martes, 17 de julio de 2012

El deslinde del Santuario de Nuestra Señora de los Santos



Apéndice del artículo "Don Pedro Martínez Machado, un sacerdote mariano" 
escrito por Jaime Guerra Martínez en la revista de Apuntes Históricos 2012


EL DESLINDE DEL SANTUARIO 

     Es conocido que la Virgen de los Santos ha contado desde siglos con una Cofradía o Hermandad en torno a la cual los cofrades y devotos han aglutinado sus esfuerzos para que el Santuario y la devoción a la Virgen del Sanctus, Sanctus, Sanctus sea hoy lo que es, un referente espiritual básico, sobre todo para el pueblo de Alcalá que la ha sentido siempre como Patrona. 

     Sabido también es que el Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules, en sus distintas formas a lo largo de la Historia, ha prestado ala ermita de la Virgen, para su mantenimiento y actos religiosos, un permanente tutelaje y confraternidad. No es menos cierto que también ha habido momentos de desencuentros y de altibajos en esa relación permanente. 

     El Santuario de Nuestra Señora de los Santos se levantó en una dehesa de labor de propios, es decir una propiedad municipal. Sánchez del Arco lo recoge así:  "es de notar el patronazgo que sobre el templo (Santuario de Nuestra Señora de los Santos) ejerce el Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules teniendo en el edificio sala propia para sus cabildos, bien es cierto que se levantó en una dehesa de labor de sus propios la cual tenía de cabida: 

10 fanegas de primera , 20 fanegas de segunda , 10 fanegas de tercera , 360 fanegas de pastos. 


Los linderos eran: 

Norte. Tierras de capellanía que fundó Juana de la Torre.

Este. Tierras de Melchor Villegas. 

Sur. Dehesa Cobatillas.

Oeste. Cañada Real que va a Arcos" (2).


El Santuario posiblemente en fechas cercanas a 1919 , año en que se planta el olivar 
     El año 1849 es un momento transcendental para el tema que exponemos. A mediado de los años cuarenta el Ayuntamiento de Alcalá se encontraba en un gran problema económico. No sólo tenía deudas con la Hacienda Pública sino con sus propios empleados. La falta de liquidez impedía poder prestar ayuda a los jornaleros prácticamente arruinados. Eso le lleva a emprender una operación de venta que sobrepasó las primeras previsiones y termino, con el consentimiento de nuestros munícipes, en la enajenación de 15 fincas municipales. 

     En ese proceso fueron vendidas las dehesas de Mata del Tuerto, Alberite, Arriaos, Pagana, Moracha, Larios, Peso, Loma del Vicario, Los Santos, la Calera, Bujeo en Fraja, Peso en Fraja, Mata de Pagana, Notares y Torero. 

     En el caso que nos ocupa el alcalde alcalaíno Don José Maria Espinosa y Ramos en nombre de su Majestad la Reina doña Isabel II vende, a don Fernando Villanueva Fernández , con fecha 13 de febrero de 1849 la finca en la que se encontraba enclavada las tierras que constituían el Santuario y su rodeo. Lógicamente no vende al Sr. Villanueva las tierras del Santuario, cuyos límites estaban marcados por los mojones correspondientes, aunque estuviesen enclavadas en sus tierras. 

     Fernando Villanueva compró la finca Los Santos por 51.066 reales. A pesar de haber sido uno de los concejales más críticos con la enajenación pasó a convertirse en adquiriente de terrenos de la misma. 

     "En la finca Los Santos, se incluía el de la Patrona y según conocemos por documento notarial lo único que movió a Villanueva a adquirirla fue impedir que a misma pasase a manos de personas de fuera de Alcalá que pudieran obstaculizar el acceso al Santuario y el tradicional uso por los visitantes de los alrededores del mismo"(3).
    Ello lo prueba también el hecho de ser durante algún tiempo Mayordomo de la entonces nombrada como "Cofradía de los Santos". 


Fotografía anterior a 1950, año que se construye la puerta por donde sale la virgen de los Santos en Romeria


     Tras la muerte de Villanueva la finca la hereda su hermana Ana Engracia (escritura otorgada en Medina ante el Notario don Miguel María Marín y Moguel el día 3 de enero de 1867). Doña Ana Engracia vende la finca a don Pedro Visglerio González según escritura de fecha 5 de junio de 1869, otorgada en Cádiz por el notario don Ramón María Pardillo Martínez. Don Pedro a su vez se la vende a don Alberto Ruiz Sentes el 6 de julio de 1886 (Escritura otorgada en Medina Sidonia ante el licenciado don Eduardo del Castillo e Infante). 

     Seguidamente la finca es comprada por don José Maria de Puelles y Centeno (4) en virtud de escritura pública otorgada en Algeciras el 13 de julio de 1896 ante el notario don José Jiménez Prieto. 

     En el momento que nos ocupa "el rodeo del Santuario" estaba enclavado en la propiedad de Sr. Puelles y Centeno. Los límites de la finca eran: 

Norte: Don Manuel María de Puelles y Salas (tío de José María) 
Sur: Cañada del Esperón 
Este: D. José García Pérez y suerte procedente de propios de Alcalá 
Oeste: Cañada del Esperón. 

     El Santuario estaba compuesto por un caserío, formado por una gañanía, dos almacenes, una cuadra, un pajar, una estancia de alberca, un pozo, un huerto, un horno, dos cercados de gavia y pita, un toril y dos eras. 

     Esta situación de "enclavado" planteó problemas entre el Santuario y los propietarios o colonos que dirigían la propiedad. La indefinición de los linderos, el no estar cercado hacía fácil la intromisión de unos y otros. Los animales si no hay algo que los frene no entienden de propiedades, los hombres tampoco, y aunque los abusos serían mutuos es verdad que el más perjudicado es quien menos terrenos tiene, pues el daño le supone un mayor coste relativo. 

     Este hecho lo corrobora un documento citado por don Jaime Cordero Barroso (5) y que descubrió en la Mayordomía del Santuario, con el título "Antecedentes necesarios para entender los gastos hechos". El autor del cuadernillo, seguramente el Mayordomo de la Hermandad el Presbítero don Julio Morcillo Bernabé manifiesta que "según tradición confirmada por los ancianos del pueblo, el Santuario había usufructuado de antiguo las tierras que le rodean, en una extensión que estuvo marcada por unos hitos o mojones cuyos vestigios aún existen. Uno de los dueños del cortijo colindante, confiado en que el terreno en cuestión no tenía titulación a favor de nadie, desmontó y sembró parte del mismo; y si bien hubo protestas del administrador del Santuario, estas no pasaron a mayores, debido a la carencia de títulos y a las relaciones políticas del que cometió el atropello. Este se ha ido acentuando en las dos traslaciones de domicilio que posteriormente ha sufrido o tenido el cortijo colindante, hasta llegar al extremo que el actual arrendatario tomando como fundamento o sin él, el nombre del dueño, ha cortado un árbol contra las mismas paredes del Santuario e impedido que los pocos animales propiedad del mismo parten en sus contornos inmediatos". 

