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sábado, 10 de febrero de 2018

Eléctrica Nuestra Señora de los Santos.Una empresa centenaria (y IV)



7.- El capital humano: cien años de electricistas

      Aunque el registro de personal de la empresa comienza a partir de los años cuarenta y, consiguientemente desconocemos todo lo relativo a los primeros treinta años de su existencia, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que, el número de personas que han prestado servicios a la "Fábrica de la Luz" en este siglo debe rondar el centenar de personas y lo hacemos desde la certeza de que desde 1940 hasta nuestros días han sido 75 las personas que han tenido una vinculación contractual con la empresa así como que a ellas habrán de añadírseles todas las que prestaron sus servicios en aquellos treinta primeros años.

      Nos consta que tanto para la puesta en marcha del primitivo motor de gas pobre y la instalación de sus equipos complementarios como para el tendido del cableado por el pueblo, se contó con la dirección "del inteligente perito mecánico-electricista (gaditano) don Antonio Costa..." , si bien, aunque no nos consten sus nombres, también debió contarse con el concurso de, al menos, un encargado de máquinas, un engrasador y un peón que serían los encargados de operar con el motor, mantenerlo y ponerlo en funcionamiento diariamente, así como con la participación de un oficial electricista que debería encargarse tanto de todo lo relativo al mantenimiento y conservación de las instalaciones eléctricas como de dar las altas y bajas de abonados correspondientes y junto ellos era necesario que prestasen igualmente sus servicios tanto un administrativo que llevase todo lo relativo a contabilidad como un cobrador que recaudase, diariamente, el importe que satisfacían los abonados por cada bombilla " a tanto alzado".

      Los primeros operarios, responsables de estos menesteres, de los que conocemos sus nombres son aquellos que los desempeñaban en 1943, momento en que Eloy Cerejido García era el encargado de máquinas (59); José Pérez Sánchez intervenía como engrasador de los dos motores; Juan Fernández Díaz y Alfonso Moreno Puerto actuaban como peones y Juan Muriel Guerra como oficial electricista (60) al tiempo que suponemos que las tareas administrativas eran compartidas por Antonio Serrano de la Jara y Antonio Moreno.

Eloy Cerejido García

      Plantilla que, una vez se produjo la conexión de la eléctrica alcalaína con la red de sevillana a través de Medina, a partir de 1047 (61), variará, sustancialmente, para pasar a estar integrada por 3 electricistas, uno de los cuáles compatibilizará sus trabajos con el de cobrador (62) dando origen a una situación que persistirá hasta bien entrados los años 90 del siglo XX, momento en que dejarían de cobrarse los recibos a domicilio (63) y la eléctrica se quedó con sólo dos electricistas: Andrés Barrios y mi hermano Manuel Almagro.

       Llegados a este punto, no puedo dejar de pasar la oportunidad de reseñar que Manuel Almagro, al día de la fecha, no sólo es el trabajador con más antigüedad de la "Fábrica de la Luz" sino que al mismo tiempo es el continuador, durante más de medio siglo, de la vinculación de mi familia con esta empresa (64).

      En base a la afirmación que antecede, podemos concluir que, durante al menos cincuenta años, la eléctrica ha contado con tres electricistas uno de los cuáles, el Oficial de mayor graduación, ejercía como encargado de las instalaciones, mientras los otros dos compatibilizaban las ocasionales averías, altas y bajas de abonados con la toma de lecturas de contadores y el cobro de recibos (65), aunque tampoco podemos olvidar que, bien por vacaciones del personal bien por acumulación de tareas, han sido numerosas las contrataciones de personal eventual que, siguiendo una política muy arraigada en la empresa, siempre dio un trato preferencial a los hijos de los trabajadores (66) y una oportunidad a aquellos jóvenes que estuvieron interesados en el oficio (67).

      El nombre del primer cobrador del que tenemos constancia, documentada, es Francisco Guerra Jobacho (68) al que seguirían en el desempeño de dicha labor durante muchos años Felicísimo Vázquez Alonso y Diego Puerto Gallego (69).

Francisco Guerra Jobacho

      Si por el contrario nos centramos en la parte administrativa habremos de reseñar que, durante la segunda mitad del siglo XX, aquella estuvo atendida básicamente por dos personas: Luís Blanco Benítez (70) y Luis Fernández Gallego (71) quienes en cuarenta años pasaron por las etapas de hacer los recibos a mano, con una máquina electrónica que sería el precedente de los ordenadores y, en sus últimos años, pusieron las bases para la informatización de la toma de lecturas y elaboración de recibos que sería culminada por sus sucesores en la oficina: Mónica Moreno, Moisés Rodríguez, Juan Portillo, Milagros Puerta y Antonio Arjona, además de otros que, en ocasiones, han desempeñado labores de refuerzo.

Luis Fernández Gallego

       En lo tocante a la labor Gerencial, según hemos anticipado, aquella fue desempeñada por Antonio Serrano de la Jara desde la creación de la empresa hasta su fallecimiento, siendo sustituido por su yerno Antonio Moreno Gallego primero y por su hijo Francisco Serrano Espinosa después (72) quién cedería el testigo a Luís Blanco Benítez y este, a su vez, a Mónica Moreno Sanjuán que sería reemplazada por Juan Portillo y se mantendría en el cargo hasta Diciembre de 2007 en que dicho cometido ha sido asumido por José Alfonso Perales Moreno, tataranieto del fundador y quinta generación de la misma familia que, un siglo después, continua al frente de una empresa que, a pesar de los cambios experimentados en el sector eléctrico en este largo tiempo y a la tendencia a la concentración de las suministradoras locales en manos de las grandes multinacionales, sigue manteniendo el mismo carácter que el primer día.

       Por otra parte, tampoco podemos obviar que, a lo largo de este siglo, en la electrica, además del "personal de plantilla", cada vez que hubo necesidad de acometer trabajos extraordinarios, se recurrió también a contratar personal eventual así ocurrió, por ejemplo, en 1946, en el contexto de la conexión de la red de suministro con la de Medina Sidonia, cuando se contrataron albañiles y peones para habilitar las casetas que debían albergar los nuevos centros de transformación (73) o, durante los veranos de los años 1968 a 1973, en que se hizo lo propio con un buen número de peones (74) para que, bajo la dirección de Gabriel Almagro Rodríguez, ejecutasen los trabajos de sustitución en todo el trazado de la línea Medina-Alcalá de los viejos postes de madera por otros metálicos que estaban llamados a servir de apoyo a una nueva red provista de cables con mayor sección (75) que permitiese tanto mejorar las condiciones del suministro como atender a la cada vez más creciente demanda de los alcalaínos(76).

       De cualquier forma, también es reseñable que, desde entonces, el personal de la plantilla se dedicaría, básicamente, a la función de la gestión ordinaria del servicio mientras que los trabajos extraordinarios empezarían a contratarse con empresas especializadas (77).

Gabriel Almagro Rodríguez

8.- Los últimos treinta años.

       Desde mediados de los años setenta la Eléctrica contaría tanto con una moderna y suficiente línea de abastecimiento desde Medina como con un funcional conjunto de redes de distribución dentro del municipio, que se organizarán en torno a un centro de transformación principal, ubicado en la antigua "Fábrica de la Luz", y otros secundarios dispuestos por diferentes zonas. Dichos centros de transformación permitirían que, a principios de la década de los ochenta, se pudiese aplicar en nuestra ciudad el programa de "electrificación rural" que promovió la primera Diputación democrática con el concurso del Ayuntamiento, la eléctrica y los propios vecinos (78) interesados, permitiendo extender los beneficios de la luz eléctrica hasta los parajes del Pozo Abajo, Patrite, los Santos, Cañada de Maina y Puerto de la Parada (79).

       Años más tarde serían un grupo de propietarios de fincas rusticas, ubicadas en los márgenes de la antigua carretera de Algeciras, los que constituirían una comunidad de usuarios para promover la instalación de una nueva línea que llevase la energía eléctrica hasta el extremo sur del término alcalaíno en la finca "La Parrilla" después de abastecer tanto al Polígono Industrial de la Palmosa como a las fincas del Larios, Alberite, el Peso o el Jautor.

      Sin embargo, a mediados la década de los ochenta, pese al importante incremento de abonados y el creciente aumento del consumo experimentado en Alcalá, aun cuando tenía líneas y equipos suficientes para garantizar el abastecimiento, la preocupación de Francisco Serrano estribaba en la búsqueda de una segunda conexión a las redes de su suministradora, Sevillana de electricidad, que procedente de una subestación distinta a la de Medina, propiciase que Alcalá tuviese se asegurase el suministro por dicha segunda línea cuando en la otra hubiese algún tipo de averías (80); alcanzando finalmente, en 1988, un acuerdo con Sevillana por el que si bien la eléctrica alcalaína tendría una conexión con la subestación de Vejer de la Frontera a través de una línea que montaría entre Benalup-Casas Viejas y Alcalá, en contrapartida, la explotación de dicha línea correspondería a Sevillana de electricidad (81) que de esta manera se introducía en el término municipal de Alcalá. De cualquier forma, la puesta en funcionamiento de esta segunda línea necesitaría de un nuevo centro de transformación en el que ubicar un intercambiador que propiciase que, al saltar una línea, entrase en uso la otra en una cadencia de 30 segundos (82) de modo que Alcalá se convirtió en el único municipio de la provincia de Cádiz con el suministro eléctrico garantizado por dos líneas con fuente de abastecimiento distintas.

      Tras el fallecimiento de Francisco Serrano, a principio de los años noventa, la empresa pasaría a manos de sus sobrinos Antonio, José y María Josefa Moreno Serrano (83) y más recientemente a los hijos de estos, cuarta generación de la familia Serrano que, pese a la presión que ejercen las grandes suministradoras, sigue gestionándola con la ilusión que supone continuar un proyecto de empresa familiar que pese a su carácter hoy ya centenario se mantiene vigorosamente joven y dinámica con retos tan importantes (84) como pueden ser la puesta en funcionamiento una subestación propia y seguir atendiendo a Alcalá de los Gazules como siempre, de la mejor manera posible.



NOTAS

(59) Prestó estos servicios hasta Octubre de 1948 en que, buscando un nuevo horizonte profesional, trasladó su domicilio a la ciudad de Cádiz en la que fallecería, cuando contaba 88 años de edad, el pasado año 2007.

