sábado, 18 de marzo de 2023

La cuaresma y el pescado




Ismael Almagro Montes de Oca


    Desde los inicios del cristianismo, el miércoles de ceniza comenzaba para los creyentes un periodo de 40 días, la Cuaresma, en que, emulando a Jesucristo, que pasó 40 días en el desierto sin comer ni beber nada, hacían ayuno y se abstenían de comer carne, que estaba considerada como un manjar casi exclusivo para las celebraciones. Durante la Cuaresma y Semana santa, los viernes eran día de penitencia por ser el que murió Jesús, y por tanto no tenía sentido celebrarlo con manjares, sustituyéndolos por verduras y pescado principalmente.

    Esto, que hoy día nos puede parecer hasta incluso ridículo, cobraba especial importancia en siglos pasados, cuando los preceptos religiosos del catolicismo estaban por encima de cualquier ley, de cualquier gobierno o reinado y más en una pequeña villa como Alcalá, a mediados del siglo XVI, por eso no es extraño que los regidores se preocupasen por que no hubiese desabastecimiento de pescado en la Cuaresma, y con varios meses de antelación, como ocurriera en diciembre de 1559, ordenaron una rebaja de impuestos para aquellos vendedores que trajeran pescado:

“sobre precio del pescado

En este cabildo se trato d la necesidad q en esta vª ay d pescado razon d lo poco q viene a ella/ y se acordó q pa q mejor se pºvea de dho pescado y con mejor voluntad los playeros y otros traygan a vender a esta vª se apregone q los q truxeren pescado como boncherones meros o safrios o pescados en rollo o aze(falta papel) salmonetes o besugos q lo puedan vender a los prescios q quisieren y q no se les ponga postura en ello alguna/ y que esto es la voluntad de este cabildo y no mas y q por lo suso dho no se ha visto pagar sus dis (dineros) a los esecutores conforme a la ordenança (ilegible) q el otro pescado se ponga postura como hasta agora se a fecho.” [1]

    Aún más, en otro cabildo posterior, incluso se acordó que fue fuese el propio Concejo quien costease del caudal de Propios la compra de pescado en los puertos costeros, buscándose persona para adquirirlo y venderlo en la villa, sin poder cobrar más que la pescadería:

“En este cabildo sus mds trataron d la falta q en esta villa ay d pescado (¿?) especilmte en la quaresma / y por q es menester y muy nescesario se acordó y mdo (mandó) q este concejo del propio del faga comprar pescado y pargos y tollos en el puerto o en cadiz o donde se hallare y se trayga a esta vª pa la quaresma/ y q traído se fara (¿?) prescio d lo q cobstare y qtas (cuentas) q se fizieren en tráerlo y en lo demás/ y q se venderá (¿?) q ni la pª (pescaderia?) perdonada ni gane mas qesta la dha pª poveyda/ y qe el señor (¿?) mde librar los mrs q a sus md le paresciere pa lo suso dho y haga buscar psona d quien se confiee lo suso dho q lo fara bien con el salario q su md le paresciere” [2]


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NOTAS

[1] ARCHIVO MUNICIPAL ALCALA DE LOS GAZULES. 

[2] Ib.

sábado, 11 de marzo de 2023

Breve crónica de los progresos de Alcalá con el alcalde Galán Caballero




Ismael Almagro Montes de Oca



      José Galán Caballero, natural de Morón de la Frontera (Sevilla) de profesión ayudante de Ingeniería, llega a Alcalá en torno a 1883. Aquí casa en segundas nupcias con una hija del alcalde Francisco Recio Pedrosa y como su suegro, participará en la vida política local, al ser elegido concejal el 12 de diciembre de 1897, aunque no toma posesión de su cargo hasta el 2 de julio del año siguiente, precisamente el día en que ha de elegirse entre los concejales un nuevo alcalde por haber dimitido el 27 de junio anterior el que lo era hasta entonces, Francisco Sánchez Díaz, siendo elegido Galán Caballero por 12 votos y una papeleta en blanco.

     La siguiente crónica alabando su labor al frente del ayuntamiento apareció publicada en el periódico EL RENACIMIENTO cuando llevaba tan solo mes y medio en el cargo:



ECOS DE LA PROVINCIA

ALCALA DE LOS GAZULES

      Hace dos meses escasos que se encargó de la Alcaldía de esta ciudad el Sr. D. José Galán, y ya se ha hecho notar en tan corto espacio, su iniciativa y buen deseo en beneficio de sus administrados, los cuales, no han sabido, de veinte años a la fecha, más que pagar sus recargos y arbitrios municipales, sin conocer en las diferentes administraciones que se han venido sucediendo, más que despilfarros y el enriquecimiento de los que han estado al frente de ellas, y el de sus familias.

