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sábado, 30 de agosto de 2025

La construcción del antiguo puente del Prado sobre el río Barbate. Nuevos datos



Ismael Almagro Montes de Oca



    En artículo anterior, di a conocer cómo el ayuntamiento alcalaíno se encargó de la construcción de un puente sobre el rio Barbate. (véase: https://historiadealcaladelosgazules.blogspot.com/2022/10/historia-de-la-construccion-del-antiguo.html)

    Hoy aportamos un par de documentos que nos pueden ayudar a precisar la fecha en que se levantó.

    Si bien los trabajos se iniciaron en 1604 y estaban ya concluidos en 1610, dos nuevos documentos nos delimitan la fecha de construcción del puente.

    El primero de ellos está fechado a primeros de febrero de dicho año y es la aceptación del oficio de depositario de los dineros destinados a la obra por parte de Francisco Román Pericón:

    “el concejo justicia y Regmiº desta villa nonbro a mi el dho franco Roman pericon por depositario de los mrs para la obra y fabrica de la puente del rio de barvate termno desta villa y para los dhos gastos a mandado librar mill ducados en diego gonsales de xodar vºs desta villa mayordomo de los propios y rentos de la para dar quenta con pago de los mrs que para el dho efeto se me entregaren por tanto por esta carta otorgo e conozco que acepto el dho oficio de tal depositario de la dha puente y me obligo de lo usar bien y fielmte sin fraude ni encubierta alguna según que de drº soy obligado y de dar quenta con pago de todos los maravedís y otras cosas que para la dha fabrica de la dha puente del rio de barvate me fueren entregados en el dho posito cada e quando que me fuere mandado por el dho concejo o sus diputados o cualquier juez conpetente que de la causa deva conozer y pagare todos los alcances que me fueren fechos…” [1]

    Tanto por el nombramiento (¿haría falta nombrar un depositario si la obra estuviese avanzada o a punto de finalizar?) como por la cantidad que se manda librar (1000 ducados, un tercio del coste final) nos hace suponer que efectivamente, el grueso de la obra tuvo que desarrollarse en 1609.

    Además, un segundo documento de julio del mismo año, apunta en la misma dirección. Por el mismo, conocemos que los ladrillos para el puente se realizaron muy cerca de allí, en un tejar existente en el rio Fraja, que estaba a cargo de dos vecinos de Gibraltar, Alonso Tomas y Fernando Rodríguez, a quienes el Concejo de Alcalá encargó la elaboración de 38300 ladrillos, una cantidad ciertamente importante. Una vez entregados, ambos dieron un poder a un beneficiado de la Parroquia para que los cobrara en su nombre:

    “damos nro poder cunplido quan baste de drº se requiere al bendo Don alonso de la guardia Altamirano vºs desta dha villa que esta preste especialmte para que por ellos y en su ne pueda recibir aver e cobrara en juicio e fuera del del concejo justª y Regimº desta viª y de sus bes (bienes) y rentas y de quien y con drº puede y deve treinta y seis ducados y cinco rs que se me restan debiendo de treinta y ocho mill y trecos ladrillos que tengo fechos y entregados en la tegera de fraja termo desta villa para la fabrica de la puente de barvate a raçon de ocho ducados cada millar con (¿?) y de lo que recivieren y cobrare pueda dar y otorgar cartas de pago finiquito…”[2]


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NOTAS

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sábado, 15 de octubre de 2022

Un cementerio bicentenario



Ismael Almagro Montes de Oca


    Prácticamente desde que existen las iglesias, éstas se convirtieron también en Campo Santo donde recibían sepulturas los cristianos.

    En Alcalá, la Parroquia de San Jorge, al ser el templo principal desde 1524, era también el lugar preferido por la mayoría de vecinos para ser enterrados, aunque solo los privilegiados se podían permitir el lujo de tener tumba propia en alguna de las capillas del templo, mientras que, al resto se les enterraba en el llamado Panteón, un cementerio que se hallaba junto a la Sacristía y a espaldas del altar mayor, zona hoy ocupada por dependencias del Beaterio. La iglesia del convento de Santo Domingo era el otro lugar escogido por los alcalaínos para recibir sepultura, aunque en el resto de ermitas también se practicaban enterramientos, pero en menor medida.

Detalle de un plano sobre la toma del castillo por tropas francesas en septiembre de 1811
donde se observa la ubicación del cementerio de la Parroquia y del Panteón


    Normalmente este tipo de sepulturas en las iglesias solían estar a poca profundidad y mal selladas, y muchas veces eran reutilizadas, trasladando los restos a osarios, por lo que la falta de higiene y salubridad caracterizaban estos enterramientos, achacándoseles ser un foco de enfermedades, especialmente a lo largo del siglo XVIII, debido a varias epidemias sufridas.

    Este tema de los enterramientos en las iglesias llegó a tomar carácter de asunto de Estado, hasta el punto de que el 3 de agosto de 1784 el monarca Carlos III promulgó una Real Orden, prohibiendo los enterramientos en estos edificios. La Iglesia se opuso frontalmente, al considerarlo una injerencia, a la vez que una merma en sus ingresos económicos, al dejar de obtener beneficios por los derechos de sepultura. Esto provocó que en 1787 se promulgara una Real Cédula por las que se autorizaba a enterrar dentro de las iglesias al estamento eclesial.

    Según la Real Cédula, “Las obras del cementerio se costearán con los caudales de Fábrica de las Iglesias, si los hay, y lo que faltare prorrateado entre Diezmos, Reales Tercias, Excusados y fondo Pío de Pobres y caudales públicos, con mitad o tercera parte del gasto y con los terrenos de construcción si fueren del Concejo o de Propios.”



    La Iglesia encontró aquí la excusa perfecta para sabotear esta Orden, contraria a sus intereses, alegando siempre falta de fondos para ejecutar las obras, motivo por el cual, como norma general, en casi toda España, la construcción de cementerios extramuros de los núcleos urbanos no se ejecutaría hasta bien entrado el siglo XIX. Además, contó con la oposición de muchos feligreses, principalmente las clases adineradas o pudientes, que eran quienes se enterraban en capillas y tumbas propias dentro de las iglesias, obstaculizando la implantación de esta medida.

    A raíz de la promulgación de la Real Cédula, en nuestra localidad, todos los enterramientos pasaron a tener lugar únicamente en la Parroquia, y solo en casos excepcionales, como la epidemia de fiebre amarilla de 1800, se recurrió a enterramientos, de carácter colectivo, junto a la ermita de San Antonio, motivados tanto por la falta de sepulturas ante la avalancha de fallecidos, como por el carácter infeccioso de la epidemia. Este uso esporádico ha hecho suponer a algunos la coexistencia sostenida de ambos cementerios y que en Alcalá fueran unos adelantados a su época, aplicando esta medida ilustrada antes del cambio de siglo, lo cual no es cierto. [1]

    La instauración del conocido como Trienio liberal o Constitucional propiciará el impulso definitivo para la construcción de un nuevo cementerio extramuros.