(60) Este electricista era natural de Medina Sidonia, siendo de reseñar que todos los electricistas que han venido a prestar servicios a Alcalá eran o de aquella ciudad o de la de San Fernando y así, podemos citar que también es asidonense Andrés Barrios Olmedo y fueron cañaillas José Barra Quirós, engrasador desde 1945; Joaquín Fernández Terán y José Fernández Pérez, Oficial primera y peón respectivamente en 1948, que suponemos vinieron a realizar las adaptaciones necesarias en las instalaciones y equipos en el momento de la conexión con la Electro harinera asidonense.

(61) Esta conexión supone, a un tiempo, que la empresa dejó de producir, por combustión, electricidad para empezar a distribuir la energía hidroeléctrica que producía "Sevillana de electricidad" y que la empresa local revendía

(62) Así por ejemplo en 1949 los electricistas de la plantilla eran Francisco Puerto Gallego como Oficial primera; Francisco Bermúdez Escalona como Oficial segunda y Felicísimo Vázquez Alonso, nominalmente como peón, pero de facto como "cobrador" de recibos.

(63) En dicho momento se impuso la domiciliación bancada de los recibos y, subsidiariamente, la obligatoriedad de que, aquellos abonados que no quisiesen domiciliar sus recibos, hubiesen de satisfacerlos en las oficinas de la empresa.

(64) Aunque sólo sea como una mera reseña quisiera dejar constancia que, siguiendo las viejas tradiciones del oficio, Manuel Almagro, que ingresó en la empresa en 1985 como peón, ha pasado por todos los puestos del escalafón hasta alcanzar la categoría de oficial primera.

(65) Así entre 1949 y 1964 Francisco Puerto Gallego ejercía como Oficial responsable de los equipos mientras que Felicísimo Vázquez Alonso (quién prestaría servicios en la empresa entre 1949 y 1984) y Diego Puerto Gallego (que lo haría entre 1959 y 1994) compatibilizaban tareas de electricistas, (arreglo de averías, partes de farolas, colocación y lecturas de contadores) con el cobro de recibos, mientras que Gabriel Almagro Rodríguez (prestó servicios en la empresa entre 1958 y la fecha de su fallecimiento en Abril de 1985) compartía tareas con Francisco Puerto al que habría de sustituir en 1964.

(66) Así hemos prestado servicios en la empresa tanto Nicolás y José Vázquez Salas, hijos de Felicísimo Vázquez Alonso; como Gabriel, Manuel y Rosa María Almagro Montes de Oca, hijos de Gabriel Almagro Rodríguez, ambos productores de la empresa.

(67) Baste citar como ejemplos Antonio Cuesta Moreno en 1946; Francisco García Moreno y Martín Delgado Soto en 1948; Francisco Domínguez Camacho entre 1969 y 1972; Nicolás Vázquez Salas en 1972; José Vázquez Salas en 1984; Gabriel Almagro M. de Oca en 1987; Manuel Toledo Fernández entre 1986 y 1989; Juan J. García Córdoba entre 1988 y 1999 o Jesús Delgado Muñoz en 1999 los jóvenes que tuvieron oportunidad de disfrutar de un contrato temporal en la "Eléctrica Nuestra Señora de los Santos".

(68) Aún cuando documentalmente el primer cobrador que conocemos es Francisco Guerra Jobacho, que prestaría sus servicios entre Enero de 1950 y Marzo de 1953, otras noticias indirectas nos indican que, con anterioridad, dicho cometido fue desempeñado tanto por el padre del gerente durante muchos años de la eléctrica, Luís Blanco; como por otro señor de apellido Sánchez, padre del líder centrista sevillano, candidato de UCD a la Junta de Andalucía en las primeras elecciones autonómicas y empresario inmobiliario Miguel Sánchez Montes de Oca.

(69) Entre otros trabajadores que pudieron, de manera ocasional, pudieron desempeñar, también las labores de cobranza domiciliaria como José Vázquez Salas, Manuel Almagro Montes de Oca, Manuel Toledo Fernández, Juan Jesús García Córdoba, Juan Portillo o quién esto escribe.

(70) Luís Blanco Benítez se incorporó a la empresa en 1953 y permanecería en ella hasta su jubilación en el año 1992, cuarenta años de los que la mayor parte desempeñó labores de Gerente.

(71) Luís Fernández Gallego prestó sus servicios en la eléctrica desde 1952 hasta su jubilación, en 1987.

(72) Aunque la mayor parte de las veces, en atención a que Francisco Serrano residía en Madrid, dicha labor se desarrollase, por poderes, por Luís Blanco Benítez como hemos expuesto anteriormente.

(73) Dichas contrataciones, consistieron, básicamente en las del maestro albañil Francisco Ramírez Pereira, los oficiales Juan Ramírez Pereira y Diego Ramírez Márquez así como las de los peones Francisco Vallejo Almagro y Antonio Ramírez Pereira.

(74) Peones que no sólo ejecutaban los pozos sino que además, provistos de mulos, acarreaban hasta aquellos los materiales necesarios para realizar la cimentación de las torres o postes que, durante el invierno anterior, había ido elaborando el propio Gabriel Almagro en el taller de la propia eléctrica.

Dichos trabajadores fueron: José Rodríguez Rey; Luís Benítez Estudillo; Manuel Troya Rodríguez; Antonio Ruiz García; Manuel Venegas Cantero; Francisco Venegas Cantero; Rafael Puerta Fernández; Francisco Vela Puerta; Miguel Pérez Candelera; Ramón Redondo Ramírez; Juan Ortega Gómez; José Sánchez Perales; Manuel Camacho Fernández; Juan Jiménez Moreno; José Rojas Alonso; Ignacio Romero Pérez y Alfonso Puerta Sánchez.

(75) Trabajos de sustitución del cableado en los que se contaría con el concurso de la empresa jerezana "Salvador Guimerá".

(76) De los alcalaínos y de foráneos toda vez que, a raíz de la instalación de la nueva línea, se pasó a prestar servicio también a todas las fincas que, por su proximidad con la línea que nos abastecía desde Medina, podían enganchar sus redes particulares en aquella y que, básicamente fueron las fincas de la Flora, propiedad entonces de Joaquín Díaz de la Jara; Rancho Viejo de Antonio Serrano Benítez; el Vínculo de los herederos de Benítez Bello; La Zorrera de Cebada Gago; Los Alburejos de Alvaro Domecq; El Toñanejo de Manuel Prado; Tablada de Manuel Benítez Coca y los Ratones de Francisco Gallo Puerto.

(77) Así por ejemplo, una vez se contaba con la nueva red hasta Medina, se procedió a sustituir el viejo cableado al desnudo tendido por nuestras calles mediante pescantes y palometas por otro sistema más moderno de cables trenzados en el que se contaría con el concurso de las empresas de Salvador Guimerá y Manuel Lucero Collantes, empresa asidonense esta última que trabajaría en Alcalá durante un buen número de años y participaría tanto en la colocación de bastantes redes como en la instalación de los nuevos centros de transformación que iba necesitando la eléctrica para atender a la cada vez mayor demanda; siendo así como surgen los nuevos de San José, Callejones del Parral, Prado, Los Pozos, etc...

(78) Dicha experiencia que se generaliza a partir del año 1980 no era nueva, sin embargo, para la eléctrica, toda vez que en los primeros años 60 ya había llevado a cabo una experiencia similar con el concurso de varios propietarios de molinos locales, en virtud de la cual se había llevado la luz eléctrica hasta la finca "La Calderona" dando servicio a una serie de molinos harineros que, hasta entonces, funcionaban, básicamente, con el agua como fuerza motriz y eran los de Antonio Alex; Francisco Romero y Manuel Jara además de la ya citada finca de la Calderona propiedad de Basilio Ruiz de Azua, razón por la cual en la casa a dicha instalación se le conocía como "la línea de Don Basilio" y contaba, incluso, con un seccionador propio en el Centro de Transformación de la Fábrica que era el primero que se "echaba a fuera" cada vez que había una avería eléctrica.

(79) La mayor parte de dichos trabajos serían realizados por la empresa chiclanera Inecasa, Instaladora Eléctrica Andaluza Sociedad Anónima, que dirigida por el ingeniero técnico Joaquín de Mier quién, por entonces, desempeñaba también labores de asesoramiento a la empresa Francisco Serrano y Cía, ejecutó numerosos trabajos para la eléctrica tanto de cableados de redes por distintas zonas del municipio como de construcción de diferentes Centros de Transformación cual es el caso del ubicado en los bajos del "Hotel San Jorge" entre otros.

(80) Dicha concesión permitiría que la resolución de las averías en una línea pudiese ejecutarse con una mayor tranquilidad que hasta entonces en que, era necesario recorrer completamente la línea en busca de la avería que, por lo general, se buscaba por tres grupos distintos de personas que recorrían, por tramos, el trazado, así un primer grupo partía desde Medina y llegaba hasta el seccionador de Alburejos (quien esto escribe, sin ir más lejos, lo hizo varias veces con Félix Vázquez y guarda un recuerdo entrañable de la experiencia) mientras que una segunda vigía, partiendo desde Alcalá debía llegar hasta el Saltillo, al tiempo que el espacio entre ambos puntos debería ser recorrido por un tercer grupo o vigilancia; de modo que, en aquellos tiempos, sin teléfonos móviles, las labores de comunicación entre grupos las desarrollaba "Paco Burrilla" con su taxi que, desde siempre, se consideró como uno más de la plantilla de la casa y conocía todos los pormenores de una tarea que había de resolverse con la mayor celeridad posible para evitar perjuicios a los clientes.

(81) Así pues, de acuerdo al protocolo suscrito, dicha línea seria gestionada comercialmente por Sevillana de Electricidad y por ello, los usuarios o clientes de aquella, como pueden ser la Presa del Barbate, la finca Monte Abajo, el Centro de Interpretación de los Alcornocales, el CEDEFO o el Pradillo son suministrados por Sevillana y no por la Eléctrica local.

(82) Dicho centro de transformación, construido entonces en el extrarradio de la ciudad, en la zona conocida como camino de Peña Parda, y hoy en el centro de los nuevos desarrollos urbanos de Alcalá y, consiguientemente lo aconsejable sería el traslado del mismo, alberga en su interior además de los equipos necesarios, el referido intercambiador de fabricación alemana y que tiene una cadencia de 30 segundos por indicación de sevillana de electricidad, pues podría haberla tenido de mucho menos tiempo.

