martes, 9 de octubre de 2012

El Castillo de Alcalá (II)




ACTUACIONES ARQUEOLÓGICAS 

     El castillo de Alcalá de los Gazules ha sufrido el deterioro que el tiempo del olvido socava en las estructuras. Desde la voladura de las defensas por las tropas napoleónicas hasta la construcción de unos depósitos de agua en el entorno inmediato del castillo, los escombros y desechos se han acumulado en el interior de la torre del homenaje. Como se adelantó, ha sido en este espacio hacia donde se han enfocado las actuaciones arqueológicas. 

     Desde un principio los objetivos que orientaron los trabajos arqueológicos se fundamentaron desde la observación del espacio. La primera tarea sería desescombrar y limpiar, lo que puede dar la impresión de ser un ejercicio que aporte escasos resultados y, sin duda, ingrato. Nada más lejos de la realidad. El concepto de diacronía en arqueología, y por extensión en la Historia, arranca desde nuestro presente y desciende hasta niveles naturales, y entre la superficie y los estratos más profundos existen otros intermedios que permiten comprender como se han desarrollado el proceso de deterioro de la torre y por extensión del castillo. De este modo, identificar los diferentes paquetes de relleno y derrumbe ha permitido reconocer los dos niveles estructurales del primer y segundo piso de la torre. Este reconocimiento enlaza con otros dos objetivos, recuperar de forma sistemática los elementos culturales, ya sean cerámicos, metálicos, óseos o cualquier otro soporte, y documentar las estructuras y contextos de interés que las excavaciones vayan poniendo al descubierto. 

Torre del homenaje del castillo

      Antes de presentar los resultados obtenidos es obligado reseñar, aunque sea de un modo sintético, cómo se ha trabajado, qué metodología se ha utilizado, porque en todo momento se ha intervenido con criterios de índole científica y sistemática. 

     La intervención arqueológica se ha basado en los criterios de excavación en área abierta, es decir, ha sido considerada toda la superficie como un único plano de trabajo (CARANDINI, 1997; ROSKAMS, 2003). Esto fue posible gracias a que nos hallábamos en un contexto cerrado, el interior de la torre del castillo. Los restos de pavimento indicaban las transiciones de un nivel de habitación a otro. Así mismo, el trabajo de extracción se desarrolló a partir de niveles artificiales, dado el enorme cúmulo de derrubios y las continuas remociones del pasado que indicaban la presencia de niveles revueltos. 

     Toda la tierra era revisada antes de ser retirada del lugar de excavación y del mismo modo todos los elementos constructivos (sillares, ladrillos, morteros, principalmente) fueron también controlados, con el objeto de localizar trazas decorativas o de otro tipo. Además de ir recabando datos sobre tipologías y modelos de dichos elementos constructivos, que pudiesen acercarnos a concretar cronologías relativas. Todos aquellos sillares y ladrillos que presentaban un estado de conservación aceptable se reservaron para futuras intervenciones de consolidación-restauración que tuviera lugar en la torre del castillo. 

     Si bien el planteamiento inicial de la excavación se centró desde un principio en el interior de la torre (sector I), pronto hubo que ampliar la superficie a excavar, porque se localizó el acceso (sector II) a las diferentes plantas de habitación de la torre. 

Detalle de la segunda planta del interior de la torre del homenaje

Sector I. Interior de la torre del castillo 

     La primera tarea que se imponía realizar era la limpieza y desbroce de toda la superficie de actuación, incluidos paramentos verticales y coronación de muros y la zona de habitación más alta de la torre (segunda planta), de la que tan sólo quedan restos del pavimento y huellas de las estructuras constructivas en las paredes conservadas. 

     Esta limpieza inicial dejó al descubierto un cúmulo de materiales y tierra, fruto del desmoronamiento de las estructuras constructivas superiores. Entre todos los escombros destacaban grandes restos constructivos, unos procedentes de la cubierta y otros de elementos de sustentación, destacando un pilar en un excelente estado de conservación y grandes fragmentos de arcos de ladrillo. 

     Entre los restos estructurales de derrumbe llamó especialmente la atención un gran fragmento de suelo, que sólo conserva el mortero, situado próximo al muro interior suroeste. Su posición era claramente secundaria, ya que aparecía en una situación casi vertical, lo que da idea de las grandes tensiones sufridas por el edificio. 

Vista general de la planta baja de la torre, mitad sur
     Los morteros medievales no se conocen muy bien, no obstante, no hay ningún proceso técnico destacable en este período. Varían mucho de un sitio a otro y de época en época. Son frecuentemente de mediocre calidad, poco homogéneos y construidos sin la base característica de las construcciones romanas; en el interior, en las paredes hay frecuentemente cavidades. Estas características eran las observadas en los morteros conservados en el interior de la torre. 

     Durante la retirada de materiales la aparición de ladrillos de adobe era constante, buena parte de ellos en perfecto estado de conservación. Éstos estaban presentes en toda la construcción, en pareces, pilares, arcadas, pavimentos... El módulo es quizás el aspecto más interesante, ya que es constante en todos los hallados: 27x13,5x4 cm. Estas medidas están registradas en otros lugares como Huelva, Málaga, Medina Sidonia, Jerez de la Frontera, Badajoz, Montemolín, Évora, Aroche, etc. (PAVÓN, 1996). La cronología de estas construcciones oscila entre los siglos XI y XIV, coherente, por otro lado, con los antecedentes del castillo de Alcalá de los Gazules. 


     Los productos cerámicos recogidos durante las primeras excavaciones correspondían en buena parte a momentos modernos, quizá todos se puedan adscribir al siglo XIX. Esto es bastante razonable, en tanto que la utilización de este espacio llega hasta los comienzos de ese siglo. No obstante, a pesar de ser materiales relativamente recientes, pensamos que su estudio no resta un ápice de interés. Primero, aunque ha sido tradicionalmente una cerámica denostada en muchas excavaciones arqueológicas, creemos que debe ser tenida en consideración, ya que también forma parte de nuestro pasado; y segundo, porque nos ayuda a conocer formas cerámicas más antiguas, dada su prolongada perduración como bien de consumo. 

