CAPITULO PRIMERO
LA FUNDACION DEL CONVENTO DE NUESTRA SEÑORA DE CONSOLACION
DE LA ORDEN DE MÍNIMOSDE SAN FRANCISCO DE PAULA
Cuando aún resuenan los ecos de las
celebraciones del V centenario de la refundación de las tres antiguas
collaciones existentes en una única en la Parroquia de San Jorge, se vislumbra
en el horizonte otro aniversario en el ámbito religioso y patrimonial de
Alcalá: el tercer centenario de la consagración de la Iglesia de la Victoria.
Perteneciente
al convento de frailes mínimos de San Francisco de Paula, conviene hacer una
retrospectiva de los acontecimientos para entender por qué y cuándo se levanta
esta Iglesia en su ubicación actual.
En septiembre de 1585, el beneficiado
Alonso Cárdeno otorgaba su testamento, ordenándose enterrar en la ermita de la
Consolación, dejando parte de sus bienes para que allí «se funde i haga un
conbento de frailes vitorios i para ello se exfetue con toda brevedad»[5] con la condición de
que estuviese fundado antes de cumplirse el año de su fallecimiento.
Rápidamente, sus albaceas contactaron con el provincial de los mínimos, Fray
Antonio Becerra, quien, desde Écija, el 6 de diciembre dio poder al corrector
del convento de Jerez, Fr. Alonso Diaz y a Fr. Juan Téllez, profeso en dicho
convento, para que pasasen a Alcalá para estudiar la viabilidad de la
fundación,[6] viaje que realizan en
febrero del año siguiente, aceptando Fr. Alonso Diaz la herencia de Cárdeno. [7] Dos días más
tarde, este fraile daba poder a Juan Cárdeno y a Juan de la Puerta para
arrendar las posesiones que pasaban al convento, que eran varias tiendas en la
calle Real y una heredad en cabeza Redonda. De igual manera, el 4 de enero el
provincial de los mínimos dio otro poder al vicario de la Orden, Fr. Jerónimo
Morcillo para que se entrevistase con el obispo de Cádiz, García de Haro, para
que hiciese donación de la ermita para fundar el convento, licencia que concede
el 22 de marzo, con la condición de que los frailes cumpliesen una serie de
requisitos. En primer lugar, ordenó que la advocación del nuevo convento no
fuese de la Victoria, como era norma habitual en dicha Orden, sino que, por
expreso deseo del obispo, su advocación fuera otra: «los religiosos se a de
obligar a tener la devota ymagen de nuestra señora de consolasion perpetuamente
en la yglesia del dho convento en medio del altar mayor de tal manera que el
nombre que a tenido de nuestra señora de consolasion lo a de tener para siempre
y a de ser la principal advocasion del dho convento y que la tengan muy
adornada como sentiende la tenran semejantes relijiosos para lo qual les hacemos grasia de los
vestidos y frontales y lanparas y de lo demás ornamentos que las devotas
personas an dado para el ornato de la dha imagen y hermita». [8] No entraban en la
donación las rentas que gozaban la ermita y la cofradía de Nuestra Señora de
Consolación. Además, los mínimos no podían perturbar el derecho de las personas
que gozaban de sepultura propia en aquel templo y debían poner a disposición
del obispo veinticuatro tumbas, cuatro de ellas dentro de la capilla mayor, ni
impedir el uso de la iglesia a dicha cofradía.
El
26 de marzo, Fr. Jerónimo Morcillo aceptaba las condiciones y acto seguido, el
vicario de la Parroquia le daba la posesión de la ermita. El mismo día, el
fraile se presentaba ante los regidores del ayuntamiento para pedir la vecindad
de los religiosos, para así poder tener sus ganados en los pastos del término,
presentando dos cartas, una del duque de Alcalá y otra de la marquesa de Tarifa
para que «acudan a la orden y religion en todo lo q se ofresciere». Sin
embargo, los regidores se negaron, al entender que iba en perjuicio del resto
de los vecinos.