(83) Esta última a través de sus hijos, los hermanos Rodríguez Moreno.

(84) Retos derivados tanto del incremento de las necesidades de suministro que la vida actual, con sus innumerables electrodomésticos y aparatos eléctricos, viene deparando como por la inminente puesta en funcionamiento de un nuevo polígono industrial, con una extensión de 300.000 m.2, en las proximidades del actual, que demanda una gran potencia de consumo.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Eléctrica Nuestra Señora de los Santos. Una empresa centenaria (III)




5.- La conexión con Medina, el suministro de energía hidroeléctrica y la conversión en empresa revendedora de energía.

      Aún más, antes de ir a la bancarrota, Antonio Serrano trataría, por segunda vez, de modernizar su fábrica, introduciendo en la Ciudad la corriente hidroeléctrica, debiendo realizar para ello numerosas gestiones políticas y técnicas (35) en las que se determinaría que la mejor opción para suministrar dicha energía a la población de Alcalá sería conectar con la red de la sociedad distribuidora de este tipo de energía en Medina Sidonia (36) a pesar del hándicap que, en aquel contexto (37), suponía conseguir las autorizaciones y el material necesario para tender una línea de 100 kw. a 15.000 voltios que, partiendo de la caseta que dicha Compañía tenía para abastecer a aquella ciudad, trajese el fluido eléctrico hasta la vieja Central alcalaína desde donde, aprovechando las instalaciones existentes, poder seguir suministrando a la población.

      En 1947, a la terminación de aquellos trabajos (38), el primitivo cuadro de distribución (39) desde el que la energía salía hacia las distintas redes de suministro (40), pasó a convertirse en el punto al que confluían tanto la que, a través del nuevo centro de transformación (41) llegaba desde Medina como la que, ocasionalmente, pudiera producir la antigua térmica que, de este modo, quedaba reducida a ser una mera central de reserva (42).

      Así pues, para afrontar tan importantes inversiones, Antonio Serrano debió acometer también cambios en el formato empresarial de la eléctrica y por ello, desde Julio de 1945, aquella adquirió la forma de Sociedad Regular Colectiva (43) que se mantendría durante los últimos años de vida de Antonio Serrano de la Jara y durante todo el tiempo en que la empresa permaneció en manos de Francisco Serrano Espinosa, pues no sería hasta mediados los años ochenta cuando se adoptase una nueva forma empresarial, la de Sociedad Anónima (44).


      Sin embargo, pese a las expectativas que se habían depositado en ella, la nueva línea eléctrica no lograría resolver el problema; diez años más tarde vuelven a reproducirse, de forma reiterada, los cortes en el suministro, dando origen a una situación que, en 1961, sería abordada incluso en un pleno del Ayuntamiento en el que determinados munícipes solicitaron hasta la intervención del Gobernador Civil (45), quién contestaría informando que el origen del problema estribaba tanto en la línea que abastecía a Medina desde Puerto Real como en la necesidad de que Sevillana, ya titular de la antigua eléctrica asidonense, acometiese una serie de reformas en su centro de Medina que estaba previsto se ejecutasen en 1962 (46) que finalmente derivaron en la construcción de una nueva subestación que, sin embargo, no estaría operativa hasta Junio de 1964, momento en que, una vez garantizado el abastecimiento, la empresa, con el objetivo de mejorar la prestación del mismo, se planteó la necesidad de sustituir los ya viejos postes de madera por otros de celosía de hierro que les ocasionasen menos problemas durante los inviernos (47).

6.- La tentativa fallida, en 1950, de municipalizar la Fábrica de Electricidad y Panadería.

       En 1950, poco después del fallecimiento del propietario de la eléctrica, Antonio Serrano de la Jara, como quiera que ninguno de sus herederos tenía intención de hacerse cargo ni de la eléctrica ni de la panadería en que había devenido el antiguo molino harinero, deciden ofrecer en venta dichas industrias al Iltmo. Ayuntamiento (48) quien instruye el oportuno expediente, básicamente, para la municipalización del servicio de suministro eléctrico (49) amparándose en que “...Es un hecho perfectamente demostrado en la práctica, en la que la iniciativa privada huye de los negocios referente a la prestación de los servicios públicos buscando inversiones más productivas y en las que la intervención de la administración es menos intensa. Concretamente con relación al suministro de energía eléctrica a los pueblos, si en un principio cada uno tuvo su pequeña central suficiente para cubrir sus necesidades, en manos de capitales de la misma localidad, más tarde, o han sido absorbidas estas pequeñas empresas por las grandes que se extienden a regiones enteras, o se encuentran en una situación estacionaria, al igual que hace muchos años, no obstante el incremento de las necesidades, unas veces por falta de materiales, otras por falta de capital y las más por no encontrar rendimiento suficiente al negocio.

       Planteada así la cuestión nos encontramos con que el servicio de electricidad de Alcalá de los Gazules en manos de una empresa privada que adquiere y revende fluido de la Compañía Sevillana de Electricidad, no cubre las totales necesidades de nuestro pueblo y lo que es peor quizás en un futuro próximo se irían empeorando el servicio o por lo menos sin realizarse mejoras que son necesarias para atender a nuevas necesidades y que únicamente podría conseguirse en manos de la administración, ya que su fin no es la obtención de un lucro inmediato sino el bienestar y la prosperidad de la población...

      Actualmente solo se suministra energía eléctrica durante un número determinado de horas según el suministro que se realiza por la Compañía Sevillana de Electricidad, no poniéndose en marcha la central de reserva. Esto es indudable que causa unos graves perjuicios a la población, ya que no solo se limita el alumbrado y usos domésticos, sino, lo que peor aún, se limita el funcionamiento de las industrias y la posibilidad de establecer otras nuevas en nuestro municipio. He aquí plenamente justificada la necesidad de la municipalización del servicio de electricidad en su aspecto social, ya que no se trata de que el Ayuntamiento se lucre con los nuevos ingresos, sino de normalizar el suministro introduciendo las mejoras que sean necesarias para dotar al pueblo de Alcalá de los Gazules de un servicio que cubra las necesidades presentes y futuras..." (50)


      Así por ejemplo, según se constata en el mismo expediente, la carencia, en aquel momento, de potencia eléctrica impedía la creación de tres fábricas: una de ladrillos, otra de curtido de pieles y una tercera de preparación de corchos.

      A la vista de los informes y memorias preceptivas (51), todos ellos favorables, la Alcaldía llega a un acuerdo con el gerente de la empresa eléctrica por el que fijan el precio de la enajenación en 1.400.000 pesetas (52) que los munícipes querían sufragar con cargo a un préstamo que, por importe de 1.781.833,83 pesetas, se iba a solicitar al Banco de Crédito Local (53).

      Un préstamo que pretendían sufragar con los propios beneficios que generaría la venta de energía eléctrica, pues a unos gastos anuales de 143.115,96 pesetas (55) estimaban, que habría que contraponerles unos ingresos por importe de 225.578,00 pesetas (56) lo que supondría unos beneficios brutos de 82.462,04 pesetas que permitirían atender, sobradamente, el pago de las cuotas anuales estimadas en 60.000 pesetas.

      En su vista y justificando la decisión tanto en la imposibilidad de la eléctrica en mantener el servicio, pues sólo podía brindar luz determinadas horas al día, como en la necesidad de realizar unas importantes inversiones que aquella no podía acometer, el Ayuntamiento Pleno, en sesión celebrada el 23 de Diciembre de 1950, acuerda, por unanimidad, la adquisición antes reseñada de la empresa eléctrica por la cantidad y la municipalización del servicio para ejercerlo en régimen de monopolio: "...imponiéndose, si es necesario, un sacrificio económico, hasta conseguir una completa normalidad en el abastecimiento de energía eléctrica, ya que este factor es indispensable en el desarrollo de la vida moderna y de él depende en gran parte, el bienestar de los vecinos, el establecimiento de nuevas industrias y en una palabra la prosperidad del pueblo..” (58).

      Pero una cosa eran las intenciones municipales y otra bien distinta los planteamientos comerciales del Banco de Crédito Local, institución de carácter oficial que, en escrito fechado en Madrid el 21 de Julio de 1951, no accedería a la petición municipal arguyendo que, del estudio de las cuentas municipales de los últimos años, deducían que "...la situación económica de la Corporación no se desenvuelve con la normalidad indispensable para soportar una nueva carga anual por intereses y amortización...", máxime cuando "las obligaciones pendientes de pago al cerrar el ejercicio de 1950, han representado más del 46 % del presupuesto ordinario vigente" y, en su vista, al tiempo que le denegaban el préstamo le brindaban también el consejo de que sería "...conveniente dediquen su preferente atención a mejorar los resultados de la gestión económica municipal, como base previa para conseguir el préstamo de este Banco...".

      Ni que decir tiene que esta decisión sería un duro mazazo para las pretensiones municipales de adquirir la empresa y monopolizar el servicio de suministro eléctrico al tiempo que obligaría a los herederos de Antonio Serrano de la Jara a plantearse otras opciones distintas de las que, finalmente, materializaría, la venta de la empresa a dos de los hermanos: Francisco y Josefa Serrano Espinosa, situación que perduraría hasta el fallecimiento tanto de Josefa como de su esposo Antonio Moreno Gallego en que la empresa pasaría a ser de la titularidad exclusiva de Francisco Serrano.

Francisco Serrano Espinosa


NOTAS

(35) En el aspecto técnico, lo más determinante sería el asesoramiento que tendría en el Ingeniero de la Compañía Sevillana de Electricidad en Jerez de la Frontera, Antonio López Moreno.

(36) Sociedad que giraba con el nombre comercial de "Electro Asidonense" y que ya no producía directamente el fluido que suministraba sino que funcionaba como revendedora, como ahora pretendía hacer Serrano, y adquiría la energía a Sevillana de Electricidad.