    El 6 de marzo de 1821, el Jefe Superior político de la Provincia, dirige un oficio al ayuntamiento alcalaíno conteniendo una Orden del Rey de 23 de febrero, para que las autoridades civiles y eclesiásticas, se pusiesen de acuerdo para la construcción de cementerios. El 18 de marzo se reúnen los miembros del ayuntamiento, entre cuyas filas se hallaban dos capitanes retirados, el alcalde, D. José María Lugo y el síndico, D. Manuel de Soto y Valderrama, con la Junta de Sanidad para debatir sobre el asunto, acordando lo siguiente:

“Que respecto a que el actual Ayuntam.to y Junta de Sanidad no tenia en la materia todos los conocimientos y antecedentes que devian prestarle el mejor acierto en su resolución; con objeto a adquirirlos y a cumplir exacta y puntualmte lo dispuesto por S. M. se hacia indispensable nombrar como lo hicieron una comisión compuesta de Yndividuos de ambas corporaciones que lo fueron del seno del Ayuntamiento los Rexidores Dn Franco de Salas Sánchez y Dn Domingo Muñoz y por la Junta de Sanidad Dn Vicente de la Xara Cura Párroco mas antiguo y los Médicos Titulares Dn Jose Sanchez y Dn José Rodríguez, los quales en unión y cada uno según sus conocim.tos y los qe puedan tomar en el particular, presenten su dictamen sobre las bases siguientes = 1.ª Si es útil o perjudicial continuar enterrando los cadáveres en el Panteon que se halla en uso en el dia y confina con la Ygª Parroquial describiendo su situación local, si esta es estensiva o no si goza igualmte de ventilación y si sus álitos o miasmas pútridas pueden ocasionar a la salud publica en algunas de las estaciones del año enfermedades epidémicas. = 2.ª Si en el caso de no acomodar sus continuación por ser perjudicial a la salud, que sitio o parage fuera de la Poblacion encuentra la comisión a propósito para construir un nuevo cementerio, que reuna las circunstancias de ventilación, comodidad, y fácil su construcción sin mayores gastos = 3.ª y ultima, espresará asi mismo la comisión si es conveniente y gradua de utilidad y combeniencia a la salud publica, en el caso de no combenir la continuación del citado Panteon, en que este sea desechado y ventilado con las aguas y vientos que produce la estación actual a fin de que quando lleguen las calores se hallan disipado los malos olores y miasmas pútridas que en él se conservan y qe habrán producido los cadáveres epidémicos qe en él se enterraron en el año anterior; Queda al cargo de la comisión extender su dictamen a todo quanto advierta conforme a desempeñar exacta y juntamente el interesante objeto puesto a su cuidado. El presente secretario que lo es de ambas corporaciones sacará testimonio de este acta, y formará el oportuno Expedte en donde anotará todo lo que por aquella se actuare, dando cuenta a el Ayuntmto de su resultado para en su vista deliberar lo conveniente.” [2]

    Esta comisión se tomó su tiempo para estudiar a conciencia el tema, y hasta mediados de junio no entregó sus conclusiones al ayuntamiento, que lo examinó en el cabildo del día 17:

“Que desde luego se construya el referido cementerio en el sitio y llano de la Ermita de Sn Vicente que designa la comisión extramuros de esta villa con la posible brevedad a efecto de que quando se aproxime la estación peligrosa en qe tal vez pueda renacer el contajio qe se padecio en esta villa en el año anterior, se halle ya aquel en estado de usarlo y qe se ponga testimonio en el expte de este acuerdo” [3]

    Un mes más tarde, los regidores establecen las condiciones para la subasta de la obra de construcción el nuevo cementerio:

“Prim.ª Que la obra se haga por un tanto sacándose a pura subasta y admitiendo la persona que se obligare a hacerla con mas beneficio.

2.ª Que la persona a quien se le remate dha obra ha de hacer anticipando una finca qe dará de fianza que equivalga a la cantidad de quatro mil rs o en su defecto persona abonada:

tercera: Que la altura de la cerca ha de ser precisamente de quatro varas fuera del cemiento con la Albardilla y que el grueso del cemiento ha de tener dos tercias, y fuera del cemiento veinte pulgadas:

Quarta: Que se ha de formar Escra por el Postor bajo las condiciones que quedan estipuladas y las demás que el caballero Rexidor Dn Domingo Muñoz considere justas poner al tiempo del contrato a cuyo efecto se le autoriza por este cuerpo en toda forma para que asista y presente la obra pagándole al mismo la correspte dieta:

Quinta y ultima: Que el remate de la subasta se ha de finalizar en el domingo veinte y dos del corriente formandose al intento los correspondientes Edictos que se publicarán y fixaran en los términos acostumbrados pª inteligencia del público” [4]

    Efectivamente, el día 22 tuvo lugar la subasta, escogiéndose la propuesta de Francisco Escalona:

“haviendose presentado Franco Escalona Maestro Alarife del Publico y habiendo tratado y conferenciado sobre las bases con qe se ha de formar dho sementerio, se acordó formalizar Esra. (escritura) con dho Escalona bajo las condiciones qe resultan del Pliego formado a el intento qe se unirá a esta continuación.” [5]

    Sin embargo, este proyecto, como sucediera en otros muchos lugares, como dijimos anteriormente, contó con la oposición de algunos vecinos y feligreses, que, capitaneados por D. Alonso Delgado de Mendoza, que, en vez de quejarse al ayuntamiento, dirigieron directamente un escrito al Jefe Superior Político de la Provincia denunciando el procedimiento seguido por los regidores y la Junta local de Sanidad. Cabildo y Junta acordaron que los maestros alarifes municipales hicieran un reconocimiento y elaboraran un informe, que junto con el expediente formado para la construcción, se enviase al Jefe Superior para que éste tomase la decisión que creyese oportuna. [6]

    Mientras se esperaba la resolución e las instancias superiores, la obra del cementerio continuó, hallándose finalizada a principios de septiembre, pues el día 12 los regidores acordaron inspeccionarla para saldar cuentas con el maestro de obra:

“En este acto se hizo presente por el Sr Presidente hallarse finalizada las paredes que se han construido para formar el nuevo cementerio y que el Maestro encargado en dha obra Franco Escalona exijia de su mrd. Se nombrase comisión pr el Ayuntamto para que pasase a reconocer y medir las varas de pared qe se habían fabricado para que tirada la cuenta se le acabase de pagar, y enterados los Sres concurrentes unanimemte acordaron: nombrar para individuos que evaquen dha comisión y den cuenta de su resultado a este cuerpo a los Sres Dn Jose Ramos Alcalde segdo y Dn Franco de Salas Regidor quinto, Dn Domingo Muñoz, Rexidor sesto y Dn Agustín Corona sindico segundo los quales hallándose presentes aceptaron su comisión.” [7]

    Esta comisión hizo su trabajo y tan solo cuatro días más tarde, presentó las cuentas definitivas del coste de la obra del nuevo cementerio, 21476 reales:

“…se expresó a ver medido a presencia de los demás compañeros dhas paredes, las quales con inclusión de los cimientos contenían el numero de ochocientas veinte y seis varas cubicas, las quales a precio cada vara de veinte y seis rs importa la cantidad de veinte y un mil quatrocientos setenta y seis rs vn de todo lo qual inteligenciados los Sres concurrentes unánimes acordaron: aprobar como desde luego aprobaban dha obra dándola por bien hecha y a su satisfacción, con el numero de varas cubicas que arrojan y la cantidad de rs que importa por estar bien jirada la cuenta, y por la qual se espida el corresponte libramiento…”

    Acto seguido, se acordó hacer un camino de acceso desde el casco urbano, a la altura del Postigo de la Puerta Nueva, indemnizando a los propietarios de huertos que ocupaban los terrenos por donde debía de construirse la calzada:

“…continuándose la obra de desmonte y apertura de caminos de dho Cementerio haciendo estos por el paraje o sitio que denominan la Puerta nueba y camino de Sn Jose, sin embargo de estar estos ejidos y caminos interceptados por Manuel Guerrero y Juan Mª Cillero con cierta cerca dentro de la qual han formado algunas plantaciones de legumbres y arbolillos frutales, el primero arbitrariamente y el segundo por concesión de los anteriores Ayuntamtos; en cuya virtud, y teniendo el actual presente de que la concesión hecha al Juan Mª Cillero fue impremeditada y sin facultades el Ayuntamto para borrar y destruir un camino publico destinándolo y reduciéndolo a propiedad particular impidiendo el uso común igualmte determinó esta corporación que por los citados parajes se abra uno de los caminos que han de servir para llevar los cadáveres al nuevo cementerio, mediante ser y resultar un bien publico para lo qual y antes de principiarse los trabajos para la formación de dho caminos se proceda al justiprecio y valoración de los arbolillos y legumbres que puedan destruirse y que se hallen situadas en el paraje por donde se halla de abrir dho camino, y cuyo justiprecio se practique pr los caballeros digo por los Peritos de Huertas de la villa y la cantidad de rs que arroje se anote por diligª y declaran qe aquellos hagan, a esta continuación, la qual se le abone al Juan Mª Sillero por el Ayuntamto que le concedió el terreno de que queda hecha espresion el qual es responsable a un abono para lo qual se le libre el oportuno certificado de este acuerdo y qe instruya la demanda qe tenga por conveniente” [8]

    La Diputación provincial trataría la instancia de D. Alonso Delgado de Mendoza y otros vecinos en la sesión del 20 de septiembre, llegando a la conclusión de que “con los informes dados por el Ayuntamiento de Alcalá, estimó que los requisitos que contiene este espediente caracterizan de legal la totalidad de sus actuaciones y observada en ellas la regla segunda del reglamento del ex -Consejo de Castilla de veinte y ocho de junio de mil ochocientos cuatro, y que por consiguiente no hay cargos ni alteraciones que oponer a lo que en este punto resulta.” [9]

    Gracias al acta de Diputación, sabemos que la queja de estos vecinos se basaba en los perjuicios que podía causar la proximidad del cementerio a la población y en el daño que podía causar en la Fuente Juana, muy próxima al mismo. Los regidores provinciales, tras analizar el expediente enviado desde Alcalá, sobre la ubicación entendieron que “la Comision del Ayuntamiento y junta de Sanidad han elegido para el cementerio el único sitio menos malo o mas al propósito” mientras que sobre la citada Fuente desecharon la protesta porque “porque el agua de la fuente Juana no es potable ni sirve mas que para usos inmundos y porque de cualquier modo dista del cementerio como cien varas compuesta de una errifa que impide la filtración.” 

    En definida, desde Diputación no solo instaron al ayuntamiento a concluir el cementerio sin que nadie le estorbe, sino que además le ordenaba que una vez que esté en funcionamiento el nuevo cementerio, “se inutilice el panteón que ecsiste contra las ordenes antiguas y modernas, contra las reglas de salud pública, contra el interés general tal vez por el interés particular, y contra el interés general tal vez por el interés particular, y contra todos los principios de justicia y de ilustración…”

    Pero, además, lanzó una seria advertencia para los que intentaban frenar la construcción del nuevo Panteón: “si los opositores se obstinaren todavía en reproducir sus quejas, se envié una comisión que ecsamine la materia y dé el correspondiente informe, y si resultase que las quejas son infundadas, las dietas y gastos sean a cargo de los promotores, los cuales paguen además una multa de mil ducados para invertirla en el mismo cementerio.”

    Recibido en Alcalá el dictamen de la Diputación, fueron citados los opositores ante los miembros del ayuntamiento y Junta de Sanidad el día 6 de octubre para comunicarles la resolución de la entidad provincial. No sabemos el número de firmantes de la queja, pero sí que este día faltaron cinco para oír dicha resolución, abandonando tras ello las Casas Consistoriales. Acto seguido, se acordó escribir al Obispo para que delegase en un sacerdote de la villa para que, lo antes posible, se inutilizase el Panteón viejo “en beneficio de la Salud publica… con el laudable fin de que se sofoquen los miasmas pútridos que exala en el dia aquel.” [10]

    En el mismo sentido, se envió otro escrito al Vicario de la Parroquia, Francisco Javier de Medina, quien respondió el día 9 que no podía demoler el Panteón hasta que se descompusieran los cadáveres allí enterrados:

“no puedo acceder a ello, en atención a que haviendose Escaseado las sepulturas, fue presiso hacer uso de los cañones, y son tantos los cadáveres, que se hallan pr consumir qe luego que se arruinen, serán tantos los miasmas Putridos que Exalen que podra mui bien acarrear un gravisimo perjuicio a esta población.” [11]

    Alegó además que el derribo podía ejecutarse pasado algún tiempo y siempre que el Obispo lo autorizase.

    Solo faltaba bendecir el nuevo cementerio, hecho que se produjo el día 10 de octubre de 1821, justo antes del primer enterramiento que se produjo en el mismo. Le cup el “honor” a Francisco Manuel Moreno González:

“En la villa de Alcalá de los Gazules, en diez de octubre, de mil ochocientos veinte y uno; Se enterró en el Panteón nuevo, fabricado por orden de la Exma. Junta Provincial junto la Iglesia del Señor Sn Vicente, extra muros de esta villa Antonio Manuel, hijo legitimo de Jose Moreno y de Maria de la Soledad Gonzalez, naturales de esta misma villa; y lo firmo, como Cura = Br Dn Vicente Roa” [12]

    El ultimo entierro en el viejo cementerio se produjo seis días antes, el 4 de octubre y fue el de María Josefa Gata, natural de San Fernando, esposa del italiano Jorge Rapeto.



    El 11 de octubre, el cabildo municipal y la Junta de Sanidad examinaron el escrito del Vicario parroquial negándose a demoler el cementerio viejo, acordando “que el Ayuntamto se prestaría a hacer los gastos que fuesen necesarios para que se cumpliese debidamente lo mandado pr la Superioridad, pues de ello se seguía beneficio a la Salud publica”

    Estando presentes los médicos titulares de la villa, José Sánchez Aznar y José Rodríguez, como integrantes de la Junta de Sanidad, se les pidió su parecer sobre el tema, quienes argumentaron lo siguiente:

“Estrañan los Facultativos que el Sr Vicario de quien dimana el oficio que da margen a esta Junta se oponga con sus reflexiones a las determinaciones de ella y de las Superiores de la Provincia por no ser esta una atribución qe le compete, y por tanto, y porque su dicho se halla en contradicion con lo que se ha espuesto en esta misma Junta, a cerca de los cadáveres insepultos que estan puestos a desecacion en el campo Santo que llaman y esta junto a la Sacristia de la Parroquial; desde luego devian de manifestar y manifestaron son ilusorias y aparentes las razones que se espresan para impedir la pronta y total demolición del antiguo Panteon; no haciendose en toda esta operación otra cosa que cumplir las ordenes de la Superioridad y lo acordado por esta Junta anteriormente Deviendo añadir por conclusión que después de arruinado por los zimientos todo lo que dice relación a la parte interior de sobre dicho Edificio, las maderas que se estraigan de sus techos, como partes las mas infectadas deben servir para hogueras que devan formarse sobre los montones de Escombros que resulten de esta operación” [13]

    Ambas corporaciones decidieron enviar el oficio del Vicario y los antecedentes al presidente de la Diputación provincial para su conocimiento.

    Esta documentación sería revisada en la sesión que celebró la Diputación el 19 de octubre, y al ver que el propio Vicario reconocía que se había saltado las leyes, ordenaron se notificara al Obispo “para que dé orden terminante al Vicario eclesiástico de Alcalá a fin de que se lleve a efecto la inutilización del panteón para que cesen los males que deben temerse de la sepelicion de cadáveres que según el oficio del mismo Vicario se ha hecho en los cañones y sitios donde no era debido.”