     A la influencia y actividad del Sr. Galán, debe ya este pueblo la concesión de un trozo de carretera que, partiendo del pie de la terrible cuesta de Medina, enlaza con la de Chiclana, en el ventorrillo del «Carmen», ahorrando a los viajeros y transitantes en toda clase de vehículos, próximamente dos horas de jornada y las molestias consiguientes. Al mismo tiempo se está reconstruyendo el Matadero público, el empedrado de la calle Real, que es la principal del pueblo, el de la calle de Nuestra Señora de los Santos, que es la primera para la salida al campo y que afluye al mercado de la feria, la cual hacía infinidad de años que se encontraba intransitable, así como la calle Carril Alto, donde se hacía imposible su paso. También creo tiene en proyecto el arrecifado de la pendientísima calzada que desemboca en el Mercado, la traída de las aguas de las fuentes públicas que distan medio kilómetro de la población, al centro de ella, con lo cual proporcionaría a las clases menesterosas un gran servicio que nunca olvidarán; el empedrado de la calle de Sagasta, el ensanche del Cementerio, que es de suma necesidad y otras varias mejoras.

     El alumbrado público es el que deja mucho que desear, pues, en la mayoría de las noches, las luces del único paseo que hoy tiene esta población, sólo son comparables a las candilejas que usaban nuestros antepasados de la Edad Media, y eso cuando se encienden las pocas de que está dotado, ocurriendo repetidas veces que quedan por encender la mitad de ellas, favoreciendo muy poco a la población y mucho menos a su Municipio; pero no dudamos que será atendida esta advertencia y corregida por tan celosa autoridad.

     Adversarios políticos del Sr. Galán, con quien sólo cruzamos nuestro saludo por semestres, unido a nuestra independencia respecto a todo lo que se liga con los asuntos del Municipio, no nos mueve otra idea al escribir estos mal trazados renglones, que el provocar el estímulo, en los que han de regir la administración local, en favor de este desgraciado pueblo, y no en provecho propio, como hasta aquí ha venido sucediendo.

     Siga pues el Sr. Galán la senda emprendida y tendrá el aplauso de estos vecinos, así como la censura cuando incurra en ella, pues estamos decididos a obrar con extricta imparcialidad.

El Corresponsal.

18 Agosto 1898.”[1]


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sábado, 4 de marzo de 2023

EL CLERO DE ALCALÁ DE LOS GAZULES Y SU ENTOR­NO EN EL SIGLO XVIII (II)




 EL ENTORNO DEL CLÉRIGO

       Como hemos indicado en la introducción, familia y allegados, sirvientes, vecinos y compañeros de grupo conforman el universo humano en el que se des­arrolla la vida del clérigo. El estudio más exhaustivo de las cláusulas citadas, en función de dichos grupos, arroja los siguientes resultados:

Familia y allegados

       Este grupo, en el que se incluyen tanto los familiares propiamente dichos como todas aquellas personas con las que el clérigo guarda una relación cuasi fa­miliar, basada en el cariño y la protección, acapara el 54,2% de los legados (12)

       Las sobrinas, beneficiarias del 29,7% del total del grupo, predominando, en los casos en que se declara el estado, las doncellas, huérfanas y viudas; seguidas de los sobrinos, entre los que encontramos también algunos huérfanos y una sép­tima parte de eclesiásticos, que perciben el 28,2%, son los principales legatarios familiares del clérigo. Ellos son, además, los que mayor variedad de legados reci­ben, uno poco de todo lo necesario para sobrevivir: casa, dinero, ganado y mue­bles, sobre todo las sobrinas doncellas o viudas.

       Con porcentajes muy inferiores, pero similares, los hermanos, entre los que aparece sólo un eclesiástico; las primas, con un predominio de las viudas, cuan­do se acredita el estado; las hermanas, algunas viudas y doncellas; y las parien­tas sin determinar, con un 9%, 8,3%, 7,6% y 6,5%, respectivamente.

