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sábado, 26 de junio de 2021

La fundación del convento de Santa Clara de Alcalá de los Gazules (y III)




     Prosiguen las obras adaptando las casas para el convento, pero escasean los fondos, pues el dinero prometido por el duque no termina de llegar, lo que obliga a que en agosto de 1578 diversos vecinos realicen escritura de Obligación de diferentes limosnas para ayuda de la obra. [40] Así hasta que en 1580 las remodelaciones hechas en los edificios permiten por fin la llegada de las monjas. Obligadas por sus Reglas a observar los votos de pobreza, castidad, obediencia y permanencia en el convento donde ingresan, sólo rompían este último voto excepcionalmente, como indicaron Rodríguez Becerra y González, [41] cuando era necesario un traslado para fundar una nueva institución. Esto es lo que sucede en el nuevo convento alcalaíno. Los regidores encomendaron al escribano del Cabildo, Diego Quevedo, las gestiones para traer a las que habrían de fundar el convento, y el 25 de julio llega con las dos primeras monjas del convento, Doña Juana y Doña Beatriz de Mesa, procedentes del convento de Santa Clara de Utrera. [42] Tan solo dos días más tarde, ambas escriben un memorial al obispo para que las nombre Abadesa y Ministra, a la vez que le piden que acepte al convento bajo su jurisdicción.[43] Si bien en 1575 y en 1578 el obispo no quiso hacerse cargo del convento, ahora, ya con las monjas en Alcalá, el 30 de julio, finalmente firma un decreto admitiendo al convento en su jurisdicción y nombrando a las anteriores, Abadesa y Maestra de Novicias.[44] Al día siguiente, 1 de agosto, las monjas cumplen las diligencias dando la Obediencia y sometiéndose al obispo.[45]

     Casi año y medio después de la llegada de las monjas, por fin se reciben los cien ducados que el duque fallecido había dejado al convento. Los abonará el Hospital de Bornos, que, como heredero universal, tuvo que hacer frente a estos gastos. Así consta en las Cuentas de Fábrica de dicho Hospital:

“A Pedro Dominguez en nombre del monesterio de Monjas de Alcala en primero de diciembre de mill y quinientos y ochenta y uno de la manda que el duque les hizo. 37 U 500”[46]

     Si la donación ducal fue anual, parece ser que no se cumplió porque solo tenemos constancia de este único pago. El cabildo alcalaíno, por su parte, seguirá los años siguientes aportando dinero para el convento, en forma de limosna de troncos de bellota. Así ocurre en 1582, 1587 y 1589.[47]

     Debemos revisar igualmente la relación entre las monjas de ambos conventos, puesto que se publicó que en 1597 partieron del de Alcalá para fundar el de la sierra, las monjas Dª Isabel De Roa, para ejercer de abadesa, Dª Catalina Ginés, de vicaria, Dª Inés de Arceo y Dª Juana de Reynosa [48] y a luz de la documentación que sobre la fundación del convento bornicho se conserva en el Archivo Diocesano de Jerez, debemos precisar que la Historia de la llegada de las alcalaínas fue ligeramente distinta.

      El 11 de junio de 1597 se produce la llegada y el ingreso en el convento de Bornos de 6 monjas procedentes del convento de Santa María de las Dueñas de Sevilla más cuatro novicias. [49] El 15 de junio el propio San Juan de Ribera consagra la Iglesia y el día 25 se les entregan los hábitos a monjas y novicias. Pero en menos de un mes, las monjas se marchan a su convento. No consta la llegada de las monjas alcalaínas, pero sí que Dª Isabel de Roa ya se encuentra en Bornos el 14 de diciembre, pero ejerciendo como Vicaria, no como abadesa. Como tal aparece en la toma de hábitos de otra alcalaína Dª Maximiana de la Concepción Jiménez Roa, que entra como novicia:

“En catorce días del mes de Diciembre de mil y quinientos y noventa y siete años, por comisión del Señor Doctor Muñoz de Ocampo, Canónigo de la Santa Iglesia de Sevilla y Visitador de este Convento de Corpus Christi, y nombramiento de la Señora Marquesa de Tarifa, Patrona de este Convento, di el Hábito de Novicia para Monja del Coro, conforme la Regla de Santa Clara, a Doña Maximiana de la Concepción, hija de Juan Jiménez Marrufo, difunto, y de Doña María de Roa, viuda, vecina de Alcalá de los Ganzules, a la cual examiné primero conforme al Concilio tridentino, cuyo examen está junto en esta hoja; los demás recaudos de nombramiento e información y comisión están en poder de Doña Isabel de Roa, Vicaria de este Convento de Corpus Christi.”

