Gabriel ALMAGRO MONTES DE OCA
Hace muchos años me llamó poderosamente la atención un cuadrito que colgaba en la biblioteca de un amigo historiador con muchos años de experiencia, en el mismo se decía “Está V.M. en casa de un HISTORIADOR que es persona que escribe las cosas que ha visto con ojos propios y da fe de ellas. Otrosí recoge lo que cuentan autores honrados y se asegura que dicen la verdad. No venga a que le narre historias inventadas, que de eso viven gentes que se llaman CUENTISTAS, noble arte que no precisa rigor ni vergüenza ex profeso”.
Y la verdad es que el cuadrito merece una reflexión, máxime en un momento como el actual en que, a través de las redes, es posible difundir cualquier cosa, medias verdades y hasta mentiras que, gracias a la famosa técnica propagandística de Goebbels, de tantas veces repetida termina representando ilusión de verdad y nos acaba pareciendo como tal.
Sin querer entrar en un análisis profundo sobre la tarea de la Historia y el oficio de historiador al que nos llama el cuadrito de la Biblioteca, no puedo dejar de reseñar, como nos enseñaban a quienes estudiábamos dicha ciencia social en la segunda mitad del pasado siglo XX, la Historia solo puede ser científica si los historiadores, además de establecer los hechos, descubren sus causas y los interpretan, determinando científicamente los efectos que tuvo.
Y digo esto porque, en este siglo XXI del “postureo” y del mundo de las redes, haciendo uso del principio goebbeliano, difundimos datos y los damos por concluyentes sin someterlos, siquiera, a una mínima investigación que permita contrastarlos.
Días atrás la Hermandad de la Columna nos invitaba al acto del CCCXXIII aniversario de su Fundación que se dice, tuvo lugar el 21 de Mayo de 1700 en la Iglesia Conventual de Santo Domingo.
Nada más leerlo, como historiador y después de haber publicado algunos artículos sobre el tema, quedé horrorizado de ver cómo con dicha afirmación se puede faltar a la verdad histórica, dos veces.
Una primera vez, porque se da como fecha de Fundación de la Hermandad la de la data más antigua documentada, hasta hoy, que si mi memoria no falla es la de un Testamento en la que el testador afirma que es Hermano de dicha Hermandad y les deja una manda. Lo cual viene a dejar meridianamente claro que la fecha de la fundación debía ser anterior, porque no parece muy lógico que alguien, justo antes de morir, redacte su testamento, en el mismo día en que se funda la Hermandad y diga que ya es Hermano de la misma.
Seamos serios, el 21 de Mayo de 1700 es la fecha del documento más antiguo conocido en el que se cita a la Hermandad de la Columna que, sin embargo, como bien reseñaron tanto Fernando Toscano como Marcos Ramos Romero debió fundarse antes, pues ambos historiadores aseveran que existía en 1664, como veremos más tarde.
La segunda falta a la verdad es la de afirmar que la Hermandad cuenta con CCCXXIII años toda vez que, como se recoge en ficha que iba a acompañar la publicación antes reseñada y redactada, así mismo, por el ya citado Hermano Mayor, Domingo Ruiz, bajo el título de “Hermandad de la Columna”, “…El libro abierto por el Mayordomo Sr. Diez de Villafuentes, termina el 21 de Julio de 1.779, empieza una época desconocida para todos sobre qué fue de la Hermandad”, siendo así como desconocemos su devenir durante más de 150 años, sin indicios de la vida de Hermandad hasta fines de los años 30 del pasado siglo XX en que debió comenzar a fraguarse su reorganización, si bien no nos consta una nueva salida procesional de la misma hasta 1942. [1] Aunque no se dispone de más Libros de Actas hasta el año 1960, tal como recoge Ruiz Torres “… hay que dejar constancia de que según consta en el archivo diocesano, en el año de 1.956 son aprobados los Estatutos por los que se debía regir la Hermandad.”
