sábado, 15 de octubre de 2022

Un cementerio bicentenario



Ismael Almagro Montes de Oca


    Prácticamente desde que existen las iglesias, éstas se convirtieron también en Campo Santo donde recibían sepulturas los cristianos.

    En Alcalá, la Parroquia de San Jorge, al ser el templo principal desde 1524, era también el lugar preferido por la mayoría de vecinos para ser enterrados, aunque solo los privilegiados se podían permitir el lujo de tener tumba propia en alguna de las capillas del templo, mientras que, al resto se les enterraba en el llamado Panteón, un cementerio que se hallaba junto a la Sacristía y a espaldas del altar mayor, zona hoy ocupada por dependencias del Beaterio. La iglesia del convento de Santo Domingo era el otro lugar escogido por los alcalaínos para recibir sepultura, aunque en el resto de ermitas también se practicaban enterramientos, pero en menor medida.

Detalle de un plano sobre la toma del castillo por tropas francesas en septiembre de 1811
donde se observa la ubicación del cementerio de la Parroquia y del Panteón


    Normalmente este tipo de sepulturas en las iglesias solían estar a poca profundidad y mal selladas, y muchas veces eran reutilizadas, trasladando los restos a osarios, por lo que la falta de higiene y salubridad caracterizaban estos enterramientos, achacándoseles ser un foco de enfermedades, especialmente a lo largo del siglo XVIII, debido a varias epidemias sufridas.

    Este tema de los enterramientos en las iglesias llegó a tomar carácter de asunto de Estado, hasta el punto de que el 3 de agosto de 1784 el monarca Carlos III promulgó una Real Orden, prohibiendo los enterramientos en estos edificios. La Iglesia se opuso frontalmente, al considerarlo una injerencia, a la vez que una merma en sus ingresos económicos, al dejar de obtener beneficios por los derechos de sepultura. Esto provocó que en 1787 se promulgara una Real Cédula por las que se autorizaba a enterrar dentro de las iglesias al estamento eclesial.

    Según la Real Cédula, “Las obras del cementerio se costearán con los caudales de Fábrica de las Iglesias, si los hay, y lo que faltare prorrateado entre Diezmos, Reales Tercias, Excusados y fondo Pío de Pobres y caudales públicos, con mitad o tercera parte del gasto y con los terrenos de construcción si fueren del Concejo o de Propios.”



    La Iglesia encontró aquí la excusa perfecta para sabotear esta Orden, contraria a sus intereses, alegando siempre falta de fondos para ejecutar las obras, motivo por el cual, como norma general, en casi toda España, la construcción de cementerios extramuros de los núcleos urbanos no se ejecutaría hasta bien entrado el siglo XIX. Además, contó con la oposición de muchos feligreses, principalmente las clases adineradas o pudientes, que eran quienes se enterraban en capillas y tumbas propias dentro de las iglesias, obstaculizando la implantación de esta medida.

    A raíz de la promulgación de la Real Cédula, en nuestra localidad, todos los enterramientos pasaron a tener lugar únicamente en la Parroquia, y solo en casos excepcionales, como la epidemia de fiebre amarilla de 1800, se recurrió a enterramientos, de carácter colectivo, junto a la ermita de San Antonio, motivados tanto por la falta de sepulturas ante la avalancha de fallecidos, como por el carácter infeccioso de la epidemia. Este uso esporádico ha hecho suponer a algunos la coexistencia sostenida de ambos cementerios y que en Alcalá fueran unos adelantados a su época, aplicando esta medida ilustrada antes del cambio de siglo, lo cual no es cierto. [1]

    La instauración del conocido como Trienio liberal o Constitucional propiciará el impulso definitivo para la construcción de un nuevo cementerio extramuros.

    El 6 de marzo de 1821, el Jefe Superior político de la Provincia, dirige un oficio al ayuntamiento alcalaíno conteniendo una Orden del Rey de 23 de febrero, para que las autoridades civiles y eclesiásticas, se pusiesen de acuerdo para la construcción de cementerios. El 18 de marzo se reúnen los miembros del ayuntamiento, entre cuyas filas se hallaban dos capitanes retirados, el alcalde, D. José María Lugo y el síndico, D. Manuel de Soto y Valderrama, con la Junta de Sanidad para debatir sobre el asunto, acordando lo siguiente:

“Que respecto a que el actual Ayuntam.to y Junta de Sanidad no tenia en la materia todos los conocimientos y antecedentes que devian prestarle el mejor acierto en su resolución; con objeto a adquirirlos y a cumplir exacta y puntualmte lo dispuesto por S. M. se hacia indispensable nombrar como lo hicieron una comisión compuesta de Yndividuos de ambas corporaciones que lo fueron del seno del Ayuntamiento los Rexidores Dn Franco de Salas Sánchez y Dn Domingo Muñoz y por la Junta de Sanidad Dn Vicente de la Xara Cura Párroco mas antiguo y los Médicos Titulares Dn Jose Sanchez y Dn José Rodríguez, los quales en unión y cada uno según sus conocim.tos y los qe puedan tomar en el particular, presenten su dictamen sobre las bases siguientes = 1.ª Si es útil o perjudicial continuar enterrando los cadáveres en el Panteon que se halla en uso en el dia y confina con la Ygª Parroquial describiendo su situación local, si esta es estensiva o no si goza igualmte de ventilación y si sus álitos o miasmas pútridas pueden ocasionar a la salud publica en algunas de las estaciones del año enfermedades epidémicas. = 2.ª Si en el caso de no acomodar sus continuación por ser perjudicial a la salud, que sitio o parage fuera de la Poblacion encuentra la comisión a propósito para construir un nuevo cementerio, que reuna las circunstancias de ventilación, comodidad, y fácil su construcción sin mayores gastos = 3.ª y ultima, espresará asi mismo la comisión si es conveniente y gradua de utilidad y combeniencia a la salud publica, en el caso de no combenir la continuación del citado Panteon, en que este sea desechado y ventilado con las aguas y vientos que produce la estación actual a fin de que quando lleguen las calores se hallan disipado los malos olores y miasmas pútridas que en él se conservan y qe habrán producido los cadáveres epidémicos qe en él se enterraron en el año anterior; Queda al cargo de la comisión extender su dictamen a todo quanto advierta conforme a desempeñar exacta y juntamente el interesante objeto puesto a su cuidado. El presente secretario que lo es de ambas corporaciones sacará testimonio de este acta, y formará el oportuno Expedte en donde anotará todo lo que por aquella se actuare, dando cuenta a el Ayuntmto de su resultado para en su vista deliberar lo conveniente.” [2]

    Esta comisión se tomó su tiempo para estudiar a conciencia el tema, y hasta mediados de junio no entregó sus conclusiones al ayuntamiento, que lo examinó en el cabildo del día 17:

“Que desde luego se construya el referido cementerio en el sitio y llano de la Ermita de Sn Vicente que designa la comisión extramuros de esta villa con la posible brevedad a efecto de que quando se aproxime la estación peligrosa en qe tal vez pueda renacer el contajio qe se padecio en esta villa en el año anterior, se halle ya aquel en estado de usarlo y qe se ponga testimonio en el expte de este acuerdo” [3]

    Un mes más tarde, los regidores establecen las condiciones para la subasta de la obra de construcción el nuevo cementerio:

“Prim.ª Que la obra se haga por un tanto sacándose a pura subasta y admitiendo la persona que se obligare a hacerla con mas beneficio.