     No será la única alcalaína que ingrese en el nuevo convento puesto que siete días más tarde, el 21 de diciembre, ingresa otra alcalaína: “di el Hábito para Monja del Coro, conforme a la Regla de santa Clara, a Doña Juana de Piña Calderón, hija de Antón Martínez de Ortega y de Ana Ximénez Calderón, vecinos de Alcalá de los Ganzules”

      Nada más entrar el año nuevo, el 10 de enero de 1598, toma el hábito en dicho convento otra alcalaína, Dª Leonor de Ayllón y Mirabal, hermana del ilustre Obispo Mirabal

“En sábado, diez días del mes de enero de mil y quinientos y noventa y ocho año, por comisión del Señor Doctor Muñoz de Ocampo, Canónigo de la Santa Iglesia de Sevilla y Visitador de los Conventos de Monjas de la dicha Ciudad y de éste de Corpus Christi, y por nombramiento de la Señora Marquesa de Tarifa, Patrona del dicho Convento, di el Hábito para Monja de Coro, conforme a la Regla de Santa Teresa, a Doña Leonor de Ayllón, hija de Juan Ruiz de Ayllón y de Doña Beatriz de Miraval, vecinos de Alcalá de los Ganzules, a la cual examiné primero conforme al Concilio Tridentino, cuyo examen e información y comisión y presentación y nombramiento están juntos en esta plana, y, aunque la dicha Doña Leonor de Ayllón recibió el Hábito en un mismo día y hora con Doña Juana de Medina, hija de Antón de Medina, la dicha Leonor de Ayllón es más antigua, porque había estado dentro del Convento tres días antes que se le diera el Hábito, por estar yo, que se lo di, ausente en Sevilla y así la dicha Doña Leonor fue primero examinada y la que primero entró en el Convento.”

      Meses más tarde, será la alcalaína Dª Inés de Arceo, la que se incorpore al convento del Corpus Christi, toda vez que existía el convento en nuestra localidad. Dª Inés era sobrina de la monja del mismo nombre que partió de Alcalá el año anterior y que ahora ejerce de abadesa:

“En sábado, once días del mes de abril de mil y quinientos y noventa y ocho años, por comisión del Señor Doctor Diego Muñoz de Ocampo, Canónigo de la Santa Iglesia de Sevilla y Visitador General de los Conventos de Monjas, sujetos a la Jurisdicción ordinaria de la dicha Ciudad, y de este de Corpus Christi, y por nombramiento de la Señora Marquesa de Tarifa, Patrona de este dicho Convento, di el Hábito par Monja de Coro del dicho Convento, conforme a la Regla de Santa Clara, a Doña Inés de Arceo, hija de Pedro Manuel de Olando y de Doña Catalina de Ortega, su legítima mujer, vecinos de Alcalá de los Ganzules, examinándola primero conforme al santo Concilio Tridentino, cuyo examen está en esta plana y hoja, la información y nombramiento y mandamiento del dicho Señor Visitador está y queda en poder de la Señora Doña Inés de Arceo, Presidente de este dicho Convento y tía de la dicha Novicia.”

     No será la última alcalaína en tomar los hábitos en Bornos, puesto que el 24 de septiembre, toma los hábitos como monja de Coro Dª Leonor de Piña, hija de García de Piña Trujillo y de Dª Isabel de Palacios Bohórquez.

      Resulta curioso este trasvase de alcalaínas al convento de Bornos, desconociendo los motivos por los que se producen, aunque que bien pudo estar motivado por la falta de espacio en el de Alcalá. No olvidemos que las obras en Alcalá continuaron hasta bien entrado el siglo XVI. Sin ir más lejos, en la documentación del Archivo Diocesano de Jerez se recogen escrituras de casas que se compraron para incorporarlas al convento hasta 1662.


      Para terminar, comparemos la fundación de los conventos de Alcalá y de Bornos para ver las evidentes diferencias entre ambas, que demostrarán claramente que la equiparación que se hacía de estos cenobios no fue real. En Bornos, en 1571 el Duque deja sus bienes para levantar una Casa-Hospital o Colegio para hidalgos. En Alcalá, en 1556 es un simple vecino, Juan de Mesa, quien deja sus casas para una obra pía. El de Bornos será destinado a partir de 1593 para convento de monjas, tras obtener la licencia otorgada por el Papa [50], mientras que, en Alcalá, ni el obispo ni el provincial de la Orden quieren hacerse cargo del convento. En Bornos será el hijo del Duque, San Juan de Ribera, el que se haga cargo personalmente de la obra, mientras que, en Alcalá, ni la casa ducal ni el propio santo se involucran en el proceso. En definitiva, será el ayuntamiento el que promueva la fundación y serán los alcalaínos los que contribuyan con sus limosnas a levantar el convento de Santa Clara.