Así las cosas, parece que la Hermandad estuvo extinguida, al menos, durante todo el siglo XIX en que no conocemos referencia alguna. Aún más, el documento de los “Siete elencos”, de 1919, en que se hace un análisis exhaustivo de la realidad de las distintas iglesias de la localidad, al reseñar la de Santo Domingo cita al Sr. de la Columna como imagen expuesta al culto en su correspondiente altar, aunque no dice nada respecto de la Virgen, matizando para todos los altares existentes en la Iglesia que “no tienen patronos, ni aún siguiera camaristas”. Asimismo, entre las Asociaciones y cofradías existentes, no figura la de la Columna.
Por ello, si nos atenemos a lo que preceptúa el canon 120 del Código de Derecho Canónico, toda persona jurídica, cual es el caso de la Hermandad, se extingue si cesa en su actividad por espacio de cien años. Realidad que concurre en el caso de la Hermandad de la Columna, ya que, como hemos reseñado anteriormente, salvo que aparezca documentación fehaciente acreditativa de que en el periodo que media entre 1779, en que se data el último acta de su anterior época, y la fecha de 1956 en que se aprueban sus nuevos Estatutos, no hubo más de cien años sin actividad y, consiguientemente, se mantiene la naturaleza perpetua de dicha persona jurídica, nos encontraríamos en el caso de que la actual Hermandad de la Columna aunque conserve el mismo título y los mismos titulares que la erigida en Santo Domingo, al menos desde 1664, constituye otra persona jurídica cuya antigüedad es del año 1956 en que se aprueban los Estatutos que la erigen de nuevo, para luego refundarse a mediados de los años ochenta [2] para dar comienzo, a partir de 1987, como bien reseña Domingo Ruiz en el documento antes citado “Cuando hubo terminado el recorrido y Jesús estuvo en el interior del templo Parroquial, una mirada se cruzó entre todos los componentes de la Junta Pro-Cultos, sé había logrado el objetivo, en la Semana Santa alcalaína faltaba como en una cadena, un eslabón, ya estaba puesto y con visos de perpetuidad.”
Reproducimos a continuación un artículo en el que tuvimos la oportunidad de participar, allá por el año 1987, junto con su entonces Hermano Mayor, Domingo Ruíz Torres y el también miembro de su Junta de Gobierno, Francisco Herrera Lozano. Trabajo que estaba previsto se publicase en el tomo correspondiente a la comarca de La Janda de la enciclopedia que sobre la Semana Santa en las diócesis de Cádiz y Jerez se encontraba preparando la editorial GEMISA, aunque finalmente no vería la luz.
LA COLUMNA: ¡CUANTAS VECES!
Domingo Ruiz Torres
Francisco Herrera Lozano
Gabriel Almagro M. Oca
¡Cuántas veces he visto, con los ojos de la imaginación, pasar la Columna en el silencio del Miércoles! ¡Un Miércoles Santo intemporal! ¡Cuántas veces he visto pasar la Columna! Y ¡en cuántas épocas!, porque la Columna es, una Hermandad de caminar tortuoso, que tan pronto conocía una época de oro, como desaparecía casi por ensalmo, de una forma rápida y brutal sin que se sepan las causas. Ha sido frecuente ver un año el esplendor de sus pasos y al año siguiente no existir nada de lo pasado.
Ocurre como bien puede verse, lo mismo que en otras Cofradías alcalaínas. En esta, su origen, aunque desconocido, hay que situarlo en la Iglesia del Convento de las Sagradas Llagas y Santo Domingo, un convento fundado por D. Francisco Enríquez de Ribera, Adelantado mayor de Andalucía y Señor de Alcalá, en los primeros años del siglo XVI.
Suponemos que la Hermandad se fundó en torno al último cuarto del siglo XVII, como una actividad, más de atención a los fieles por parte de los padres dominicos, cuya casa fue desde antiguo uno de los centros culturales más importantes de Alcalá, ya que allí aparte de disponerse de una extraordinaria biblioteca se enseñó gramática, filosofía y teología y donde hubo hombres ilustres como fray Alberto Aguayo que tradujo por primera vez al castellano la filosofía de Boecio.