       Sobre este particular hay que reseñar que si bien existían empresas revendedoras de electricidad desde los años finales de la primera década del siglo XX, estas no se generalizaron hasta finales de la II República, momento en que la electricidad se había convertido en un artículo de primera necesidad gracias tanto a que se habían establecido unos redes adecuadas como a que se habían logrado tantas mejoras en la tecnología que era posible ubicar las centrales en lugares alejados de los centros de consumo y ello había dado pie a que algunas suministradoras alcanzasen el carácter de grandes empresas. Siendo así como en Andalucía, desde la II República, una empresa, Sevillana de Electricidad, se había convertido en la principal productora y suministradora de las provincias de Sevilla, Huelva y Cádiz y así atendía una treintena de poblaciones en la que ella era la suministradora al tiempo que vendía a los revendedores de otras cuarenta más.

(37) Una vez alcanzado acuerdo para suministrar a Alcalá desde Medina Sidonia, se hizo necesario establecer una instalación eléctrica aérea de 20 kilómetros de extensión, de acuerdo a un proyecto técnico redactado por el ingeniero de la compañía sevillana de electricidad Manuel Hortendi, ejecutado mediante una serie de trabajos dirigidos por el también ingeniero López Moreno, en los que fueron precisos 10.000 kgrs. de cobre electrolítico de 45 mms. que, pese a las restricciones, pudieron adquirirse gracias al apoyo que brindó a la iniciativa el Teniente Coronel Manuel Sánchez Fuelles. De ese modo, después de varios intentos fallidos, el 13 de Julio de 1942 obtuvo todos los permisos técnicos y administrativos para su instalación

(38) Dicha línea era aérea, trifásica de 15 kv, con una potencia de transporte de 100 kws y una frecuencia de 50 periodos que partía desde la caseta de transformación que tenía en Medina Sidonia la empresa "Electro Harinera Asidonense", continuaba paralela a la que desde allí abastecía a Paterna de Ribera hasta llegar al denominado como poste número 13 donde se separaba de aquella para continuar en alineación recta hasta Alcalá, excepción hecha de las tres inflexiones que realizaba en los puntos kilométricos 41, 44 y 48 de la carretera Jerez-Algeciras.

      En definitiva, una línea de 3 hilos de cobre electrolítico con diámetros de 4, 4,5 y 5 mms. apoyada en aisladores de vidrio, del tipo llamado "Esperanza", colocados sobre 336 postes, la mayor parte de ellos, 330, de eucalipto, ya que hasta los catorce dobles lo eran también y otros 6 metálicos, de celosía, que junto a los dobles se ubicaron en los cruces.

     De cualquier forma, lo cierto es que con ellos se cubrieron vanos de 60 metros por lo general, aunque también hubo algunos de 108 metros.

(39) El referido cuadro de distribución se ubicaba en el vestíbulo de entrada de la fábrica de la luz y se alimentaba por sendas líneas que podían proceder bien de la caseta de transformación bien desde la central de reserva, siendo así como podía enviar a la red de distribución tanto energía producida directamente en la central térmica como recibida de la sevillana de electricidad.

      Estaba constituido por tres tableros de mármol de un metro cuadrado cada uno que se enmarcaban por estructura metálica y albergaban 5 interruptores tripolares; 3 lámparas piloto; 9 interruptores unipolares; 1 voltímetro con conmutador de fases; 3 amperímetros electromagnéticos; 1 contador trifásico; 3 transformadores de intensidad y 1 reloj-contador Siemens de doble tarifa.

(40) Desde el cuadro de distribución partían tres alimentadores o feeders que transportaban la energía a los nueve sectores en que tenían dividida la red además de algunas líneas en baja que abastecían directamente a los cines y otras industrias. 

(41) La caseta de transformación, con una potencia de 100 kwh, constaba de 2 transformadores de 50 kva. cada uno de la marca MONTRANDE, con relación de transformación 15.000/220 voltios; 3 seccionadores tripulares tipo N para 20 kw y 200 amps. Uno a la entrada de alta y dos para servicio de los transformadores; 3 seccionadores unipolares tipo N para 20 kv y 200 amps. Para servicio de los pararrayos; 2 cortacircuitos tetrapolares tipo N; 3 limitadores de sobretensión (pararrayos) tipo "TIRYTE" para 25 kv; instalación de puesta a tierra con placa de cobre empotrada; elementos auxiliares; pértigas; aisladores, etc...

(42) Aquella central de reserva quedaría atendida, únicamente, por el motor CROSS-LEY de 77 Cv acoplado a un convertidor de 52 kw. Este motor, colocado sobre bancada de fundición y engrase automático con refrigeración por agua quemaba, indistintamente, gasoil y fuel oil y se complementaba con un equipo compresor de aire hasta 30 kgs. accionado por correa desde el motor; depósito para almacenamiento de aire y tubería de conexión para carga y arranque del motor; conmutatriz de 52 kw. que se accionaba mediante correa y cuadro de maniobra con amperímetros, voltímetro y reostato.

(43) En esas circunstancias, en el año 1945 se asignaría a la Empresa un capital social de 257.000 pesetas (En el fondo, estas cuestiones: el capital asignado y el hecho de que, por su formato empresarial de Sociedad Regular Colectiva, en casi treinta y cinco años todos los beneficios originados se hubiesen reinvertido, estuvo la causa de que, pese al interés de Sevillana por hacerse con la eléctrica alcalaína a finales de la década de los años 70 del siglo XX, cuando se había llegado ya a un acuerdo de venta, las negociaciones se rompiesen en el último momento, porque los impuestos que había que satisfacer hicieron inviable la operación. Aspecto éste que influyó en mi vida porque le dio a mi padre una de las más grandes alegrías de sus últimos años de vida porque ya no tenía que trasladarse a Medina donde lo recolocaba Sevillana al frente de la subestación de dicha Ciudad).

(44) En propiedad, en este momento, al constituirse en Sociedad Anónima, no sólo se aprovecharía la oportunidad para redefinir el capital social de la empresa que ahora estaría representado por 400 acciones, todas ellas en manos de Francisco Serrano Espinosa y sus sobrinos Moreno Serrano; sino que además se haría para variar el objeto social que pasaría a ser el de "Distribución y suministro de fluido eléctrico y la fusión de empresas, de acuerdo con la ley 7/1.980" así como para registrar la primitiva denominación de " Eléctrica Nuestra Señora de los Santos" en el de la Propiedad Industrial para lo que haría falta hasta la autorización del Obispado de Cádiz.

(45) Así ocurre en la sesión de 21 de Noviembre de 1961 en que, a instancia del Teniente de Alcalde Antonio Visglerio se expone "que es preciso poner en conocimiento del Excmo. Sr. Gobernador Civil de la Provincia el deficientísimo servicio del alumbrado eléctrico que viene observándose en estos últimos tiempos y que continuamente privan de tan precisa energía a esta localidad, pareciéndose que el origen de tales reiteradas deficiencias son originadas en la línea de Puerto Real-Medina. Acordándose de conformidad con lo expuesto por el Sr. Visglerio presentar la oportuna queja ante la primera autoridad provincial, así como a la Compañía suministradora de este servicio, para que la traslade a la compañía propietaria de la referida línea".

(46) Cfr. escrito cursado, con fecha 21 de Diciembre de 1961, por el Gobierno Civil de Cádiz al Alcalde de Alcalá de los Gazules dándole cuenta de otro escrito recibido desde la Delegación de Industria sobre el particular: "... en relación con los cortes de suministro de energía eléctrica a Alcalá de los Gazules, tengo el honor de informar a V E que esta Delegación de Industria se ha dirigido a la Cia Sevillana de Electricidad para que en el próximo año 1962 reforme todas las líneas eléctricas de su propiedad, en esta provincia, habiéndose desplazado a esta capital el Director General de dicha Empresa a fin de tratar de resolver todos los problemas de suministro planteados, acordándose entre otros asuntos una modificación esencial en la forma en que actualmente se suministra Medina Sidonia que asegurará el servicio en toda esa zona y por tanto en Alcalá de los Gazules".

(47) Ante los ocasionales deslizamientos del terreno durante el invierno, era frecuente mque algunos postes se desplazasen e, incluso, se cayesen originando las consiguientes averías que había que buscar a pie y que daban lugar a que se estuviese horas e incluso días sin luz, lo que dio origen a que los abonados como lamentación utilizasen dichos como "en Alcalá se avería la luz con la mea de una vaca".

(48) La primera noticia al respecto es un acuerdo inicial, adoptado en el pleno de 8 de Marzo de 1950, en el que se reseña que el Alcalde, Juan Armario Carrillo, había iniciado conversaciones con el Gerente de la Eléctrica Nuestra Señora de los Santos tendentes a lograr la municipalización de dicho servicio de electricidad, con el objeto de, siguiendo el ejemplo de los Ayuntamientos de Cádiz y Puerto Real, constituir una empresa que prestase, conjuntamente, los suministros de aguas y electricidad, máxime cuando que en esos momentos se estaba procediendo a la instalación de la red de abastecimiento de agua a la ciudad.

(49) Un expediente que no estuvo medianamente perfilado hasta el 5 de Septiembre en que se constituyó la ponencia o comisión de Estudios que (de acuerdo con el apartado b) del artículo 134 de la entonces vigente Ley Municipal) debía preparar las memorias necesarias y que fueron presentadas a la aprobación por el Pleno en la sesión de 25 de Octubre de 1950 en el que se acordó iniciar un período de exposición pública por 30 días, que deberían contar desde el anuncio del Edicto que el Alcalde Juan Armario firmó el día 31 de Octubre y se publicó en el BOP con fecha 13 de Noviembre de 1950. Una exposición para la que no se recibió alegación de ningún tipo y propició que el expediente pudiese retornar a la consideración del pleno.

(50) Así se consigna en la memoria social que, de acuerdo con el artículo 134 de la entonces vigente Ley Municipal era preceptivo presentar y se encuentra en el expediente correspondiente existente en el Archivo Municipal de Alcalá de los Gazules (AMAG)

(51) Informes que, de acuerdo con la legislación entonces vigente, fueron instruidos por un ingeniero industrial, Ramón Cilleruelo Montero; un Profesor Mercantil, Antonio Velo Cala así como por un Letrado, el verdadero artífice de todo el expediente, Federico Morales del Campo, Secretario del Ayuntamiento de Barbate; quienes también formaron parte de la comisión mixta de expertos y concejales en la que compartieron la toma de decisiones con los ediles Roque Gallego Vera, Luís Fernández Gallego y Jorge Muñoz Vera.

