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viernes, 27 de junio de 2014

La fuente de la Salada: 2000 años ofreciendo agua (IV)





5. LA PUESTA EN VALOR DE LA FUENTE SALADA.

      Poner en valor un objeto patrimonial debería ser el último en todo proceso de recuperación de los bienes culturales, porque la sociedad actual no solo tiene la obligación de preservar el legado cultural, sino también el derecho en el presente de disfrutarlos desde el conocimiento. Esto último es importante, de nada sirve el trabajo realizado si no se explica qué se pone en valor, cómo, por qué y para quién. 

       A continuación vamos a hacer un desglose detallado de las actividades encaminadas a la adecuación para la visita de la Salada:

- Intento de vaciado y control del agua que salía y se contenía en los depósitos romanos de la Fuente Salada, Esta actuación se llevó a cabo con el objeto de limpiar sedimentos el interior de los depósitos e impermeabilizar paredes y suelo. Sin embargo, los trabajos fracasaron porque era tal el volumen de agua que emanaba el manantial que resultó imposible vaciar el interior de los depósitos, a pesar de contar con material de bombeo potente. Ante tal imposibilidad y teniendo otras prioridades se decidió abandonar esta actuación.

- Canalización del agua de los depósitos. Este trabajo si se pudo llevar a cabo, lo que minimizó el fracaso del vaciado total. Se canalizó el agua con tubos de PVC colocados bajo tierra. De este modo, el nivel de agua bajo considerablemente, pero nunca se alcanzó a vaciar los depósitos.

- Restitución de sillares en el alzado de los depósitos romanos. Este fue, sin duda, la línea más lenta, difícil, dura y delicada que se ha ejecutado, ya que el tamaño de los sillares era de- proporciones nada comunes lo que su manejo tuvo qu e realizarse con todo tipo materiales, desde tubos que servían para desplazar las piedras hasta un montacargas para elevarlas. Asimismo la elección y colocación de los sillares debía ser muy  cuidada, porque de ello dependía la estética del trabajo. En este sentido, no siempre se facilitaba el trabajo debido a la indisposición de sillares apropiados.

Reposición de sillares

- Consolidación de perfiles de tierra y rejuntado de piedras. Para realizar esta tarea se aplicó un consolidante químico para los perfiles de tierra y mortero hidráulico para el rejuntado de piedras de muro.

- Protección del techo de los depósitos romanos. El techo se presentaba bien conservado, si consideramos la antigüedad de la construcción, no obstante pensamos necesario aplicarle algún tipo de protección. Se decidió cubrirlo con una pequeña capa de cemento blanco y mortero, en una proporción de 2 a 1 respectivamente, extendiendo previamente una tela metálica de fibra de aluminio. El resultado ha sido muy positivo y de escaso impacto visual.

- Eliminación de un muro actual realizado con sillares de época romana y unido con cemento Portland. Tras varios meses de discusiones y negativas con el Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules, se consiguió desmontar un muro que desde muchos puntos de vista desvirtuaba y confundía el objeto patrimonial y el propio trabajo que estábamos realizando. Una vez retirado se puede contemplar los restos de la Fuente Salada y también se pudo descubrir los restos de una escalera de época moderna que daba acceso a los depósitos.

Eliminación de muro actual

- Limpieza de todas las unidades estructurales de la Fuente Salada. La puesta en valor de la Fuente Salada es un trabajo iniciado, pero en modo alguno ha terminado, ya que aún quedan espacios por excavar y conservar, adecuar el espacio para la visita y transmitir información in situ mediante cartelería.



6. EL AGUA COMO BIEN SOCIAL.

      “Efectivamente, el agua es sumamente necesaria tanto para la vida en si como para nuestras satisfacciones y para el para el uso diario". Con estas palabras tan actuales sentenciaba Vitruvio la concepción que se tenía del agua en la antigüedad grecorromana. Este arquitecto e ingeniero romano nos está hablando de calidad de vida, a partir de un bien básico para el individuo, pero que se convierte en un bien social en tanto que consumido por toda la comunidad. En este sentido, los esfuerzos por obtener agua se agrupan, ya sea por iniciativa de la clase dirigente o de toda la comunidad. Lo más común es el acarreo del agua o el almacenaje en cisternas. De este modo, la ubicación de los asentamientos en el pasado estaba mediatizado por el suministro de este bien, aunque, las estrategias de ubicación de los asentamientos fueron cambiando en función del grado tecnológico alcanzado por las diferentes culturas, Es decir, una cultura con un bajo nivel tecnológico se ve obligada a desplazarse en busca de agua; al contrario, con un cierto nivel tecnológico, la localización se puede deber a otras necesidades (control del territorio, fácil defensa, explotación minera, comercio) (RUIZ y DELGADO, 1991:15).

       Por otro lado, está constatado como en época romana, en concreto en inscripciones halladas en la Bética, los costes de estructuras hidráulicas fueron financiados por particulares. Así, la infraestructura hidráulica podía tener un origen privado o un origen en público. 

       La iniciativa pública se explica como una de las obligaciones del estado para el bien general de la comunidad y por el interés en la promoción o continuidad de sus gobernantes. Tal era la importancia del agua y las obras vinculadas con ella que se convierten en objeto regulado jurídicamente.

