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sábado, 17 de mayo de 2025

El año en que vecinos de Vejer cambiaron la fecha de la feria de Alcalá





Ismael Almagro Montes de Oca



    El 10 de abril de 1851 era publicado en la Gaceta de Madrid un Real decreto firmado el día anterior, convocando elecciones generales de Diputados a Cortes el día 10 de mayo.[1] Estas elecciones iban a coincidir con la feria de ganados que se celebraba en Alcalá, desde que Fernando VII la concediese en 1830.

    Por aquella época, solo tenían derecho al voto un cierto número de mayores contribuyentes en cada municipio, la mayoría labradores y ganaderos, los cuales tenían marcado en rojo en sus calendarios la feria alcalaína para hacer importantes ventas.

    La coincidencia de estas elecciones con la feria, planteó un grave problema para los electores en nuestra comarca, ya que, al desplazarse a la feria, no podrían votar, motivo por el cual, algunos vecinos de Vejer, días antes de que comenzase, el 17 de abril, elevaron una instancia al Gobernador civil de la provincia solicitándole que aplazase el marcado de ganados hasta que se celebrasen las elecciones, por el perjuicio que les ocasionaba:

“Señor Gobernador de esta Provincia

Los infrascriptos electores vecinos de la Villa de Vejer a VS. con todo respeto esponen: se han propuesto votar un candidato que secunde la política del Gobierno en la elección para diputados que ha de tener lugar en los días diez y once de Mayo procsimo. Esto no lo pueden conseguir si la feria que ha de verificarse en los mismos días en la villa de Alcalá de los Gazules no se difiere hasta el trece, catorce y quince siguientes en razon a que la mayoría de electores forzosamente han de ir a aquel mercado; puesto que la mayor parte de estos son labradores tanto en Vejer como en Medina y Conil, y en estos Pueblos la feria de Alcalá es generalmente el plazo para cumplir las obligaciones, que deven satisfacerse con el importe de las ventas que en ella se verifiquen.”[2]

    Es curioso que, en el escrito, se incida en que, al no votar en estos pueblos comarcanos, los electores de Alcalá (que sí votarían por no tener que ausentarse de su municipio) iban a decidir el sentido del voto en todo el distrito y que ya se sabía a quienes iban a votar los alcalaínos:

“Ningun perjuicio causa el que se difiera la feria hasta después de la elección una vez que se instruyan de ello en la Provincia desde luego: por el contrario de faltar los electores a emitir sus votos en los Pueblos de Medina, Conil y Vejer, la villa de Alcalá por si solo decidirá la elección, y es muy probable triunfen los enemigos de la política del Govierno que tienen sus mayores fuerzas en aquel punto, con perjuicio de los intereses del distrito, y de la opinión general, llevando además la elección en si mismo un marcado espíritu de nulidad, por la imposibilidad en que se ha puesto a la mayoría del distrito para emitir sus sufragios.= Por tanto =

A. V. S. suplican se sirva determinar como se pretende por no causar perjuicios a los intereses y derecho de estos electores. Vejer 17 de Abril de 1851.

(Rubricado)

Diego José de Luna

Juan Castrillon

Miguel Morillo

A ruegos de D. Juan Manzorro Jose Mª Prieto

Miguel Salcedo y Nuñes

Juan Muñoz

Antonio Puertas

A ruego de Juan Desente y de Juan Lopez Tinoco Fernando Rodriguez

A ruegos de D. Jose Lopez Tinoco = Juan Rodriguez

Jose Mª Ortega y Bermudez

Antonio Rodriguez

Nicolas Rodriguez

P. Molina”
 



    Ante estas “poderosas” razones, al gobernador civil no le quedó más remedio que posponer la feria, tal como comunicó a los alcaldes de Alcalá y Vejer:

“Sor Alcalde de Alcala de los Gazules

Mayo 1º de 1851

    Con esta fha en vista de instancia presentada a mi autoridad por D. Diego Jose de Luna y Dn Juan Castrillon y de las razones qe en ella esponen, he dispuesto qe la feria que debe verificarse en esa villa y qe deber tener principio el día 10 del actual dure este año, tres días mas qe en las anteriores.

