sábado, 29 de mayo de 2021

Transportes Reyes


Artículo publicado en la Revista de Apuntes Históricos 
y de Nuestro Patrimonio 2013


Juan Manuel Muñoz Fdez.-Armenta



       El día 4 de Septiembre de 1994, el camión Nissan Ebro CA-0641 L, conducido por su propietario, Jorge Reyes realizaba su último viaje. Transportaba una carga muy especial. Llevar a la Virgen de los Santos al Santuario para coronación canónica de la misma.

     Siempre que Ntra. Sra. viajaba al pueblo o a la capital (coronación de Ntra. Sra. del Rosario, patrona de Cádiz) se recurría a Transportes Reyes. Tenía el honor y la exclusiva de esos esporádicos viajes.

     Al día siguiente, el 5, el vehículo sería dado de baja, depositado para el desguace y anulada la tarjeta de transporte. Acababa así una empresa genuinamente alcalaína, que durante medio siglo funcionó en Alcalá, dedicada al transporte de mercancías.

     Nace en el año 1943, promovida por Francisco Reyes Guillen, auspiciado por su yerno Juan Gallego Vera. Éste, remitente de carbones, facilitaba transportes diarios a Cádiz y provincia. Por esos años salían de Alcalá, diariamente, cuatro camiones de carbón, con una carga entre 300 y 500 @ por camión (3,400 y 5,750 Kg). Una media de 16 Tn. Diarias. Así que, combinando los portes de carbón con la paquetería y vino de Chiclana (¡30@ diarias. 480 1.!), el negocio no ofrecía dudas.

    El primer vehículo fue un Ford V-8. Se compró en Algeciras. Como anécdota destacar que el intermediario, Juan Sarria, con parte del corretaje, jugó un billete de lotería, comprado en el estanco de Arroyo, resultando premiado con el “gordo”. Así que el Sr. Sarria se construyó el chalet, propiedad actual de los herederos de José María Sánchez.

      En 1948, un hijo de Francisco Reyes Guillen, Francisco Reyes Romero (Curro Reyes), se independiza, y crea con el mismo nombre su propio negocio, asumiendo la misión de corsario. Otro hijo, Jorge Reyes Romero, sigue en la empresa matriz, dedicada al carbón y mercancías en general. Con el declive del carbón, el transporte de ganado ocupó el lugar principal.

La relación de vehículos es la siguiente:

Ford V-8               CA 5341           1943 - 1960
Thames                 M 91667          1960- 1968
Ebro                      CA 55721        1968- 1981
Nissan-Ebro          CA0641L        1981 - 1994

     Como ayudantes estuvieron José Herrera Carballar (“El Cucano” o “El Cuqui” ), quien después estuvo muchos años, hasta su jubilación, como barrendero municipal; y Juan Barrera, hermano de Joaquín “el de los churros”, luego chófer en Transportes Comes.

     En el Ford, se hicieron excursiones a Conil, para visitar la casa que el Beaterío tenía en la ciudad. Las organizaban Lutgarda Romero y María Armenta. La primera casó con D. Manuel Mancilla. Son los padres del actual Hermano Mayor de la Hermandad de la Virgen de los Santos, D. Antonio Mancilla. La segunda matrimonió con D. Manuel Gutiérrez, médico que ejerció en Alcalá, y después Catedrático de Biología en la Facultad de Medicina de Cádiz. Su hijo Crisanto, Doctor en Biología, es un brillantísimo investigador en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.



      Curro Reyes, que seguía con el nombre comercial de Transportes Reyes, tenía la oficina y garaje en Alcalá, al comienzo de la cuesta de Sto. Domingo.

      En Cádiz en la Plaza de San Martín, cerca de la Catedral, en pleno barrio del Pópulo. Sus vehículos fueron:

Dodge               CA 6047
Austtin
Mercedes Benz CA5566
Leyland
Pegaso
Pegaso Comet

      El último coche, fue una furgoneta. Asisten como chóferes-ayudantes Juan Ponce Cabrera (“El Rubio”) y Juan Fernández Reyes (“Japón”). Como ayudante estuvo Asunción Gutiérrez (“El Peque”).

     Complemento de los vehículos a motor, el carro del “Tofi”, Antonio Castellón Pogio, tirado por un burro, repartiendo la mercancía por el pueblo.

     El apelativo cariñoso de “Tofi” le venía de cuando siendo un muchacho, vendía los caramelos “Tofi” de café y leche.

     Hubo otros transportistas anteriores o paralelos. Se recuerdan los siguientes: José Gómez, Antonio Muñoz, Penita, Hnos. Crespo (con dos camiones, un Chevrolet y un Renault), Juan Rodríguez “Burrilla” (con un camión GMC). No pueden quedar atrás los Alex, con su exclusiva ruta por la sierra, de Alcalá - Jimena y Alcalá - Ubrique, cuando la carretera era de piedras sueltas, sin asfaltar.

     Citemos como chófer autónomo, no vinculado a ningún empresario, a Miguel Toledo Andrade (“Maera o Miguel Maera”).