    Además, agradecieron los diputados provinciales el celo que había llevado el ayuntamiento de Alcalá en la construcción del cementerio para desterrar “el irreligioso y perjudicial abuso de enterrar en poblado, efecto de la preocupación y del interés.” [14]

    Seis días más tarde, los regidores Francisco Cantero y Domingo Muñoz presentaron las cuentas de “acavar de perfeccionar las paredes del nuevo cementerio hechandole su albardilla, peana y demás, e igualmte el desmonte del terreno qe se contiene dentro de dho. cementerio y empedrijo de la calzada y caminos abiertos pª ir a él” que ascendían a 15545,19 reales de vellón. [15]

    El día 28 se recibió un oficio del Jefe Superior Político notificando el envío de otro al Obispo para que ordenase la demolición del Panteón viejo. [16]

    Justo un año después, el 18 de octubre de 1822, el Jefe superior Político pidió al ayuntamiento que se enviase un cuestionario a la Diputación provincial sobre la existencia de cementerios, los recursos destinados a su mantenimientos y otras circunstancias. Los regidores alcalaínos, gran parte de los cuales no pertenecían al ayuntamiento del año anterior, cuando se construyó el cementerio, trataron el asunto en la sesión del día 26, donde el alcalde, D. Antonio de Velasco, valoró muy negativamente el cementerio construido, no sabemos con qué intereses, porque hizo una exposición tergiversando la realidad:

“en este Pueblo en sus inmediaciones se formó en el año ppº un sementerio q su localidad lo encuentra perjudicial al común de vecinos, pues qe los vientos introducen en los mismos los miasmas qe exalan los cadáveres.”

    Todos sabemos que el viento predominante en Alcalá es el de levante, y en menor medida, el de poniente, y que ambos vientos lo que harían sería alejar cualquier partícula del casco urbano, que se encuentra ubicado al sur del cementerio en su mayor parte.

    Del mismo modo, se quejó de los malos olores que se percibían junto al cementerio:

“Que igualmte lo conseptua defectuoso por qe hallándose cituado en un llano al qe domina mucha parte del Pueblo y con particularidad el paseo de la Coracha, es provado y constatado qe al tiempo de arrojar los cadáveres desde la caxa a la sepultura, se les advierte sus (¿?) pr la corta distancia qe media, como su mrd. mismo lo a presenciado pr diferentes ocasiones, hallándose en referido sitio en compañía de otros varios ciudadanos”

    No sabemos a qué paseo se refiere, pues prácticamente hoy día, la Coracha sigue siendo un cerro descampado. De todas formas, este argumento no se sustenta, porque el propio alcalde está reconociendo que los malos olores se perciben cuando los cadáveres son traspasados a la tumba, no cuando llevan varios días enterrados.

    Vuelve a remarcar, como ya hicieran los vecinos que se quejaron antes de la construcción de ser un terreno pedregoso no apto para enterramientos:

“Que del propio modo lo encuentra defectuoso pr qe hallándose situado sobre un terreno pedregoso es claro no pueden profundizarse las sepulturas lo suficiente a qe queden bien cubiertos los referidos cadáveres como a sucedido y esta susediendo actualmte”

    Tampoco falta el tema de la contaminación del agua de la Fuente Juana:

“Que igualmte lo conseptua perjudicial pr qe hallándose debajo del serro qe forma la llanura del sementerio una fuente de cuyas Aguas se surtia parte de la Poblacion a quedado sin uso pr la cinscunstª de hallarse encima dho sementerio”

    Seguramente desconocía que aquellas aguas estaban declaradas como no potables.

    Asimismo pidió el derribo del cementerio y la construcción de otro, proponiendo el modo de costearlo:

“se sirva providenciar la destrucción de dho sementerio, y formación de otro qe proporcione mayores bentajas, y menos perjuicios a la salud Publica pª cuyo costo desde luego puede advitrarse si merece su supr aprobación, el edificio donde se custodiaba el trigo del Posito propio donde se custodiaba el trigo del Posito propio de esta villa, vendido a publica subasta, con cuyo producto se cubrira aquel y otras atenciones precisas e indispensables.”

    El alcalde segundo, José Jiménez, los regidores Francisco Gutiérrez, Domingo Marín, Juan Sánchez Muñoz, Cristobal Carrillo, Gerónimo Briones y los síndicos Fernando Villanueva y Agustín Corona, votaron a favor de la exposición del alcalde, mientras que Francisco de Salas, Domingo Muñoz y Francisco Cantero votaron en contra, porque entendían que la construcción del cementerio se había hecho ajustada a la ley:

“manifestaron qe mediante a qe pª la construcción de dho sementerio se tomaron las nociones y conocimtos debidos en vrd. (virtud) de orden de la Exma. Dipn Provl donde constará esta verdad y la (Dipn) prestó su aprobación, debia seguir el mismo sementerio, añadiéndose pr el Dn Domingo Muñoz, qe como director qe fue de dha obra encontró sólido el terreno pr varias escabaciones qe hizo, y qe en quanto su publicidad y salubridad no puede exponer cosa alguna en contrario de lo qe a insinuado el Sr Presidte.” [17]

    Evidentemente, la propuesta del alcalde y varios regidores de demoler el cementerio, fue desechada por la Diputación, pues ahí continua, en el mismo sitio, justo 201 años después, recién cumplidos el día 10 de octubre, viendo pasar la vida, o la muerte, según se mire.



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sábado, 8 de octubre de 2022

Historia de la construcción del antiguo puente del Prado sobre el río Barbate (y III)

 




    Pero la prueba definitiva que demuestra que el puente construido por Juan de Noriega no estuvo bien ejecutado, o que los materiales utilizados no fueron los más idóneos, es que, pasados tan solo once años de su construcción, en agosto de 1583, Fernando Bravo de Trujillo, síndico personero de la villa, consigue una provisión real autorizando la celebración de un cabildo abierto, es decir, con la participación de los vecinos, para aprobar destinar recursos para la construcción de un nuevo puente. [30]

    Efectivamente, el domingo 11 de septiembre tiene lugar dicho cabildo abierto en el que los vecinos aprobaron arrendar el Prado de caballos, llamado del Tamejón, situado entre el rio Barbate y el Fraja “y d lo q rentase y resultase se faga en el rio de barbate una puente atenta la necesidad q della ay por ser el benº (beneficio) q de la dha puente resulta grande y a los veziºs desta villa y jente pasajera…” [31]

    Al día siguiente, los regidores deciden que esa misma tarde se parta en busca de un medidor para que mida y divida el prado en suertes, con objeto de celebrar el remate de las mismas el 21 de septiembre, día de San Mateo, siendo el arrendamiento por el tiempo de tres años “atenta la costa q a de tener la dha puente”

    En fecha indeterminada, que no ha quedado recogida en actas, debe producirse el remate de la obra y el inicio de la misma, pero debido a una serie de circunstancias, los trabajos de construcción del puente sufrirán un retraso. El primer obstáculo se produce en agosto de 1585, cuando los regidores, al haber fallecido el alarife que iba a dirigir los trabajos, Juan de Esquivel, deciden tomar cuentas con las personas que fueron fiadores del mismo. [32]

    Pero los problemas no terminan aquí, pues los ingresos por el arrendamiento del Prado de caballos se encontraban paralizados debido a un pleito que se había entablado con los labradores que arrendaron dicho Prado. Un juez de la Real Chancillería de Granada había dictado sentencia y para continuar con el arrendamiento era necesario conseguir una nueva licencia del rey, pero resulta que la documentación necesaria para solicitarla, [33] estaba en poder del escribano público de esta villa Juan de Mondragón, el cual se encontraba, por causas que desconocemos, preso en la cárcel de dicha Chancillería. Su ayudante había buscado dicha documentación en su bufete y al no encontrarla, el cabildo se ve obligado el 2 de septiembre a mandar un hombre a Granada para hablar con el escribano “para que declare donde se fallen las dhas provisiones y las tiene” [34]