2.ª Que la persona a quien se le remate dha obra ha de hacer anticipando una finca qe dará de fianza que equivalga a la cantidad de quatro mil rs o en su defecto persona abonada:

tercera: Que la altura de la cerca ha de ser precisamente de quatro varas fuera del cemiento con la Albardilla y que el grueso del cemiento ha de tener dos tercias, y fuera del cemiento veinte pulgadas:

Quarta: Que se ha de formar Escra por el Postor bajo las condiciones que quedan estipuladas y las demás que el caballero Rexidor Dn Domingo Muñoz considere justas poner al tiempo del contrato a cuyo efecto se le autoriza por este cuerpo en toda forma para que asista y presente la obra pagándole al mismo la correspte dieta:

Quinta y ultima: Que el remate de la subasta se ha de finalizar en el domingo veinte y dos del corriente formandose al intento los correspondientes Edictos que se publicarán y fixaran en los términos acostumbrados pª inteligencia del público” [4]

    Efectivamente, el día 22 tuvo lugar la subasta, escogiéndose la propuesta de Francisco Escalona:

“haviendose presentado Franco Escalona Maestro Alarife del Publico y habiendo tratado y conferenciado sobre las bases con qe se ha de formar dho sementerio, se acordó formalizar Esra. (escritura) con dho Escalona bajo las condiciones qe resultan del Pliego formado a el intento qe se unirá a esta continuación.” [5]

    Sin embargo, este proyecto, como sucediera en otros muchos lugares, como dijimos anteriormente, contó con la oposición de algunos vecinos y feligreses, que, capitaneados por D. Alonso Delgado de Mendoza, que, en vez de quejarse al ayuntamiento, dirigieron directamente un escrito al Jefe Superior Político de la Provincia denunciando el procedimiento seguido por los regidores y la Junta local de Sanidad. Cabildo y Junta acordaron que los maestros alarifes municipales hicieran un reconocimiento y elaboraran un informe, que junto con el expediente formado para la construcción, se enviase al Jefe Superior para que éste tomase la decisión que creyese oportuna. [6]

    Mientras se esperaba la resolución e las instancias superiores, la obra del cementerio continuó, hallándose finalizada a principios de septiembre, pues el día 12 los regidores acordaron inspeccionarla para saldar cuentas con el maestro de obra:

“En este acto se hizo presente por el Sr Presidente hallarse finalizada las paredes que se han construido para formar el nuevo cementerio y que el Maestro encargado en dha obra Franco Escalona exijia de su mrd. Se nombrase comisión pr el Ayuntamto para que pasase a reconocer y medir las varas de pared qe se habían fabricado para que tirada la cuenta se le acabase de pagar, y enterados los Sres concurrentes unanimemte acordaron: nombrar para individuos que evaquen dha comisión y den cuenta de su resultado a este cuerpo a los Sres Dn Jose Ramos Alcalde segdo y Dn Franco de Salas Regidor quinto, Dn Domingo Muñoz, Rexidor sesto y Dn Agustín Corona sindico segundo los quales hallándose presentes aceptaron su comisión.” [7]

    Esta comisión hizo su trabajo y tan solo cuatro días más tarde, presentó las cuentas definitivas del coste de la obra del nuevo cementerio, 21476 reales:

“…se expresó a ver medido a presencia de los demás compañeros dhas paredes, las quales con inclusión de los cimientos contenían el numero de ochocientas veinte y seis varas cubicas, las quales a precio cada vara de veinte y seis rs importa la cantidad de veinte y un mil quatrocientos setenta y seis rs vn de todo lo qual inteligenciados los Sres concurrentes unánimes acordaron: aprobar como desde luego aprobaban dha obra dándola por bien hecha y a su satisfacción, con el numero de varas cubicas que arrojan y la cantidad de rs que importa por estar bien jirada la cuenta, y por la qual se espida el corresponte libramiento…”

    Acto seguido, se acordó hacer un camino de acceso desde el casco urbano, a la altura del Postigo de la Puerta Nueva, indemnizando a los propietarios de huertos que ocupaban los terrenos por donde debía de construirse la calzada:

“…continuándose la obra de desmonte y apertura de caminos de dho Cementerio haciendo estos por el paraje o sitio que denominan la Puerta nueba y camino de Sn Jose, sin embargo de estar estos ejidos y caminos interceptados por Manuel Guerrero y Juan Mª Cillero con cierta cerca dentro de la qual han formado algunas plantaciones de legumbres y arbolillos frutales, el primero arbitrariamente y el segundo por concesión de los anteriores Ayuntamtos; en cuya virtud, y teniendo el actual presente de que la concesión hecha al Juan Mª Cillero fue impremeditada y sin facultades el Ayuntamto para borrar y destruir un camino publico destinándolo y reduciéndolo a propiedad particular impidiendo el uso común igualmte determinó esta corporación que por los citados parajes se abra uno de los caminos que han de servir para llevar los cadáveres al nuevo cementerio, mediante ser y resultar un bien publico para lo qual y antes de principiarse los trabajos para la formación de dho caminos se proceda al justiprecio y valoración de los arbolillos y legumbres que puedan destruirse y que se hallen situadas en el paraje por donde se halla de abrir dho camino, y cuyo justiprecio se practique pr los caballeros digo por los Peritos de Huertas de la villa y la cantidad de rs que arroje se anote por diligª y declaran qe aquellos hagan, a esta continuación, la qual se le abone al Juan Mª Sillero por el Ayuntamto que le concedió el terreno de que queda hecha espresion el qual es responsable a un abono para lo qual se le libre el oportuno certificado de este acuerdo y qe instruya la demanda qe tenga por conveniente” [8]