    Lo digo pª los efectos oportunos.”

    Aunque de la respuesta del gobernador pueda deducirse que la feria se alargase tres días más, por la prensa de la época, hemos podido verificar que, efectivamente, lo que se hizo fue postergar tres días el inicio de la misma:

“Feria. La de Alcalá de los Gazules, provincia de Cádiz, que ha sido concedida recientemente por S. M., se celebrará en los días 12, 13 y 14 del actual.

    Los pastos, rastrojos del prado y mercado de la feria de mayo, se han guardado hace tiempo para que los ganados disfruten este beneficio, sin interés ni estipendio alguno.

    El rio Barbate, que atraviesa el prado y mercado, tiene aguas en abundancia.

    Estan tomadas las disposiciones necesarias para la comodidad y seguridad de los feriantes.

    Se han dado los oportunos avisos para que haya mayor concurrencia de ganados y de toda clase de efectos y especies.

    Esta feria por la época en que se celebra, promete ser de las mejores de Andalucia.”[3]



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NOTAS

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sábado, 24 de agosto de 2019

Cuando la Feria se mudó al Paseo




Ismael Almagro Montes de Oca 

       Por todos es conocido que antiguamente la Feria se celebraba en la calle Real y Alameda de la Cruz, pasando a instalarse en el entonces Paseo de Mochales, hoy Paseo la Playa, en la década de los años 20 del siglo pasado. Pero ¿Cuándo se produjo exactamente dicho traslado y cuáles fueron los motivos? Vamos a intentar responder a estas preguntas. 

     Sabemos que en 1926 la feria aún no había cambiado de sitio, pues para la de Septiembre de dicho año, el alcalaíno Miguel García García solicitó al alcalde el 25 de agosto lo siguiente: 

“Que aproximándose las fiestas de Feria de esta población solicita a la Corporación de su digna Presidencia, le sea concedido el sitio que biene ocupando con su puesto de turrones y otros efectos hace mas de veinte y cinco años, al sitio Plaza de Montes de Oca previo el pago de los Arbitrios establecidos…”[1]


       Al año siguiente, la feria de Mayo también se celebró en su ubicación primitiva, pues se conservan fotografías de la época donde en la artística portada puede verse el año de 1927. 



       Asimismo, al igual que en años anteriores, se vuelve a pedir la instalación del puesto de turrón de Miguel García, aunque esta vez es su viuda, Francisca García Villar, quien lo solicita: “Que siendole necesaria autorización para establecer un puesto de turrón y avellanas en la proxima feria de mayo de esta población en el sitio en que hace años viene concediéndosele…” 


       Sin embargo, la de Septiembre ya se celebrará en el Paseo de Mochales, puesto que existen varias peticiones al alcalde para instalar puestos en dicho Paseo. 

       Así, el 26 de julio, Vicente Jiménez Fernández solicita “instalar una caseta en el paseo de Mochales para el despacho de bebidas durante los días de la feria de Septiembre próxima entre la Plaza de Toros y la casa de la Dionisia con trescientos ochenta centímetros de largo por doscientos setenta de largo…” 


         Esta petición fue aceptada por la Comisión Permanente del Ayuntamiento en la sesión ordinaria del 30 de julio, con la salvedad de que debía ser instalada en el lado opuesto al solicitado, “próximo a la cancela de la fábrica de electricidad donde terminan las piedras que forman bardo, parte que queda libre.”[2]

       Días más tarde, el 13 de agosto, Juan Salas Domínguez pidió “Que habiendo de celebrarse las tradicionales fiestas de feria y Velada de Nuestra Sra de los Santos en esta solicita le sea concedido sitio en el paseo Mochales para instalar una caseta y dedicarse dichos días a la venta de Café vino y licores” [3]

       La Corporación, aceptó su solicitud, tras pedir al Sr. Salas que presentara un croquis o diseño de la caseta. 



      Las actas de las reuniones de la corporación municipal de aquella época no reflejan absolutamente nada sobre el cambio de ubicación de la feria, que suponemos se adoptó por ser el Paseo de Mochales un espacio más abierto y extenso que permitía la instalación de puestos y casetas. 