       Las promociones privadas no difieren en gran medida de lo público, en el sentido que pretendían popularidad, prestigio social o atracción política. Estas promociones se localizan principalmente en el ámbito de la ciudad. La Fuente Salada podría responder a este principio de iniciativa privada, aunque bien es cierto que no hay hasta el momento ningún testimonio que lo respalde.

       Obtener hoy agua a diario es un acto casi individual, rutinario, normalmente reservado al ámbito del hogar, no era así en la más remota y cercana antigüedad, en el que abastecerse del preciado líquido implicaba ir a la fuente, al aljibe o al pozo. Esto, sin duda, facilitaba intercambiar con el vecino impresiones sobre algún hecho, fortalecer vínculos o conocer nuevas noticias. En definitiva, el agua y los espacios habilitados para el suministro respondían a objetos y espacios de sociabilización.



7. AGRADECIMIENTOS.

       Este es un trabajo en el que han participado un gran número de personas. No todas serán citadas, pero todas las aludidas quisieran que recibieran nuestro agradecimiento.

       En primer lugar, agradecer la labor realizada a los alumnos de la Casa de Oficios Fuente Salada que han trabajo, así como al personal docente y administrativo de la misma, en especial a la Directora, Dña. María Eulalia Gallego Viejo. Agradecer también la colaboración del personal de vías y obras del Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules, y por extensión a toda la Institución, de forma destacada a D. Gabriel Almagro Montes de Oca (1er Teniente-Alcalde de Alcalá de los Gazules). Así como, en tanto que entidad promotora, a la Mancomunidad de Municipios de la Comarca de la Janda.



8.- BIBLIOGRAFIA

ADAM, Jean Pierre, 1996: La construcción romana. Materiales y técnicas. Editorial de los Oficios. León.

AZCÓNEGUI, Francisco y CASTELLANOS, Agustín (Coord), 1999: Guía práctica de la cantería. Editorial de los Oficios. León.

CARANDINI, Andrea, 1997; Historias en la tierra. Manuel de excavación arqueológica. Crítica. Barcelona. 

HARRIS, Edward C., 1991: Principios de estratigrafía arqueológica. Crítica. Barcelona.

RUIZ, Juan Manuel y DELGADO, Fernando, 1991: El agua en las ciudades de la Bética. Editorial Graficas Sol. Sevilla. 

STANLEY PRICE, N.P. (Ed. Dir), 1984: La conservación en excavaciones arqueológicas. Con particular referencia al Área del Mediterráneo. ICCROM. Roma.

VITRUVIO, Marco Lucio, 2000: Los diez libros de arquitectura. Alianza Editorial. Madrid.

WHEELER, R.E.M, 1979: Arqueología de campo. Fondo de Cultura Económica. México-Madrid.

viernes, 13 de junio de 2014

La fuente de la Salada: 2000 años ofreciendo agua (III)




      La excavación del sector II se planteó a partir de una trinchera de 5,50 metros de largo, por 2 metros de ancho y 2 metros de altura, pero cuya altura aumentó progresivamente hasta los 3 metros debido a su pronunciada pendiente. El material del que se componía era un relleno de tierra y piedras de pequeño v mediano tamaño. En algunas partes del perfil se podía observar con claridad que el relleno era de origen antrópico, aunque es posible que sea de momentos posteriores a la etapa romana, ya que el escasísimo material cerámico no se identifica con tal cronología.

Alzado del Sector II

       En general, el muro sur de los depósitos, localizado en el sector II, presenta un buen estado de conservación, reafirmando nuestra tesis de que la fuente, los depósitos en particular, fue concebida como una estructura exenta en tres de sus lados y construida, en gran parte, como un edificio alzado sobre la superficie del terreno.

       En el muro sur, al igual que en el resto de las distintas estructuras observables, los materiales utilizados fueron el sillar, algunos de ellos perfectamente escuadrados, y como aglutinante de estos elementos pétreos un mortero a base de cal y arena, el cual no parece haber perdido sus cualidades, dando al conjunto una gran solidez. La disposición de estos sillares responde a la técnica denominada soga y tizón, aunque en este flanco sur de los depósitos no se observa una colación muy sistemática.

       Respecto a los elementos pétreos, éstos se constituyen de materiales sedimentarios, principalmente arenisca, muy deleznables y por tanto de poca densidad, lo que, sin duda, facilitó su talla, demostrando la existencia de una selección previa dentro del proceso de talla, y otros con unas características que lo hacen más tenaces y más densos (se trata de piedras muy cementadas), es decir, su labrabilidad representaba un mayor esfuerzo y un alto grado de especialización. De cualquier modo, todos los materiales tienen su área de captación en los afloramientos próximos a las Unidades de Arenisca del Aljibe, en el entorno de Alcalá de los Gazules.

      Como medida preventiva y con el objeto de dar mayor consistencia a los perfiles de tierra se ha aplicado en el sector II un consolidante líquido llamado Paraloid, disuelto en Tolueno al 20%. Posteriormente, llegado el momento, se levantó un muro de hormigón que contuviera los empujes del perfil de tierra.