     El detonante que provoca, pues, el hecho que tratamos es el corte de un árbol, en concreto un algarrobo por parte del Señor Sánchez Gallego, colono de don José María de Puelles a principios de 1914. 

     Pedro Martínez determinó que abusos como el cometido no podían ocurrir más y para ello era imprescindible resolver de una vez y para siempre sobre la propiedad de las tierras que rodean al Santuario y las lindes que corresponden al mismo, determinando claramente si los terrenos eran del pueblo o propiedad del Sr. Puelles, ahondando en la idea que desde tiempo inmemorial tanto la cerca como el cercado, donde pastaban las vacas de la Virgen, eran del Santuario. 


Fotografía posterior a 1950


     La cuestión no fue fácil y hubo que ir a un largo proceso. Y no lo fue porque en un principio el Sr. Puelles asesorado por el colono (que no quería perder parte del aprovechamiento de las tierras arrendadas), solo estaba dispuesto a ceder una pequeña parcela aproximadamente la mitad de lo que señalaban los mojones antiguos que marcaban los límites del Santuario, a pesar de que por parte de la Hermandad se había intentado resolver amigablemente el asunto, sin resultado alguno. Es mas, aprovechando que el terreno en cuestión no tenía titulación a favor de nadie, el dueño del cortijo colindante, desmontó y sembró parte del mismo. 

     La Hermandad recurrió para su defensa a los servicios del abogado de Medina don Indalecio de Coca. Tras varios encuentros el Sr. Puelles manifestó que su voluntad en absoluto era ir en contra de los intereses de la Hermandad y de la Virgen y que era conocedor de que el rodeo del Santuario nunca había sido de su propiedad y que por tanto estaba claramente dispuesto a deshacer los malentendidos que habían surgido a causa del error de los anteriores propietarios, que consideraron que la propiedad de la tierra era de ellos y así le había llegado a él al no medirse bien la propiedad. No obstante una vez llevada a cabo las medidas correspondientes, efectivamente estaba claro que la extensión de su finca más el santuario era mayor que lo que le correspondía, y en consecuencia en su finca estaba la propiedad del Santuario. Decide definir perfectamente los límites de su propiedad y los de Santuario, cuya superficie es de 12 fanegas de tierra, señaladas por una mojonera de piedra labrada. El 11 de octubre de 1916 comenzó la operación de deslinde en la que participaron don Indalecio de Coca en representación de la Iglesia y don Juan Olmedo en representación de las tierras colindantes, asistiendo el perito agrimensor y varios operarios. El 16 de noviembre de 1916, festividad de la presentación de la Virgen se concluyó la operación de deslinde de las tierras que rodean el Santuario. 

     En el acuerdo final se estableció permutar una fanega de tierra de la Hermandad, que había sido cercada y puesta de viña y árboles frutales por el colono del cortijo, por otra situada al otro lado de la vereda que conduce al Santuario. 

Los linderos establecidos fueron: 
Norte: Cortijo de los Santos 

Sur y Oeste: Cañada Real del Esperón que va a Tablada 

Este: Colada y vereda antigua que desde las Cobatillas, cruzando la cañada, conduce al Santuario. 

     De esta manera el Sr. Puelles otorga nueva escritura de sus propiedades, desgajando de su finca las 12 fanegas del rodeo del Santuario. El documento notarial de deslinde quedó plasmado el 8 de febrero de 1917 con el título de : "Rati ficación de la escritura de la finca rústica y agrupación de esta con otras colindantes en Alcalá de los Gazules", otorgada por don José María de Puelles y Centeno a favor del Santuario de Nuestra Señora de los Santos 

    En conclusión el Ayuntamiento de Alcalá cedió a la Virgen los territorios que integran el rodeo del Santuario y el Sr. Puelles los confirma en escritura notarial, y así debe seguir siendo. 

     El padre Martínez Machado tuvo que recaudar fondos para los gastos del proceso así como para amojonar, cercar y mejorar la situación de la finca del Santuario en general. Para ello recurrió a rifas, limosnas y espectáculos taurinos que ascendían a una cantidad de 1551,64 pesetas. 



     Dentro de las tareas desarrolladas en mejorar las tierras del rodeo del Santuario se llevó a cabo la plantación del Olivar. Para ello con fecha 29 de septiembre de 1918 la Hermandad firmó un contrato con don Antonio Morales y Rodríguez para que plantara de olivos todas las tierras que cercadas de gavias y tunas rodean al Santuario, disfrutando como compensación, dichas tierras sin pagar durante cinco años, recibiendo además el arrendatario 150 pesetas al comienzo y otras 150 al terminar. Las estacas se empezaron a plantar el día 1° de febrero y se terminó el día 1 de abril de 1919. 



NOTAS


     Las fotografías no se corresponden con el artículo impreso.


(2) Eloy Sánchez del Arco. Monografía de Alcalá de los Gazules. Año 1893. La monografía surge como contestación al cuestionario que en 1877 formula el Ingeniero Jefe de Montes de la Provincia Aurelio Díaz y que fueron contestadas por el funcionario municipal Juan Roa y Ríos.

(3) Gabriel Almagro Montes de Oca. La enajenación de Propios en 1848. Apuntes Históricos y de Nuestro Patrimonio. Año 2005, página 51.

(4) José María Puelles y Centeno. Nacido en Alcalá de los Gazules el 27 de febrero de 1863. Hijo de Joaquín Eusebio Puelles y Salas y de Eloisa Centeno de los Ríos. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Facultad de Cádiz y la Universidad de Sevilla y en Derecho por la Universidad de Madrid. Notario de Medina Sidonia. Sobrino de Juana Ramona de Puelles y Salas, quien donó a la Hermandad la casita junto a la Capilla de la Virgen en la Salada.

Escribió Recuerdos de mi juventud y Como le quieran llamar.

Casó en Sevilla en 1873 en la Parroquia de San Lorenzo con María Yanguas y Redo, y en segundas nupcias con Clara Puelles y Dalmau el 1 de marzo de 1855 en la Ermita de los Santos. Tuvieron 8 hijos.

(5) Jaime Cordero Barroso. Antigüedades de la Hermandad de Nuestra Señora de los Santos. Alcalá de los Gazules. Velada y Romería en honor de la Patrona. Año 1980.

viernes, 13 de julio de 2012

Las enajenaciones de Propios (I)


     Traemos hoy la primera parte de un artículo publicado en la revista de Apuntes Históricos del año 2005 y que su autor, Gabriel Almagro, nos envía revisado y aumentado, con la incorporación de nuevos datos. En él se detallan las irregularidades cometidas en 1848 en la venta de gran número de terrenos municipales que pasaron a manos privadas.


Gabriel ALMAGRO MONTES DE OCA 

     Si por algo podemos caracterizar al ayuntamiento alcalaíno a lo largo de la historia, es por la defensa a ultranza que ha hecho de las tierras de su pertenencia, entre las que incluimos tanto a las originariamente denominadas de “Propios” como a ese conjunto de otras tierras que, desde tiempo inmemorial y hasta mediados del XIX, estuvieron destinados para el aprovechamiento de sus pastos por el común de los vecinos y que en la documentación municipal denominan, genéricamente, como “Tierras del común y Baldíos” (1) 

     Podríamos enumerar a este respecto la larga lista de solicitudes de confirmación de propiedad que, a lo largo de la Edad Moderna, realizaron los munícipes alcalaínos ante los distintos Reyes, impulsados siempre por la idea motriz de impedir que el Duque no restase o usurpase terrenos de los tradicionalmente utilizados por el Municipio. 

