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sábado, 5 de enero de 2019

La villa de Alcalá de los Gazules en época medieval (y II)



      Durante el período de tregua que abarcó desde 1310 hasta 1333, el monarca castellano Fernando IV concedió a Alcalá de los Gazules como villa de realengo a Alfonso Fernández de Córdoba, el fundador de uno de los linajes más importantes de Andalucía. A cambio de la donación, el señor Alfonso Fernández de Córdoba debía mantener al menos ciento cincuenta hombres de armas para defender la villa[12]. La cesión en señorío de la villa era hereditaria a favor de la sucesión de Alfonso Fernández de Córdoba que posiblemente ejerciera su potestad como alcaide de la villa más que como verdadero señor. El enfrentamiento entre cristianos y musulmanes durante los años 1339 y1344 culminó con la victoria castellana en la famosa batalla del Estrecho. Los historiadores Miguel Ángel Ladero Quesada y Manuel González Jiménez afirmaron que en aquellos acontecimientos lo que se jugaba era un predominio militar y naval, más que territorial[13]. En 1342 el rey castellano Alfonso XI concedió a la villa de Alcalá de los Gazules toda una serie de amplios privilegios para favorecer la repoblación del territorio, lo que atraía de esta manera, nuevos pobladores, dejando entrever que la villa continuaba con una escasa población. Algunos de los privilegios que se le concedieron fueron la exime de lpago de todo tipo de tributos vinculados al carácter territorial y, además, quedaban exentos de pagar toda una serie de impuestos relacionados con las transacciones comerciales. 

     Durante el reinado de Alfonso XI, en 1346, Alcalá de los Gazules recibió el honor de ser calificada como muy noble, real e ilustre, por los heroicos esfuerzos y tenaz resistencia de sus habitantes en los varios asedios que sufrió durante la dominación agarena[14]. Además, tenemos información sobre el alcaide de Alcalá de los Gazules, Lorenzo Hernández de Villavicencio, hidalgo de origen leones que arribó con el rey castellano, quien lo nombró como alcaide y capitán de Jerez y, además, como alcaide de Medina y de Alcalá de los Gazules. 

      La llegada al poder en Castilla de la dinastía de los Trastámara tuvo ciertas consecuencias en la villa, como, por ejemplo, el hecho de que hacia finales del siglo XIV se incorporara al señorío de don Enrique, duque de Medina Sidonia, conde de Cabra y señor de Morón. El único testimonio que refleja la relación del duque con Alcalá es la sentencia de un pleito que se desarrolló en 1395[15]. Este pleito surgió por el enfrentamiento entre las villas de Alcalá de los Gazules y Medina Sidonia. Según la información, los procuradores de Alcalá, Ruy Martínez y Fernán Sánchez, denunciaron las invasiones esporádicas de los vecinos de Medina con su ganado a unos prados limítrofes al río Álamo. El duque don Enrique declaró la sentencia del pleito a favor de la villa de Alcalá de los Gazules. De esta manera, el duque aceptaría el derecho de los moradores y vecinos de la villa a utilizar y aprovechar los echos o las tierras de pastos. En la villa se localizaban, concretamente, la dehesa y echo de Aguijón y el del Río Álamo, donde existen referencias a una posible alquería[16]. La sentencia pone de manifiesto la presencia, como testigos, de Juan Sánchez de Bivanco, alcalde mayor en los señoríos del duque; Gonzalo García de Espinosa, Alcaide de Alcalá; Pero Benítez, antiguo Alcalde de la Villa; y Juan Alfón de Sousa, Alcaide de Medina. 

      A comienzos del siglo XV, la villa de Alcalá continuaría con una escasa población, al igual que, durante los siglos XIII y XIV. La gran parte de la población seguiría desarrollando la ganadería como actividad económica preferente, debido principalmente al hecho de que la villa se ubica en una zona donde abundan los montes y baldíos, tal y como pone de manifiesto el Libro de la Montería de Alfonso XI[17]. Sin embargo, pese a los numerosos intentos de repoblación por decisión de los reyes castellanos, la villa no se configurará como núcleo de población hasta principios de la época moderna. No obstante, su reducida población no impidió el desarrollo de actividades comerciales. 