       Sin embargo, este cambio no fue del gusto de todos los alcalaínos, puesto que contó con el rechazo de los propietarios y regentes de los bares y locales de la zona de la calle Real y Alameda, que habían visto  cómo sus ventas en la feria habían caído estrepitosamente, lo que provocó que en agosto de 1929 solicitasen al alcalde que la feria contase con dos recintos feriales, uno en el Paseo de Mochales, para celebrar la feria de día y otro, en su ubicación antigua, para celebrar la feria de noche: 

“AL SEÑOR ALCALDE PRESIDENTE DEL ILUSTRE AYUNTAMIENTO DE ESTA CIUDAD. 

      Los abajo firmantes, todos mayores de edad, con domicilio en esta población, que forman la mayoría de contribuyentes por el concepto de Comercio é Industria, en lo referente a establecimientos de cafes, cervecerías y como más procedente sea, exponen: 

      Que por razones que desconocen y sin que con ello se beneficie el éxito de los festejos que en las ferias de Mayo y Septiembre se celebran en esta ciudad, desde hace dos años se viene celebrando tales festejos en el Paseo de Mochales, hoy Toscano Dalmau, en vez de las calles General Primo de Rivera y Plaza de Montes de Oca, como siempre se ha venido haciendo, por ser los sitios más céntricos y donde se encuentra todo el comercio de esta ciudad, con escasísima excepción. 



      No pretendemos monopolizar el derecho al despacho de nuestros artículos; pero si queremos evitar, como nos viene sucediendo desde el traslado de los festejos, que nuestros establecimientos sufran una casi total paralización, por no haber casi nadie en las calles principales del pueblo, de lo que resulta que en época en que debiera intensificarse nuestras ventas, por encontrarse en el pueblo casi todos los que habitualmente residen en el campo, no sólo no ocurre así, sino que, por el contrario, disminuyen nuestras ventas, por la atracción de los festejos en otros parajes. 

      No dejamos de comprender que muchos de los festejos tienen lugar más apropiado en el paseo antes dicho, para tampoco se nos escapa que puede armonizarse todo, de forma que, sin perjudicársenos, como hoy ocurre, se repartan los festejos y tampoco se perjudiquen los dos o tres establecimientos situados en el Paseo Toscano Dalmau. 

      Entendemos que la mejor forma de armonizar los intereses de todos, sin perjudicar el éxito de los festejos es establecer que estos se celebren durante el día hasta las ventidos horas en el Paseo dicho y desde esa hora hasta la una del día siguiente o hasta la hora conveniente, con arreglo a lo que hasta ahora se ha venido haciendo, se traslade la Banda de Música a la Plaza de Montes de Oca para dar conciertos, alumbrándose en la forma extraordinaria que antes se hacía dicha Plaza y la calle general Primo de Rivera. 

      Como puede apreciar V. S. no son nuestras pretensiones egoístas, pues solo nos anima el deseo de poder recuperar algo de los muchos quebrantos que en el año sufrimos, dada la mala época que atravesamos, ya que es la única forma de poder atender nuestros compromisos como comerciantes y como contribuyentes. 

      En su virtud 

       SUPLICAMOS a V. S. se digne ordenar lo procedente al objeto de lo que esta solicitud se interesa. 

       Es a más de justicia, gracia que no dudamos alcanzar de V. S. cuya vida guarde Dios muchos años. 

Alcalá de los Gazules a 8 de agosto de 1929. 

(rubricado) 

P. O. Ramón Camacho     
Francisco Arroyo        
Vicente Jiménez                      
Diego Fernández
A ruego de Franco Barrio por no saber firmar Juan N. Pacheco
 P. O. de Pedro Grimaldi por no saber lo hace a su ruego Juan N. Pacheco 
Firma ilegible                         
Manuel Villar 
Francisco Villar 
Antonio Piña                          
Antonio Montes de Oca        
Jerónimo González 
Manuel Sandoval                   
Antonio Gallego 
María Torres Amador            
Miguel Delgado 
Juan ¿?                                   
Juan Pereira”[4]

      Finalmente, la Corporación decidió no acceder a las peticiones de los empresarios por la proximidad de la feria y acordó que en las sucesivas ferias se estudiase el tema con suficiente antelación, aunque todo parece indicar que, definitivamente, los tiempos habían cambiado para nuestra Feria. 