     Aún más, todas las Corporaciones de la Edad Moderna e inicios de la Contemporánea se caracterizaron por su especial interés respecto a que la distribución de la propiedad de la tierra estuviese enmarcada en los términos en que ésta se había fijado en la “Transacción de 1533” y que luego fue ratificada “por el Rey y Emperador Carlos 5º y por Doña Juana, su madre en 21 de Febrero de 1539, y la Chancillería de Granada por carta ejecutoria de 15 de Julio de 1542 le mandó guardar y cumplir en todas sus partes”. 

     De forma que para defender sus derechos acudió donde hubiere que acudir y gastó lo que hubiese que gastar, como nos consta hizo en 1740 cuando acudió al Juzgado superior de Baldíos, haciendo presentes tanto los servicios que había prestado a la Corona y al Estado como solicitando, entre otras cosas: “Que en atención a no ser suficientes los baldíos que hay en su término para la manutención de ganados y para las labores de sus vecinos ha de quedar el todo de los baldíos para el uso, gozo y aprovechamiento en el modo y forma que hasta entonces los había gozado sin que se le perturbase en la posesión con pretexto alguno; debiéndose confirmar por SM los privilegios que para su disfrute había obtenido despachándolo de nuevo en caso necesario a fin de que lo hubiese y disfrutase en adelante por los límites y mojones que se espresan en los privilegios de ciudades y villas confinantes… 


     Que había de quedar la villa en la libre administración y pacifica posesión de todos sus términos propios y arbitrios en la misma forma que había estado entonces… 

     Que las causas formadas contra muchos pobres vecinos, habitantes de las chozas o ranchos donde tienen sus labores habían de quedar anuladas, manteniéndoseles en su posesión á la villa en la de hacer estas concesiones” 

     Solicitud que, previo pago de la cantidad de 230.000 reales de vellón, conseguiría tanto el informe positivo del Ministro de Hacienda, Marqués de la Ensenada, como la aceptación y confirmación por parte del Rey, Felipe V. 

     Con todo, dieciocho años más tarde, -1758-, el Ayuntamiento volvería a solicitar, y así lo conseguiría por documento fechado el 17 de Febrero de dicho año, la aprobación, rectificación y confirmación del aludido Decreto de 8 de Enero de 1717 por el nuevo monarca, Fernando VI, quién establece que “…dha villa tuviere en propiedad todo su término, baldios y arbitrios para disfrutarlo en calidad de propios…” 

     No contentos con ello, años después, el 27 de Enero de 1842, lograrían que el Regente del Reino, Espartero, emitiese un nuevo documento por el que se volvía a confirmar la propiedad municipal de todos los montes de su término (2) 

     Así las cosas creemos oportuno reseñar que, si exponemos esta larga sucesión de aprobaciones y confirmaciones regias a la propiedad del municipio sobre una gran parte de las tierras de su término, lo hacemos con el sólo objeto de que los acontecimientos que estudiamos a continuación se entiendan en su justa medida. Y ello es así porque nos parece bastante extraño que un Ayuntamiento que se había caracterizado a lo largo de la historia por la actitud que hemos señalado, cambiase de parecer en sólo cinco años, máxime cuando en 1847,-cuando se iniciaron los hechos que ahora expondremos-, continuaban formando parte del mismo, muchos de los concejales de 1842. 

     De la venta de leñas del arbolado de los Propios de Alcalá de los Gazules a la enajenación de las fincas municipales conceptuadas como del Común y Baldíos. 

     Con todo, el origen de los hechos no hemos de buscarlo en una decisión municipal sino en la legislación desamortizadora, de inspiración liberal, que habían aprobado los primeros gobiernos de la Regencia de María Cristina de Borbón y mas concretamente en las Reales Ordenes de 24 de Agosto de 1834 y 3 de Marzo de 1835, que constituían el soporte legal esgrimido por el vecino de Cádiz, Juan Fernández Lobera, en el escrito que dirige al Ayuntamiento alcalaíno, a través del Jefe Superior Político de la Provincia, el 16 de Agosto de 1847, , realizándole una oferta de compra por el arbolado de sus Propios. 

     Aunque tampoco podemos obviar que la oferta llega en un momento financiero complicado en el que al Ayuntamiento le había de resultar muy difícil decir que no, máxime cuando el erario municipal se encontraba gravemente endeudado tanto con la Hacienda Pública como con sus propios empleados, al tiempo que arrastraba las consecuencias de una mala cosecha en el año anterior, hecho del esperaban derivase un mal todavía mayor cual era tener que prestar socorros a los jornaleros en el siguiente invierno sin que existiesen fondos a los que cargar dichas ayudas asistenciales. 

     Por todo ello no es sorprendente que los munícipes alcalaínos acordasen poner en venta el arbolado de sus “Propios” que una “Junta Pericial” nombrada al efecto señalase; lo sorprendente es que fuese el propio Gobernador, quién había remitido la petición de compra de arbolado, el que exigiese que se deliberase nuevamente sobre la cuestión (3) y que finalmente se facultase al Alcalde, Francisco Sánchez y Sánchez, para “la enajenación del arbolado de los Ahijones (4) y de la Dehesa llamada de Arnaos por considerarla conveniente y beneficiosa al caudal común a que pertenecen”, que se aprobaría por sólo un voto de diferencia y que motiva que se consignase en acta una coletilla que, por inusual, nos llama poderosamente la atención: “dándose cuenta de su resultado al Sr. Gefe Superior Político de la Provincia con la brevedad que… lo tiene recomendado…” 


     Pero lo extraño no es la coletilla, lo realmente extraño será la dinámica en que entran las propiedades municipales a partir de este momento, siendo así como, sin acuerdo que así lo decida, se pasa de subastar dos dehesas a hacerlo con quince y a plantear la enajenación de todas las pequeñas suertes que venían disfrutando los vecinos (5) en base a unos pliegos de licitación aprobados en pleno de 19 de Marzo de 1848 que, en otra sorpresa más, -como si de una misma cosa se tratase-, serían los mismos que habrían de regir en las subastas de las grandes fincas que nadie había aprobado y a las que, -en un verdadero malabarismo legal nadie les había cambiado el uso ni la titularidad-, ya no se les denomina como integrantes “del caudal común”, sino del “de Propios”. 

     Sin entrar en detalles, sigamos el curso de los acontecimientos y veamos cuales fueron las “Condiciones bajo las que se han de subastar las dehesas de pastos y Montes pertenecientes al caudal de Propios de esta Villa: 

1º.- La enajenación de la clase de fincas se verificará a censo enfitéutico redimible al tres por ciento al año de la cantidad en que fuere rematado el terreno a cuyo pago quedará hipotecada la finca, esputándose el arbolado que se pagará en dinero efectivo dentro de tercero día del definitivo remate en la Depositaria de Propios de esta villa o en créditos legítimos contra los mismos con arreglo a lo dispuesto en el Real decreto de tres de marzo de mil ochocientos treinta y cinco. 