       Compadres y comadres se encuentran muy equiparados, ya que reciben un 2,5% y 2,8%, respectivamente, de los legados del grupo. Por último, rondando el 1%, encontramos los tíos, tías, cuñados, parientes masculinos sin determinar, ahijados, ahijadas y primos.

       Como vemos, los legados van más en función de la necesidad y el afecto que del sexo y siempre se procura que queden en la misma línea (13). A veces se con­templa la sucesión del legado y la posibilidad de que fallezca el legatario, en cuyo caso puede pasar a los herederos del clérigo, a los descendientes del legatario, a otra persona, casi siempre un hermano del fallecido, si éste no tuviera descen­dencia, a la iglesia o a alguna entidad benéfica.

       En ocasiones, los legados serán efectivos al tomar estado el legatario, pre­tendiendo, de esta forma, que sean más útiles para su porvenir. Por último, se pre­tende una cierta equidad en lo que a la concesión de mandas se refiere, de forma que cuando los legatarios son hermanos entre sí los legados son idénticos, lo cual se aprecia sobre todo con las mandas de dinero y ganado, siendo más frecuente entre sobrinos y sobrinas, aunque, también, a veces, se advierten preferencias o legados en función del sexo (14). Sobrinos y sobrinas serán sus principales legatarios mientras que hermanos y hermanas, como veremos, sus principales herederos.

        Respecto a los albaceas, el 46,8% de los mismos está compuesto por los miembros de este grupo. Dentro del mismo, los hombres se erigen en protago­nistas frente a las mujeres, algo completamente previsible, si tenemos en cuenta la situación de la mujer en el tipo de sociedad que nos ocupa, relegada a las fun­ciones "propias de su sexo", y su índice de alfabetización. (15)

       Entre los componentes masculinos, aparecen en primer lugar los sobrinos, más de la mitad de los cuales son clérigos, representando el 29,3% del total de fami­liares; a éstos siguen, con un porcentaje ligeramente inferior, 26,9%, los hermanos.

       Otros miembros masculinos, cuya incidencia es muchos menor, e incluso anecdótica, en algunos casos, son los tíos, todos clérigos, 2,3%; primos, 1,5%; cuñados, 1,5%; hijos (16), 1,5%; compadres, 0,7%; y padres, también 0,7%.

        Entre las mujeres de la familia, aparecen, en primer lugar, las hermanas, de las que más de una cuarta parte son doncellas o viudas, con un 22,2%. Es posible que al vivir muchas con ellos fueran sus albaceas ideales, pues conocerían todo lo concerniente a sus bienes, deudas, preferencias por ciertos familiares o veci­nos, etc.; a éstas siguen, ya a mayor distancia, las madres, 3,9%; sobrinas, 2,3%; primas, 1,5%; una tía y una comadre. (17)

        En cuanto a la herencia, el 89,2% de los herederos pertenece al grupo de la familia y allegados, lo que no difiere de la tónica general (18), pues el clérigo pre­tende que su patrimonio quede dentro de la familia.

        En este caso, las mujeres resultan ser las principales beneficiarias, hecho completamente explicable, pues la mujer durante el Antiguo Régimen se encuen­tra desprotegida y en inferioridad de condiciones con respecto a los hombres, por lo que necesita un determinado patrimonio para vivir con cierto desahogo, unos medios y una seguridad que los bienes de los clérigos le pueden proporcionar. Además, muchas de estas mujeres, hermanas, sobrinas y primas, sobre todo, vivi­rían con ellos, guardarían sus casas, les asistirían, por lo que se convertirían, como muestra de agradecimiento, en sus principales herederas.

        Dentro de las herederas de la familia, las hermanas (19), una cuarta parte de las cuales son doncellas o viudas, suponen el 37,8% del total del grupo familiar. A éstas siguen, a cierta distancia, las sobrinas, con un 13,7%. Con porcentajes menores, las madres, 5,7%; primas, 2,5%; cuñadas, 1,2%; y ahijadas, 0,6%.

       Entre los varones de la familia encontramos en primer lugar a los hermanos, con un 19,8% del total familiar, seguidos de los sobrinos, el 14,7% de dicho grupo. Con porcentajes mucho menores se encuentran los herederos legítimos: padres, 3,2%; e hijos, 1,2%.

       Según se desprende de estos datos, prima el parentesco sobre el sexo, de forma que heredan primero los hermanos y después los sobrinos. Dentro del pri­mer grado, no obstante, impera el sexo y la necesidad del heredero, pues las her­manas vivirían con ellos, principalmente las doncellas y viudas. En el segundo, entre los sobrinos se aprecia una mayor igualdad, ya que el sexo no seria una cuestión preferente, pues destaca ligeramente el porcentaje de los varones.