Allí, hombres cuya identidad desconocemos, ¡como siempre!, fundaron una hermandad a la que llamaron del Señor de la Columna y Ntra. Sra. de los Dolores, y es probable que una vez constituida la hermandad fuese ésta la que mandó tallar las imágenes, y decimos esto, porque la primera noticia que tenemos de la Hermandad (y los datos que disponemos son escasos, fragmentarios y de épocas distintas) es del año 1717 en que el mayordomo D. Julián Díez de Villafuentes abre un Libro de Cuentas en el que asienta Diez y Ocho reales que encuentra en el cepillo de la Hermandad. Mientras, que la Imagen del titular (según los estudios de escultores) hay que situarla cronológicamente por estos años, cuando la Hermandad estaba ya constituida. Sin embargo, hay otro dato que nos puede ayudar a precisar la fecha de constitución de la Hermandad, este dato es el año 1664 en que según Ramos Romero (que a su vez lo recoge de Toscano de Puelles), ya existía en Santo Domingo la Imagen de Ntra. Sra. de los Dolores.
Así pues, suponemos que en el período comprendido entre 1684 y 1717 es cuando se funda esta Hermandad, a no ser que ésta se erigiese con anterioridad a estas fechas, pero teniendo otra Imagen del Titular.
Sea como fuere, a principios del XVIII la Hermandad de la Columna y Ntra. Sra. de los Dolores es una Hermandad pujante en Alcalá como lo demuestran los movimientos de cuentas en el libro antes mencionado, así pues, suponemos año tras año la Hermandad haría su estación de penitencia desde su convento extramuros en ascenso hasta la Parroquia, hacia la parte noble y antigua de Alcalá. Pocos datos más poseemos de esta época, ya que el libro al que hacemos referencia termina el 21 de Julio de 1779, comienza entonces una época desconocida sobre el devenir de la Hermandad.
Conocemos de modo indirecto que en el Convento de Sto. Domingo, al igual que ocurrió en el de la Victoria, los franceses a su paso por Alcalá hicieron innumerables destrozos que afectaron a las imágenes de esta Hermandad, que sufrieron entonces una de sus múltiples y burdas restauraciones, ahora bien la actitud de los franceses en cuanto al convento de Sto. Domingo se agravó por el hecho de haber servido este de prisión a algunos soldados franceses, como nos relata Toscano de Puelles en su libro “Sainz de Andino, el hacedor de leyes”:
“…Llegaban al pueblo un grupo de oficiales franceses, con su general, todos prisioneros de la batalla dé Bailen, los traían en un estado lastimoso de miseria y fueron alojados en los lóbregos claustros deshabitados la parte baja de Santo Domingo...”
También se agravó la actitud francesa porque bajo una palmera de dicha casa conventual enterraron los alcalaínos los restos de los soldados franceses que habían degollado al paso de una expedición francesa por la Villa.
Igualmente, y como dato anecdótico de la sede de esta Hermandad, reseñar que sirvió de hospedaje a un hombre famoso en la guerra y en la historia como el general Quiroga, compañero de Riego en la Revolución de 1820.
Años después y a raíz de la desamortización de 1835-36 y la desaparición del Convento de Santo Domingo las imágenes de esta Hermandad son trasladadas a la Parroquia de San Jorge, en la popular plaza alta. En esta Iglesia se sitúan las Imágenes en una capilla de la nave del Evangelio. (Una bella capilla de cúpula ovalada sobre pechinas y en la que existe un magnífico altar neoclásico, terminado en 1761 para la imagen de la Inmaculada).
Desde 1779 y hasta los años 40 de nuestro siglo se sitúa un nuevo paréntesis en la historia de esta hermandad, en torno a los años 40 se abre la conocida como etapa de esplendor de la misma, una etapa en la que la Hermandad se denomina de "Nuestro Padre Jesús Atado a la Columna y Nuestra Señora de las lágrimas". (Conviene precisar que en torro a 1865 se cambia el nombre de la Virgen del Nazareno alcalaíno y en lugar de llamársele Ntra. Sra. del Desconsuelo se le llama de los Dolores. Es probable que por estos años nuestra titular cambiase su advocación por el de Ntra. Sra. de las Lágrimas).
