don Andres de Cabrera y Rojas alcaide de el Castillo y fortalessa de esta villa Doña Catalina de amar Zurita y zenturion Don Antonio moreno noble, Don franco de ortega y nava alcalde hordinario Don franco Correa y dijeron que por quanto es su voluntad de todos los susodichos el haser una capilla para la virjen santísima de la soleda mi madre y para ella su Yllma el Sor obispo deste obispado manda de limosna sinquenta ducados el cappan don jorje de Villegas morejón cavallero de el orden de alcantara veinte y sinco ducados Dª ysavel de Villegas y estrada y Dª Juana de Villegas morejón hermanas veinte y sinco ducados Don Andres de Cabrera y Roxas alcaide del castillo y fortalesa de esta villa veinte y sinco ducados Dn Juan Ximenez de amar zenturion veinte y sinco ducados Dª Catalina de amar su hija veinte i sinco ducados el vicario franco marin castellanos veinte i sinco ducados Don franco de ortega y nava alcalde ordinario veinte y sinco ducados Don Antonio moreno Noble veinte y sinco ducados Don franco correas diez ducados los quales se obligan con sus bienes y rentas a que cumplirán dicha manda obligaron sus bienes y rentas ávidos y por aver dieron Poderio a las justisias que les fueren competentes para su ejecución y cumplimiento Renunsiaron las leies de su favor y la que prohíbe la general Renunsiasion y los otorgantes que yo doi fe conozco lo firman siendo testigos Don Bartolome de Nava y ortega Domingo Muñoz de la Vega”[2]

    Las limosnas sumaron 285 ducados y suponemos que la capilla efectivamente se labró, porque en referencias posteriores localizadas en testamentos, es frecuente que los otorgantes se manden enterrar en la capilla de la Virgen de la Soledad “de barandillas adentro” debiendo por tanto existir un espacio delimitado.

    No alcanzaron los fondos, al parecer, para adornar la capilla con un retablo nuevo, puesto que diez años más tarde, en otro testamento se recoge lo siguiente:

“Yten mando qe si en algun tiempo se hisiere Retablo a nra señora de la soledad cita en la ermita de la santa cruz desta vª, como muchas veces se a tratado qe se de de limosna de mis bienes para dho Retablo treinta Reales por qto así es mi boluntad”[3]



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