NOTAS

(12) Porcentaje similar al que Rey Castelao detecta a fines del siglo XVII entre el clero compostelano, un 56,7%, pero superior al que encuentra García Fernández entre el vallisoletano, 40,7%. REY CAS­TELAO, O.: "El clero urbano compostelano a fines del siglo XVII. Mentalidades y hábitos culturales", La Historia social de Galicia en sus fuentes de protocolos, Santiago de Compostela, Universidad, 1981; y GARCÍA FERNÁNDEZ, M.: Herencia y patrimonio familiar en la Castilla del Antiguo Régimen. Religiosidad, actitudes colectivas y comportamientos económicos. Valladolid, Universidad, 1995.

(13) D. Alonso González Barroso, presbítero beneficiado, manda, para el mayor socorro de sus parientes, que dos partes de casa declaradas las gocen alternativamente por tiempo de un año, bien habitándolas, bien alquilándolas, cuatro sobrinas, dos de ellas doncellas y una viuda, hijas de sus hermanos difuntos, Si alguna fallece entrará en su lugar un sobrino varón. A.H.P.C. Sección Protocolos de Alcalá de los Gazules, Libro 140, folios 22-27.

(14) D. Bartolomé Muñoz Morillo, presbítero beneficiado, tiene un sobrino, su ahijado, criado en su casa y que vive en ella, y una sobrina que le asiste. Ambos reciben legados varios pero a él le deja mayor cantidad de dinero y tierras y a ella, por su parte, plata y alhajas. A.H.P.C., Sección Protocolos de Alcalá de los Gazules, Libro 161, folios 66-73.

(15) DE LA PASCUA SÁNCHEZ, M. J.:, op, cit., págs. 68-69.

(16) Se trata de los testamentos de D. Alonso Jiménez de Zurita, presbítero y Comisario del Santo Oficio en Sevilla, el cual estuvo casado y velado con una vecina de Medina con la que tuvo un hijo legitimo; y de D. Andrés Muñoz de la Vega, clérigo de menores, quien presenta un testamento hecho en virtud de poder por su hijo. A.H.P.C., Sección Protocolos de Alcalá de los Gazules, Libro 144, folios 426-428 y Libro 276, folios 73,74.

(17) Entre los presbíteros del obispado de Coria, los componentes de la familia que aparecen como alba­ceas presentan los siguientes porcentajes: los sobrinos son albaceas en el 33% de los casos, los her­manos y hermanas suman el 25%, tíos y primos el 7% y padres el I%. ARAGÓN MATEOS, S.: "Notas sobre el clero secular en el Antiguo Régimen. Los presbíteros en el obispado de Coria en el siglo XVIII", Hispania Sacra, 89 (1992), 291-334.

(18) Vid ARANDA MENDÍAZ, M.: El hombre del siglo XVIII en Gran Canaria. El testamento como .furente de investigación histórico jurídica. Las Palmas de Gran Canaria, Universidad, 1993, pág. 189; y REY CASTELAO, O.: op. cit., pág. 502.

(19) La importancia de las hermanas, como en otras zonas, es incuestionable, Vid. REY CASTELAO, O.: op. cit. Y ARAGÓN MATEOS, S.: op. cit., pág. 328.

sábado, 25 de febrero de 2023

Felipe IV en la comarca




Ismael Almagro Montes de Oca


    A finales de 1623, se organizó una visita a Andalucía del joven monarca Felipe IV, que había ascendido al trono apenas dos años antes. Este viaje estaba motivado, entre otras causas, por cuestiones económicas, ya que iba creciendo un movimiento opositor al rey, con Sevilla como epicentro, en varias ciudades andaluzas, debido al desmesurado el afán recaudatorio de la Corona.



    En febrero de 1624 partía desde Madrid el monarca con una comitiva formada por casi 300 personas, acompañado por su valido, el Conde Duque de Olivares, el Almirante de Castilla, varios duques y el escritor y poeta Francisco de Quevedo. Atravesó las tierras jiennenses para llegar hasta Sevilla. De allí pasó, invitado por el Duque de Medina Sidonia, al Coto de Doñana, desde donde se dirigió hacia la actual comarca de la Janda, con la intención de visitar Medina y después Tarifa.

