sábado, 11 de julio de 2026

Un acto heroico



    En julio de 1913 se organizó una becerrada en la plaza de toros de Alcalá, que pudo acabar en tragedia, según narró el escritor Pedro José Cohucelo en la crónica enviada al periódico EL REFORMISTA, al intentar dos de los animales subir hasta el graderío, pero la rápida intervención  de un carabinero cortando el paso a los astados, dejó el suceso en una simple anécdota:



"Desde Alcalá de los Gazules

Un acto heroico

    De acto heroico puede calificarse el realizado el día 10 del corriente por el sargento de Carabinero D. José González Marín en la becerrada que organizaron los elementos jóvenes en la localidad.

    Debido a los numerosos becerros de que costaba la corrida, pues fueron catorce, no pudieron utilizarse los toriles que de otras corridas y eran encerrados en las amplias cuadras que tiene la plaza, entrando por la puerta por donde salen las cuadrillas.

    Uno de los mayores becerros trató de subir la escalerilla que da acceso al tendido de sombra, que en aquella ocasión se encontraba lleno por completo de señoras y niños de lo más selecto en nuestra sociedad.

    Un grito de espanto resonó en todos los ámbitos de la plaza.

    Las mujeres y los niños se levantaron asustados y trataron de huir, produciéndose una confusión asombrosa.

    En aquel momento, el referido heroico sargento, con voz estentórea, dijo: «¡Quieto!», y se lanzó sobre el cornúpeto, sable en mano, logrando, tras grandes esfuerzos, que retrocediera el animal.

    Una ovación prolongada por parte del público premió la acción caballeresca del sargento González Marín, que continuó en aquel sitio de peligro hasta terminar la lidia de los becerros.

    De nuevo, cuando no se esperaba, el último bicho de capea trató de subir por el mismo sitio que el anterior, pero el sargento González Marín, sin aguardar a sacar el sable ni nada, con fuerza hercúleas, lo agarró por los cuernos, evitando de ese modo desgracias que hubieran ocurrido sin duda.

    La acción de este sargento heroico merece toda clase de elogios, pues que con su arrojo evitó que Alcalá tuviera un día de luto y de duelo.

    González Marín ha sido muy felicitado por las personalidades todas de este pueblo, por su comportamiento sin igual.

    Yo pediría, si tuviera autoridad mi petición, que el acto realizado por el referido sargento fuese tenido en cuenta por nuestro gobierno, a fin de estimular las acciones nobilísimas que se ocultan en el corazón de estos héroes ignorados.


Pedro José Cohucelo."





No hay comentarios:

Publicar un comentario