     Una vez retirado el grueso del material de derrumbe, se imponía conocer la organización estructural del interior de la torre, al menos el de la planta baja, que es la que mejor se conserva: 

Vista general de la planta baja de la torre del homenaje, mitad norte

viernes, 5 de octubre de 2012

Emigrantes alcalaínos a Argentina en 1889 (IV)



     La última de las familias emigradas localizada estaba formada por:

Censo argentino de 1895. Familia Rodríguez Román en Resistencia  (números 9 al 11)

25.- Cayetano Rodríguez Domínguez. 

     Nace en 1839 en Ubrique, hijo de Juan Rodríguez, natural de Ronda y de Juana Domínguez, natural de Ubrique. Contare matrimonio en Alcalá con Josefa Román Cañamaque el 26 de septiembre de 1861. (15) Según el censo, es herrero aunque en la partida de casamiento consta como armero y en la de bautismo de su hija como cerrajero, sabe leer y escribir, no posee propiedad y está censado en la sección 5 de Resistencia (población urbana), al igual que el parte de su familia. 

26.- Josefa Román Cañamaque. 

     Nace en Alcalá en 1840, hija de Gabriel Román, natural de Alcalá, de profesión zapatero y de Josefa Cañamaque, de Gaucín (Málaga). Según el censo tiene 11 hijos en 1895. Sabe leer y escribir. Ya en Argentina, tiene en 1891 a Arsenio Rodríguez Román.

Acta matrimonial de Cayetano Rodríguez y Josefa Román
conservada en el archivo parroquial de Alcalá

27.- Ana Rodríguez Román. 

     Nace el 26 de marzo de 1866 en la calle Real. (16) En 1895 está soltera, ejerce de costurera y sabe leer y escribir. 

28.- Emilio Rodríguez Román. 

     Nace el 28 de agosto de 1871 en la calle Real. (17) En el censo argentino de 1895 no aparece viviendo en la provincia de Resistencia sino en la de Corrientes, a más de 300 kms, en la población rural de Paso de los Libres, ejerciendo la profesión "P. de Farmacia" (¿peón o propietario de farmacia ).Sabe leer y escribir y no posee propiedad. 

     Casa el 3 de diciembre de 1894 en la parroquia de San José de Paso de los Libres con la argentina Carmen Blanco, viuda con una hija. Pocos días después, el 20 de diciembre nace Julio Emilio Rodríguez Blanco, que será bautizado en la Parroquia de Paso de los Libres el 24 de mayo de 1896.

29.- Cayetano Rodríguez Román. 

     Nace el 21 de febrero de 1881 en la calle de la Amiga. (18). En 1895 sabe leer y escribir y va a la escuela. En el índice de bautismo de la Parroquia de Resistencia consta en el año 1910 el matrimonio entre Cayetano Rodríguez y Teresa Cragudini, pero no hemos podido verificar que se trate de la misma persona.

Censo argentino de 1895. Población de Paso de los Libres en la provincia de Corrientes.
 Emilio Rodríguez aparece registrado en el nº6, su mujer en el 7,  su hermano Cayetano en el 10 y su hijo en el 12


POSIBLES EMIGRANTES DESDE ALCALÁ

      Existen otras cinco personas que creemos pueden tratarse de alcalaínos que también emigraron al existir coincidencias de nombres, apellidos y fechas en el Archivo parroquial pero no podemos asegurar a ciencia cierta que se trate de las mismas personas: 

30.- Gerardo Rodríguez. 

     En el mismo censo de Cayetano Rodríguez aparece junto a él un Gerardo Rodríguez, nacido en 1856, soltero y que podría tratarse de un hermano del mismo que viajara con la familia, ya que entre los datos de Cayetano se consigna que sus padres han fallecido. En el Archivo parroquial de Alcalá no hemos encontrado ninguna referencia de Gerardo ya que, si es hermano, también pudo nacer en Ubrique. Trabaja de contador, sabe leer y escribir y no tiene propiedades.

31.- Ramón Rodríguez. 

     En el censo de la población de Paso de los Libres, en la provincia de Corrientes hallamos junto a Emilio y Cayetano Rodríguez a Ramón Rodríguez, soltero nacido en 1849, de profesión comerciante y que puede tratarse de un tío de ambos, hermano de Cayetano y la causa por la que ambos hermanos no estén con sus padres. 

32.- Juan Rodríguez. 

     En el censo de la pedanía rural de Hernandarías, en el municipio de Paraná en la provincia de Entre Ríos hemos hallado a un Juan Rodríguez, soltero nacido en 1862 que ejerce de agricultor y puede tratarse del hijo de Cayetano Rodríguez y de Josefa Román, que nació el 2 de julio de dicho año en Alcalá. (19)

Censo de 1895 en la pedanía de Hernandarías. Aparece Juan Rodríguez en el nº 6

33.- Rosa Quirós. 

     En el censo de Resistencia (población urbana) aparece mencionada una española llamada Rosa Quirós, nacida en 1856 y en el Archivo Parroquial alcalaíno hemos encontrado una coincidencia con este nombre, nacida el 22 de febrero de dicho año en el sitio denominado La Herrumbrosa, en el término de Medina, hija de Diego Quirós, natural de dicha ciudad y de Isabel Mejías, de Alpandeire (Málaga). (19) Trabaja de planchadora. No sabe leer ni escribir ni posee propiedades. 

     En dicho censo aparece como casada, aunque no se menciona ni los años de matrimonios ni el número de hijos. En el archivo alcalaíno no hemos hallado la partida de matrimonio, posiblemente porque casó en otro lugar (recordemos que es oriunda de Medina). Sin embargo, una búsqueda en los libros de bautismo de Resistencia ha confirmado su matrimonio con José Tirado, con quien tiene el 30 de abril de 1894 a Diego Prudencio Tirado Quirós, que es bautizado el 14 de mayo siguiente, siendo sus padrinos José De la Corte y Josefa Rodríguez. 

Partida de bautismo en Resistencia de diego Tirado Quirós en 1894

     Hay otro dato interesante que nos inclina a pensar que Rosa Quirós partiera desde Alcalá y es que, según los libros de bautismo de la Parroquia de San Fernando Rey de Resistencia, el 25 de marzo de 1891 nace María de los Santos Tirado. Aunque el copista del acta se equivoque y asigne a su padre la nacionalidad italiana y el apellido de la madre no esté muy claro, creemos que el dato del nombre escogido para su hija es bastante esclarecedor.

