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sábado, 25 de marzo de 2023

El Crucificado de Laínez Capote


 

Ismael Almagro Montes de Oca 

 

    Miguel Laínez Capote (1906-1980) fue un escultor gaditano al que alguien calificó como “jornalero del arte” ya que, en la postguerra, fue el artífice de multitud de tallas para sustituir a las desaparecidas en la contienda bélica y de restauraciones de imágenes dañadas en los disturbios, realizando una labor poco reconocida en los ámbitos cofrades de la provincia gaditana, debido a que su producción fue muy irregular y de modesta calidad artística. 

   

     Sabemos que, en Alcalá, en fecha desconocida de la década de los años 40 del siglo pasado, intervino la talla del Cristo de la Expiración, un crucificado que se conservaba en la Parroquia, procedente del convento de Santo Domingo, que perteneció a la Cofradía del dulce Nombre, extinguida al cerrarse dicho convento en 1835 y que restauró la Virgen de la Soledad, de la Cofradía del Santo entierro en 1956, según consta en una inscripción que conserva en su peana.

    Sin embargo, damos a conocer hoy su autoría sobre otra talla, al localizar en el acta de la sesión del ayuntamiento alcalaíno celebrado el 28 de junio de 1943, en un extracto de cuentas, lo siguiente:

“A Miguel Laínez dos mil pesetas por la construcción de un crucificado para la Capilla del Cementerio de esta Ciudad” [1]

 
    El pago de esta cantidad certifica que, efectivamente, Laínez Capote realizó un Crucificado. Ahora bien, este dato nos hace plantearnos muchas interrogantes en torno a esta Imagen. En primer lugar, no hallamos nada anterior en las actas del ayuntamiento sobre la necesidad de colocar allí una talla, ni sobre el encargo o firma de contrato de ejecución.

    Sobre el tamaño de esta Imagen, si tenemos en cuenta lo que costaron otras tallas suyas, nos inclinamos a pensar que fuera de tamaño natural, puesto que la Imagen más icónica de la producción de Laínez, el Medinaceli de Cádiz, que realizara cinco años antes, costó 750 ptas., [2] mientras que, por la Virgen del Buen Fin de la cofradía de la Sentencia, realizada en 1950, se pagaron 1500 ptas. y en 1956 talló una Imagen de Jesús Cautivo para Chiclana por 4000 ptas.[3]

    Tampoco encontramos nada que corrobore que este Crucificado fue finalmente colocado en la capilla del cementerio. ¿Pudo acabar este Crucificado en la Parroquia? ¿Puede ser este Crucificado el que se sabe que restauró en fecha indeterminada de la década de los 40 y que hoy conocemos como Cristo del Perdón? Resulta curioso que, en documentación oficial de esta última Cofradía, sobre el origen de la Imagen, solo se especifique que fue restaurado por este escultor a expensas de la Cofradía de la Columna. [4] Esto nos lleva a plantearnos nuevas preguntas: ¿por qué esta cofradía, que llevaba más de un siglo extinguida, y que se refunda tras la guerra civil, destinaría recursos a restaurar el crucificado y no a sus Imágenes Titulares, que tras tan largo periodo de inactividad no debían estar en las mejores condiciones? ¿Pudo restaurar las Imágenes de la Columna con anterioridad?

    Esperemos que futuras investigaciones ayuden a arrojar luz para despejar todas estas incógnitas sobre el Crucificado de Láinez Capote. 

                     

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© 2023 Ismael Almagro Montes de Oca. Todos los derechos reservados.
Queda prohibida la reproducción, distribución, modificación o uso no autorizado del contenido de este blog sin el consentimiento expreso por escrito del titular.


NOTAS

[1] ARCHIVO MUNICIPAL ALCALA DE LOS GAZULES. 

[2] Leído en http://veracruzcadiz.es/miguel-lainez-capote-1906-1980-medio-siglo-haciendo-imagenes-para-cadiz-y-su-provincia/

[3] Leido en http://www.cadizcofrade.net/imagineros/lainez.htm

[4] Boletín conmemorativo del 25º aniversario de la fundación de la Cofradía editado en 1974. Datos recogidos en un artículo de Manuel Quirell Figuer, Hermano Mayor de la Cofradía del Perdón

 La fotografía de Miguel Laínez Capote ha sido extraída de

https://cofradiasanidad.wixsite.com/cofradiasanidadcadiz/post/2019/04/06/a-d-miguel-lainez-capote


sábado, 26 de marzo de 2022

La Cofradía del Nazareno a finales del siglo XIX



Ismael ALMAGRO MONTES DE OCA



    De las cofradías alcalaínas, la del Nazareno es la que ha tenido una vida más longeva y estable, superando ya los cuatro siglos de existencia. Como todas, ha tenido momentos de gran esplendor junto a otros de decaimiento, pero sin cesar prácticamente nunca su actividad interna, excepciones hechas de la guerra de la Independencia contra la Francia napoleónica, en que perdió toda la documentación existente y el periodo comprendido entre 1976 y 180 en que no hubo nadie que se hiciese cargo de la misma. A pesar de esto, hubo años en que no sacó sus Imágenes a la calle, dependiendo del estado económico de sus arcas o de los acontecimientos políticos y sociales del momento. Recordemos por ejemplo lo ocurrido en 1868, año en que se suspende la procesión “por carecerse de Predicador para el Sermón del Paso o Pasión propio de ella, a la par qe los perjuicios que puedan ocasionarse pr efecto de la calamidad qe desgraciadamte sufre este vecindario”[1]

    En 1856, los miembros de la Junta de Gobierno conscientes de la importancia de contar con unas Reglas que sirvieran de base para la organización de la vida cofrade, dieron a la letra sus primeros Estatutos conocidos, que serían actualizados en 1860 y reformados nuevamente en 1890. Precisamente estos últimos, nos ofrecen interesantes datos para conocer mejor cómo era la vida de esta Cofradía a finales del siglo XIX.