VÉASE NOTA 34: "Por quantos esta carta de poder vieren como nos el convento  presidenta monxas de señora  santa clara yntramuros de esta villa de alcala de los gazules conviene a saber doña elbira de coronado presidenta en el dicho convento y doña beatris de mesa y doña ysabel de roa y doña ysabel de almonte y doña catalina xines y doña madalena de truº y doña jeronima de escobar y eredia monjas conventuales en el dicho convento "


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domingo, 23 de mayo de 2021

La fundación del convento de Santa Clara de Alcalá de los Gazules (II)





      Le sucede como II duque su hermano Fernando, que, tras posesionarse, realiza una visita a nuestra localidad en los primeros días de octubre.[15] Aquí los regidores le muestran la orden que dictó su hermano y al conocerla, pide que se envíe a Sevilla para que los albaceas testamentarios del finado, la marquesa de Villanueva y el Prior de la Cartuja de Santa María de las Cuevas de Sevilla, tuviesen conocimiento de la misma.: 

“En este cabildo sus mds trataron de como su ex dl duq my sor vido la orn q el exmo duq qesta en gloria su fermano dio sobrel fazer del monstiº de monjas/ y como su exª mdo  q se le enviase a Sevilla el traslado della pa tratarlo con la muy ylla señora la marqsa de vªnueva su fermª y el sor por de las cuevas de la cibdad de Sevilla albazeas del dho sor duq y proveer q se de lo q su exª mdo pr la dha cedula” [16]

       Estando de visita en Alcalá, al abordar el tema del monasterio de monjas, el duque, aconsejado por alguien que desconocemos, aunque sospechamos del Vicario Cazalla, ordenó que se hiciese en la ermita de San Vicente, en el actual cementerio: 

“y porq su exª del duq mi señor fue ynformdo q el sitio pa fazer el dho monesterio convenia fazerse en la yglia (iglesia) de san biseynte y su exª por esta ynformon proveyó q se fiziese allí…” [17]



      Sin embargo, los regidores entienden que las casas de Juan de Mesa están mejor situadas que la ermita y al existir ya edificaciones, se ahorrarían costes: 

“es sitio mejor y mas acomodado y esta en lo mejor y mas principal pte (parte) las casas q fueron de juan de mesa el viejo pa fazerse en ellas el dho monesterio y ay mas largued pa poder labrar y en las dhas casas ay piezas fechas q pueden servir en el dho monestiº y q se escusaria de fazerlos de nuevo y gastar en el los dyneros/ y fundmte toda la gente de tomo? desta villa les paresce q ansi q se faga en estas dhas casas/ y no en otra pte entendiendo lo que conviene/ y q no se faga en san bysente” 

       El 22 de octubre, el cabildo acordó solicitar al duque que aceptase su propuesta e incluso mandar a un representante para hacerle ver las ventajas de dicho sitio: 

“se de noticia desto a su exª pa que mande fazerlo en las dichas casas de juan de mesa/ y no en otra pte dándole qta (cuenta) del benº (beneficio) q dello se sigue/ y de los ynconvens q ay de fazerse en otra pte distinta en san bise (Vicente) / y q si fuere menester sobrello vaya pa (parte) deste cabildo a ello/ e informe a su exª de lo q en ello conve y como este cabdo y si convie todo el pueblo e la mayor pte señala el dho sitio pa el dho monastiº” [18]

       Descartamos la hipótesis defendida por Fernando Toscano sobre que había indicios de la existencia del convento en vida del primer duque, Per Afán de Ribera,[19] pues cuando este falleció, ni siquiera se había acordado su ubicación. Asimismo, también habría que descartar la afirmación del mismo autor de que la fundación del convento se realiza sobre el palacio ducal, ya que, como hemos visto, no es mencionado en ninguna parte. Hay que aclarar que suelen identificarse las casas ducales como cercanas a la Puerta Nueva, que tradicionalmente se ha identificado con la Puerta del Sol, dándose por hecho que dichas casas estaban en la Plaza Alta. Sin embargo, la Puerta Nueva era una entrada del recinto amurallado existente en la zona de la Plazoleta donde se unen las calles San Juan de Ribera (San José), San Vicente y Collado.[20] El palacio ducal debió estaba situado en torno a la actual Plaza Collado, donde incluso hasta época relativamente reciente, a mediados del siglo XX, se seguía conociendo a un edificio como “almacenes del duque”,[21] que debe ser el mismo que en documentación el siglo XVI se menciona como “cocinas del duque”:

“En este Cabº se mdo q ninguna persona sea osado de echar vasura ni otra inmundiçia alguna por el postigo del muro d la cozina de su exª ni por el dho muro por q daña el camino de abaxo de la puerta nueva…”[22]

      En el relato de la visita del II duque, encontramos otra muestra de que la casa ducal no estaba en la Plaza Alta: 

“A las dos oras despues de comer uinieron todos los caualleros y gente principal del lugar á palacio aconpañar a su Excelencia á la plaza a donde fue seruida de yr á pie. Yvan con su Excelencia sus tres hijos, y las damas y dueñas y otras mugeres que en su servicio traen. Llego á la casa que le tenian aderezada en la plaza habia dos ventanas aderezadas de sitiales y almohadas para sus Excelencias y los señores y otras dos de alhombras para las mugeres. Pareziole á mi señora muy bien la plaça,… En esto se acabó el dia, y sus Excelencias se bajaron de las bentanas y se fueron á palacio acompañados de todos los caballeros de la fiesta, y dejandolos en palacio, se fueron á sus casas.” 