(52) Sin embargo, según la memoria social, y basándose tanto en la en la valoración técnica-económica realizada por un ingeniero industrial como "del examen de los libros de contabilidad llevada a cabo por el profesor mercantil Sr. Velo Cala", la central eléctrica y la panadería tenían una valoración de 1.168.422,30 pesetas.

(53) El importe del préstamo ascendía a dicha cantidad porque a la pactada para adquirir la fábrica de electricidad habrían de añadírseles los fondos que eran necesarios para atender los trabajos de reurbanización de las calles Pozos, Alameda, Real, Plazuela e Ildefonso Romero.

(54) En el momento de realización del estudio para la municipalización, el total de abonados ascendía a 812, aunque la mayor parte de ellos lo eran todavía en la modalidad de facturación a tanto alzado y sólo un pequeño grupo lo eran con contador aunque la mayor parte de los equipos de medida, monofásicos de 5 amperios, eran propiedad de la empresa y consiguientemente aportaban también ingresos en concepto de alquiler.

(55) Las 143.115,96 pesetas a que ascendían los gastos, se desglosaban en

-Amortización 6.196,00 pesetas
-Conservación, averías, etc 16.751,28 pesetas
-Nómina de personal 50.000,00 pesetas
-Administración, impuestos, etc 18.000,00 pesetas
-Costo de energía, 52.168,68 pesetas

(56) Ingresos que presupuestaban de acuerdo con los siguientes cálculos:

-Alumbrado doméstico a tanto alzado 62.712,00 pesetas
-Alumbrado doméstico por contador 88.500,00 pesetas
-Alumbrado público 27.338,00 pesetas
-Alumbrado extraordinario 3.000,00 pesetas
-Fuerza motriz 20.000,00 pesetas
-Alquiler de contadores 16.608,00 pesetas
-Alquiler de locales 7.420,00 pesetas

TOTAL 225.578,00 pesetas

(57) A criterio de los munícipes dicho beneficio bruto de 82.462,04 pesetas permitiría atender suficientemente la cuota del préstamo que estimaban en 60.000 pesetas anuales.

(58) Cfr. informe social suscrito por el asesor jurídico Federico Morales el 30 de Agosto de 1950 en el acta del Pleno celebrado el 23 de Diciembre de 1950. AMAG.


sábado, 28 de octubre de 2017

Eléctrica Nuestra Señora de los Santos. Una empresa centenaria (II)



3.- La generalización de la luz eléctrica y los primeros problemas con el Ayuntamiento.

      Decimos bien, tenuemente, porque las lámparas eran de sólo 5, 10 o 16 vatios y no podían estar en uso a cualquier hora sino sólo desde media tarde hasta la media noche en que la fábrica suministraba fluido, porque pese a la modernidad del servicio, la electricidad no se distribuía utilizando la unidad de medida establecida el kilovatio/hora, sino a "caño libre" y la empresa, contando sólo con la buena fe del comprador, le entregaba incondicionalmente su "mercancía" "a tanto alzado", o cantidad fija por bombilla contratada, que obligaba tanto a que hubiese de cobrarse diariamente como a que fueran necesarias "verificaciones o inspecciones" periódicas para evitar que estos no tuviesen más bombillas que las contratadas así como para que desde una vivienda no pudiesen derivarse cables hacia las colindantes, siendo así como, en los momentos iniciales, los cobradores intervinieron también como "ojos" de la empresa a fin de que no sufriese quebranto económico, máxime cuando el fluido que se consumía había que producirlo con un generador accionado por la combustión de brezo con el gasto que ello conllevaba.

     Un gasto adicional a los que ya había asumido, de "motu propio", en los primeros años, en que nos consta que, al menos , hasta 1913, suministraba gratuitamente todos los días una hora de alumbrado público más así como había instalado y sufragado el alumbrado extraordinario en Navidades, Carnaval y Ferias además de haber efectuado gratuitamente la instalación eléctrica de la capilla de Nuestra Señora de los Santos en la calle de la Salada; la Parroquia de San Jorge, la Casa Ayuntamiento y el Hospital de la Misericordia.

      En esas circunstancias, pese a lo barato del servicio, el número de abonados no crecería con la progresión deseada y, tal como habían previsto los promotores de la empresa, el suministro eléctrico sólo se defendería con la facturación por alumbrado público al Ayuntamiento.


      Sin embargo, a principios de 1913, pese a lo acordado en 1906, el Ayuntamiento (22) usando medidas tales como la imposición, sin motivos, de un gran número de multas (23) o el retraso, por período superior a un año, en el pago de los recibos (24) buscaría el enfrentamiento con la empresa a fin de conseguir que aquella presentase su renuncia al contrato de abastecimiento del alumbrado público para que, de ese modo se pudiese montar una segunda central eléctrica. Y si, ciertamente, el alcalde no se equivocó en la estrategia porque en Julio de aquel mismo año, Manuel Nuche y Compañía le presentaban escrito solicitando rescindir el contrato; si se equivocó al planificar la ejecución de la medida condicionando la efectividad de dicha rescisión hasta tanto no estuviese en funcionamiento la nueva central que pretendían construir, puesto que para evitar "inmoralidades escandalosas” y seguros de que dicho "proyecto" sustentado sólo en los deseos del Alcalde de "venganzas personales", "...seguramente ha de encontrar la natural oposición de las superiores autoridades y del público en general." (25), los socios de la Eléctrica deciden reconsiderar su postura y adoptar una actitud beligerante cuya primera acción sería la supresión del alumbrado publico a partir del día 27 de Septiembre de dicho año. 

      Una supresión del servicio que, además de acciones de gestión política a nivel provincial, iría acompañada de un escrito (26) dirigido a los vecinos informándoles tanto sobre “…la sistemática malquerencia que desde un principio fue objeto por parte de las autoridades locales y principalmente por el actual Alcalde, que siendo el verdaderamente llamado a velar por las mejoras y engrandecimiento de ese pueblo, se ha convertido en un encarnizado enemigo de lo que precisamente debía amparar, porque no cabe dudar que nuestra industria comprometió ahí al azar de este negocio, un capital respetable, cuyo resultado ha sido elevar la importancia de este pueblo, dotándolo de un alumbrado eléctrico tan perfecto como el de las mejores capitales; contribuir al perfeccionamiento de la elaboración de harinas; beneficiar a familias pobres que en la venta de los carbones encuentran sus sustento; derramar muchos miles de pesetas en la instalación de la industria y prodigar, por fin, todos los beneficios que se desprenden de negocios tales…”; como comunicándoles que en aquel momento el alumbrado eléctrico importaba al Ayuntamiento 387,50 pesetas mensuales “...muy poco más de lo que miles costaba el burlesco alumbrado por petróleo, cuando pueblos de mucha menos importancia satisfacen más por este servicio..." mientras que, de llevarse a efecto la pretensión municipal de construir una nueva eléctrica, el mismo servicio costaría, al menos 202,50 pesetas más cada mes (27), lo cual supondría un quebranto de, aproximadamente 2.500 pesetas anuales, además de que el municipio habría de hacer un desembolso "... de 30.000 a 40.000 pesetas para la instalación de la referida Central y de 12.000 a 15.0000 pesetas para la instalación de la red eléctrica por todas las calles de la población, a menos que la intención del Alcalde sea la de dar sólo luz a los sitios céntricos, dejando en la oscuridad a los barrios pobres, que son los que casi componen la totalidad de la población...''.

      Aunque, como era de suponer, con la intervención de las autoridades provinciales, terminó por imponerse el sentido común y la eléctrica pudo seguir, sin la injerencia municipal, prestando su servicio de alumbrado público y de suministro a los, cada vez más numerosos, vecinos que iban dándose de alta en el suministro energía eléctrica.



4.- Las necesidades de ampliación en 1926.

      En el año 1926, en un momento de incremento de la demanda, el primitivo motor de gas pobre quedaba inutilizado y se hacía necesaria una fuerte inversión para reflotar la empresa que no todos los socios estaban dispuestos a asumir.

      En esas circunstancias, Antonio Serrano, que por su condición de Administrador era el que estaba en el día a día de la empresa decide aprovechar la oportunidad para adquirir las diferentes participaciones de sus hasta entonces socios, hacerse con la titularidad de la misma y afrontar, como propietario único, las nuevas y cuantiosas inversiones que, progresivamente, vinieron a mejorar aquella industria.

     La primera de ellas, afrontada en el mismo año 1926, sería la sustitución del motor de gas pobre por otro de combustión, de Gasoil, de la marca Otto Deutz, que con sus 50 Hp de potencia permitía, entre otras mejoras, prolongar el alumbrado público hasta la salida del sol.


     Un alumbrado público que había experimentado un incremento del 200 %, toda vez que sabemos que el total de lámparas distribuidas por todo el pueblo ascendía a 160, todas ellas de 16 bujías y se complementaban por doce focos incandescentes 100 bujías cada uno repartidos por el espacio que constituía el paseo habitual de los alcalaínos, a saber el tramo comprendido entre la Plaza de Montes de Oca y Cánovas del Castillo o lo que es lo mismo, Alameda, Real y Plazuela (28).

     Así pues podemos afirmar que, desde este momento, “la Fábrica de la Luz” pasaba a convertirse en una Central Térmica en la que un motor, accionado por correas, hacia funcionar una dinamo conectada a un cuadro central desde el que se distribuía la electricidad por todo el casco urbano.

     Como anécdota cabe reseñar que, a partir de este momento, cada vez que se iba la luz y era necesario poner, nuevamente, en movimiento el motor, había que esperar a que se reuniesen en la "Fabrica" todos los zapateros de la población quienes asumieron como un privilegio propio el hecho de "tirar de la correa” que accionaba el motor y restituía el servicio; tarea que, dicho sea de paso, les proporcionaba un importante agasajo por parte de la empresa con el mejor de los emolumentos que podían recibir nuestros zapateros: un generoso pago en forma de vino de Chiclana.

    Retomando de nuevo el decurso de los acontecimientos hemos de afirmar que la capacidad de la central eléctrica quedaría mermada muy pronto y desde 1932 había necesidad de un segundo motor que, sin embargo, no entró en funcionamiento hasta 1934 (29).