    Lo primero a destacar es que, a diferencia de en la actualidad, la advocación de la Virgen de los Dolores no se incluía en el Título de la Cofradía. El órgano de gobierno de la misma era la Junta Directiva, al frente de la cual se hallaba el Presidente, un cargo de carácter honorífico que recaía en el Arcipreste de las Iglesias, ostentándolo desde al menos 1864 el Rvdo. P. Francisco de P. Castro y Moreno, que vino a sustituir a Juan José Liñán, que lo era desde 1860. Formaban además parte de esta Junta dos Hermanos Mayores (uno en la actualidad), dos Diputados, un Fiscal, un Tesorero y un Secretario. Todos los cargos tenían una duración de dos años, (cuatro actualmente) aunque podían ser reelegidos. Además, existía la particularidad de que todos los años, el domingo siguiente al de Resurrección se debía renovar la mitad de la Directiva en Junta General de Hermanos. La Junta Directiva debía nombrar a un Capellán para asistir a los actos y funciones religiosas de la Cofradía.

    Otro dato curioso es que, en la Junta General, que debía estar presidida por el Arcipreste, los Hermanos cofrades debían ponerse a ambos lados del mismo por orden de antigüedad.

    Para ingresar en la Cofradía, había que solicitarlo a los miembros de la Junta Directiva, que eran quienes decidían. Había que tener cumplidos los 16 años y en caso de ser menor, tener permiso paterno o del tutor.

    Un aspecto menos conocido de las Cofradías en general y de la del Nazareno en particular, es que funcionaban como compañías de decesos y así, estaban obligadas a costear los funerales de los Hermanos difuntos. Esto explica que, para ingresar en ella, los menores de 60 años debían pagar una cuota inicial de 15 reales y los mayores de dicha edad, 60 reales.

    Existía la posibilidad de solicitar ser inscrito en la Cofradía hallándose en peligro de muerte “para alcanzar las gracias e indulgencias de la misma” para lo cual había que pagar los 15 reales iniciales más otros 45 por cada acto que asistiera la Cofradía y gastos de entierro y cera, siendo ésta una práctica bastante habitual. Consta, por ejemplo, que el 29 de abril de 1893, Gil del Puerto Vaca pagó 26,25 reales “por la admisión de hermano en articuli-morti de Gil del Puerto Ramírez”, el 5 de mayo fue María Cote la que pagó 29,75 reales por la admisión de Francisca Sánchez Cote en idéntica situación y el 2 de septiembre Juan Cid Álvarez pagó 26,25 reales para inscribir antes de morir a Sebastiana Álvarez Sánchez. [2]

    Cuando un Hermano estaba en sus últimas horas, el resto debía acudir ante el agonizante con velas encendidas para la administración de los Santos Sacramentos y rogar por su alma “hasta dos veces” y tras fallecer, facilitar cera para alumbrar el cadáver, costear un entierro común, acompañándole hasta el sepulcro, aplicando por su alma hasta cuatro misas. La Cofradía aún posee el paño de difuntos que se utilizaba antaño para colocarlo sobre el féretro que lo identificaba como Hermano de la misma.




    Otra de las particularidades recogidas en los Estatutos de 1890 es que los Hermanos debían satisfacer una parte de su cuota anual en especie, concretamente una cuartilla de trigo, y otra en dinero, 8 reales, en el mes de agosto tras la recolecta.

    La labor asistencial también quedó recogida en estas normas y en caso de que algún Hermano estuviese enfermo y sin recursos, el Hermano Mayor debía nombrar a dos cofrades para visitarlo diariamente y suministrarle durante el tiempo necesario 3 reales diarios y, además, se debía dar limosna de pan a los pobres que lo solicitaran el día de noviembre en que se celebrase la misa por los hermanos difuntos, que solía ser el día 30, festividad de San Andrés.

    En las últimas décadas del siglo XIX, la Cofradía del Nazareno se encontraba de facto establecida en la Iglesia de la Soledad, debido al estado ruinoso que presentaba la Iglesia del exconvento de la Victoria. Sin embargo, constan que algunas reuniones de la Junta Directiva seguían celebrándose en dicha Iglesia, aunque la mayoría, incluyendo las Juntas Generales, se celebraban en la Sacristía de la Parroquia de San Jorge.

    Solía celebrar además la Cofradía Cultos en Cuaresma. En 1884, por ejemplo, el Hermano Mayor Ildefonso Bohórquez propuso “fuera conducido N. P. J. y Nra. Sra. de los Dolores a la Parroquia para celebrar el Triduo con la solemnidad de vida por no poderse efectuar en la Iglesia de la Victoria por su mal estado”[3]

    Otras de las diferencias con la actualidad, es que, en aquella época, la salida procesional no tenía lugar el Jueves, sino en la madrugada del Viernes Santo, estando obligada a solicitar permiso a las autoridades civil y eclesiástica. En los citados Estatutos se hace una breve descripción del cortejo:

“Asistirán todos los co­frades con la mayor compostura y circunspec­ción, con velas encendidas y con buen orden, unos tras otros; precederá el estandarte negro, seguirá la Cruz encarnada, sucesivamente: a proporcionada distancia la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, San Juan, la Verónica y Nuestro Padre Jesús Nazareno.”