       Parece obvio que dichas casas estaban en otro lugar, pues tuvieron que ir a pie desde su palacio a la Plaza y después de la fiesta, abandonaron la casa desde donde presenciaron el espectáculo y regresaron a palacio. 

      Las actas de cabildo recogen varias referencias en este sentido, como sucede en julio de 1565, fecha en que varios vecinos solicitan que “manden fazer reparar y aderesar la calle que va de la Puerta Nueva, por cima de los cortinales de maña que se haga alli una carrera para caballos porque es cosa de q ay mucha necesidad y esta debaxo de la casa de su exª de la que se vera pasar la carrera y que será muy servido de ello”[23]

      Los cortinales mencionados son lo que hoy conocemos como Paseo San Juan de Ribera, situados justo debajo de la casa ducal. 

      Tendrán que pasar varios meses para que tengamos nuevas e importantes noticias sobre el convento. El lunes 18 de febrero de 1572, los regidores tratan sobre el asunto porque la obra sigue sin comenzarse por falta de fondos, ya que el dinero donado por el duque fallecido aún no se ha recibido. Aunque no ha llegado hasta nosotros la manda original, parece ser que ascendía a cien ducados anuales: 

“En este cabildo se trato como no se traen los cient ds (ducados) q el duq my señor q sea en gloria mdo pa la obra del monestiº q se te (tiene) de fazer de monjas en esta villa/ en cada un año/ y como por no traerse los pimos cient ds desta mª esta suspensa el comensar a labrar” [24]

        El duque había ordenado además que el Cabildo alcalaíno debía aportar otros tantos ducados anuales: “y como la disposyçion de exª pide q se mde obligación en esta vª con q se darán otros tantos cada un año pa la obra del dho manestiº/” 

       Los regidores habían acordado con el nuevo duque, en la visita del año anterior, que el Cabildo aportaría cincuenta ducados durante diez años, mientras que los otros cincuenta, los aportarían varios vecinos que se comprometían para ello. Acuerdan además que la parte del Cabildo se pagaría, como se había hecho en la edificación de otras iglesias y ermitas en los años anteriores, recurriendo al echo o tronco de bellota, [25] que consistía en donar el dinero que pagaban los criadores de cerdos por la bellota de un número de alcornoques que pertenecían a los Propios. Además, si el dinero del tronco no era suficiente, se haría una colecta entre los vecinos. 

      Efectivamente, el Cabildo ejecuta la parte que le corresponde con prontitud, pues pasado tan solo un mes, ya se había dado un tronco para el monasterio de monjas, [26] y de igual manera hacen los vecinos, pues el 23 de marzo un grupo de ellos realizan una escritura de obligación para ayudar económicamente a la obra del convento durante diez años. [27]

     Sin embargo, terminará el año sin que se hayan iniciado las obras y en enero del año siguiente, el beneficiado Diego de Santetiz eleva una queja al cabildo porque aún no se había señalado sitio para el monasterio, motivo por el cual, la casa ducal no había dado curso al libramiento de cien ducados anuales que había dejado previsto el viejo duque. Pide además que, señalado el sitio, se envíe testimonio de ello a la casa ducal. [28]

     Nuevamente los regidores, y no el duque, vuelven a elegir el mismo lugar, proponiendo ahora incluir las casas contiguas: “dixeron q señalavan las casas principales q fueron de juan de mesa y d elvira xs (Jiménez) su mugr difuntos por q estan ya (¿?) casas pa obra pia como es la del dho monestiº por q es sitio muy acomodado y esta en lo mejor del pueblo/ y ansy mismo señalaron las casas q estan arrimadas a estas q son las q agora son de la lynde de ambro romo (Ambrosio Romero) y las de juan de mesa y las q fueron del dho q agora son de di ss (Diego Sánchez) de ayllon” 

     Acto seguido, el Concejo da un paso importantísimo para que se lleve a cabo el proyecto, pues hasta ahora no había nadie encargado del mismo y nombra como mayordomo del monasterio a Pedro García de Jódar, para que, en representación del Cabildo, hable con los propietarios de las casas señaladas y las compre, llevando además la cuenta de los gastos del monasterio. 

