sábado, 27 de diciembre de 2025

Una propuesta de ampliación del catálogo del escultor Blas Molner: nuevos trabajos en las provincias de Cádiz y Cáceres




Extracto de la parte dedicada a Alcalá de los Gazules del artículo publicado en BSAA arte [1]



José Manuel MORENO ARANA



INTRODUCCIÓN

    De todos los escultores activos en Sevilla durante los siglos XVII y XVIII y que tuvieron una indudable relevancia en la propia ciudad y en su amplia zona de influencia, quizás sea Blas Molner (1738-1812) uno de los que ha experimentado más atención en la investigación de su vida y su obra en los últimos años. En cierto modo, estos avances recientes no son más que un reflejo del largo olvido al que ha sido sometido por la historiografía. Y ello pese a que ya a mediados del siglo XIX, solo unas décadas después de su muerte, un autor como González de León hablara de él de forma elogiosa y diera a conocer un buen y significativo grupo de piezas salidas de sus manos.[2] En este sentido, no ha sido hasta finales del pasado siglo XX y lo que llevamos del actual XXI cuando el verdadero Molner ha resurgido de su letargo a través del mayor conocimiento de sus facetas como docente vinculado al impulso ilustrado y academicista[3] y, sobre todo, como creador de numerosos trabajos, que afrontó con indudable éxito dentro y fuera de la capital hispalense.[4]

    A partir de esta base renovada, muy ampliada en los primeros años de la presente década,[5] pueden plantearse nuevas incorporaciones al creciente catálogo de obras de este artista de origen valenciano pero activo en Sevilla desde, al menos, 1766. Así, en este artículo se presenta una serie de propuestas centradas, de manera especial, en la provincia de Cádiz, zona para la que juzgamos que desarrolló una actividad relevante dentro de su trayectoria. Asimismo, se incluye otra atribución en Trujillo (Cáceres), incorporación reciente al patrimonio de esta localidad extremeña y de procedencia igualmente andaluza.[6]

1. LA OBRA DE BLAS MOLNER EN LA ACTUAL PROVINCIA DE CÁDIZ: UNA VISIÓN GLOBAL Y NUEVAS PROPUESTAS

    Pese a la carencia de documentación que certifique su trabajo para las localidades incluidas hoy en la actual provincia de Cádiz, los últimos avances sobre Molner permiten plantear un buen número de atribuciones de esculturas conservadas en estos municipios. La explicación a la demanda de sus obras hay que buscarla en el prestigio que aún poseían allí los talleres sevillanos en el último tercio del siglo XVIII.

    La fama de Blas Molner sabemos que traspasó los límites de la antigua archidiócesis hispalense, siendo demandadas sus obras en zonas como las actuales provincias de Córdoba y Badajoz o, incluso, Navarra o las Islas Canarias. Por ello, no extraña que encontremos piezas en algunas poblaciones de la colindante diócesis de Cádiz, como San Fernando, Alcalá de los Gazules y Medina Sidonia.

    En la parroquia de san Jorge de Alcalá de los Gazules hallamos un conjunto de tres esculturas formando parte del retablo de la Inmaculada, obra rococó fechable en el último tercio del Setecientos. Se trata de la imagen titular y las pequeñas figuras, emplazadas en las calles laterales, de san Juan Nepomuceno y san Cayetano (figs. 10-11). Estas últimas, que siguen sus modelos masculinos usuales, manifiestan por su expresividad y su más vistoso acabado polícromo formas aún barrocas y por sus discretas formas también mayor intervención del taller. De hecho, el san Juan Nepomuceno repite parecida composición de la temprana escultura del mismo santo de La Orotava.