Acta de bautismo de maría de los Santos Tirado Quirós
en la Parroquia de San Fernando de Resistencia

34.- Juan Sánchez. 

     En el censo de la sección 1 (población rural) aparece nacido en 1855 y en el Archivo parroquial nos encontramos con Juan Sánchez Barea, nacido el 25 de mayo de 1855 en la calle de la Amiga, hijo de Pedro Sánchez y de Josefa Barea. Asimismo se menciona en el censo que está casado con Josefa T. 

35.- Diego del Valle 

     En el censo de la localidad de Paraná, en la provincia de Entre Ríos, (la misma localidad donde encontramos al Juan Rodríguez mencionado anteriormente) hemos encontrado a un varón soltero de 31 años (lo que supone su nacimiento en torno a 1864) que ejerce de comercial y sabe leer. 

Censo argentino de 1895. Localidad de Paraná en la provincia de Entre Ríos.
 Diego Del Valle aparece en el nº 3
     Consultado el archivo parroquial de Alcalá hemos hallado el nacimiento el 16 de febrero de 1863 de Diego, hijo de José Del Valle y de Antonia Regife, que es bautizado dos días después. (21) 

     Este Diego, conocido como Diego Valle, fundó en Alcalá en 1886 el Partido Socialista. Al año siguiente sufre la represión policial por su filiación. En 1888 reorganiza la Agrupación y pone en marcha la escuela “Regeneración” y una serie de conferencias dominicales. Sin embargo, la miseria que entonces se abatía sobre los jornaleros de campo y las presiones de las autoridades terminaron provocando la desaparición de la Agrupación (22) y perdiéndose la pista de Diego. 

     Hay dos datos que nos inclinan a pensar que se trata de la misma persona. El primero es la utilización del apellido “Del Valle”, que es el que aparece en la partida de matrimonio de sus padres el 11 de octubre de 1860 (22). Y la segunda es la anotación que se recoge en el censo argentino de 1895 en la casilla destinada a la religión que profesa. En todos los documentos examinados de dicho censo esta casilla aparece vacía, excepto en la de Diego Del Valle, en que se apunta lo siguiente: “L. Pensad.” O lo que es lo mismo “Libre Pensador”, término que se utilizaba para aglutinar a agnósticos, ateos y racionalistas en el siglo XIX y que concuerda perfectamente con las ideas de izquierdas de este personaje. Este pensamiento anticlerical sería la razón por la cual no existen más datos sobre Diego Valle, ya que, de acuerdo con sus ideas, no contraería matrimonio religioso ni bautizaría a sus hijos. 

Partida de matrimonio de José del Valle y Antonia Regife
en el archivo alcalaíno

     Seguro que en esta lista faltan más nombres de personas que, al salir por el Puerto de levante, volvieron la vista atrás para contemplar por última vez la silueta recortada de Alcalá y que se vieron obligadas a marchar en busca de un futuro mejor.

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NOTAS 

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martes, 2 de octubre de 2012

Las enajenaciones de Propios (II)


 

       De cualquier modo nos resulta paradójico que, hasta 12 años después de la aprobación de los Reales Decretos referenciados, no se hiciese nada para sacar a subasta unas suertes de tierra que se venían repartiendo desde mucho tiempo atrás. Como también lo es el hecho de que saliesen juntas las subastas de las fincas grandes y pequeñas, como si todo fuese uno, o como si se quisiese conseguir que el vecindario, al revuelo de poder acceder a las pequeñas suertes, no reparase en la enajenación que se estaba haciendo de las grandes. 

     Sin embargo, lejos de lo que esperaban los munícipes o quienes les asesoraban, el vecindario no se estuvo quieto, sino que antes al contrario comenzó una lucha que duró al menos hasta la primera República en la que la protesta, que conocemos por cabildo de 23 de Julio de 1848, se plasmaría en “una instancia subscripta por varios vecinos de esta Villa oponiéndose a la Subasta de las fincas del Caudal de Propios que debe tener efecto en último juicio el día 26 del presente mes, el Ayuntamiento acordó que original se remita al Sr. Gefe Superior Político de la Provincia para la resolución conveniente en el concepto que la Corporación la cumplirá exactamente…” (7). Una instancia gracias a la cual nos enteraremos de la rapidez del proceso que tenía previsto que para el día 26 de Julio, cuatro meses después de la aprobación del pliego, se estuviesen subastando las fincas. 

     Aún más, del análisis del acuerdo podemos sacar otra conclusión cual es que, rompiendo con su práctica habitual, el Ayuntamiento no emitiese informe sobre el particular sino que, en un intento de declinar o eludir su responsabilidad, lo derivase directamente al Gobernador. 

     Seis meses después, Marzo de 1849, se presentará ante el Ayuntamiento una nueva instancia suscrita en este caso por un buen número de vecinos, -entre los que destacamos al que posteriormente sería Alcalde durante el bienio progresista, José Franco de los Rios-, quienes expresan su protesta por la enajenación. Instancia que, siguiendo la pauta de lo que se va a convertir en la norma sobre este particular, no sólo no se informará sino que ni se llegará a admitir, bajo el pretexto de “… estar resuelto por S.M. se lleve a efecto la enajenación de varias dehesas del Caudal de Propios” (La enajenación se había aprobado por Real Orden de 13 de Febrero de ese mismo año) (8) 


     Pese a ello también hemos de reseñar que entre los propios munícipes tampoco había unanimidad al respecto como se demuestra en la sesión de 27 de Mayo en al que el segundo teniente de alcalde, Francisco del Rio Marín, -capitalizador de la oposición a la enajenación de bienes del Ayuntamiento-, presenta denuncia respecto de los bajos precios asignados en la tasación de las dehesas “… que han sido vendidas, por haber en ellos lesión enorme y enormísima”, consiguiendo el apoyo del resto de los Concejales pero no del Alcalde quién amparándose en la entonces vigente legislación municipal anula el acuerdo y remite la resolución sobre el particular, en un nuevo intento de eludir responsabilidades, en el Gobernador Civil (9)