      Un dato observable en este sector es la reutilización continuada de los elementos pétreos de la construcción, ya que se conservan sillares in situ que se proyectan hacia un espacio en el que actualmente no presentan. Además, se ha constatado estratigráficamente que en momentos posteriores al de la época romana, tiempo en el que pensamos se construyó la fuente, la estructura fue parcialmente soterrada, rellenando, de este modo, la zona de la que se habían extraído las piedras.

      El sector III no presentaba grandes dificultades en la primera fase de intervención, es decir, en el proceso de excavación y documentación de las estructuras. Aunque presentaba una capa de tierra en la mayor parte de su superficie, ésta era de escaso espesor y sin evidencias estratigráficas. No obstante, las labores de limpieza no se orientaron sólo a la retirada de tierra, sino que también se eliminaron todos aquellos añadidos a la estructura, sobre todo próximos al alzado, de tiempos recientes (ladrillos, cemento, anclajes de hierro).

Fase de limpieza

      El resultado fue del todo satisfactorio. Tras los trabajos quedó al descubierto que el techo exterior de los depósitos era a dos aguas y doble vertiente, construido a base de piedras de mediano tamaño y mortero (cal hidráulica, arenisca machacada y agua), rematado con enlucido del mismo tipo de mortero, el cual daba a toda la superficie un tono amarillento. El enlucido de mortero, si bien tiene propiedades tales como la impermeabilidad, la elasticidad, poco peso específico, etc., también es fácilmente erosionable y deleznable, y es por eso que grandes áreas del techo habían perdido el acabado y se presentaban muy expuestas a la lluvia y al viento.

      Asociado a este sector existía otra estructura (sector III-1), de forma cuadrangular y realizada con piedras escuadradas de gran tamaño. Su función no se ha podido definir, ya que si bien sabemos por fotografías de intervenciones anteriores, la vinculación existente con otras estructuras situadas sobre el techo de los depósitos, en la actualidad no queda ningún resto; y respecto a la cronología, en un principio vinculamos la estructura cuadrangular con los depósitos, y por tanto, pensábamos que era de origen romano, pero su excavación ha demostrado que no se asienta directamente sobre los depósitos, ni presenta el mortero característico romano, ni técnica constructiva romana, es decir, estábamos ante una construcción posterior a los depósitos.

      Esto va a representar una constante en todo el conjunto hidráulico, debido al uso continuado que ha tenido la fuente durante casi dos mil años. Así, dado el escaso interés de la estructura y a que tan solo aportaba confusión a la visión de los depósitos, tras su documentación gráfica se procedió a desmontarla.

      El sector IV, correspondiente al lateral derecho de los depósitos, no se ha excavado en su totalidad porque en cotas próximas al sector III, se descubrió los restos de un horno de cerámica de cronología moderna. Se constató que conservaba el arranque de la cúpula en casi todo el perímetro. Esta estructura se realizó con materiales muy deleznables (piedras y barro), ya que se construía y destruía en cada horneado. De este modo, se decidió aplicar varias capas de consolidante. Por razones de índole técnica y de tiempo, el horno no se excavó por completo, quedando pendiente para futuras actuaciones arqueológicas.

Sector Va
     El sector Va y Vb se presentan como dos construcciones abovedadas en el que el denominador común es el acabado de los variados aparejos utilizados. Estas bóvedas fueron realizadas a partir de un encofrado de madera (aún se conservan las huellas de éste), sobre el que se van colocando lajas de piedra hasta tomar el medio cañón de la cubierta. Las paredes de estos depósitos se construyen con sillares perfectamente escuadrados„ utilizándose nuevamente la técnica de soga y tizón. Así mismo, presentan dos huecos cercanos a las caras internas de los arcos, de dimensiones diferentes y enfrentadas a la misma altura, cuya funcionalidad, de acuerdo con el profesor Corzo, "parecen haber alojado un madero atravesado". Sin embargo, con la excavación del sector Vb se comprobó que la pared izquierda (orientación sur) no sigue el mismo patrón, sino que sólo presenta el hueco de mayores dimensiones. Por otro lado, ambos depósitos tienen en la entrada varios peldaños que dan acceso a los mismos y que facilitarían la limpieza periódica del sedimento decantado.

       En síntesis, analizando las diferentes fases, se observa un retraimiento de la captación del agua de los depósitos. Este retroceso va desde las estructuras de época romana, las cuales no se han podido documentar pero están localizadas seguro en el exterior, hasta el acceso directo hacia los depósitos creados en momentos modernos, pasando por las estructuras de la fase II, adscritas posiblemente a tiempos medievales.

       Respecto al alzado de los depósitos, los arcos están construidos con sillares de grandes proporciones, así como las pilastras, destacando el trabajo de talla de las dovelas, el que el trasdós de éstas se integra perfectamente con el muro. Algunos de los sillares presentan la cara frontal almohadillada, con diferentes grados de conservación en cada uno de ellos.

       El aglutinante de los elementos pétreos es un mortero a base de cal aérea y arena, que no parece haber perdido sus cualidades, La arena parece que se extrajo de piedras de arenisca, las cuales fueron trituradas hasta obtener el grano deseado. Se ha matizado el tipo de cal como aérea, porque si consideramos que los depósitos son de época, estudios sobre la cal en época antigua han demostrado que sólo utilizaron este tipo, es decir, no se constata la utilización de la cal hidráulica (Adam, 1946:76).

