Acabada la reforma integral de la estructura, los esfuerzos de la fábrica de la parroquia se centran en los años y décadas siguientes en el ornato interior. Así, por ejemplo, en 1670,[191] se construye en el lado de la epístola del altar mayor una capilla horadada en el muro, a modo de arcosolio, un monumento sepulcral que el Arzobispo alcalaíno, Luis Cameros, erigió para sus Padres: Ambrosio de los Cameros [192] e Isabel de Estrada.[144] Realizado en mármol negro y jaspe blanco,[193] es obra del maestro pedrero Francisco Cedrún [194] y del escultor Francisco de Gálvez,[195] quienes lo concibieron como un único cuerpo, flanqueado por pilastras toscanas, acanaladas, erigidas sobre contrapilastras, que descansan en pedestales, igualmente tallados. Sobre estas, cornisamiento, con frontón curvo partido en cuyo centro se inserta pieza de mármol blanco con el escudo familiar de los Cameros. Rematando el conjunto un arco de medio punto, perfectamente adaptado al vano en que se inserta.
No será hasta principios el siglo XVIII cuando se acometan nuevas reformas o ampliaciones del edificio.
En el mes de octubre de 1707, el visitador general del obispado realiza visita a las iglesias de Alcalá, y en la Parroquia ordena que «aviendose reconocido lo enbarasada que esta la sacristia alta con cajones viejos ynutiles e yndesentes y con otras alajas de madera y mangas de la Cruz que totalmente la ocupan quando se necesita el libre uso de dha sacristia pa salir pr ella a celebrar los divinos ofisios y no por la sacristia vaxa atravesando el cuerpo de la iglesia que en las festibibades de concurso tendrá esto el yncombeniente que los mismos eclesiásticos abran experimentado y para con la maior desencia se practiquen las funciones de la iglesia y tan importante lugar este con el aseo que combiene».
Sobre la existencia de dos sacristías, conviene reseñar que la denominada «baja» era la actual antesacristía, que identifican Fernando Toscano[197] y Marcos Ramos[198] como el primitivo Sagrario. Sin embargo, originalmente este Sagrario se ubicaba donde hoy se hallan los retablos de la Inmaculada y el Perdón, según consta en la inspección que realiza en 1604 el visitador general del obispado, al hacer relación de los altares que visita en el lado de la epístola, anotándose que “a las ysquerdas del dho altar maior esta el sagrario de donde se saca el santísimo sacramto pa los enfermos”.[199] El Sagrario cambió su ubicación en noviembre de 1618, por orden del visitador, al mudar el órgano de la capilla donde estaba el coro y pasar el sagrario a esta capilla. [200] Cualquier duda se despeja en las actas del Cabildo de marzo de 1634, al tratar sobre el pleito de Zurita mencionado anteriormente, donde se hace referencia a la capilla levantada en 1545 y se recoge «que por quanto la capilla de santa barbara ques donde esta el sagrario…».[201] En cuanto a la sacristía «alta», según se deduce del texto, desde ésta se accedía directamente al presbiterio sin tener que pasar por el cuerpo de la iglesia, debiendo acceder por lo tanto por una de las puertas del sotobanco del retablo mayor, por lo que esta sacristía estaría ubicada en el cuarto que se halla tras dicho retablo, el conocido como cuarto o laboratorio de Botones.
Por la sacristía baja, que se manda arreglar en la visita de 1707 por amenazar ruina el tejado al filtrarse las aguas,[202] se accedía al cementerio, que se hallaba en el patio trasero de la parroquia y era el lugar donde se enterraban las personas humildes que no podían costearse una sepultura dentro del templo. Precisamente en la misma visita, el visitador denuncia ciertas irregularidades que el sacristán comete en el cementerio, que, por su proximidad a la iglesia, causan un grave perjuicio a la misma: «Aviendose justificado que el sementerio que esta dentro de la yglesia contiguo a la sacristia intruduse el sacristan menor algunas cabalgaduras que tiene y cria gallina y tiene colmenas usando deste relijioso sitio con tal ympiedad e yreverencia que las dhas vestias estan tozando los guesos umanos y las gallinas escarvandolos y las colmenas inundaron de enjanbres la dha sacristia y alguno llego al cuerpo de la yglecia junto al cajon de las animas en donde el dho sacristan tubo algunos días un corcho para recoger las abejas y para el mismo efecto puso otros en la dha sacristia todo con nota de los fieles y enbaraso de los eclasiasticos y porque estos usos son muy agenos de la dha sacristia y sementerio y lo en el executado con la yntroduzion de las bestias a sido una ynpiedad que se devio corregir y castigar en el principio y para que en adelante se enmiende = mandó su md que el dho sacristan menor saque las gallinas y una colmena que le a quedado en el dho sementerio y no las vuelva a entrar ni las cabalgaduras con ningún pretesto y así lo cumpla pena de diez Ducs, aplicados para la fabrica y en vicario lo haga executar pena de veinte con la misma aplicación»[203]
Estos hechos, unido a que muchas veces el olor de los cuerpos en descomposición penetraban en la iglesia y se hacían insoportables, así como la falta de espacio en el cementerio, propician que en 1712 se acometa una ampliación del mismo, construyéndose el panteón, en la zona que hoy ocupa el salón de actos del Beaterio, en cuyo lugar comienzan los enterramientos a finales de noviembre de dicho año, tal como se recoge en las partidas de defunción de aquella fecha.[204]
Desconocemos si el tejado de la sacristía baja se reparó, pero tiempo después, en 1722, nos consta que el mayordomo de la fábrica, el clérigo de menores Alonso de la Vega, pide licencia para que el maestro carpintero Acedo corte 12 vigas y 40 cuartones, solicitando, además, la piedra de un torreón antiguo que está fuera del barrio de San Vicente.[205] Restos de este torreón aún se conservan en la calzada del cementerio, confundiéndolos algunos erróneamente con la ermita de San Vicente (cuya ubicación estaba en lo que hoy es el segundo patio del camposanto) cuando en realidad pertenecían a un edificio conocido en el siglo XVI como Torre del Rey.[206] La petición del mayordomo, unido al hecho de que algunas personas, por las mismas fechas, dejan algunas donaciones a la fábrica de la Parroquia[207] y al mal estado de la sacristía, nos inducen a pensar que en esta fecha se acomete la construcción de una nueva dependencia destinada para tal fin, de mayores dimensiones, para hacer las funciones de las dos sacristías mencionadas con anterioridad. La nueva sacristía se levantará sobre parte del corral anexo a la parroquia en 1618.