    La Diputación provincial trataría la instancia de D. Alonso Delgado de Mendoza y otros vecinos en la sesión del 20 de septiembre, llegando a la conclusión de que “con los informes dados por el Ayuntamiento de Alcalá, estimó que los requisitos que contiene este espediente caracterizan de legal la totalidad de sus actuaciones y observada en ellas la regla segunda del reglamento del ex -Consejo de Castilla de veinte y ocho de junio de mil ochocientos cuatro, y que por consiguiente no hay cargos ni alteraciones que oponer a lo que en este punto resulta.” [9]

    Gracias al acta de Diputación, sabemos que la queja de estos vecinos se basaba en los perjuicios que podía causar la proximidad del cementerio a la población y en el daño que podía causar en la Fuente Juana, muy próxima al mismo. Los regidores provinciales, tras analizar el expediente enviado desde Alcalá, sobre la ubicación entendieron que “la Comision del Ayuntamiento y junta de Sanidad han elegido para el cementerio el único sitio menos malo o mas al propósito” mientras que sobre la citada Fuente desecharon la protesta porque “porque el agua de la fuente Juana no es potable ni sirve mas que para usos inmundos y porque de cualquier modo dista del cementerio como cien varas compuesta de una errifa que impide la filtración.” 

    En definida, desde Diputación no solo instaron al ayuntamiento a concluir el cementerio sin que nadie le estorbe, sino que además le ordenaba que una vez que esté en funcionamiento el nuevo cementerio, “se inutilice el panteón que ecsiste contra las ordenes antiguas y modernas, contra las reglas de salud pública, contra el interés general tal vez por el interés particular, y contra el interés general tal vez por el interés particular, y contra todos los principios de justicia y de ilustración…”

    Pero, además, lanzó una seria advertencia para los que intentaban frenar la construcción del nuevo Panteón: “si los opositores se obstinaren todavía en reproducir sus quejas, se envié una comisión que ecsamine la materia y dé el correspondiente informe, y si resultase que las quejas son infundadas, las dietas y gastos sean a cargo de los promotores, los cuales paguen además una multa de mil ducados para invertirla en el mismo cementerio.”

    Recibido en Alcalá el dictamen de la Diputación, fueron citados los opositores ante los miembros del ayuntamiento y Junta de Sanidad el día 6 de octubre para comunicarles la resolución de la entidad provincial. No sabemos el número de firmantes de la queja, pero sí que este día faltaron cinco para oír dicha resolución, abandonando tras ello las Casas Consistoriales. Acto seguido, se acordó escribir al Obispo para que delegase en un sacerdote de la villa para que, lo antes posible, se inutilizase el Panteón viejo “en beneficio de la Salud publica… con el laudable fin de que se sofoquen los miasmas pútridos que exala en el dia aquel.” [10]

    En el mismo sentido, se envió otro escrito al Vicario de la Parroquia, Francisco Javier de Medina, quien respondió el día 9 que no podía demoler el Panteón hasta que se descompusieran los cadáveres allí enterrados:

“no puedo acceder a ello, en atención a que haviendose Escaseado las sepulturas, fue presiso hacer uso de los cañones, y son tantos los cadáveres, que se hallan pr consumir qe luego que se arruinen, serán tantos los miasmas Putridos que Exalen que podra mui bien acarrear un gravisimo perjuicio a esta población.” [11]

    Alegó además que el derribo podía ejecutarse pasado algún tiempo y siempre que el Obispo lo autorizase.

    Solo faltaba bendecir el nuevo cementerio, hecho que se produjo el día 10 de octubre de 1821, justo antes del primer enterramiento que se produjo en el mismo. Le cup el “honor” a Francisco Manuel Moreno González:

“En la villa de Alcalá de los Gazules, en diez de octubre, de mil ochocientos veinte y uno; Se enterró en el Panteón nuevo, fabricado por orden de la Exma. Junta Provincial junto la Iglesia del Señor Sn Vicente, extra muros de esta villa Antonio Manuel, hijo legitimo de Jose Moreno y de Maria de la Soledad Gonzalez, naturales de esta misma villa; y lo firmo, como Cura = Br Dn Vicente Roa” [12]

    El ultimo entierro en el viejo cementerio se produjo seis días antes, el 4 de octubre y fue el de María Josefa Gata, natural de San Fernando, esposa del italiano Jorge Rapeto.



    El 11 de octubre, el cabildo municipal y la Junta de Sanidad examinaron el escrito del Vicario parroquial negándose a demoler el cementerio viejo, acordando “que el Ayuntamto se prestaría a hacer los gastos que fuesen necesarios para que se cumpliese debidamente lo mandado pr la Superioridad, pues de ello se seguía beneficio a la Salud publica”

    Estando presentes los médicos titulares de la villa, José Sánchez Aznar y José Rodríguez, como integrantes de la Junta de Sanidad, se les pidió su parecer sobre el tema, quienes argumentaron lo siguiente:

“Estrañan los Facultativos que el Sr Vicario de quien dimana el oficio que da margen a esta Junta se oponga con sus reflexiones a las determinaciones de ella y de las Superiores de la Provincia por no ser esta una atribución qe le compete, y por tanto, y porque su dicho se halla en contradicion con lo que se ha espuesto en esta misma Junta, a cerca de los cadáveres insepultos que estan puestos a desecacion en el campo Santo que llaman y esta junto a la Sacristia de la Parroquial; desde luego devian de manifestar y manifestaron son ilusorias y aparentes las razones que se espresan para impedir la pronta y total demolición del antiguo Panteon; no haciendose en toda esta operación otra cosa que cumplir las ordenes de la Superioridad y lo acordado por esta Junta anteriormente Deviendo añadir por conclusión que después de arruinado por los zimientos todo lo que dice relación a la parte interior de sobre dicho Edificio, las maderas que se estraigan de sus techos, como partes las mas infectadas deben servir para hogueras que devan formarse sobre los montones de Escombros que resulten de esta operación” [13]

    Ambas corporaciones decidieron enviar el oficio del Vicario y los antecedentes al presidente de la Diputación provincial para su conocimiento.

    Esta documentación sería revisada en la sesión que celebró la Diputación el 19 de octubre, y al ver que el propio Vicario reconocía que se había saltado las leyes, ordenaron se notificara al Obispo “para que dé orden terminante al Vicario eclesiástico de Alcalá a fin de que se lleve a efecto la inutilización del panteón para que cesen los males que deben temerse de la sepelicion de cadáveres que según el oficio del mismo Vicario se ha hecho en los cañones y sitios donde no era debido.”