2º.- No se admitirá proposición alguna más que a personas de conocido abono y que ofrezcan garantías a satisfacción de esta alcaldía mediante a recibirlas de su cuenta y riesgo según esta prevenido. 

3º.- Del mismo modo no se admitirá postura que no cubra el precio máximo de la tasación. Las pujas deberán hacerse por separado sobre el valor de los árboles y de la tierra pero cargándose a ambas cosas a la vez como consecuencia forzosa del modo en que han de hacerse los pagos. 

5º.- Que el remate así del suelo como del arbolado ha de recaer precisamente en un solo individuo como esta prevenido por Real orden. 

6º.- Todos los gastos que ocurran en la enajenación de dichas fincas serán de cuenta de los adquirientes incluso el coste de la escritura, dos copias de estas, derechos de hipotecas, inserción de los anuncios en los periódicos de la capital y el papel que se invierta en aquellos documentos y en el expediente” (6) 

     Un simple análisis de este pliego y su comparación con la idea municipal inicial nos lleva a plantearnos las siguientes interrogantes: 

     ¿Cuándo y qué órgano decisorio acordó subastar también los pastos?; ¿Quién unió el suelo al vuelo?, ¿Quién convirtió lo que era la enajenación de un aprovechamiento en la enajenación efectiva de un bien patrimonial?; ¿Qué órgano decidió que se aumentase el número de dehesas a enajenar?; ¿Por qué no se consignan las dehesas en el Pliego?; ¿Quién realizó la medición, deslinde y justiprecio de las fincas?; ¿Por qué las condiciones de esta subasta son menos rígidas que las de las suertes a censo?; ¿Por qué, a diferencia de aquellas, no se establecen plazos para la entrada del nuevo poseedor en la finca?; ¿Por qué no se contempla –o lo que es igual, se exime- que el rematante deba abonar a los anteriores poseedores los gastos de ranchos, cercados o barbechos que pudieran tener las fincas? ¿Por qué se restringe el poder concurrir a la subasta, -condición segunda- a lo que podríamos llamar voluntad del Alcalde?; ¿Por qué se simplifica el trámite en relación a la otra?. 

     En definitiva, muchas interrogantes para las que no encontramos más respuestas que las que se esbozan, entre líneas, en la manga ancha de la Real Orden de 1834 que las ampara.


NOTAS

(1) El Ayuntamiento reclamó siempre como Propios los que la Villa había usado como tales desde tiempo inmemorial y que eran: “La dehesa que nombran del Pradillo, Cueva del Boyero, Suerte de la Yegua, la del Mojón Alto y Palmitoso, las seis del Prado del Toromico, diez en la tabla de abajo del otro Prado, la de los Caminos, Nueve de la Tabla denominada de la Salada del Prado de arriba que llaman de Tamajon, otras nueve del Hinojal en el mismo Prado, la Correduría y Almotacenazgo de la Villa y su Alóndiga, la Espiga y Paja del citado Prado, las cuatro suertes del fruto de bellota del Monte de Abajo nombradas Lázaro, Pagana, Cabezuela e Higuerón, el Pradillo llamado de Monsanto y la tercia parte de las denunciaciones que se hagan en sus términos pertenecientes a la montaracía (…) Veinte y una suertes en la Dehesa Concejil de la Peña, la Dehesa de Notares, la de los Santos, Pagana, Alberite, la de las Correderas, la de Fraja, la de Moracha, la del Peso, la del Torero, la de la Moraleja, la de Patrite y su agregado, la de este mismo nombre para el pasto de Yeguas. Diez suertes llamadas de Gil de Moya y Adelfoso, Tres de Reshuelga. Cinco del Lomo de las Veredas, otra de la Carrasca, dos del Cardadal, la de las Alcabalas, once que llaman de la Cañada de la Pelea, el fruto de los Montes de la Mata de Pagana, la Mata del Tuerto, el Torero, Cabeza de Moro, Mayna y Larios y por ultimo, goza la misma villa en calidad de Propios de todos los troncos que anualmente se hacen de las bellotas de los montes comunes de su término que se reparten a sus vecinos; como también de ciento setenta y cinco caballerías de tierra, un tercio y tres fanegas y media de demasía que se repartieron por ella a sus vecinos (…) en consecuencia de la transacción celebrada con el Duque de Medinaceli como igualmente gozaba también todos los pastos comunes y la propiedad de ellos en fuerza de dichas transacciones…” Cfr: Archivo Municipal Alcalá de los Gazules (AMAG), Legajo 490, Expedientes de Propios. 

(2) Podemos afirmar que desde Carlos V se solicita confirmación de privilegios a casi todos los Reyes y es precisamente por la aplicación y vigor de estas transacciones por lo que no tuvo efecto en Alcalá el “Reglamento de Propios” de 1784. 

(3) Así se lo hace constar el 11 de Septiembre, petición de la que derivará la convocatoria de un nuevo pleno del Ayuntamiento para el siguiente día 19 en el que, con asistencia de los mayores contribuyentes de la Villa, se deliberará ampliamente sobre la enajenación del arbolado de varias fincas “del caudal común”, aunque finalmente y ante la reserva que hace de su voto un mayor contribuyente-asociado, resultará un empate y, consiguientemente no acuerdan nada. 

(4) Respecto de esta Dehesa creemos conveniente señalar que si bien el “suelo” era de la titularidad del Duque; el “vuelo” por el contrario era del municipio y, consiguientemente, podía enajenar su arbolado. 

(5) Concretamente las RD de 25 de Agosto de 1834 y 3 de Marzo de 1835. 

(6) AMAG Legajo 36, Libro Capitular de 1848, sesión de 19 de Marzo.

martes, 10 de julio de 2012

La Virgen de la Victoria (IV)


2.3 Análisis simbólico e iconográfico 

     Hasta ahora hemos referido en este artículo los documentos históricos relacionados con la imagen y de cómo está realizada. Pero ahora nos centraremos en la forma de representar a esta virgen, el por qué se representó sentada, por qué el Niño se dirige con su mano al espectador…Para ello consultamos los referentes iconográficos. 

Detalle Policromia Niño 

     En algunas ocasiones hemos oído nombrarla como “Virgen del Rosario”, y en algunos documentos (20) también se le denomina “de la Consolación”. A pesar de estas denominaciones erróneas no nos cabe duda que estamos ante una Santa María de la Victoria. 

     Como referimos en el apartado histórico, fue una comunidad de religiosos la que fomentó y propagó el culto de la imagen venerada en su primer convento, la malagueña Virgen de la Victoria  (21).  

