sábado, 26 de junio de 2021

La fundación del convento de Santa Clara de Alcalá de los Gazules (y III)




     Prosiguen las obras adaptando las casas para el convento, pero escasean los fondos, pues el dinero prometido por el duque no termina de llegar, lo que obliga a que en agosto de 1578 diversos vecinos realicen escritura de Obligación de diferentes limosnas para ayuda de la obra. [40] Así hasta que en 1580 las remodelaciones hechas en los edificios permiten por fin la llegada de las monjas. Obligadas por sus Reglas a observar los votos de pobreza, castidad, obediencia y permanencia en el convento donde ingresan, sólo rompían este último voto excepcionalmente, como indicaron Rodríguez Becerra y González, [41] cuando era necesario un traslado para fundar una nueva institución. Esto es lo que sucede en el nuevo convento alcalaíno. Los regidores encomendaron al escribano del Cabildo, Diego Quevedo, las gestiones para traer a las que habrían de fundar el convento, y el 25 de julio llega con las dos primeras monjas del convento, Doña Juana y Doña Beatriz de Mesa, procedentes del convento de Santa Clara de Utrera. [42] Tan solo dos días más tarde, ambas escriben un memorial al obispo para que las nombre Abadesa y Ministra, a la vez que le piden que acepte al convento bajo su jurisdicción.[43] Si bien en 1575 y en 1578 el obispo no quiso hacerse cargo del convento, ahora, ya con las monjas en Alcalá, el 30 de julio, finalmente firma un decreto admitiendo al convento en su jurisdicción y nombrando a las anteriores, Abadesa y Maestra de Novicias.[44] Al día siguiente, 1 de agosto, las monjas cumplen las diligencias dando la Obediencia y sometiéndose al obispo.[45]

     Casi año y medio después de la llegada de las monjas, por fin se reciben los cien ducados que el duque fallecido había dejado al convento. Los abonará el Hospital de Bornos, que, como heredero universal, tuvo que hacer frente a estos gastos. Así consta en las Cuentas de Fábrica de dicho Hospital:

“A Pedro Dominguez en nombre del monesterio de Monjas de Alcala en primero de diciembre de mill y quinientos y ochenta y uno de la manda que el duque les hizo. 37 U 500”[46]

     Si la donación ducal fue anual, parece ser que no se cumplió porque solo tenemos constancia de este único pago. El cabildo alcalaíno, por su parte, seguirá los años siguientes aportando dinero para el convento, en forma de limosna de troncos de bellota. Así ocurre en 1582, 1587 y 1589.[47]

     Debemos revisar igualmente la relación entre las monjas de ambos conventos, puesto que se publicó que en 1597 partieron del de Alcalá para fundar el de la sierra, las monjas Dª Isabel De Roa, para ejercer de abadesa, Dª Catalina Ginés, de vicaria, Dª Inés de Arceo y Dª Juana de Reynosa [48] y a luz de la documentación que sobre la fundación del convento bornicho se conserva en el Archivo Diocesano de Jerez, debemos precisar que la Historia de la llegada de las alcalaínas fue ligeramente distinta.

      El 11 de junio de 1597 se produce la llegada y el ingreso en el convento de Bornos de 6 monjas procedentes del convento de Santa María de las Dueñas de Sevilla más cuatro novicias. [49] El 15 de junio el propio San Juan de Ribera consagra la Iglesia y el día 25 se les entregan los hábitos a monjas y novicias. Pero en menos de un mes, las monjas se marchan a su convento. No consta la llegada de las monjas alcalaínas, pero sí que Dª Isabel de Roa ya se encuentra en Bornos el 14 de diciembre, pero ejerciendo como Vicaria, no como abadesa. Como tal aparece en la toma de hábitos de otra alcalaína Dª Maximiana de la Concepción Jiménez Roa, que entra como novicia:

“En catorce días del mes de Diciembre de mil y quinientos y noventa y siete años, por comisión del Señor Doctor Muñoz de Ocampo, Canónigo de la Santa Iglesia de Sevilla y Visitador de este Convento de Corpus Christi, y nombramiento de la Señora Marquesa de Tarifa, Patrona de este Convento, di el Hábito de Novicia para Monja del Coro, conforme la Regla de Santa Clara, a Doña Maximiana de la Concepción, hija de Juan Jiménez Marrufo, difunto, y de Doña María de Roa, viuda, vecina de Alcalá de los Ganzules, a la cual examiné primero conforme al Concilio tridentino, cuyo examen está junto en esta hoja; los demás recaudos de nombramiento e información y comisión están en poder de Doña Isabel de Roa, Vicaria de este Convento de Corpus Christi.”