Pasado poco más de un mes, el 5 de mayo, el Cabildo recibe una nueva carta del Duque y tras su lectura, deciden acudir aquella misma tarde a la ermita de la Consolación para delimitar la superficie que había de ocupar el convento alrededor de la ermita, un total de veinte cuadros «desde la junta que dicen de la lechuza y el otro camino que va a la yesería y rio de Barbate la pasada de Medina que dicen dejando franco este camino y la calle y camino que dicen de la lechuza señalan que de anchura que puedan pasar dos carretas una de ida y otra de la venida y así los dos caminos en la mano una parte y otra hasta tomar la derechera de un arroyo que esta fuera de la fuente y la collera que dicen tomando por mojón un junquillo abajo del arroyo y subiendo del arroyo arriba quedando a mano izquierda dentro de la derechera la polvera con la fuente de agua que allí estaba y a así va la derechera hasta dar al camino de la lechuza y para allí frontero de un portichuelo se descubre la fuente de las viñas por manera que los dos caminos declarados son mojones y linde de suso nombrados en uno señalaron el dicho sitio para el dicho convento y lo hubieron por señalado» [10]
Esto no significó que los frailes
adquirieran la vecindad, porque, pasado un mes, el 9 de junio, el primer
corrector del convento, Fr. Bartolomé Ardón, volvió a solicitarla al cabildo y,
si bien los regidores acordaron inicialmente consultar a algún letrado sobre si
se les podía conceder, decidieron que,
entretanto «puedan tener fasta numero de trezientas rezes vacunas de hierro
y estas se entiendan ser de su labransa e criansa y q estas tengan por averlas
heredado y se les proybe q no tengan otro ningun ganado».[11] Pidió asimismo
una ampliación del sitio concedido anteriormente, volviendo algunos regidores
hasta la ermita y «así tomaron por mojón el junquillo y (¿?) que esta
en el arroyo por baxo de la polvera y fuente a dar al cerrillo que esta
ensima de una peñuela que queda por
mojón y de allí tomaron la derechera a dar
al a faldera y tosquisa de peñas quedando todo dentro por sitio y de
alli tomaron la derechera a dar arriba al serro que dicen de la horca donde
estaba una cruz de madera y qda dentro y en el sitio y solar la dha cruz y
qdaron por mojones las peñas que estan de aquel cabo de la cruz y de alli toma
la derechera a dar a otra peña que esta por sima del molino del aseyte y así ba
la derechera hasta llegar al sitio y solar que fuere y pertenesiere su titulo
al dho molino del aseyte y todo lo señalado de suso los dhos ses juª
e regimº dixeron bien parese gueno y
ningun perjuycio por ser como esta en el canpo qdandose dentro el camino biejo
de la yesera que dicen y se puede yr y vaya para yr a la dha yesera por el
camino de la yesera dando buelta a la
yesera de jeronimo de abila y por el otro camino q va a las guertas de las juntas de los ríos de fraja y barbate
por que lo que tienen señalado les parese q no tie perjuysio y si (¿?)
se llebara mejor camino por donde sus mds señalan y así el dhos ses
jusª y regimiento señalaron el dho sitio pª el dho conbento y los ubieron por señalado…».
Finalmente, tras la consulta de varios letrados, la vecindad les fue concedida el 27 de octubre. [13]
Sin
embargo, todavía tuvieron los mínimos problemas relacionados con su vecindad,
pues en 1588 el arrendador de los diezmos de la villa, Alonso Boza, les reclamó
el pago correspondiente a los ganados y a las huertas que poseía la comunidad.
Los frailes iniciaron un pleito y nombraron juez conservador al prior del
convento de padres carmelitas de Utrera, quien se querelló contra los excesos y
atropellos cometidos por el dicho Alonso Boza. El juez enseñó al arrendador de
diezmos unas Letras Apostólicas por las que se le autorizaba a ejercer dicha
autoridad. Los mínimos, además, dieron cuenta al provisor del obispado, quien
se inhibió en el asunto. Tras los alegatos de ambas partes, el 9 de septiembre,
el juez declaró al convento exento y libre de pagar diezmos y condenó a Boza a
restituir lo quitado y a pagar las costas.
Volviendo
a la fundación, comenzaba una ardua tarea, edificar el convento en torno a la
ermita, cuyos trabajos comenzaron inmediatamente. Al mismo tiempo, los frailes
se ganaron el aprecio de los vecinos por su sencillez y austeridad y empezaron
a llegar las primeras donaciones. Así, en julio de 1587, Juan Rodríguez Simón,
santero de la ermita, por la devoción que tenía a aquella Virgen y «por
razon de ayudar a la obra del dho convento que se ba edificando de nuevo» les
hizo donación de 5550 maravedíes procedentes de un censo.[15] Años más
tarde, en abril de 1591, Juan Jiménez Pocasangre y su mujer, Catalina
Rodríguez, legaron al convento veinte aranzadas de tierra y olivar en las vegas
de Fraja, junto al camino de Arcos y dicho río «por muchas buenas obras que
de dho convento avemos recivido dignas de remuneración» a cambio de una
misa rezada por el alma de ambos cuando la festividad de Santo Domingo cayese
precisamente en domingo.[16] Un día más tarde, fue
Pedro Díaz Gutiérrez quien donó a los frailes una heredad en los Pedernales,
para «el acrecentamiº y aumento de vienes y sus rentas para que con ellos el
dho convento vaya adelante y no a menos» a cambio de una sepultura en su
Iglesia.