    Además, agradecieron los diputados provinciales el celo que había llevado el ayuntamiento de Alcalá en la construcción del cementerio para desterrar “el irreligioso y perjudicial abuso de enterrar en poblado, efecto de la preocupación y del interés.” [14]

    Seis días más tarde, los regidores Francisco Cantero y Domingo Muñoz presentaron las cuentas de “acavar de perfeccionar las paredes del nuevo cementerio hechandole su albardilla, peana y demás, e igualmte el desmonte del terreno qe se contiene dentro de dho. cementerio y empedrijo de la calzada y caminos abiertos pª ir a él” que ascendían a 15545,19 reales de vellón. [15]

    El día 28 se recibió un oficio del Jefe Superior Político notificando el envío de otro al Obispo para que ordenase la demolición del Panteón viejo. [16]

    Justo un año después, el 18 de octubre de 1822, el Jefe superior Político pidió al ayuntamiento que se enviase un cuestionario a la Diputación provincial sobre la existencia de cementerios, los recursos destinados a su mantenimientos y otras circunstancias. Los regidores alcalaínos, gran parte de los cuales no pertenecían al ayuntamiento del año anterior, cuando se construyó el cementerio, trataron el asunto en la sesión del día 26, donde el alcalde, D. Antonio de Velasco, valoró muy negativamente el cementerio construido, no sabemos con qué intereses, porque hizo una exposición tergiversando la realidad:

“en este Pueblo en sus inmediaciones se formó en el año ppº un sementerio q su localidad lo encuentra perjudicial al común de vecinos, pues qe los vientos introducen en los mismos los miasmas qe exalan los cadáveres.”

    Todos sabemos que el viento predominante en Alcalá es el de levante, y en menor medida, el de poniente, y que ambos vientos lo que harían sería alejar cualquier partícula del casco urbano, que se encuentra ubicado al sur del cementerio en su mayor parte.

    Del mismo modo, se quejó de los malos olores que se percibían junto al cementerio:

“Que igualmte lo conseptua defectuoso por qe hallándose cituado en un llano al qe domina mucha parte del Pueblo y con particularidad el paseo de la Coracha, es provado y constatado qe al tiempo de arrojar los cadáveres desde la caxa a la sepultura, se les advierte sus (¿?) pr la corta distancia qe media, como su mrd. mismo lo a presenciado pr diferentes ocasiones, hallándose en referido sitio en compañía de otros varios ciudadanos”

    No sabemos a qué paseo se refiere, pues prácticamente hoy día, la Coracha sigue siendo un cerro descampado. De todas formas, este argumento no se sustenta, porque el propio alcalde está reconociendo que los malos olores se perciben cuando los cadáveres son traspasados a la tumba, no cuando llevan varios días enterrados.

    Vuelve a remarcar, como ya hicieran los vecinos que se quejaron antes de la construcción de ser un terreno pedregoso no apto para enterramientos:

“Que del propio modo lo encuentra defectuoso pr qe hallándose situado sobre un terreno pedregoso es claro no pueden profundizarse las sepulturas lo suficiente a qe queden bien cubiertos los referidos cadáveres como a sucedido y esta susediendo actualmte”

    Tampoco falta el tema de la contaminación del agua de la Fuente Juana:

“Que igualmte lo conseptua perjudicial pr qe hallándose debajo del serro qe forma la llanura del sementerio una fuente de cuyas Aguas se surtia parte de la Poblacion a quedado sin uso pr la cinscunstª de hallarse encima dho sementerio”

    Seguramente desconocía que aquellas aguas estaban declaradas como no potables.

    Asimismo pidió el derribo del cementerio y la construcción de otro, proponiendo el modo de costearlo:

“se sirva providenciar la destrucción de dho sementerio, y formación de otro qe proporcione mayores bentajas, y menos perjuicios a la salud Publica pª cuyo costo desde luego puede advitrarse si merece su supr aprobación, el edificio donde se custodiaba el trigo del Posito propio donde se custodiaba el trigo del Posito propio de esta villa, vendido a publica subasta, con cuyo producto se cubrira aquel y otras atenciones precisas e indispensables.”

    El alcalde segundo, José Jiménez, los regidores Francisco Gutiérrez, Domingo Marín, Juan Sánchez Muñoz, Cristobal Carrillo, Gerónimo Briones y los síndicos Fernando Villanueva y Agustín Corona, votaron a favor de la exposición del alcalde, mientras que Francisco de Salas, Domingo Muñoz y Francisco Cantero votaron en contra, porque entendían que la construcción del cementerio se había hecho ajustada a la ley:

“manifestaron qe mediante a qe pª la construcción de dho sementerio se tomaron las nociones y conocimtos debidos en vrd. (virtud) de orden de la Exma. Dipn Provl donde constará esta verdad y la (Dipn) prestó su aprobación, debia seguir el mismo sementerio, añadiéndose pr el Dn Domingo Muñoz, qe como director qe fue de dha obra encontró sólido el terreno pr varias escabaciones qe hizo, y qe en quanto su publicidad y salubridad no puede exponer cosa alguna en contrario de lo qe a insinuado el Sr Presidte.” [17]

    Evidentemente, la propuesta del alcalde y varios regidores de demoler el cementerio, fue desechada por la Diputación, pues ahí continua, en el mismo sitio, justo 201 años después, recién cumplidos el día 10 de octubre, viendo pasar la vida, o la muerte, según se mire.



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sábado, 8 de octubre de 2022

Historia de la construcción del antiguo puente del Prado sobre el río Barbate (y III)

 




    Pero la prueba definitiva que demuestra que el puente construido por Juan de Noriega no estuvo bien ejecutado, o que los materiales utilizados no fueron los más idóneos, es que, pasados tan solo once años de su construcción, en agosto de 1583, Fernando Bravo de Trujillo, síndico personero de la villa, consigue una provisión real autorizando la celebración de un cabildo abierto, es decir, con la participación de los vecinos, para aprobar destinar recursos para la construcción de un nuevo puente. [30]

    Efectivamente, el domingo 11 de septiembre tiene lugar dicho cabildo abierto en el que los vecinos aprobaron arrendar el Prado de caballos, llamado del Tamejón, situado entre el rio Barbate y el Fraja “y d lo q rentase y resultase se faga en el rio de barbate una puente atenta la necesidad q della ay por ser el benº (beneficio) q de la dha puente resulta grande y a los veziºs desta villa y jente pasajera…” [31]