     Pero existe además otro problema. El vicario Cazalla llevaba tiempo viviendo en las casas de Juan de Mesa, [29] por lo que, en marzo, los regidores escriben al obispo para que autorice al Concejo a arrendar dichas casas y para que mande al vicario pagar lo que debía de alquiler desde que las disfrutaba. [30]

     La situación no variará hasta que el 10 de enero de 1575 Francisco de Mesa presenta una instancia ante el cabildo. Es entonces cuando el Concejo propone la Orden monástica que ha de establecerse en el convento, la de Santa Clara y acuerdan pedir licencia al obispo para que dependan del Provincial de los franciscanos: 

“se acordó q se escriva al señor obpo de Cadiz por concejo y alcaide del qº pidiéndole q sea servido dar liz q las dhas monxas pr q an de ser de sta clara ques de la orden de los francos q su sª q señ (señale) la obediencia y esten debaxo del gobierno y su (¿?) del provincial de los francos” [31]

    Asimismo, solicitan al prelado que autorice establecer el convento sobre las casas de Juan de Mesa, para que su hijo acate definitivamente esa decisión: “y pa q de liz (licencia) q se faga el dho monestiº en la casa q fue de juº de mesa el viejo q esta señalado pa ello pr ser mejor acomodado q ay en todo el lugar y q la Ca (carta) se de al dho franco de mesa pa q la biere” 

      El obispo lo autoriza y ese mismo año, las casas de Juan de Mesa son traspasadas por fin al monasterio. Fernando Toscano menciona estas escrituras de traspaso como el documento más antiguo referente al convento, dando por hecho que ya existía, porque las recibe Hernando Ruiz “mayordomo y médico del convento” [32] Sin embargo, este dato es erróneo, pues este personaje no podía ser el médico del convento ya que aún no había monjas habitándolo. En realidad, Hernando Ruiz era mayordomo de la obra del convento y médico de profesión. En Alcalá ya en 1563,[33] lo encontramos como médico de la villa al menos desde 1571. [34]

      Las obras seguirán su curso y en los años siguientes reciben la aportación municipal en forma de limosna del tronco de bellota. Así, en septiembre de 1576 el mayordomo Hernando Ruiz pide dicha limosna junto a las cofradías de Consolación y Veracruz. [35] Idéntica petición se efectúa justo un año después, especificándose esta vez que es para el monasterio de la Purísima Concepción,[36] que es el nombre oficial que recibió el convento alcalaíno. 

     Hasta este momento, no hemos encontrado ninguna referencia de la existencia de iglesia o ermita alguna donde se establece el convento. Sospechaba Fernando Toscano que pudo edificarse sobre la ermita de Santa Catalina, aspecto este totalmente descartado, pues queda probado que dicha ermita estaba fuera del recinto amurallado, en el camino de la Salada, sobre la antigua ermita de San Sebastián. [37]

     Sin embargo, el 4 de junio de 1578, el Provincial de Andalucía y Reino de Granada de los Frailes y Monjas de la Regular Orden de San Francisco, Pedro Correa, otorga una escritura de renuncia del derecho que tenía a la Iglesia de Nuestra Señora de Esperanza en que se fundaba el convento de Santa Clara en esta villa: 

“En el nombre de dios. Amen yo fray po correa ministro provincial de la andaluzia e reyno de granada de los frayles y monjas de la regular oservancia del seráfico sant francisco digo que por quanto me a sido fecha rrelacion que mis predecesores an rrescebido e aceptado la caza e yglezia de nra señora de la esperança de la villa de alcala de los ganzules la qual se edificava para monjas de santa clara según la voluntad de los fundadores e q fray Simon moyano guardian que fue del monesterio de las veredas de la villa de utrera de la horden de sant franco por amiçion del muy rreverendo padre fray garcia de rrybera ministro provincial que a la zazon será tomo la posecion de la dha caza e yglezia por ante escrivano publico de la dha via de alcala por tanto en la mejor forma y manera que de dro a lugar por mi en mi nonbre de la dha provincia huzando del poder y facultad que tengo me desisto e aparto e abro mano de qualquier dro e acción que en qualquier manera la dha provincia e yo en su nonbre tenga e le pertenesca de la dha casa e yglezia e todo lo (¿?) e transfiero en el juez hordinario y en los patrones que son e fueren de la dha casa e yglezia para que puedan fazer e disponer della a su voluntad o en quien de dro pertenece le doy por ninguna (¿?) e canselada e de ningún valor y efecto la dha poseçion tomada en nonbre de la dha provincia de san francisco todo lo qual fago en (¿?) de la yglezia rromana e por vtud de los breves apostolicos para ello recevidos de la dha provincia por los sumos pontifices por quanto para ello tengo cauzas que me mueven justas e bastantes en testimonio de lo qual otorgue la presente ante la presencia de franco Navarrete escribano de su mag publico de esta dha villa e de los susoescriptos que es será y otrogada en la villa de bejer de la frontera en el monasterio de sor san franco della miércoles quatro días del mes de junio de mil e quios e setenta y ocho aos y el dho sor otorgante al qual yo el dho smo doy fee que conozco. Lo firmo de su nombre en el rregistro desta carta los que fueron presentes Alo montero e alo berea cirujano e simon moz de molina vos desta villa fray pedro correa ministro provincial paso ante mi franco Navarrete escribano de su mag y publico______ 