A
pesar de las obras, los mínimos no desatendían sus tareas religiosas. Días
antes de las donaciones mencionadas, y atendiendo a una carta del obispo que
fue leída en la Parroquia convocando a los fieles a un sínodo diocesano en
Cádiz, dieron poder al corrector del convento Fr. Juan de Coria para que
asistiese, en nombre del convento.
Los
primeros trabajos debieron consistir en adecuar las dependencias anejas a la
antigua ermita para celdas de los frailes y refectorio, aunque también hubo de
adaptarse poco a poco la iglesia para su uso por la comunidad. Así, en febrero
de 1594, el provincial de la orden de los victorios, Fr. Luis Cornejo, concertó
con el carpintero local «de lo blanco» Juan Vázquez Granado, para labrar
un coro: «a de hazer en el monesterio de nra señora de consolasion
exstramuros desta biª una tribuna como entran por la puerta princl de
la dha yglesia a mano ysquierda en la pte y lugar q le esta señalado en
la pared».
A pesar de todo, el proceso de edificación tuvo que ser bastante lento. Pasada una década desde la fundación, las obras se encontraban paralizadas, según revela una queja que elevaron varios vecinos al Concejo en junio de 1595 porque había quedado dentro de la propiedad del convento una antigua yesera que los regidores cedieron a los frailes para la obra y éstos no la usaban, revocando los regidores aquella cesión y dando licencia a cualquier vecino «para que puedan libremente hacer yeso en la dha yesera que los dhos frayles tenían por md deste concejo para el avasto de los vºs desta villa atento que en esta villa y mucha necesidad de yeso y q los dhos frayles no labran ni hacen yeso en ella y esta la dha yesera parada y q habiendola menester los dhos frayles para el dho efeto de labrar en su convento se la desenvaracen y dexen libremte para que lo puedan hacer».[20]
El proceso constructivo se prolongó durante más de veinte años. En diciembre de 1606, los frailes encargaron a los albañiles locales Melchor García y Alonso Gil Almogávar, la fabricación y acopio en el patio del convento de 40 cahices de cal.[21] Este material resultaba imprescindible para construir el mortero con el que labrar y por ello, no resulta extraño que los frailes vendiesen lo poco que tenían para conseguir más cal: sitio en la Iglesia. Es conocido que en octubre de 1616 vendieron a la Cofradía de Jesús Nazareno la capilla donde tenía colocadas sus Imágenes por cuatro cahíces de cal. Precisamente en uno de los documentos de esta venta, aparece como testigo Martín García Maldonado, sastre, a quien al año siguiente le venderían una sepultura a cambio del mismo material: «nos abeis dado y offresido siete cahizes de cal en polvo q nos distis pa ayuda a el gasto y labor q tenemos en el dho convento».[22]
También recurrieron a otra forma
bastante habitual para financiarse: dedicar misas a cambio de fondos. Desde la
fundación, los mínimos solían celebrar diez misas dedicadas a sus bienhechores,
nueve en la celebración de la festividad de Nuestra Señora y otra el día de
Pascua en diciembre. Sin embargo, esas misas no se estaban aplicando por nadie
en particular, hasta ese mismo año de 1617, cuando empiezan a aplicarlas a
cambio de cuatro ducados anuales: «por q hasta agora estando todas por ningª
persª y porq don gomes de Ayala y molina vezº desta viª qsta preste
nos a pedido (roto)gamos y apliquemos por su intención por las animas de
sus padres y difuntos y personas de su cargo y por ello nos ofrece y da de
limosna quatro ducs en reales en cada un año pagado el primer día de
la dha pasqua de natividad porq le digamos y apliqmos las dhas dies misas
cantadas con sus responsos por su intención yncluyendo en ellas la misa cantada
q se dize la mañana de pasqua después de dichos los maytines q vulgarmte
dicen la misa del gallo y emos de (Ilegible= poner) la sera q fuere
necesario pª decir y cantar las dhas dies misas».[23] Ciertamente,
Ayala de Molina debió de contribuir generosamente con los frailes, porque, al
año siguiente, éstos le hicieron donación de un asiento en la iglesia del
convento, para que lo usasen él, su mujer y herederos.
Creemos que, en torno a estas fechas
de mediados de la segunda década del siglo XVII, debieron de acabarse las obras
en el convento y quedó definitivamente configurado. Al menos, no encontramos
noticias posteriores en este sentido.
Continuando con el devenir del
convento, tiempo después se vio envuelto en un episodio que pudo alterar la
convivencia de los frailes.
