sábado, 26 de septiembre de 2026

El crimen de Algar




Ismael Almagro Montes de Oca



    En la anterior entrada de la Crónica negra, vimos un suceso en el que se vieron envueltos unos vecinos de Algar con carabineros de Alcalá. Hoy vamos a ver otro que también está relacionado con las fuerzas del orden, en este caso la guardia civil, pero, a diferencia del anterior, no ocurrió en término alcalaíno, sino en aquella localidad, pero con un protagonista alcalaíno.

    Los hechos tuvieron lugar el 14 de agosto de 1891 en una finca cercana a Algar y las primeras noticias fueron confusas, pues, por un lado se afirmaba que había un muerto, y por otro, que el herido estaba grave:

    “Hecho grave.

    Dice El Jerez

    «Hemos oido decir que un guardia civil ha matado a un compañero con quien estaba DE SERVICIO.

    El hecho ha ocurrido ayer en la dehesa de Algar.

    El muerto estaba de comandante del puesto de Algar; el agresor parece que, cometido el delito, se dio a la fuga.

    Refiriéndose el Diario de Cádiz a este suceso, dice lo siguiente:

    «En otro lugar de este número insertamos una noticia tomada de un periódico jerezano que reviste verdadera gravedad.

    Se trata de que el guardia civil MANUEL Sánchez Téllez disparó su carabina contra el cabo del mismo cuerpo comandante del puesto de Algar, Sr. Sánchez Marin, atravesándole a este el proyectil un brazo y el costado izquierdo.

    En el gobierno civil se han recibido noticias, no muy detalladas, del alcalde de Arcos, pues el desgraciado suceso ocurrió en una dehesa próxima.

    El agresor dióse, segun parece, a la fuga precipitadamente, y según todas las probabilidades, es hombre conocedor de aquellos intrincados terrenos.

    En la casa-cuartel del puesto de Cádiz recibiose la noticia sin detalles el pasado jueves, guardándose la natural reserva, y el viernes salió para Arcos el jefe de la comandancia, D. Félix Sos, para instruir las primeras diligencias.

    Por hoy se ignoran más detalles; anteayer, el estado del guardia civil herido era grave”[1]

    Dos días más tarde, los hechos se van esclareciendo, falleciendo finalmente el guardia civil que recibió el disparo:

    “Ha fallecido el cabo de la guardia civil comandante del puesto de Algar, que fue herido días pasados por un individuo a sus órdenes. Este, que se sepa, hasta ahora no ha sido capturado, y para conseguirlo, fuerzas de dicho cuerpo se han internado en los campos haciendo averiguaciones.

El agresor había estado prestando servicios en Cádiz y sus antecedentes eran buenos.”[2]

    Pasada una semana, el rotativo jerezano EL GUADALETE ofreció muchos detalles del suceso, entre ellos, sobre la carrera profesional de nuestro paisano:

    “MAS DETALLES

    Varias versiones hemos recogido, como preliminares al desgraciado suceso de que venimos ocupando bajo este epígrafe.

    Dicen unos que el guardia Rojas, efecto de su carácter díscolo, era amonestado con frecuencia por el cabo Sánchez, y hasta que poco antes del sangriento desenlace, había éste castigado al primero.

    Aseguran otros, y entre ellos los que escucharon al cabo en sus últimos momentos, que jamás tuvieron disgusto alguno, aunque sí los tenía el guardia Rojas con su compañero Carballo.

    Cuéntase que después de efectuado el crimen, y mientras los dos guardias auxiliaban al herido, el agresor se volvió a Algar, entró en el café y billar de la calle Real, pidió un café y una copa de aguardiente y hablando con un conocido le dijo que había matado a su cabo, y que pidiese a cada uno de los jugadores una peseta que le hacía falta, pues aunque tenía en el cuartel 2.000 reales no se atrevía a ir por ellos.

    El conocido fué a cumplir el encargo, y cuando volvió había desaparecido el Rojas dejando sobre la mesa diez céntimos de peseta.

    Un hecho digno de mencionar, y que hubiera podido traer graves consecuencias, fue que el vecino llamado Fernando el de África, pasaba por el café cuando en el interior se encontraba el guardia, y sin saber las personas que había dentro, y sólo por dar una broma, echó la llave que estaba puesta por fuera, pero con la rara coincidencia de quedar echada en falso, y por consiguiente la puerta abierta.

EL CABO

    Juan Sánchez Ruiz, tenía 45 años, era casado, sin hijos, natural de Villaluenga del Rosario (Cádiz); empezó su servicio en el cuerpo de Ingenieros el 2 de Julio de 1866, pasando a los cuatro años a la compañía de Guardia Veterana, entrando, en Septiembre de 1872 a la guardia civil, siendo destinado a Olvera, donde estuvo de guardia primero hasta 1.º de Julio de 1883 que ascendió a cabo y pasó a mandar la comandancia de Algar, donde cumpliría en 1.º de Marzo de 1894.

    Tenía una buena hoja de servicios; era trabajador, inteligente, incansable en el cumplimiento de su deber y quizás demasiado ordenancista y rigoroso con sus subordinados, por lo que no era tan querido entre éstos como entre sus superiores que le tenían en gran estima.

    El pueblo de Algar le debe verse libre de malhechores, que huían de aquellos contornos por temores al cabo Sánchez.

    Al siguiente día de haber sido herido fue conducido a la casa cuartel de Algar en una camilla preparada con una escalera y a hombros de varios paisanos. El día 14, a las siete y media de la tarde, falleció, habiendo antes otorgado testamento a favor de su esposa, como heredera universal, y nombrando albacea a D. José Francos.