    Cabe señalar que no figuran aquí ni la Bandera ni el Estandarte, pues dichos enseres fueron bordados en 1892 por las monjas del Convento de Santa Clara de la localidad.

    Del igual modo, el recorrido de la procesión tampoco coincidía con el actual, quedando constancia del itinerario por “calle de la Salada calle de contrabandista barrio de S. Sebastián calle de Sagasta Plaza de la Bera Cruz Real Plaza de Blaza Villa Abajo puerta de la Villa Plaza de Collado y Plaza Alta” recogiéndose en la Parroquia.[4]



    Para terminar, debemos reseñar que se conserva un censo de Hermanos de 1893, contabilizándose un total de 193 Hermanos, en el que figuran lo más granado de la sociedad alcalaína de la época, figurando entre ellos 3 presbíteros y algunos personajes cuya memoria ha quedado perpetuada en el callejero:



“Relación nominal de los hermanos que existen en el presente año en la espresada Cofradía


Doña Manuela Moreno

Mª del Carmen Mansorla

Hermana de Jesús y María

Don José Fernández Sánchez

Cristóbal Vilches de la Corte

Inés Barea Perales

Josefa Álvarez Salcedo

Antonio Granara Romero

Manuel de la Corte Delgado

Francisca Macias Pérez

Juan Muñoz Ramos

María Monroy de Muñoz

Domingo Moreno

Vicenta Valle Salas

Leonor Rio Rodríguez

Juan Bosas Barea

Rafael Rodríguez Romero

Miguel Álvarez Corona

Catalina Ballestero de Álvarez

Isabel Ortega Jiménez

Ana Mª Josefa de Velasco

José Domínguez Durán

Rafael Bohórquez Díaz

Andrés de Peña Gil

José Mora García

Carmen Moreira de Mora

Andrés Morales Escribano

José Morales Escribano

Antonio Álvarez Pérez

Juan Barroso Almagro

Juan Asensio Ortega

Juan Manuel López Espinosa

Diego Gallego y García

Gonzalo Romero Blanco

Manuel Moreno Carrasco

Josefa Ramos de Moreno

Antonio Franco Barrera

Juan sillero Orta

Gonzalo Romero Camacho

Pedro Piñero Gómez

Rosalía Lozano Mora

Ángel Gallego Arnal

Fernando Domínguez Illesca

José Vázquez García

Ana Pérez Monroy

Ana Romero Pérez

Antonio Sánchez González

Dolores Fernández de Sánchez

José Delgado Corbacho

Rosa Marchante Sánchez

José Sánchez Canto

Francisca Guillén de Sánchez

José López Ruiz

Mª Fernández Sánchez

Bartolomé Salas Fernández

José Recio

Juan de la Corte González

Juan Rodríguez Romero

Vicenta Briones Ponce

Francisco Román Granara

Isabel Triano

Ana Triano

Melchor Fernández Espinosa

María Morales Moreno

Catalina Salcedo Álvarez

Antonio Fernández Pérez

Jorge de la Jara Rodríguez

Joaquina Álvarez de la Jara

Juan de la Jara y Álvarez

Francisco Toscano García

José Camilleri Marchante

Dolores del Rio de Camilleri

José Fernández Sánchez

Ana Trujillo Bázquez

Francisco Mancilla Quijada

Antonio Pastor y Calvo

Ana Rosa Alex de Pastor

Domingo de la Jara Álvarez

Francisca Pacheco Morales

Juan Delgado Gómez

María de los Milagros Bauzano

José Jiménez Álvarez

Leandra Diaz de Jiménez

Bríjida Lara de Abajo

Juan Antonio Rodríguez

José Mª de Puelles y Centeno

Clara Puelles de Puelles

Francisco Sánchez Díaz

Consuelo Puelles de Sánchez

Ildefonso Bohórquez Portillo

Ana Álvarez de Bohórquez

María Bohórquez Portillo

Francisco Rodrigue González

José Rodríguez Ramos

Teresa de Castro Vda de Puelles

Francisco Puelles Centeno

Juana Puelles de Puelles


Antonio Romero García

Manuel Benítez Ríos

Juan Castro Moreno

María Úrsula

Francisco Puelles Dalmaut

Francisca Castro de Puelles

Miguel Puelles Centeno

José Asensio Pérez

Antonio Galán Recio

Juan Redondo Lucía

Leonor Barbero de Redondo

Rafael Pizarro Rodríguez

Dionisio Pizarro Rodríguez

María Bázquez de Pizarro

María Balberde Ríos

Antonio Armario Sánchez

María de los Stos Carrillo

Diego Pérez Cid

Juan Rodríguez López

Salvador Andrades Álvarez

Juan Sánchez y Sánchez

José Marín Rey

Francisca Mora Moreno

Miguel Sánchez Flores

Isabel Flores Carretero

Andrés Marchante Villalta

Juan Pacheco Mora

Isabel Meléndez Soria

Encarnación Madrid Martin

Manuel Delgado de la Corte

Juan Delgado Fuentes

Juan Carrillo Molla (Presbítero)

Manuel Baquero (Presbítero)

