Ismael Almagro Montes de Oca
En la Exposición Universal de Filadelfia, celebrada en 1876, Alexander Graham Bell presentaba un nuevo invento llamado a revolucionar el mundo de las telecomunicaciones: el teléfono.[1] Al año siguiente, se realizan las primeras pruebas en territorio español, concretamente en la isla de Cuba. En nuestra provincia, no será hasta principios de 1878 cuando se realicen los primeros ensayos, llevados a cabo por el telegrafista murciano Enrique Bonet, destinado en la capital gaditana y gran aficionado a la electricidad, quien construyó una réplica del invento.[2] El 31 de enero realizó las pruebas con éxito. Curiosamente, el mismo día también se llevaban a cabo en Jerez.[3] Estas pruebas se realizaron utilizando la red telegráfica existente.
Aunque se ha dado por supuesto que la llegada del teléfono a Alcalá no tuvo lugar hasta bien entrado el siglo XX, lo cierto es que la implantación de este invento en nuestra localidad ocurrió mucho antes de los que se cree y hemos de situarla dentro de ese periodo de progreso y desarrollo que originó la concesión del título de ciudad en 1876, y, a pesar de ser un acontecimiento desconocido hasta hoy, debemos reservarle un lugar importante en la historia de nuestro municipio, pues a Alcalá le cupo el honor de ser la primera ciudad en la que se realizó una llamada interurbana en la provincia.
El 9 de febrero, tan solo nueve días después de que Bonet realizara las pruebas iniciales en Cádiz, se escuchó por vez primera la voz humana a través del teléfono en Alcalá de los Gazules. Aprovechando la recién instalada línea telegráfica, desde nuestra localidad se hizo una llamada a Medina Sidonia:
“El día 9 del corriente se hicieron las pruebas entre Alcalá de los Gazules y Medina Sidonia con los aparatos telefónicos, obteniendo un feliz resultado; pues según cartas del primero de aquellos pueblos, se sostuvieron, por espacio de mucho tiempo, diálogos entre diferentes personas de ambas localidades, con tal claridad y precisión, que los concurrentes quedaron admirados de este nuevo y pasmoso descubrimiento.
Cuatro leguas median entre las dos poblaciones citadas, y no tan solo se oyeron claras las palabras, sino que fácilmente distinguían á la persona que hablaba por el eco de la voz.
La nueva ciudad de Alcalá, ha tenido la satisfaccion de ser la primera que ha hecho pruebas de esta clase á una distancia tan larga, y por lo tanto allí se hacen grandísimos elogios de los aparatos y del feliz resultado que han obtenido.” [4]
Aquella prueba pasó desapercibida, como si se tratara de un simple “experimento de ciencias”. La prensa de la época prácticamente ignoró la noticia y ni siquiera en las actas del ayuntamiento quedó nada recogido de algo tan novedoso. Aún así, los regidores se percataron del potencial que ofrecía el teléfono y apostaron por mantenerlo en funcionamiento, corriendo con su mantenimiento:
“Se ha establecido el teléfono entre Alcala de los Gazules y Medina Sidonia a cuenta de los respectivos municipios”[5]
Años después, relacionado con la implantación del teléfono a nivel comarcal, en la prensa provincial se insertaba una carta que volvía a poner de manifiesto que, no solo fue Alcalá pionera, sino el carácter municipal de su instalación telefónica:
“Creo no estar equivocado al asegurar que el primer pueblo de la provincia de Cádiz que estableció el servicio público telefónico para comunicarse con otras localidades fue Alcalá de los Gazules, comprometiéndose su Ayuntamiento al pago del personal empleado, así como a la conservación del material de la línea.”[6]
Sin embargo, aquella experiencia tuvo corto recorrido, por varios motivos. En primer lugar, por utilizar la línea telegráfica, que desde su implantación, sufría continuas averías debido a la mala calidad de los materiales empleados y a un deficiente mantenimiento. A ello había que sumar que se produjo un cambio en la alcaldía, sustituyendo Francisco Recio Pedrosa a Manuel María Espinosa. Al primero le tocó gestionar la deuda que el segundo había ocasionado a las arcas municipales, aprovechando aquel momento de prosperidad económica, al llevar a cabo una serie de mejoras para la recentísima ciudad, que, aunque muchas de ellas necesarias, no dejaban de ser, lo que hoy llamamos “populistas”, contentando al vecindario sin reparar en gastos. A esto hay que unir una serie de malas cosechas que produjeron una recesión en la economía, sin olvidar que Francisco Pedrosa fue el primero en poner en práctica los métodos caciquiles en nuestra localidad, al preocuparse más de contentar a sus correligionarios, que de los problemas del municipio, provocando un caos administrativo en el ayuntamiento que paralizó completamente la recaudación de diversos impuestos. El mismo periódico mencionado más arriba, en el mismo número, daba las claves del fracaso del teléfono en Alcalá:
“A poco tiempo de inaugurado el servicio quedó interrumpido a causa de no haber cumplido el Municipio con las obligaciones que se impuso.”