Para hacer una cajonera en esta sacristía donó en 1725 el beneficiado D. Pedro Collado Cortegana 2000 reales. [208] También para el servicio de esta sacristía, se adquirió mucho tiempo después, en 1771, una mesa de jaspe en Estepa.[209]
La construcción de esta sacristía supondrá el inicio de un nuevo periodo de reformas en la parroquia, casi un siglo después de los trabajos llevados a cabo por Gabriel del Valle. Se centrarán los esfuerzos en adornar el templo, construyéndose en las dos décadas siguientes el retablo del altar mayor y la mayoría de los altares que hoy existen y que estudiaremos en el capítulo correspondiente. Además, también se reforma parte de la estructura del edificio, concretamente en la nave del lado del evangelio, donde la cofradía de las Benditas Animas lleva a cabo la transformación del antiguo cuarto del aljibe, en cuyo testero tenían su altar, en una capilla. Estos trabajos se inician en torno a 1737, tal como consta en el testamento del beneficiado Bartolomé Muñoz Morillo, quien dejó una limosna «a la cofradía de las Benditas Ánimas 500 ladrillos para la obra que está realizando.»[210] Los trabajos se prolongaron durante un par de años, debiendo finalizarse en los primeros meses de 1739, puesto que en enero de dicho año, aún no se habían concluido, a tenor de lo reflejado en el testamento mancomún del presbítero Francisco Manzano y Ortega y su hermana Inés, quienes legan 50 pesos a la cofradía de las Benditas Ánimas de la parroquia para «que dicha cantidad se distribuia en la obra de la capilla que oy tiene pendiente dha cofradia».[211] Sin embargo, un mes más tarde parece que la obra esta finiquitada, según se refleja en un nuevo testamento que otorga el beneficiado Bartolomé Muñoz, en el que ordena enterrarse «en la capilla del santo christo de la viga o en la capilla que nuevamente se a labrado de las venditas animas».[212] La transformación de la capilla se culmina con la ejecución del retablo que hoy conocemos.
Paralelamente o justo al acabar la capilla de Ánimas, en 1739, se construye la puerta de San Juan Bautista, que está fabricada en ladrillo y rematada por una hornacina que alberga una talla de dicho santo.[213] La advocación de esta puerta, sin duda vienen porque justo en el muro donde se abrió dicha puerta, existía desde antiguo un altar de San Juan, junto al de Animas. Creemos que, junto a los trabajos en la puerta, se transforma la torre campanario, dándole el aspecto que hoy tiene.
Toda esta serie de reformas y de nuevos altares, habían transformado el interior de la Parroquia. Sin embargo, había una parte que, debido a su antigüedad y formas desfasadas, rompía la armonía del conjunto: el coro. Será el beneficiado D. Bartolomé Muñoz Morillo el que, por su cuenta y riesgo, decide afrontar la construcción de un nuevo coro, concertando con el arquitecto de retablos y tallista granadino, afincado en Jerez, Agustín de Medina y Flores, la obra de la sillería el 6 de agosto de 1740:
«por quanto yo el dicho Agustin de Medina me obligue en favor de don Cristobal Muñoz y don Bartolome Muñoz su tio por un papel que firmamos su fecha de seis de agosto del año pasado de mill setesientos y quarenta que para en poder del dicho don Cristobal que nos a mostrado el que reconosido por nos ser el mismo que se execute y a mayor abundamiento lo aprobamos y ratificamos en el papel me obligue a haser la obra de silleria de coro de la yglesia de San Jorge de la dicha villa de Alcala con las circustansias y condiciones espresadas en el dicho y por presio de quinse mill y quinientos reales vellon»[214]
Veintidós días después de firmar el contrato, Bartolomé Muñoz fallece. Pero se había encargado de que la obra siguiera adelante. Había redactado una memoria dando órdenes a sus sobrinos para que, con el poder que les dio en febrero del año anterior, otorgasen su testamento final, como efectivamente ejecutaron el 1 de noviembre. En dicho documento, recogen que su tío les daba facultades «para que pagado su funeral y misas con lo que quedase primero y ante todas cosas se gastase de sus bienes todo lo necesario para que se acabase y finalizase la obra que estava empesada del choro de la Parroquial de señor San Jorge de esta villa, lo que se executase antes de dar otras limosnas ningunas»[215]
Bartolomé Muñoz había nombrado albacea a su sobrino, el beneficiado Cristóbal Muñoz, quien a su vez también lo fue de Don Juan Aparicio de Cárdenas y de Doña Marina de Montes y Vargas, su madre. Ambos le facultaron para que destinase una parte de sus bienes a lo que estimase más oportuno para la fábrica de la Parroquia, uniéndolos a los que dejó su tío para comenzar la obra del coro.[216]
El propio Cristóbal Muñoz, una vez empezada la obra, trata con el retablista Agustín de Medina, algunas mejoras, lo que aumentó el precio de la sillería: «despues que para mayor adorno de la dicha silleria ajuste con el dicho don Cristobal fuera de dicho papel que ba espresado de haser los enbutidos de dicha silleria en mill y quinientos reales»
A lo largo del año siguiente, la obra debe sufrir algún parón, seguramente por falta de fondos, lo que llevaría a no cumplirse los plazos estipulados en el contrato de ejecución. El beneficiado buscó nuevos fondos con los que terminar el coro y el 15 de enero de 1742 firma un nuevo contrato con el retablista para culminar los trabajos, detallándose la cuantía que faltaba por pagarse y la fecha para la entrega de la obra:
«solo se resta de dicho ajuste de dicha obra setesientos y setenta y tres reales bellon el cumplir de los dichos dies y siete mill reales vellon y por quanto debiose aber finalisado la dicha obra segun dicho ajuste lo que no se a hecho por lo qual debajo de dicha mancomunidad nos obligamos que la dicha obra estara acabada y concluida que todos sus perfiles y como yra declarado el dia quinse del mes de marso que bendra deste presente año de la fecha de forma que el dia siguiente dies y seis de dicho mes y año se pueda selebrar en dicha yglesia fiesta a nuestra señora de los dolores»
El plazo de ejecución era de solo de dos meses y medio, por lo que el coro se encontraba prácticamente terminado, a falta tan solo de pequeños detalles, que quedaron especificados en el contrato:
«Y con condision que emos de haser las puertas de los postigos del dicho coro y lados y por de dentro de los postigos corraterales y bestir dichos postigos a correspondesia de la silleria desde fin de ella asta (subir lo?) que baxa de la escorsia = Y mas es condision que emos de haser todo el antepecho de dicha silleria en la forma que se contiene en dicho papel sitado a que se an de añadir quatro pedasitos que son quitamiedos que an de finalisar como remates recortados = mas es condision que emos de aser las flores de yeso de las tribunas como estan por de dentro = mas es condision que emos de haser una ymagen de san pedro de madera de sedro correspondiente a su nicho =mas es condision que avemos de dar hechos y puestos los paños de selosia nuebos de la tribuna nueba. Y por lo que añadido a dicha obra nos emos conbenido con el dicho don Xpristobal nos a de dar por ayda de costa tressientos reales de bellon.»
Por tanto, el coro de la Parroquia debió de estrenarse el 16 de marzo de 1742, viernes de Dolores y planteamos la posibilidad de que parte de la antigua sillería, que realizara en 1622 Juan Román de Arellano, sea la que se conserva en ambos laterales de la nave de la ermita de Nuestra Señora de los Santos, lugar al que tradicionalmente se mandaba lo que «sobraba» en el resto de iglesias alcalaínas, como los retablos del figurado crucero o el púlpito.
Más de un cuarto de siglo después de su inauguración, en 1775, el maestro organero del Arzobispado de Sevilla, Francisco Pérez de Valladolid, construye el órgano que remata el magnífico conjunto, según consta en la inscripción hallada dentro del mismo en el arca de viento.
Siguiendo con el devenir histórico de las reformas en la parroquia, pasada más de una década del estreno del coro, el 1 de noviembre de 1755, se produce el terremoto de Lisboa, acontecimiento con el que relaciona el historiador Marcos Ramos la «penúltima transformación importante»[217] que sufre la Parroquia, aunque especifica que la estructura no había sufrido mucho por el seísmo. Por su parte, Fernando Toscano relaciona una «notable restauración general»[218] en la segunda mitad de siglo por parte de Torcuato Gil Cayón, maestro mayor del Obispado. Las actas de los cabildos municipales no dejan lugar a dudas y entre los daños sufridos en la localidad solo recogen que «en el día primero del corriente mes por el temblor de tierra q se esperimento por espacio de ocho minutos sin aver causado perjuicio a persona alguna ni a edificios a ecepcion del q esperimento el Conv.to de Religiosos Mínimos por hallarse anteriorm.te quarteado…»[219] La intervención de Torcuato Cayón, lejos de ser importante, debió ceñirse a una rutinaria visita que aparejó pequeños trabajos de mantenimiento del edificio, como resanado de paredes o eliminación de humedades.
Lo que si se produce en esta segunda mitad de siglo es la reforma de la capilla de los Remedios, construyéndose una cúpula semiesférica sobre pechinas y un retablo neoclásico de corte academicista en estuco, que algunos autores relacionan con la producción del arquitecto Torcuato Benjumeda y que se concluyó en 1781.
Pocos años más tarde, se inicia la transformación de la sacristía en capilla del Sagrario, por iniciativa de los curas y beneficiados de la Parroquia, que sufragan la reforma junto a la fábrica, el obispo y las limosnas de los fieles. Por el testamento de la hermana de uno de éstos, sabemos que la obra ya había comenzado en julio de 1787: «mando se den por una vez sesenta pesos de dha moneda para la obra de la Capilla del Santissimo Sacramento que se esta haciendo en dha Yglesia Parroquial de Sor. Sn Jorge los que se le entreguen a Dn Franco de oliva Presvitero Beneficiado de dha Yglesia encargado en ella»[221] Se abre el gran arco toral para comunicar esta dependencia con la nave del crucero, colocando un nuevo retablo, estando los trabajos acabados el 29 de enero de 1792. Paralelamente, se levanta una nueva sacristía en parte del patio trasero de la parroquia, construyéndose una sala con cúpula sobre pechinas que es dividida por un tabique en dos partes desiguales a distinto nivel, reservando la pequeña para colocar una puerta de servicio para acceder al cementerio desde la plaza alta, reservando así la sacristía. Del mismo modo, se construye un estrecho pasadizo que comunica dicha sacristía con la capilla del Sagrario, que presenta la particularidad de que esté en oblicuo al muro y no en perpendicular como cabría esperar, para evitar que este pasillo desembarcara en el zaguán de la puerta de servicio, que además se encuentra en un nivel inferior al Sagrario.