Fig. 10: San Juan Nepomuceno. Blas Molner.
Hacia el último cuarto del siglo XVIII.
Parroquia de san Jorge. Alcalá de los Gazules
(Cádiz). Foto: Óscar Franco Cotán



Fig. 11: San Cayetano. Blas Molner. Hacia el
último cuarto del siglo XVIII. Parroquia de san
Jorge. Alcalá de los Gazules (Cádiz).
Foto: Óscar Franco Cotán


    La Inmaculada Concepción (fig. 12), por el contrario, es una muestra del estilo más tardío de su hipotético autor, inmerso ya en las formas más sobrias del Academicismo, patentes en los volúmenes más simplificados y reposados de los ropajes y en sus sencillos estofados.[7] La cabeza mariana sigue la morfología facial de otras de sus representaciones femeninas, como, por ejemplo, las recientemente atribuidas vírgenes de la Presentación de la parroquia de san Gil de Écija y del Carmen de la de san Miguel de Jerez de los Caballeros, ambas fechables hacia la década de los noventa del XVIII.[8] Lo mismo ocurre con los tipos físicos infantiles de las dos cabezas aladas de querubines que se encuentran en las nubes donde se asienta la Virgen. En esta base aparece además un llamativo elemento iconográfico como es el orbe con una representación pictórica del Pecado Original, basada en una composición de Rafael que se difundió a través de estampas como la de Giovanni Lanfranco (1638)[9] y que debió de ser conocida entre los pintores y policromadores españoles del XVIII. De hecho, se repite en otras esculturas que incluyen también el detalle del globo terráqueo pintado con dicho tema, caso de las imágenes del Cristo del Perdón que a mediados de siglo talla Luis Salvador Carmona para el Real Sitio de San Ildefonso, Atienza y Nava del Rey.[10]

Fig. 12: Inmaculada Concepción. Blas
Molner. Hacia el último cuarto del siglo
XVIII. Parroquia de san Jorge. Alcalá de los
Gazules (Cádiz). Foto: Óscar Franco Cotán



CONCLUSIONES

    Las esculturas que proponemos incluir a partir de ahora en el catálogo de obras de Blas Molner permiten suponer que su actividad para el área geográfica de la actual provincia de Cádiz alcanzaría cierta relevancia y se extendería a lo largo de las tres últimas décadas del siglo XVIII. En este sentido, en las piezas en las que es posible aportar una cronología al menos aproximada, apoyada en testimonios documentales, se puede hablar de realizaciones fechadas en los años setenta y ochenta. Pero, al margen de ello, el estudio de las policromías y la inclusión original de una buena parte de estas esculturas dentro de ciertos retablos posibilitan insistir en unos mismos lapsos temporales, que incluso podrían ampliarse a los años noventa de dicho siglo por la definitiva evolución hacia el Neoclasicismo que se observa en determinados acabados polícromos y en las arquitecturas retablísticas donde se insertaron.

    Al respecto de esto último, merece la pena destacar que una parte relevante de las obras estudiadas fueron destinadas a integrar el apartado de imaginería de ciertos retablos. Esta faceta de colaboración con retablistas era hasta ahora casi desconocida, si exceptuamos su labor escultórica en el retablo mayor de la parroquia sevillana de san Bernardo, donde coincidió con Manuel Barrera y Carmona.[11] Por desgracia, no conocemos los nombres de los autores de estos retablos. Algunos parecen artistas locales inmersos en plena estética rococó, como el maestro que hace en Sanlúcar de Barrameda, entre otros, sendos retablos de san José para la iglesia de Santo Domingo y la basílica de Nuestra Señora de la Caridad.[12] Lo mismo podría ocurrir con el retablo de la Inmaculada de la parroquia de san Jorge de Alcalá de los Gazules o el homónimo de la iglesia mayor de San Fernando, aunque su intervención en el conjunto isleño sea resultado de una reforma neoclásica de un retablo anterior. Las nuevas formas triunfan ya en el antiguo altar de san Pedro de Alcántara de la sanluqueña iglesia de san Diego, donde no puede descartarse por completo su participación en el diseño de la arquitectura lignaria pues no podemos olvidar que afrontó este tipo de encargos, como se constata en el templete de la capilla mayor de la parroquia sevillana de Santa Cruz (1792).[13]

    En cualquier caso, este particular contexto explica el tamaño menor al natural de muchas de las obras presentadas y que casi todas fueran concebidas en talla completa, contabilizándose solo una imagen totalmente de vestir entre las recogidas en este artículo, el san Antonio de la parroquia de Santiago de Medina Sidonia.