      Así pues, Alcalá de los Gazules se convirtió en uno de los pueblos representativos donde únicamente podían hacerse los intercambios comerciales durante las épocas de treguas entre el reino de Castillas y el reino de Granada[18]. Hacia 1427, la villa de Alcalá fue considerada como uno de los once puertos secos y el único que se integró para toda la diócesis gaditana.[19]

      A raíz de la definitiva conquista de Jimena en 1456, la villa de Alcalá de los Gazules perderá su condición de avanzada, aunque, en la práctica, la presencia del mundo fronterizo nazarí continuará hasta los últimos años de la Reconquista. Las fuentes manifiestan la activa participación y colaboración de los vecinos de Alcalá, al igual que los de Medina y Jerez en los asedios capitaneados por el duque de Medina Sidonia, don Juan de Guzmán que concluyeron con su definitiva conquista hacia 1462. Hasta mediados del siglo XV, Alcalá de los Gazules permaneció como villa de realengo. Sin embargo, en 1441, el rey castellano Juan II donó la villa como recompensa a su vasallo el Adelantado de Andalucía Per Afán de Ribera por su fidelidad[[20]. Este suceso supone la incorporación de Alcalá al régimen señorial. En definitiva, debemos considerar fundamental el papel que desempeñó Alcalá de los Gazules durante la Edad Media y, de esta manera, resaltar la necesidad de continuar las investigaciones en torno a la trascendencia histórica de esta villa. Para terminar, quisiera hacer alusión a la siguiente cita del poeta latino Horacio: El tiempo saca a la luz todo lo que está oculto y encubre y esconde lo que ahora brilla con el más grande esplendor. 



NOTAS

[12] Idem, p. 215 

[13] Miguel Angel LADERO QUESADA y Manuel ONZALEZ JIMENEZ, “La población…”, p. 216 

[14] Antonio POLEY Y POLEY. Cádiz y provincia. Sevilla, 1901, p. 187 

[15] 1395, abril, 24. Alcalá de los Gazules. El texto sobre el pleito se puede consultar en Miguel Ángel LADERO QUESADA y Manuel GONZALEZ JIMENEZ, “La población…”, pp. 253-255. 

[16] Emilio MARTIN GUTIERREZ. Paisajes, ganadería y medio ambiente en las comarcas gaditanas. Siglos XIII al XVI, Cádiz. Universidad, 2015, p. 187 

[17] Libro de la Montería del Rey Alfonso XI, edición de José GUTIERREZ DE LA VEGA, Madrid, 1877. 

[18] 1422, febrero, 27. Toledo. Este texto está recogido en Juan ABELLAN PEREZ. Documentos de Juan II, Cádiz-Murcia: Universidades, 1984, doc. 53, p. 157. 

[19] 1427, marzo, 14. Toro. Este texto aparece en Juan ABELLAN PEREZ, Idem, doc. 121, p. 339 

[20] Manuel ROJAS GABRIEL, La frontera entre los reinos de Sevilla y Granada en el siglo XV (1390-1481), Cádiz: Universidad, 1995, p. 104.

sábado, 24 de noviembre de 2018

La villa de Alcalá de los Gazules en época medieval (I)


Artículo publicado en la Revista de Apuntes Históricos 2016

Daniel Ríos Toledano

       Esta breve investigación pretende estudiar algunos rasgos fundamentales de la histórica villa gaditana de Alcalá de los Gazules durante la Edad Media. Son escasas las referencias de testimonios escritos del período medieval sobre la villa. Sin embargo. ante la ausencia de fuentes escritas, las intervenciones arqueológicas están permitiendo sacar a la luz nuevos datos. Algunos historiadores han identificado el topónimo Qal'at Saduna o Jawlan [1] para denominar el territorio que se corresponde con el actual término municipal de Alcalá de los Gazules durante el período islámico. Sin embargo, este término no aparece en las fuentes musulmanas, sino que las noticias de las que disponemos proceden de la documentación que apareció a raíz de las conquistas de Alfonso X.