    En el mismo cabildo, en un intento por proseguir con la obra, se nombra a los regidores Juan Martín de Toledo y Fernando Díaz Cantillo como diputados para que vean las escrituras otorgadas y las obligaciones de los fiadores. [35] Sin embargo, estos no debieron aceptar el encargo, pues el día 29 se nombran nuevos diputados a D. Antonio Altamirano, alguacil mayor y al regidor Diego Cano de Sotomayor para que se prosiga y junten los materiales para la obra. [36]

    Un año más tarde, la obra está parada o continua a un ritmo muy lento, pues en junio de 1586, los fiadores de los maestros Juan de Esquivel y Luis Sánchez, piden más dinero, encontrándose con la negativa del cabildo alegando no haber cumplido con las condiciones del remate que se hizo “pues no an traído ninguna oficial ni se a entendido lo q la obra de la dha puente se a gastado” [37]

    El problema de la financiación de la obra continúa a finales de año, puesto que el cabildo se ha visto obligado a utilizar 120 ducados del depósito del puente para enviarlos a Granada para el pleito sobre la Sauceda, [38] desvío que continuará durante el año siguiente, hasta alcanzar la cifra de 700 ducados en noviembre de 1587. [39]

    Lógicamente, al utilizar los fondos que estaban destinados para la construcción del puente, la obra se paraliza, situación en la que se encontrará durante más de una década hasta que en enero de 1601, se decide destinar el dinero de la venta de la bellota del Monte Abajo para reanudar los trabajos y buscar un nuevo albañil:

“En este cavdo se trato que la puente de varvate se a de facer como esta començada a fazer y para que se ponga por obra y se faga por el bien que resulta a todos los vs desta vª y pasageros della y para que se entienda de lo que en necessº para facerla y se saque el dinº de la vª del monte de avajo se pidió a su md el Alcayde corregor desta vª q va a la villa de bejer y trate con alº min (Alonso Martín) el que es alvañil vsº de la dha vª q venga facer la obra y facer Postura en ella y vea lo ques necessº para facerla por ser buen oficial y venido se acordara lo que mas convenga y ansi se acordó por cavdo” [40]

    Sin embargo, esta tentativa por reiniciar la obra, quedará nuevamente abortada, esta vez por un motivo inesperado: la peste. Apenas tres meses después de tomar el acuerdo antedicho, se declara una epidemia de peste en la comarca, que, si bien no afectará a Alcalá, hubo de ponerse guardas en las entradas de la villa, al menos hasta mediados de mayo. Con todo, nuestro pueblo no se librará de dicha epidemia pues nos consta que hubo peste en Alcalá entre enero y julio de 1602.

    Tardará en normalizarse la situación más de un año, hasta que en octubre de 1603 el alguacil mayor, D. Antonio de Trujillo, recuerda a los regidores que hace mucho tiempo que se tomó prestados del depósito del puente 700 ducados para el pleito de la Sauceda, los cuales no se han devuelto a dicho depósito “y por falta dellos la puente no se a fecho …” [41]

    A raíz de esto, el 15 de diciembre, el cabildo vuelve a retomar el tema:

“En este cavildo se trato que por muchos acuerdos de este cabildo de muchos aºs (años) a esta pte se a mandado fazer una puente en el Rio de barvate por los grandes daños e inconvenientes que dello Resulta a los vs desta vª y caminantes y de serviº de las labores y heredades del termino desta villa y la dha puente a muchos as que esta començada a fazer y no se a proseguido por no aver dineros en este concejo Para la fazer y para que tengan cumplido efecto y la dha puente se faga se acordó e mando que la dha puente se acave de fazer de todo punto como esta mandado conforme a las condiciones fechas en esta obra y las demas q fueren necesarias de se fazer para la buena fabrica de la dha obra y puente la qual se a de fazer de los bienes y maravedíes q pareciere aver de la rª (renta) que fuero para fazer la dha obra qstan mandado depositar de los bie (bienes) de este qº para el dho efecto y lo que faltare ansi para las manos ferramientas y manufatura de la dha puente y materiales se a de pagar de los vienes y propios de este concejo” [42]

    Se nombra al alcalde ordinario Diego de los Cameros y al capitán D. Rodrigo de Coronado para que organicen el remate de la obra para el día de Reyes de 1604, quienes lo organizan con a las condiciones en que se hizo el remate anterior, tasando la mano de obra y herramientas en 940 ducados, si bien dicha subasta no tiene lugar en la fecha prevista sino el 4 de abril, quedando desierta, por falta de rematante por entender los oficiales que acuden que el precio tasado es excesivo. [43]

    Ante esta situación, el cabildo decide que, si antes de final de mes se presenta algún oficial que mejore el precio fijado en cien ducados, se le adjudique la obra, dándosele a cuenta setenta ducados.

    Pasado un mes, ante la necesidad de conseguir fondos con los que costear la obra del puente, los regidores acuerdan arrendar las dehesas de El Caracol, Palmicha de la Peña, Notares y Los Santos al mejor postor. [44] A finales de ese mismo mes de mayo, se acuerda sacar a subasta el acarreo de piedra para el puente para que no falte cuando se inicien los trabajos. [45]

    Por fin, en el mes de julio ya se han iniciado las obras “y se van abriendo cimientos para los pilares El uno grande y lo demas que se a de facer” y siendo necesario un oficial para que dirija los trabajos, se nombra al albañil Gabriel Fernández, vecino de Bornos, de quien se tienen buenas referencias. [46]

    Al mes siguiente, se decide arrendar las tierras del Palmitoso, tanto por la falta de dinero para acabar el puente que se está haciendo, como por las usurpaciones que sufre por los vecinos de Jerez, por ser un terreno baldío alejado de la población que no disfrutan los vecinos de Alcalá. [47] En el mismo cabildo se libran 3300 reales a Gaspar Sánchez Lebrija a cuenta de los gastos de la obra del puente. [48]

    A finales de septiembre, cuando las obras estaban aún en fase inicial, se decide modificar el proyecto inicial para adaptarlo a las circunstancias del momento:

“por qto una de las condiciones que se a fecho para la obra de la puente de barbate que el arco principal de en medio de la dha pue de barbate sea de diez varas de gueco y después de fecha la dha condición a parecido que el Rio a Robado mas de una pte que de otra y que para su fortaleça y mas seguridad de la dha pue convie que el dho arco sea de doze varas de gueco y ansi este qº mando que los dhos alvanies fagan el dho arco de las dhas doce varas de gueco y que después de fecho se les pagara por demasia lo que declarasen por demasia por los alarifes que se nonbraren ansi en el arco como en el picar y en lo alto del…” [49] Aprovechando esta modificación, se le libran a Gaspar Sánchez Lebrija otros 50 ducados a cuenta de los gastos.