A comienzos de 1649 se propagó por
la zona de la bahía de Cádiz una epidemia de peste bubónica que terminó
afectando a la villa de Alcalá. Se estableció un lazareto en la ermita de San
Sebastián, lugar donde se confinaba a los contagiados. Sin embargo, pasado el
verano, surgieron voces para mudar la enfermería al barrio de la Victoria, idea
que, en principio, descartaron los regidores, por considerar que podría
infectarse aquella zona debido a los vientos y que podía perjudicar al
convento: «no conviene se mude la dicha enfermería por ahora assi porque los
aires que corren por este tiempo del
hybierno mas ordinarios son los vendabales y que estos podrían inficionar el
pueblo que esta en el barrio de la vitoria que seria de muy grande daño y que
con la dicha mudansa se quitaría la
devosion y concurso de los vezinos al santo y las limosnas a sus religiosos pues
es cierto que poniendo la enfermería tan cerca del convento por excusar el
peligro consumirían el santissmo y se irían fuera del».
Fray
Francisco Velasco, procurador del convento, presentó al cabildo un escrito
alegando contra el pretendido traslado,[26] optándose por celebrar
un cabildo abierto[27] el 14 de noviembre. En
él, se dio cuenta de una carta con órdenes del duque de Alcalá y, a propuesta
del Corregidor, se acordó trasladar el hospital: «propuso su mrd el señor
corregidor si seria bien probechosso asi para el serbicio de dios nuestro señor
como para el bien común desta vª quitar
la enfermería del contaxio de la yglesia de Sr Sant Sebastian Por
ser dedicada al culto divino y no ser justo questando dedicada a la homra de
dios y de su santo se aplique a autos humanos y tan indecentes como es la
enfermería e inmundicias de los enfermos de enfermedad tan asquerosa = Y se
rresolvio de común acuerdo que se quite la enfermería de dicha iglesia».[28] Acto seguido, se
pasó a deliberar sobre el sitio más idóneo para el lazareto, existiendo
disparidad de opiniones. El beneficiado y vicario Rodrigo García Conejero, propuso trasladarlo
al final de la calle de los Pozos, por su cercanía con las fuentes de agua y
por no infectar lugares sanos, opinión compartida por los frailes mínimos
presentes, Fr. Francisco Belloso y Fr. Francisco Pinto, corrector del convento.
La misma postura defendió el capitán Melchor Jerónimo de Estrada y Villegas
alegando que «no tienen disposición ni capacidad el sitio de la victoria». A
pesar de todo, el traslado no se hizo efectivo, pues a la semana siguiente, se
volvió a reunir el cabildo ordinario para tratar una nueva misiva enviada por
el duque, en la que ordenaba se cumpliesen sus órdenes de «que el sitio más
a propósito es donde llaman la mansebia o la calle de la plaza» Finalmente,
se optó por dejar la decisión en manos del Corregidor, no constando su traslado
a la Victoria.
Concluida la
epidemia, fueron pasando los años y la vida de los frailes en el convento no
tuvo que ser nada fácil, hasta el punto de que casi un siglo después de la
fundación, deciden mudarse: «Por los años de mil seis cientos ochenta y dos,
siendo Corrector de este Convto el R. P. Fr. Diego de Huerva acordó
con la Communidad trasladar el Convto a la Plaza de la Sta Cruz
(donde hoy existe) a causa de las continuas enfermedades y otras incomodidades
que allí experimentaban, y para que tuviese efecto esta determinación
comenzaron las compras siguientes…».[30] Conviene aclarar que
las compras a que se hace referencia, son de varias casas en la actual Alameda.
Efectivamente, a las 12 de la noche
del 16 de julio de 1682 «compradas algunas casas de las referidas»[31] acompañados de algunos
frailes del convento de Medina, la comunidad hizo el tránsito hasta la nueva
ubicación. Sin embargo, el vicario dio aviso al obispo Antonio Ibarra, quien
envió al licenciado Juan Pascual de Cárdena, como juez de comisión para que los
convenciese del retorno a su convento «por los inconvenientes, que de no
volverse se podrán seguir», regresando los frailes el día 24 al antiguo
convento.
El
obispo no autorizaría el traslado hasta que el ayuntamiento informase si con el
traslado se hacía perjuicio a los vecinos. El Concejo solo puso una objeción:
los fieles de aquella zona quedarían desatendidos espiritualmente. En su
consecuencia, el 18 de agosto, los frailes se obligaron a atender el culto en
la iglesia del antiguo convento: «nos los dichos Pe Corror y
demás Religioso nos obligamos a qe este dicho convto ahora
y en adelante pondrá en el convto viejo todos los días de presepto
un Relixioso qe diga misa a hora conpetente y administrase los A los visinos de aquel
varrio y demás qe se llegaren
los Stos sacramentos, cumpliendo en todo con la obligación propia y lo
propuesto por el cabildo».