     Esta primera Virgen de la Victoria, conservada en la actualidad en el santuario del mismo nombre tiene su origen en una visión espiritual que tuvo el rey Fernando el Católico durante la conquista de la ciudad en 1487: la virgen sedente con el Niño sentado sobre su pierna le daba ánimos y esperanza para culminar la batalla. Según la tradición también le anunciaba la llegada de unos religiosos. Tras la victoria frente a los musulmanes el rey mandó construir una ermita que fue donada a la orden de San Francisco de Paula. Fue así como se fundó el primer convento de los mínimos en España. La escultura de Málaga tiene rasgos y estilos propios del siglo XV. Las esculturas que se harán posteriormente se realizarán con los gustos de cada época. La orden se fue expandiendo en Andalucía (22) . En estos nuevos conventos ubicaron a una virgen de la Victoria en sus retablos mayores o colaterales, estás esculturas son consideradas versiones de la imagen original venerada en Málaga. 

Detalle Policromía Virgen

     El origen de iconografía de la “primera” Virgen de la Victoria responde a una forma medieval de representar la Madre con Su hijo, basada en el simbolismo de María como Trono de Dios (Theotocos). Según la época y las escuelas artísticas las dos figuras mantendrán más o menos comunicación entre sí, a veces con frialdad hierática y en otras con una conversación más humanizada.(23) 

     Numerosas crónicas de la época y posteriores recogen la visión espiritual del Rey Fernando el Católico: la virgen sedente con el niño sentado sobre su pierna le daba ánimos y esperanza para culminar la batalla. La madre llevaba en su mano derecha la palma de la victoria (en ocasiones sustituida por un cetro) y ambos iba coronados como rey y reina de los cielos. La virgen aconseja al rey de no abandonar el asedio y que la llegada de unos monjes al campamento sería el anuncio de la victoria. 

     En algunos escritos de los propios frailes se incluyeron grabados de la que consideraban su patrona. Otra fuente para conocer cómo se representó esta leyenda la encontramos en representaciones pictóricas. Un lienzo del siglo XVIII conservado en Lucena amplía la leyenda e incluye en el cielo a San Francisco de Paula, de rodillas con los brazos extendidos, implorando. 

     La iconografía de esta talla de Alcalá sigue por tanto el modelo que se realiza en Málaga. La Virgen, aparece como trono, mirando al frente y eso puede explicar la actitud hierática y visión frontal con la que fue tallada. Tiene la mano derecha realizada para retener un cetro, actualmente no conservado. También está coronada. El Niño sin embargo tiene actualmente unas potencias, pero igualmente pudo estar coronado ya que presenta un orificio central. Como es habitual tiene en su mano izquierda la representación del universo (24). Con la otra mano parece darnos ánimo tal y como describía la leyenda. 

     Otro detalle interesante es que el retablo actual en su calle central, aparte de la Virgen entronizada reproduce al santo fundador en la actitud descrita en las fuentes (de rodillas, con rompimiento de gloria). 

     A pesar de estas coincidencias, la Virgen de la Victoria presenta unas peculiaridades propias que no comparte con ninguna de las vírgenes de la Victoria conservadas en la zona. El enorme manto rojo que envuelve la composición y el detalle posterior del sol como expositor (no sabemos si originario o no) son detalles no encontrados hasta ahora en ninguna otra virgen de la Victoria (25).
3. Proceso de Restauración 

     Como comentamos en la introducción, a mediados de 2011 gracias al impulso del Director Gral. de la Fundación Forja XXI D. Juan José Ruiz Márquez y en colaboración con los párrocos de Alcalá (Rvdo. P. Marco A. Huelga y Rvdo. P. Francisco Jesús Núñez) se iniciaron los trabajos de restauración y conservación (26). La intervención de esta olvidada escultura se consideró muy necesaria por ambas partes, tal era el estado de deterioro en el que se encontraba y la singularidad de la imagen. 

Grabado Virgen del Victoria 1657

3.1 Estado de conservación 

     Teniendo en cuenta que la Virgen se encontraba en la iglesia al menos desde 1797, hay que considerar que la mayoría de acontecimientos que influyeron en el templo también afectaron indirectamente a la imagen. Gracias a las publicaciones sobre la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno (vinculada también desde su creación al convento de mínimos) podemos reseñar los hechos más significativos: 

- 1811: Ocupación francesa. Las tropas francesas arrasan el convento e intenta incendiarlo. Gracias a la intervención vecinal se evitan mayores destrozos. Constan que fueron quemados enseres y libros. Algunas zonas de imagen de la Victoria aparecen ahumadas, aunque esto era habitual por el uso de las velas, se localizan sobre todo en la parte posterior y los ángeles delanteros. En 1815 queda constancia en documentos de la cofradía del Nazareno que la ocupación francesa había causado destrozos en las imágenes, aunque no se especificaba en cuales “hasta el extremo de haber hecho en el citado templo y con sus imágenes, terribles catástrofes (…) los más atroces sacrilegios, robos y destrozos (27) …” 

-1822-1824: los frailes abandonan temporalmente el convento 

-1835: se hace el inventario de los bienes, expulsan a los frailes y se cierra la iglesia. 

-1851: se cede la iglesia a la Diócesis y consta que se encontraba “ruinosa” (28) 

-1864 -1865: se realizan obras en el templo. Tuvieron que ser importantes porque la Cofradía traslada sus imágenes. Hemos de suponer que la imagen de la Victoria permaneciese en su camarín. 

- 1869: el obispo Félix María de Arriete prohíbe exhibir el Santísimo en el expositor de la espalda de la Virgen. 

-1884: nuevamente la cofradía traslada sus imágenes y enseres por el estado ruinoso de la iglesia. 

-1910: en un documento gráfico se observa que se sustituye la techumbre. Esto pudo ocasionar una oscilación térmica que dilata/contrae los ensambles de la madera. 

-1911: se reinaugura el templo. 

ángel calcinado

     Parece claro que acontecimientos del siglo XIX afectaron a la integridad material de la Virgen de la Victoria. A esto se añade la decadencia del culto a una advocación que ya no tenía a sus frailes ni siquiera una cofradía que velara por ella. Las dimensiones de la imagen dificultaban también su eventual traslado. 

     Sea como fuere en 2011 encontramos la Virgen de la Victoria en un estado de conservación muy preocupante. Presentaba grandes lagunas ya desprendidas de policromía, ensambles abiertos (algunos de más de 5 mm), pérdidas de madera en los pies de ángeles, en los dedos de la Virgen y el Niño…Una capa de polvo y suciedad acumulada hacía que se viera apagada y además facilitaba la degradación de sus materiales. 

Vástago deteriorado

     Afortunadamente el Niño Jesús debido a su colocación más elevada se ha conservado en mejores condiciones. Los estofados de su túnica se encontraban intactos. Sin embargo la madera de los pies se había desprendido y fue repuesto con un material poco utilizado en las esculturas, pero habitual en la zona como es el corcho (29)

     Lamentablemente los ángeles por estar más sobresalientes y en la zona más baja son los que más han sufrido daños (amputaciones de manos, pies, restos de cera, humos de velas…). Los que están en la cara del sol se encuentran mucho peor porque están más próximos al muro y sobre ellos se han depositado numerosos residuos. 

     A pesar de todo, el olvido o el culto secundario que ha tenido la Virgen de la Victoria ha contribuido a la escasez de repintes ya que no se ha tenido la necesidad de “renovar” su aspecto. Los repintes más significativos se encuentran en los rayos del sol; al presentar numerosas faltas se optó en algún momento por repintar con purpurina. 