Joaquín Pizarro Rodríguez

Manuel Sandoval García

Baldomero Rodríguez Silva

Rafaela Pastor de Rodríguez

Francisco Moreno Daza

Francisco Romero Hidalgo

Miguel Jiménez Pino

Juan Sánchez Moreno

Manuel del Puerto Gómez

Pedro Ita Fernández

Andrea Benega de Ita

Ignacio Tizón Moreno

María Moreno del Castillo

Roque Hidalgo Benítez

Antonio Sánchez Monroy

María Marín Ortega

Francisco Muñoz de Arenilla

Dolores Gutiérrez Fernández

Sebastián Sánchez Moreno

Miguel Sánchez Barea

Catalina Barea López

José García Barroso (Presbítero)

Doña Antonia Benítez Álvarez

Isidoro Reyes Espinosa

Franco Roja Ortega

Juan Barea Mora

José Moreno Bera

José Mª Benítez Ramírez

Manuel González García

Antonio Martínez Delgado

Bartolomé Fernández Pérez

Ana Fernández Vergara

Diego Valle Benítez

Manuel Cabrera Roble

Franco González Rio

Gabriel del Puerto Gómez

José Domínguez García

Pedro Nieto Torrejón

José Sánchez Belmaño

Dionicio Moreno Rosado

Antonio Gil García

Rafael Álvarez Belmaño

Juan Corrales Bazquez

Manuel Ita Pérez

José Rivas Sánchez

Cristóbal Benítez Valle

Felipe Turrillo Salas

María de la Corte Ahumada

Francisca Ahumada González

Francisca de Velasco García

Manuela de Velasco García

Jacinta García de Leiva

Ildefonso Benítez

José Blanco Rengel

Francisco Clavijo Salas

Juan Romero Revidiego

Isabel Gamero Pérez

Franco de P. Salas

Amalio Sanjuan Arias

Idelfonso Barea Mora

María Mora Moreno

Ildefonso Sánchez Cardoso

Macario Blázquez de Juan”[5]





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NOTAS

[1] Archivo de la Cofradía del Nazareno de Alcalá de los Gazules: Libro de actas nº 2. Sesión del 8 de abril de 1868. Folio 90

[2] Ib. Libro 5º folio 000 vuelto

[3] Ib. Libro 3º Folio 42 vuelto. Sesión del 23 de marzo de 1889

[4] Ib. Libro 3º Folio 55. Sesión del 3 de abril de 1892. La calle del Contrabandista es la actual Veredilla, Sagasta se corresponde con la calle los Pozos, Villa Abajo con Ildefonso Romero. En este época no existía el Paseo San Juan de Ribera.

[5] Archivo Municipal Alcalá de los Gazules. Legajo 409. Expedientes de Cofradías y Patronatos. Fechado el 3 de abril de 1893.

sábado, 6 de marzo de 2021

La Virgen del Rosario de Martínez Montañes



Artículo publicado en la Revista de Apuntes Históricos 2000

Jaime Guerra Martínez



      La presentación el 9 de Abril de 2000 de la Virgen del Rosario que el escultor Juan Martínez Montañés realizó para el Convento de los Dominicos de Alcalá de los Gazules culmina los deseos y anhelos de los amantes del arte en general y de los alcalaínos en particular de poder contar entre nuestra imaginería religiosa con una obra artística de tan notable valor.

      Se demuestra con ello que cuando las voluntades se unen, los objetivos son más fáciles de conseguir.

      Ha sido necesaria la conjunción de distintas administraciones (locales y autonómicas, civiles y religiosas) así como el interés de alcalaínos y foráneos. Pero el resultado ha merecido la pena y el ejemplo debe seguir por ese camino.

      En 1983 y en el Libreto de Feria, origen de esta misma publicación, dábamos a conocer la existencia de la imagen, así como las referencias bibliográficas que López Martínez en su obra RETABLOS Y ESCULTURAS DE TRAZA SEVILLANA hacía del contrato, referencias que volvemos a publicar a continuación:

«Juan Martinez Montañes vecino en la collacion de la madalena como principal obligado e yo Juan de ouiedo entallados vecino de la madalena como su fiador e principal pagador e obligado otorgamos e conoscemos que fomos convenidos y concertados con el padre fray loreço de estupiñan prior del monasterio e convento de santo domingo de la horden de los predicadores de la villa de alcalá de los gazules que esta prefente en nombre de los alcaldes prioste y cofrades de la capilla y hermandad de nuestra señora de Rosario questa sita en el dho monasterio en tal manera que por esta prefente carta nos obligamos de que yo juan martines hure y dore hecha en toda pedido, a contento e fatisfacion de dho padre prior y de la dha hermandad y a la vista de oficiales que lo entiendan una imagen de nuestra señora del rosario paa vestida de medio cuerpo arriba con fu armadura y las demas cosas a ella tocante y que baya con su niño jesus 

...la dha imagen a fer de siete palmos de alto y el niño para puesto en los brazos en pie con su peana que sea de una tercia y la dha imagen y niño a de ser de madera de borne la qual dha imagen y niño Jesus he de começar á hazer desde oy en adelante y no alzar mano della hasta lo tener acanalla v fha en toda pedicion de talla y pintura como dho es y me obligo de la dar acunada el dia de nuestra señora de agosto deste año Y al licuar la dha imagen a de fer a costa de la dha cofradia y hermandad por razon de lo (pral he de auer y la dha cofradia me a de pagar 400 reales para en cuenta de los quales recibo del dho padre prior veynte e quatro ducados rrealmente a con efecto y los 180 reales restantes el dho prior y la dha hermandad y cofradia me los ha de pagar en esta ciudad acabada la dha imagen y niño jesus y entregándola el dho dia de nuestra señora de agosto 

Y yo el dho lorenço estupiñan por mi y como hermano mayor de la dha cofradía aceto esta escritura e obligo a la dha cofradía por sus bienes e rentas de pagar y que pagaran a vos juan martines o quien vuestro poder ubiere los dhos 180 reales a los plazos e orden en esta escritura contenido.