    No consta la fecha de finalización de la obra de construcción del puente sobre el río Barbate, que debió ser con anterioridad a agosto de 1610, fecha en que el cabildo finiquita las cuentas con Francisco Román, que fue depositario de los fondos de dicha obra, a quien se le pagan 6000 reales a cuenta “por su trabajo y ocupación de la dha administración y deposito” y otros 1000 reales al escribano por ocuparse en las cuentas de la obra, cartas de pago y otras cosas. [50]

    Ya con el puente terminado, en octubre de dicho año, se reutiliza la madera de la obra para otros menesteres, en este caso para hacer unas puertas para el Cabildo:

“que se faga de la madera de la cinbra de la puente unas puertas para la entrada de la sala del cavº ¿? y un bufete para el cavº…” [51]

    En los años siguientes son frecuentes las revisiones para reparación de desperfectos, como ocurre en 1612, cuando se ordena reparar los ladrillos del arco mayor porque con “las cabalgaduras que por ella pasan de que la dha puente corre detrimento y es necesº repararla” [52] y en 1621, al arrimarse el río al ojo seco, “comiendo la vega”, obligando a encauzar el caudal hacia el “ojo grande” [53]

    Pero quizás el dato más interesante lo hallamos en un cabildo de octubre en 1626, tanto por mencionarse la necesidad de realizar obras de reparación del puente de cierta importancia, hasta el punto de pregonarse en la comarca el remate de dichas obras, como porque se confirma el coste que tuvo la construcción del mismo:

“se trato que la puente de barbate se va ya cayendo y que costo mas de tres mil ducados en ello y porque es nesº de reparla y adobarle todo lo que tiene necs de ¿? y enpedrarla y levantarla de todo lo necesario…” [54]

    Es importante además resaltar, porque se refiere a otro de los elementos que se suelen citar como de origen romano, que en 1612 los regidores deciden empedrar el camino o calzada entre el puente del Barbate y el del Fraja porque en invierno está impracticable:

“se trato que en tiempo de invierno no se puede pasar por el prado respeto de apearse las cabalgaduras y se a acordado por este cavº en años pasados que se faga un aRecife desde el rio de barvate hasta el de fraja por la misma calçada y para ello se acordó y mando que se faga el dho aRecife y calçada de un rio a otro” [55]

    Resumiendo, entre 1571 y 1572 se construye un puente de madera y piedra. En 1585 se inicia la construcción de otro, que no llega a concluirse por falta de fondos. Y finalmente, se construye otro entre 1604 y 1610

    Para concluir, conocemos la existencia de cuatro puentes sobre el río Barbate, si aceptamos la teoría que sostiene que los restos que se conservan en el Prado son romanos, teoría que por cierto en lo único en que se basa es en documentación del siglo XIX en que se menciona la existencia de un puente antiquísimo inservible, que ni siquiera refieren dichos documentos su origen romano. Uno es el que sigue en servicio en la actualidad construido en 1815 para reemplazar precisamente a ese inservible. Por lo tanto, queda dilucidar si los restos que se conservan en la zona pertenecen al romano, al que se construyó en 1571 o al que se edificó en 1604. Si son romanos, ¿Dónde están los restos de los otros dos? ¿se conservaron los restos romanos y no los de los otros posteriores? ¿Acaso no es más lógico pensar que si hubiesen existido los restos de un puente romano en el Prado, se hubiese reutilizado la piedra para la construcción de los otros, como ocurrió con la del puente de Fraja, donde se utilizó la piedra de un antiguo tejar, en vez de encarecer los costes trayendo la piedra desde distintos lugares del término? ¿Se preocupaban hace cuatro siglos y medio en la conservación del patrimonio, si hace apenas cuatro décadas no hubo ningún reparo en demoler lo que quedaba del supuesto puente romano?

    Seamos serios. Creo que es loable engrandecer nuestra Historia, con el prestigio que da decir que se conservan en nuestro término restos romanos de tal importancia, pero ninguna prueba arqueológica, hasta el momento, ni ninguna prueba documental inclina a pensar en el origen romano del antiguo puente del Prado. No nos hace falta inventarnos nada, porque si algo le sobra a Alcalá, es, sin duda, Historia.

Restos del antiguo puente del Barbate


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NOTAS

[30] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. Legajo 5 Libro 1º (1581-1584). Cabildo del 22 de agosto de 1583. Folio 157.Se le pagan 23 reales que gastó en el proceso.

[31] Ib. Legajo 5. Libro 1º (1581-1584). Cabildo del 12 de septiembre de 1583. Folio 164 y vto.

[32] Ib. Legajo 5. Libro 2º (1585-1589). Cabildo del lunes 5 de agosto de 1585. Folio 34 vto. Para tomar dichas cuentas se nombraron a los regidores Diego Cano Sotomayor y Diego Melchor de la Zila.

[33] Era necesario presentar la provisión de diligencias que se trajo a la villa para arrendar el prado de caballos y la sentencia condenatoria de los labradores del prado.

[34] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. Legajo 5. L. 2º (1585-1589). Cabildo del 2 de sept. de 1585. Folio 41 vto. Y 42

[35] Ib. Cabildo del 2 de sept. de 1585. Folios 42 y 43

[36] Ib. Cabildo  del 29 de sept. de 1585. Folios 53 vto. Y 54. “para que tenga cuidado que se prosiga y se junten los materiales para ello”

[37] Ib. Cabildo del lunes23 de junio de 1586. Folios 151. Los fiadores son Martín Domínguez, Alonso de Morales y Juan de Nunente, todos vecinos de Alcalá

[38Ib. Cabildo del 29 de diciembre de 1586. Folios 207.

[39] Ib. Cabildo del 5 de octubre de 1587. Folios 302 vto. “pa el gasto de la vista de ojos de la sauzeda se tomaron siete sientos duºs poco mas o meºs por libransas q estaban en poder de bie ss mordomo (Vicente Sánchez mayordomo) del consejo como depositario de las rentas del prado…”

[40] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. Legajo 6. (1595-1607). Cabildo del martes 2 de enero de 1601. Folio 382

[41] Ib. Cabildo del lunes 12 de octubre de 1603. Folio 549

[42] Ib. Cabildo del lunes 15 de diciembre de 1603. Folio 561. De pregonar el remate se encargó Francisco Martín, a quien se pagó 30 reales. Cabildo del 29 de marzo. Folio 582

[43] Ib. Cabildo del lunes 5 de abril de 1604. Folio 583

[44] Ib. Cabildo del 27 de mayo de 1604. Folios 590 y vto. El arrendamiento empezaría en San Juan de ese año hasta San Miguel del año siguiente.

[45] Ib. Cabildo del 30 de mayo de 1604. Folio 591. El vecino de Paterna, Diego Santiago, habiendo tenido noticia de que se va a rematar el acarreo de piedra para el puente, ofrece traer cada carretada al precio de real y medio.

[46] Ib. Cabildo del 18 de julio de 1604. Folio 600 vto.

[47] Ib. Cabildo del 2 de agosto de 1604. Folio 603 vto. Y 604

[48] Ib. Cabildo del 2 de agosto de 1604. Folio 604 vto.

[49] Ib. Cabildo del lunes 27 de sept. de 1604. Folio 616 vto. Modificado el ojo central, debe medir en torno a 10 metros.

[50] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. Legajo 7. (1610-1625). Cabildo del 29 de agosto de 1610. Folio 9 vto. Y 10

[51] Ib. Cabildo del viernes 29 de octubre de 1610. Folio 22 vto. El resto de la madera sobrante se le entregó a Diego González de Jódar. (Cabildo del viernes 29 de octubre de 1610. Folio 23)

[52] Ib. Cabildo del 16 de enero de 1612. Folio 110. Y vto.

[53] Ib. Cabildo del 24 de junio de 1621. Folio 682 vto. Y 683. De los trabajos se encargará el alférez mayor D. Antonio de Trujillo.

[54] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. Legajo 8. (1626-1637). Cabildo del 18 de octubre de 1626. Folio 63 y vto. Se nombraron diputados al capitán D. Melchor de Villegas y al regidor D. Gómez de Ayala.