Es la etapa que iniciaron alcalaínos como Cristóbal Alberto, Antonio Visglerio y otros no alcalaínos como José García y el padre Barberá. Entonces y recordando las traiciones hacían estación de penitencia en la noche del Miércoles Santo desde el extinguido convento de Santo Domingo.
Ya sé que aún quedan muchos objetivos, pero creo que, para ver pasar la Columna, no tendremos que recurrir a los ojos de la imaginación. Porque la juventud de los miembros de su junta y la forma de trabajar, hacen pensar en que, por fin, la Columna, tiene visos de perpetuidad.
FICHA TÉCNICA ELABORADA PARA LA ENCICLOPEDIA
RESIDENCIA CANÓNICA: Parroquia del Mártir San Jorge. Sus Imágenes se encuentran en la capilla de la nave lateral izquierda.
FUNDACIÓN: Se desconoce. Las primeras reglas se establecen en 1956.
DIA DE SALIDA: Martes Santo
TUNICA DE NAZARENOS: Antifaces y capas de color verde. Túnicas blancas con cinturones verdes.
PERSONALIDADES HISTORICAS: No hay.
MEDALLAS DE ORO: No
COMPOSICIONES MUSICALES PROPIAS: No tiene
Escasos son los datos que en la actualidad testimonian la existencia de esta Hermandad.
Es curioso comprobar, no solo que existan pocos datos escritos sobre ella, sino que ha sufrido grandes altibajos a pesar de poder medir su vida por siglos y gozar en la ciudad de una gran devoción sus Santos Titulares.
Vamos a conocer una breve historia sobre ella, breve pero cierta, pues nos basamos en los documentos que poseemos y que son fiables.
De ella las primeras noticias que tenemos son del año 1717, haciéndonos suponer que ya existía, pues su mayordomo D. Julián Diez de Villafuentes, abre un libro de cuentas en el que asienta DIEZ Y OCHO REALES que encuentra en el cepillo de la Hermandad, dicho libro es abierto el domingo quinto de Cuaresma del año del Señor de mil setecientos y diez y siete a las cinco de la tarde.
Parece ser que el inicio de esta nueva etapa - si es que la hubo- pues damos porque ya existía con anterioridad, parece ser de cierto esplendor, pues los asientos de ingresos de cuotas de los hermanos se suceden hasta llegar al veinte y seis de abril de 1718.
La primera Visita General que consta en el citado libro, es la efectuada el día 26 de Abril de 1718 por el Iltmo. Señor Don Lorenzo Armengual de la Mota, Obispo de Cádiz, del Consejo de su Majestad y Vicario General de la Armada.
El andar de la Hermandad, es corto y quizás dilatado. Se encontraban las Imágenes en el Convento de los Padres Dominicos, posteriormente al ser vendido el mismo, las Imágenes allí veneradas fueron trasladadas a la Parroquia, del Mártir San Jorge sita en la conocida popularmente por Plaza Alta.
El libro abierto por el Mayordomo Sr. Diez de Villafuentes, termina el 21 de Julio de 1.779, empieza una época desconocida para todos sobre que fue de la Hermandad.
Aunque no existen documentos escritos sobre ella, y por lo tanto acreditación sobre la continuidad como tal, con certeza podemos afirmar que siguió su tortuoso caminar, pues bien es sabido, que tan pronto conocía una época de oro, como desaparecía sin saber las causas, de una forma rápida y brutal; quizás sean unos adjetivos que han acompañado siempre a esta querida Hermandad. ¿Por qué le aplicamos el de rápida ?, sencillamente porque ver un año el esplendor de sus pasos por las calles alcalaínas y al año siguiente parecía que no existía nada de lo del año anterior. ¿Brutal?, si estaba en manos de creyentes, no es concebible que estos se olvidaran de ella de la forma que lo hacían, más bien parecía que se hallaba en manos de personas poco cristianas, y que sus brutos instintos la hacían tan poderosa como un año más tarde débil.
De nuevo aparecen documentos sobre ella, es un libro de Actas del año 1960.