     No obstante y pese a la resolución del Alcalde, Del Rio Marín efectúa una segunda propuesta tendente a que se suspendiesen las actividades que el rematante de las dehesas enajenadas, Rafael Sánchez Mendoza (al que luego nos referiremos), estaba realizando en las mismas “en atención a no tener satisfecho su importe y hallarse hipotecado su titulado al pago de las mismas”, consiguiendo, al igual que en el asunto antes expuesto, el apoyo unánime de la Corporación y la anulación del mismo por parte del Alcalde bajo el pretexto de “carecer el Ayuntamiento de facultades para contrariar las disposiciones del Sr. Gefe Superior Político relativas al mismo asunto, mediante a que dicha autoridad superior tienen ordenado el modo y forma en que ha de hacerse por el referido Sr. D. Rafael Sánchez los pagos, poniéndose desde luego en su conocimiento esta deliberación para que su Señoría lo resuelva” (10)

     En el mes de Julio varios vecinos que venían disfrutando de tierras en las fincas “Torero”, “Peso” y “Acebuchal de Alberite” que habían sido enajenadas, (es así como empezamos a conocer que fincas habían sido vendidas) , presentan denuncias por los cortes de árboles que Rafael Sánchez Mendoza estaba efectuando en las mismas, contestándole el mismo Jefe Superior Político quién el día 28 de ese mes, les dice que “en atención a que el comprador ha entregado en la Dep(ostiaría) del mismo gobierno político el importe del arbolado de aquellas dehesas y otras que ha adquirido… y no se le imponga al precitado D. Rafael Sánchez dueño absoluto de los montes, el menor obstáculo en el uso que estime hacer en las fincas de su propiedad mediante haber sido aprobadas por S M la enajenación de ellas” (11) 


     Y nuevamente nos encontraremos con que el teniente de Alcalde Francisco del Río sale en defensa de la propiedad del municipio preguntando “quien había dado permiso para apreciar los valdíos excepto el Majadal de los Lirios y habiéndosele contestado por mí el Secretario que los peritos al apreciar el arbolado de las dehesas del Peso y Loma del Vicario habían incluido el que resulta de los expedientes de enajenación de dichas dos fincas… manifestándolo así en las declaraciones de aprecio que prestaron ante el Sr. Sánchez y Sánchez” al tiempo que solicitaba que el Ayuntamiento delimitase con claridad lo que correspondía al Sr. Sánchez Mendoza así como solicitaba cesase la corta de árboles en la finca Moracha “hasta que se le haga la entrega del número de árboles y fanegas de tierra que conste en los expedientes por creer el Ayuntamiento según se dice en público hay un gran exceso en la contabilidad de los árboles y mensura del terreno…”, consiguiendo también en estos aspectos el respaldo del resto de los munícipes pero no del entonces Primer Teniente de Alcalde Francisco Sánchez, -quién pese a haber cesado como Alcalde en 1848 continuaría formando parte de la Corporación, nominalmente como Primer Teniente de Alcalde aunque de hecho siguiese de Alcalde por cuanto que el nuevo regidor se encontraba enfermo, (detalle este que tendrá su importancia como luego veremos)-, que se manifestaría en contra de la medida porque “no se oponía en manera alguna ni contradecía lo dispuesto por el gobierno superior político en el particular! (11), en clara referencia a una orden dictada por el Gobernador el precedente 27 de Julio en la que se expresaba que … mediante haber satisfecho D. Rafael Sánchez Mendoza en la Depositaria del Gobierno Político la cantidad de un millón doscientos cinco mil trescientos setenta y siete reales, diecisiete mrs. valor del arbolado de las fincas de estos propios… no se le impida al comprador el libre uso de aquella amparándosele en la posesión en la cual no debe ser inquietado procediéndose como su señoría ya tiene encargado contra los autores de cualesquier desmán en este punto a fin de que sufran castigo a que por su falta se hagan acreedores” (11)

      Como puede verse tanto el Gobernador como el Alcalde en funciones estaban determinados a que la posesión fuese efectiva lo que motivaría que tampoco prestasen atención a la siguiente reclamación que el día 12 de Agosto presentaban 37 vecinos de Alcalá en protesta por la corta de árboles que el mismo Sánchez Mendoza, vulnerando la prohibición establecida en Real Orden, estaba realizando en sus fincas. Y es que, no en vano, aprovechando las enormes influencias del rematante en la Villa y Corte, estaban gestionando ante el gobierno de Madrid la concesión de prerrogativas en dicho sentido, que se harían efectivas por Real Orden de 2 de Agosto, - que sin embargo no se conocerían en Alcalá hasta el siguiente 12 de Septiembre-, por la que la Reina se servía mandar “que D. Rafael Sánchez… puede disponer de aquellas propiedades como su legitimo poseedor, quede sin efecto cuanto sobre el particular se previno en Real Orden de 19 de Junio último” (12) 


     Llegados a este punto, en que por actas de Cabildo hemos deducido, al menos, algunas de las fincas enajenadas y hemos llegado a vislumbrar, siquiera, como se pasa de lo que era el intento de enajenar el arbolado de determinadas fincas municipales a la efectiva propiedad de las mismas que, si bien quedaban sujetas al pago de un canon, también veremos por los hechos posteriores como este quedó redimido o extinguido a partir del 12 de Mayo de 1870. 

     De cualquier forma, es obvio que no toda la Corporación estuvo de acuerdo en la enajenación como también lo es que existió una firme voluntad en el Gobernador, tan reacio en otros asuntos de Alcalá como puede ser el de la mancomunidad de pastos con Paterna que se debatía por las mismas fechas, en que la enajenación siguiese adelante. También es sorprendente que el señor Fernández Lobera, solicitante de las enajenaciones, no fuese adjudicatario de nada, ante lo que cabe preguntarse ¿era un hombre de paja?, como también lo es el hecho de que, en los meses previos a la realización del pliego de condiciones y una vez que ya se había decidido esta, entrase a formar parte del Ayuntamiento Pedro Escobar y Pérez, al que luego veremos como representante en Alcalá de Rafael Sánchez Mendoza (13). Es igualmente llamativo que, pese a lo establecido en el pliego de condiciones de las enajenaciones, la cantidad en que se remataron las fincas no se abonase en la Depositaria de Propios del Ayuntamiento sino en la del Gobierno Provincial. Sin embargo, lo más inaudito es que para conseguir los objetivos de todos los “implicados” en la enajenación se llegasen a dictar varias reales órdenes, una para que de la posesión del arbolado se pasase a la propiedad efectiva del terreno y otra que, desdiciendo la anterior, permitiese el corte del arbolado. 

