viernes, 5 de julio de 2013

Restos arqueológicos alcalaínos (II)


     Al presentar el conjunto precedente hablábamos de su proximidad a la cañada de Piedra Hincá, lugar también interesante, ya que en la misma se encontraron restos de una calzada romana, probablemente la que nos uniría con Baelo y Tarifa y junto a la calzada otros restos que denotan la existencia de una Quinta" o "Mansio" romana. Los restos, hoy desaparecidos, fueron sillares, tégulas, un pódium de base cuadrada con 40 cms. de altura y un hueco circular en el centro, señal manifiesta de haber tenido una piedra conmemorativa, así como monedas libio-fenicias, que se encuentran también en la mesa de Esparragal y otros puntos de nuestro término. Son monedas de valor local dentro de un círculo comercial, emitidas generalmente en poblaciones púnicas en las que luego se establecieron los romanos, de ahí que estén escritas en caracteres libio-fenicios, pero acompañadas de palabras latinas que son las que las identifican. 


     Aparte de estas monedas, de esta Quinta romana sólo se conserva el brocal de un Aljibe y ello "gracias" a que un particular lo trasladó desde su lugar original al jardín de un chalet de su propiedad. 

     Esta calzada de Piedra Hincá, hoy cubierta de tierra, vendría a unirse con el tramo existente en las inmediaciones de nuestro núcleo urbano, junto al valle del arroyo de Lerma, de la que pueden apreciarse 3 fragmentos considerables, uno de ellos de 50 metros. (Recientemente hemos tenido conocimiento de la existencia, que aún no hemos probado, de otros fragmentos de calzada en las inmediaciones de la carretera que nos une con Paterna; no olvidemos que el Prado existen restos de un Puente Romano). Estos fragmentos formarían parte del tramo que cubría el espacio entre la actual Alcalá y la Mesa del Esparragal, yacimiento situado a 17 Kms. de Alcalá próximo a la carretera con San José del Valle. 

      Algunos autores lo identifican con la población de "LASCUTA" citada por Plinio en su "Naturalis Historia" y se cree que es Lascuta, porque en la zona aparecen multitud de monedas de las mencionadas Libio-Fenicias, lo que nos indica un poblamiento prerromano, y con la particularidad de que antes de la conquista Romana de la zona, aparece ya en dichas monedas el nombre de "Lascut". 


     Plinio nos dice que esta población era tributaria de Roma, es decir no sometida voluntariamente. Bajo la dominación romana debió ser un gran núcleo de población puesto que aún hoy, en la explanada que circunda a la torre se aprecia perfectamente un gran poblado romano, con un muro de más de 1 Km. de largo, al sur del cual se extienden en cuadrículas, calles y restos de construcciones. 

     En la zona son frecuentes los montones de piedras, pero también es fácil encontrar restos cerámicos, trozos de cornisas labradas, etc. 

       Con la decadencia romana la zona se convierte en un centro de población cristiana; es el momento en que se construye la actual Torre gótico-mudéjar, para la que se emplean los restos romanos, así para los flancos emplean sillares perfectamente labrados e incluso pedestales romanos como el que se puede apreciar en el flanco sur. 

      La actual torre tiene tres cuerpos, unos 16 mts. de altura y una base casi cuadrada de aproximadamente 8 mts. por lado. 


      En su interior son frecuentes los arcos, realizados con ladrillos cerámicos de módulo medieval, así se pueden apreciar en los huecos de ventanas y en las puertas de acceso a los tramos de escalera, pero no en la puerta de entrada, para la que reemplearon como jambas y dintel grandes sillares de piedra romanos. 

      En la construcción de techos recurren a las bóvedas apoyadas sobre trompas, elementos edilicios que resuelven también empleando ladrillos cerámicos. 

      En las inmediaciones de la torre y en el lugar conocido como "Fuente Pilas" encontramos una sepultura sarcófago de 1'5 metros de largo por 0'5 de ancho, así como parte de la pieza que debió cubrirla y que hoy conservamos en la casa del Cabildo. 