Con la construcción de sacristía, finaliza esta segunda época de esplendor transformador en la Parroquia en la, como hemos visto, juegan un papel principal el cuerpo de beneficiados, que fueron los promotores y financiadores de obras como el coro, la capilla del Sagrario, la sacristía y algunos retablos.
A partir de aquí, se inicia un declive paulatino en el quehacer de la fábrica de la Parroquia, debido a diversas causas. El Obispo Escalzo y Miguel promulga un decreto a finales de 1786 por el que las vacantes de los beneficios deben ser cubiertas por los curas, lo que propiciará el progresivo desmantelamiento de la red clientelar y endogámica existente en torno al cuerpo de beneficiados y un mayor control por parte del obispado sobre los mismos y, en definitiva, una merma de ingresos para la Parroquia en cuanto trastocaba el tradicional flujo de limosnas, puesto que, hasta entonces, los beneficiados dedicaban gran parte de su tiempo en atender sus negocios particulares, principalmente actividades agrícolas y ganaderas, y era práctica habitual que socorrieran económicamente las necesidades de la Parroquia, desatendiendo las labores religiosas, sin tener que dar cuenta al obispado por ello. A partir de ahora, deben atender sus obligaciones pastorales, algo a lo que no estaban obligados anteriormente. A esto hay que sumar que durante la década de los 90 del siglo XVIII se suceden varios años de malas cosechas por la sequía, lo que se traduce en una importante reducción de ingresos por los diezmos y otros tributos eclesiásticos. Además, la situación se complica con la epidemia de fiebre amarilla que azota Alcalá en el año de 1800, que afectó a una quinta parte de la población. Y, por si fuera poco, estalla la guerra contra Napoleón entre 1808 y 1814, siendo esquilmados los recursos económicos de esta villa por ambos bandos. La guerra dará paso el periodo constitucionalista en España, con la promulgación de la Constitución de 1812, que acabará con el fin del Antiguo Régimen y con muchos de los privilegios del estamento clerical.
Todas estas circunstancias reducen la actividad de la fábrica de la Parroquia a simples reparos de conservación del edificio durante gran parte del siglo XIX.[222]
En la segunda mitad de este siglo se plantea la ampliación de la Parroquia por el lado de la nave de la epístola, con la construcción de dos capillas que fuesen simétricas con las actuales de las Ánimas y de Columna, donde se sitúan los retablos de la Trinidad y del Carmen, además de otra enfrente de la puerta de San Juan, donde hoy se ubica el cuadro de Santo Tomás de Villanueva. Para ello, se hacía indispensable adquirir los terrenos en que debían ubicarse, pues no pertenecían a la Parroquia, sino al ayuntamiento, ocupados por la antigua cárcel en desuso, por lo que el vicario acude a los regidores municipales a finales de noviembre de 1863 y consigue la cesión de dichos terrenos. [223] Sin embargo, la puesta en marcha de esta ampliación se dilata en el tiempo y durante los años siguientes, las cuentas de la fábrica parroquial nada reflejan sobre ningún gasto dedicado a este proyecto. Lo único que recogen son unas pequeñas partidas destinadas a una reparación de la actual capilla del Santo Entierro realizadas en la segunda mitad de 1867.[224] Posiblemente, no se ejecutó esta reforma proyectada porque, en un momento indeterminado que no hemos podido precisar, la cárcel vieja es enajenada por el Estado, seguramente por débitos del ayuntamiento. Años más tarde, en 1874, es sacada a remate por la Comisión de Ventas de Bienes Nacionales, siendo adquirida el 30 de mayo por Martín Román Sanjuan por 751 ptas.[225] Hasta el año siguiente, éste no cederá la finca para dicho propósito. A este respecto, tradicionalmente se asevera que el ensanche de las capillas de Bautismo y del Santo Entierro se ejecutaron entre 1863 y 1876 en base a planos y presupuesto realizados por el arquitecto José García Scoto. Sin embargo, de lo único que tenemos certeza es de que dicho arquitecto estuvo en la parroquia el 23 de febrero de 1876 tomando medidas: «He recibido del Sr. Don Francisco de Paula Castro, la cantidad de TRESCIENTOS SESENTA reales por la toma de datos para la formación de planos y presupuesto de la obra que se proyecta en la Santa Iglesia Mayor de esta villa». Dado que la capilla del Santo Entierro (que conserva la traza gótica) y la de bautismo ya existían con anterioridad a la última fecha referida y que las cuentas de la Parroquia nada reflejan sobre esto, parece obvio que nos encontramos ante un proyecto fallido, el de realizar las dichas tres capillas, puesto que ninguna llegó a ser una realidad. Por tanto, debemos corregir la Historia, el ensanche se proyectó, pero jamás se realizó, si bien no es descartable alguna actuación menor en esta época en la capilla de bautismo.
De esta misma época es un elemento de la parroquia que suele pasar desapercibido por hallarse en un lateral de la capilla mayor. Nos referimos a la reja del beaterio. En marzo de 1877, aprovechando una visita pastoral del Obispo Fr. Félix María de Arriete y Llano, las hermanas del Beaterio se quejaron de que no podían celebrar misas en su propia iglesia por falta de sacerdotes, especialmente los días de fiesta y le solicitaron permiso para comunicar el edificio con la Parroquia.