     Sin embargo, todas estas sorpresas encuentran explicación y las dudas se disipan si, por una parte, investigamos la figura del rematante de la mayoría de las dehesas enajenadas: Rafael Sánchez Mendoza y, de otra, analizamos la actuación en el asunto del alcalde accidental, Francisco Sánchez y Sánchez, claramente injusta, pues el mismo llegó a ser rematante de otra de las dehesas enajenadas.


NOTAS

(7) AMAG Legajo 36, Libro Capitular de 1848, Sesión de 23 de Julio.

(8) AMAG, Legajo 36, Libro Capitular de 1849, sesión de 12 de Marzo.

(9) La argumentación del Alcalde se reseña en el acta del siguiente modo: según “…el artículo 85 de la Ley de Organización y atribuciones de los Ayuntamientos se prohíbe a estas Corporaciones deliberar sobre cualquier asunto no comprendido en la misma ley en cuyo caso se halla la denuncia que antecede y, en uso de las facultades concedidas a los alcaldes por el artículo 74 de dicha ley mandó se suspenda cualquier efecto que pueda producir referido acuerdo y se consulte inmediatamente a la antedicha superioridad con remisión de certificado literal de este acuerdo para la resolución que corresponda.”

(10) AMAG, Legajo 36, Libro Capitular de 1849, sesión de 27 de Mayo.

(11) Ibidem, sesión de 5 de Agosto.

(12) Ibidem, sesión de 12 de Septiembre.

(13) Desconocemos si es una mera coincidencia o si existe algún tipo de relación entre el administrador de Sánchez Mendoza en Alcalá, el futuro alcalde Pedro Escobar y el secretario particular del referido señor Sanchez que, curiosamente, se llama Donato María Escobar.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Emigrantes alcalaínos a Argentina en 1889 (III)




     El siguiente grupo de emigrantes pertenecía a la familia del matrimonio Marín Soto.

15.- Manuel Marín Valle. 

     Nace en Alcalá en 1850, hijo de Francisco Marín Ruiz y de Antonia Valle Monroy. Viudo de Andrea Ruiz Benítez. Según el censo, es agricultor, no sabe leer ni escribir, no posee propiedad y está censado en la sección 7 de Resistencia (población rural), al igual que el resto de su familia. 

Partida matrimonial de Manuel Marín y Antonia Soto, en el archivo parroquial de Alcalá

16.- Antonia Soto Tenorio. 

    Nace en Alcalá en 1856, hija de Miguel Soto López, natural de Albuñol (Granada) y de Catalina Tenorio Ortega, natural de Benaocaz. Viuda de Juan Galban Puerto, casa el 26 de diciembre de 1881 en Alcalá con Manuel Marín Valle. (11) Según el censo tiene 7 hijos en 1895. Sabe leer y escribir. 

     Ya en Argentina, el 15 de abril de 1891 nace Manuel Marín Soto, bautizándose en Resistencia el 15 de mayo. 

     El 20 de febrero de 1893 nace Antonio Marín Soto, bautizándose el 4 de febrero de 1894 siendo sus padrinos los alcalaínos Cayetano Rodríguez y Josefa Román. 

Partida de bautismo de Antonio Marín soto en los libros bautismales de la parroquia de Resistencia.
     También hemos localizado en un índice de matrimonios de la parroquia de san Fernando de Resistencia el matrimonio en 1945 entre José Marín y Nelida Mercedes, pero no hemos podido verificar que se trate de un miembro de esta familia. 

17.- Francisco Marín Soto. 

     Nace el 24 de febrero de 1882 en la calle la Carrera (Sánchez Aguayo). (12) Sabe leer y escribir. En su partida de bautismo consta que casó el 16 de junio de 1909 con Trinidad Sizuela, española que vive con su familia en la misma aldea que Francisco en 1895. 

Anotación del matrimonio en Resistencia
 en la partida bautismal de Francisco Marín en el archivo alcalaíno


18.- Miguel Marín Soto 

     Nace en 1883. Sabe leer y escribir y va a la escuela en 1895. 

19.- Juan Galban Soto. 

     Nace en 1880, siendo hijo de Antonia Soto y del difunto Juan Galban Puerto. Sabe leer y escribir.

   
     Junto a esta familia también emigra un hermano de Miguel Marín, recién casado días antes de partir.

20.- José Marín Valle. 

     Nace en Alcalá en 1862, siendo hijo de Francisco Marín Ruiz y de Antonia Valle y hermano de Manuel Marín. Trabaja de agricultor y contrae matrimonio con María Dolores Torrejón Carrasco el 3 de septiembre de 1889, pocos días antes de partir para Argentina. 

Acta matrimonial de José Marín y dolores Torrejón en Alcalá

     Aunque no hemos encontrado ninguna referencia suya en el censo de 1895, sabemos que emigró a Argentina con su hermano porque consta en el archivo de la parroquia de San Fernando Rey de Resistencia la partida de bautismo de su hijo Francisco. 

21.- María Dolores Torrejón Carrasco. 

     Nace en Alcalá en 1867, hija de Antonio Torrejón Corrales y de rosa Carrasco Corbacho. 

     A los 10 meses de su llegada a Argentina, da a luz el 15 de agosto de 1890 a su hijo Francisco, que es bautizado en Resistencia el 31 de octubre, siendo los padrinos sus tíos Manuel Marín y Antonia Soto.
 
Partida de bautismo de Francisco Marín Torrejón en Resistencia. El apuntador ha confundido el apellido Marín con Morón, pero la coincidencia de todos los nombres y el resto de apellidos no dejan lugar a dudas.

     La siguiente familia, aunque no eran naturales de Alcalá, eran vecinos de nuestro pueblo.

Censo argentino de 1895. Se registra  familia Cuadra Gutierrez (nº 3 al 9)  y la familia anterior, Marín Soto (nº 9 al 15) 
22.- Manuel Cuadra Delgado. 