       Tras la invasión musulmana del 711, una gran parte de la actual provincia de Cádiz permaneció integrada durante el periodo del emirato y califato omeya en una única unidad político-administrativa que recibió la denominación de Cora de Sidonia, cuya capital residió en Asido, que fue el nuevo centro político, jurídico, administrativo y religioso. La Cora de Sidonia abarcaba desde la zona sur de la provincia de Sevilla hasta la desembocadura del río Barbate. De esta manera la laguna de la Janda determinaba la división con la Cora de Algeciras [2]. El núcleo rural de Alcalá de los Gazules constituyó uno de los numerosos núcleos de población que se encontraban a caballo entre la Cora de Sidonia y la de Algeciras.

Coras de Al-andalus

       Este asentamiento rural estaba formado por unas principalmente de tribus de origen bereber [3] que, tras la conquista, recibieron numerosas tierras como recompensa por su participación en las campañas militares. El topónimo de Alcalá hace referencia al castillo que dominaba y aún domina en el paisaje. Además, la denominación «de los Gazules» - derivado del calificativo Yazula o Guzzula-se ha señalado como de origen rigurosamente árabe, puesto que puede aludir al nombre de alguna familia de guerreros musulmanes norteafricanos, bereberes o benimerines [4]. El emplazamiento del asentamiento rural en la zona más elevada de la villa responde a las necesidades estratégicas del control del territorio. También Alcalá de los Gazules se convirtió en una importante vía de comunicación terrestre que unía la costa gaditana con la ciudad de Córdoba [5].

      Alcalá de los Gazules goza de un rico patrimonio histórico. Concretamente, del período de dominación musulmán data la fortaleza cuyas características principales nos permiten contextualizarla durante los siglos XI-XIII, es decir, durante el periodo de dominación almorávide y almohade. El castillo se localiza en la zona más elevada del cerro de la Coracha, aunque hoy en día, solamente encontramos los restos de una fortificación. En 1976, P. Antón Solé y A. Orozco Aguaviva calificaron el castillo como "Alcázar con cerca" [6]. Desde la cota más elevada, la fortaleza dominaba el paisaje y desarrollaba su función de proteger y controlar el territorio ante posibles ataques o saqueos. Las intervenciones arqueológicas desarrolladas en torno al castillo han permitido corroborar su datación y, además, la revalorización del patrimonio alcalaíno. [7]

      Durante el siglo XIII se produjo un espectacular avance cristiano hacía las tierras más occidentales de Andalucía. Entre 1225 y 1250 los ejércitos castellano-leoneses de Fernando III habían ocupado las principales ciudades del valle del Guadalquivir. La ciudad de Sevilla, capital almohade había capitulado en noviembre de 1248. Desde la conquista de Sevilla, la influencia castellana aumentó paulatinamente cada vez más entre las desembocaduras del Guadalquivir y Guadalete. El avance cristiano en las comarcas gaditanas provocó una despoblación parcial de las ciudades y las alquerías más importantes. Como consecuencia, se produjeron numerosas repoblaciones del territorio. La presencia cristiana se incrementó a raíz de la revuelta mudéjar de 1264 impulsada por lhn Alhamar desde Granada. A partir de este momento. Alcalá de los Gazules se convirtió en una importante villa que tenía el objetivo de proteger la frontera cristiana junto a otras villas como Vejer y Medina Sidonia. La necesidad de la inmediata repoblación queda reflejada en la promulgación del privilegio rodado de 1268, semejante al de Medina Sidonia, que tenía como principal objetivo incitar la repoblación del territorio concediendo ciertos privilegios como: franquezas a sus pobladores iguales de las que gozaban en Sevilla, exención de diezmos y pechos reales, excepto moneda y yantar, y la reducción de actividades militares en la zona que abarcaba desde el río Guadalquivir al mar. Estas concesiones favorecieron el impulso repoblados tanto en Alcalá de los Gazules como en Medina Sidonia [8].