Alzado Sector IV

       En arqueología, así como en otras disciplinas históricas, es común centrar la investigación en el objeto en sí, ya sea desde el punto de vista descriptivo o a través de la realización de inferencias, pero, si bien lo anterior es necesario, desde la posición de una arqueología social, el conocer cómo se ejecutaron las obras en la Fuente Salada, qué tipo de trabajadores intervinieron, su cualificación, las técnicas que emplearon en la construcción, las herramientas, en definitiva, que procesos de trabajo se desarrollaron para hacer realidad el proyecto, se presenta como un campo de estudio muy interesante y necesario.

        No cabe duda que estamos ante una estructura imponente cuya construcción debió precisar una fuerza de trabajo también importante, ya fuera de tipo servil o no, pero, sin duda, con el apoyo de maquinaria, que en época romana estaba perfectamente desarrollada. Disponían de elementos de nivelación, sistemas de transporte que iban desde el simple rodillo de madera, pasando por la polea, el torno elevador, y combinaciones y variaciones de éstos. En la Salada podemos inferir el uso de elementos de elevación a partir de los agujeros de sujeción en algunos sillares de grandes dimensiones. Así mismo, la talla de la piedra se hace patente con la simple observación de los sillares. Se ve directamente la huella del trinchante, el puntero, la gradita, e indirectamente otros como la maceta, la escuadra, la plomada. Todas estas son herramientas de un trabajo especializado, el del cantero (Azconegui Castellanos, 1999).


viernes, 23 de mayo de 2014

La fuente de la Salada: 2000 años ofreciendo agua (II)



3. METODOLOGÍA.

      El yacimiento arqueológico es un área, que por su naturaleza, se halla muy expuesta a los avatares del tiempo a los elementos físicos y químicos, y a la acción del ser humano. Desde hace más de un siglo este es un hecho asumido por todos los investigadores que han tratado de conocer el pasado a través de la arqueología. Por tanto excavar implica saber qué se va a excavar, para qué se excava, algo que preocupa especialmente, cómo se excava, es decir que método de excavación vamos a utilizar.

      Con Wheeler (1979), o quizás antes, se inicia un largo proceso de sistematización de la actividad arqueológica. Esta sistematización aún no ha terminado, y es posible que nunca termine dado el perfil dialectico en el que se ha desarrollado hasta el presente. En la actualidad es el denominado Método Harris (1991) el más extendido entre la comunidad de arqueólogos. Este método se caracteriza por las excavaciones en área abierta y por dar mayor importancia al estratoto arqueológico desde una visión sincrónica, contrario al Método Wheeler, en el que la visión diacrónica, la estratigrafía adquiere una importancia capital, aunque se presenta muy rígido en el planteamiento de excavación mediante cuadrículas. De un modo muy esquemático, más bien reduccionista, estos son los dos métodos básicos utilizados en arqueológica. No obstante, en la práctica real no se presenta esta disyuntiva, al contrario, se produce un mestizaje de estos métodos, cuyos matices diferenciales se dan según de que escuela proceda el profesional arqueólogo (Carandini, 1997).

       En la Fuente Salada el trabajo de campo se inició con el planteamiento previo del área de actuación y con el diseño de la planimetría, que se ordenó respecto a un eje de coordenadas x-y.


      Las actuaciones arqueológicas se realizaron en dos fases: en primer lugar, una prospección superficial, donde el objetivo principal de esta primera actividad fue establecer la estratigrafía del asentamiento a partir de los perfiles visibles y definir la superficie arqueológica susceptible de ser y susceptible.  Y en segundo lugar, la excavación arqueológica en la que se ha bajado por niveles artificiales (de 20 en 20 cms.) allá donde el registro se presentó alterado o revuelto, y por niveles naturales, donde si hemos hallado estructuras.

      En el apartado documental, con el objeto de sistematizar y agilizar las actividades arqueológicas, se han utilizado varios tipos de fichas:

1. Ficha de sondeo arqueológico.

2. Ficha de unidad estratigráfica.

3. Catálogo de hallazgos especiales.

4. Fichas de elementos de cultura material, que nos han permitido llevar a cabo la descripción e identificación de cada producto.

5. Fichas de fotografías, donde se han recogido los datos técnicos y ambientales, objeto visualizado y la fecha de realización.

      
      Así mismo, nos hemos servido del diario de excavación, dividido en tres partes: páginas descriptivas, apartado de complejos materiales y apartado de hallazgos especiales.

      La planimetría de las estructuras constructivas y de los productos se ha realizado a escala 1:20, y a 1:10 en aquellas que precisaron ampliación en detalle.

      Respecto a la conservación arqueológica, siguiendo a Stanley Price (1984), se han planteado tres momentos en la conservación arqueológica:

1. Planificación de la conservación antes de la excavación.

2. Conservación durante la excavación.

3. Conservación después de la excavación.

      Las bases de actuación durante el proceso de excavación ha consistido en la retirada del material de relleno del lateral izquierdo de los depósitos de la Fuente Salada, descubriendo, de este modo, el muro exterior de la estructura. Así mismo, se realizó el saneamiento de la zona superior exterior de los deposites con mortero, y posterior colocación de una malla con mortero. Se propuso también el vaciado del relleno interior de los depósitos, evacuando el agua de su interior mediante la salida natural de la fuente o forzándola a través de su canalización. Los dos arcos del alzado de los depósitos presentaban un desplazamiento horizontal que precisaba una solución, mediante la retirada de las dovelas y posterior reconstrucción de los arcos. Por último, con el objeto de soportar los empujes generados por la masa de tierra de los perfiles de la excavación, se propuso construir muros de hormigón que soportaran dichos empujes, dándoles un adecuado acabado para que no impacten visualmente con el objeto patrimonial.