No obstante antes de continuar, hay que dejar constancia de que según consta en el archivo diocesano, en el año de 1956 son aprobados los Estatutos por los que se debía regir la Hermandad.
Es una época de esplendor la nueva que abren una serie de alcalaínos, para bien de la Hermandad. Así, podemos comprobar cómo hay una serie de nombramientos, y el reconocimiento hacia ellos del pueblo. El Ilmo. Ayuntamiento solicita al Hermano Mayor, la adhesión de esta Hermandad a dicho Cabildo, a fin de conceder la Medalla del Trabajo a Sor Rita, Hermana Superiora del Beaterío de Jesús, María y José.
En febrero de 1963, y al folio 3, el libro de Actas queda interrumpido, no volviéndose a hacer ningún asiento más en él.
Otra etapa más que nos deja en la más completa oscuridad. No hay ningún documento que justifique la continuidad de la Hermandad como tal, ya sea en libro de Acta, cuentas, etc., pero si quedan originales de escritos que acreditan que seguía adelante, así nos encontramos con uno en el cual consta los siguientes datos: Petición de ayuda económica para sufragar los gastos que se originan en Semana Santa, - Celebración de Solemne Triduo - Dia de salida de los Santos titulares: 6 de Abril (miércoles Santo) a las diez de la noche y al respaldo el itinerario a seguir.
Por causas que se desconocen, la Hermandad deja de existir como tal. Ya ha llegado la época más reciente de su fragilidad. A veces es sacada con esplendor y como en épocas pasadas de nuevo y como fulminada por un rayo deja de quedan las Veneradles Imágenes, algo de sus ornamentos y poco más. El capricho de algún que otro alcalaíno se deja notar en la salida procesional cuando llega Semana Santa, La época de esplendor es ahora para las pequeñas personalidades, quienes hacen y deshacen en lo tocante a la Semana de Pasión, hasta, el punto de pintar a las tallas con pintura de baja calidad y por manos inexpertas. Los sayones desaparecen, parece cosa de niños, pero lo cierto es que es obra de hombres. Tras este caos, aparece una figura singular en escena y tal vez curiosa, pero que intentó y creemos que lo consiguió, dar ejemplo de católico, fue el Delegado de la O.N.C.E. D. Eusebio, quien sacaba la Imagen de Ntro. Padre Jesús Atado a la Columna en Semana Santa, sin ayuda prácticamente de nadie. Al morir, todo quedó en la nada. En su altar, situado en la nave del Evangelio de la Parroquia del Mártir San Jorge, quedaba olvidado Ntro. Padre Jesús, con la mirada fija y atado a una columna, su Santísima Madre María de las Lágrimas, pasaba a adornar un cuarto situado tras el Altar Mayor de la citada Parroquia, más olvidada que su Hijo.
Ante este estado de cosas, llega el mes de Abril de 1986, un grupo de Alcalaínos, tras pedir la oportuna autorización al Sr. Cura Párroco, deciden convocar en asamblea a todos los hijos de la ciudad con el único fin de levantar la Hermandad y seguir tributando el culto debido a tan sagradas Imágenes, Muchos son los llamados pero pocos los que asistieron y aún menos los elegidos para afrontar la ardua tarea de reconstrucción de la misma. Es un hecho comprobado, que la asistencia de pocas gentes fue debido a que nadie quería complicaciones, pues las tallas se encontraban en un estado de conservación lamentable, sobre todo la de Ntra. Sra. de las Lágrimas, y en cuanto a ornamentos, quedaba muy poco.
Aquel pequeño grupo de hijos de la ciudad, solo con la fe que tal vez en aquellos momentos Dios les dio, emprendieron la difícil tarea, pero a la vez bella, y reconfortante. Sorteos, solicitud de ayuda a personas privadas y entidades públicas, etc., son los primeros pasos, así como la adquisición de Hermanos para ayuda material y moral. En unos casos, se tuvo una respuesta afirmativa, en otros negativa, la moral unas veces estaba altísima, otras por los suelos, pero se imponía el sentido común y la lógica, había que seguir luchando.