    Esto no quiere decir que Molner no se enfrentara en ellas a temas de carácter más devocional, como el de san José con el Niño, del que se incluyen en el texto dos tallas, de nuevo en Sanlúcar, fechadas en una etapa temprana y donde el propio artista valenciano parece adaptarse a los gustos sevillanos en el tratamiento de los paños. Por el contrario, en creaciones más tardías, como la Inmaculada de Alcalá de los Gazules se observa una decidida depuración formal que lleva a alejarse de los esquemas barrocos. Esto queda patente también en la evolución que sufren las policromías, con las que ya pudo experimentar acabados más sobrios en torno a 1782, cuando haría el san Joaquín y la santa Ana de la ciudad de San Fernando.

    Participando de estas características más avanzadas se encuentra el Nacimiento de la iglesia de santa María La Mayor de Trujillo, obra que enriquece el número de temas iconográficos tratados por Molner. Además, permite, como ocurre con la Dolorosa del convento jerezano de santa María de Gracia, una llamativa comparativa con la dispar personalidad artística del otro gran escultor sevillano del momento, Cristóbal Ramos, compañero en las labores docentes en la Escuela de las Nobles Artes, que a diferencia de él sí parece que trabajó los conjuntos belenísticos con mayor asiduidad y con unas técnicas y unos acabados más alejados de los preceptos academicistas.


NOTAS

[1] Moreno Arana, José Manuel: “Una propuesta de ampliación del catálogo del escultor Blas Molner: nuevos trabajos en las provincias de Cádiz y Cáceres”, BSAA arte, 91 (2025): 249-270. DOI: https://doi.org/10.24197/ad71ca25

[2] González de León (1844): t. I, 27, 33, 82, 103, 126, 174, y t. II, 170.

[4] Recio Mir (2000a); Recio Mir (2007): 141-142 y 150; García Luque (2021a): 227-230.

[4] García Gaínza (1992); Roda Peña (1992); González Gómez (1993); Recio Mir (1998); Recio Mir (2000b); Acosta Jordán (2004); Moreno Arana (2008): 51-52; Romero Torres (2008); Escudero Marchante (2009a); Escudero Marchante (2009b); Escudero Marchante (2009c); Moreno Arana (2016): 286, nota 65; Lorenzo Lima (2018a); Lorenzo Lima (2018b); Lorenzo Lima (2018c).

[5] Molina Cañete (2021); Clemente Fernández (2021); García Luque (2021a); García Luque (2021b): 72-76; Moreno Arana (2021): 156-157; Guijo Pérez (2022); Molina Cañete (2023); Porres Benavides (2023); Porres Benavides / Prado Romera (2023); Molina Cañete (2024a); Molina Cañete (2024b); Cabezas García (2024a); García Luque (2025).

[6] Queremos mostrar nuestro agradecimiento a todas las instituciones y personas que nos han ayudado en esta investigación, con un especial recuerdo para Antonio Romero Dorado, José Ignacio Verdugo Gil, Alejandro Díaz Pinto, Carlos Gómez López, Juan Carlos Ruiz Pizarro, Juan Francisco Cózar Peralta, José Antonio Ramos Rubio y Óscar Franco Cotán, este último autor de la mayor parte de las fotografías que ilustran este texto.

[7] Esta evolución formal del artista ha sido señalada en: García Luque (2021b): p. 72.

[8] García Luque (2021b): 72-76.

[9] Aparece incluido en: Badalocchi / Lanfranchi Parmigiani (1638): s.p

[10] Sobre estas obras ver, por ejemplo: Martín González (1990): 76-79, 226-229 y 277-281.

[11] Recio Mir (2000b): 129-150.

[12] Ofrece muy semejante diseño el retablo del Dulce Nombre de la propia iglesia de santo Domingo y dos colaterales del crucero de la iglesia de san Diego, templo donde curiosamente también existen obras de Molner. Ya se planteó una misma autoría para los retablos de san Diego y el de san José de la basílica de la Caridad en: Cruz Isidoro / Velázquez Pérez (2023): 55

[13] González de León (1844): t. II, 170.

sábado, 20 de diciembre de 2025

Retrospectiva de fotografías antiguas de Alcalá de los Gazules (I)





Ismael ALMAGRO MONTES DE OCA


    Iniciamos hoy una nueva serie en la que vamos a repasar algunas de las fotografías antiguas sobre Alcalá, pero lo haremos de una forma distinta: usando la INTELIGENCIA ARTIFICIAL.