     Nace en 1848, hijo de Manuel Cuadra Morales y de Luisa Delgado López, naturales de Santa Cruz, provincia de Almería y vecinos de Alcalá. Según el censo, es agricultor, no sabe leer ni escribir, no posee propiedad y está censado en la sección 7 de Resistencia (población rural), al igual que el resto de su familia. 

23.- Juana Gutiérrez Barea. 

     Nace en 1859, hija de Juan Gutiérrez Barea y de Catalina Barea, naturales de Cortes (Málaga) y vecinos de Mimbral (actual término de San José del Valle, cuya ermita dependía de Alcalá). (13) Según el censo tiene 7 hijos en 1895. No sabe leer ni escribir. 

     Ya en Argentina, tiene varios hijos. En 1890 nace José Cuadra. En 1892 nace Manuel Antonio Cuadra, quien casará en la parroquia de Resistencia el 19 de diciembre de 1914 con la argentina Rosa Bravo, siendo sus padrinos su hermana Luisa y el alcalaíno Ildefonso Romero. 

Acta matrimonial  en 1914 de Manuel Cuadra y Rosa Bravo
en el archivo de la parroquia de San Fernando Rey de Resistencia.

     En 1894 nace María Cuadra. 

     Hemos hallado además un matrimonio entre Juan Cuadra y Antonia Bravo en 1920, aunque no hemos podido verificar que se trate de otro de los hijos. 

     También hemos localizado un Luis Cuadra que casa en 1939 con María campos, aunque no sabemos el grado de parentesco con esta familia. 

24.- Luisa Cuadra Gutiérrez. 

     Nace en 1881. Sabe leer y escribir y va la escuela en 1895. Casó el 28 de octubre de 1909 en la Parroquia de Resistencia con el alcalaíno Ildefonso Romero Muñoz. 

Parroquia de San Fernando Rey de Resistencia


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martes, 25 de septiembre de 2012

Cuatro Santas zurbarenescas en la Parroquia de San Jorge


Artículo publicado en la revista de Apuntes Históricos del año 1983


Mª Dolores López de la Orden 

     En la iglesia de San Jorge de Alcalá de los Gazules (Cádiz), hay cuatro lienzos de buena factura, representando cada uno a una santa mártir, como indican las palmas que llevan en las manos, de cuerpo entero. Dos de ellas se encuentran junto al altar, en el lado del Evangelio, otra en el mismo lugar pero en el lado de la Epístola, y la cuarta en la sacristía. 

     El estado de conservación en que se encuentran los cuatro lienzos es bastante malo, y merece la pena que sean sometidos a una buena limpieza y restauración, ya que se trata de cuadros que, sin ser de una calidad extraordinaria, sí son muy interesantes. 

     De ellos tenemos la cita de Romero de Torres (1), que dice que en la Iglesia Mayor se conservan tres buenos cuadros, dos de los cuales representan santas; no sé si en realidad había entonces sólo dos o si a este autor le pasaron por alto las otras dos. 

     No cabe duda que las cuatro mantienen una estrecha relación con las que pintaba Zurbarán. Figuras de leve paso, como dice Camón Aznar (2), en tránsito, que miran el espectador, deslizándose en un furtivo instante, apenas posadas. Todas estas santas aparecen ataviadas con prendas de la época del pintor, siguiendo la moda con cierta arbitrariedad, y sólo los atributos religiosos que algunas llevan recuerdan la imagen que la santa representa. Las santas zurbaranescas van generalmente ordenadas, a modo de cortejo procesional, sobre los muros de las iglesias y conventos. Sus rostros son individuales, retratos de damas contemporáneas que prestaban sus rasgos a las santas de su nombre; de ello hay abundante constancia literaria, comentada en varias ocasiones por Orozco Díaz (3)

     Las santas de la iglesia de Alcalá no van lujosamente ataviadas, sus trajes son de línea sencilla, sin encajes ni bordados, y únicamente algunas de ellas llevan alguna sencilla joya. En una actitud no del todo frontal miran al espectador fijamente, portando en la mano izquierda la palma del martirio, y en la derecha su atributo hagiográfico. Como fondo tienen todas un paisaje, en el que se recortan algunas figuras y edificios que forman parte de la escena del martirio, representada a un lado de la santa. 

     Todas son óleos sobre tela, y cronológicamente se encuadran a fines del S. XVII. Veámoslas una por una: 

     Santa Casilda: Es una de las que se encuentran en el lado del Evangelio y la mejor conservada. Su identificación con Santa Casilda es debida a las flores y a la palma; la corona no le corresponde por no ser reina, pero la lleva en otras representaciones, como la de Zurbarán del Museo del Prado, seguramente por ser de estirpe real. La duda queda disipada por la escena que se ve al fondo, a la izquierda del cuadro: un rey moro se encuentra con su hija, que porta en la falda un puñado de flores que se las está enseñando a su padre; el rey moro es el padre de Santa Casilda, que llevaba comida a los cautivos de su padre; éste un día le preguntó qué llevaba en la falda y, al mostrársela, la comida se convirtió en flores. Fue martirizada por no querer casarse con el moro que su padre le tenía asignado. 

     Los fondos del cuadro son de arquitectura urbana, tanto el de la izquierda, donde se desarrolla la escena del milagro, como el de la derecha, que representa unos edificios; en esto es diferente a sus tres compañeras, cuyos fondos son campestres. 

     La cabeza de la santa no está nimbada, sino que está rodeada de una aureola o resplandor que también la diferencia de las restantes. 

Santa Casilda

     Santa Catalina de Alejandría: Situada, junto con Santa Casilda, en el lado del Evangelio, y también una de las mejores conservadas. 

     Guarda una gran similitud con uno de los dos dibujos que de esta santa hay en el Museo de Bellas Artes de Córdoba. 

     Su identificación es fácil por la espada y la rueda de pinchos que aparecen en el cuadro. Santa Catalina es una santa cristiana de historicidad dudosa, cuya existencia y ciertas características de su biografía parecen basarse en la de una filosofía alejandrina del S. IV, muerta hacia el año 415. Su leyenda se popularizó en Occidente por la «Leyenda Dorada»: Enamorado de ella el emperador romano Majencio y habiéndola solicitado en matrimonio, ella se negó, por lo que el emperador ordenó su muerte, después de que, habiendo mandado aquél a varios sabios para disuadiría, ella los convirtió al cristianismo. Fue atada a un aparato de ruedas con pinchos para ser descuartizada, pero milagrosamente una llamarada bajó del cielo y lo destrozó, siendo finalmente decapitada. Precisamente el momento en que baja del cielo la llamarada, cuando la santa está arrodillada ante la rueda, con un soldado tras ella y otros dos caídos en el suelo, es el que vemos representado al fondo del cuadro y a la derecha. 