Pero esta situación duraría poco tiempo toda vez que, tras el estallido de la guerra civil en Julio de 1936, como consecuencia de dicha contienda primero y como resultado de la conflagración mundial después, España padecerá graves problemas de abastecimiento de carburantes que, en nuestra caso, tendrán su reflejo en el hecho de que la eléctrica tuviese que limitar las horas en que podía suministrar alumbrado, lo cual propiciaría incluso la intervención del Alcalde ante las autoridades provinciales exponiendo que, por la proximidad de la sierra y ante el temor de un posible ataque de los maquis al pueblo con los consiguientes problemas de orden público que ello podía originar, era indispensable que se incrementase la cantidad mensual de litros de gasoil asignados a la "Fábrica de la Luz" (30). Petición que, sin embargo, no sería atendida y obligaría tanto a limitar aún más las horas de abastecimiento como a encarecer la producción de electricidad sin que, por el contrario, se pudiesen incrementar los precios del servicio (31).

      En ese contexto y en un intento de reducir, en lo posible, el déficit que la situación generaba, la empresa haciendo uso de las herramientas que le brindaban leyes de reciente aprobación, hizo una apuesta clara por la generalización del "contador" (32) con el doble objetivo de ir acabando, progresivamente, con el "tanto alzado" como de diversificar e incrementar los ingresos ya que al hecho de que los "abonados" pagasen realmente lo consumido (33) habría que añadirle que las empresas suministradoras estaban facultadas para vender y alquilar contadores (34) con lo que ello suponía para obtener ingresos complementarios.



NOTAS

(22) En esencia, el origen de los problemas habría que buscarlo en una predisposición del Alcalde, Manuel Ahumada Granara, a quitarle a la Eléctrica la concesión del alumbrado público que, de acuerdo a lo pactado por la Corporación de 1906, debería durar hasta 1938.

(23) Multas por motivos tales como que una noche no encendiese alguna de las diferentes luces que debían permanecer operativas hasta el amanecer y que eran las de la puerta del Cuartel de la Guardia Civil; la del Hospital de la Misericordia o la del final de la calle Diego Centeno; sin que, en descargo de la eléctrica, sirviese ningún tipo de justificación como tampoco servía que aquella los hubiese resuelto rápidamente; cuando realmente el responsable de mantener las farolas era el Ayuntamiento y no la eléctrica que, asumiendo un gasto cinco veces mayor del que había se había comprometido a asumir, había sustituido incluso, en determinadas calles y plazas, las lámparas de filamento de carbón por otras de filamento metálico

(24) En virtud del aludido contrato suscrito en 1906, transcurrido un trimestre sin que el Ayuntamiento abonase el importe del alumbrado público, la empresa podía dejar de suministrarle fluido eléctrico sin que el ente local pudiese adoptar en contra de aquella ningún tipo de medidas coercitivas ni sanciones.

(25) Unas autoridades y públicos, que estaban seguros, no aceptarían que por "...venganzas personales, se sacrifiquen intereses respetabilísimos del pueblo; y decimos esto, porque si el negocio es tan lisonjero, ¿por qué no lo afronta con dinero propio, abarcando también el alumbrado particular, en lucha con nosotros, en vez de perjudicarnos con intereses ajenos?..."

(26) Escrito que contó con la aprobación previa del Gobernador Civil y fue impreso en la gaditana imprenta de Manuel Álvarez domiciliada en el número 12 de la calle Feduchy.

(27) “Que ese proyecto es ruinoso, puede comprobarse con los siguientes datos, de cuya exactitud cualquier persona, por incompetente que sea, puede fácilmente convencerse.

Sin incluir más que los gastos de mayor cuantía y pecando de corto al calcular los gastos más principales, se puede afirmar que el sostenimiento de la referida Central, o sea, que su entretenimiento costaría mensualmente:

Sueldo de un maquinista-electricista 150 pesetas
Sueldo de un gasista 90 pesetas
Consumo de carbón al mes 250 pesetas
Aceite, engrases y correas 25 pesetas
Arreglo y compostura de máquinas 25 pesetas
Compra de lámparas eléctricas 50 pesetas

Total 590pesetas

Lo que paga hoy el Ayuntamiento, son 387,50

Luego se perjudica mensualmente en 202,50 pesetas que representan un quebranto anual para los intereses del pueblo, de pesetas 2.430, sin contar con los desembolsos que el Municipio tendría que hacer (para montar la fabrica y el cableado)"

(28) Según se reseña en el contrato suscrito entre el nuevo propietario y el Ayuntamiento, fechado en Octubre de 1926 y que habría de tener una vigencia de diez años.

       El alumbrado público debería tener un horario que, en todo tiempo, estaría operativo un cuarto de hora antes de que se pusiese el sol y se apagaría un cuarto de hora antes de que saliese.

      Los focos del paseo por el contrario estarían en funcionamiento entre las 19 y las 23 horas en invierno y entre las 21 y la 1 de la madrugada en verano, siendo potestativo de la alcaldía fijar la fecha en que entraba en vigor uno u otro horario.

      Los alumbrados extraordinarios tendrían una duración mínima de tres noches.

      Si por cualquier causa, ajena al señor Serrano, hubiese "oscuro" (nombre con el que designaban la ausencia de servicio) se le sancionará a razón de 25 pesetas por noche, cantidad que será de aplicación también en los "oscuros parciales", entendiéndose como tales cuando a las doce de la noche no se hubiese disfrutado de luz en al menos tres horas.

      El Ayuntamiento, por el contrario, se comprometía a pagar por trimestres, quedando el señor Serrano facultado a suspender el servicio cuando la administración local no cumpliese con sus obligaciones en el plazo de los ocho primeros días después de vencido el trimestre correspondiente.

      Aún cuando en la documentación de la eléctrica se empieza a plantear su adquisición en 1932 creemos que no es hasta 1934 cuando empieza a utilizarse el motor, CROSSLEY, de aceite pesado, tipo horizontal, con 70 Hp. de potencia que arrastraba una segunda dinamo de corriente continua, con 52 kws, constituyendo el grupo de reserva.

(30) "Que el problema del alumbrado publico en esta localidad es de suma trascendencia en atención a su característica agrícola y situación actual de amenaza por la proximidad cercana de los fugitivos rojos.

      Por reducciones sucesivas se han ido disminuyendo los cupos de gas-oil que la Comisaría de Carburantes Líquidos tiene asignados a la Fabrica abastecedora "Nuestra Señora de los Ángeles" (sic) la que en la actualidad solo suministra fluido por espacio de tres horas quedando por ello la ciudad en la primera hora de la madrugada completamente oscura.

      El Alcalde que suscribe, interpretando el sentir general del vecindario y estimando un deber dar cuenta a V S de la situación especial por que atraviesa, le pone en su superior conocimiento y se permite proponerle que por la Junta Provincial de Carburantes, le sea aumentado el cupo actual que la mencionada fabrica tiene asignado, y que es, de mil doscientos cincuenta litros, (1250), en setecientos cincuenta más, mensualmente, pues de esa forma, se obtendría el beneficio de dos horas más, precisamente en las que son de más imprescindible necesidad. V S resolverá lo que estime más conveniente. Alcalá de los Gazules, a 21 de Julio de 1943. Fdo. El Alcalde. Benito Cellier Buitrago".

(31) En aquel momento existían dos tipos de tarifa, una a tanto alzado en la que el suministro se cuantificaba por bujías, así 10 bujías eran 5 pesetas al mes; 15 bujías eran 6,50 pesetas; 25 bujías suponían 9 pesetas; 32 ascendían a 12 pesetas al tiempo que, para los obreros, las 10 bujías que abasteciesen a una única lámpara la cobraban a razón de 0,20 pesetas diarias.

      De cualquier forma hay que tener en cuenta que las tarifas no habían experimentado cambios desde que se aprobaron oficialmente en 1907 y así ni en 1926, cuando se aumentaron las horas de servicio, se había incrementado el precio.

       Aún más, es de reseñar que a fin de resolver esta situación, en 1940 Antonio Serrano llegó a mantener una entrevista personal con el entonces Gobernador Civil de la Provincia, Manuel Mora Figueroa, quién trató de acceder a las peticiones de Serrano, solicitando del Ministerio que a la eléctrica se le cobrase el gasoil como a la industria pesquera; propuesta que, sin embargo, le sería denegada al tiempo que le sugerirían que se restableciese el servicio en los términos en que se prestaba en 1926 con la salvedad de que se diese servicio de alumbrado público una hora antes de que saliese el autobús que nos comunica con Cádiz. Pero, poco después, Agosto de 1942, empezaría a faltar el combustible y, aunque no estaban obligados a ello, la eléctrica empezó a realizar un descuento del 30 % al alumbrado publico y un 20 % a los abonados.

(32) En folleto editado en 1936 en la madrileña imprenta de Juan Pueyo se argumentaba que "sólo con contador eléctrico el abonado puede ir aumentando sucesivamente su consumo", mientras que el "tanto alzado" suponía una verdadera barrera contra el progreso de la electrificación, contra el bienestar del abonado y contra el desarrollo de la central eléctrica. Según dicho autor, la instalación de contadores sería beneficiosa para los abonados tanto porque eran baratos y no necesitaban mantenimiento como porque les permitirían ampliar el número de lámparas y aplicar la energía a los múltiples aparatos domésticos que ya eran baratos.

(33) Como quiera que, pese a las ventajas que suponían tanto para la empresa como para los abonados, la instalación de contadores, existían susceptibilidades al respecto, hubieron de tomarse todas las precauciones posibles y así 

1.- se estableció un "mínimo" que el abonado debería sufragar siempre aunque la totalidad del fluido consumido no alcanzara la cifra de kilovatios contratada. Mínimo que quedó fijado entre 8,60 y 10 Kv. que se abonaban a 1.50 pesetas el kilovatio.

2.- Garantizado así que, aún con un consumo reducido, el importe correspondiente resultase remunerador para la fábrica de electricidad, había que reducir el precio de los kilovatios que superasen dicho mínimo como fórmula para incentivar el consumo y, por ello, los siguientes kilovatios se abonarían a peseta la unidad.

(34) Desde Diciembre de 1933 en que se facultó a las empresas suministradoras para alquilar contadores se reguló incluso hasta el importe que se podía cobrar por el alquiler, de modo que en apenas cinco años aquellos quedaban amortizados y, a partir de dicho momento, se convertían en otro concepto para obtener beneficios y propiciar nuevos planes de expansión de las empresas. Así, nos consta que en este momento en Alcalá se cobraban 3 pesetas mensuales en concepto de alquiler, reparaciones y verificación del contador.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Eléctrica Nuestra Señora de los Santos. Una empresa centenaria (I)



Gabriel ALMAGRO MONTES DE OCA


1.- El contexto: Alcalá de los Gazules y el estado de la iniciativas electrificadoras a principios del siglo XX.