Con
esta obligación, y la licencia del provincial de la Orden, el obispo autorizó
el traslado, que se llevó a cabo el 22 de agosto de 1682.
Aunque
los frailes se comprometieron a mantener la iglesia del antiguo convento y a
oficiar misas en ella, lo cierto es que el culto en dicha iglesia menguó
significativamente, reduciéndose casi exclusivamente a las honras por los
difuntos que allí se enterraban. Por el testamento de uno de estos difuntos,
Juan Carrasco, sabemos que en 1684 la que fue capilla del Nazareno aún formaba
parte de la iglesia: «mando que mi cuerpo sea sepultado en la yglesia de
señor san Antonio de esta vª en la capilla que fue de Jesus nasareno con oficio
de honras comunes y aconpañados a voluntad de mis albaceas y se pague la
limosna de mis bienes».[33] Esta capilla fue
desacralizada en fecha no muy posterior y convertida en una vivienda por la
cofradía del Nazareno, siendo vendida en diciembre de 1689: «Don Diego
ximenez de Surita vzº de esta vª y gonsalo de guisa como hermano maior y
maiordomo de la cofradia de Jesus nasareno sita esta en el conbento de nuestra
señora de la victoria y Dixeron que dha
cofradia tiene unas casas que fueron la capilla de jesus nasareno y un solar
que le corresponde que todo linda con la yglesia de señor san Antonio y la
plaza y el convento que fue de nuestra señora de la vitoria y por parte de
Fernando Peres calancha vzº de esta vª
se les a pedido se las de a censo y tributo y los otorgantes lo an tenido por
bien y poniendo en efeto otorgan por (¿?) que dan a censo y tributo la
dha casa y solar con todo lo qual (¿?) a el dho Fernando Peres calancha
para el y sus herederos y sucesores y por presio de ocho ducados de censo y
tributo redimidero que en cada un año…».
Finalmente, pasaría a manos de la Cofradía de San Antonio Abad en 1725, por venta que hizo Beatriz de Illescas, heredera de Pérez Calancha, por 20 ducados «mas el cargo y obligación de veinte y seis Rs y mº que en cada un año se pagan a la cofradia de nuestro Padre Jesus de Nazareno desta villa sita en el convento de señor san franco de paula de ella por los días de San Juº de junio…».[35]
En
cuanto a otras partes del antiguo convento, quedaron en desuso tras el cierre
del mismo. A raíz de la pérdida de Gibraltar en 1704 por parte del imperio
español, el paso y alojamiento de tropas en Alcalá, que iban y venían del
asedio del Peñón, creció de tal manera, que en 1709 el ayuntamiento se vio
obligado a arrendarlo a lo mínimos y evitar así las cargas que sufrían los
vecinos al tener que alojar a los soldados en sus casas[36]: «se dixo por el sr Don franco
de mesa diputado de Guerra como tenia ajustado el combento viejo de la victoria
para quartel en cien Rs de vellon hasta San Juan de Junio que viene deste año
lo qual pone en notissia de la villa para que resuelva lo que tubiere por mas
conveniente y visto por la villa aprobó dho ajuste y acordó que quando llegue el
caso se despache libranza».[37] Aunque el
arrendamiento de la Victoria vieja para albergar a las tropas finalizaba el 24
de junio, se fue prorrogando sucesivamente, extendiéndose durante varias
décadas,[38] e incluso en 1721 los
regidores propusieron su compra.
Los frailes siguieron haciendo uso de algunas dependencias, transformándolas en una cantarería, que fue arrendada a un particular en 1723: «la cantareria que dho mi convento tiene en el patio convento viejo que oy es hermita de sr sn Antonio Abad. Y se entiende que solo le arriendo los dos quartos de adentro en donde se hase la obra para dha cantareria con la sala baja que sirvió de rrefetorio con el servicio de todo el patio entrada y salida».[40] Nos consta, igualmente, que en años posteriores volvió a ser arrendada.[41]
En 1746, los mínimos cedieron el
convento viejo de la Victoria, exceptuando la iglesia, el coro y el cuarto del
santero al ayuntamiento para que lo utilizase como corral del Concejo y para
alojar las tropas que esporádicamente pasaban por Alcalá, a cambio de gozar de
una suerte de tierra del Prado.
Con el paso del tiempo, algunas
dependencias, cayeron en la ruina, y fueron expoliadas, terminando los frailes
por vender los ladrillos y materiales que quedaron en 1771 al maestro D. Pedro
José Iglesias, con la condición de dejar completamente limpio dicho solar.[43] Este solar pasó a
manos de la cofradía de San Antonio Abad, apropiándose de parte del mismo el
que fuera su mayordomo Juan Antonio Vallejo, contra quien inició instancia ante
la justicia el que lo era en 1778, Juan Manuel Armario, para que dejase libre la
cerca y quitase las colmenas que en ella tenía.[44] La Imagen de San Antonio
fue la única que dejaron los frailes en la iglesia del antiguo convento, a la
que los vecinos empezaron a llamar “la Victoria vieja”, para diferenciarla de
la nueva. La presencia de este santo allí, propició que, poco a poco, se fuese
popularizando el nombre de “ermita de San Antonio”, siendo éste el origen del
nombre del actual barrio donde se ubicaba.