Cacería de jabalíes en el Hoyo. Velázquez


    Aunque no visitó Alcalá, nuestra localidad se vio envuelta en el viaje, ya que, a mediados de marzo, recibió un mandamiento de Don Miguel de Cárdenas, del Consejo del rey y alcalde mayor de su Corte, para que se encargase de conseguir los avituallamientos para toda la comitiva, incluidos los animales:

“por quanto su magd viene a la ciudad de mª (Medina) tarifa y otras partes a mandado se le enbien a mª treinta camas sien fans de sevada sinqta gallinas dos mil guevos treinta fans de pan y pescado y otras cosas y a la venta del marques donde a de yr a hacer jornada otro dia otra tanta cantidad de mantenimientos con mas sinqta @ de vino…”

    Sin embargo, días más tarde, se recibió otro mandamiento para que, además de enviar todo el avituallamiento a Medina y a la Venta del Marques, cerca de Vejer, se hiciese otro envío a Tarifa, ciudad que también iba a visitar la comitiva:

“y agora de preste anbiado otro mandamto en que manda que esta villa de mas de todo lo que se a de llevar a la ciudad de mª sidonia y a la venta del marques lleve esta villa a la ciudad de tarifa mientras su magd estuviere en ella sinquenta fns de sevada mil guebos sinqta gallinas sinquenta pares de perdices y conexos y pª que todos esto se busque y se (¿?) que con todo cuidado se remita a la ciudad de tarifa en servicio de su magd y se cunpla con su real mandado = Y asimismo se a mandado que en el camino que ba de la ciudad de medina a tarifa en los posos que dicen juº de Sevilla ponga esta villa un tabanco de vino pan queso guevos cosidos y otras cosas…”

    El cabildo alcalaíno decidió nombrar diputado para llevar las cosas a Tarifa al capitán Don Gómez de Molina, a quien se le encargó además que hablase con el representante de la corte para que acabasen estos mandamientos, por considerarlos un gasto excesivo que la villa no podía acometer:

“y para que en todo se cunpla lo mandado por su magd ordena el dho qº se nonbren diputados para que baya a la ciudad de tarifa a donde a de asistir pª ver todo lo que llevaren desta villa para que bea todos los mantenimtos que llevaren al capn don gomes de molina y fuera de todo para que hable al señor alcalde de corte y le diga la pobreza que tiene este lugar pª que no se le echen mas repartimientos atentado que a cumplido con todo lo que se le a pedido y a dado ducientas personas pª aderesar el camino por donde su magd manda y se pague la costa que hiciere de los propios del qº” [1]

    De igual manera, los regidores se repartieron las tareas para intentar reunir todo lo requerido, que no iba a ser tarea fácil y que, en algunos casos, seguramente dejó desabastecido al pueblo. Así, el alcalde D. Jorge Morejón y Pedro Jiménez de Medina Calderón se encargarían de comprar las gallinas, el licenciado Pedro de Estrada Heredia, alcalde ordinario y D. Melchor de Villegas serían los encargados de conseguir la cebada para enviar a Tarifa. De comprar los conejos, las perdices y las cabalgaduras se ocuparía el alguacil mayor, D. Bartolomé de Trujillo. Pedro Gómez Machorro y Bartolomé Navarro tendrían la difícil tarea de reunir 3000 huevos, mientras que Diego González de Jódar y Alonso Ortiz Mazariegos, serían los encargados de comprar el vino, queso y todo lo que fuese preciso llevar hasta la venta del Marques y el “ventorrillo que se ha de hacer para los criados de su magd”

    Meses después, en el mes de julio, hubo de nombrarse en el cabildo alcalaíno una comisión para reclamar a los regidores que presentasen las cuentas de lo que habían gastado por la venida del rey, pues “se les a dado alguna cantidad de dineros pª comprar sevada vino pan y otras cosas y no an dado qta de lo que conpraron y gastaron” [2]

"qtas a los Regidores de la benida del Rey"


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sábado, 18 de febrero de 2023

Crónicas del ambiente alcalaíno (XXIV)



Crónica publicada el 24 de enero de 1921 
por EL NOTICIERO GADITANO. 
Diario de información y de intervención política. 



"De Alcalá de los Gazules

Triduo

    En la iglesia del Beaterío de Jesús María y José, se viene celebrando un solemne triduo en honor de su titular La Sagrada Familia.