      Por tanto, podemos afirmar que la Feria de Septiembre de 1927 fue la primera en celebrarse en el Paseo la Playa.



NOTAS

[1] Archivo Municipal de Alcalá de los Gazules. Legajo 448. Licencia aperturas establecimientos 1873-1963 448 

[2] AMAG. Comisión Permanente 1926-1928. Libro 57 folio 119 vto. 

[3] AMAG. Legajo 448. Licencia aperturas establecimientos 1873-1963 448 

[4] AMAG. Expedientes varios. Legajo 288

sábado, 29 de agosto de 2015

Pregón de Feria 2015




Ismael Almagro Montes de Oca
Agrupación Musical Ntro. P. Jesús Nazareno


Las notas de las trompetas
son la voz de mi  Pregón,
tus calles, el pentagrama,
tu fiesta, nuestra ilusión.

Hoy toco a los cuatro vientos
y pregono a España entera,
el orgullo que yo siento:
nacer bajo tus cielos azules
y llevarte por bandera,
Alcalá de los Gazules.

     Romera mayor, damas de honor, autoridades, paisanos y amigos todos.

       Cuando hace apenas un mes nos propusieron a la Agrupación que diésemos el Pregón de Feria, supimos que por fin se acababa nuestra particular travesía del desierto. 

      Conscientes de la dificultad que conlleva hacer este pregón, aceptamos porque no nos podemos negar a cantar, aunque sea con nuestros instrumentos a nuestro pueblo.

      Antes de empezar queremos aprovechar esta tribuna para agradecer el trabajo y la dedicación de cuantos han pasado por nuestra Agrupación, que han sido muchos en los 17 años de nuestra andadura musical, así como dar las gracias a cuantos nos han apoyado en nuestros proyectos. 

     Decía un antiguo pregonero que venía a cantar a esta fiesta con el oficio de las campanas, que no es otro que el de alborotar el aire. Y qué si no, hacemos nosotros con nuestros instrumentos. Alborotan el aire nuestras notas para anunciar la fiesta, alertando los sentidos. El pentagrama sirve para romper la monotonía de la vida diaria. La música anuncia días de asueto, jolgorio y diversión.

     Hoy os proponemos que nos acompañéis en un viaje musical por la feria de nuestro querido Alcalá, un viaje en el tiempo y la memoria para rememorar ferias pasadas, abrir el álbum de los recuerdos para volver a vivir sentimientos pasados, como pórtico a esta fiesta que hoy abre sus puertas. 

LA FERIA EN EL SIGLO XIX

        Aunque Alcalá ya contaba con una feria de ganado en mayo desde 1830, una de las más antiguas de la provincia, el 27 de agosto de 1851 la reina Isabel II le concedió otra, a celebrar los días 12, 13 y 14 de septiembre. La feria que hoy se inicia, cumple por tanto su 164 edición.

      Al igual que en mayo, esta feria de septiembre se celebraba en el Prado, aprovechando las aguas del rio Barbate y la abundancia de pastos de los terrenos colindantes.  Se celebraba allí gran cantidad de compra-venta de ganado de labor y principalmente de cerda, para aprovechar la bellota de nuestros montes.

     La feria suponía un paréntesis entre el fin de los trabajos agrícolas y el comienzo de la nueva campaña.

     Pero no siempre se celebró en las mismas fechas. A los pocos años de su fundación, debido al escaso éxito comercial, se trasladó su celebración hasta finales de septiembre, coincidiendo con la festividad de San Miguel.

      A mediados de los años 60 del siglo XIX sufriría un nuevo cambio de fechas, trasladándose a los tres primeros días de septiembre.

      Durante la segunda mitad de ese siglo Alcalá vive una etapa de prosperidad. Cuenta con una población en torno a los 9000 habitantes y en este periodo se le concede a nuestro pueblo el título de ciudad y a la Virgen de los Santos, el título de Patrona.   Llega el agua corriente desde los Regajales, aunque no por ello, se pierden las filas de cántaros junto al Pozo de arriba en busca del preciado elemento.  Continúa el ir y venir de gente a la fuente de la Salada, del Rabilero o de las Viñas.