En fecha que desconocemos, pero con
anterioridad a 1778, los mínimos devolvieron la ermita de San Antonio al
obispado, haciéndose cargo la Fábrica de la Parroquia. En la escritura de
acuerdo celebrado dicho año entre los mayordomos de la cofradía de San Antonio
citados anteriormente, se asegura que la Fábrica de la iglesia mayor «ha suplido
mas de diez mill Rs en reedificar y reparar dha Hermita»
En octubre de 1800, la iglesia de
San Antonio sirvió de improvisado cementerio para los fallecidos por la
epidemia de fiebre amarilla, que fueron enterrados en zanjas habilitadas junto
a la ermita.
Finalmente, ya bien entrado el siglo XIX, y en vista de ser un edificio muy antiguo, que necesitaba de constantes recursos para su mantenimiento y del poco uso que tenía, la Fábrica de la Parroquia consideró que su conservación constituía una rémora para sus arcas y en el segundo semestre de 1840 fue derribada, poniendo así punto final a más de tres siglos de historia.

Grabado de Klauber, sig. XVIII
(no incluido en el libro impreso)
© 2026 Gabriel e Ismael Almagro Montes de Oca. Todos los derechos reservados.
Queda prohibida la reproducción, distribución, modificación o uso no autorizado
del contenido de este blog sin el consentimiento expreso por escrito del
titular.
[5] ARCHIVO HISTORICO PROVINCIAL CADIZ. (AHPCA) PN Alcalá de los Gazules, 42. Testamento otorgado ante Fabián de Coca el 7 de septiembre de 1585.
[6] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 295. Licencia del provincial de la orden, otorgada el 6 de diciembre de 1585. Folios 25 y 26 vto.
[7] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 295. Aceptación de la herencia de Alonso Cárdeno por parte de los mínimos. Escritura ante Fabián de Coca, otorgada el 7 de febrero de 1586. Folios 19 vto. a 23 vto. El 10 de marzo, Juan de la Puerta, en nombre del convento, arrienda una tienda con su alto y corral trasero al zapatero Juan de Madrid, por tiempo de un año y precio de siete ducados y medio. (AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 295. Escritura de arrendamiento otorgada ante Fabián de Coca el 10 de marzo de 1586. Folios 53 y vto.)
[8] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 295. Escritura otorgada ante Fabián de Coca el 26 de marzo de 1586. Folios 60 a 67 vto.
[9] ARCHIVO MUNICIPAL ALCALA DE LOS GAZULES. (AMAG) Actas sesiones Ayto. pleno. Legajo 5 Libro 2. Cabildo del miércoles 26 de marzo de 1586. Folios 112 a 114.
[10] AMAG. Cabildo del lunes 5 de mayo de 1586. Folios 116 y 117. La comisión estaba formada por el doctor Pedro de Ayala de Molina, alcaide y capitán de esta villa, Melchor de Palma, alcalde mayor, Bartolomé Gómez de Coronado, alcalde ordinario, el licenciado Juan Fernández, abogado, fiel ejecutor, Diego Cano Sotomayor, Francisco de Medina, Fco. García Chiclana, Vázquez de Miranda y Miguel Román, Regidores y Juan Ximénez Silleros jurado, junto con el escribano público y del cabildo, Juan de Mondragón.
[11] Cabildo del lunes 9 de junio de 1586. Folios 146 a 148.
[12] AMAG. Actas sesiones Ayto. pleno. Legajo 5 Libro 2. Acta del señalamiento de tierras para el convento efectuada el 12 de junio de 1586. Folios 148 vto. a 149 vto.
[13] AMAG. Actas sesiones Ayto. pleno. Legajo 5 Libro 2. Cabildo del lunes 27 de octubre de 1586. Folios 189 a 190.
[15] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 360. Escritura de donación de censo otorgada ante Juan de Mondragón el 1 de julio de 1587. Sin fol.
[16] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 349. Donación realizada ante Marcos de Medina el 27 de abril de 1591. Folios 217 a 220.
[17] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 349. Escritura ante el mismo escribano otorgada el 28 de abril de 1591. Folios 224 vto. a 228 vto.
[18] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 349. Poder otorgado ante el mismo escribano el 6 de marzo de 1591. Folios 206 y vto.