    Los sermones están a cargo del señor cura ecónomo don Antonio Troitiño Rey.

REGRESO

    Regresó de la capital, donde ha pasado unos días acompañado de su señora, el culto e inteligente notario de esta ciudad don Miguel Ángel Amorós.

A SEGOVIA

    Con objeto de continuar sus estudios para el ingreso en la Academia de Ingenieros militares marchó a Segovia el distinguido joven don Antonio Serrano.

ENTRE NOSOTROS

    Procedente de Coruña se encuentra entre nosotros el acaudalado comerciante don Francisco Frías.

LOS QUE VIAJAN

    Regresó de la capital, don Joaquín Barba.

    De Algeciras, el alcalde don Antonio Díaz y señora.


El Corresponsal.

Alcalá 22 Enero 1921." (1)




Crónica publicada en
DIARIO DE LA MAÑANA
el 29 de enero de 1929


"Desde Alcalá de los Gazules

Accidente

    Nuestro querido amigo el conocido labrador D. Miguel Sánchez Barea, fue víctima ayer de un lamentable accidente que pudo haberle costado la vida.

    Cuando marchaba para el campo llevando del diestro la caballería que monta, se espantó el animal y emprendió veloz carrera arrollando en su huida al Sr. Sánchez y arrastrándolo un largo trecho.

    Afortunadamente solo resultó con heridas en la cabeza, todas ellas de pronóstico reservado.

    Mucho lamentamos el accidente, deseándole una pronta mejoría.

Posesión

    Ha tomado posesión del cargo de maestra interina de la Escuela nacional de niñas de esta población la culta maestra Dª Manuela Espino Rodicio d la cual felicitamos por su nombramiento.

Enfermos

    Se encuentra convaleciente de la enfermedad que le retuvo unos días en cama, la señora Dª Amalia Pastor de Morales esposa de nuestro buen amigo D. Ricardo, oficial primero de este Excelentísimo Ayuntamiento.

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    Por noticias recibidas de Nerva (Huelva) sabemos que la distinguida señora de nuestro particular amigo y paisano D. Juan Cid Recio, ilustrado oficial del Catastro, se encuentra en grave estado a consecuencia de un laborioso parto, que ha precisado de intervención quirúrgica.

    Mucho lo lamentamos, deseando a los expresados enfermos rápido restablecimiento.

Notas Municipales

    En orden telegráfica llama el señor Gobernador Civil la atención de esta Alcaldía, sobre la R. O. inserta en el Boletín Oficial del 21 del actual, referente a la Celebración de las fiestas del Carnaval.

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    AI Jefe de la Sección Administrativa de primera enseñanza se le notifica por esta Alcaldía la toma de posesión de la maestra señora Espino y el cese de Dª Encarnación Jiménez que ha sido nombrada maestra en propiedad de Gran Canaria.

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    El presidente del Consejo Provincial de Fomento, interesa de esta Alcaldía relación de las asociaciones y sindicatos agrícolas existentes en esta población.

Visita de inspección

    Girando visita a las escuelas nacionales de esta población, se encuentra entre nosotros el culto señor inspector jefe de la zona de Cádiz D. Filemón Blazquez.

    Según impresiones recogidas, dicho señor está muy satisfecho de la labor realizada por los maestros de esta señores Valencia, Marchante, Caballero y Moreno.

    Reciban dichos señores nuestra cordial felicitación.

La carretera Jerez-Algeciras

    Ha sido muy bien acogido y comentado en esta población, el artículo que sobre tan importante vía de comunicación publicó DIARIO DE LA MAÑANA en su editorial del pasado día 19.

    Dicha carretera pasa por esta población y su pronta terminación sería para esta ciudad una gran mejora, que traería como consecuencia el aumento del hoy no poco importante tráfico entre Alcalá y Algeciras y que debido a la falta de medios de comunicación se verifica en condiciones poco favorables.

    Aunque a las obras de la citada carretera se Ies ha dado gran impulso en el último año, sabemos sin embargo que están ahora un tanto paralizadas, esperando resoluciones del Ministerio de Fomento, mejorando las condiciones de contrato.

    Creemos que el artículo antes citado obtendrá beneficiosos resultados y nosotros con estas notas intentamos recordar el asunto a los interesados en ello, para que no dejen de laborar por la consecución de lo que todos perseguimos y que tanto bien ha de reportar.

Viajeros

    Llegó de Sevilla D. Antonio Alba Bauzano.