     Hay además otras mejoras que vienen a hacer un poco más fácil la vida de nuestros antepasados, como la construcción de la carretera que nos une con Medina, la llegada del telégrafo y la estafeta de correos.

      Pero no todo va a ser negocio en estas ferias decimonónicas. Al caer el sol el ambiente se traslada calle de la Salada arriba para celebrar el lado lúdico de la fiesta. Los paseos por la Alameda y la calle Real se convierten en la principal distracción en las todavía calurosas noches, donde los alcalaínos con bombín acompañan a las damas con trajes hasta los tobillos, bajo la luz de las farolas de carburo, que en vez de apagarse como de costumbre a las 12 de la noche, permanecen encendidas hasta el amanecer de forma extraordinaria, en todas las calles del pueblo, por insignificante que fuera el sitio donde estuvieran colocadas. Es feria.

      Los más pudientes alternan en el casino o en el “café cantante” de Francisco Arroyo en la Plaza de la Cruz.

Noticia recogida en el periódico "El Comercio" el 14 de noviembre de 1877.

     Y como en toda fiesta, no falta la música. A veces llegan músicos foráneos para el deleite de todos.  En 1868 son unos músicos italianos los que amenizan la feria con arpas y violines.

¿Os imagináis como seria aquella escena?

(suena la dona e mobile de verdi y salen a pasear dos personajes con vestidos decimonónicos)

       Esos mismos músicos, en un ademán premonitorio, llegan a interpretar el Himno de Riego en la calle Real, días antes del triunfo de la revolución del 68. Seguro que no sabían que a muy pocos metros de allí, en el convento de Santo Domingo, fue donde se gestó el levantamiento que dio origen al trienio constitucional de 1820 y a Riego, fama universal y la pieza que interpretaron con el tiempo, pasaría a considerarse el himno de la República. 

      Suenan también las notas de las charangas militares de las tropas establecidas en nuestro pueblo, que aprovechando el ambiente festivo, cambian el afinado toque de retreta de cada tarde en la Alameda por alegres melodías.

      Otras veces, la animación corre a cargo de la banda municipal. Por cierto, llegó a contar con un director de prestigio, Francisco Marín Delgado, quien en 1884 estrenó en la plaza de toros de Cádiz el pasodoble “Saludo Torero” dedicado al espada Fernando Gómez “El Gallo” y otro más dedicado a Antonio Ortega “El Marinero”.

1884  08  15 - La Palma. Edición del 15 de agosto de 1884.   

       Pero si tenemos que hablar de música en esta época, como sinónimo de fiesta, y con la fiesta, el baile, no podemos olvidarnos de un tesoro muy nuestro, el baile típico alcalaíno, hoy por desgracia casi perdido, que antaño se bailaba en las ocasiones festivas y que espera aletargado a que alguien, ayuntamiento, asociaciones, colegios, quien sea, tenga el valor y el coraje de devolver a la vida de manera estable, aquel baile para que no perdamos nuestro patrimonio cultural, nuestras raíces y se baile en nuestras principales fiestas.

      Seguro que todos sabéis que nos referimos al Gazpacho de Alcalá. Permitidnos hoy el atrevimiento de tocarlo con nuestros instrumentos y aún más, la osadía de intentar bailarlo.

(suena el gazpacho y entran dos figurantes vestidos con el traje típico)


LA FERIA EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XX

      Con la llegada del siglo XX, Alcalá se desparrama hacia el arroyo de Lerma, buscando espacios más llanos y cómodos.  El número de alcalaínos supera ya las 10000 almas. Atrás van quedando el bombín y la chistera para dar paso al sombrero de ala ancha.  Llega por fin la luz eléctrica y el teléfono. 

      Y mientras el asfalto nos comunica con Algeciras, todos los días sale el Correo a las 6 de la mañana para Cádiz, en un viaje interminable que duraba 4 horas. ¿Sabéis cuanto costaba ese viaje en 1912? la nada despreciable cantidad de 7 pesetas con 50 céntimos.