      Con el objeto de estructurar las diferentes zonas de actuación y análisis en la Fuente Salada, se ha compartimentado en sectores este espacio:

Sector I. Área situada frente a los depósitos (posible localización del pilón de la fuente).

Sector II. Lateral exterior izquierdo de los depósitos.

Sector III. Área superior exterior de los depósitos.

Sector IV. Lateral exterior derecho de los depósitos.

Sector V. Interior de los depósitos.

           a. Depósito izquierdo.

           b. Depósito derecho.

Planta de la excavación con los distintos sectores

4. TÉCNICA EDILICIA.

      La estratigrafía, es decir, el estudio de los diferentes estratos o niveles de un yacimiento arqueológico, a partir de la cual se establece una secuencia cronológica relativa, es uno de Ios pilares fundamentales de la excavación arqueológica. Una adecuada documentación estratigráfica garantizará buenos resultados, porque posibilita conocer las diferentes culturas asentadas en el yacimiento a lo largo del tiempo y los cambios y remodelaciones realizados en estructuras constructivas como la que nos ocupa.

       Así, los elementos constructivos visibles que conforman la Fuente Salada se corresponden con el modelo conocido en época romana como nimphaeum, a saber, una fuente que puede reunir estas tres características:

- Abastecimiento de agua y/o propiedades medicinales de ésta.

- Carácter religioso, al convertirse en un espacio donde se da culto a las bondades del agua y a las ninfas protectoras de este elemento.

- Monumento propagandístico de la cultura romana, concebido generalmente como espacio escenográfico. Así, el tratamiento arquitectónico que presentan comúnmente este tipo de construcciones pretende simbolizar la gruta natural de la que mana el agua (depósitos abovedados), el sentido práctico de aprovechamiento de ésta y el templo religioso (muchas veces no es más que la continuación sincrética en monumentos romanos de un culto y muy aprovechamiento mu anterior a la presencia de éstos en la Península Ibérica,

       Partiendo de estas hipótesis y de estas características, iniciamos los trabajos desde dos líneas de actuación, que se repetirán en todos los sectores: una, la de realizar un dibujo pormenorizado de los elementos emergentes, y que hasta la fecha no se había realizado. La otra línea de actuación era la excavación, que comenzó por el sector II, porque presentaba menos dificultades permitiría realzar aún más los depósitos de la fuente.

      El Sector I es, sin duda, el más completo e interesante. En él se incluyen todas las estructuras localizadas al exterior y frente a los depósitos, asi como el alzado del mismo espacio donde mejor se observa la diacronía estructural del monumento. En este sentido, se identificado cinco faces constructivas:

- Fase I. Estructura reconocida como una construcción de época a romana se trata de los depósitos abovedados; y en este sector concreto, el alzado de los mismos.

- Fase II. Lo componen una serie de construcciones que formaban un cerramiento para contener el agua que salía de los depósitos. Así como dos series de peldaños, tres de ellos frente al alzado, y otros, situados a la derecha del alzado, que daban acceso al interior de los depósitos.

peldaños

- Fase III. Se trataba de elementos constructivos concretos. Por un lado, unas piedras que hacían las veces de dovela en el arco izquierdo para reparar su ausencia. Por otro, unos escalones construidos sobre otros, que se identifican como pertenecientes a la fase I.

- Fase IV. Es la fase en la que se clausura el acceso a los depósitos.

- Fase V. Se corresponde con un muro de contención levantado con sillares tallados en época romana y unidos con cemento tipo Porland, a partir de una obra civil realizada en el año 2001. Este muro fue desmontado en el momento que dejó de cumplir su función.

Detalle estratigráfico del Sector I

       Incluso podríamos considerar una Fase VI, porque la propia intervención arqueológica, y en concreto la restitución de elementos constructivos, se integran dentro del proceso histórico de la Fuente Salada, que en modo alguno ha finalizado.

   

viernes, 14 de marzo de 2014

La fuente de la Salada: 2000 años ofreciendo agua (I)


Artículo publicado en la Revista de Apuntes Históricos y de Nuestro Patrimonio 2003


Manuel y Salvador  MONTAÑES CABALLERO (Arqueólogos)



1. INTRODUCCIÓN.

      La Fuente Salada de Alcalá de los Gazules (Cádiz) es un bien cultural construido en época romana y utilizado sin interrupción durante el medievo, la Edad Moderna y la Contemporánea.

     En la actualidad conserva visibles los depósitos romanos de la fuente, así como algunas estructuras de época medieval y moderna, entre ellas un horno de cerámica.

     La construcción responde a una sociedad con desarrollado nivel tecnológico, tal era la sociedad romana, en la que se empleó una importante fuerza de trabajo, incluido una mano de obra especializada, la del cantero, reflejada en el cuidado acabado de las estructuras visibles.