       En 1279 Alfonso X concedió en donación Medina Sidonia y Alcalá de los Gazules a la Orden de Santa María de España, también denominada como la Orden de la Estrella [9]. En 1282, como consecuencia de la desaparición de la Orden de Santa María, Alcalá de los Gazules fue donada por Alfonso X al señorío de Alfonso Pérez de Guzmán, también conocido Guzmán «el Bueno». Sin embargo, al año siguiente, la villa fue entregada de nuevo a la corona a cambio de los olivares de Monteagudo, lugar más limítrofe al río Guadalquivir, en el término de Jerez, y más alejado de la inseguridad de la frontera [10]. Durante los años 1284 y 1285, Alcalá de los Gazules sufrió numerosas devastaciones provocadas por los benimerines. Estos ataques se vieron frenados cuando el rey Sancho IV decidió reforzar la primera línea de la frontera mediante la incorporación de las villas de Alcalá, Vejer y Medina a la Orden de Santiago.

   Además, de esta manera, el rey castellanos recompensaba a la Orden de Santiago más concretamente, al maestree Pedro Fernández de Mata, por su ayuda para frenar las incursiones benimerines. 

       Alcalá de los Gazules se convirtió en una plazas claves desde donde se iniciaron numerosas expediciones militares que tenía el propósito de hacerse con el control del Estrecho de Gibraltar. Hacia 1294 el mantenimiento de la frontera terrestre suponía un gasto de 222.026 maravedíes, de los cuales 45.170 maravedíes se correspondían con el aporte económico otorgado por Alcalá de los Gazules. Esta cantidad, además, se vio incrementada con el motivo de la inversión de 3.000 maravedíes para reformar y mejorar el castillo de la villa [11]. También, otro gasto importante fue el abastecimiento de alimentación y suministro para la población que se realizaba desde Jerez. Estos hechos muestran la importancia, que ejerció Alcalá de los Gazules como villa de frontera y como territorio idóneo donde iniciar las campañas para llevar a cabo la conquista de Tarifa.

   

NOTAS

[1] Joaquín Valvé, La división territorial de la España musulmana, Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto de Filología, Departamento de Estudios Árabes, p. 326. 

[2] Juan ABELLÁN PÉREZ, Poblamiento y administración provincial en al-Andalus: La Cora de Sidonia, Málaga: Editorial Sarria. 2004 p. 21-23. 

[3] Manuel SÁNCHEZ MARTÍNEZ, "Apogeo y crisis del estado cordobés", Historia de Andalucía I. De Tartessos al Islam, bajo la dirección de Manuel GONZÁLEZ JIMÉNEZ Y José Enrique LÓPEZ DE COCA CASTAÑER, Barcelona: CUPSA Editorial, 1980, pp. 206-211. 

[4] AA. VV. Ruta de los almorávides y almohades. De Algeciras a Granada por Cádiz, Jerez, Ronda y Vélez-Málaga. Gran Itinerario Cultural del Consejo de Europa, Granada: Fundación El legado andalusí. p. 69 

[5] Juan ABELLÁN PÉREZ, Poblamiento y administración... p. 32. 

[6] Pablo ANTÓN SOLÉ Y Antonio OROZCO AGUAVIVA, Historia medieval de la provincia de Cádiz a través de sus castillos, Cádiz: Diputación, 1976, p. 257-262. 

[7] Manuel MONTAÑÉS CABALLERO y Salvador MONTAÑÉS CABALLERO, "El castillo de Alcalá de los Gazules. La recuperación de un patrimonio olvidado", en Apuntes Históricos y de Nuestro Patrimonio Alcalá de los Gazules, 2004, pp. 53-75. 

[8] Marcos FERNÁNDEZ GÓMEZ, "La villa de Alcalá de los Gazules (Cádiz), un enclave fronterizo del reino de Sevilla en la Baja Edad Media", En la España Medieval, n° 18, p. 210. 