      Son años de vendedores ambulantes por las calles pregonando a voz en grito, los productos de nuestras huertas y campos, como aquel que se le escuchaba a un vendedor de brevas:

Ya le picó el pajarito a las brevas
Brevas maduras
Las doy a prueba por perra chica.

      O aquel otro que pregonaba entre los puestos del mercado en la Plazuela de Blasa, hoy Plazuela de los emigrantes, uno de los frutos exquisitos de nuestra tierra, los higos chumbos:

Con mi caña y mi borrico,
mi cenacho y mi serón,
a coger higos me aplico
por ganar mi mantención.


Pongo mi puesto en la esquina.
Allí me harto de gritar
<<A los higos sin espinas,
por un cuarto, una pechá>>

Con mi caña y mi borrico,
mi cenacho y mi serón,
a coger higos me aplico
Por ganar mi mantención.

Pongo mi puesto en la esquina.
Allí me harto de gritar
<<A los higos, Marinita,
Acabaítos de coger;
Estos no tienen pepita,
son dulces como la miel >>

¡zafaríes, ahucíes y brevales!

(suena la música interpretando este pregón)

      Durante las dos primeras décadas del siglo, las ferias siguen celebrándose en la Alameda, donde se coloca una artística portada para dar compañía al entonces novísimo reloj y engalanando la plaza con farolillos, mientras multitud de toldos jalonan las aceras y bajo los cuales venden sus productos los puestos de turrón y se instalan las tómbolas con juguetes, relojes y objetos de porcelana fina.


      Las noches se presentan muy animadas en los distintos casinos y círculos como el liberal Moret, el de los republicanos, viticultores o el círculo conservador y en los cafés de la Alegría o del Comercio.  En la misma plaza, la Iglesia de la Victoria luce más blanca que nunca tras ser devuelta a la vida tras décadas en el olvido. 


      Y mientras todo esto sucede, abajo, junto al hoyo de la fábrica, el nuevo paseo de Mochales le va ganando la partida a la Alameda y calle Real como lugar de esparcimiento. Por su amplitud termina imponiéndose como lugar para celebrar la feria y velada en honor de la Virgen de los Santos.

       Pronto se colocan las primeras casetas de feria, como aquella que en 1927 instala Juan Salas Domínguez para la venta de café, vino y licores durante la feria y velada, o aquella otra que monta el mismo año Vicente Fernández Jiménez entre la Plaza de Toros y la casa de Dionisia, haciéndole la competencia al café de Bernal. 



      Llegan las atracciones de feria, para deleite de pequeños y mayores, el tío vivo junto a la plaza de toros, los voladores junto al monte sarria.

     Son ferias en blanco y negro, de la visita anual de los que viven en el campo. Y son ferias de toros, desde que el 2 de septiembre de 1893 se inaugurara el coso alcalaíno a los pies del cortinal de Santo Domingo. 

     Otra fiesta de aquella época, el carnaval alcalaíno, nos ha legado un precioso documento musical con la crónica de la inauguración.

Alla en la feria septiembre
Del año noventa y tres,
Se estrenó la hermosa plaza
Con toros de Peñalver.

Al salto de la garrocha,
Al tirar de las mulillas
Al manejo de la espada,
Al jincar las banderillas.

<<Agualimpia>> mató al toro,
Baldomero la puntilla,
Llamaremos a Buyón,
Que tire de las mulillas

(suena la música interpretando este coplilla)

      En las corridas de feria, entre los aficionados que abarrotan el graderío, la banda de música pone el ambiente festivo, deleitando al respetable tocando multitud de pasodobles.


     Seguro que alguna vez se interpretó uno dedicado a un paisano nuestro, Fernando Romero “Lagartijilla” banderillero que fue de las cuadrillas de Agualimpia y Rodolfo Gaona y que perdió la vida en la plaza de toros de Madrid en 1909.

     Triste destino el de nuestro paisano, que perdió la vida el mismo día que se estrenó su pasodoble.