[55] Ib. (1610-1625). Cabildo del lunes 17 de sept. de 1612. Folio 146 vto. Y 147. Se nombraron diputados a Andrés Benítez de Peña y al capitán Alonso de Coca, fiel ejecutor.


sábado, 6 de agosto de 2022

Historia de la construcción del antiguo puente del Prado sobre el río Barbate (II)



    Acabado el puente del Barbate, los regidores del Cabildo cambian de idea  porque, si bien en junio del año anterior habían acordado hacer otro puente también de madera sobre el Fraja, el 28 de mayo deciden que “se faga una puente en el rio de fraxa en la pte q mas convenga/ y q esta sea de obra y de arco/por q la q se a fecho en barvate no apºvecharia si en este no se fase” [21] Entienden los regidores que de nada sirve el puente de Barbate si después no se puede cruzar el rio Fraja. Del mismo modo, se acuerda pregonar tanto en la villa como en la comarca la subasta, a celebrar en el día de San Juan y nombrándose diputados de esta obra a los regidores Francisco de Mendoza y Melchor de Morales.

"q se faga una puente en el rio de fraxa"


    Pocos días antes de tener lugar la subasta para adjudicar la construcción del puente de Fraja, Juan de Noriega, aprovechando que se había quedado sin trabajo, se ofrece para realizar dicha obra por trescientos cincuenta ducados, comprometiéndose a traer un oficial que trabaje en ella hasta acabarla, con la condición de que le den un mozo y dos bueyes durante quince días para “juntar piedra” y en caso de no aceptar su propuesta, pide que se le salde la deuda del puente de Barbate. El Cabildo le invita a presentar su propuesta en la subasta, que se celebrará, no el día de San Juan, como estaba previsto, sino el de San Pedro. [22]

    Las desavenencias entre los regidores y el maestro Noriega van en aumento conforme pasan los días, sin duda porque no están muy conformes con su trabajo y gracias una nueva petición de este para cobrar el trabajo realizado, conocemos el precio final en que fue tasado el puente de Barbate: trescientos quince ducados, [23] pidiendo que se salde su deuda de una vez, porque hace “muchos días q esta aquí detenido y gastando lo q no te (tiene)”.

    Estas desavenencias seguramente surgen porque los regidores perciben que Noriega no está capacitado para estos trabajos, ejerciendo de contratista en lugar de maestro de obra, lo que explicaría la proposición hecha por éste para traer un oficial para realizar la obra del puente de Fraja. De cualquier manera, tan solo dos meses de acabado el puente, el Cabildo tiene noticias de los primeros desperfectos, reteniendo el pago a Noriega mientras no los subsane: “y q por qto se dize q esta arruynado un pilar el de la otra pte de la dha puente q se vea por los ss (señores) anton luengo y alº de trugillo rs diputdos y declaren si tiene algún perjuicio y daño pa ql suso dho lo rpare a su costa y no se le acabe de pagar fasta tanto q los dhos diputdos digan lo q tiene el dho pilar” [24]

Puente de Fraja


    Entretanto, se produce el remate de la obra del puente de Fraja, en el que los oficiales que concurren examinan el puente del Barbate y dejan en mal lugar al maestro Noriega, al apreciar numerosos defectos, además de estimar que el precio en que se ha tasado es excesivo:

“todos los oficiales q vinieron a esta vª el dia de san pº (Pedro) q agora paso al remate de la puente de fraxa manifestaron la grande falta q te (tiene) la obra de la dha puente y el crescydo y demasiado presçio en q fue tasada” [25]

    Ante estas apreciaciones, los regidores piden al síndico que busque nuevos apreciadores alegando haber sido engañados, para restituir el daño que la villa ha sufrido en sus arcas. En vista de esto, Noriega exige que se cumpla lo pactado y que no se tuviera en cuenta la opinión de los oficiales forasteros motivada porque él había dado un precio mejor que los demás para hacer el nuevo puente: “fue pr q les abaxo la otra puente”

    Finalmente, serán los maestros Francisco de Aguirre y Luis Sánchez los encargados de levantar el puente sobre el río Fraja, cuya obra empieza a ejecutarse rápidamente, pues a principios de agosto se saca en almoneda la cal, [26] ordenando el cabildo que se reutilicen las piedras de los muros de un antiguo tejar en desuso muy cercano a donde se ha de construir y evitar así los gastos de extracción y transporte desde otros puntos del término:

“Yten se mdo q se apºveche en la obra de la dha puente el material de piedra y cantillo q esta en el caseron q fue casa de texar porq aqllo no puede apºvechar ya pa otra cosa pues q es la obra de la dha puente pa buen pro”

    A finales de septiembre Juan de Noriega recibe diez y ocho ducados como pago por los trabajos realizados, pero tan desengañados están los regidores con Noriega, que le prohíben reparar los desperfectos observados en el puente del Barbate: “q el dho noriega no faga reparasyon fasta q se diga otra cosa” [27]

    El 9 de diciembre se finiquita la cuenta con Juan de Noriega, al que se le pagan 50 ducados que aún se le debían.

    Prueba de que la construcción del puente no era todo lo consistente que debiera es que apenas un año después de terminado, en noviembre de 1573, los regidores ordenan arreglar desperfectos: “q se vea la puente de barvate q dicen q conviene fazerse cierto rparo en ella” [28] Constan otros trabajos de reparación en los años siguientes. [29]

    
"q se repare la puente y la calçada"

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NOTAS


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sábado, 9 de julio de 2022

Historia de la construcción del antiguo puente del Prado sobre el río Barbate (I)



Artículo publicado en la Revista 
de Apuntes Históricos y de Nuestro Patrimonio 2022



Ismael Almagro Montes de Oca

    En Apuntes Históricos 2016 [1] ya di cuenta de las serias dudas que tenía acerca del adjetivo “romano” que, en la Historia local, se utilizaba, sin fundamento alguno, para referirse al antiguo puente del Prado, cuyos restos se conservan junto al actual, construido en 1815. En aquella ocasión, traté el tema someramente, por tratarse de un artículo en el que se ofrecía una visión global de nuestra localidad en la segunda mitad del siglo XVI. Ahora me propongo detallar todo el proceso de construcción de un puente sobre el río Barbate en aquella época, basándome en fuentes documentales, que apoyan mi hipótesis sobre que los restos que han llegado hasta nosotros no son precisamente de época romana, pues su construcción se produce ya en la Edad Moderna.

    Durante el año de 1543 en varias actas capitulares del Cabildo alcalaíno, se menciona la necesidad de “fazer una puente en el rio d barbate q es en el termº (termino) y cerca dsta (de esta) villa por f (ser) muy nescesaria y conveniente por evitar los peligros q por no la av (haber) an subcedido y acaescido en el dho rio esplmente (especialmente) en el tpo (tiempo) de invierno” [2] Este texto es meridianamente claro: No existe ningún puente.

    En abril del año siguiente, el marqués de Tarifa [3] envía al Cabildo una carta con una provisión real “pa ver cierta ynformacion en razón de la puente q esta acordado d fazer en el rio d barbate” [4] con el encargo de responder a una serie de preguntas sobre las condiciones en que se ha de construir dicho puente, dando los regidores un poder a Alonso Rodríguez Jurado para ello.