El obispo accedió a dicha petición y así lo reflejó en el libro de visitas el 25 de marzo de 1877, domingo de Ramos, en el punto 4º de sus mandatos: «Tambien queremos consignar en este Libro que habiendo solicitado las Hermanas del Beaterio de Jesus, Mª i Jose se les franquee paso para tener tribuna que diese al Altar mayor, hemos accedido a su petición, tanto por las ventajas espirituales que a las mismas Hermanas resultan como tambien en los días festivos por falta de sacerdotes que digan misa en su Iglesia.»
Pero lo más curioso de este documento es la anotación que hace el obispo, influenciado sin duda por todos los movimientos revolucionarios anticlericales que se estaban viviendo en la época, temiendo una invasión del Beaterio:
«Pero la dicha concesión no se entiende nunca que es una cesion hecha al Beaterio como propiedad suya i al efecto hemos formalizado un escrito en que lo declaramos asi para que en el caso de una invasión revolucionaria que se apoderase del Beaterio vuelva la Parroquia a tomar posesión del terreno i paso cedidos.» [226]
El mismo obispo donará en 1879 una limosna de 2000 reales para restaurar la torre parroquial, que amenazaba ruina, reparándose su aguja, arcos y ejes de las campanas. Gran parte de los gastos debió ser pagado por cuestación popular, ya que de los 16242 reales que se invirtieron en la obra, según las cuentas parroquiales, la fábrica solo abonó 3114 por las maderas. [227]
Durante los años siguientes, la economía de la Parroquia no debió estar muy boyante, como lo demuestra el hecho de que, tras donar en 1888 D. Francisco Jiménez de Sevilla 10000 losas, hubo de fraccionarse el pago de la sustitución de la solería entre ese año y 1893 a razón de 1000 reales anuales, terminándose en 1794 con el pago de 13500 reales.[228] Las losas donadas fueron insuficientes para terminar todo el embaldosado. viéndose obligado el vicario a adquirir 103 varas en 1791 para solar el trascoro.
Ya casi finalizando el siglo, se produjo un accidente que dejó conmocionados a los vecinos. La noche del 29 de marzo de 1898, durante una tormenta, un rayo impactaba en la torre del campanario de la parroquia, provocando el desprendimiento de parte de ésta:
«Efectos de una exhalación. - La chispa eléctrica que cayó el martes en la Iglesia de Alcalá de los Gazules, originó los siguientes destrozos, según participa el Alcalde. Penetró la chispa eléctrica en la torre por su parte superior, destrozando parte del tímpano y el cerramento del hueco de la campana que mira al norte. Descendió al cuarto del reloj, causando la demolición de la esfera y algunos desperfectos en la máquina. Fuera ya de la torre, derribó un trozo del tejado que cubre la bóveda; produciendo, por último, dos grietas sin importancia. Los daños, aunque son de alguna consideración, no afectan a la estabilidad de la mencionada torre. Los niños lesionados por la exhalación siguen en estado satisfactorio.»[230]
La descarga fue de tal proporción que todos los cristales de la Parroquia, del Hospital y de una casa cercana resultaron rotos, estimándose los daños causados en más de 3000 duros, no habiendo más desgracias personales porque «Al ocurrir el suceso no había nadie, afortunadamente, en la Parroquia, porque se predicaba en la Soledad, donde viene celebrándose el septenario de Dolores. Hubo sincopes y desmayos en las señoras, por lo cual se suspendió hasta el sermón, continuando el Trisagio, mientras no hubo una clara para que pudiesen ir á sus casas las personas que allí estaban.» [231]
Es posible que entre los elementos que sufrieron desperfectos, se hallase el órgano del coro, puesto que, en mayo del año siguiente, el arcipreste envía oficio al ayuntamiento manifestando el mal estado de conservación del órgano de la parroquia y suplica encabece una suscripción que piensa abrir para reunir las 2500 ptas. en que se ha tasado el arreglo. Aunque en principio se acuerda contribuir, posteriormente se decide esperar al año siguiente por carecerse de fondos.[232] Al año siguiente, dicho arcipreste inicia una suscripción entre los fieles para financiar la restauración, acudiendo nuevamente al ayuntamiento a finales de octubre para que contribuyese, acordando los regidores donar 250 ptas. [233] Finalmente, el órgano es restaurado en 1904 por Alfred Heulard,[234] luthier nacido en París en 1852, donde trabaja construyendo órganos y melodiums para la casa Barker. En fecha indeterminada se traslada a Sevilla,[235] recalando en 1877 en Alcalá, donde contraerá matrimonio el 26 de abril con Isabel Roa Sánchez. Este mismo organero reparará a finales de 1878 el órgano de la Iglesia Parroquial de Paterna.
En los años siguientes, los esfuerzos de la fábrica de la Parroquia se centran en la reapertura de la Iglesia de la Victoria, que llevaba dos décadas cerrada al culto. Esto debió influir en que los trabajos de mantenimiento de la Parroquia decreciesen, por lo que este edificio sufrió un deterioro paulatino hasta la llegada de un nuevo presbítero, Antonio Troitiño y Rey, en abril de 1920. Nada más asentarse en nuestra localidad, se encuentra con que el estado de la Parroquia es tan deficiente, que algunas partes amenazan ruina, por lo que decide enviar una carta a los feligreses pidiendo colaboración para sufragar los gastos de reparación, que fue publicada por la prensa de la época:
«Su Casa principal en esta ciudad, es decir, nuestra Iglesia parroquial está amenazada de ruina. Los tejados que protegen las bóvedas de este templo que se levantó un dia hermoso sobre los cimientos de la caridad cristiana, se encuentran hoy próximos a derrumbarse. Las bóvedas que han sido testigos de la piedad de vuestros padres y en donde han repercutido las plegarias de miles de creyentes están hoy sucias y manchadas por la humedad. La Capilla de Bautismos, donde han recibido el sello de cristianos y vestido de la hermosa librea de hijos de Dios más de diez generaciones de alcalaínos, está próxima a hundirse y sepultar entre sus escombros tantas glorias y tantos recuerdos.»[237]
La carta hizo efecto y muchos feligreses hicieron donaciones, encabezándolas el obispo con 500 ptas. Conviene remarcar que, paralelamente, se había iniciado otra campaña de captación de fondos para restaurar la ermita de la Virgen de los Santos, trabajos que se llevaron a cabo entre octubre de 1920 y finales de enero del año siguiente. Sin embargo, de los trabajos en la Parroquia nada sabemos, aunque suponemos que se ejecutaron, puesto que ya no se vuelven a tener noticias.