     Algunos detalles constructivos del retablo y su camarín tampoco han contribuido a una adecuada conservación - insectos xilófagos, humedades, presencia de aves - (30). El retablo, que como hemos visto data de 1797, se encuentra también muy afectado por ataques de varios tipos de insectos, entre ellos se observan ataques antiguos termitas. 

     Hasta la fecha han concluido los principales procesos de restauración en el Niño y los procesos en la Virgen in situ han avanzado bastante. Para finalizar será necesario actuar en la otra cara de la escultura (sol manifestador) y resolver la inestabilidad de la virgen junto a las peanas (se apoya con unos simples calzos de madera). Las peanas tienen en su interior un vástago de madera que se introduce en el propio suelo del camarín (hecho de obra). Se ha podido constatar que tiene un ataque de xilófagos y se encuentra parcialmente deshecho. A esto se añade el mal estado del retablo; es por eso que para una mejor conservación de la obra será necesario trasladarla del camarín y evitar su deterioro. 

     No dudamos que próximamente podremos contemplar una de las obras artísticas más singulares de la zona. La restauración de esta imagen permitirá restablecer su doble función: como imagen devocional y como elemento litúrgico, mostrándonos esa cara oculta que no vemos desde hace 140 años. 



NOTAS

(20)  En el inventario realizado en 1835 aparece nombrada como “Ntra Sra de Consolación”, AHPC. Sección Hacienda/Desamortización/Inventarios Bienes 1235, leg.1-2. 

(21)  Hay algunas imágenes denominadas también de la Victoria en referencia a la acción de gracias. Pero el tipo más difundido es que el que difundieron los frailes mínimos, como es el caso de la imagen alcalaína. 

(22)  (Pomar, 2006, pág. 271) recoge en su artículo que se fundaron hasta diez conventos en la actual provincia de Cádiz (Jerez, El Puerto, Sanlúcar, Medina, Jimena...) 

(23)  (Romero, 2006, pág. 216) 

(24)  La corona actual es de baja calidad. Se encuentra repintada con purpurina oro, ero una cata ha permitido observar que conserva restos de plata. Una de las potencias del Niño era de hojalata, pero se localizó la original que faltaba entre los pliegues de la Virgen, gracias a la atenta mirada de J.A Lobato Ruiz y J.A. Almagro Lobón. 

(25)  Se han estudiado profundamente las vírgenes de la Victoria de Málaga y Sevilla. Al ser más antiguas que la virgen de Alcalá, no guardan similitud en cuanto a estilo. Se conservan varias en la zona (Sanlúcar, Medina) sin ninguna similitud con la de Alcalá puesto que fueron modificadas o se hicieron otras nuevas de candelero. 

(27)  Desde 2007 y mediante diferentes proyectos (taller de empleo, planes memta) esta Fundación ha promovido la conservación de imágenes emblemáticas de Alcalá (San Jorge, San Cristóbal, Niño Jesús del Santuario…). La mayor parte de estas restauraciones se realizaron en 2009. Tras el año 2010 dedicado a esculturas de la comarca de la Janda, en 2011 el Director Gral. Juan José Ruiz Márquez impulsó de nuevo la conservación de bienes culturales en Alcalá con la restauración de esta emblemática talla. 

(28)  (Almagro & Almagro, 2006, pág. 33) 

(29)  (Almagro I. , 1997, pág. 108) 

(30)  En la zona del talón izquierdo del Niño se encontró pegado a la madera un fragmento de corcho siguiendo la forma faltante que reconstruía esa zona. 

(31)  Agrademos a Francisco Medinilla su inestimable contribución para solucionar este problema.

viernes, 6 de julio de 2012

Fray Martín Vázquez de Arce: Del convento de Santo Domingo al obispado de San Juan de Puerto Rico


     Inauguramos una nueva sección para hablar tanto de alcalaínos que han destacado a lo largo de la historia en diferentes ámbitos, como de otros personajes que, si bien no han nacido en Alcalá, han tenido relación con nuestro pueblo.

     Hoy hablaremos de uno de estos alcalaínos "adoptivos", Fray Martín Vázquez de Arce, fraile de la orden de Predicadores  que estuvo de Prior en el convento de Santo Domingo entre 1594 y 1597,  propuesto varias veces para distintos obispados en América, abandonando Alcalá para ser obispo de Puerto Rico.

Fray Martín Vázquez de Arce (1555-1609)


Ismael Almagro Montes de Oca

     Martín Vázquez de Arce nace en 1555 en la ciudad de Cuzco, en Perú, siendo sus padres Melchor Vázquez de Ávila, natural de Valladolid, y Beatriz de Saavedra, nacida en Sevilla. 

     De familia acomodada, su abuelo fue el doctor Martín Vázquez de Ávila, colegial del Mayor de Santa Cruz de Valladolid, y catedrático de Prima de su Universidad y Oidor del Real Consejo de Castilla. Dos tíos suyos por parte paterna, Juan y Rodrigo, fueron doctores colegiales del Colegio Mayor de Santa Cruz y Oidores del Real Consejo. Otro tío, el licenciado Hernán Vázquez de Menchaca, fue colegial del Mayor del Arzobispo en Salamanca y un hermano de su abuela, Francisco de Menchaca, fue Oidor en el Real Consejo de Castilla. 

     La madre de Fray Martín Vázquez de Arce pasó a los reinos del Perú con sus padres, conociendo en Cuzco a Melchor Vázquez de Ávila, que era el gobernador de la ciudad. 

     Siendo joven, ingresó en el convento que la orden de Predicadores tenía en la ciudad de los Reyes, la actual Lima, tomando sus hábitos y destacando en sus estudios de Artes y Teología, lo que llevó a su padre a enviarlo a España para que prosperara en sus estudios. 

     El joven dominico llega a Madrid, pero por consejo de sus tíos, se traslada a Sevilla para ingresar de colegial en el Colegio de Santo Tomás. En 1582, estando vacante una decenia en dicho colegio se presentó con otros dos opositores para cubrir la plaza, siendo elegido el 12 de agosto, jurando los estatutos el 7 de noviembre del mismo año. 

     El 2 de febrero de 1588 fue nombrado electo perpetuo y el 31 de octubre de 1592 fue elegido Rector de la misma institución, donde leyó Artes y Teología. Casi un año después, el 3 de septiembre de 1593 es propuesto para el obispado de Panamá. (1) En el escrito que presenta el Consejo de Indias proponiéndole para dicho obispado dice de él: “fray martin vazquez de arze de la orden de Sto. Domingo, es hijo del mariscal Melchor vazquez de arze de cuyos servicios tiene V. M. larga noticia; nascio el dho fray martin vazaquez en el pirú y tomó el havito de Sto. Domingo en el monasterio desta orden de la ciudad de los Reyes y allí professo mas a de veinte años. Al presente es Rector del colegio de Sto. Thomas de Sevilla y lo fue otro tiempo antes Reeligiendole por su mucha Religion y buen gobierno, es maestro en theologia y a leydo muchos años en monasterios de su orden tiene opinión de muy buen Religioso letrado y predicador y destas partes dio satisfaction en las muestras qe. Hizo en esta corte en algunos sermones qe. Predico la quaresma del año pasado de noventa y dos y el consejo tiene relación qe. las partes referidas y otras concurren en su persona.” 