    Unimos así el pasado con el futuro, bueno, mejor dicho, con el presente, aclarando que el resultado no siempre ha sido todo lo satisfactorio que cabría esperar, pues la IA, muchas veces, se inventa objetos. Otras, en cambio, el resultado final es espectacular.

    Seamos conscientes de que esto es un simple divertimento y, en cierta forma, es  arte generado por ordenador.

    La Inteligencia artificial tiene aspectos positivos y negativos. Debemos de tener mucho cuidado de no creernos todo lo que vemos por las redes sociales. Las fotografías que aquí expondré, son un claro ejemplo.


















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sábado, 13 de diciembre de 2025

Los curas y el vino





Ismael Almagro Montes de Oca



    Durante la edad moderna, sobre el vino se cargaron distintos aranceles, tanto a nivel estatal, destinados al mantenimiento de los gastos de la Corona, como a nivel municipal, siendo los ayuntamientos quienes fijaban el precio y controlaban su tráfico, restringiendo su tráfico para evitar su comercio ilegal.

    Un colectivo que se vio especialmente afectado por este impuesto fue el de los eclesiásticos, pues el vino era un elemento indispensable para ejercer su trabajo.

    En aquella época, especialmente durante gran parte del siglo XVII, eran muchas las misas que se decían a diario en las distintas iglesias de Alcalá, debido fundamentalmente al cumplimiento de las mandas que hacían los fieles en sus testamentos finales, en muchos de los cuales se superaban fácilmente el centenar de misas.

    Esto suponía que, mientras más misas decían los presbíteros, mayor vino consumían y, por tanto, mayor desembolso tenían que hacer en impuestos.

    Esta situación llevó, en agosto de 1640, a que el mayordomo de las fábricas dirigiese un escrito al ayuntamiento solicitando una rebaja en los aranceles:

“En este cabildo el licdo juº alº del castillo beneficiado de las yglesias desta viª y mayordomo de las fabricas de las yglesias desta villa dixo que bien les consta que por sedula de su magd el bino que se gastare para celebrar se de con la medida mayor y porque ay treinta y seis sacerdotes es nesº cada mes dos arobas y quarta de bino pidió se le de con la medida mayor”

    El cabildo decidió aceptar la petición del beneficiado, con la condición de que todo el vino fuese sacado de la misma tienda para llevar un control exhaustivo de la cantidad que se gastaba:

“mando que se elija tienda donde lo tome con la medida mayor y con sedula del preste scrivº cada mes y no de otra mª (manera)

    Del mismo modo, los regidores acordaron facilitar la adquisición de aceite destinado para el Santísimo por parte de los eclesiásticos:

“se le de con la medida mayor las dos panillas de aseyte cada día para la lámpara del santísimo sacramento y que se de para dos meses respetivamente a sesenta panillas cada mes y así se acordó por cavildo”[1]

    Una panilla de aceite equivalía a unos 0.12 litros aproximadamente, por lo que gastarían alrededor de 7 litros mensualmente.

    Se da la circunstancia de que pocos meses después de esta petición, a finales de año, el cabildo alcalaíno recibió una orden del administrador de los Reales Servicios de millones por la cual el rey modificaba el impuesto sobre el vino. [2]

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NOTAS

[1] ARCHIVO MUNICIPAL ALCALA DE LOS GAZULES. 

[2] AMAG. 

sábado, 6 de diciembre de 2025

Vida y Andanzas de los Palma de Mesa (XIII)

 



  

    El aumento de plata extraída en estas minas y en las nuevas que se iban fundando, trajo un problema añadido en los meses siguientes y es que la zona comenzó a llenarse de ladrones y salteadores, llegando a un punto que era muy peligroso circular por los caminos:

“por aquellas Rdondas y las de las dichas minas de los Ramos fresnillo sierra de pinos villas de Xerez de Aguascalientes de los lagos y valle de taltenango y sus redondas y jurisdicciones que es tierra espaciossa y larga se avian congregado y juntado muchas tropas y quadrillas de jente foraxida delinquentes y vandoleros omicidas y salteadores los quales salían a los caminos y los tenían tomados, Rovando y salteando a todos los pasajeros traxinantes y contratantes, mercaderes, harrieros y rrelijiosos que por ellos pasavan y mataron muchos de ellos y les quitavan quanto llevaban, Y se entravan en los pueblos, rreales de minas, estancias y otras partes cometiendo muchos insultos y atrocidades de manera que no avia persona que osasse ni se atreviesse a caminar por los dichos caminos y aun en los pueblos y particularmente en la dicha ciudad de zacatecas donde este testigo asiste, hubo tanto excesso en esto que aun de dia se atrevían los dichos delinquentes en mascarados a hacer muchos delitos…” [95]

    De los asaltos no se libraban ni los religiosos: “al padre fray graviel arias de rrivera ministro Provincial de aquella provincia del horden del señor san francisco, que viniendo a la dicha ciudad desde el rreal de los Ramos le avia salido una banda de los dichos salteadores y que aviendole querido matar por Razones blandas que le dixo con notables umision le avian Rovado y desbalijado, dejandole a pie y quitándole quanto llevaba”

    Pero no solo cometieron atracos sino también varios asesinatos: “otro Pasajero avia hablado alto estandole rrobando le avian coxido y atado a un árbol y capadole cruelmente de que después avia muerto. Y que asimismo otra tropa de ellos avia salido a rrobar y saltear los carros de bartolome Cubillos, chirrionero, que llevaba a la ciudad de mexico gran cantidad de plata de su magestad oydo un gran Encuentro con el dicho bartolome de cubillos, al qual defendiendo la dicha plata y galeote avian dado un arcabuzaço que le avian herido de muerte y quebrado un brazo…”

    De resultas de todo esto, muchos vecinos y personas influentes se quejaron ante la Real Audiencia lo que provocó que el Rey le nombrara el 20 de febrero de 1622 juez pesquisidor de la Santa Hermandad del Reino de Nueva Galicia para que usase la vara de justicia, conociendo todos los pleitos y causas que se ofrecieren. En definitiva, le dio poder para actuar como grupo armado, casi saltándose los tribunales y jueces.

    El alcalaíno organizó una cuadrilla de 25 personas y partió raudo hacia Zacatecas donde “anduvo por ella dissimulado algunos días notando y considerando de la manera que estava la tierra y que juntó algunas personas de hecho animo y ossadia y con ellas salió de la dicha ciudad donde aun no se savia lo que quería hacer y que dentro de pocos días volvió a ella trayendo Pressos a algunos de los dichos Rovadores y salteadores y de los más principales movedores de ellas…” [96]

    Sin embargo, se encontró con el rechazo de corregidores, alcaldes mayores y ordinarios, escribanos, jueces, justicias, etc. que se negaron a entregarle la documentación de los autos y procesos de los detenidos para examinar su causa. Esto provocó que Juan de Hervás, procurador, presentase en la Real audiencia, en nombre de Bartolomé de Mesa, una requisitoria para que se entregasen los procesos de los juzgados para castigar a los procesados, que se saldó con una provisión real fechada el 4 de mayo “para q los escrivanos y otras qualesquier persona en cuyo Poder estén qualesquier autos y procesos contra los delinquentes que el dicho capitán don bartolome de messa oviere presso y prendiese cuyas caussas ante el susso dicho estuvieren pendientes o en que fuere procediendo en virtud de su comisión se los den y entreguen en originalmente sin poner en ello escussa ni Ynvombiniente alguno dejando Recibo de los tales Processos…”

    Obtenida la provisión, actuó brevemente contra todos, terminó sus causas y dictó sentencia: “los condenó a muerte de saeta y executó las dichas sentencias poniendo los quartos por las entradas y caminos de la dicha ciudad…”

    A pesar de esta declaración, no todos los ladrones fueron ejecutados. Sólo 4 fueron ejecutados, mientras otros fueron condenados a servir a la Corona en Filipinas:

“…al qual dicho delinquente matador con otros tres asalté sin otros que justificadamente he condenado a muerte y he traido a esta rreal carzel desta Corte de mas de otros catorze o quinze que tengo presos en la dicha ciudad de çacatecas Y de ellos condenados los siete a que sirvan sin sueldo a su magestad en las Yslas filipinas”