[9] 1279, diciembre, 10, Sevilla, Alfonso X dona la Orden de Santa María de España las villas y castillos de Medina Sidonia y Alcalá de los Gazules. El documento se encuentra transcrito en Miguel Ángel LADERO QUESADA y Manuel GONZÁLEZ JIMÉNEZ, "La población en la frontera de Gibraltar y el repartimiento de Vejer" Historia. Instituciones. Documentos, n"4, 1977. p. 229. 

[10] 1283, octubre, 23. Sevilla. El documento se puede consultar en Manuel GONZÁLEZ JIMÉNEZ, Diplomatario andaluz de Alfonso X, Sevilla: El Monte. Caja de Huelva y Sevilla. 1991, pp. 547-548 

[11]  Marcos FERNANDEZ GOMEZ, “La villa de Alcalá…”, p. 214 


sábado, 8 de septiembre de 2018

La villa de Alcalá de los Gazules en época medieval (y II)





       Durante el período de tregua que abarcó desde 1310 hasta 1333, el monarca castellano Fernando IV concedió a Alcalá de los Gazules como villa de realengo a Alfonso Fernández de Córdoba, el fundador de uno de los linajes más importantes de Andalucía. A cambio de la donación, el señor Alfonso Fernández de Córdoba debía mantener al menos ciento cincuenta hombres de armas para defender la villa [12]. La cesión en señorío de la villa era hereditaria a favor de la sucesión de Alfonso Fernández de Córdoba que posiblemente ejerciera su potestad como alcaide de la villa más que como verdadero señor. El enfrentamiento entre cristianos y musulmanes durante los años 1339 y1344 culminó con la victoria castellana en la famosa batalla del Estrecho. Los historiadores Miguel Ángel Ladero Quesada y Manuel González Jiménez afirmaron que en aquellos acontecimientos lo que se jugaba era un predominio militar y naval, más que territorial [13]. En 1342 el rey castellano Alfonso XI concedió a la villa de Alcalá de los Gazules toda una serie de amplios privilegios para favorecer la repoblación del territorio, lo que atraía de esta manera, nuevos pobladores, dejando entrever que la villa continuaba con una escasa población. Algunos de los privilegios que se le concedieron fueron la exime del pago de todo tipo de tributos vinculados al carácter territorial y, además, quedaban exentos de pagar toda una serie de impuestos relacionados con las transacciones comerciales.

       Durante el reinado de Alfonso XI, en 1346, Alcalá de los Gazules recibió el honor de ser calificada como muy noble, real e ilustre, por los heroicos esfuerzos y tenaz resistencia de sus habitantes en los varios asedios que sufrió durante la dominación agarena [14]. Además, tenemos información sobre el alcaide de Alcalá de los Gazules, Lorenzo Hernández de Villavicencio, hidalgo de origen leones que arribó con el rey castellano, quien lo nombró como alcaide y capitán de Jerez y, además, como alcaide de Medina y de Alcalá de los Gazules.

      La llegada al poder en Castilla de la dinastía de los Trastámara tuvo ciertas consecuencias en la villa, como, por ejemplo, el hecho de que hacia finales del siglo XIV se incorporara al señorío de don Enrique, duque de Medina Sidonia, conde de Cabra y señor de Morón. El único testimonio que refleja la relación del duque con Alcalá es la sentencia de un pleito que se desarrolló en 1395 [15]. Este pleito surgió por el enfrentamiento entre las villas de Alcalá de los Gazules y Medina Sidonia. Según la información, los procuradores de Alcalá, Ruy Martínez y Fernán Sánchez, denunciaron las invasiones esporádicas de los vecinos de Medina con su ganado a unos prados limítrofes al río Álamo. El duque don Enrique declaró la sentencia del pleito a favor de la villa de Alcalá de los Gazules. De esta manera, el duque aceptaría el derecho de los moradores y vecinos de la villa a utilizar y aprovechar los echos o las tierras de pastos. En la villa se localizaban, concretamente, la dehesa y echo de Aguijón y el del Río Álamo, donde existen referencias a una posible alquería [16]. La sentencia pone de manifiesto la presencia, como testigos, de Juan Sánchez de Bivanco, alcalde mayor en los señoríos del duque; Gonzalo García de Espinosa, Alcaide de Alcalá; Pero Benítez, antiguo Alcalde de la Villa; y Juan Alfón de Sousa, Alcaide de Medina.

