Artículo publicado en la Revista
"Velada y Romería en honor de la Patrona Nuestra Señora de los Santos "1980
Jaime Cordero Barroso
Me piden los amigos del Ayuntamiento una cooperación literaria para el programa de las próximas fiestas en honor de la Santísima Virgen, Patrona de la Ciudad. Y por este motivo y porque me parece interesante que todos conozcamos lo más posible de nuestra historia, voy a reproducir parte de un precioso y desgraciadamente anónimo cuadernillo encontrado de manera casi casual el pasado año en la Mayordomía del Santuario. Consta de 180 páginas que están numeradas a lápiz desde la primera a la noventa y nueve. De las mismas, se hallan ocupadas desde la 1 a la 52. De la 53 a la 85 están en blanco. Pero es de la 88 a la 91 donde se encuentra el motivo de la redacción del mismo.
Dice así: "Antecedentes necesarios para entender los gastos hechos" "Consta en la advertencia puesta en la primera página de este cuaderno, cuál fue el fin que me propuse al organizar las rifas y espectáculos cuyos ingresos y gastos constan en páginas anteriores. Ese fin era, recaudar fondos, con los cuales pudiera defender el derecho del Santuario de los Santos a las tierras que lo rodean. Con este propósito, ya hace años, conferencié con el poseedor entonces, y también hoy, de dichas tierras, para ver si amigablemente, podía arreglarse ese asunto; pero no obtuve resultado alguno. No me desanimé por esto; y recurrí entonces a un próximo pariente de dicho señor para que tratara de inducirlo a lo que se pretendía; y visto que este medio tampoco dio resultado, me propuse seguir otro procedimiento. Al efecto me trasladé a Medina y consulté con el cultísimo abogado, vecino de aquella ciudad, Don Indalecio de Coca, administrador de los bienes que en Alcalá posee hoy la casa de Silva. Manifesté a dicho señor que, según tradición confirmada por los ancianos del pueblo, el Santuario había usufructuado de antiguo las tierras que le rodean, en una extensión que estuvo marcada por unos hitos o mojones cuyos vestigios aún existen. Uno de los dueños del cortijo colindante, confiado en que el terreno en cuestión no tenía titulación a favor de nadie, desmontó y sembró parte del mismo; y si bien hubo protestas del administrador del Santuario, éstas no pasaron a mayores, debido a la carencia de títulos y a las relaciones políticas del que cometió el atropello. Este se ha ido acentuando en las dos traslaciones de dominio que posteriormente ha sufrido o tenido el cortijo colindante, hasta llegar al extremo que el actual arrendatario, tomando con fundamento o sin él, el nombre del dueño, ha cortado un árbol contra las mismas paredes del Santuario e impedido que los pocos animales propiedad del mismo pasten en sus contornos inmediatos. Una vez informado el Sr. Coca de estos antecedentes, me dijo, le parecía conveniente, ante todo, celebrar una conferencia con el actual dueño del cortijo, vecino de Medina. Verificadas que fueron varias conferencias, acordaron dichos señores trasladarse al Santuario, y señalar las tierras que en lo sucesivo habían de formar el rodeo. Efectivamente, el día 11 de Octubre de 1916, se personaron en dicho lugar Don Indalecio de Coca, en representación del Señor Obispo, y Don Juan Olmedo y Moreno, capitán retirado y vecino de Alcalá, que tenía la del dueño de las tierras colindantes, asistiendo además el Perito agrimensor y varios operarios. Nada se hizo dicho día en definitiva, debido a que el representante del dueño del cortijo, asesorado por el colono del mismo, sólo estaba dispuesto a ceder una pequeña parcela, próximamente la mitad de la señalada por los mojones antiguos, cuyos restos fueron vistos por los asistentes. Algunos días después, supe por Don Indalecio que el propietario de las tierras colindantes, en vista de los mojones que habían aparecido, estaba dispuesto a considerar éstos como límite de su propiedad, con alguna salvedad, que ya me diría; y al mismo tiempo me anunció que a los pocos días vendría para arreglar definitivamente dicho asunto. Así lo hizo en efecto el día 21 de Nbre., fiesta de la presentación de la Sma. Virgen, día en el cual, reunidos en el terreno en cuestión los Sres. Coca, Olmedo, Peritos y Operarios necesarios, se deslindó el terreno que había de constituir el rodeo del Santuario, señalándolo por los límites que tiene en la actualidad: debiendo tenerse en cuenta, que si los límites señalados por los hitos modernos no coinciden con los mojones antiguos, es porque dentro del perímetro marcado por los antiguos, y por tanto en las tierras que siempre había usufructuado el Santuario, había como una fanega de tierra cercada y puesta de viña y árboles frutales por el colono del cortijo y se convino en permutarla por otra situada al otro lado de la vereda que conduce al Santuario. De todo lo actuado en dicho día se levantó Acta por triplicado, una se remitió al Sr. Obispo, otra al dueño del cortijo y la última para el archivo Parroquial, Acta que fue elevada a escritura pública y registrada en el de la propiedad de Medina Sidonia 23 de febrero de 1917. En las operaciones que quedan narradas y en las que le siguieron de amojonar, cercar y mejorar las tierras se hicieron los gastos que siguen..."