     Sin embargo no lo escogieron para el obispado, aunque es propuesto otra vez por el Consejo de Indias un año después, el 5 de marzo de 1594, junto a otros dos frailes para obispo del Río de la Plata. (2) Nuevamente se opta por otro candidato, graduándose nuestro fraile como maestro en la facultad sevillana dos meses más tarde, concretamente el 3 de julio. 

     Nada más graduarse es nombrado Prior del convento de la Orden en Alcalá de los Gazules, abandonando el colegio, en dirección a nuestra tierra. (3) 

     Pocos datos más conocemos de su estancia en nuestro convento, aunque si podemos aventurar que estaría además como hermano mayor al frente, al igual que su predecesor en el cargo, fray Lorenzo de Estupiñan, de la cofradía de la Virgen del Rosario, imagen que 4 años antes hiciera Juan Martínez Montañés. 

     Casi al mismo tiempo de ser nombrado Prior del convento alcalaíno, es propuesto el 14 de septiembre para el obispado de Guadalajara en el actual México, optándose por otro candidato. (4) 

     Pocos días después, el 2 de octubre, es propuesto por el consejo de Indias para el obispado de Panamá (5). El 21 de noviembre de 1596 es propuesto para el obispado de Venezuela (6)

     Según Enrique De la Quadra y Gibaja (3) en 1597 cumple los 3 años de su priorato en Alcalá y es nombrado Difinidor de la provincia del Perú, de donde era originario, trasladándose a Madrid. 

     El 30 de octubre de este año, es propuesto por el consejo de Indias para los obispados de Cuba y Puerto Rico junto al Doctor Delgado, Fray Alonso Enríquez, Fray Gabriel de San Jerónimo, Fray Francisco de Ortega y Fray Agustín de Avila, siendo enviado el Doctor Delgado al obispado de Cuba y Fray Martín Vázquez de Arce al de Puerto Rico. (7) En esta documentación, que contiene prácticamente los mismos datos que las anteriores propuestas, hay que destacar dos novedades: la primera de ella es que se menciona que “es hijo natural del mariscal Melchor Vazquez arze q. sirvió mucho en aquellas partes a S. M.”. La segunda  es una mención indirecta al convento alcalaíno: “…fue Rector del Colegio de Sto. Thomas de Sevilla y Prior de otra Casa de las principales de aquella prova. (provincia)…” pues, que sepamos, fue el único convento donde estuvo de Prior. 

     Sin embargo, resulta sorprendente encontrar en el libro Discurso del amparo de los legítimos pobres, de Cristóbal Pérez Herrera, publicado en Madrid en 1598, un escrito de Fray Martín Vázquez de Arce, aprobando la edición del mismo y en que se denomina “…don F. Martin Vazquez Arze, electo Obispo de Puertorico” porque en el mismo escrito aparece “…Fecha en Madrid, en este Colegio de Santo Tomas, a 12 de Febrero, de 1597.” (8) 


     A la vista de estos datos podemos aventurar que Fray Martín tuvo que conocer su nombramiento para el obispado de San Juan de Puerto Rico estando aún de Prior en Alcalá, pues por el documento anterior consta que estaba ya en Madrid en febrero, cuando su priorato en Alcalá no debía terminar como mínimo antes del 3 de julio de ese año, que es cuando se cumplían los 3 años de su graduación en el colegio de Santo Tomás de Sevilla, debiendo ser su nombramiento como Prior un poco más tardía. Se explicaría además su paso a Madrid, ya que era el rey el encargado de elegir a los arzobispos y obispos para sus territorios, que después eran avalados por el Papa. (9) Con todo, Clemente VIII no lo ratificaría en el cargo hasta el 18 de agosto de 1599. (3) 

     El 30 de noviembre de 1599 el monarca expide una Real Provisión al gobernador de la isla de San Juan de Puerto Rico presentándole el maestro don Fray Martín Vázquez Arce, de la orden de Santo Domingo para el obispado de dicha isla. (10) aunque no será hasta el 19 de abril de 1602 cuando se le conceda al nuevo obispo la licencia para pasar a Indias con sus criados. (11) 

     Fray Martín Vázquez al llegar a América, comienza a visitar las islas bajo su jurisdicción, Cumana, La Asunción, Paria e Isla margarita. En esta isla se encuentra con “mas de 200 indios sueltos y repartidos por los montes, sin atención doctrinal y en completa ignorancia” y con unos moradores españoles completamente desmadrados con prácticas licensiosas. El obispo dominico se caracterizó por la defensa de los indígenas, escribiendo al monarca: “Son de grandisima importancia para la conservación y defensa de la Ysla i cada dia se van disminuyendo, por las vexaciones que les hazen, porque fuera de obligarle los gobernadores a que les sustentes sus casas de leña, pescado, sal, conejos y venados y otras cosas sin darles un maravedí que no se que ley divina ni humana ay que les obligue a esto como yo lo tengo predicado a vozes y agora las doy a su Majestad y a Vuestra excelencia para que en esto se ponga remedio, otra mayor vexacion les hazen, que es la potisima causa de su disminución, que es obligarles con violencia a pescar perlas, de que los miserables se quexan….”. Fray Martín confirmó en la isla a más de dos mil personas entre españoles, negros e indios. (12) 

     En 1603 pasó a San Juan de Puerto Rico, donde fallece el 1 de enero de 1609, dejando en su testamento todos sus bienes, un total de 20000 ducados a la Catedral de San Juan, donde se enterró en la capilla mayor en el lado de la Epístola. 

En este cuadro" La recuperación de San Juan de Puerto Rico" pintado por Eugenio Cajes en 1634., podemos ver San Juan de Puerto Rico tal como lo vería Fray Martín con las vestimentas de la época.



      Sin duda se trata de otro personaje ilustre que añadir a la nómina  de  dominicos que estuvieron en el convento alcalaíno, como Fray Alberto Aguayo o Fray Domingo de Valtanás.

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NOTAS 

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martes, 3 de julio de 2012

La Guerra de la Independencia en Alcalá 1810-1812 (VI)


     Pero siguiendo con los movimientos militares, ante los acontecimientos ocurridos en la jurisdicción del campo de Gibraltar, con los continuos escarceos de las tropas y partidas en la serranía, el mariscal Soult decide poner en estado de defensa los castillos de la zona, Alcalá, Medina, Ronda, Manilva, y Marbella y constituir varias columnas móviles, una de ellas con base en Medina y una avanzadilla en Alcalá, vigilando el territorio.