EL GUARDIA

    Manuel Rojas Téllez, de 30 años de edad, viudo, sin hijos, natural de Alcalá de los Gazules (Cádiz). Entró en el servicio de las armas el día 4 de Octubre de 1881 y pasó a la Guardia civil el 1.º de Diciembre de 1883; estuvo complicado en la muerte del alcalde de Valverde del Camino (Huelva), donde estaba de puesto, y tuvo que desertar emigrando a Portugal; después, gracias a la protección del entonces Coronel primer jefe en la provincia de Cádiz, D. Melquiades Almagro, volvió a ingresar en el cuerpo, y desde entonces fué destinado a varios pueblos de esta provincia, por último a Algar, donde estuvo hasta el día 14 del corriente, fecha del suceso que relatamos.

    Ha servido de guarda de monte en términos de Alcalá, y cuéntase de él como prueba de ser un excelente tirador, que en cierta ocasión tirando al blanco, ha dividido en dos un papel de fumar a 400 metros de distancia.

    Es aficionado a la poesía, y entre sus papeles se han encontrado varias composiciones, de las que una de ellas titula Despedida, la dirige a Algar a varios vecinos y a sus padres que residen en la colonia la Alquería.

LLEGADA DE JEFES

    Con motivo de este crimen han llegado a Algar los siguientes jefes y oficiales:

    El Sr. Coronel de la Guardia civil; el Teniente Coronel del mismo cuerpo, primer Jefe de la provincia D. Félix Sors y Díaz; D. Leonardo Gómez Aldona, primer Teniente, Juez Instructor nombrado por el Excmo. Sr. Capitán General de Andalucía; D. Esteban Acosta Gómez, primer Teniente, Jefe de línea, Comandante accidental de la 10.ª con residencia en Grazalema; D. Miguel Andrades Girón, primer Teniente, Jefe de línea, de Jerez; D. Pedro Jiménez Topete, segundo Teniente, Jefe de la de Arcos; D. Guillermo Gómez Parra, Comandante del puesto de Arcos.

AUTOPSIA

    La hicieron los señores médicos D. José Mendoza Ortiz y D. Juan Manuel de los Reyes: presentaba una herida de arma de fuego en el espacio intercostal comprendido entre la sexta y séptima costilla del lado izquierdo, penetrante, circular, con los bordes dirigidos hacia adentro; en el plano dorsal derecho, y sobre el borde superior del músculo cuadrado de los lomos tiene otra herida también circular de diámetro mayor que la anterior, con los bordes hacia afuera; en el tercio superior del antebrazo izquierdo tenía otra herida de igual carácter que las anteriores, y también con orificios de entrada y salida. Ambos pulmones se encontraban perforados por sus bases, notando además que la cara superior de la séptima vértebra dorsal estaba fracturada, deduciéndose que el proyectil entró por la herida del lado izquierdo del pecho, recorriendo el borde superior de la séptima costilla, fracturando la vértebra dicha, perforando la base de ambos pulmones y saliendo por la otra herida expresada.

    Resultado de ella la muerte por asfixia.

ÚLTIMAS NOTICIAS

    Ha sido encontrado por una pareja, el tricornio y correajes del guardia Rojas, en las orillas del río próximo a las Vegas de Elvira, escondidos entre unas adelfas.

    A la hora de terminar estas líneas no hay noticias de que haya parecido el citado guardia.”[3]

    Seguramente, el carácter de Manuel Rojas cambió tras la muerte de su esposa, ocurrida en Zahara el año anterior. Es destacable que sus compañeros de dicho puesto, hicieron una colecta para atender a los gastos ocasionados por la enfermedad y fallecimiento de la misma. [4]

    Tras disparar a su compañero, Manuel rojas se dio a la fuga, apareciendo posteriormente las prendas de su uniforme y la bayoneta junto al río Majaceite. Resulta curioso que la prensa recogiera un supuesto mensaje que dejó, porque en ningún lado se menciona que dejara nota alguna:

“llevándose la carabina y 41 cartuchos, de los que dice son 40 para sus perseguidores y el último para él.”

    Como consecuencia de la muerte, se iniciaron diligencias en un juzgado militar, declarando a Manuel Rojas en busca y captura, con la pertinente publicación del edicto en el Boletín Oficial de la Provincia y en la Gaceta de Madrid:

    “Usando de la jurisdicción que me concede el Código de Justicia militar, por esta requisitoria llamo, cito y emplazo al expresado Guardia, natural de Alcalá de los Gazules, viudo, como de treinta y dos años, de estatura regular, pelo y cejas castaños, ojos pardos, nariz regular, barba poca, con un lunar en el carrillo izquierdo, lleva pantalón de uniforme, chaqueta clara y sombrero de ala ancha ceniciento, que le está grande, para que en el término de diez días, a contar desde la publicación de la presente, comparezca en la casa cuartel de la ciudad de Medina Sidonia; bajo apercibimiento de ser declarado rebelde si no compareciese en el citado

    A la vez, en nombre de S. M. el Rey (Q. D. G.) exhorto y requiero á todas las Autoridades, así civiles como militares y á los agentes de la policía judicial, para que practiquen activas diligencias en busca del referido individuo; y caso de ser hallado, lo presenten en calidad de preso y con las seguridades debidas a la citada casa cuartel y a mi disposición; pues así lo tengo acordado en providencia de este día.” [5]

    Las últimas noticias sobre Manuel Rojas fueron relativas a su huida a Portugal a través de Doñana, territorio que conocía bien, pues, como hemos visto, estuvo destinado en Valverde del Camino:

    “Existe la creencia fundada de que el individuo de la benemérita Manuel Rojas Tellez, se ha internado en el territorio de Portugal, pasando el Rio Guadalquivir, por el lado de Oñana y provincia de Huelva”[6]


(Imagen generada por IA)

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