      A fin de realizar una aproximación, aunque somera, a la realidad de Alcalá a principios del siglo XX comenzaremos por afirmar que la ciudad (1) contaba aproximadamente con 10.000 habitantes de los que la mitad residían en el núcleo urbano mientras que el resto lo hacían en su ancho y extenso término porque, no en vano, la base económica del municipio estribaba tanto en el aprovechamiento ganadero como, sobre todo, en la explotación de los montes y, muy particularmente, en la producción de carbón.

     Por otra parte, y respecto a lo que hoy denominaríamos como servicios que hacen ciudad, cabe decir que desde 1877 la población disfrutaba de agua corriente, así como que desde 1892 podía disponer del telégrafo, al tiempo que estaba empezando a usar una incipiente carretera, o “camino arrecífado” como le llamaban entonces, que, por tramos o fases, se estaba construyendo para comunicarla con Medina Sidonia y a través de aquella con el resto de poblaciones cercanas (2).


      De cualquier forma, en aquellos principios del siglo XX, el anhelo de los alcalaínos, como el de los vecinos de los restantes municipios de la comarca, era el de poder contar con las ventajas que la instalación de la luz eléctrica representaba ya para un buen número de ciudades de nuestra provincia (3) y si bien Medina sería el primero de los municipios de la Janda interior en disfrutarla, a raíz de que en 1905-1907, Abarzuza pusiese en funcionamiento la "Electro-harinera Asidonense" utilizando tanto motores Diesel como el agua del Caminillo; Alcalá no le andaría a la zaga y desde el día 2 de Enero de 1908 dispondría también de bombillas eléctricas gracias a la inauguración de la Fábrica de Electricidad y Molino Harinero de Manuel Nuche y Compañía.

      No podemos obviar que, en los momentos iniciales de la expansión de la luz eléctrica, ante la escasez de recursos técnicos (4) y financieros que presentaban la mayor parte de los emprendedores andaluces interesados en implantar fábricas de electricidad, dichos promotores no encontraron mejor fórmula para garantizar la viabilidad económica de sus empresas que darles una dimensión estrictamente local, máxime cuando el verdadero factor económico de aquellas no estribaba, como ocurre hoy, en la distribución de energía sino que, antes al contrario, se vinculaba, prioritariamente, a atender otro tipo de actividades industriales impulsadas también por el mismo propietario de la fábrica orientadas a producir aceite o harina, como es el caso de la eléctrica alcalaína, aunque, luego, de manera secundaria, se utilizase la energía sobrante para atender tanto las posibles demandas de otros industriales de la población como las necesidades de iluminación de las vías públicas y de las viviendas.

     Sea como fuere, en 1908, cuando entró en funcionamiento la "Eléctrica Nuestra Señora de los Santos", ya se habían alcanzado una serie de mejoras tecnológicas (5) y de disponibilidad de recursos financieros que posibilitaron la conversión de la electricidad en un artículo de primera necesidad (6) e hicieron que las ciudades entre 5.000 y 10.000 habitantes se erigiesen en el objetivo prioritario de las empresas tanto porque no era necesario invertir grandes capitales como porque una buena parte de la inversión se podría rentabilizar rápidamente con el abastecimiento del alumbrado público (7).



2.- La Fundación de la Empresa

      La primera noticia respecto del intento de creación de una Fábrica de Electricidad en Alcalá de los Gazules, la encontramos en el escrito que el 31 de Octubre de 1906 dirige Manuel Nuche Dolarea (8) al Ayuntamiento solicitando el apoyo municipal (9) para una iniciativa que, entendía, no sólo habría de reportar ventajas de imagen al pueblo (10) y generar un buen número de empleos que ayudasen a resolver, en todo o en parte, "el grave problema de la crisis obrera" del municipio sino que además le permitiría disfrutar de la importante ventaja de contar con bombillas de luz eléctrica para el alumbrado público (11) así como de artística iluminación extraordinaria durante los festejos (12). En contrapartida, el consistorio debía comprometerse a cederles, a perpetuidad, un solar donde edificar las instalaciones necesarias (13), escogiéndose para tal fin un espacio a medio camino entre la ciudad consolidada, - que llegaba hasta el incipiente y "moderno barrio denominado de Sánchez Flores", en lo que históricamente se había denominado como "Cortinal de Santo Domingo"-, y las fincas rusticas que circundaban el hoyo en que confluían los caminos del Puerto de Galis y de Algeciras en el Pico del Campo; así como a no imponerles ningún tipo de arbitrio aun cuando las leyes así lo estableciesen (14), condición esta que, con el paso de los años, les sería difícil de cumplir.

     Pero no anticipemos acontecimientos y centrémonos en el hecho de que, apenas un año después, el 2 de Enero de 1908, la "Fabrica de Electricidad y Molino Harinero de Manuel Nuche y Compañía" estaban completamente terminadas, equipadas y dispuestas para el acto de inauguración que, a tenor de lo reseñado por la prensa provincial (15), debió constituir un importante acto social y, aunque no nos lo reflejen las crónicas, una curiosidad enorme para los vecinos como lo explica el hecho de que hubiese quién salió corriendo desde el edificio de la fábrica para ver si llegaba antes que la luz eléctrica a la Plaza Alta.


      Llegados a este punto cabe plantearse varias cuestiones de las que la primera no puede menos que ser ¿quiénes eran "Manuel Nuche y Compañía"?. La respuesta es bien sencilla, bajo dicha denominación mercantil se escondían los industriales gaditanos Manuel Nuche y Dolarea (16) que parece ser el socio capitalista mayoritario y José Iraola (17) así como los también gaditanos, aunque con ascendencia alcalaína, José (18), Juan (19) y Antonio Serrano de la Jara, siendo de destacar que este último no sólo era el verdadero promotor de la iniciativa y el que buscó al resto de los socios que necesitaba para que su empresa viese la luz sino que además era el llamado a ponerse al frente del negocio como administrador de la sociedad en Alcalá.

     En segundo lugar habría que preguntarse ¿Cuáles eran las características del edificio llamado a albergar la fábrica de electricidad y el molino harinero?. A lo que habremos de contestar que constituía un edificio, erigido por los albañiles de Francisco Valle y los carpinteros de Carlos Barroso bajo la dirección de Jerónimo de la Corte en forma de u, con una sola planta en las dos alas laterales y dos alturas en la zona central, rematadas todas por cubierta de tejas a dos aguas y organizado, funcionalmente, como fábrica de electricidad en el ala izquierda y como molino harinero en la derecha al tiempo que la zona central quedaba como espacio en el que se ubicaban tanto el cuadro que habría de distribuir el fluido eléctrico al municipio como las dependencias administrativas de la empresa y la vivienda del administrador, mientras que en la parte trasera existía un patio que habría de servir tanto como lugar de acopio para el material combustible de la fábrica y como punto de descarga del trigo y de carga de la harina producida con aquel en el molino maquilero.

      En definitiva un moderno equipamiento industrial, "con maquinaria adquirida de las casas más acreditadas en esas construcciones" y "montado con todos los adelantos de nuestros días, bajo la dirección del inteligente périto mecánico-electricista de esa capital don Antonio Costa" que según la prensa no sólo habría de traer a Alcalá los adelantos de la época como podrían ser los de tener las calles bien iluminadas y no tener escasez de harinas en el verano como ocurría hasta entonces en que aquella se producía, básicamente, en los molinos que accionados por el agua se ubicaban en la "Rivera del Patrite" (20), aunque por si esto fuera poco, como decía la prensa, todavía habríamos de añadirle que "...Aparte de los beneficios que esto representa, la clase obrera, tan necesitada de trabajo, encuentra con la nueva fábrica donde ganar buen número de jornales; pues siendo el carbón de brezo el combustible que se emplea para la elaboración del gas, al hacer aquel en temporadas de paro forzoso, muchos trabajadores se sustraerán de la miseria á que se ven condenados en dichas temporadas al par que los dueños de ciertos terrenos se los encontrarán limpios de maleza, sin costarles nada".

      Y decimos bien, "fábrica de electricidad" porque, como queda dicho, partiendo del carbón de brezo, el motor de "gas pobre", produciría la energía eléctrica con la que se habría de mejorar, sustancialmente, la vida de los alcalaínos porque, desde entonces, las calles no se iluminarían con los tradicionales faroles de carburo que sólo funcionaban cuando no había luna sino que hasta las doce de la noche o la una de la madrugada según las temporadas, disfrutarían del centenar de bombillas (21) negociado con el Ayuntamiento al tiempo que los vecinos que tuviesen contratado el servicio también dispondrían en sus domicilios de "una luz alegre".

     Lo cierto y verdad es que el modelo seguido en Alcalá no era nuevo sino que, antes al contrario, constituía un prototipo que se repetiría en infinidad de municipios, como es el caso de la vecina Paterna, sin ir más lejos, en la que se pondría en marcha por la familia Gallo en 1910 y ello porque la asociación fábrica de electricidad-molino harinero posibilitaba que el mismo motor de gas pobre que, de día, accionaba la fábrica de harinas; de noche, generase la electricidad que iluminaba, aunque fuese tenuemente, las bombillas de que disponían los exiguos abonados al nuevo servicio.



NOTAS

(1) Había sido declarada como tal en 1877.

(2) Un camino que estaría totalmente operativo a partir de 1908.

(3) Para adentrarnos un poco en el tema es oportuno recordar que, si bien, las primeras pruebas de electricidad realizadas en España tuvieron lugar en el madrileño Palacio Real, el 30 de Enero de 1852, lo cierto y verdad es que su uso no se generalizaría hasta fines de siglo, siendo así como la última década de dicho siglo XIX y la primera década del XX se convirtieron en el punto álgido de lo que algunos autores han denominado como primera etapa del proceso de evolución de la energía eléctrica en Andalucía o momento en el que accedieron a la nueva forma de iluminación tanto las ocho capitales de provincia como otras 25 poblaciones de las que ocho se ubicarían en nuestra provincia gaditana.

Cfr: FERNANDEZ PARADAS, Mercedes. La implantación del alumbrado público de electricidad en la Andalucía del primer del tercio del S. XX.