Los tejados reparados de la Parroquia resisten medio siglo más, pero el deterioro de los materiales provoca que, a finales de los años 70 de este siglo, se plantee una restauración. En diciembre de 1981 el obispado encarga al arquitecto Juan M. Gil Fernández un informe sobre el estado de conservación y las reparaciones necesarias. El dictamen del arquitecto no puede ser más demoledor: el estado general de la cubierta es lamentable, presentando peligro de ruina inminente debido a la putrefacción de la madera, presentando zonas donde las tablas han desparecido y dejan al descubierto las tejas por su interior. Esto ha facilitado las filtraciones del agua de lluvia, provocando que los muros presenten desprendimientos de los revocos y grandes manchas de humedad. Destaca además que se han observado algunos intentos de reparación colocando apeos de refuerzo en algunas zonas y que, si se hubiese realizado a su debido tiempo una reparación total y a fondo de la cubierta, se hubiese evitado el estado irrecuperable que presentaba. Para solucionar el problema, estima necesario la renovación total de la estructura de madera, dado su avanzado estado de ruina, por una metálica y presenta un detallado presupuesto que asciende a 17.712.720.50 ptas.
Pero el camino a recorrer para conseguir el inicio de la restauración no será fácil. Las gestiones realizadas desde el ayuntamiento dan como resultado que la Junta de Andalucía declare la obra como de urgente conservación. En mayo de 1987, la Consejería de Cultura aprueba la realización de las obras, adjudicándose en octubre. La parroquia se cierra al culto, iniciándose los trabajos en abril del año siguiente, pero en noviembre, ya con la cubierta demolida, se paralizan los trabajos, quedando el interior del templo totalmente expuesto a las inclemencias meteorológicas durante todo el invierno. El 4 de septiembre de 1989, la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía inicia el expediente para declarar a la Parroquia como Bien de Interés Cultural (BIC).[238] Dos meses más tarde, se retoman las obras por vía de urgencia, con un presupuesto que de 34.700.000 ptas. para terminar la cubierta y resanado de muros.
Finalmente, el 3 de mayo de 1991, la Parroquia es reabierta al culto.
Posteriormente, el 14 de noviembre de 2006 se declara a la Parroquia como BIC,[240] catalogación que, esperemos, sirva para preservar el principal monumento de Alcalá.
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NOTAS
[191] Ambrosio de los Cameros Alfaro nació en Alcalá en 1552, Hijo del también alcalaíno Ambrosio de los Cameros, ganadero de vacuno y porcino que, contando con una cierta formación, ejerció durante muchos años como Regidor y Alcalde Ordinario, en los que nos consta acudió tanto a la Corte en 1560 para llevar a los privilegios de franqueza de la Villa para que el Rey los firmara como a la Real Chancillería de Granada para defender la posición de la villa alcalaína en el pleito con Ronda sobre la Sauceda. Nos consta, igualmente, que, en 1562, asistió en representación de la villa, a dar la enhorabuena al futuro San Juan de Ribera por su nombramiento como Obispo de Badajoz. El Padre del arzobispo fue, así mismo, ganadero y ocupó cargos en el gobierno municipal. Casó en primeras nupcias, en 1570, con Francisca de Mesa con la que tuvo 3 hijos: Ambrosio de Mesa de los Cameros que sería Beneficiado de la Parroquia, Francisca de Mesa y Leonor de los Cameros.
[192] Isabel de Estrada Butrón era natural de Medina Sidonia, hija de Alonso Gómez de Olvera Butrón y de Juana Ortiz de Estrada. Viuda de un primo suyo, casó con Ambrosio de los Cameros en 1592 y de dicho matrimonio nacerían 3 hijos: el futuro arzobispo Luis en 1600; Antón quien sería Comisario del Santo Oficio en Medina y Francisco quién acompañó a su hermano como asistente en sus destinos como religioso.
[193] Ejecutado en la segunda mitad de la década de los años sesenta o primeros setenta del siglo XVII.
[194] Natural de las Merindades de Trasmiera (Burgos) se encontraba muy activo por toda la zona y así nos consta, entre otras obras, que fue el autor de los umbrales de determinadas puertas, así como de las gradas de altar en la Parroquia jerezana de San Marcos. Debió fallecer en1695, toda vez que realizó testamento el 5 de JUNIO de dicho año (A.P.N.J.F., Felipe Martín de los Cameros, OE 22, T. 899, f° 81-83 vt°) y con posterioridad a dicha fecha no hay constancia que interviniese como ejecutor de ninguna otra obra.