Yo franco nabarrete scro de su m real y puco de la va de bejer por el exmo duq mi sor preste fuy y lo fize escevir y fiz aquí mio signo a tal” [38]


"la caza e yglesia de nra señora de  esperança de la villa de alcala de los ganzules"

      Esta es la primera noticia que se tiene en la Historia de Alcalá sobre esta iglesia, totalmente desconocida hasta ahora. De todas formas, no debió estar en la misma zona fundacional del monasterio, pues no parece lógico renunciar a su posesión si iba a formar parte del mismo. Es posible que esta iglesia desconocida sea la ermita de San Vicente, también conocida como ermita del Buen Suceso, sobre la que se quiso fundar el monasterio y que en un momento indeterminado entre 1571 y 1577, fechas en que Fr. García de Ribera fue provincial, el Obispo la cediera a la Orden franciscana. 

     El mismo mes de esta renuncia, se solicita al obispo que admita bajo su protección al convento y que se instituya de Santa Clara, [39] por lo que parece claro que ni el obispo ni el provincial de los franciscanos aceptaron bajo su jurisdicción al convento anteriormente. 

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sábado, 24 de abril de 2021

La fundación del convento de Santa Clara de Alcalá de los Gazules (I)


Ampliación del artículo elaborado  para la Revista de Apuntes Históricos y de Nuestro Patrimonio 2020, que por culpa de la Pandemia, se ha publicado en 2021


Ismael Almagro Montes de Oca 

       La Historia del convento de Santa Clara de Alcalá, a pesar de ser una institución religiosa que estuvo activa en nuestra localidad durante más de tres siglos y medio, es sumamente desconocida. Las causas principales que favorecieron ese desconocimiento fueron el hermetismo propiciado por el carácter de clausura del convento, que lo convertía en un mundo aislado en pleno corazón de Alcalá, del que apenas se sabía lo que ocurría dentro, y el traslado definitivo de las monjas al convento de Bornos en 1950, llevándose toda la documentación con ellas. 

      En las próximas líneas vamos a arrojar luz sobre el asunto y desentrañar el enigma de la fundación [1], dando a conocer el verdadero origen y descubriendo todo el proceso hasta la llegada de las monjas. 

      Tan sólo Fernando Toscano escribió unas cuantas páginas sobre los orígenes del convento [2], que se pueden resumir en el siguiente párrafo de su libro: 

“el convento de clarisas se funda por voluntad y dotación del Duque don Perafán, con la anuencia del II Titular y sucesores, y con la ejecución y protectorado práctico de San Juan de Ribera, quien aúna voluntades, compromete al concejo, obtiene licencias oportunas y acaba la readaptación de la Casa para Convento.” 

      Sin embargo, esta visión de la fundación se nos antoja bastante maquillada, sustentada en datos sin contrastar, fruto quizás del anhelo de dicho historiador de realzar, dar prestigio y categoría a dicha Institución, de ennoblecerla, pues como veremos, en el establecimiento de las clarisas en Alcalá, apenas intervendrán el primer Duque y sus sucesores, ni existen pruebas de la participación de San Juan de Ribera en el proyecto. Decía Fernando que el Concejo tuvo carácter de Compatronato del convento, subordinado al principal patrocinio del Duque, pero resulta que la Historia es justo al revés, será el cabildo alcalaíno, junto con los propios vecinos, los que promuevan y favorezcan la llegada de las monjas, como iremos viendo. 

     Hay que aclarar que resulta complicado establecer la fecha exacta de fundación del convento, pues se trata de un proceso que suele durar años y habría que diferenciar al menos dos etapas, una primera, que comprendería la donación de bienes, protocolos, licencias civiles y eclesiásticas, inicio de obras, etc. y una segunda, con el inicio de la vida de las monjas en comunidad. 