     De este mundo participaban por derecho propio los “cargadores”. Su oficio: Cargar el camión con las seras de carbón. Llenas estas espuertas tenían un peso de 6 a 8 @ (69 a 92 Kg), siendo frecuente que algunas llegasen a las 9 y 10 @ (103,5-115 Kg). Así que estos hombres llevaban sobre la cabeza, sin más protección que una ajada boina, de 70 a más de 100 Kg. Calzaban unas simples alpargatas, faja negra rodeando la cintura y subían a la batea del camión por una tabla cruzada con listones para evitar el resbalón y, una vez arriba, levantaban la sera con ambas manos y, con un impulso “ad hoc”, la dejaban en su sitio. Al buen profesional no había que rectificarle la caiga.

     Había muchos, pero mi recuerdo como homenaje a todos para:

Antonio Barroso                  “Chinchín”
Juan Pizarro Luque              “Porrita”
Francisco Asensio López    “Pajarraco
José Andrade                        José “El Sillero"
Agustín ?
Pedro Richarte                     “Perico Trapo”
Manolillo ?
?                                           “Batata”

      Había otros a quienes no recuerdo. Que en estos vaya mi admiración por su esforzado oficio.

     Muchos aprovechaban los portes de estos vehículos para viajar, con el favor del conductor, hasta Cádiz, para llegar antes de las 8 de la mañana. Especialmente en época de exámenes.

     Jorge Reyes, recuerda entre sus “pasajeros” a D. Antonio Millán Puelles. Tenía que tomar un tren para Madrid. El “Correo” (Transportes Comes) no llegaba en hora, así que fue en un camión de carbón.




EL COCHE DE SEVILLA

      ¡Voy al coche! A ver el “Rápido”. Peculiar explicación dada por algunos, en los años 50, sobre las 3 o 3 1/2 de la tarde. Indicaba “Ir al Bar La Parada: café, tertulia y ver pasar al autobús de línea, procedente de Algeciras con destino Sevilla”. Paraba 10 ó 15 minutos. El pasaje tomaba café, estiraban las piernas o compraba pan.

     Estos coches pertenecían a dos empresas: La Valenciana A.J. (Antonio Jiménez), pintados de rojo, y al Rápido Algeciras, de blanco y en los laterales la leyenda “Autocar Pullman”. Después esta sociedad fue sustituida por Automovilística Bética.

     El servicio para Algeciras salía en Sevilla, de la Estación de Autobuses del Prado, a las 6 ó 7 de la mañana, según fuera verano o invierno, con la idea de enlazar con los barcos a Ceuta. Llegaban a Alcalá unas 3 horas después. El recorrido lo realizaban diariamente de forma alternativa: Un día La Valenciana y otro el Rápido. Por la mañana, Sevilla -Algeciras una empresa, y por la tarde Algeciras - Sevilla, la otra. Si había pasaje, subían a Medina. Con las penurias de los años 40, en verano, la salida de Sevilla era a las 12 de la noche. Llegada a Alcalá a la 4 de la mañana.

     Por la escasez de gasoil o gasolina, los coches funcionaban con “gasógeno”. Dos calderas, puestas en el exterior, en la parte trasera, que permitían obtener un combustible gaseoso a partir del carbón o leña. Era posible una avería, como “irse la junta de culata”. Entre el conductor y los mecánicos del alcalaíno Talleres Parrita desmontaban el motor sustituyendo la pieza.

      Como maletero en nuestro pueblo estaba Perea. Con el ayudante del coche subía a la baca para bajar los bultos y maletas de los viajeros de Alcalá, repartiéndolas a los domicilios. Fijo, esperaba el autobús de Algeciras, un discapacitado mental y físico, cojo con una mano deformada; pero cumplía eficaz y puntualmente, sin fallos, el encargo recibido de recoger todos los días los ejemplares del diario “ESPAÑA”, que traía de Tánger ese coche, para llevarlos al estanco de Nonito, en la calle Rio Verde, para su venta. Al verlo llegar, gritaba: ¡El coche! ¡El coche!, con un sonido “s-ch” alargado. El mismo que usaba al pedir limosna, extendiendo su mano deforme, diciendo “una chica”, “una chica”, 5 céntimos de pst. (0'008 €), la moneda más pequeña en circulación, ocultando en su mente infantil la razón de tan limitada pretensión.

     A esa hora se mandaban a Sevilla las sacas con los royos de películas proyectadas en el pueblo. Por la mañana se recibían las nuevas.

      Dos líneas de La Valenciana, con centro en Alcalá, realizaban a diario, excepto domingos, los trayectos Alcalá-Algeciras-Alcalá y Alcalá-Medina-Jerez-Alcalá. Se les llamaba “la valencianita”. Salían para Jerez a las 6 de la mañana y para Algeciras a las 7. Regresaban por la tarde sobre las 6.




NOTA

Los datos sobre Transportes Reyes se han obtenido en conversaciones con Jorge Reyes Romero y Juan Gallego Reyes. Los del “Coche de Sevilla” son mis recuerdos.

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