      La revalorización del sitio arqueológico representa el fin último del trabajo iniciado, pero en modo alguno ha terminado, ya que aún quedan espacios por excavar y conservar.

   
Ubicación de la Fuente en el cerro de la Coracha
 Ubicar la Fuente Salada puede resultar un ejercicio gratuito para cualquier vecino de Alcalá de los Gazules. El monumento es de sobra conocido y perfectamente localizado en el espacio físico y en la memoria del pueblo. Sin embargo, es posible que algo que creíamos saber se diluya entre lo mucho que se desconoce de este bien cultural.

     La Fuente Salada se localiza en la ladera del Cerro de La Coracha, en la salida noreste de la población, y se orienta hacia el oeste, aspecto este que despierta nuestra atención, ya que tratándose de unas estructuras consideradas de época romana, contravienen la recomendación de Vitruvio (Lib. VIII, Cap. 1).

     Marco Lucio Vitruvio Polión, arquitecto e ingeniero romano, del que se desconoce la fecha de su nacimiento, pero se sabe que fue contemporáneo de Augusto (siglo I d. C), nos ha legado una información documental de su época acerca de todo tipo de temas de construcción. La obra referida se conoce como Diez Libros de Arquitectura. Así, este tratado de arquitectura se ha convertido en una fuente de referencia imprescindible (Vitruvio, 2000).

     En general, el grado de conservación de las estructuras visibles es muy bueno. Por una parte, se debe al dilatado uso en el tiempo que han tenido, lo que ha propiciado que los materiales que lo forman no hayan sido reutilizados en su totalidad, y también su conservación se debe a la gran robustez de las estructuras, la cual presenta sillares de grandes dimensiones.

     Los trabajos sobre los que se sustenta este artículo se iniciaron a comienzos del año 2002 mediante la puesta en práctica de la Casa de Oficios de Fuente Salada. La financiación se obtuvo a partir del Fondo Social Europeo con la participación del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la Mancomunidad de municipios de La Janda y el Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules. Esta Casa de Oficios estaba compuesta por dos módulos formativos, uno de albañilería y otro de auxiliar de arqueología, por el que pasaron más de veinte alumnos durante un año de ejecución.


2. ANTECEDENTES.

      La actividad arqueológica normalmente es deudora de unos antecedentes, y es así que, si bien se conocían estas "extrañas construcciones" desde tiempo inmemorial, no es hasta la década de los setenta cuando un grupo de jóvenes aficionados a la arqueología consiguen realizar un hueco que les lleva al hallazgo de dos bóvedas subterráneas.

     Posteriormente, el entonces director del Museo de Cádiz, D. Ramón Corzo Sánchez, se interesó por este hallazgo realizando una actuación arqueológica en el lugar. A pesar del escaso alcance de esta intervención, Corzo llegó a definir el monumento como una fuente monumental de época romana, cuya construcción situaba entre el siglo I antes de Cristo y el II de nuestra era. La localización de unas cimentaciones de muros sobre los depósitos le llevó a plantear la hipótesis de que el conjunto se coronó con una edícula o pequeño templo, dedicado a una deidad acuática.

      En 1998, el Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules mostró interés por poner en valor este sitio, lo que posibilitó que se pudiese actuar nuevamente en la Fuente Salada. Esta intervención, que se desarrolló con la participación de arqueólogos en dos fases, se centren fundamentalmente en la adecuación y ordenación de los terreno circundantes a la construcción. Se realizó un muro de contención del terreno en la parte superior de las estructuras abovedadas y terrazas a diferentes niveles frente a éstas, y su pavimentación. Desde nuestro punto de vista, el diseño de esta obra civil no fue acertado, ya que no se delimitó convenientemente el espacio arqueológico, constriñendo ese espacio a los restos emergentes. Pero éstas tan solo representan una parte de la estructura hidráulica, los depósitos de la fuente, además de otros restos de cronología posterior. El resto, es decir, el pilón o piscina de la fuente, canalizaciones.., quedaron soterradas.

Alzado de los depósitos

     Finalmente, en 2000, como antecedente inmediato de los últimos movimientos de tierra en la Salada, se retomó aquel objetivo primero de los años setenta, estudiar el interior de los depósitos, procediendo para ello al vaciado de ambos espacios, pero en esta ocasión con la idea de recuperar su aspecto y funcionalidad original. Los resultados fueron poco alentadores, porque, invirtiendo 182 horas brutas extrayendo un total de 42,429 m3, no fue posible alcanzar el nivel de base de los depósitos. La copiosa agua que mana del acuífero imposibilitó alcanzar los objetivos, a pesar de utilizar los medios técnicos que teníamos a nuestro alcance; así como, el tipo de relleno de las estructuras abovedadas (gravas y piedras de pequeño y mediano tamaño), el cual fue un factor determinante en el lento proceso de excavación, que estaba previsto finalizar cumplido un mes. No obstante, si se mejoró el aspecto exterior de los elementos emergentes, aunque no se trataba a de un objetivo prioritario.

     Se retiró un muro de sillares que ocultaba el alzado de la estructura abovedada. Los materiales que lo componía fueron reutilizados de la propia fuente, en una cronología que se pensó era de época medieval, pero corregida posteriormente.