     En el lado izquierdo aparece un paisaje arquitectónico, con murallas y dos torretas circulares; este tipo de paisaje aparece con frecuencia en cuadros de Zurbarán. 

     Es la santa que más lujosamente está vestida y la que más joyas luce, pero de una gran sencillez que contrasta con las adornadas y suntuosas de Zurbarán. 

Su cabeza no está nimbada ni rodeada por aureola alguna, sino que aparece cubierta por un rayo luminoso que baja del cielo, siendo la única de estas santas que esté representada de esta manera. 

Santa Catalina de Alejandría
     Santa Cecilia: Esté situada en el lado de la Epístola, y su estado de conservación es bastante malo. 

     En la mano derecha lleva un órgano portátil, lo que la identifica con Santa Cecilia, patrona de la música. A la izquierda del lienzo, al fondo, está representada la escena de su martirio, la santa dentro de una caldera hirviendo. Era una joven patricia de los S. II-III de la Era, perteneciente a la gens Caecilia. La narración de su vida, de historicidad dudosa, se remonta al S. VI. Convertida al cristianismo y habiendo hecho voto de castidad, fue obligada por sus padres a casarse con el patricio Valeriano, a quien convenció del ideal de castidad cristiana. 

     El joven y su hermano Tiburcio fueron bautizados, y los tres condenados a muerte por el gobernador de Roma; los hermanos murieron, pero la santa sobrevivió a tres martirios, el primero sumergida en un baño para ser ahogada, después en una caldera de aceite hirviendo y, por último siendo decapitada. Iconográficamente se le representa con un órgano portátil o algún otro instrumento musical, ya que desde fines del S. XV es patrona de la música, sobre todo la sacra. El motivo es, según la leyenda, porque escuchaba cánticos celestiales: «Cantatibus organis, Caecilia in corde suo soli Domino decantabat, dicens: Fiat cor et corpus meum inmaculatum». Otras versiones dicen que ella ni era música ni tocaba instrumento alguno, pero cerró sus oídos a la marcha nupcial para concentrar su pensamiento en Dios y pedir salvar su virginidad, según lo cual sería más melófoba que melómana; y por último está la versión de que ella inventó el órgano (en latín orgamum es todo tipo de instrumento) porque no encontró ninguno que reprodujera las músicas celestiales que escuchaba. 

     Tiene la cabeza nimbada, y la palma hacia abajo, siendo la única que la lleva de esta manera, pues sus compañeras la sostienen hacia arriba. 

     La escena del martirio se desarrolla en medio de un paisaje con árboles y montañas, y en el lado opuesto del cuadro el paisaje de fondo es rocoso, con un precipicio coronado por un árbol. 

Santa Cecilia
     Santa Águeda: Es la única que no está en el interior de la iglesia, encontrándose en la sacristía de la misma, muy mal iluminada y en mal estado de conservación. 

     Es la más diferente de todas, mira hacia la derecha en vez de hacia la izquierda como sus compañeras; no dirige la vista hacia el espectador, y medio rostro lo tiene oculto en la penumbra; la pierna derecha exonerada y los pliegues del vestido dan la impresión de más movimiento, mientras que las otras tres están posadas y en sus telas no hay indicio de vuelo o movimiento; como última diferencia, esta santa lleva sus dos atributos, la palma del martirio y la bandeja con los senos, en la misma mano, la izquierda, mientras que se lleva al pecho la derecha, quedando la palma sostenida en el aire ya que no está sujetándola. Tiene la cabeza nimbada. 

     Nacida en Catania, Santa Águeda fue martirizada en el año 251. Renunció a hacer sacrificios a los dioses, como quería el praefecto Quintiano, quien la hizo llevar a un lugar de martirios para ser sometida a una violación ritual. Como Santa Inés, conservó milagrosamente la virginidad. Fue atada a una columna y le arrancaron los senos con dos tenazas. La escena del martirio está representada a la derecha del cuadro, en medio de un paisaje rocoso y con árboles. 

     Respecto al posible autor de estos cuadros, que debe ser el mismo por la similitud de estilo, sólo se puede decir que fue algún discípulo o seguidor de Zurbarán, un afecto a su arte, a su estilo, a sus prototipos, a lo que llamamos zurbaranesco. Estos seguidores son muy numerosos, lo que hace problemática la cuestión de atribuirles obras, por ello hay tantas dudas y silencios, por parte de los eruditos ante una pintura zurbaranesca que, de ningún modo puede ser de Zurbarán. 

Santa Agueda

NOTAS 

(1) Romero de Torras, Enrique: “Catálogo monumental de España”. Provincia de Madrid, 1934; p. 442 

(2) Camón Aznar, José: “Casi todo Zurbarán y Goya” n.° 64-65. Madrid, 1065. 

(3) Pérez Sánchez, Alfonso: Museo del Vitoria, 1976; p. 56

viernes, 21 de septiembre de 2012

Emigrantes alcalaínos a Argentina en 1889 (II)


Ismael Almagro Montes de Oca 

     En mayo publicábamos en este blog un artículo sobre el viaje que realizaron un numeroso grupo de alcalaínos a Argentina en 1889 en busca de un futuro mejor. Pocos datos más pudimos aportar sobre este grupo y su intención de fundar una colonia en las nuevas tierras. 

     Al cruzar del océano, se asientan en la región de El Chaco,  un territorio prácticamente virgen, ocupado aún por grupos indígenas, que empieza a ser explorado y colonizado a partir de 1884, con el establecimiento de colonias y el reparto de tierras para cultivar. 

     Parece ser que en un primer momento estos alcalaínos sí fundan un asentamiento en la región del Chaco argentino, pues en Alcalá se recibieron noticias, e incluso enviaron un plano y un donativo para la construcción de la carretera al santuario de Nuestra Señora de los Santos. 