[19] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 112. Obligación realizada ante Fabián de Coca el 22 de febrero de 1594. Sin foliar.
[20] AMAG. Actas sesiones Ayto. pleno. Legajo 6. Cabildo del 26 de junio de 1597. Folio 9 y vto. El 31 de julio los frailes volvieron a pedir la yesera, aunque no hay constancia de que se les devolviera. (Cabildo del lunes 31 de julio de 1595. Folio 15.)
[20] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 355. Obligación para el abastecimiento de cal para el convento de Consolación. Escritura realizada ante Alonso Romero Coronado el 8 de diciembre de 1606. Se estipuló un precio de diez reales y medio cada cahiz «con la medida qs costunbre medirse la cal en esta viª».
[21] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 323. Escritura de propiedad de sepultura que el convento de la Victoria dio a Martin García, realizada ante Alonso Romero Coronado el 8 de agosto de 1617. Folios 359 a 361. En la escritura se indica el lugar de la sepultura: «nos aveis pedido con muncha instancia os señalemos y demos para entierro vro y de vra muger y herederos e suscesores la sepultura qsta debaxo del altar de nra sª de la salud que tiene una peana de ladrillo ensima qsta en la dicha yglesia a el lado isquierdo como entramos en ella por la puerta de la calle qe esta entre la capilla mor y la de jesus nazareno».
[22] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 323. Escritura otorgada ante Alonso Romero Coronado el 15 de septiembre de 1617.
[23] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 323. Escritura otorgada ante Alonso Romero
Coronado el 28 de septiembre de 1618. El lugar reservado era «el asiento
arrimo y pilar qsta entre la capilla mor de la yglesª deste convto y
el altar de sor san franco de paula qsta a la mano
derecha como se entra en la dha capilla».
[24] AMAG. Actas sesiones Ayto. pleno. Cabildo del 19 de octubre de 1649. Folio 59 y vto.
[25] Ib. Cabildo del 9 de noviembre de 1649. Folio 67.
[26] Es un cabildo extraordinario en el que participan, además de los regidores del ayuntamiento, los principales hombres de la villa, entre ellos los eclesiásticos, que en Alcalá solía celebrarse en la Parroquia de San Jorge.
[27] Ib. Cabildo del 14 de noviembre de 1649. Folios 67 a 70.
[28] Ib. Cabildo del 2¿? de noviembre de 1649. Folios 70 vto. a 71 vto. Suponemos
que se trasladaría el hospital a otro lugar, cuyo nombre desconocemos, por
encontrarse deteriorarlo el documento, ya que había iniciado su construcción: «Y
despues de lo suso dicho su mrd el sr corregidor propuso a este Cavildo que
atendiese la orden de su exª y que en virtud de ella su mrd tiene comenzado (tinta
desvaída) una enfermería en la hoia que llaman (tinta desvaída)».
[29] AHPCA. Inventario de Bienes del Clero. 01235. Protocolo nuevo en que se contienen todos los números de Letras, casas y tributos cobrables y corrientes y los nuevamente adquiridos, los que pagamos de la renta de tierras y suelo del convento y los que no pagan, remitiendo los dudosos a los protocolos viejos existentes en el Archivo hecho en este año de 1796 por dirección del R. P. Vº Corrector Fr. Antonio Delgado. Presbítero Jubilado y Difinidor de Provincia. Folio 4.
[30] Ib. Folio 11 vto. Según este documento, el convento compró las casas antes del traslado.
[31] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 178. Escritura de obligación otorgada ante Fco. Montalbán el 19 de agosto de 1682. F. 83 y vto.
[32] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules. Fco. Rodríguez Montalbán, 101. Testamento de Juan Carrasco de los Reyes, otorgado el 31 de enero de 1684. Folio 5 vto.
[34] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules. Juan Barreto de Molina, 240. Escritura de venta de la antigua capilla de la Cofradía del Nazareno otorgada el 20 de diciembre de 1689. Folios 237 y 238. Hay que reseñar que el documento se encuentra inconcluso. Fernando Pérez en un testamento fechado en 1709, que era padre de un beneficiado enfermo de demencia, ordenó que sus bienes fueran vendidos «excepto lo que mira a el quarto alto y bajo que fue capilla de Jesus Nazareno sobre que le pago el tributo que llevo declarado porque esta es mi voluntad que por muerte del dho mi hijo se le de a la cofradia de Jesus Nazareno para que como suya propia disponga de ella con cargo de una misa cantada que en cada un año se ha de decir por los días de sr sn Juº en la Yglesia mor de sr sn Jorge» (AHPCA. PN Alcalá de los Gazules. Francisco Bautista de Ortega,152. Testamento de Fernando Pérez Calancha, otorgado el 1 de febrero de 1709. Folio 34.