     En el caso que nos ocupa, la primera noticia que conocemos referente al convento, se produce en el cabildo que celebran los regidores alcalaínos el 30 de enero de 1570, donde por primera vez se habla de establecer un monasterio de monjas: 

“En este cabº se vido una peton (petición) firmada de ciertos vos (vecinos) desta vª (villa) pr la qual pidieron q pe (que porque) en la casa q fue de juº de mesa esta señyado pr prima y segda istancia q se aga la restitución q mdo (mandó) el suso dho (¿?) q sus mds den orden como en ella se faga un monestio de monjas pues es bien puco (público) pa las hijas de vos desta vª y su comarca y q se suplique al sr obpo de cadiz que ansy lo provea” [3]




      El principio de todo parece estar en el testamento de Juan de Mesa, que dejó algunas de sus propiedades para destinarlas a algún tipo de obra pía, no sabemos si específicamente para fundar un monasterio. Este vecino, perteneciente a la nobleza alcalaína, ejercía el cargo de alcaide de justicia al menos desde 1542[4] y fue nombrado juez de mesta para el año de 1546.[5] Casado con Elvira Jiménez y padre de al menos dos hijos, Bartolomé y Francisco de Mesa,[6] debió contar con una situación económica bastante holgada, pues llegó a tener varios esclavos[7], además de contar con ganados[8] y ser propietario de tierras en la zona de la loma de Maina.[9] Falleció con anterioridad al 3 de enero de 1556.[10] Entre sus herederos hubo cierta reticencia a entregar las casas y posiblemente entablaron un pleito, de ahí que se mencione en el Cabildo que sus propiedades están señaladas en primera y segunda instancia para tal fin. Este pleito también explicaría la dilatación en poner en marcha el proyecto, ya que median 14 años entre el fallecimiento de Juan de Mesa y el momento en que los vecinos piden que se ejecute su voluntad. Lo que sí parece claro es que el Ayuntamiento alcalaíno, recogiendo las peticiones de los vecinos, se pone al frente del proyecto e inicia los contactos tanto con el duque como con el obispo para obtener los pertinentes permisos. 

      Efectivamente, los regidores escriben una carta al obispo, que es contestada por el prelado al mes siguiente, desentendiéndose del asunto, por lo que el 6 de marzo vuelve a reunirse el cabildo y acuerda tratar con el obispo el establecimiento del monasterio en su próxima visita a Alcalá. En el mismo cabildo se produce una petición del beneficiado Francisco de Cazalla, que nos arroja más luz sobre todo este asunto: 

“…muchos le vienen alquilar las casas q fueron de juº de mesa/ y el qria (queria) q se cumpliese la voluntad de su exª (excelencia)/ y porpq parece q el sor obispo no provee en lo q se le a pedido q sus mds vean lo q en ello se podrá fazer y respondiose q si el dho bendo (beneficiado) la puede alquilar q lo faga con condición q el q arrendare salga della y la desocupe pa q puedan labrar qndo se obiera de fazer”[11]

      Podemos deducir de aquí que el cabildo sí debió recibir el beneplácito del duque,[12] al que, aunque autorizara la fundación, no podemos considerar como promotor puesto que no dispuso bienes ni posesiones para tal fin, como veremos más adelante. El hecho de que sea el cabildo quien autorice al beneficiado para alquilar las casas que tenía en custodia, mientras no se inicien las obras, demuestra el carácter de promotor del Ayuntamiento. Estamos por tanto ante un proyecto local, puesto que, si fuera ducal, difícilmente tomarían decisiones sin el consentimiento del duque. 

      Es probable que la autorización de Per Afán de Ribera estuviera fechada tres meses después de este cabildo, el 21 de junio de 1570, pues esta fecha es reseñada en 1910, cuando aún estaba activo el cenobio alcalaíno, por la Abadesa Sor Leonarda de Jesús y María como de la fundación del convento.[13]

      En este estado de la situación, el duque fallece en Nápoles el uno de abril de 1571. Deja como heredero universal de sus bienes libres al Colegio-Hospital de la Sangre que ordenaba edificar en su villa de Bornos. En su testamento tan sólo aparece una referencia a nuestra localidad, concretamente una manda de doscientos ducados a los pobres de la villa de Alcalá.[14] Si realmente fuese el duque el promotor, lo hubiese dejado recogido entre sus últimas voluntades, tal como hizo con el que ordenó fundar en la localidad serrana. 

      No obstante, el duque, cuando tuvo noticias de la iniciativa para fundar el convento, quiso contribuir y ordenó que se remitiese cierta cantidad de dinero para ayudar a la obra, orden que no llegó a ejecutarse antes de su muerte. 

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NOTAS

[1] El contenido del presente artículo toma como base las investigaciones llevadas a cabo para la conferencia “Alcalá hace cuatro siglos”, dentro del programa de actos del cuarto centenario de la cofradía del Nazareno de Alcalá, pronunciada en la Iglesia de la Victoria el 22 de septiembre de 2016. Asimismo, ha sido revisado y aumentado con la información contenida en un libro perteneciente al convento alcalaíno localizado en el Archivo Diocesano de Jerez por su director, D. Domingo Gil Baro, dentro de la documentación relativa al convento de Corpus Christi de Bornos. La existencia de este libro, desmiente la afirmación de Fernando Toscano acerca de la pérdida de los papeles del convento durante la Guerra de la Independencia en Cádiz. 