    Al día siguiente, los regidores deciden que esa misma tarde se parta en busca de un medidor para que mida y divida el prado en suertes, con objeto de celebrar el remate de las mismas el 21 de septiembre, día de San Mateo, siendo el arrendamiento por el tiempo de tres años “atenta la costa q a de tener la dha puente”

    En fecha indeterminada, que no ha quedado recogida en actas, debe producirse el remate de la obra y el inicio de la misma, pero debido a una serie de circunstancias, los trabajos de construcción del puente sufrirán un retraso. El primer obstáculo se produce en agosto de 1585, cuando los regidores, al haber fallecido el alarife que iba a dirigir los trabajos, Juan de Esquivel, deciden tomar cuentas con las personas que fueron fiadores del mismo. [32]

    Pero los problemas no terminan aquí, pues los ingresos por el arrendamiento del Prado de caballos se encontraban paralizados debido a un pleito que se había entablado con los labradores que arrendaron dicho Prado. Un juez de la Real Chancillería de Granada había dictado sentencia y para continuar con el arrendamiento era necesario conseguir una nueva licencia del rey, pero resulta que la documentación necesaria para solicitarla, [33] estaba en poder del escribano público de esta villa Juan de Mondragón, el cual se encontraba, por causas que desconocemos, preso en la cárcel de dicha Chancillería. Su ayudante había buscado dicha documentación en su bufete y al no encontrarla, el cabildo se ve obligado el 2 de septiembre a mandar un hombre a Granada para hablar con el escribano “para que declare donde se fallen las dhas provisiones y las tiene” [34]

    En el mismo cabildo, en un intento por proseguir con la obra, se nombra a los regidores Juan Martín de Toledo y Fernando Díaz Cantillo como diputados para que vean las escrituras otorgadas y las obligaciones de los fiadores. [35] Sin embargo, estos no debieron aceptar el encargo, pues el día 29 se nombran nuevos diputados a D. Antonio Altamirano, alguacil mayor y al regidor Diego Cano de Sotomayor para que se prosiga y junten los materiales para la obra. [36]

    Un año más tarde, la obra está parada o continua a un ritmo muy lento, pues en junio de 1586, los fiadores de los maestros Juan de Esquivel y Luis Sánchez, piden más dinero, encontrándose con la negativa del cabildo alegando no haber cumplido con las condiciones del remate que se hizo “pues no an traído ninguna oficial ni se a entendido lo q la obra de la dha puente se a gastado” [37]

    El problema de la financiación de la obra continúa a finales de año, puesto que el cabildo se ha visto obligado a utilizar 120 ducados del depósito del puente para enviarlos a Granada para el pleito sobre la Sauceda, [38] desvío que continuará durante el año siguiente, hasta alcanzar la cifra de 700 ducados en noviembre de 1587. [39]

    Lógicamente, al utilizar los fondos que estaban destinados para la construcción del puente, la obra se paraliza, situación en la que se encontrará durante más de una década hasta que en enero de 1601, se decide destinar el dinero de la venta de la bellota del Monte Abajo para reanudar los trabajos y buscar un nuevo albañil:

“En este cavdo se trato que la puente de varvate se a de facer como esta començada a fazer y para que se ponga por obra y se faga por el bien que resulta a todos los vs desta vª y pasageros della y para que se entienda de lo que en necessº para facerla y se saque el dinº de la vª del monte de avajo se pidió a su md el Alcayde corregor desta vª q va a la villa de bejer y trate con alº min (Alonso Martín) el que es alvañil vsº de la dha vª q venga facer la obra y facer Postura en ella y vea lo ques necessº para facerla por ser buen oficial y venido se acordara lo que mas convenga y ansi se acordó por cavdo” [40]

    Sin embargo, esta tentativa por reiniciar la obra, quedará nuevamente abortada, esta vez por un motivo inesperado: la peste. Apenas tres meses después de tomar el acuerdo antedicho, se declara una epidemia de peste en la comarca, que, si bien no afectará a Alcalá, hubo de ponerse guardas en las entradas de la villa, al menos hasta mediados de mayo. Con todo, nuestro pueblo no se librará de dicha epidemia pues nos consta que hubo peste en Alcalá entre enero y julio de 1602.

    Tardará en normalizarse la situación más de un año, hasta que en octubre de 1603 el alguacil mayor, D. Antonio de Trujillo, recuerda a los regidores que hace mucho tiempo que se tomó prestados del depósito del puente 700 ducados para el pleito de la Sauceda, los cuales no se han devuelto a dicho depósito “y por falta dellos la puente no se a fecho …” [41]

    A raíz de esto, el 15 de diciembre, el cabildo vuelve a retomar el tema:

“En este cavildo se trato que por muchos acuerdos de este cabildo de muchos aºs (años) a esta pte se a mandado fazer una puente en el Rio de barvate por los grandes daños e inconvenientes que dello Resulta a los vs desta vª y caminantes y de serviº de las labores y heredades del termino desta villa y la dha puente a muchos as que esta començada a fazer y no se a proseguido por no aver dineros en este concejo Para la fazer y para que tengan cumplido efecto y la dha puente se faga se acordó e mando que la dha puente se acave de fazer de todo punto como esta mandado conforme a las condiciones fechas en esta obra y las demas q fueren necesarias de se fazer para la buena fabrica de la dha obra y puente la qual se a de fazer de los bienes y maravedíes q pareciere aver de la rª (renta) que fuero para fazer la dha obra qstan mandado depositar de los bie (bienes) de este qº para el dho efecto y lo que faltare ansi para las manos ferramientas y manufatura de la dha puente y materiales se a de pagar de los vienes y propios de este concejo” [42]

    Se nombra al alcalde ordinario Diego de los Cameros y al capitán D. Rodrigo de Coronado para que organicen el remate de la obra para el día de Reyes de 1604, quienes lo organizan con a las condiciones en que se hizo el remate anterior, tasando la mano de obra y herramientas en 940 ducados, si bien dicha subasta no tiene lugar en la fecha prevista sino el 4 de abril, quedando desierta, por falta de rematante por entender los oficiales que acuden que el precio tasado es excesivo. [43]

    Ante esta situación, el cabildo decide que, si antes de final de mes se presenta algún oficial que mejore el precio fijado en cien ducados, se le adjudique la obra, dándosele a cuenta setenta ducados.