E otrosi yo el dho juan martines e yo el dho juan de oviedo auemos por bien que fi a el dho plazo no entreguemos fecha la dha imagen que el dho prior y la dha cofradia puedan ynuiar in menfajero desde la dha villa de alada de los ganzules a esta ciudad de feui-lla con un ducado de salario cada dia que fe ocupara yda y esida e buelta a esta dha ciudad e por lo que el dho salario mantere nos puedan executar».

       Sin embargo, López Martínez de quién tomábamos las referencias, no hacía una transcripción íntegra ni literal del texto, como se ha descubierto en los trabajos previos a la restauración. Localizado el contrato en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla y realizada dicha transcripción, se puede certificar que el mismo se verificó el 12 de Mayo de 1590 y por él, Fray Lorenzo de Estupiñán, Prior del Monasterio y Convento de Santo Domingo ajusta con Juan Martínez Montañés las condiciones para la talla de la Imagen que fue realizada para la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario.

       Entre los aspectos destacados del contrato podemos señalar:

- Es una imagen de candelero, es decir que sólo tiene tallado el tronco, la cabeza y las manos, y está hecha para ser vestida.

- La altura es de siete palmos de alto (150 cms.)

- Le acompaña un Niño Jesús, de pie, de una tercia (27 cms.)

- El coste es de 400 reales.

- La Imagen con el Niño debía de estar lista para el día de Nuestra Señora (15 de Agosto) del año 1590.

- El material utilizado es madera de ciprés, aunque el candelero actual es de borne (pino de segura)

       Estamos pues, ante una de las primeras obras del gran maestro de la escultura sevillana barroca, que recordemos, había nacido en la jienense Alcalá la Real en 1568. Obra de juventud, la Virgen no muestra todavía la plenitud que Montañés alcanzaría en el Barroco y sí cierta impronta Renacentista, fijando en ella ciertos detalles que constituyen hoy la firma de su gubia como son la exquisita perfilación de las orejas, la inclinación de la cabeza, la mirada caída, los labios juntos y la suavidad del rostro.

       Serenidad, equilibrio y humanidad son las cualidades de esta imagen que a decir de los expertos podría haberse hecho tomando como modelo a la entonces jovencísima Ana de Villegas, con la que Montañés se había desposado tres años antes. Curioso (aunque sólo podamos decir ahora que es una coincidencia) el desarrollo que alcanzó la familia de los Villegas en Alcalá en el s. XVII, rotulándose hoy con su nombre genérico una calle del casco antiguo.



       La Virgen permaneció en la Iglesia del Convento de las Cinco Llagas y Santo Domingo hasta la posguerra, años en los que se inicia el desmantelamiento del templo, cerrado al culto desde la década de los años 20, aunque con utilizaciones ocasionales, dispersándose imágenes y altares. Llega entonces la Virgen del Rosario con el Atado a la Columna, un crucificado, San Juan y otra Virgen (la de las Lágrimas) a la Parroquia de San Jorge, permaneciendo al culto hasta la década de los sesenta en un altar situado en el lado de la Epístola frente al actual sagrario. El deterioro de la imagen aconsejó su retiro colocándose en el almacén alto tras el presbiterio. Allí ha permanecido durante más de tres décadas hasta que en 1998 a instancias de Don Gabriel Almagro fue visitada por la Delegada de Cultura de la Junta de Andalucía doña Josefa Caro. Observándose indicios de que pudiera ser la que los documentos bibliográficos señalaban como de Montañés, fue enviada a Sevilla para su estudio y restauración. Estudios realizados por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas han confirmado la autoría de Martínez Montañés, convirtiéndose por tanto en la imagen más antigua documentada del escultor, ya que la realizó cuando contaba sólo 22 años y acababa de montar su taller tras aprobar el examen del Gremio.

       Pero hacía falta quienes culminaran el proyecto de restauración de una obra apta sólo para consagrados en la restauración. No podían cometerse errores que profanaran el espíritu de la talla del genio de Alcalá la Real. Por eso la tarea se encomendó a dos escultores afincados en Sevilla, Miguel Ángel Pérez y Ricardo Llamas León, dos jóvenes y expertos restauradores que ya habían trabajado en las pinturas de la cúpula y el Camarín del Santuario de Nuestra Señora de los Santos o en la última restauración del Nazareno de Alcalá y que son autores de un San Lucas en la Iglesia Sevillana de Santiago y del retablo e imágenes de la Parroquia de Matalascañas (Huelva) entre otros.

       La profesionalidad y vinculaciones a Alcalá les ha hecho volcarse en la imagen de la Virgen del Rosario con una admiración yo diría casi divina. Tuve la oportunidad de visitarlos en su taller sevillano situado en la calle Santiago cuando la imagen estaba ya restaurada (de esa visita son las fotografías que acompañan a este artículo) y quedé admirado del trabajo que habían realizado máxime cuando conocía el estado en el que estaba antes de salir de la Parroquia de San Jorge. Los restauradores sabedores de mi interés me esbozaron los pormenores de la restauración y pude comprender el rigor técnico y el respeto a los trazos originales. Todo un acierto.