      Los sillares desmontados se acopiaron en el lugar, con el propósito de estudiarlos en detalle y utilizar algunos en la futura fase de restauración como elemento de restitución. Del mismo modo se trabajó en los flancos laterales de los depósitos y en el área superior de la construcción abovedada.

Alzado de los depósitos


miércoles, 27 de junio de 2012

La fuente de la Salada (I)



         Artículo  publicado en la Revista de Apuntes Históricos en el año 1981.

Ramón Corzo Sánchez
Correspondiente de la Real Academia de la Historia

     En la mayor parte de los pueblos de la España seca, la existencia de un manantial que garantice el abastecimiento de aguas en los períodos estivales resulta una justificación importante del emplazamiento. Si bien en la inmediata serranía las fuentes se suceden en cada esquina de las poblaciones poniendo de manifiesto ese primer puesto en los índices pluviométricos nacionales que la caracteriza, el terreno más bajo, propio de Alcalá, Medina y los pueblos de la Ruta del Toro ofrece pocos nacimientos naturales de curso estable. Por eso, a las condiciones estratégicas y al enclave en una posición eminente dentro de su territorio, debe añadir Alcalá de los Gazules la existencia de una fuente potable como justificación de su emplazamiento.

      No es este lugar conveniente para volver sobre la posible identificación de Lascuta, nombre del primer núcleo habitado de la región, cuyo territorio ha heredado Alcalá, pero sí es necesario precisar que en la vertiente de la Coracha hay restos de poblaciones que se remontan a varios siglos antes de la era cristiana, y que estos vestigios ponen de manifiesto una ocupación directamente relacionada con el abastecimiento de agua desde la Fuente de la Salada.

     Tanta es la importancia que un manantial de este tipo adquiere, que en los últimos veranos, cuando ha empezado a apretar esa insistente sequía que ya parece inmemorial, en el pueblo de Alcalá se volvieron los ojos hacia su fuente natural, olvidada tras la construcción de los nuevos depósitos, pero que mantenía un caudal constante y fiel a su función secular. Todos sabían que no era una sencilla fuente, que encima de los caños actuales había unas habitaciones subterráneas, y conducciones de origen indefinido. El nombre de los romanos se había vinculado ya a los misteriosos restos, y un recelo ante la antigüedad llevó a una serie de consultas y a plantear la excavación arqueológica.
fotografía: http://mialcala.blogspot.com.es
     Yo conocía estos vestigios desde hacía varios años, ya que en mis visitas a Alcalá se me había señalado siempre como el punto con mayor atractivo para una investigación. El hallazgo lo realizaron en diversas ocasiones grupos de jóvenes, que no se terminaban de aclarar sobre quién había sido el primero en detectarlo, pero mi opinión es que las cámaras son conocidas desde siempre, y que a pesar de protegerse y cubrirse de vez en cuando, como ahora lo están, el recuerdo se diluye y cualquier accidente da lugar a un nuevo hallazgo fortuito. Para trabajar en los depósitos contamos con fondos de empleo comunitario agrícola suministrados por el Gobierno Civil de la provincia y con la ayuda constante del Ayuntamiento en todos los pequeños problemas cotidianos.

     Un reconocimiento preliminar había permitido ya formar una idea aproximada del problema arqueológico, y nos indicaba cuáles eran los puntos a estudiar: estructuras arquitectónicas existentes sobre las cámaras subterráneas, limpieza interior de las mismas, estudio de su cerramiento actual y análisis de la comunicación con la Fuente de la Salada. Parte de estos puntos no pudieron abordarse porque las necesidades de utilización del agua recomendaban aplazar cualquier actuación que se relacionase con ella directamente, y aún hoy espero que un año de lluvias abundantes que garantice el suministro estival desde las acometidas modernas, permita reanudar la investigación en el lugar y conseguir la recuperación del monumento.

     El único acceso que se conocía a estas misteriosas cámaras era un agujero, excavado parcialmente o ensanchado por aficionados locales tras romper la cubierta, que comunicaba con un estrecho pasillo protegido por grandes losas de piedra como techumbre, que apoyan en dos muros muy distintos. El más bajo de los dos es de piedra mal cortada y organizada irregularmente, y forma un paramento liso, sin ninguna comunicación, que reviste directamente el relleno exterior de tierra; el muro más alto es muy distinto, de sillares perfectamente escuadrados y perforado por dos arcos de medio punto, que dan acceso a las cámaras.
Una de las bóvedas de la fuente de la Salada
Fotografía: www.alcaladelosgazules.es
     Estas dos habitaciones son de forma rectangular, dispuestas en paralelo y se cubren con bóvedas de medio cañón; su aparejo es de mampostería cogida con buena mezcla de cal y arena, y en la bóveda se observan bien las huellas de las maderas con las que se realizó la cimbra y el encofrado. Se encuentran llenas de escombros hasta media altura, debido a su empleo ocasional como vertedero por algunos vecinos de la zona, que recuerdan haberlo usado hace años, cuando le Fuente de la Salada dejó de ser de uso público. En la parte más cercana a los arcos de entrada se observa un escalón ancho, corrido en todo el frente de la bóveda, y en su línea exterior, pero a mayor altura hay dos orificios enfrentados en los muros, que parecen haber alojado un madero atravesado.