       A comienzos del siglo XV, la villa de Alcalá continuaría con una escasa población, al igual que, durante los siglos XIII y XIV. La gran parte de la población seguiría desarrollando la ganadería como actividad económica preferente, debido principalmente al hecho de que la villa se ubica en una zona donde abundan los montes y baldíos, tal y como pone de manifiesto el Libro de la Montería de Alfonso XI[17]. Sin embargo, pese a los numerosos intentos de repoblación por decisión de los reyes castellanos, la villa no se configurará como núcleo de población hasta principios de la época moderna. No obstante, su reducida población no impidió el desarrollo de actividades comerciales.

                   Así pues, Alcalá de los Gazules se convirtió en uno de los pueblos representativos donde únicamente podían hacerse los intercambios comerciales durante las épocas de treguas entre el reino de Castillas y el reino de Granada[18]. Hacia 1427, la villa de Alcalá fue considerada como uno de los once puertos secos y el único que se integró para toda la diócesis gaditana.[19]

       A raíz de la definitiva conquista de Jimena en 1456, la villa de Alcalá de los Gazules perderá su condición de avanzada, aunque, en la práctica, la presencia del mundo fronterizo nazarí continuará hasta los últimos años de la Reconquista. Las fuentes manifiestan la activa participación y colaboración de los vecinos de Alcalá, al igual que los de Medina y Jerez en los asedios capitaneados por el duque de Medina Sidonia, don Juan de Guzmán que concluyeron con su definitiva conquista hacia 1462. Hasta mediados del siglo XV, Alcalá de los Gazules permaneció como villa de realengo. Sin embargo, en 1441, el rey castellano Juan II donó la villa como recompensa a su vasallo el Adelantado de Andalucía Per Afán de Ribera por su fidelidad [20]. Este suceso supone la incorporación de Alcalá al régimen señorial. En definitiva, debemos considerar fundamental el papel que desempeñó Alcalá de los Gazules durante la Edad Media y, de esta manera, resaltar la necesidad de continuar las investigaciones en torno a la trascendencia histórica de esta villa. Para terminar, quisiera hacer alusión a la siguiente cita del poeta latino Horacio: El tiempo saca a la luz todo lo que está oculto y encubre y esconde lo que ahora brilla con el más grande esplendor.


NOTAS


[12] Marcos FERNANDEZ GOMEZ, “La villa de Alcalá…”, p. 215 

[13] Miguel Angel LADERO QUESADA y Manuel ONZALEZ JIMENEZ, “La población…”, p. 216 

[14] Antonio POLEY Y POLEY. Cádiz y provincia. Sevilla, 1901, p. 187 

[15] 1395, abril, 24. Alcalá de los Gazules. El texto sobre el pleito se puede consultar en Miguel Ángel LADERO QUESADA y Manuel GONZALEZ JIMENEZ, “La población…”, pp. 253-255. 

[16] Emilio MARTIN GUTIERREZ. Paisajes, ganadería y medio ambiente en las comarcas gaditanas. Siglos XIII al XVI, Cádiz. Universidad, 2015, p. 187 

[17] Libro de la Montería del Rey Alfonso XI, edición de José GUTIERREZ DE LA VEGA, Madrid, 1877. 

[18] 1422, febrero, 27. Toledo. Este texto está recogido en Juan ABELLAN PEREZ. Documentos de Juan II, Cádiz-Murcia: Universidades, 1984, doc. 53, p. 157. 

[19] 1427, marzo, 14. Toro. Este texto aparece en Juan ABELLAN PEREZ, Idem, doc. 121, p. 339 

[20] Manuel ROJAS GABRIEL, La frontera entre los reinos de Sevilla y Granada en el siglo XV (1390-1481), Cádiz: Universidad, 1995, p. 104.