Por otro, otorgado en 1714, dejó la casa donde vivía para la cofradía de S. Antonio Abad: «mando el quarto alto y baxo de mi morada que antes fue capilla de nro Pe Jesus Nazareno a la cofradia de sr san Antonio Abad con cargo del tributo que tiene y mas una misa cantada que impongo nuevamte sobre ellos que se ha de dezir para siempre jamás en el día de su fiesta …». (AHPCA. PN Alcalá de los Gazules. Carlos del Fierro, 30. Testamento de Fernando Pérez Calancha, fechado el 29 de agosto de 1714. Folios 644 vto. y 645.
[35] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 292. Escritura de venta de casa Beatriz de Illescas a favor de la hermandad de San Antonio Abad, de 18 de enero de 1725. Folio 6. Por parte de esta cofradía interviene su mayordomo, Miguel Coronas.
[36] AMAG. Actas sesiones Ayto. pleno. Legajo 14. Cabildo del 7 de abril de 1709. Folio 213 vto. y 214. En el acta se recoge: «el miserable estado a que estava reducido su vezindario por la esterilidad de los años Carestia de mantenimtos continuados quarteles y aloxamientos de soldados que transitan al campo de Jibraltar contribuciones de paxa cavallos y otras que ocurren con la guerra a que se agrega el nuevo quartel de la compañía de cavallos de la Ciud de sanlucar de Varrameda que nuebamte ha venido a esta Vª…».
[37] Folio 215 vto.
[38] Casi todos los años, el corrector solicita al ayuntamiento el pago del arrendamiento. Así, el 13 de abril de 1712 pide se le paguen 1136 reales que «dicen se le están debiendo del arrendmto del combento viejo de la Victoria para quartel de diferentes años». (Folios 491 vto. y 492).
La misma petición se repite el 24 de junio del año siguiente, aunque no se especifica la cantidad adeudada (Folios 600 vto. y 601). El 20 de enero de 1715 solicita el pago de varias cantidades que se le adeudan (Folio 762). Al año siguiente son 1550 reales los que reclama (Legajo 15. Libro 1. Cabildo del 6 de enero de 1716. Folio 7) y en 1719, el ayuntamiento orden el pago de 775 reales que se debían del arrendamiento (Cabildo de 22 de diciembre. Folio 351 vto. y 352). Consta, asimismo, otra libranza por idéntico motivo en 1722 (Libro 2. Cabildo del 27 de enero. Sin foliar). En 1725 se pagan al corrector 400 reales por cuenta de lo que se le debe (Legajo 16. Libro 2. Cabildo de 18 de octubre. Folio 82 vto.) y en 1726, 4 ducados «por el alquiler de las cavallerisas del tiempo que estubo el quartel en esta villa.» (Cabildo del 18 de diciembre. Folio 224 vto.) Dos años más tarde, se libran 8 ducados por el arrendamiento (Libro 3. Cabildo del 16 de febrero de 1728. Folio 13 vto.
Aún casi una década después, en 1736 se pagan 500 reales por el alquiler de la Victoria vieja «para que sirviese de quartel a la compañía de caballos del reximiento del Principe que estuvo aquartelada en esta villa desde primero de Agosto del año pasado de mil setezos treinta y quatro hasta mayo del pasado de mil setecientos treinta y cinco». (Legajo 18 Libro 1. Cabildo del 20 de febrero. Folio 17 vto.)
[39] AMAG. Actas sesiones Ayto. pleno. Legajo 15 Libro 2. Cabildo del 10 de febrero de 1721.
[40] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules. Fco. Bautista de Ortega, 213. Escritura de 26 de enero de 1723. folio 9. Fue arrendada a Miguel Fernández por tiempo de dos años, a razón de 22,5 ducados anuales.
[41] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules. Fco. Marchante, 276. Testamento de Miguel Antonio Romero, otorgado el 25 de mayo de 1739. Folio 148 vto. Declara que tuvo en arrendamiento la cantarería distintos años.
[42] AMAG. Actas sesiones Ayto. pleno. Legajo 19 Libro 1. Cabildo del 12 de abril de 1746. Folios 36 a 37.
[43] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 251. Reconocimiento ante Miguel Nicolás de Silva con fecha de 20 de mayo de 1771. Este maestro, conocido en Alcalá por labrar el camarín de la Virgen de los Santos y arreglar el mesón de las monjas de Santa Clara en la Plaza de la Cruz, pagó por los materiales 645 reales.
[44] AHPCA. PN Alcalá de los Gazules, 251. Convenio entre Juan Antonio Vallejo y Juan Manuel Armario, mayordomo de la cofradía de San Antonio Abad, realizado ante Miguel Nicolás de Silva el 26 de noviembre de 1778. folios 186 a 187 vto.

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