    Pasado un mes, ante la necesidad de conseguir fondos con los que costear la obra del puente, los regidores acuerdan arrendar las dehesas de El Caracol, Palmicha de la Peña, Notares y Los Santos al mejor postor. [44] A finales de ese mismo mes de mayo, se acuerda sacar a subasta el acarreo de piedra para el puente para que no falte cuando se inicien los trabajos. [45]

    Por fin, en el mes de julio ya se han iniciado las obras “y se van abriendo cimientos para los pilares El uno grande y lo demas que se a de facer” y siendo necesario un oficial para que dirija los trabajos, se nombra al albañil Gabriel Fernández, vecino de Bornos, de quien se tienen buenas referencias. [46]

    Al mes siguiente, se decide arrendar las tierras del Palmitoso, tanto por la falta de dinero para acabar el puente que se está haciendo, como por las usurpaciones que sufre por los vecinos de Jerez, por ser un terreno baldío alejado de la población que no disfrutan los vecinos de Alcalá. [47] En el mismo cabildo se libran 3300 reales a Gaspar Sánchez Lebrija a cuenta de los gastos de la obra del puente. [48]

    A finales de septiembre, cuando las obras estaban aún en fase inicial, se decide modificar el proyecto inicial para adaptarlo a las circunstancias del momento:

“por qto una de las condiciones que se a fecho para la obra de la puente de barbate que el arco principal de en medio de la dha pue de barbate sea de diez varas de gueco y después de fecha la dha condición a parecido que el Rio a Robado mas de una pte que de otra y que para su fortaleça y mas seguridad de la dha pue convie que el dho arco sea de doze varas de gueco y ansi este qº mando que los dhos alvanies fagan el dho arco de las dhas doce varas de gueco y que después de fecho se les pagara por demasia lo que declarasen por demasia por los alarifes que se nonbraren ansi en el arco como en el picar y en lo alto del…” [49] Aprovechando esta modificación, se le libran a Gaspar Sánchez Lebrija otros 50 ducados a cuenta de los gastos.

    No consta la fecha de finalización de la obra de construcción del puente sobre el río Barbate, que debió ser con anterioridad a agosto de 1610, fecha en que el cabildo finiquita las cuentas con Francisco Román, que fue depositario de los fondos de dicha obra, a quien se le pagan 6000 reales a cuenta “por su trabajo y ocupación de la dha administración y deposito” y otros 1000 reales al escribano por ocuparse en las cuentas de la obra, cartas de pago y otras cosas. [50]

    Ya con el puente terminado, en octubre de dicho año, se reutiliza la madera de la obra para otros menesteres, en este caso para hacer unas puertas para el Cabildo:

“que se faga de la madera de la cinbra de la puente unas puertas para la entrada de la sala del cavº ¿? y un bufete para el cavº…” [51]

    En los años siguientes son frecuentes las revisiones para reparación de desperfectos, como ocurre en 1612, cuando se ordena reparar los ladrillos del arco mayor porque con “las cabalgaduras que por ella pasan de que la dha puente corre detrimento y es necesº repararla” [52] y en 1621, al arrimarse el río al ojo seco, “comiendo la vega”, obligando a encauzar el caudal hacia el “ojo grande” [53]

    Pero quizás el dato más interesante lo hallamos en un cabildo de octubre en 1626, tanto por mencionarse la necesidad de realizar obras de reparación del puente de cierta importancia, hasta el punto de pregonarse en la comarca el remate de dichas obras, como porque se confirma el coste que tuvo la construcción del mismo:

“se trato que la puente de barbate se va ya cayendo y que costo mas de tres mil ducados en ello y porque es nesº de reparla y adobarle todo lo que tiene necs de ¿? y enpedrarla y levantarla de todo lo necesario…” [54]

    Es importante además resaltar, porque se refiere a otro de los elementos que se suelen citar como de origen romano, que en 1612 los regidores deciden empedrar el camino o calzada entre el puente del Barbate y el del Fraja porque en invierno está impracticable:

“se trato que en tiempo de invierno no se puede pasar por el prado respeto de apearse las cabalgaduras y se a acordado por este cavº en años pasados que se faga un aRecife desde el rio de barvate hasta el de fraja por la misma calçada y para ello se acordó y mando que se faga el dho aRecife y calçada de un rio a otro” [55]

    Resumiendo, entre 1571 y 1572 se construye un puente de madera y piedra. En 1585 se inicia la construcción de otro, que no llega a concluirse por falta de fondos. Y finalmente, se construye otro entre 1604 y 1610

    Para concluir, conocemos la existencia de cuatro puentes sobre el río Barbate, si aceptamos la teoría que sostiene que los restos que se conservan en el Prado son romanos, teoría que por cierto en lo único en que se basa es en documentación del siglo XIX en que se menciona la existencia de un puente antiquísimo inservible, que ni siquiera refieren dichos documentos su origen romano. Uno es el que sigue en servicio en la actualidad construido en 1815 para reemplazar precisamente a ese inservible. Por lo tanto, queda dilucidar si los restos que se conservan en la zona pertenecen al romano, al que se construyó en 1571 o al que se edificó en 1604. Si son romanos, ¿Dónde están los restos de los otros dos? ¿se conservaron los restos romanos y no los de los otros posteriores? ¿Acaso no es más lógico pensar que si hubiesen existido los restos de un puente romano en el Prado, se hubiese reutilizado la piedra para la construcción de los otros, como ocurrió con la del puente de Fraja, donde se utilizó la piedra de un antiguo tejar, en vez de encarecer los costes trayendo la piedra desde distintos lugares del término? ¿Se preocupaban hace cuatro siglos y medio en la conservación del patrimonio, si hace apenas cuatro décadas no hubo ningún reparo en demoler lo que quedaba del supuesto puente romano?

    Seamos serios. Creo que es loable engrandecer nuestra Historia, con el prestigio que da decir que se conservan en nuestro término restos romanos de tal importancia, pero ninguna prueba arqueológica, hasta el momento, ni ninguna prueba documental inclina a pensar en el origen romano del antiguo puente del Prado. No nos hace falta inventarnos nada, porque si algo le sobra a Alcalá, es, sin duda, Historia.

Restos del antiguo puente del Barbate


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NOTAS

[30] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. Legajo 5 Libro 1º (1581-1584). Cabildo del 22 de agosto de 1583. Folio 157.Se le pagan 23 reales que gastó en el proceso.

[31] Ib. Legajo 5. Libro 1º (1581-1584). Cabildo del 12 de septiembre de 1583. Folio 164 y vto.

[32] Ib. Legajo 5. Libro 2º (1585-1589). Cabildo del lunes 5 de agosto de 1585. Folio 34 vto. Para tomar dichas cuentas se nombraron a los regidores Diego Cano Sotomayor y Diego Melchor de la Zila.

