viernes, 27 de marzo de 2026

Una capilla para el Cristo de la Expiración





Ismael Almagro Montes de Oca



    En la década de los años sesenta del siglo XVII, la cofradía alcalaína del Dulce Nombre tomó la decisión de adquirir una Imagen de Jesucristo con objeto de que saliese procesionalmente en la Semana Santa, decantándose finalmente por la adquisición de una efigie de Cristo Crucificado.

    El 9 de agosto de 1666, Domingo Valverde, mayordomo de dicha Cofradía, encargaba al escultor avecindado en Jerez, Francisco de Gálvez y Guzmán, la ejecución de una talla:

    “Sepan cuantos esta carta bieren como yo Francisco de Galvez y Guzman vecino que soy desta muy noble y muy leal ciudad de xeres de la frontera en la collasion de san miguel calle honda como maestro escultor que soy otorgo y consierto en fabor de la cofradia del dulsisimo nombre de jesus sita en el convento de santo domingo de la billa de alcala de los gazules y de domingo balberde su mayordomo vecino de la dicha billa que esta presente y de los demas hermanos mayores y mayordomos que ... y digo que por quanto yo estoy obligado y consertado con dicho domingo balberde de haser una hechura de un santo crucifijo de la espirasion de manufatura de madera y encarnasion, acabado y perfesion a toda mi costa en presio todo ello de dusientos ducados de moneda de bellon acabado a mi costa dentro de seys meses contados desde oy i a cuenta se me an de dar luego sesenta ducados y lo demas se me a de yr dando como fuere obrando en la dicha hechura”[1]

    Tan solo un año después de que la Imagen llegase al convento, en septiembre de 1668, los hermanos de la cofradía pidieron a los frailes dominicos una capilla para colocar al Cristo:

    “por qto por los ermanos mayores y mayordomos y cofrades de la cofradia del dusimo ne de jesus questa fundado en este dho convto nos an pedido muy de veras le demos una capilla de nro convento para poner en ella el santo cristo de la espiracion ques la capilla ultima del lado del evangelio que esta en nra yglesia deste convento ques la capilla como sentra a mano ysquierda por la puerta de nro convento la primera capilla del…”[2]

    Conviene resaltar que la cofradía del Dulce Nombre ya contaba con una capilla en el convento desde 1610, por lo que se deduce que no había espacio suficiente en la misma para colocarlo.

    Debido a las buenas relaciones existentes entre frailes y cofrades (no olvidemos que el Dulce Nombre era la gran devoción “cristífera” que promovían los dominicos) éstos, no solo accedieron a la petición, sino que, haciendo excepción a la norma que solían seguir en casos similares, no cobraron nada por la donación de la capilla para el Cristo de la Expiración, sino que serían los que se enterrasen en aquel lugar, quienes la pagarían:

    “queremos haser y otorgar escritura de donación de la dha capilla con que los ermanos se ayan de enterrar en ella y an de dar cada ermano que se enterrare en dha capilla seis reales de limosna a este convento y a la cofradia cossa ninguna salvo si el tal ermano tubiere boluntd de mandar alguna limosna a la dha cofradia de mas de los seis reales que a de pagar = ye l que no fuere ermano de la dha cofradia y se quisiere enterrar en ella a de pagar ocho ducados quatro al convto y quatro a la cofradia de limosna”

    Para garantizarse los ingresos por esta donación, los frailes obligaron a la cofradía a permanecer en la capilla perpetuamente, para poder así cobrar los derechos por los enterramientos, sin que los cofrades perdiendo los cofrades la propiedad de la capilla en caso de mudarse, aunque fuera dentro de la misma iglesia:

“no an de poder los dhos ermanos en ningun tiempo mayores mayordomo y demás cofrades de la dha cofradia puedan mudar de la dha capilla el santo cristo a otra parte donde agora esta puesto aunque sea otra de las capillas que ay en la dha nra yglesia y si lo mudaren pierdan el derecho de la dha capilla y este convto disponga della a su voluntad como cosa suya propia y con condiciones que los ermanos mayores ni mayordomo no an de dar ni señalar ningª sepultura de la dha capilla a ninguna persona sin licencia y consentimiento del padre prior ques o fuere del convento en conformidad de la licencia y los tres tratados que avemos ffo …”

    El Cristo de la Expiración, tras el cierre del convento de Santo Domingo en 1835, pasó a la Parroquia. Más de un siglo después, se había olvidado hasta su nombre. A mediados del siglo XX, varios alcalaínos decidieron fundar una nueva cofradía en torno a esta Imagen y, tras ser restaurado, le dieron una nueva advocación: “Santísimo Cristo del Perdón”

© Ismael Almagro

-

 

© 2026 Ismael Almagro Montes de Oca. Todos los derechos reservados.
Queda prohibida la reproducción, distribución, modificación o uso no autorizado del contenido de este blog sin el consentimiento expreso por escrito del titular.


NOTAS

Si desea consultar las notas, por favor utilice el FORMULARIO DE CONTACTO

para contactar con el autor del blog.

No hay comentarios:

Publicar un comentario