    No le resultó tarea fácil capturar a estos delincuentes, ya que muchos estaban bien armados con arcabuces, lanzas y otras armas, estando a punto de morir varias veces, como le sucedió a uno de su cuadrilla, Juan de la Cruz, que fue muerto tratando de capturar a Juan Domínguez, “el qual con un arcabuz al tiempo de su prission lo disparo resistiéndose de forma que mato al dicho quadrillero…”

    Consiguió Bartolomé alejar a los malhechores, logrando el elogio de todos los vecinos de la zona:

“fueron castigados por el dho don brme de mesa con lo qual en pocos días se quito y allano la tierra y los caminantes ban solos sin reselo de salteadores por lo que el dho don brme de mesa hizo que sino fuera por su solicitud y cuidado y trabajo y muy grandes costas que sin duda se le deben de aber causado no pudiera allanar y limpiar la tierra como lo a hecho el dho don barme de messa con muncho riesgo de su vida y asienda y costa della” [97]

    Con todo, tuvo que haber algún alcalde, cargo o funcionario que se negó a entregarle documentación porque el 27 de julio obtuvo una nueva provisión real advirtiendo a todos para que la cumpliesen, so pena de perder el cargo y una multa de 500 pesos.

    Después del éxito obtenido, en fecha que no hemos podido precisar entre julio y septiembre, el gobernador lo nombró alcalde mayor de la villa de Xerez y valle de Tlaltenango.

    Sin embargo, Bartolomé debió pensar que, debido a todos los servicios prestados a la Corona, era merecedor de un cargo de más relevancia y así, el 17 de septiembre presentó un memorial en la Real Audiencia para que se solicitase al Rey un puesto de más categoría:

“…para que de los dichos servicios yo tenga el premio rremuneracion Y rrecompensa que es justo A vuestra alteza pido y suplico… me haga merced de proveerme con un oficio de guerra, govierno, justicia como es Por governador de las filipinas, u de la habana, castellano de san Juan, de ulua y otro govierno corregidor de la ciudad de mexico o çacatecas u otro semejante donde yo sirva a vuestra alteza con la aprobación que lo hecho hasta agora…”

    En su solicitud alegó, además, que él y su familia estaban pasando necesidad:

“Y tengo un hijo y dos hijas llamados don bartolome doña catalina y doña Ysabel de mesa y costilla Y ellos e yo tenemos y pasamos extrema necesidad y pobreza respeto de aver gastado y consumido toda mi hacienda en buestro Real servicio y veinte mil pesos de dote que me dieron sus padres”

    Tampoco sentó muy bien ese nombramiento entre los vecinos de la comarca de Zacatecas, que muy pronto se movilizaron para pedir que no fuese trasladado. Así, ya el 16 de septiembre, el beneficiado Juan de Arredondo Bracamonte, solicitó se le nombrase alcalde mayor de las minas de los Ramos para dar quietud y seguridad a aquella tierra y porque, al no haber juez allí, los vecinos y mineros desatendían los asuntos religiosos, de tal manera que, al recibir pocos donativos, la iglesia estaba en ruinas, siendo Bartolomé la persona idónea para levantar los ánimos para su reedificación. Al día siguiente sería el capellán de Zacatecas, Andrés Valencia, el que pidió que fuese destinado a un lugar intermedio para no dejar desatendida la ciudad, y arruinar el trabajo hecho por este en aquellas tierras. El día 18 fue el padre Diego de Rueda el que solicitó que Bartolomé de Mesa permaneciese en la comarca en su oficio de la Santa Hermandad, por la seguridad que había por los caminos y la tranquilidad que reinaba en la ciudad de Zacatecas y su entorno. El mismo día, desde las minas de los Ramos solicitaron que se nombrase al sargento Bartolomé de Mesa como alcalde mayor “Rebalidandole las dichas comisiones Para que desde este puesto las continue conque entendemos se haze servicio a su magestad y conocido bien y merced a esta rrepublica y al dho Don bartolome de messa se la satisfaze en algo, los servicios que con tanta fidelidad y trabajo a hecho en este casso y por los meritos que en su persona ay y concurren y porque en el tiempo Presente lo an menester mucho todas estas comarcas…” Un día mas tarde fue el padre Diego González el que pidió el nombramiento del alcalaíno como alcalde mayor de dichas minas y el día 20 varios representantes de las autoridades de Zacatecas pidieron se le proveyese de algún oficio de justicia ordinaria cerca de la ciudad. También los mineros de la ciudad señalaron los graves daños que sufrirían alejándole de allí y enviándolo a servir el oficio de alcalde mayor de Tlaltenango, por lo distante de ambos puntos.