[195] Francisco de Gálvez y Guzmán era natural de Écija (Sevilla) donde debió nacer a finales de los años 30 o primeros 40 del siglo XVII, pues completó su formación artística en el taller de José de Arce en 1655. Realizó trabajos tanto en madera como en piedra, siendo de reseñar que, en este tipo de soporte, es el autor de la talla de nuestro Santísimo Cristo del Perdón, según contrato suscrito con la dominicana Hermandad del Dulce Nombre alcalaína en 9 de Agosto de 1666.Si bien destacó, fundamentalmente, como escultor en piedra, soporte en el que debemos destacar los nueve santos de la orden cartuja y la Inmaculada para la fachada de la jerezana cartuja de la Defensión realizados en 1664; como los cuatro evangelistas, los cuatro Padres de la Iglesia; San Pedro como Papa y el Arcángel San Miguel ejecutados para la Parroquia jerezana de este nombre en 1677.
[196] A.P.A.G. Libro 1º de visitas. Folio 115. Mandatos D. Rodrigo Gagero de Valdelomar.
[197] Toscano de Puelles, Fernando. El templo parroquial… op. cit. (p. 11).
[198] Ramos Romero, Marcos. (1983). Historia de los pueblos de la provincia de Cádiz. Alcalá de los Gazules. Diputación de Cádiz. (p. 338).
[199] A.P.A.G. Libro 1º de visitas. Folio 35 y vto.
[200] Folio 50. Mandatos de 21 de noviembre de 1618 de Alonso de Mesa Barba. Se recoge que «pase el órgano de la yglia de sn Jorge al lado del corral q nuevamte se hase y passado ponga el sagrario en la capilla donde esta el dho órgano y haga una barandilla por delante de todo el largo de la dha capilla pa q aya lugar pa las comuniones de la semana sta…»
[201] A.M.A.G. Actas sesiones Ayto. pleno. Legajo 8. Cabildo del 10 de marzo de 1634. Folio 586 y vto.
[202] A.P.A.G. Libro 1º de visitas. Folio 115 vto.
[203] Folio 116 vto. y 117.
[204] A.P.A.G. Libro 3º de Funerales. Por ejemplo, en la partida de defunción de un tal Francisco, natural de Gibraltar, fechada el 30 de noviembre se anota «…se enterró al día siguiente de limosna en la obra nueva desta iglesia»
[205] A.M.A.G. Actas Sesiones Ayto. pleno. Legajo 15. Libro 2. Cabildo del 12 de febrero de 1722. Sin Foliar
[206] Recogido por Ismael Almagro en: https://historiadealcaladelosgazules.blogspot.com/2018/11/la-torre-del-rey.html
[207] Por ejemplo, Bernardo Diaz de Oliva deja en su testamento una limosna de 100 reales a dicha fábrica (A.P.A.G. Libro 3º de Funerales)
[208] A.H.P.CA. PN. ALCALA DE LOS GAZULES. Escribano Carlos del Fierro, 132. Testamento otorgado el 9 de mayo de 1725. Folios 45 a 57. Esta cajonera no se había ejecutado aún en noviembre de 1726 puesto que el día 25 de dicho mes, uno de sus herederos, Fernando Cortegana Bañales, se obligó mediante escritura a entregarlos cuando empezase a labrarse la cajonera (otorgada ante el mismo escribano. Folio 268). Debió de construirse este mueble, pasando a su ubicación actual cuando se construyó la nueva sacristía a finales del siglo XVIII.
[209] Ramos Romero, Marcos Historia… Op. cit. (p. 338).
[210] Recogido por Benítez Barea, Avelina. La jerarquía eclesiástica rural: vicarios y beneficiados de Alcalá de los Gazules en el siglo XVIII. Poder, sociedad, religión y tolerancia en el mundo hispánico, de Fernando el Católico al siglo XVIII. Eliseo Serrano Martín Jesús Gascón Pérez (eds.). (pp. 1227-1241). Publicación número 3635 de la Institución Fernando el católico, Organismo autónomo de la Excma. Diputación de Zaragoza
[211] A.H.P.CA. PN. ALCALA DE LOS GAZULES. Escribano Francisco Marchante, 276. Testamento otorgado el 25 de enero de 1739. Folio 30.
[212] A.H.P.CA. PN. ALCALA DE LOS GAZULES, 276. Poder para testar de D. Bartolomé Muñoz, Beneficiado a D. Cristóbal Muñoz y D. Diego Muñoz, beneficiados y a D. Luis Nazario Muñoz, sus sobrinos, otorgado el 25 de febrero de 1738 ante Francisco Marchante. Folios 64 a 65 vto.
[213] Esta fecha es recogida por Toscano de Puelles, Fernando. Guía breve… op. cit. y por Antón Solé, Pablo. (1984). Iglesias entre el Guadalete y Barbate. Fascículo de la Enciclopedia Gráfica Gaditana, Vol. l, nº 9. Publicada por Caja de Ahorros de Cádiz. Por nuestra parte, no hemos podido confirmar ni la existencia del muro llamado de San Juan ni la fecha de construcción.
[214] ARCHIVO HISTORICO MUNICIPAL JEREZ DE LA FRONTERA. sección Protocolos Notariales, oficio 15, escribano Alonso Guerrero, legajo n.° 2465, 1742-1-15, f. 12-13. Publicado en Moreno Arana, José Manuel (2007). El arquitecto de retablos y tallista Agustín de Medina y Flores: nueva perspectiva sobre su vida y su obra. Revista de Historia de Jerez nº 13. (pp. 213-232).
[215] A.H.P.CA. PN. ALCALA DE LOS GAZULES, 275. Testamento otorgado por Cristóbal Muñoz y consortes como apoderados de Bartolomé Muñoz Presbítero, ante Francisco Marchante el 1 de noviembre de 1740. Folio 241 vto.
[216] Toscano de Puelles, Fernando. (1995). Exorno del coro parroquial: los patrocinadores. Apuntes Históricos y de nuestro patrimonio. Ayto. Alcalá de los Gazules. (pp. 447-55).