     La disposición general de los depósitos responde por tanto a un sistema habitual en el mundo clásico y que hoy se sigue poniendo en práctica: dos cámaras iguales que funcionan conjuntamente o que pueden ser usadas en forma alternativa, para permitir su limpieza y reparación sin suspender el suministro. La técnica de construcción es habitual en época romana, aunque se siguió utilizando para este tipo de construcciones en los siglos posteriores, pero lo que es más característico es el excelente aparejo de la fachada de sillería con sus arcos gemelos, que no debe ser posterior al final de la edad antigua. Este muro sería el paramento externo del monumento, que hoy resulta cubierto por la tierra arrastrada por la pendiente, de modo que se formaría un aspecto general muy semejante al de la gran fuente de San Juan de Baños de Cerrato (Palencia), por citar un ejemplo famoso en territorio peninsular. Los arcos servirían de acceso a esos pasillos transversales, desde donde se extraería el agua con cubos colgantes de cuerdas que pasarían sobre el travesaño de madera cuya huella se conserva.
Fuente de San Juan de Baños de Cerrato (Palencia)
      A pesar de la consistencia y solidez de este tipo de construcciones, hubo un error de ejecución que ha motivado la alteración del conjunto. El muro de sillería de la fachada no estaba trabado adecuadamente con las bóvedas, de modo que se fue desplazando hacia adelante, con riesgo de llegar a desplomarse. Para evitar este peligro, y en una época que puede determinarse por otros datos, se levantó ante le fachada otro muro creando el pasillo actual, cubierto con losas planas, por donde se ha venido accediendo en época reciente al interior Pero la existencia de estas dos cámaras en la ladera de La Salada, no es sino uno de los elementos que componen el sistema de aprovechamiento de la fuente, y en el que existen obras y aportaciones de épocas muy distintas. Al excavar en la parte superior de los depósitos romanos, así como ante su fachada, y tras reconocer la estructura de la fuente actual, hemos podido establecer la evolución del aprovechamiento del manantial. Parece que en su origen el punto del nacimiento era una grieta en las rocas, que sería adaptada como fuente, y que desde el período prerromano tendría ya un sentido religioso, como es normal en estos casos. Los estratos arqueológicos acumulados en la vertiente, formando capas muy inclinadas indican que el momento más destacado de la vida de la población que debió existir sobre la fuente puede situarse entre el siglo I antes de Cristo y el II después de Cristo; estas serían las coordenadas temporales del más primitivo núcleo organizado de población en Alcalá de los Gazules y también la fecha más probable en la que puede situarse la edificación de las dos cámaras.

    Cuando se construyen estas últimas, la intención de los usuarios de la fuente es combinar el carácter religioso con el monumental y el utilitario. El conjunto se compondría de una rampa o escalinata a lo largo de la pendiente, que daría acceso a varias terrazas, y cuyos muros de contención han podido localizarse parcialmente. En la explanada más baja estaría la fachada de los depósitos con la doble arcada, y en otra superior se encontraría una edícula o templo, dedicado a la divinidad propia del manantial. Más arriba aún se debía conservar la estructura de la primitiva fuente que fue alterada y cubierta parcialmente para poder encauzar el agua hasta los depósitos. Entre la fuente y los depósitos se colocaría el mecanismo de compuertas que permitiría dejarlos en seco cuando fuera necesario. Los datos que permiten restituir esta estructura se obtuvieron antes de que se volvieran a cerrar los depósitos para su aprovechamiento, y no han podido completarse posteriormente, ya que si se profundiza cerca de las posibles conducciones o del manantial mismo, se puede contaminar o enturbiar el agua.

     Este uso como fuente y complejo religioso es el de mayor interés monumental y creo que se debería proponer su restauración, a base de nuevas excavaciones y un planteamiento definitivo del aprovechamiento del manantial. No creo que exista dificultad en volver a dejar exenta la fachada de los depósitos, y en recuperar su función como fuente pública.

     A esta estructura romana le sobrevino el desplazamiento ya indicado, y la consiguiente reparación. En ese momento se decide encauzar el agua desde los depósitos hacia una fuente más baja, mediante un canal hecho con materiales típicos de la época medieval, y se cierra la fachada, tanto para evitar el desplome, come para impedir su contaminación, aunque el sistema adoptado no es el de un cerramiento definitivo, sino más bien el de una reparación provisional en espera de una reconstrucción que nunca llegó a ejecutarse. El aspecto definitivo de la fuente debió adquirirse en el siglo XVI, y es de esperar que no se convierta en permanente la casetilla de los motores, que bombea hoy el agua hacia los depósitos de la ciudad, y que no entona precisamente con el carácter del lugar y de las antiguas fuentes.

     El panorama de las construcciones que se suceden en la Fuente de la Salada, es el de una serie de edificios independientes, realizados en las épocas de mayor auge histórico de la población, cuyo vínculo común es el aprovechamiento hidráulico. La excavación y reconstrucción del conjunto permitiría recuperar uno de los elementos más significativos en la historia antigua y medieval de la población.
Pilas de la fuente, por debajo de los depósitos romanos


NOTAS

     Las fotografías no se corresponden con el artículo impreso en 1981