     No será la única alcalaína que ingrese en el nuevo convento puesto que siete días más tarde, el 21 de diciembre, ingresa otra alcalaína: “di el Hábito para Monja del Coro, conforme a la Regla de santa Clara, a Doña Juana de Piña Calderón, hija de Antón Martínez de Ortega y de Ana Ximénez Calderón, vecinos de Alcalá de los Ganzules”

      Nada más entrar el año nuevo, el 10 de enero de 1598, toma el hábito en dicho convento otra alcalaína, Dª Leonor de Ayllón y Mirabal, hermana del ilustre Obispo Mirabal

“En sábado, diez días del mes de enero de mil y quinientos y noventa y ocho año, por comisión del Señor Doctor Muñoz de Ocampo, Canónigo de la Santa Iglesia de Sevilla y Visitador de los Conventos de Monjas de la dicha Ciudad y de éste de Corpus Christi, y por nombramiento de la Señora Marquesa de Tarifa, Patrona del dicho Convento, di el Hábito para Monja de Coro, conforme a la Regla de Santa Teresa, a Doña Leonor de Ayllón, hija de Juan Ruiz de Ayllón y de Doña Beatriz de Miraval, vecinos de Alcalá de los Ganzules, a la cual examiné primero conforme al Concilio Tridentino, cuyo examen e información y comisión y presentación y nombramiento están juntos en esta plana, y, aunque la dicha Doña Leonor de Ayllón recibió el Hábito en un mismo día y hora con Doña Juana de Medina, hija de Antón de Medina, la dicha Leonor de Ayllón es más antigua, porque había estado dentro del Convento tres días antes que se le diera el Hábito, por estar yo, que se lo di, ausente en Sevilla y así la dicha Doña Leonor fue primero examinada y la que primero entró en el Convento.”

      Meses más tarde, será la alcalaína Dª Inés de Arceo, la que se incorpore al convento del Corpus Christi, toda vez que existía el convento en nuestra localidad. Dª Inés era sobrina de la monja del mismo nombre que partió de Alcalá el año anterior y que ahora ejerce de abadesa:

“En sábado, once días del mes de abril de mil y quinientos y noventa y ocho años, por comisión del Señor Doctor Diego Muñoz de Ocampo, Canónigo de la Santa Iglesia de Sevilla y Visitador General de los Conventos de Monjas, sujetos a la Jurisdicción ordinaria de la dicha Ciudad, y de este de Corpus Christi, y por nombramiento de la Señora Marquesa de Tarifa, Patrona de este dicho Convento, di el Hábito par Monja de Coro del dicho Convento, conforme a la Regla de Santa Clara, a Doña Inés de Arceo, hija de Pedro Manuel de Olando y de Doña Catalina de Ortega, su legítima mujer, vecinos de Alcalá de los Ganzules, examinándola primero conforme al santo Concilio Tridentino, cuyo examen está en esta plana y hoja, la información y nombramiento y mandamiento del dicho Señor Visitador está y queda en poder de la Señora Doña Inés de Arceo, Presidente de este dicho Convento y tía de la dicha Novicia.”

     No será la última alcalaína en tomar los hábitos en Bornos, puesto que el 24 de septiembre, toma los hábitos como monja de Coro Dª Leonor de Piña, hija de García de Piña Trujillo y de Dª Isabel de Palacios Bohórquez.

      Resulta curioso este trasvase de alcalaínas al convento de Bornos, desconociendo los motivos por los que se producen, aunque que bien pudo estar motivado por la falta de espacio en el de Alcalá. No olvidemos que las obras en Alcalá continuaron hasta bien entrado el siglo XVI. Sin ir más lejos, en la documentación del Archivo Diocesano de Jerez se recogen escrituras de casas que se compraron para incorporarlas al convento hasta 1662.


      Para terminar, comparemos la fundación de los conventos de Alcalá y de Bornos para ver las evidentes diferencias entre ambas, que demostrarán claramente que la equiparación que se hacía de estos cenobios no fue real. En Bornos, en 1571 el Duque deja sus bienes para levantar una Casa-Hospital o Colegio para hidalgos. En Alcalá, en 1556 es un simple vecino, Juan de Mesa, quien deja sus casas para una obra pía. El de Bornos será destinado a partir de 1593 para convento de monjas, tras obtener la licencia otorgada por el Papa [50], mientras que, en Alcalá, ni el obispo ni el provincial de la Orden quieren hacerse cargo del convento. En Bornos será el hijo del Duque, San Juan de Ribera, el que se haga cargo personalmente de la obra, mientras que, en Alcalá, ni la casa ducal ni el propio santo se involucran en el proceso. En definitiva, será el ayuntamiento el que promueva la fundación y serán los alcalaínos los que contribuyan con sus limosnas a levantar el convento de Santa Clara.

VÉASE NOTA 34: "Por quantos esta carta de poder vieren como nos el convento  presidenta monxas de señora  santa clara yntramuros de esta villa de alcala de los gazules conviene a saber doña elbira de coronado presidenta en el dicho convento y doña beatris de mesa y doña ysabel de roa y doña ysabel de almonte y doña catalina xines y doña madalena de truº y doña jeronima de escobar y eredia monjas conventuales en el dicho convento "


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