     Como ya mencionamos en el anterior artículo, intentamos averiguar más datos a través del CEMLA, Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos, pero la búsqueda no dio resultados. 

Vista de una calle de Resistencia en 1910
(foto  http://resistenciarquitectura.blogspot.com.es)

     Sin embargo, hemos podido desarrollar otra línea de investigación gracias a un censo de habitantes de Argentina en 1895 (1), tan solo 5 años después de emigrar los alcalaínos. En dicho censo se recogen datos como nombre, primer apellido, edad en 1895, nacionalidad, estado civil y oficio. Centrándonos en la región del Chaco y en su principal núcleo urbano, la ciudad de Resistencia, hemos podido elaborar un listado con 195 españoles en la zona, de los cuales, cotejándolos con los datos existentes en el Archivo Parroquial de Alcalá, hemos localizado con certeza a 27 de los alcalaínos que emigraron y a otros 6 que probablemente lo sean, pero que no hemos podido confirmar ante la falta de datos. Evidentemente no se puede descartar la existencia de otros alcalaínos en distintas zonas de las estudiadas. 

     Asimismo hay que aclarar que, si bien en un primer momento el grupo permanecería unido, en 1895 aparecen diseminados por varias zonas, unos en la población de Resistencia y otros en varias aldeas rurales. 

EMIGRANTES SEGUROS

  Los alcalaínos perfectamente documentados pertenecen a cuatro familias y son: 

Censo argentino de 1895-  Familia Muñoz Fernández (números 1 al 7).
El padre, Miguel Muñoz Sánchez aparece en el último lugar de la hoja anterior

1.- Miguel Muñoz Sánchez. 

     Nace en Alcalá en 1842, hijo de Juan Antonio Muñoz y de María de los Santos Sánchez. Según el censo, es agricultor, no sabe leer ni escribir, no posee propiedad y está censado en la sección 5 de Resistencia (población rural), al igual que el resto de su familia. 

2.- Quiteria Fernández Corona. 

     Nace en 1846, hija de Bartolomé Fernández y de María Juana Corona. Casa con el anterior en Alcalá el 15 de enero de 1865 (2) y según se recoge en el censo tiene 11 hijos, aunque en el mismo sólo aparecen 6. Desconocemos si el resto emigró o quedó en Alcalá. 

acta matrimonial de Miguel Muñoz y Quiteria Fernández
conservada en el Archivo Parroquial de Alcalá

3.- Antonio Muñoz Fernández. 

     Hijo de los anteriores, nace en 1870, ejerciendo también la profesión de agricultor. Sabe leer y escribir y no posee propiedad. 

4.- Josefa Muñoz Fernández. 

     Nace el 21 de diciembre de 1877 en la calle los Pozos. (3) Sabe leer y escribir. 

Partida de bautismo de Josefa Muñoz Fernández en el archivo alcalaíno.

5.- Vicente Muñoz Fernández. 

     Nace el 28 de junio de 1880 en la calle los Pozos. (4) Sabe leer y escribir. 

6.- Dolores Muñoz Fernández. 

     Nace el 13 de noviembre de 1882 en la calle los Pozos. (5) No sabe leer ni escribir ni va a la escuela. 

7.- Francisca Muñoz Fernández. 

     Nace en 1886. No sabe leer ni escribir ni va a la escuela. 

8.- Miguel Muñoz Fernández. 

     Nace el 18 de septiembre de 1887. (6) No sabe leer ni escribir ni va a la escuela.

     Otra de las familias emigradas es la del matrimonio Romero-Ruiz.

Censo argentino de 1895-  Familia Romero Muñoz (números 13 al 15). 
9.- Gil Romero Muñoz. 

     Nace en Alcalá en 1844 en la calle San Francisco, hijo de Ildefonso Romero Blanco y de Josefa Muñoz Almagro. Según el censo, es agricultor, sabe leer y escribir, no posee propiedad y está censado en la sección 1 de Resistencia (población rural), al igual que el resto de su familia. 

10.- María Ruiz Almagro. 

     Nace en Castellar en 1851, hija de Antonio Ruiz Ponce, natural de San Roque y de María Almagro López, de Benalauría (Málaga), vecinos de Alcalá. Casa con Gil Romero Muñoz en la Parroquia de San Jorge el 22 de septiembre de 1871 (7) y según el censo tiene 8 hijos, 4 de los cuales aparecen censados en 1895 con el matrimonio. No sabe leer ni escribir. 

     El 28 de agosto de 1890, ya en Argentina, nace Manuel Juan Romero Ruiz, que es bautizado en la Parroquia de San Fernando rey de Resistencia el 7 de septiembre.

Partida de bautismo de Manuel Juan Romero Ruiz,
conservada en el archivo de la Parroquia de San Fernando Rey de Resistencia (Argentina)


11.- Ildefonso Romero Ruiz.

     Nace en Alcalá el 30 de junio de 1872 (8), trabajando en Argentina de agricultor. Sabe leer y escribir y no posee propiedad. Gracias a su partida de bautismo sabemos que casó el 28 de octubre de 1909 en la Parroquia de Resistencia con Aloysia (Luisa) Cuadra, otra emigrada desde Alcalá. Tanto él como sus hermanos son recogidos en el censo con los apellidos del padre, Romero Muñoz.

Partida de bautismo de Ildefonso Romero Muñoz, conservada en el archivo parroquial de Alcalá.
Al margen anotación de matrimonio en Argentina.

12.- Antonia Romero  Ruiz.  

     Nace en 1880. (No hemos hallado su partida de bautismo, posiblemente porque esté registrada con otro nombre). No sabe leer ni escribir. 

13.- Josefa Romero Ruiz.

     Nace el 26 de junio de 1881 en la calle de la Salada. (9) No sabe leer ni escribir. 

14.- Cristóbal Romero Ruiz.

     Nace en Alcalá el 26 de junio de 1881 en la calle del Barranco. (10) No sabe leer ni escribir. Casa en 1910 en Resistencia con Elisa Codutti, según consta en el índice de matrimonios de la Parroquia de San Fernando Rey (LM 3 folio 357). 

Anotaciones en el índice de matrimonios celebrados en la parroquia de San Fernando Rey de Resistencia, con los matrimonios de Ildefonso Romero( segunda línea) y de Cristóbal Romero (penúltima línea)

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