    En estas mismas fechas, se presentó un nuevo problema en aquel Reino; el desabastecimiento de las carnicerías. En años anteriores, había tal cantidad de ganado, que aumentaron considerablemente los ingresos que recibía la Catedral por las rentas decimales y la Corona por los novenos. Sin embargo, empezaron a cometerse muchos robos de ganado y matanzas sin control, hasta el punto de escasear las reses hembras para criar a los becerros y en muchas haciendas se mataba simplemente para extraer la grasa para manteca y ni siquiera aprovechaban la carne, tirándola. El Dean y el Cabildo de la Catedral de Guadalajara, ante la merma de ingresos, pidieron al gobernador Pedro de Otalora que pusiera remedio a la situación, quien, el 25 de octubre nombró a Bartolomé de Mesa juez de matanzas del Reino de Nueva Galicia “para que en todo el y en las partes y lugares que convengan de su distrito hagáis ynpidais que no se maten las dichas bacas hembras terneras Recien nacidas medianas ni de mayor hedad, ovejas ni cabras con ningún color ni por ninguna causa ni Razon por ninguna persona de qualquier estado calidad ni condizion que sean en carnizeria Publica ni fuera de ella en canpo, hazienda estancia población ni despoblado y conta los que la mataren o hubieren muerto procedereis haziendoles caussas y procesos de ello…”

    A finales de mes siguiente, 28 de noviembre, los mineros de las minas de los Ramos solicitaron al gobernador que renovara al alcalaíno en sus funciones de pesquisidor de la Santa Hermandad sin demora, para garantizar la seguridad en aquellas tierras, una zona que visitó nuevamente Bartolomé, pues el día 29 el Vicario de las minas de los Ramos, Juan Arredondo, escribió al gobernador lo siguiente:

“en solo dos días que estuvo en este Real el sargento mayor don bartolome de messa fomentó de manera el poner Por obra la desta iglesia queda Ya en muy buen estado Y se abrirán los cimientos muy Presto Y en especial biniendo Por alcalde mayor a estas minas conque todo queda Remediado Y yo y todos los vecinos Y mineros gozaremos con esta merced muy buenas Pascuas…”

    Finalmente, todas las peticiones que se hicieron al gobernador fueron atendidas y el 14 de diciembre, por provisión real, fue nombrado alcalde mayor de las minas de las Charcas, Agua del venado, Ojocaliente y el Real y minas de los Ramos, su partido y jurisdicción por el tiempo de un año con un salario de 600 pesos de oro común, por ser un sitio centrado y poder desde allí acudir a donde fuese necesario.

    Bartolomé, que retuvo el cargo juez pesquisidor, a principios de 1623 tuvo que afrontar un problema enquistado desde hacía mucho tiempo. Prácticamente desde la fundación de la ciudad de Zacatecas, se producían los domingos y días de fiesta enfrentamientos entre los indios laborios, mulatos, mestizos y negros de las haciendas de los mineros, que solían salir a las afueras de la ciudad armados con espadas, lanzas, cuchillos y otras armas para enfrentarse entre ellos, por lo que no era raro que cada domingo se produjesen varias muertes, lo que a su vez provocaba el despoblamiento de las minas. Las justicias ordinarias de la ciudad habían intentado poner remedio de varias maneras, pero ninguna fue efectiva.