     Para intentar recuperar la plaza de Alcalá, el 10 de julio se reúnen en Medina 2000 infantes, 300 caballos y algunas piezas de artillería, como dos cañones y un obús. A las 2 de la tarde el capitán Francisco Carmelet, que ejerce de comandante del batallón que se halla guarneciendo el punto de Alcalá, formado por 450 hombres del regimiento de Carmona, y 40 de los de Valencia, Alburquerque y tiradores de Cádiz, tiene noticias de las intenciones del enemigo. Aconsejado por sus subalternos de igual graduación, Ignacio Garcini, José María Coronado y Alfonso Dieste deja en el castillo 200 hombres, saliendo con los 290 restantes y dando aviso pidiendo refuerzos al comandante del puesto de las Casas del Castaño. A las 6,30 de la tarde sale en auxilio la mitad de las fuerzas del Castaño a socorrer a Carmelet ante la presencia de 500 franceses en las inmediaciones de El Jautor, a media legua (unos 2,5 kms) del Castaño. Asimismo Carmelet envía una guerrilla con el teniente Fajardo y la partida del escuadrón de Ubrique mandado por Veraza a observar al enemigo en el camino de Medina y avisar de sus movimientos y fuerza. En la madrugada del 11 estas tropas de observación intercambian disparos con las tropas enemigas. Avisado Carmelet por Fajardo, dispone las fuerzas restantes en los puntos principales del camino y al amanecer las tropas imperiales, al mando de los generales Villate, Casagne y otro, y la caballería al mando del coronel Ismert llegan a Alcalá, atacando tres de los puntos de defensa previstos por Carmelet con una fuerza superior cinco veces a las españolas. Los 300 españoles se ven obligados a huir por el único punto que pueden, el monte Larios, abriéndose paso a la bayoneta entre las tropas francesas que los envuelven, siendo perseguidos por éstos tres cuartos de legua. El enemigo vuelve y entra en Alcalá, intimando la rendición a los 200 que quedan en el castillo, quienes al mando del capitán Alfonso Dieste, se defienden a fusilazos, prefiriendo la muerte entre las ruinas y escombros antes que la infamia de entregarse, resistiendo a la artillería y a los soldados franceses. Tras cinco horas de combate y temiendo la llegada del refuerzo de los españoles desde las casas del Castaño, los franceses se retiran hacia Medina y Arcos, de donde habían salido, con 122 bajas y llevándose 4 prisioneros. Dieste viendo la retirada del enemigo, manda a su subalterno Antonio de la Plata con 30 hombres para que los sigua, observando sus movimientos y molestándole en cuanto permitiesen sus fuerzas. Plata consigue hacer prisioneros a 4 soldados y un sargento que son los que informan de las bajas que habían tenido en sus filas. (22) 

"Los 300 españoles se ven obligados a huir por el único punto que pueden, el monte Larios, abriéndose paso a la bayoneta entre las tropas francesas que los envuelven..."

     Antes de abandonar el pueblo, los franceses vuelven a saquearlo, no pasando a mayores gracias a la intervención del alcalde Domingo Corona, que “como magistrado único practiqué oficios que son notorios a los vecinos para cesación de las hostilidades y conservación de las vidas de los ciudadanos, providenciando para la mayor seguridad se franqueasen raciones de las especies de vino, vinagre, aguardiente y pan, mitigando con estas providencias el ímpetu de dichas tropas y alejándolas de cometer muchos géneros de violencias y atropellamientos, como en efecto así puede presumirse verdaderamente haber sucedido, pues empleando las tropas el tiempo en consumir las bebidas de estas especies se abstenían de otras fuerzas y de ultrajar al vecindario…” (23) 

     Días después de este suceso, el 18 de julio, el duque de Medinaceli da el visto bueno a la lista de nuevos concejales, convocándose un nuevo Cabildo el día 3 de agosto. De los nuevos electos solo asisten a las Casas del Cabildo Ramón Fossi, nombrado para alférez mayor, Bartolomé Benítez nombrado para regidor primero, José Coronado, para regidor tercero, Juan María Moreno, para regidor cuarto y Francisco Sánchez Ibáñez, para regidor quinto, no asistiendo los nombrados para jueces o alcaldes, alguacil mayor y demás. Los nuevos electos no aceptan sus cargos hasta que no se ocupen todos los cargos. En vista de la situación se acuerda una nueva reunión para el día 6 de agosto, a la cual tampoco se presentaron Domingo Marín y Juan Tocino, elegidos para alcaldes por estar refugiados con sus familias en el campo desde la entrada en el pueblo de las tropas francesas el pasado día 11 de julio. Igualmente tampoco comparecen Juan Piñero, Francisco Pichaco y José Jiménez, refugiados igualmente en el campo. El día siguiente, 7 de agosto, se intenta de nuevo que los nuevos elegidos tomen posesión de sus cargos, pero solo aparecen Ramón Fossi y Juan María Moreno, excusándose por carta Juan Piñero, por estar perseguido por los franceses, por lo que se acuerda dar cuenta al Tribunal del Consejo de Regencia. (24) 

     Sin duda alguna, la situación no es nada cómoda para los regidores, que hace 8 meses debían haber abandonado sus cargos, viéndose desbordados por los continuos socorros que han tenido que hacer primero a las tropas francesas y después a las nacionales e impotentes ante la falta de sucesores, Tanto que el 14 de agosto Domingo corona envía una carta al Consejo de Regencia en la que escribe: “Yo suspiro por el día en que me vea libre del pesado yugo que tengo sobre mis hombros y al mismo tiempo se oprime mi corazón cuando veo exclamar a los que han tenido la desgracia de ser electos en tan calamitosos días”. (25) 


Extracto de la carta de Domingo Corona

     El 28 de agosto desembarca en Algeciras con sus tropas el general Francisco Ballesteros, que había sido nombrado comandante general del campo de Gibraltar, serranía de Ronda y Ceuta en junio. Inmediatamente Ballesteros empieza a recorrer todo su territorio para advertir de su presencia a los insurgentes y animar a la rebelión. Una de sus visitas la realiza a Alcalá, seguramente para dar órdenes a las tropas que guarnecen el castillo, avisándoles de que estén prevenidos de posibles ataques y haciéndoles prometer que bajo ningún concepto lo entregarían al enemigo por considerarlo Ballesteros pieza importante en sus planteamientos. En la mañana del 15 de septiembre Ballesteros sale de Alcalá en dirección a Tarifa, donde llega a las 9 de la noche. (26) 

     A primeros de septiembre, según Alphonse Grasset en su libro Málaga, province française, las tropas francesas en la provincia ascienden a 16700 hombres, repartidos entre Puerto Real, Puerto de Santa María, Jerez, Chiclana, Conil, Arcos y Medina, a los mandos de los generales Conroux y Villate, mientras que Ballesteros contaba con 6000 hombres y las diversas partidas guerrilleras de la serranía.

     El mariscal Soult, para intentar derrotar a las fuerzas militares españolas y someter todo el territorio de la serranía, envía una columna desde Málaga, al mando del general Cassagne y otra desde Sevilla, al mando del general Rignoux para converger en Ronda el 10 de septiembre y rodear por el norte y este al ejército español. Asimismo ordena al mariscal Víctor, que tropas desde Medina, al mando del coronel Combelle, ocupen el castillo de Alcalá, fortaleza difícil de eliminar, desde donde controlar los movimientos en los caminos que venían desde el Campo de Gibraltar.

El mariscal Soult, duque de Dalmacia


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