      Antes de pasar a otros restos medievales, conviene hacer mención del que quizás sea el resto romano más importante encontrado en nuestro término; el conocido como BRONCE DE LASCUTA que en 1867 encontraran unos carboneros y que por mediación de cónsul belga pasara al museo del Louvre, donde hoy se conserva, aunque recientemente se ha obtenido una copia que se encuentra en nuestro Ayuntamiento. 

     Dicho bronce, aparecido a unos 6 Kms. de Alcalá en dirección N.E. está considerado como la primera inscripción romana de España, datada en el 189 antes de Cristo y escrito en un latín muy arcaico. 

     Su interpretación según recoge en el tomo II de la Historia de España de Menéndez Pidal, es la siguiente: 

     "El General Lucio Emilio, hijo de Lucio, decretó de los siervos de Hasta, aquellos que habitasen en la Torre de láscuta, sean libres y mandó que también puedan poseer y tener el campo y la casa que en aquel tiempo poseyesen, mientras el Senado y el Pueblo Romano lo quisieren. Hecho en los campamentos el doce de las Kalendas de Febrero” (19 de Enero del año 565 de la fundación de Roma). 


      Lo interesante ahora será localizar esta torre de láscuta, que para algunos autores no es Láscuta, sino un pobladito dependiente de ésta y que sitúan en el actual Alcalá o sus inmediaciones. 

     Como ya anticipábamos antes, en el término alcalaíno existen una gran profusión de tumbas, de las que quizás las más abundantes sean las excavadas en la roca, bien aprovechando una especie de laja o bien piedras sueltas, y con la particularidad de que la tarea de realizar estas sepulturas no les debió resultar difícil a sus ejecutores en tanto que el material sobre el que actuaban eran las "areniscas del Aljibe", piedras muy aptas para ser trabajadas. 

      Respecto a estas tumbas puede decirse que no hay ningún indicio en textos antiguos (latinos o árabes) que nos permita una datación correcta. Científicamente se les quiere atribuir un origen visigodo, por su semejanza con las tumbas antropomorfas del noreste de España, del tipo llamado "Olerdolano", que han sido datadas en los siglos X y XI, pero esto no se puede admitir de modo tajante, habida cuenta de que las hay prehistóricas, en tanto que asociadas a pinturas, cual es el caso de las del Cermeño, pero también se conocen otras perfectamente datables al disponerse de elementos de su ajuar, como las de Mogea Escobar, de las que conservamos una anforita cerámica visigoda (de similares características a las del ajuar de los enterramientos de la Ermita de los Santos Nuevos). 

      Ahora bien, la gran cantidad de tumbas existentes en nuestro término (razón por la cual, según Marcos Ramos, a una de las Sierras de la zona se le da el nombre de "Sierra Momia" (3) y atendiendo a la diversidad de tipologías, todavía es posible establecer un tercer grupo, como lo hace Marcos Ramos en su "Historia de Alcalá", pese a que en su obra no estudia este tipo de restos arqueológicos, Para este autor los 3 grupos son: 

a.- Antiguas (prehistóricas), que como queda dicho serían las del Cermeño. 

b.- Visigodas, serían las de forma rectangular; en este grupo tendríamos que incluir las 2 tumbas de la Dehesa de las Yeguas (más anchas por el centro que por la cabeza y pies) y las 21 de "Tajo Garabito" en Alberite, que se encuentran todas en la misma laja y con similares características a las de las Yeguas, además de las ya citadas de Mogea Escobar. 

c.- Cristianas tardomedievales, tienen forma de ataúd, es decir, antropomorfas. En este grupo incluiríamos las del Lario, Peralta. Sepultura, etc 

      Ahora bien, las tumbas anteriormente enumeradas son sólo un exponente de las muchas existentes, y a las que nos dedicaremos entre otros trabajos en la presente edición del Aula Municipal de Historia, con cuyas fotografías, además de los objetos que hay dispersos pretendemos recoger, a fin de constituir un pequeño museo de historia local. 



NOTAS 

(3) RAMOS ROMERO, Marcos. Alcalá de los Gazules. Diputación de Cádiz, Cádiz. 1983, pp. 137 141.

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