—Regresaron de Cádiz D. Joaquín Barba y D. Manuel Sandoval.

—De Medina Sidonia el abogado y notario D. Miguel Amorós.

El Corresponsal.

Alcalá 26-1-921."


NOTAS

(1) Año III Número 668 pag 2. la misma crónica apareció publicada al día siguiente en LA INFORMACION.  Periódico de la tarde. Año XVLI Número 3226 pag 2

(2) Año I Número 12 pag 1.  lleva el subtítulo de: periódico de información hispano-marroquí y defensor de los intereses generales del Campo de Gibraltar.

sábado, 11 de febrero de 2023

EL CLERO DE ALCALÁ DE LOS GAZULES Y SU ENTOR­NO EN EL SIGLO XVIII (I)



Artículo publicado en TROCADERO: Revista de historia moderna y contemporánea, 
ISSN 0214-4212, Nº 12-13, 2000-2001, págs. 123-142 (1)


Avelina Benítez Barea 


RESUMEN

      Por medio del presente artículo pretendemos acercarnos al marco humano y afectivo en el que se desenvuelve la vida del bajo clero rural de Alcalá de los Gazules en el siglo XVIII. A través de determinadas cláusulas del testamento, advertiremos la relación con su familia y allegados, con sus sirvientes, con los miembros del propio estamento y con sus vecinos en general, encontrándonos con un clero popular, cercano, muy unido a su tierra y a sus gentes para quien las soli­daridades familiares son prioritarias y pretende, ante todo, beneficiar y paliar las necesidades de aquéllos con los que convive, en lo que inciden, sin duda, las características del marco geográfico en el que se desarrolla, pues en el ámbito rural en el que nos movemos el clérigo vive rodeado de su familia y de todas las personas que conoce desde siempre, el aporte foráneo es mínimo y el arraigo con la tierra y con los que en ella viven son muy fuertes.

       El bajo clero (2) se configura como el sector más popular de toda la clerecía, pues mantiene con su entorno unas relaciones muy próximas. Aunque su status clerical le sitúe en un lugar destacado en el plano cultural, social, e incluso eco­nómico, lo cual en muchas ocasiones es más aparente que real, la cercanía, la pro­ximidad a los que le rodean es palpable y evidente. Extraído de sus filas, en con­diciones económicas y culturales similares, es difícil que este grupo, aunque cata­logado como privilegiado, se mantenga a un nivel superior. Este bajo clero se encuentra en los escalones más bajos de la jerarquía eclesiástica, topado en sus promociones por el propio medio en el que se desenvuelve, tan inmerso en el siglo y tan implicado en las circunstancias personales de cuantos tiene a su alre­dedor, que su modo de vida, sus actitudes, sus aspiraciones y comportamientos deben más al contexto que a su conciencia clerical en sí.

       Es un colectivo compuesto por hombres, hombres que pertenecen a la Iglesia, lo que les imprime un carácter espiritual indiscutible, pero hombres en definitiva, tan unidos al mundo y a lo terreno como otros cualesquiera. Esta dua­lidad, esta conjunción entre lo divino y lo humano que se da en estos hombres, es lo que convierte al grupo y a sus relaciones en algo completamente atractivo e interesante. Si a ello unimos las características del enclave geográfico escogido, la villa de Alcalá de los Gazules (3), bajo el señorío de los Duques de Medinaceli, un lugar cerrado, del interior, con un predominio absoluto del sector primario y un nivel socioeconómico que se puede considerar medio-bajo (4), y un marco cro­nológico como el siglo XVIII, siglo agitado y convulso que marca el fin del Antiguo Régimen y en el que se evidencia un cambio de gestos y actitudes en materia religiosa (5), el resultado es un clero muy integrado en su entorno y media­tizado por él.

      Familiares y allegados, sirvientes, vecinos y compañeros de grupo confor­man el universo humano en el que se desarrolla su vida: con ellos vive, con ellos trabaja, a ellos sirve. Lo que nos interesa, pues, es conocer sus relaciones con tales grupos, sus afectos, sus preferencias, sus inquietudes.

       Nuestro estudio está basado en un total del 121 documentos (6), entre los que encontramos 69 testamentos, 12 testamentos en virtud de poder, 29 poderes para testar y 11 codicilos, realizados por 73 clérigos en Alcalá de los Gazules a lo largo del siglo XVIII.