      En el tratamiento de la imagen siguieron el siguiente proceso:

- Fijación de toda la policromía mediante empapelado.

- Separación de las piezas separadas, eliminación de los restos de cola orgánica cristalizada y encolado de las mismas mediante adhesivos termoplásticos.

- Eliminación de los elementos metálicos.

- Eliminación del repinte del rostro mediante punta de bisturí. 

- Reconstrucción del párpado ausente.

- Reintegración de las lagunas de preparación.

- Reintegración cromática aI rigatino mediante técnica reversible. 

- Eliminación del yeso que cubría el pecho.

- Recuperación de la policromía del pecho.

- Consolidación de la base del candelero.

- Fijación de las articulaciones de los brazos.

- Realización de unas manos de nueva factura en madera de caoba.

- Barnizado de todo el conjunto.

       La Virgen va a quedar definitivamente establecida en la Parroquia de San Jorge, en el Sagrario, pero lo hará en un retablo que procede de Santo Domingo y que remata el medallón del Patrón de los Estudiantes, Santo Tomás de Aquino, bajo cuya protección ponemos los nuevos compromisos con nuestro patrimonio por el Concejal de Cultura don Arsenio Cordero Domínguez, pilar básico en esta restauración. ¡Ojalá no sea la última!

domingo, 14 de abril de 2019

El Vía Crucis del Viernes de Dolores y Jesús de Medinaceli


Ismael Almagro Montes de Oca 

       Creo que no es la primera vez que en estas páginas defiendo que la Historia no debemos entenderla como una mera sucesión de hechos, de modo que sólo podemos considerar como Historia aquel relato que, apoyándose en pruebas documentales constatables, se caracteriza por la veracidad de lo que narra, siendo así como no podemos considerar como tal toda narrativa que, fruto de la imaginación, de la percepción personal o de los intereses de quien la escribe o la defiende intente hacernos pasar por Historia, algún acontecimiento que con una base histórica se adorna de mucha narrativa de ficción. 

      Y es por ello que, ante afirmaciones o aseveraciones desafortunadas en conversaciones y tertulias cofrades, muy propias de este tiempo, dediquemos las líneas que siguen a divulgar, a la luz de la historia, cómo y por qué la Cofradía del Nazareno adquiere la Imagen de Jesús de Medinaceli y cómo nace el Viacrucis del Viernes Santo. 

      La primera noticia sobre Jesús de Medinaceli en las Actas del Nazareno[1] data del 7 de Abril de 2005 en que se recoge: 

      “Habiendo decidido los miembros de la Junta, en connivencia con el Cura, Rvdo. P. D. Diego Ramírez Pereira, la realización de una talla de Jesús Cautivo (Medinaceli) para su colocación en la Iglesia de la Victoria, atendiendo al deseo de muchos fieles alcalaínos, que le tienen gran devoción a un cuadro del mismo existente en la Parroquia, D. José A. Almagro ha pedido varios presupuestos, el de un imaginero de Bornos, que asciende a 1.200.000 ptas., igual que el del sevillano Nieto. Además de otro de Medina que importa 800.000 ptas. y el de Manuel Madroñal Isorna, de Mairena del Alcor (Sevilla) de idéntica cantidad. 

      Vistos los presupuestos, los presentes se decantaron por el de D. Manuel Madroñal Isorna por la relación buena calidad-buen precio.” 

Boceto en barro que presentó el escultor imaginero D. Manuel Madroñal Isorna

       A partir de entonces serán frecuentes las alusiones al tema y así en Septiembre[2] se hará referencia a que la imagen se encuentra completamente tallada, como podían comprobar los miembros de la Junta de Gobierno tanto por las fotografías que semanalmente les enviaba el imaginero como por las visitas que le efectuaron en su estudio[3]. En el mes de Diciembre se conoce que la imagen se encuentra completamente terminada, a expensas de aplicarle una pátina, así como que se habían iniciado los trámites ante el Obispado para colocar la imagen al culto[4]. Nos consta, igualmente, que desde principios de Febrero de 2006 la imagen se encontraba en Alcalá, aunque todavía no se disponían de los oportunos permisos para su bendición[5]

El Hermano Mayor, D. Antonio Calero, con el Tesrorero, D. Jesús Mansilla, visitando al escultor

      Llegados a este punto es justo reconocer el importante papel jugado por el Padre Diego Ramírez, en aquel momento Párroco de San Jorge y Director Espiritual de la Cofradía, en la gestación de la imagen y en su puesta al culto, implicándose directamente en cuantas gestiones fueron necesarias ante el Obispado y tratando de habilitar el mejor lugar posible en que ubicar la imagen para el culto[6], una vez que se produjese su bendición, acontecimiento que tendría lugar el Miércoles 5 de Abril de dicho año[7]

      Poco después se produciría el traslado del Padre Diego Ramírez a Puerto Real, la llegada del Padre Marcos Huelga como nuevo Párroco así como la celebración de cabildo de elecciones en la Cofradía siendo así como no encontramos nuevas noticias sobre el particular hasta el 9 de Noviembre de 2006 en que se reseña: 