Como hemos visto, aquella primera línea telefónica funcionó utilizando los recursos de la línea telegráfica, que era de carácter municipal, debiendo el ayuntamiento correr en solitario con los gastos de mantenimiento y conservación. Debido a la complicada situación económica que atravesaba, las averías en dicha línea cada vez eran más frecuentes, degradándose el servicio continuamente, hasta que el 5 de junio de 1885, la Dirección General de Correos y Telégrafos clausuraba definitivamente la estación telegráfica de Alcalá,[7] a pesar de contar con la oposición del ayuntamiento, que solicitó a aquel organismo que dejara sin efecto el cierre.[8] Días más tarde, enviaba a Juan María de Castro a Cádiz “para gestionar la reinstalación de la línea telegráfica y de ser posible la colocación de una telefónica entre Medina y la antedicha ciudad.”[9]
Las gestiones de Castro dieron su fruto y a finales de diciembre se aprobaba la ejecución de una línea telefónica, desligada de la telegráfica:
“La sección de Telégrafos de esta capital ha informado favorablemente en los expedientes para la instalación de una red telefónica entre Alcalá de los Gazules y Medina…”[10]
Oficialmente, no será hasta el 27 de enero de 1886 cuando el ayuntamiento reciba la concesión de la red telefónica, que debía enlazar con la telegráfica de Medina. El ayuntamiento acordó la ejecución de manera inmediata y facultó al alcalde, Pedro Montes de Oca Atienza, para adquirir los aparatos necesarios. Asimismo, se decidió “que la tasa de los despachos telefónicos sea la misma que la vigente para los telegráficos.”[11] La instalación del teléfono costó 474, 90 pesetas.[12]
El lunes 21 de junio de 1886, quedaba inaugurado el servicio telefónico en Alcalá, tal como detallaba la prensa, adelanto con el que ni siquiera Jerez contaba:
“Teléfono.- El lunes se inauguró en Alcalá de los Gazules el servicio de la red telefónica.
El primer telegrama fue puesto al señor Gobernador civil por el alcalde de dicha población.
¿Cuándo tendremos en Jerez ese adelanto?”[13]
Aunque no se aclare la titularidad de la nueva línea telefónica, todo parece indicar que sería igualmente municipal, pues incluso la estación telefónica se instaló en dependencias públicas, concretamente en el despacho de la Secretaría del ayuntamiento. A los tres meses de inaugurada, se cambió “a otro local mucho mas conveniente cual es la habitación colateral izquierda entrando en la planta baja del Hospital municipal de beneficencia” [14]
Un año después, el 27 de julio de 1887 la Dirección General reclamó a la alcaldía la reparación de los desperfectos de la estación telefónica “interrumpida de continuo a causa del mal estado de la mayor parte de sus postes”. La respuesta del entonces alcalde, Antonio Sánchez González, no deja de ser curiosa, pues acusó a una anterior corporación de implantar el teléfono para ahorrarse gastos, y él, para hacer lo mismo y no arreglar los postes, solicitará prescindir de la línea de teléfono y volver a utilizar la del telégrafo:
“…solicitando al propio tiempo de la Dron. Gral. del Cuerpo el cambio de los aparatos telefónicos al de telegrafo ya que se conserva la mesa completa de estos en perfecto estado como cuando se instaló en mil ochocientos setenta y siete y que solo un capricho de la Corporacion anterior hizo pensar en esta variante sin otro objeto que el de ahorrarse personal entendido para el despacho de la Oficina.”[15]
Hay que advertir que, en una visita de montes llevada a cabo por el ayudante de montes José de la Serna a principios de aquel año, a causa de un expediente de daños en los montes del Caudal de Propios, se recoge, entre otras cosas:
“Que los daños de corta de quejigos han tenido lugar en distintos montes de en los que se había dado la autorización por el Exmo Sor Gobernador de la Provincia, propuesta por el Sor Ingeniero del ramo para utilizarlos en postes con destino a la línea telegráfica de esta Ciudad y no para otro objeto… que tambien se desprende de las declaraciones de los madereros como del contratista Don Francisco Aguilera que esta corta de arboles no ha sido mas que un trato privado entre el Alcalde y un particular, destinándose las maderas a vigas, tablones y cuartones, y por consiguiente a distinto uso del concedido.”[16]
Aquel alcalde era Pedro Montes de Oca, quien, al parecer, no destinó las maderas para nuevos postes, sino que hizo negocio con ellas.