(suena un fragmento del pasodoble “Lagartijilla”)

       Y hablando de pasodobles, no podemos olvidarnos de mencionar a otro alcalaíno, músico profesional, nacido en nuestra tierra en 1903, Juan Amador Jiménez, que fuera director de las bandas de música de Marmolejo y Andújar, localidad que cuenta con una banda que lleva su nombre. Conocido en toda España por ser el compositor del pasodoble “Ayamonte”, compuso además otros muchos, marchas de procesión y sobre todo partituras de romería.

      El maestro, desde la distancia no había olvidado su tierra y compuso un Himno a la Virgen de los Santos para que se tocara y cantara en Romería. Envió las partituras al ayuntamiento alcalaíno, donde permaneció más de treinta años inédito, olvidado en un cajón.

     Esta Agrupación musical, tuvo la dicha de estrenarlo el 10 de septiembre de 1999. ¿Os acordáis? 

(suena un fragmento del Himno a la Virgen de los Santos de Juan Amador)


      Son también los años duros de la guerra y las cartillas de racionamiento, del estraperlo y del maquis.

     Las notas alegres que salían de los instrumentos de la banda de música, ahora se han tornado en tragicómicas en las charlotadas de corridas celebradas en la feria.

      El joven valiente alcalaíno que se ponía ante los astados ha dejado paso a otros paisanos, convertidos en bufones, en el hazmerreir del pueblo. En la memoria colectiva  quedan nombres como Batata o el Gran Potoco de Alcalá, auténticos quijotes del sur que un día soñaron salir a hombros por la puerta de la plaza de toros en las corridas de feria, mientras la banda les dedica un pasodoble.

(suena el pasodoble Francisco Alegre)


LA FERIA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX

     Y así, entre toros y pasodobles, doblamos la esquina del medio siglo. 

      Poco a poco, los malos tiempos quedan atrás. Son tiempos de camiones cargados de seras de carbón y de la Valenciana esperando para partir dirección Algeciras, desperdigando personal por los campos del Rocinejo o el Jautor.  De nómadas de circos y domadores de fieras en el hoyo del paseo.

      Suenan melodías en las radios con las coplas de Concha Piquer, Juanito Valderrama, Manolo Escobar y una pléyade de artistas de bata de cola, mientras Botones se afana por sacar adelante su banda de cornetas.

     Poco a poco, Alcalá se despereza y llegan nuevos vientos de modernidad. Los grandes colegios del Convento y El Parque.  Se construye la Biblioteca, el hotel y la piscina municipal. Llega la caja tonta para hacerle competencia a las ondas hertzianas, mientras se gastan las tardes de domingo paseando hasta el ventorrillo Ortega.

      Vuelta a vuelta, giro a giro, siguiendo los surcos de los discos de vinilo, la juventud alcalaína se desmelena a ritmo de rock and roll. Las patatas fritas de la barraca de Juan Romero llevan la sal de las notas que los Rangers han tocado en su almacén. 


     Son tiempos de pantalón de campanas y chaquetas con amplias solapas. Son tiempos de guateque

(suena un fragmento de “Saca el whisky cheli”)

      Y llega también el butano, que convierte el carbón en cenizas y sentencia a medio pueblo. El otro Alcalá, el que habita en Cataluña, en Cádiz, en Algeciras, el Alcalá emigrante. Y como los sueños de aquellos alcalaínos, el hoyo también acaba sepultado.  Es el triunfo de lo artificial sobre lo natural, el finiquito de la cal, la renuncia a nuestra identidad andaluza para dar paso a los pisos de la caja de Ahorros,  o el edificio de la hoy Escuela de adultos.  La barriada del Larios, mirador privilegiado del castillo de naipes que forman las casas de Alcalá. Instantáneas aún en blanco y negro de Ricardo el retratista o de Fotos López. 

     Ferias de pregón y damas en la Alameda, de efímero albero taurino sobre el hoyo con el pueblo como palco y andando el tiempo, el parque como caseta.  Mañanas alborotadas con el desfilar de fóraneas bandas en diana floreada.  La banda del Saucejo anunciando la fiesta. 

     El Paseo José Antonio de bote en bote.  Junto a la plaza de toros, los caballitos de Pepín, dando vueltas infinitas mientras los artísticos equinos hacen las delicias de los más pequeños.  Y para los mayores, la Noria, las cunitas, los coches choques. Entre naranjo y naranjo, los puestos de turrón. Dolores la turronera.