(4) En esas circunstancias como quiera que la energía había que transportarla a tan bajo voltaje y con tan grandes pérdidas que se hacía necesario ubicar el centro de producción lo más cerca posible de los núcleos de consumidores.

(5) Serie de mejoras que se concretaron, fundamentalmente en la aplicación de una nueva forma de transportar la electricidad, mediante corriente alterna a alto voltaje, que se pondría en marcha por primera vez en Andalucía en 1907 cuando se trasladó hasta Sevilla la producción eléctrica generada en el malagueño salto de "El Corchado" lo que supondría un revulsivo para el sector en tanto que permitía ubicar las centrales en lugares alejados de los centros de consumo.

(6) Así, en dicho año, el número de poblaciones andaluzas que disfrutaban de luz eléctrica ascendía a 114 de las que 18 se ubicaban en nuestra provincia, siendo destacable que las últimas incorporadas al disfrute del nuevo avance tenían todas menos de 10.000 habitantes. A la vista de dichos datos podemos concluir que en los pocos años de vida del siglo XX se habían cuadruplicado los municipios que disfrutaban de luz eléctrica, al tiempo que empezaba a constatarse tanto que las empresas suministradoras iban adquiriendo dimensiones comarcales e incluso mayores, como forma de hacer frente al hecho de que en 1906 llegasen a Andalucía las grandes hidroeléctricas.

(7) Por el contrario, no ocurría igual en las grandes ciudades, tanto porque la inversión necesaria en aquellas era mayor como porque ésta no podía rentabilizarse tan rápidamente, entre otras cosas, debido a que la mayor parte de las ciudades con más de 10.000 habitantes contaban con alumbrado a gas y era muy difícil competir con los suministradores de aquel.

      Sea como fuere, las eléctricas producían una media de 4,08 kilovatios por habitante y cobraban por ello, anualmente, una media de 1,7 ptas/habitante y año.

(8) En dicho documento, que firma a título individual, se presenta como vecino de Cádiz y Gerente de una Sociedad Mercantil, en proyecto, denominada "Nuche y Compañía" que pretendía instalar una "Fábrica de Luz Eléctrica y Molino Maquilero de Harinas".

(9) Apoyo que solicita como “...el más compatible con los intereses comunales que por ministerio de la Ley representa..." puesto que, en caso contrario le "arrastraría una vida lánguida ó indefectiblemente fracasaría".

(10) Así, la iniciativa no sólo pondría a la ciudad "...como se merece, á la altura de las más cultas, con esa clase de alumbrado que hoy tienen ya pueblos pequeños..." sino que además "...resolvería en parte ó casi totalmente el grave problema de la crisis obrera que tanto preocupa hoy a la sociedad entera y en particular a los Ayuntamientos encargados de dirigirla..." Así pues, "No cabe por tanto dudar que sería motivo de gloria y satisfacción para ese Ilustre Ayuntamiento prestar su calor a esta empresa que indudablemente viene a proporcionar a ese culto vecindario ventajas muy positivas que unidas a otros proyectos que la referida sociedad tiene en cartera, harían de esa Ciudad el lugar preferido por los forasteros para pasar sus temporadas en busca de los aires puros de esa comarca."

(11) Así, el Ayuntamiento debía firmar contrato con una duración de treinta años en los que se comprometía a contar con un mínimo de cien lámparas de 16 bujías de potencia luminosa al precio de 4,25 pesetas mensuales (aunque bien es cierto que al público esas mismas lámparas habrían de costarle dos pesetas más cada una): lámparas que, junto con los pescantes sobre los que se ubicarían, serían aportadas por la empresa y debían instalarse en los lugares que el Ayuntamiento decidiese; contrayendo así mismo la empresa la obligación de dar luz desde la puesta del sol hasta la una de la madrugada durante los meses de mayo a septiembre, ambos inclusive, y hasta las doce de la noche en los demás. De cualquier forma, es de reseñar que la empresa, siguiendo el ejemplo utilizado en Jimena o Ronda, a fin de garantizarse el cobro del alumbrado público, pretendía que el Ayuntamiento le pignorase a su favor un arbitrio y que, previa la autorización gubernativa correspondiente, lo elevase a escritura pública.

      Según informe evacuado por tres munícipes el 23 de Noviembre de dicho año, las lámparas serían setenta de 16 bujías a razón de 4,25 pesetas cada una y otras 30 de diez bujías que se abonarían al precio de 3 pesetas la unidad y si bien no le pignorarían ningún ingreso para tal fin, se comprometieron a satisfacer el alumbrado público como atención preferente por mensualidades vencidas, facultando a la empresa a suprimir el suministro en el supuesto de que transcurriesen tres meses sin satisfacer el importe del mismo. De cualquier forma, el Ayuntamiento se comprometería a no poder concertar el alumbrado público con ninguna otra empresa o personalidad durante el plazo de 30 años de duración de dicha contrata que sería elevado a escritura pública por parte del Regidor Síndico.

(12) Alumbrado a base de arcos voltaicos para las fiestas y espectáculos públicos que serían abonados al precio que el Ayuntamiento y la empresa acordasen.

(13) En el referido escrito se establece una estipulación en la que el señor Nuche solicita la "Cesión gratuita y a perpetuidad en caso de que haga falta a los señores Nuche y Compañía de un solar en los terrenos comunales para edificar en él la fábrica y depósitos de combustibles. La designación del sitio y metros de superficie necesarios los fijarán de acuerdo el Ayuntamiento y el Ingeniero de la empresa."

(14) De acuerdo con la estipulación tercera, el Ayuntamiento "no pondrá en ninguna época imponer arbitrio municipal, aún cuando esté autorizado por las Leyes, sobre todo aquello que se refiera a la fabrica y molino harinero de esta empresa. "

(15) El "Diario de Cádiz" del 7 de Enero de 1908 consigna la noticia del siguiente modo:

"Según nos escriben de Alcalá de los Gazules, el pasado día 2 se ha inaugurado felizmente la fabrica de electricidad y molino harinero que en dicha población han instalado los señores Don Manuel Nuche y Compañía. A las cinco de la tarde y previas las ceremonias de rubrica, fueron bendecidos el edificio y maquinaria por el párroco D Francisco Ramírez Cuevas, ayudado por el presbítero D. Manuel dela Jara. Al acto asistieron los propietarios de la referida industria D: Manuel Nuche y Dolarea, y D. José, D. Antonio y D. Juan Serrano de la Jara. D. José Iraola, socio también de la citada entidad mercantil, no pudo asistir por atenciones que le retuvieron en la capital.

     También asistieron al acto el inteligente mecánico electricista D. Antonio Costa, bajo cuya dirección se han llevado á término los trabajos; don Jerónimo de la Corte, D. Francisco Valle y demás personalidades que de una ú otra forma han contribuido al feliz éxito de la terminación de las obras. Asistió también al acto D. Francisco Nuche y Dolarea.

     Todos fueron obsequiados por los socios de la fábrica, e inmediatamente se dio luz al pueblo, que recibió con verdadero júbilo aquella mejora que ha de traducirse en beneficios y comodidades para el vecindario y el molino empezó a producir harinas.

      Los operarios que han trabajado en la obra no dejaron tampoco de ser atendidos y obsequiados, demostrando su gratitud en calurosos vivas á don Manuel Nuche y demás socios que ellos llamaban bienhechores de la localidad. Estos se reunieron luego a comer en el comedor que forma parte de las habitaciones destinadas al administrador don Antonio Serrano de la Jara que ha sido el iniciador de esta industria llevada á cabo.

      El beaterio Jesús, María y José obsequió á la Sociedad con espléndido regalo de dulce, que tan magistralmente sabe hacer aquella Comunidad, y que representaba la fachada del edificio de la Fábrica, hasta con sus más pequeños detalles.

      El edificio, levantado de planta para el objeto á que se le ha destinado, y que ostenta el nombre de Nuestra Señora de los Santos, patrona de aquella ciudad, tiene todas las comodidades y condiciones necesarias para ambos negocios, fabricación de electricidad y harinas, con grandes almacenes para trigos, buenas habitaciones y espaciosas salas de máquinas y molinos.

     La maquinaria ha sido adquirida de las casas más acreditadas en esas construcciones.

     Felicitamos al vecindario de Alcalá por el beneficio y mejora que esa nueva industria representa, y á los Sres. D. Manuel Nuche y Ca que apartándose de la rutina y convencionalismos, que contribuyen al decaimiento de este desgraciado país, han montado allí un negocio cuyo resultado deseamos les sea próspero."

      Al tiempo que, el también periódico gaditano, "La Provincia" la reseña del siguiente modo: "Con el título de Nuestra Señora de los Santos" y bajo la razón social "Manuel Nuche y Compañía", se ha inaugurado en ésta el día 2 del presente mes, una fábrica de electricidad y molino harinero, instalados en grandioso edificio construido ad hoc, frente al moderno barrio denominado de Sánchez Flores.

      Este nuevo centro industrial, montado con Lodos los adelantos de nuestros días, bajo la dirección del inteligente perito mecánico-electricista de esa capital don Antonio Costa, ha llenado de júbilo á este pueblo al ver llegar hasta él los adelantos de la época.

     Alcalá está de enhorabuena al tener sus calles bien alumbradas, circunstancia que le equipara en este particular con los pueblos cultos, evitándose al propio tiempo las muchas molestias que antes sufría para obtener harina en buenas condiciones, especialmente en los meses de verano.

     Aparte de los beneficios que esto representa, la clase obrera, tan necesitada de trabajo, encuentra con la nueva fábrica donde ganar buen número de jornales; pues siendo el carbón de brezo el combustible que se emplea para la elaboración del gas, al hacer aquel en temporadas de paro forzoso, muchos trabajadores se sustraerán de la miseria á que se ven condenados en dichas temporadas al par que los dueños de ciertos terrenos se los encontrarán limpios de maleza, sin costarles nada"

(16)

(17)

(18)

(19)

(20) Conjunto de catorce molinos que siguiendo una estructura funcional muy antigua utilizaban el agua de la rivera de dicho río para accionar un rodezno que hacía girar las piedras que molturaban el grano. Molinos que, como el instalado por la eléctrica, trabajaban a maquila .

(21) La mayoría de ellas, 70, de 16 vatios mientras que las 30 restantes serían de 10 vatios.