    Sin embargo, casi una década más tarde aún no se ha colocado ni una sola piedra, lo que lleva al regidor Juan de Estrada a elevar una súplica al Cabildo en agosto de 1553 por la extrema necesidad que sigue teniendo la villa del puente por las muertes que se producen al cruzar el río. [5]

    Continúan pasando los años sin que el proyecto tome visos de realidad y así doce años después, el 1 de enero de 1565, se vuelve a presentar en el Cabildo la necesidad de construir, esta vez no uno sino dos puentes, uno sobre el Barbate y otro sobre el Fraja, para evitar más desgracias, manifestando los regidores que el concejo “tiene buenos propios” para hacerlos y además hay muchos vecinos dispuestos a colaborar económicamente “por ser obra tan necesaria quieran ayudar pa ello” acordando recurrir al Maestro mayor de Medina para para que examine el terreno más idóneo para llevarlo a cabo y mientras tanto, se estudie la manera de hacer puentes provisionales o pontones. [6]

    Desconocemos si finalmente llega este Maestro a presupuestar la obra, pues la misma vuelve a postergarse. Como hemos visto antes, el Concejo contaba con fondos suficientes para realizar la obra, por lo que deducimos que el problema radicaba en la falta de un arquitecto o mano de obra especializada en este tipo de trabajos, de tal manera que, hasta junio de 1571 no se retoma el asunto, al llegar a la villa una persona capacitada para hacer uno de madera:

“q se fagan dos puents de madera

En este cabildo se acordó y mdo q por qto (cuanto) esta en esta villa un hombre q se po (proveyó) fuece a fazer una puente de madera en el rio de barvte en el prado q es una cosa muy nesçesaria” [7]

    Se comisionó al alcalde mayor para concertar las condiciones de la obra, así como para negociar también la construcción de otro puente de madera sobre el rio Fraja “por el preçio q su md le paresçiere”.

    Muy pronto ambas partes llegan a un acuerdo, porque apenas pasado un mes, nos encontramos al maestro Juan de Noriega, a quien se había encargado la ejecución de la obra, con la madera cortada y preparada para trasladarla hasta el Prado:

“En este cabº se vido una peton de Juº de noriega q a de fr (hacer) las puentes en los ríos de barvte y de fraja por ql dixo q te (tiene) cortada la madera pa ellas en la sierra y q son menester quarenta honbres pa sacalla a cargadero y cinqta carretas q se le mande poveer pa q se trayga” [8]

    Aunque se hable de puentes de madera, cabe pensar que la madera se utilizase para hacer los encofrados, arcos formeros y andamiajes, o bien para la plataforma superior por la que circularían carruajes, animales y personas, siendo los pilares de piedra, puesto que, en agosto, el Cabildo se ve obligado a comprar dos bueyes para el acarreo de las mismas:

“Sus mds mandaron q se conpre una yunta de bueyes q sea buena pa q traygan la piedra y otros materiales q son menester pa las puentes q se an de fazer/ y q se pague del propio del qº/ y ansy mismo q se conpre la cal y lo demas q fuere menester pa fz (hacer) las puentes”

    En el mismo Cabildo, hubo de nombrarse un nuevo regidor que ejerciese como diputado de la obra, pues el que había sido nombrado anteriormente, Alonso de Pina, había desistido, sustituyéndolo Antón Luengo. Junto a éste, se nombra a Francisco de Estrada Coronado, que no pertenecía al Cabildo, siguiendo las ordenes contenidas en una provisión real “q sobresto dispone”. Asimismo, se insta a los diputados para que busquen urgentemente las carretas para acarrear la madera “por q convie (conviene) dar le prisa ants del invierno” y que negocien con el maestro y sus compañeros el precio de cortarla y apilarla. [9]

    Durante todo el otoño se llevan a cabo los trabajos de construcción, pues el maestro Juan de Noriega recibe pagos tanto en especie, como ocurre en septiembre: “medio cahiz de trº (trigo) en grano pa q coman el su gente a qta de lo q a de aver pr el fazer de las puentes pr q dixo por una peton tenía dello necesidad y lo pedia”[10] como en dinero, en el caso de noviembre, cuando se le adelanta seis ducados a cuenta de su trabajo. [11]

    Sin embargo, a principios de diciembre, con la llegada del invierno, las obras se paran debido al mal tiempo, ordenando el Cabildo a Francisco de Nava y Fernando de Estrada que vendan los bueyes que se compraron para acarrear todo el material “atento q agora es invierno y no se puede trabajar con ellos pa evitar el riesgo q tienen de morirse o pederse y q otros no se aprovechen dellos cervido y q trabajen q se vendan en los xlvii dos (47 ducados) q costaron o lo q mas pudieren”. Posiblemente, los regidores no estaban muy conformes con el trabajo de Noriega, puesto que el mismo día acuerdan su despido y que llegando el verano se finiquitará lo que se le deba: “se despida de la labor y se le diga q alla pa la boca del verano se tasará la obra q a fecho y se fará qta de lo q se le a dado y si algo se deviere se le pagaría”. Asimismo, se decide entregarle a cuenta otros cuatro ducados y catorce fanegas de trigo. Del mismo modo, se despide al boyero, ya que no se le necesitaba, al venderse los bueyes. [12]

    Otra de las personas que trabaja en la construcción del puente es Sebastián Crespo, a quien a principios de año nuevo se le pagan seis ducados de los propios del Concejo por el suministro de cal que ha hecho para la obra y diversos trabajos realizados en los últimos seis meses:

“…servir bueyes e carretas e gente e yr ciertas veces fasta xautor y fazer pºveer de paja a los bueys de qº y otras cosas q a fecho”. [13]

    A finales de enero, se efectúa otro pago al maestro Noriega para saldar la deuda contraída por su trabajo, entregándosele cuatro ducados en diez y seis fanegas de trigo porque estaba pasando necesidad.[14]

    Entrado el año nuevo, la obra sigue parada e incluso el Cabildo se ve obligado a despedir a principios de marzo al carretero de la misma, Pedro Martín, “por ser el tpo (tiempo) de aguas y estar holgando”. [15] Sin embargo, pocos días después de este despido, se retoma la actividad, renovándose los diputados del Concejo encargados del puente, nombrando a Luis Carrillo y reeligiendo a Antón Luengo, y, si bien, en diciembre se acordó vender uno de los bueyes y sacrificar el otro, tal venta no llegó a producirse, puesto que ahora se les encarga a los nuevos diputados adquirir un nuevo buey para, con ambos, terminar de arrimar el material que falta. Asimismo, se vuelve a pagar otros ocho ducados a Noriega. [16] Aunque en diciembre se decidió despedir a este maestro, parece ser que no fue así, porque a finales de marzo, recibe otros veinte ducados a cuenta, tanto para su manutención, como para enviarlos a su tierra, por tener casi acabada la obra: “atento q la de barvate esta ya casi acabada y luego a de enpesar la de fraxa” [17]

    El 28 de abril el puente se encuentra prácticamente acabado y “resta poco por fazer”, pagándose al maestro Noriega otras seis fanegas de trigo y dos ducados, decidiéndose que se tase el coste definitivo que ha tenido la construcción del puente para saldar la deuda con el maestro. Asimismo, se ordena a los diputados del mes de mayo, Francisco de Mendoza y Melchor de Morales, vender en almoneda los bueyes que se compraron para traer el material porque ya no son necesarios. [18] Es sorprendente esta decisión, pues en breve va a comenzar la obra del puente de Fraja, así como que, pocos días más tarde, se finiquiten los salarios de Juan de Esquivel y Alonso Martín, alarifes o arquitectos de la obra. [19]

    El 19 de mayo, el puente del Barbate se encuentra totalmente terminado, según el escrito que Noriega envía al Cabildo, satisfecho por su trabajo: “por q él acabado la de barvate y esta muy buena y apºvecho q duraría mil aºs (años)”.

    Aprovecha para pedir que se le paguen a él y a los seis trabajadores que han estado en la obra los honorarios que le pertenecen: “el se a gastado mucho en fazerla/ y de ordniº (ordinario) an andado el y seis honbres en ella q se le mande pagar conforme a la bondad de la dha obra y a el mucho trabaxo y q pa ello se trayga un maestro o dos dlante q conforme la tase y se le page según su trabajo”. El Cabildo decide traer un oficial de Jerez o de Medina para que, junto con otro, tasen la obra. [20]


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