       En el parque se mezclan la música de la orquesta pachanguera con las voces de artistas consagrados. Francisco, Mari Trini, Elsa Baeza, mientras fuera, algunos se afanan en burlar la vigilancia y colarse en el concierto, evitando la taquilla cual almonteño rociero, dando el salto de la reja.

      Son ferias que acaban el sábado de madrugada, cambiando el bullicio en el paseo por el resonar de los cascos de los caballos desfilando hacia el Prado para hacer el camino hasta el santuario. Por el camino del Barbate miles de peregrinos en busca de María de los Santos. 

     Como música de fondo, los versos de Manolo Caro en las gargantas del coro de la Peña Amigos del Camino: “Quien no ha visto el camino desde el San José…”

       Y desgranando calendarios, la feria del paseo de la Playa se nos fue quedando pequeña, velada anclada en el pasado, tanto que muchos alcalaínos parecían turroneros, viajando por la comarca de feria en feria, buscando en las ferias vecinas lo que faltaba en la nuestra.


LA FERIA EN EL SIGLO XXI

      Así, hasta que llega el nuevo siglo. En el Alcalá de nuevas barriadas periféricas, el de la autovía, otra vez el recinto ferial busca mayores espacios para expandirse y crecer. Se aleja cada vez más del casco urbano, para acabar en el Monte Ortega, rodeado de Parque natural.

     En un mundo globalizado, nuestra feria también se ha globalizado. Ahora es igual que las demás ferias, con sus casetas ordenadas, su calle del infierno (para los padres), aunque aquí siempre serán LOS CACHARRITOS. 

     Ganamos la feria de día, si el levante y el calor lo permiten.  Y por la noche, macro botellona de la juventud en el hormigonado anfiteatro, eso sí, con unas vistas magníficas, con toda la feria a sus pies y el pueblo como telón de fondo.  Y en las casetas de la juventud, la música a todo tren. 

      Pero si hay que poner una música a esta feria, no puede ser otra que aquella que ha conseguido colonizar las ferias de toda Andalucía: las sevillanas.

(la banda interpreta unas sevillanas)

      Feria es sinónimo de alegría, de música, del reencuentro con familiares y amigos, y como buenos andaluces, convertiremos durante cuatro días el ágora de la feria en nuestra casa común, la casa de todos.

      Pero a decir verdad, sí hay algo que hace distinta a nuestra feria del resto. Desde su origen, las ferias de nuestros bisabuelos, de nuestros abuelos, de nuestros padres, nuestras ferias, no son sino el pórtico de otra fiesta, la Romería, la del encuentro de los alcalaínos con su Madre.

      Terminemos pues, este viaje imaginario por la feria, su historia y su música, como acaban todas las ferias.

      Y así, nos vamos buscando la blanca ermita y los olivos centenarios, nos vamos buscando a la Señora, buscando a María de los Santos, para llevarle las súplicas y los rezos de su pueblo en forma de canción. Hoy hacemos nuestra aquella que se convirtió en un himno del Camino y la romería, La Salve del Coro de la Peña Amigos del Camino.

(la banda interpreta la Salve)

¡Viva Alcalá!

¡Viva la Virgen de los Santos!



Alcalá de los Gazules, 27 de Agosto de 2015


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sábado, 15 de agosto de 2015

Sobre las ferias de los 70


     Seguimos echando una mirada retrospectiva a las ferias del pasado a través de carteles y programas  oficiales. Hoy le toca el turno a las ferias de los años 70 del pasado siglo.

1970










1971



1972








1974




viernes, 7 de agosto de 2015

Sobre las ferias de los años 60



     Ahora que la feria esta a la vuelta de la esquina y para romper un poco con la monotonía, ya que estamos en verano, vamos a echar un vistazo a las ferias de los años 60 del siglo pasado a través de la cartelería y programas oficiales, con anuncios de marcas comerciales alcalaínas,algunas de las cuales todavía están activas. Destacar también las películas que echaban en el cine Andalucía durante la feria.

1965

















1966







1969