[33] Era necesario presentar la provisión de diligencias que se trajo a la villa para arrendar el prado de caballos y la sentencia condenatoria de los labradores del prado.

[34] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. Legajo 5. L. 2º (1585-1589). Cabildo del 2 de sept. de 1585. Folio 41 vto. Y 42

[35] Ib. Cabildo del 2 de sept. de 1585. Folios 42 y 43

[36] Ib. Cabildo  del 29 de sept. de 1585. Folios 53 vto. Y 54. “para que tenga cuidado que se prosiga y se junten los materiales para ello”

[37] Ib. Cabildo del lunes23 de junio de 1586. Folios 151. Los fiadores son Martín Domínguez, Alonso de Morales y Juan de Nunente, todos vecinos de Alcalá

[38Ib. Cabildo del 29 de diciembre de 1586. Folios 207.

[39] Ib. Cabildo del 5 de octubre de 1587. Folios 302 vto. “pa el gasto de la vista de ojos de la sauzeda se tomaron siete sientos duºs poco mas o meºs por libransas q estaban en poder de bie ss mordomo (Vicente Sánchez mayordomo) del consejo como depositario de las rentas del prado…”

[40] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. Legajo 6. (1595-1607). Cabildo del martes 2 de enero de 1601. Folio 382

[41] Ib. Cabildo del lunes 12 de octubre de 1603. Folio 549

[42] Ib. Cabildo del lunes 15 de diciembre de 1603. Folio 561. De pregonar el remate se encargó Francisco Martín, a quien se pagó 30 reales. Cabildo del 29 de marzo. Folio 582

[43] Ib. Cabildo del lunes 5 de abril de 1604. Folio 583

[44] Ib. Cabildo del 27 de mayo de 1604. Folios 590 y vto. El arrendamiento empezaría en San Juan de ese año hasta San Miguel del año siguiente.

[45] Ib. Cabildo del 30 de mayo de 1604. Folio 591. El vecino de Paterna, Diego Santiago, habiendo tenido noticia de que se va a rematar el acarreo de piedra para el puente, ofrece traer cada carretada al precio de real y medio.

[46] Ib. Cabildo del 18 de julio de 1604. Folio 600 vto.

[47] Ib. Cabildo del 2 de agosto de 1604. Folio 603 vto. Y 604

[48] Ib. Cabildo del 2 de agosto de 1604. Folio 604 vto.

[49] Ib. Cabildo del lunes 27 de sept. de 1604. Folio 616 vto. Modificado el ojo central, debe medir en torno a 10 metros.

[50] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. Legajo 7. (1610-1625). Cabildo del 29 de agosto de 1610. Folio 9 vto. Y 10

[51] Ib. Cabildo del viernes 29 de octubre de 1610. Folio 22 vto. El resto de la madera sobrante se le entregó a Diego González de Jódar. (Cabildo del viernes 29 de octubre de 1610. Folio 23)

[52] Ib. Cabildo del 16 de enero de 1612. Folio 110. Y vto.

[53] Ib. Cabildo del 24 de junio de 1621. Folio 682 vto. Y 683. De los trabajos se encargará el alférez mayor D. Antonio de Trujillo.

[54] AMAG. Actas de Sesiones del Ayto. pleno. Legajo 8. (1626-1637). Cabildo del 18 de octubre de 1626. Folio 63 y vto. Se nombraron diputados al capitán D. Melchor de Villegas y al regidor D. Gómez de Ayala.

[55] Ib. (1610-1625). Cabildo del lunes 17 de sept. de 1612. Folio 146 vto. Y 147. Se nombraron diputados a Andrés Benítez de Peña y al capitán Alonso de Coca, fiel ejecutor.


sábado, 1 de octubre de 2022

Alcalá de los Gazules en los mapas antiguos




Ismael Almagro Montes de Oca


    Desde hace más de dos milenios, el hombre ha plasmado en mapas el conocimiento que tenía del medio físico que le rodeaba.

    Vamos a realizar un viaje en el tiempo a través de una serie de mapas, en el que podremos conocer cómo ha ido variando la concepción de la actual provincia de Cádiz y por tanto de la ubicación de Alcalá, con el paso de los años. Podremos ver también algunos errores y cómo se han ido repitiendo y copiando de unos a otros.

    El primero que podemos observar fue publicado en Roma en 1559 con el título “Hispaniae Descriptio” y fue realizado por Vincenzo Luchini. La zona sur de Andalucía está representada de forma bastante diferente a la actualidad, pues el pico de la provincia de Cádiz aparece en el centro. Es destacable que Ronda aparece situada al sur de Alcalá, entre ésta y Algeciras. El río Barbate aparece dibujado con un recoorido muy corto, mientras que cerca de Alcalá pasa un rio que desemboca en la bahía de Cádiz.


    En 1580, Abraham Ortelius publicó en Amberes su “Regni Hispaniae Post Omnium Editiones Locumplessima Descriptio”. Guarda similitudes con el anterior, sobre todo en el dibujo de la zona de la costa desde Cádiz hasta Tarifa, que aparece con un trazo casi recto. En cambio, es más exacto con el río Barbate, pues nacería cerca de Alcalá, aunque también roza Ronda, que vuelve a aparecer al sur de Alcalá.


    En 1584 se volvió a publicar el mismo mapa de Abraham Ortelius, con ligeras variaciones.


    En 1605 se publica en Ámsterdam el mapa “Nova Regni Hispaniae Descriptio” de Willem Janszoon Blaeu. Aparece una línea de división entre el reino de Sevilla y el de Granada, situando a Alcalá en el límite de ambos. La zona de la costa de Cádiz hasta Tarifa ya aparece más bien definida. Conil aparece tierra adentro, mientras Vejer está en línea de costa junto a Barbari, que debe ser Barbate. Algear debe ser Algeciras, aunque lejos de su ubicación real, entre Barbate y Tarifa.


    En 1640, Willem Janszoon Blaeu publicó en Ámsterdam publicó “Granata Et Murcia Regna.”, un mapa de la Costa de Granada en el que aparece casi de refilón la actual provincia de Cádiz, que se representa extremadamente estrecha. Aparece también la división de los reinos y nuevamente se sitúa Ronda al sur de Alcalá.


    En 1641 se publica en París el mapa “Carte Generale D'Espagne et de tous les Royaumes” cuyos autores son Melchor Tavernier y Nicolas Sanson. Se recoge la línea divisoria de los reinos, pero se localiza a Alcalá en el de Granada y más cerca de Setenil y Ronda que de Medina. El rio Barbate no nace en Alcalá sino en Ronda. Como dato curiosos, aparecen al sur de Medina aparece dos localizaciones desconocidas, Nisana y Roba y en la costa, entre Gibraltar y Estepona, Castel de la Ducena (¿Castellar de la frontera?)