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sábado, 24 de junio de 2017

Las Monjas de Santa Clara y del Beaterio en 1888


Ismael Almagro Montes de Oca

      El Archivo Municipal de Alcalá conserva una serie de padrones de habitantes desde 1850 en adelante que contienen una valiosa información, pues en ellos se recogen datos de los moradores de cada casa de cada calle de nuestra localidad, recogiéndose datos como la edad, profesión, fecha de nacimiento, lugar de nacimiento, años en Alcalá en caso de ser foráneos, etc. que, a buen seguro, pueden hacer las delicias de quien esté interesado en descubrir sus raíces.

     En el padrón de 1888, entre los vecinos de la calle Sánchez Aguayo, aparecen recogidas todas las monjas que habitaban el Convento de Santa Clara. Son un total de 18, a las que hay que añadir una pupila y una pensionista. Llama la atención que más de la mitad no sean naturales de Alcalá.

Religiosas del Convento de Santa Clara

NOMBRE
EDAD
LUGAR NACIMIENTO
Sor Mª  Encarnación de San José Romero
37
Sevilla
Sor Catalina de Sto. Domingo Almagro
60
Alcalá
Sor Juana Mª de los Ángeles Ruiz
45
Vejer
Sor Antonia del Corazón de Mª Vázquez
60
Cartaya (Huelva)
Sor Benita del Corazón de Jesús García
43
Lebrija (Sevilla)
Sor Mª del Amor de dios del Puerto
42
Alcalá
Sor Ana de Sta. Rita de Jesús Pantoja
50
Vejer
Sor Mª de la Concepción Bautista
27
Alcalá
Sor Antonia del Patrocinio Tamayo
34
Vejer
Sor Mª de Santa Clara de Puelles
37
Alcalá
Sor María de los Santos Álvarez
36
Lora (Sevilla)
Sor Manuela de San Francisco Acedo
24
Jimena
Sor Francisca de San Rafael Bautista
23
Alcalá
Sor Joaquina de Santa Teresa Hormigo
25
Alcalá
Sor María de San Antonio Acedo
26
Jimena
Sor María de Sta. Rosa Benítez
23
Alcalá
Sor Leonarda de Jesús Mª Gallego
37
Monesterio (Badajoz)
Sor Mª del Socorro Arroyo
31
Gaucín (Málaga)
Dª Mª de los Dolores Bornis Fernández
6.5
Sevilla - pupila
Dª Isabel de la Jara Álvarez
73
Alcalá - pensionista



       Otro tanto ocurre en la calle Ángel de Viera con el Beaterio de Jesús, María y José, habitado entonces por 15 hermanas, 2 postulantas, 2 pensionistas y 2 educandas. Tan sólo 5 son originarias de Alcalá. En este listado se incluye además la labor que desarrollaban dentro del Beaterio.


Religiosas del Beaterio


NOMBRE
EDAD
LUGAR NACIMIENTO

Sor Catalina del Manzano Sánchez   
47
Alcalá 
Hermana Mayor
Sor Antonia de Jesús María García  
72
Benaocaz       
Vicaria
Sor Mª Antonia del Corazón de Mª Bravo
47
Grazalema
Provisora
Sor Florentina Mª de los Ángeles Meléndez
35
Jimena
2ª sacristana
Sor Catalina de S. José Sánchez y Sánchez
35
Alcalá 
maestra
Sor Mª del Espíritu Santo Illescas
29
Alcalá 
tornera
Sor Telesfora de Santa María Herrera
29
Jimena
maestra
Sor Isabel del Stmo. Sacramto Rodríguez Linares
29
Cartagena (Murcia)
secretaria y maestra
Sor Juana de S. Francisco de P. Cuesta
24
Ubrique
maestra
Sor Manuela Mª de la Asunción Guillen
25
 Alcalá            
Refectolera
Sor Mª Mercedes de St. Gertrudis Morales 
28
Algeciras
Cocinera
Sor Mª Dolores del Corazón de Jesús Serrano
29
Chiclana
1ª enfermera
Sor Mª de Sta. Teresa de Jesús Campos
25
Casas Viejas
maestra música
Sor Mª Dolores del buen Suceso del Águila 
37
Grazalema
maestra
Sor Petra de la Stma. Trinidad Rodríguez     
22
Alcalá
Cocinera
Dª. Fernanda Varo Tercero   
29
Chiclana
postulanta
Dª. Eulalia Navarro y Núñez  
23
Garrobo (Sevilla)
postulanta
María Dolores Rodríguez de la Calle
72
Tarifa
Pensionista
Mª del Carmen Hurtado de Mendoza          
68
Cádiz
Pensionista
Manuela García y García      
15
Los Barrios
Educanda
Juana García y García
9
Los Barrios
Educanda





Fuente: Archivo Municipal de Alcalá de los Gazules. Legajo 182