[217] Ramos Romero, Marcos. Historia de los pueblos… op. cit. (p. 314). Antón Solé no recoge nada al respecto.
[218] Este dato es recogido por Toscano de Puelles, Fernando. El templo parroquial… op. cit. (p. 6).
[219] A.M.A.G. Actas sesiones Ayto. pleno. Legajo 21. Cabildo del 3 de noviembre de 1755. F. 50 vto.
[220] Alonso de la Sierra, Juan y Lorenzo. GUÍA ARTÍSTICA… op. cit. (p. 224).
[221] A.H.P.CA. PN ALCALA DE LOS GAZULES, 4. Testamento de Catalina Collado y Doncel, otorgado el 18 de julio de 1787 ante el escribano José Gómez Delgado. Folios 131 vto. y 132
[222] Excepcionalmente, se ejecutan trabajos de mayor envergadura en 1857 para reparar los desperfectos ocasionados por un rayo que cayó dentro del templo el 20 de diciembre, produciéndose unos derrumbes y en cuya reparación se gastaron 423 reales. (A.P.A.G. Cuentas de Fábrica 1827-1909.)
[223] Ramos Romero, marcos. Historia… op. cit. (pp. 260-261). Recoge que el ayuntamiento trató la cesión en las sesiones del 18, 26, 29 de noviembre de 1863, información que no hemos podido contrastar al no conseguir localizar las actas de dicho año en el Archivo Municipal.
[224] A.P.A.G. Cuentas de Fábrica 1827-1909. Se gastan 30,50 reales «Por la compostura de la capilla del cristo» sin duda en referencia al Cristo de la Viga. para estas reparaciones se compraron 2000 ladrillos, que costaron 240 reales.
[225] BOLETIN OFICIAL DE LA PROVINCIA DE CADIZ. Nº 137 DE 17 DE MAYO DE 1874. Pág. 4. En este boletín se recoge el remate de «Un solar denominado Cárcel Vieja, en la calle del mismo nombre». Que no se mencione como casa o edificio, tal como se hace en otros remates de la misma fecha, puede indicar que dicho edificio se encontraría en ruinas o bien habría sido demolido, quedando solamente el solar.
[226] A.P.A.G. Libro 3º de visitas. Folio 71.
[227] A.P.A.G. Cuentas de Fábrica 1827-1909. En estas cuentas se especifica el pago de 2860 reales al maestro Salazar y 1398 en efectos de herrería.
[228] Se invirtieron 3136,80 reales en la conducción de las losas desde San Fernando.
[229] Su importe fue de 1595 reales. La capilla de Animas fue solada en 1793, costando 472 reales.
[230] DIARIO DE CÓRDOBA DE COMERCIO, INDUSTRIA, ADMINISTRACIÓN, NOTICIAS Y AVISOS. Año XLIX nº 14052. Edición del 3 de abril de 1898.
[231] DIARIO DE BARCELONA. Edición del 4 de abril de 1894. nº 94 pág. 2. Reproduce lo publicado en el DIARIO DE CADIZ el día 1 de abril. Sobre los afectados, este periódico recoge: «Desgracias personales ha habido la del acólito, que está en el Hospital y que al pasar por las gradas la exhalación le quitó un botillo del pie, rasgándole además la chaqueta y vestiduras. El pobre no puede mover un brazo y pie. Otro chico que pasaba por la plaza, también resultó lesionado. El cartero, que pasaba por la calle Carrera, cayó al suelo asfixiado, siendo conducido a una de las casas próximas, y al cabo de un rato se repuso. Algunos de los escombros de la torre llegaron á los balcones de la casa de enfrente. Al sacristán Moreno, que iba a cerrar las puertas, le arrojó las llaves y una bujía que llevaba, a larga distancia.»
[232] A.M.A.G. Actas Sesiones Ayto. pleno. Libro 7. Acuerdo del 6 de mayo de 1899. Folio 56 vto. y suspensión del acuerdo en la sesión del 13 de mayo.
[233] A.M.A.G. Actas Sesiones Ayto. pleno. Libro 8. Sesión del 22 de octubre de 1900. Folio 71. No es la primera restauración que recibe el órgano, pues en 1868 en las cuentas de fábrica se recogen un gasto de 2000 reales por tal motivo y al año siguiente se pagan 20 reales a D. modesto Carreto por el templado del órgano.
[234] Según cita Fernando Toscano en Cuadernos de temas alcalaínos… Óp. cit. (p. 19).
[235] En los Archivos de la Policía de París aparece como militante anarquista, con el pseudónimo o apodo de «Pantruche» y quizás esto explique su traslado a España, donde, parece ser que, debido a su profesión, este maestro organero debió llevar una vida bastante errante, pues en septiembre de 1895 se localiza en Pamplona ofreciendo sus servicios para reparaciones y afinaciones (Anuncio publicado en EL ECO DE NAVARRA el 15 de septiembre de 1895. Época Segunda Año XX Número 5429 pág. 3) y a finales de ese mismo año, principios del siguiente se localiza en Jerez.
[236] Edición del 12 de noviembre de 1878 de EL GUADALETE. Año XXIV Número 6929 pág. 3.
[237] Carta publicada en la página 2 de EL CORREO DE CÁDIZ en su edición del 12 de noviembre de 1920. Año XII Número 4187 pág. 2.
[238] Publicado en el BOLETIN OFICIAL DE LA JUNTA DE ANDALUCIA (BOJA) nº 91 de 14 de noviembre de 1989. Págs. 5230 y 5231.
[239] Extracto de un artículo del párroco D. Manuel Hermida Rabel publicado en la Revista municipal “El Sauzal” en febrero de 1991. Año II. nº 2 págs. 6 a 8.




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