      “Acto seguido fue el Director Espiritual el que explicó que era mejor que el Medinaceli saliera en Vía Crucis el Viernes de Dolores y no en procesión el Lunes Santo por 2 razones: la primera es que la imagen aun no está agregada oficialmente a la Cofradía ni tiene cofradía propia por lo que habría que pedir un permiso especial al Obispado y la segunda es que es mejor que la imagen coja devoción poco a poco. Asimismo comentó que su idea era celebrar las 14 estaciones desde balcones engalanados, con la presencia de la cruz parroquial con 2 ciriales, el cuerpo de acólitos de la Cofradía, filas de devotos con velas de 2 en 2. También comentó que era necesario hacer escapularios tanto para la Junta de Gobierno como para los hermanos que lo solicitasen. Por otro lado, añadió que sería conveniente colocar unos peldaños a los pies del Medinaceli en su altar para que la gente le pueda tocar y besar el pie como signo de devoción, pues está bastante alto” [8]

      En los meses siguientes nos encontraremos a los miembros de la Junta de Gobierno encargando unas parihuelas, realizando escapularios y otros preparativos para el Vía Crucis, mereciendo especial atención la sesión de 8 de Febrero de 2007 en que: 

      “En primer lugar tomó la palabra el Vice-Hermano Mayor, D. José A. Almagro Montes de Oca para exponer que las parihuelas que se le habían pedido al capataz gaditano D. Ramón Velázquez son sin patas ni caídas, a lo que contestó D. Jesús Mansilla que, siendo así, la podíamos realizar nosotros mismos y así disponer de ellas cuando quisiéramos, aceptándose la proposición. 

      Acto seguido D. José A. Almagro comentó que la capilla musical de la Banda de Medina pide 360 € por acompañar el Viacrucis, mientras que la de la Banda de Albaida del Aljarafe 600 € y la del Nazareno de San Fernando 250 € por lo que veía mejor contratar ésta última, decidiendo los presentes que así se haga. 

      Por otro lado, el Sr. Tesorero comentó que ya se habían encargado los hierros para el altar para el Medinaceli que se va a colocar en la entrada de la Iglesia de la Victoria, debajo del coro y que también estaba encargado el lampadario para el mismo”[9]

       Una semana más tarde, en otra sesión de la Junta de Gobierno, al informar sobre una reunión del Consejo Pastoral se reseña: 

      “… Por otro lado se determinó que el Viacrucis del Medinaceli sea Parroquial para, en palabras del Reverendo P. D. Marco A. Huelga, que sea la culminación de la Cuaresma de la Parroquia. De igual modo D. Manuel J. Romero explicó que existía malestar en la Cofradía del Perdón por la celebración de nuestro Viacrucis con la Imagen del Medinaceli, contestando D. Antonio Calero, Hno. Mayor, que es nuestra Cofradía la que corre con todos los gastos y que su malestar viene porque desde el Perdón entienden que el nuestro le va a quitar afluencia de personas al suyo en el Domingo de Ramos. Llegados a este punto, pidió la palabra el Director Espiritual para comentar que, pasada la Semana Santa, es necesario regularizar la situación de la Imagen dentro de la Cofradía.”[10]

Cortejo del Viacrucis del Medinaceli portando las insignias de la Cofradía del Nazareno

       Un mes más tarde conoceremos las deliberaciones de la Junta para establecer el itinerario a seguir: 

       “Acto seguido se pasó a examinar las distintas alternativas propuestas para el recorrido del Viacrucis del Medinaceli, optándose por mayoría por la siguiente: Alameda, José Tizón, Plaza Jesús Nazareno, Arroyo, Altillo, Pozos, San Sebastián, Montesa, Pozos, Alameda y a su Templo. Asimismo se acordó que la hora de salida del Viacrucis sea las 8,45. También se acordó examinar los distintos balcones del recorrido para colgar los carteles con las estaciones.”[11]

      El 30 de Marzo, Jesús de Medinaceli sale por primera vez a las calles de Alcalá y lo hace siguiendo un antiguo itinerario de la Cofradía del Nazareno que discurría por unas vías que, en el intento de delimitar una parroquia de San Francisco de Paula, a principios del siglo XX se habían incluido dentro del perímetro de ésta. El acto, como se esperaba, resultó todo un éxito y en la sesión en que se analizó el desarrollo de la Semana Santa, se recoge lo siguiente: 

      “En cuanto al Viacrucis del Medinaceli, el Hermano Mayor, D. Antonio Calero Ruiz, preguntó si interesaba la Salida del Medinaceli el Viernes de Dolores o era mejor cambiarla para el Lunes Santo, respondiendo el que suscribe, así como D. José A. Almagro y D. Jesús Mansilla, que preferían el Viernes, por tratarse de un Viacrucis, que supone menos gasto para las arcas de la Cofradía que una Salida procesional, y porque, en vista de la fenomenal acogida que ha tenido este año, es preferible mantenerlo así para que la imagen vaya cogiendo más devoción si cabe.” [12]

       Así se concibió la imagen de Jesús de Medinaceli (sufragada por la Cofradía del Nazareno), se diseñó y realizó su primer Vía Crucis (organizado y costeado por la Cofradía de Jesús Nazareno) y quizás por aquello de que el hombre es animal de costumbres y hace bueno el dicho de que no es necesario cambiar lo que funciona, es como durante 12 años se ha venido organizando y realizando dicho Vía Crucis hasta este año en que, tomando la parte por el todo y amparado en que era “Vía Crucis Parroquial”, pese a que desde 2007 hasta 2018 ha sido organizado y costeado por la Cofradía de Jesús Nazareno desde el primer hasta el último momento, desde el más grande hasta el más mínimo detalle, sin que nadie del Consejo Pastoral (¿o quizás debería decir mejor, Consejo Local de Hermandades y Cofradías?) se haya molestado nunca en prestar ningún tipo de colaboración. Es más, incluso de la preparación de las lecturas de las estaciones y su reparto entre los diferentes grupos parroquiales, se encargaba el que fuera mayordomo de la Cofradía, D. Manuel Jesús Romero. Pero este año, los cofrades nazarenos todavía se preguntan ¿por qué? Y ¿para qué? No sabemos quién, en base a un relato con mucha literatura de ficción y faltando a la verdad histórica, decide que la Cofradía no puede efectuar el Vía Crucis como lo venía haciendo. 