Lo hasta aquí transcrito es de tal claridad que necesita poca explicación. ¿Qué hay, pues, en las restantes páginas ocupadas del cuaderno? Las cuentas exhaustivas y detalladas de todo el dinero recogido y gastado en "amojonar, cercar y mejorar las tierras que desde entonces componen las tierras del rodeo del Santuario". Y ¿Cómo lo hizo? Con los medios tradicionales: rifas y espectáculos taurinos, a los cuales dedicó desde el mes de septiembre del año 1916 hasta el mismo mes del año siguiente, en lo que respecta a los ingresos. En cuanto a los trabajos, se comenzaron en octubre del mencionado año y se terminaron en su primera fase en septiembre de 1918, aunque se anota que en virtud de un contrato firmado con Don Antonio Morales y Rodríguez, "éste se compromete a plantar de olivos (y a desmontar, dice una nota) en este primer año agrícola todas las tierras que cercadas de gavia y luna rodean al Santuario, disfrutando él, en compensación, dichas tierras sin pagar rentas, durante cinco años, percibiendo también dicho arrendatario 150 ptas., al empezar la plantación y otras 150 ptas., cuando la termine". Pero todavía hay más al respecto, pues en un pequeño papel conservado en el cuaderno, aparece la siguiente nota: "En 18 de febrero del año 20 me dice Miguel: Hoy mismo estuve en los Santos, los hoyos están abiertos 18 que hay perdidos y en los dudosos se le va a meter otra estaca, me parece lo mejor. Y me dice también que el desmonte continúa por el lado de la gavia que mira a la Pedriza faltando en esa fecha poco para unirse con el hinco de los algarrobos y que los olivos van muy bonitos".
Gracias a este anónimo fedatario (sospecho, por el estilo, que debe tratarse de un sacerdote) podemos conocer detalles importantísimos de nuestro Santuario y sobre todo le debemos el que no se viera totalmente desvalijado y conservara hasta hoy las tierras que posee. Asimismo conocemos con exactitud la fecha de plantación de los olivos.
La pena es, sin embargo, la enorme extensión del cuaderno, pues su detallada exposición de ingresos y gastos lo hacen merecedor de llegar al conocimiento de todos. Algún día volveré sobre el tema y nos deleitaremos con sus ingenuos y certeros detalles y comentarios. Añadiré hoy sólo que los ingresos netos recogidos por rifas, limosnas y espectáculos ascendieron a 1.551,64 ptas., y que los gastos, incluidas las 150 ptas., percibidas por el Sr. Morales en 1918, alcanzaron la cifra de 1.030,65, quedando un superávit de 520,99 ptas., que en la pág. 100 de cuadernillo anota el autor que "están en poder de Juan Miguel 114,31 de Miguel 150 y mío 256,64". Terminando con una nota a lápiz que dice: "Más las colgaduras..."


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