    En el mes de febrero se produjeron nuevas peleas, llegando Bartolomé hasta Zacatecas y “con mucho cuidado fue a ellos y prendio a algunos mas culpados y causados de ellas y los que las movían originaban y capitaneaban y procedio contra ellos breve y sumariamente y los condeno a muerte…”[98]

    Tal fue la fama que alcanzó, que era temido en todo el Reino:

“con su sola presencia se quietó e ynpidio la dha guerra y munchas muertes que pudieran subseder como costumbre que hera ya en toda aquella tierra la qual dha quietud duro hasta hoy y temen los dhos delinquentes y demas personas al dho don brme de mesa de manera que no an menester mas que oyr su ne para dejar de cometer los dhos insultos guerras y otros dibersos delitos” [99]

    Hemos visto que, en septiembre del año anterior, había solicitado un cargo de más relevancia, para lo cual se iniciaron las diligencias en la Real Audiencia de Guadalajara, resultando un proceso bastante lento, hasta el punto de que el 16 de septiembre de 1623 tuvo que solicitar que se terminase de una vez el expediente para enviarlo al Consejo de Indias. Pero no será hasta el 9 de mayo de 1624 cuando los miembros de la Real Audiencia emitan su parecer: “se le podrá hacer md del corregimto de la ciudad de çacatecas o del gobierno de la Nueva Vizcaya.” Quedaba aún enviar toda la documentación hasta la península para que los examinara el Consejo y la posterior devolución del dictamen, por lo que la resolución podía demorarse muchos meses.

    A partir de aquí, se borra el rastro de Bartolomé de Mesa. No hay constancia de asignación de nuevo oficio. Conviene aclarar que tenía ya 60 años, una edad bastante avanzada para aquella época y posiblemente no se moviera de las minas de los Ramos, donde tuvo su último oficio conocido como alcalde mayor, pues lo único que hemos podido averiguar es que 1626 allí aparece como propietario en un repartimiento de azogue:

“el cappn Don Bartolomé de mesa tiene en el dho Rl una Hacienda con un Molino y onze macos que a quintal y medio importan diez y seis qs y medio y por la ley que tiene los Metales se le podrán dar a cumplimto a veinte y cinco quintales”

    Sí hemos localizado alguna información más sobre su hijo, Bartolomé de Mesa Costilla, del cual sabemos por un poder que le otorga su tío, Hernando Costilla, que en 1630 cruzó el Atlántico para residir en la Corte de España [100] aunque después regresó a su patria, pues el 6 de marzo de 1639 contrajo matrimonio en el pueblo de Tepospizaloya, donde era alcalde mayor, con Ana de Tapia y Orozco. [101] La Iglesia de esta población dependía del municipio de Autlán, lugar de residencia de un tío suyo, lugar donde aparece el joven matrimonio como padrinos en un bautismo celebrado el 27 de junio. [102]

    Ignoramos el lugar y su fecha de defunción de Bartolomé de Mesa y Palma. Esperemos que en un futuro se puedan resolver estas incógnitas para completar la vida de este alcalaíno ilustre.

Firma de Bartolomé de Mesa en libro de actas de Alcalá

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NOTAS

[95] Testimonio de Luís Díaz de Cepeda

[96] Ib.

[97] Testimonio del licenciado Juan Jiménez Calderón, abogado de pobres de la Real Audiencia

[98] Testimonio de Luis Díaz de Cepeda.

[99] Testimonio de Juan de Orozco Palacios, relator de la Real Audiencia.

[100] ARCHIVO PUBLICO DE GUADALAJARA. JALISCO. Protocolos notariales de Juan Sedano 1630 folio 160 vto. Licenciado Costilla da poder a sobrino Bartolomé Mesa Espinosa para pedir plaza fiscal al rey

[101]  Parroquia Sagrario de Autlán. Libro Bautismo 1 (1636-1653) folio 110. "México, Jalisco, registros parroquiales, 1590-1979," database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:9392-VL5J-B?cc=1874591&wc=3JCJ-MNP%3A171935101%2C171935102%2C171935103 : 14 December 2021), Autlán > El Sagrario > Bautismos 1636-1653, 1661-1673, 1677-1720 > image 136 of 595; parroquias Católicas (Catholic Church parishes), Jalisco.

[102]  Parroquia Sagrario de Autlán. Libro Bautismo 1 (1636-1653) folio 43 "México, Jalisco, registros parroquiales, 1590-1979," database with images, FamilySearch (https://familysearch.org/ark:/61903/3:1:9392-VLR6-W?cc=1874591&wc=3JCJ-MNP%3A171935101%2C171935102%2C171935103 : 14 December 2021), Autlán > El Sagrario > Bautismos 1636-1653, 1661-1673, 1677-1720 > image 59 of 595; parroquias Católicas (Catholic Church parishes), Jalisco.