Se fueron adquiriendo objetos litúrgicos, vestidos y mantos para María Santísima de las Lágrimas, y la talla de esta era visitada por un escultor con el fin de dar su informe, solicitar la autorización del obispado y proceder a la restauración de la citada talla. El día 3 de Enero de 1987 y a las 19,00 horas, era entregada al escultor gaditano Sr. Sánchez Peña, la maltrecha talla, de la Virgen, a fin de que procediera, a su restauración.
La Semana Santa llegó, aunque Ntra. Sra. de las Lágrimas no podía ser sacada procesionalmente, sí pudo ser llevada a hombros por jóvenes costaleros de Cristo Vive de la ciudad, Ntro. Padre Jesús Atado a la Columna. En el corazón y mente de todos, queda grabado la escena de su salida por la puerta de San Juan de la Parroquia del Mártir San Jorge de aquel solemne paso. Es difícil de describir, había alcalaínos que aún no le parecía cierto lo que sus ojos veían, por fin salía aquella sagrada Imagen después de muchos años de soledad en su altar.
Claveles rojos y lirios adornaban el humilde paso, sobre el cual iba aquella Imagen majestuosa, serena, dolorida, y quizás alegre. Los componentes de la Junta Pro-Cultos, con los bellos de sus caras y brazos más derechos que de costumbre contemplaban aquella bella estampa, sus corazones latían de alegría y sentían en sus interiores una paz poco común. El recorrido fue corto, pero las gentes a pesar del fuerte viento reinante, acompañaba a Jesús. En la Plaza de la Alameda, donde se encuentra la Iglesia de la Victoria, hubo dos hechos que resaltar fruto de hombres que creen en Dios y saben que una Hermandad no es cosa de una persona sola, de un solo día y que no sacan a las calles una carroza, es algo más. Así, la Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno, sacó a la puerta a Ntra. Sra. María Santísima de los Dolores y a continuación D. Juan Mateo, quien ingresa este año en el sacerdocio, dio un pregón que sorprendió a los alcalaínos, pregón que se distinguió por su sencillez y realidad religiosa.
Cuando hubo terminado el recorrido y Jesús estuvo en el interior del Templo Parroquial, una mirada se cruzó entre todos los componentes de la Junta Pro-Cultos, se había logrado el objetivo, en la Semana Santa alcalaína faltaba como en una cadena, un eslabón, ya estaba puesto y con visos de perpetuidad.
Actualmente, la preocupación de la Junta, es restaurar la talla de Ntro. Padre Jesús de la Columna. El día 22 de Mayo, era retirada del taller del escultor gaditano la talla de Ntra. Sra. de las Lágrimas ya restaurada y hoy se encuentra en un altar al lado de su hijo para ser venerada como Madre de Dios y no lo olvidemos también nuestra.
Alcalá de los Gazules, tierra de buenas gentes, quizás algunas veces difíciles de comprender o tal vez ellas de entender el mensaje que le es enviado, una vez más se ha impuesto la devoción y con deseo de que sea definitivamente.
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NOTAS
[1] Así se desprende de los escritos dirigidos por su Hermano Mayor, Pedro Mariscal, al Jefe Local de Falange de fecha 12 de Marzo con invitación a los cultos a celebrar en la Parroquia de San Jorge en los días siguientes como el de 29 de Marzo de 1942, invitándolo a la procesión que tendría lugar a las 10,30 de la noche del día 1 de Abril desde la Iglesia de Santo Domingo. Llegados a este punto parece oportuno reseñar que en el Libro 103, del Registro de Salida del Ayuntamiento, obrante en el Archivo Municipal, con fecha 20 de Enero de 1938, se comunicaba al Vicario Capitular del Obispado, Eugenio Domaica, que el Ayuntamiento había aprobado el proyecto de construcción del mercado de abastos, en el lugar que hoy ocupa, pero que ello no perjudicaba a la contigua Iglesia de Santo Domingo, caso de restablecerse al culto, lo cual nos indica que no se encontraba abierta al culto.
[2] Como había ocurrido con el Nazareno en el año 1980, tras cinco años sin salir.




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