      Como historiador no me compete juzgar, ni emito opinión alguna sobre las motivaciones que han podido impulsar este acontecimiento, aunque tengo opinión al respecto, si bien al corresponderse a la esfera de lo privado y afectarme de lleno pues, además de testigo directo soy actor en esta historia y, consiguientemente, se me puede tachar de que emito una opinión subjetiva, me la reservo. Sin embargo, no puedo eludir la responsabilidad de dejar constancia escrita de los hechos para que, a la vista de los datos suministrados, todos podamos conformar nuestra propia opinión y emitirla donde proceda. 

Miembros de la Junta de Gobierno de la Cofradía del Nazareno en el Viacrucis del Medinaceli



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NOTAS

[1] Archivo de la Cofradía de Jesús Nazareno, Libro Sexto, folio 191 vuelto. Acta de la sesión de Junta de Gobierno de 7 de Abril de 2005, punto cuarto. 

[2] Ib. folio 198. Acta de la sesión de Junta de Gobierno de 15 de Septiembre de 2005, punto segundo. 

[3] Nos consta una en 17 de Septiembre de 2005 a la que acudieron Don Antonio Calero Ruiz, Don José Antonio Almagro Montes de Oca, Don Jesús Mansilla Romero y Don Ismael Almagro Montes de Oca 

[4] Archivo de la Cofradía de Jesús Nazareno, Libro Séptimo, folio 1 vuelto. Acta de la sesión de Junta de Gobierno de 1 de Diciembre de 2005, punto tercero. 

[5] Ib. Folio 4 y 4vuelto. Acta de la sesión de Junta de Gobierno de 16 de Febrero de 2006. En dicho acta se recoge: “Tomó la palabra el Sr. Hermano Mayor, D. Antonio Calero Ruiz, para informar que, una vez que se encuentra en la Casa-Hermandad la imagen del Medinaceli y toda vez que no disponemos del permiso para bendecir la imagen y colocarla en su altar, ha realizado gestiones con el P. D. Diego Ramírez para obtener dicho permiso, llegándose a la conclusión de mandar un reportaje fotográfico al Delegado Diocesano de Patrimonio, D. José Carlos García Solano, quedando el que suscribe en realizarlo y enviarlo.” 

[6] Ib. folios 5 vuelto y 6. Acta de la sesión de Junta de Gobierno de 9 de Marzo de 2006, donde se reseña: “Llegados a este punto, D. Antonio Calero expuso que el pasado martes había reunión del Consejo diocesano pero que aún no hemos recibido notificación alguna para la bendición de la imagen y el permiso para colocarla en la Iglesia. Asimismo comentó que el Director espiritual de la Cofradía, el Reverendo P. D. Diego Ramírez Pereira, había dado permiso para colocar la imagen en la hornacina central de la antigua capilla de la gruta de Lourdes, donde ahora se encuentra S. Antonio de Padua, en vez del lateral dentro de la capilla del Sagrario, como en un principio se tenía pensado, aunque es necesario rebajarle a dicha hornacina unos 20 cms. Para que entre la imagen, quedando los presentes en realizar las obras necesarias.” 

[7] Ib. folio 8. Acta de la sesión de Junta de Gobierno de 30 de Marzo de 2006, en cuyo punto segundo se recoge lo siguiente: “Tomó la palabra el Sr. Hermano Mayor, D. Antonio Calero Ruiz, para informar que ya se ha recibido el permiso para bendecir la imagen del Medinaceli y colocarlo en la Iglesia de la Victoria por lo que era necesario fijar una fecha para celebrar el acto. Tras examinar el calendario y viendo lo apretado que se encuentra por todos los preparativos para la Semana Santa, se optó por que dicho acto tenga lugar el próximo miércoles 5 de Abril a las 8 de la tarde en la Iglesia de la Victoria, teniendo lugar la bendición de la imagen tras la lectura del evangelio. El que suscribe comentó que se debía preparar el mismo montaje que para el Triduo del Nazareno y D. Álvaro Vázquez quedó en recoger el escapulario que ha confeccionado D. Lorenzo Guttemberger. 

       Asimismo los presentes quedaron citados el próximo sábado por la mañana para pintar la hornacina y pared donde se va a colocar al Medinaceli, una vez terminadas las obras llevadas a cabo por los miembros de esta Junta para que cupiese la imagen.” 

[8] Ib. folios 24 y 24 vuelto. Acta de la sesión de Junta de Gobierno de 9 de Noviembre de 2006. 

[9] Ib.folio 33. Acta de la sesión de Junta de Gobierno de 8 de Febrero de 2007. 

[10] Ib. folio 34. Acta de la sesión de Junta de Gobierno de 15 de Febrero de 2007. 

[11] Ib. folio 35. Acta de la sesión de Junta de Gobierno de 8 de Marzo de 2007. 

[12] Ib. folio 37 vto. Acta de la sesión de Junta de Gobierno de 3 de Mayo de 2007.