    En 1677 publica en roma su mapa “La Spagna”. Alcalá aparece igual de distante de Medina que de Setenil. Nuevamente aparece Nisana y Roba se ha transformado en Rotta. El Castel de la Ducena se ha transformado en Lucena.


    En 1680 Frederick De Wit publica en Ámsterdam el mapa “Accuratissima Totius Regni Hispaniae Tabula” en el que aparecen los mismos errores. Nótese que también se localiza Rota en su ubicación real.


    El mismo año, el mismo autor publica otro mapa, el “Regnorum Castellae, Novae, Andalujsae, Granadae, Valentae, et Murciae Accurata Tabula, in Episcopatus etc”, que es básicamente el mismo pero dividido por obispados. Desaparecen la cordillera montañosa que dividía la provincia de Cádiz y Málaga y aparece otra entre Alcalá y Conil.


    En 1700 se publica en Paris el mapa “Parte Meridional De Las Costas 'D'Españas con Los Reynos de Granada y Andalucia y poblaciones des antiguos Reynos de Cordua de Sevilla y Iaen” de Jean-Baptiste Nolin. Se repiten los mismos errores que en los anteriores. El Rio San Pedro, que desemboca en Puerto Real, pasa por Medina y el río Barbate vuelve a ver acortada su recorrido, pues no llega ni a Nisana.


    En 1703 Nicolas Sanson publica en Paris “Les Estats e la Couronne de Castille, dans les parties plus meridionales de l'Espagne et la ou sont Castille Nouvelle, Andalousie, Grenade, et Murcie”. SE recoge la división episcopal y siguen apareciendo los mismo errores geográficos.


    En 1704 se publica en París el mapa “Les Frontieres D'Espagne et de Protugal, ou se trouve Le Royaume de Portugal Divise en ses cinq Grandes Provinces” Alcalá aparece como de las Gazales y esta muy cerca de Setenil. El rio Barbate nace en Rota.


    En 1720 Johann Baptist Homann publica en Nuremberg el mapa “Regnorum Hispaniae et Portugalliae Tabula Generalis”. Vuelve a contener los mismos errores y como novedad, se pintan los principales caminos.


    El mismo año se publica en Amsterdam “Carte Generale des Royaumes D'Espagne & de Portugal Avec Leurs Principales Divisions” realizado por Reiner y Joshua Ottens. Reinterpreta la zona del istmo de Cádiz, pintándolo como una isla. Se repiten los mismo errores que en los anteriores.


    En 1730 Matthaus Seutter publica en Alemania su “Accurata Designatio Celebris Freti prope Andalusiae Castellum Gibralter inter in Europam et Africam cum circumjacentibus Portubus et Castellis cura et impensis”, un mapa que llama la atención por la proliferación de montañas. Dividido por episcopados, Alcalá aparece aislada, situando a Nisana en el centro de la provincia, comunicada por uno de los pocos caminos existentes con Medina y Ronda.


    Diez años después, 1740, el mismo autor publicó el mapa “Hispania ex Archetypo Roderici Mendez Sylvae et variis Relationibus manu scriptis et impressis hujus Regni” que guarda muy pocas similitudes con el anterior, pues han desaparecido las montañas, Nisana y Rota. Alcalá vuelva a estar más cerca de Setenil que de Medina.


    En 1744 Emanuel Bowen publica en Londres el mapa “A New & Accurate Map of Spain and Portugal” en el que la silueta de la provincia se va pareciendo más a como se representa en la actualidad. Alcalá se ha convertido en "Alcalda" y llama la atención la enorme distancia existente entre Medina y nuestra localidad, donde nace un rio que desemboca en la bahía de Cádiz.


    En 1757 es Gilles Robert de Vaugondy el que publica en París el mapa titulado “Partie Meridionale Des Etats de Castille ou se trouvent La Castille Nlle., L'Estremadure, L'Andalousie, Les Royaumes De Grenade et De Murcie” que parece estar inspirado en otros más antiguos, pues vuelven a repetirse los mismos errores: Nisana, Rota, Castel de Lucena. Como novedad, aparece San Roque.


    En 1776 se publica en Venecia el mapa de Antonio Zatta “Andalusia e Granada Di Novissima Projezione” donde se menciona a Alcalá como de los “Ganzules” término usado en documentos muy antiguos. Los accidentes geográficos de la costa aparecen mejor definidos que en otros mapas anteriores, pero llama la atención un rio que nace en Alcalá y desemboca en Estepona.


    En 1794 se publica en Londres el mapa “A New Map of the Kingdoms of Spain and Portugal with Their Principal Divisons” de Laurie & Whittle, que resulta poco detallado, comparándolo con otros anteriores, y aunque es más esquemático, empieza a haber un conocimiento más exacto del territorio, apareciendo por primera vez la laguna de la Janda, siendo también más exacto en el discurrir de los ríos, aunque el Barbate nazca en Medina.


    En 1799 Pierre Gilles Chanclaire y Deme Mentelle publican en París “Carte D'Espagne et de Portugal en Neuf Feuilles”, un mapa mucho más detallado, donde incluso aparece el río Álamo, Casasviejas, el monasterio de El Cuervo, Paterna o Torre Estrella.


    En 1807 se publica en Londres el mapa “A New Map of Spain and Portugal, Divided into Their Respective Kingdoms & Provinces” cuyo autor es John Cary, que parece inspirado en el anterior, pues recoge los mismos lugares mencionados antes.


    En 1810 es Tomás López el que publica en Valencia “Mapa de España y Portugal Al Ex. S. Marqués de la Romana” que parece ser una copia exacta del publicado por Pierre Gilles Chanclaire y Deme Mentelle en 1799.


    En 1831 el Catastro Real de Francia publica en París el “Mapa Civil y Militar De España y Portugal, con la nueva División en Distritos, Enriquecido de los planes Particulares de 34 Ciudades y puertos principales”, en el que se plasmaría todo el conocimiento obtenido por el ejército francés en su invasión a España, reproduciéndose la orografía del terreno.


    En 1840 James Wyld publica en Londres su mapa de España y Portugal.


    En 1840 es John Arrowsmith el que publica en Londres su mapa de España y Portugal.


    En 1860 F.A. Garnier publica en París el mapa “España y Portugal” que es el primero que hemos visto que contiene la división por provincias instaurada en 1833 en el que aparece Alcalá , aunque es muy esquemático.


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