El 8 de diciembre, el ayuntamiento acordó comprar 300 postes para restablecer la línea telegráfica de Alcalá a Medina, utilizando fondos que estaban reservados para embaldosar la Alameda junto a la iglesia de la Victoria. Se estimó que el coste de la adquisición y colocación de dichos postes ascendería a 100 pesetas.[17]
La sustitución de los postes de la línea telegráfica se hacía inevitable, por mucho que se retrasase en el tiempo y, finalmente, en mayo de 1889 el ayuntamiento acordó llevar a cabo la restauración de la línea.[18]
El que fuera regidor del ayuntamiento, Antonio de Casas, se encargó de la colocación de los postes, trabajo que realizó durante 35 días en compañía de 3 peones y una bestia, trabajo por el que debía percibir la cantidad de 510 pesetas.[19]
A mediados de noviembre de aquel año, la Diputación provincial invitó a los ayuntamientos a solicitar una subvención para el establecimiento de líneas telefónicas, [20] pero inexplicablemente el de Alcalá no la solicitó. Sin embargo, meses después, en julio siguiente, solicitaría a la Dirección General del Cuerpo de telégrafos la reapertura de la estación telegráfica alcalaína con el carácter interurbano, proposición que fue desechada por dicha Dirección, quien invitó a que se solicitase la reapertura como estación municipal con aparato telegráfico.[21] Efectivamente, el ayuntamiento, de nuevo con Pedro Montes de Oca a la cabeza, solicitó la reapertura, pero tan ligadas estaban las redes de telegrafía y telefonía, que incluso el director general de Correos y telégrafos tuvo que cerciorarse bien sobre si lo que se pretendía era la Estación telefónica, por estar sujetas a normativas diferentes. El ayuntamiento contestó “que los deseos de esta Corporacion y vecindario son el restablecimiento de la Linea telegráfica…”[22]
Paralelamente, el Estado puso en marcha la construcción de hasta 207 nuevas estaciones de telegrafía y telefonía, adjudicando una de estas últimas a Alcalá, [23] tal como se publicó en la prensa de la época:
“5º. Tambien están subastadas y adjudicadas la línea telegráfica a Villamartín y la telefónica del Estado a Alcalá de los Gazules”[24]
La corporación municipal tuvo conocimiento a mediados de abril, al recibir una comunicación del Diputado a Cortes, el Marqués de Mochales “por la cual dá conocimiento de haberse subastado y adjudicado la línea telefónica que ha de poner en comunicación a esta ciudad con la de Medina Sidonia y cuya instalación dará principio inmediatamente.” [25]
Aunque, en principio, la inauguración de la nueva línea telefónica estaba prevista para agosto de 1892, [26] finalmente todo se encontraba preparado para entrar en funcionamiento meses antes:
“El día primero de Mayo se inauguran las nuevas líneas telegráficas de Arcos, Villamartín, Ubrique, Grazalema, y otros pueblos de la Sierra y la telefónica de Alcalá de los Gazules.”[27]
Sin embargo, días antes de la inauguración, se produjo el robo de los hilos de la línea, consiguiendo la guardia civil detener a los autores:
“La guardia civil de Medina ha capturado en el sitio denominado cortijos del Alburejo y Toñalejo, a cuatro sugetos, trabajadores del campo, presuntos autores del robo de alambre de la red telefónica que une dicha ciudad con la de Alcalá de los Gazules.
En sus viviendas les fueron hallados unos 500 metros de aquel alambre.”[28]
A principios de julio, la nueva línea aún no había entrado en funcionamiento, pues el ayuntamiento buscaba imperiosamente un local para colocar la estación telefónica, cuyo alquiler debía costearse con fondos municipales, puesto que se había instalado de manera provisional en una casa que Manuel Espinosa Moreno poseía en la calle Luis Cameros, actual Ildefonso Romero. Los regidores llegaron a un acuerdo con éste para firmar un contrato de arrendamiento anual por el precio de 225 pesetas, que debían cargarse en el capítulo de imprevistos del presupuesto, al no haber cantidad alguna consignada para tal efecto, lo que viene a demostrar, o bien una falta de previsión de los gestores municipales, o bien una descoordinación entre administraciones. [29]
La estación telefónica quedó inaugurada definitivamente el 21 de agosto de 1892. [30]
![]() |
| Los dos edificios donde se instaló el teléfono en 1886, la Casa del Cabildo y el Hospital de la Misericordia (Imagen generada con IA) |
-
© 2026 Ismael Almagro Montes de Oca. Todos los derechos reservados.
Queda prohibida la reproducción, distribución, modificación o uso no autorizado del contenido de este blog sin el consentimiento expreso por escrito del titular.
Si desea consultar las notas, por favor utilice el FORMULARIO DE
CONTACTO
para contactar con el autor del blog.






No hay comentarios:
Publicar un comentario