       En ellos hemos profundizado en las cláusulas correspondientes a Legados, Albaceas, Herederos y Deudas, cláusulas que nos parecen muy significativas para nuestro objetivo, acercarnos a la dimensión social y humana del bajo clero rural, pues los albaceas nos hablan de la confianza, los herederos y legatarios de la obli­gación, el cariño, la gratitud y la fidelidad, además de darnos pistas sobre la con­vivencia con determinadas personas; y las deudas, por último, al margen de la tra­yectoria económica de estos hombres, nos sirven para averiguar el tipo de rela­ciones económicas que mantenían con los que les rodeaban y si esa situación de superioridad que se les supone se plasmaba en el terreno económico a través de ciertas actividades como el comercio o los préstamos. Además, nos parecen lo suficientemente representativas dentro del testamento como para que sean útiles, pues en todos o en la gran mayoría de ellos aparecen.

       De esta forma, en el 74% de los testamentos del período se realizan legados, por el 68,4% de los clérigos tratados. El clero no tiene herederos forzosos, por tanto posee la libertad de poder utilizar los legados como medio para beneficiar a cuantas personas desee, y así lo hace, a veces en un número considerable, como tendremos ocasión de comprobar. Como en otras zonas de nuestra geografía, este grupo destaca tanto en la generalización de su práctica como en el número de mandas realizadas. No obstante, el hecho de habitar en un entorno rural también condiciona la incidencia de dicha práctica. (7)

       Las preferencias se inclinan por dejar a los legatarios los medios de subsis­tencia asegurados a través de los bienes más preciados en una economía de base eminentemente agropecuaria, como es la alcalaína. Así, predominan las mandas de ganado, ganado vacuno, principalmente; dinero, un bien útil para cubrir cual­quier necesidad; ropa, mantos y sayas o dinero para comprarlos; muebles y mena­je y partes de casa, cuartos vitalicios, en su mayoría, pues rara vez se dejan casas completas, para sirvientas y parientas huérfanas, doncellas o viudas, que viven con ellos y les asisten.

      La relación por sexos nos indica que las mujeres aparecen como legatarias en más ocasiones que los hombres, aunque la diferencia no es excesiva, un 56,9% de mujeres frente a un 43% de hombres.

      Por su parte, los albaceas están presentes en el 100% de los testamentos, nombrándose un total de 269; mientras que los herederos, también contemplados por todos los testadores de la muestra, suman 176. En el campo del albaceazgo se aprecia el predominio absoluto de los hombres sobre las mujeres, siendo los por­centajes de ambos 82,5% y 17,4%, respectivamente; en tanto que en el de la herencia la tendencia es la inversa, aunque más atenuada, siendo los porcentajes de mujeres y hombres, respectivamente, el 57,1% y el 34,8%.

      Por último, en lo referente a deudas, las acreedoras se reflejan en el 58% del número total de testamentos, redactados por el 57,5% de los clérigos tratados, mientras que las deudoras se registran en el 69,1% de los testamentos, pertene­cientes al 56% del número total de clérigos, declarándose 159 acreedores y 299 deudores en total. Las deudas acreedoras son principalmente debidas a arrenda­mientos, en especial de las tierras en las que tienen sembradas sus sementeras, pues estos clérigos son más ganaderos que agricultores, ya que no suelen presen­tar muchas tierras entre sus propiedades. Deudas por préstamos, géneros y mer­caderías fiadas a mercaderes y artesanos del lugar, censos, salarios, alquileres y compras aparecen con unos porcentajes menores respecto a las primeras.

      En cuanto a los deudores, los préstamos (8) a vecinos, los arrendamientos sobre casas de sus capellanías y memorias y los de sus propios animales para la labor de tales vecinos suelen ser los motivos principales. A mayor distancia tenemos los censos, alquileres y tributos.

       Según se desprende de los datos personales que se aportan en los testamentos, el perfil (9) que ofrecen estos clérigos es el siguiente:

       Debido a la fuente utilizada, nos encontramos con un clero de edad elevada, compuesto, en su mayoría, y por este mismo motivo, por presbíteros, la mitad de los cuales son beneficiados y algunos poseen, además, algún cargo importante dentro de la jerarquía eclesiástica, la jerarquía a la que se puede aspirar dentro del ámbito rural que nos ocupa, se entiende, apareciendo algún Vicario o Comisario del Santo Oficio. En la mayor parte de los casos testan enfermos, lo cual no difie­re en gran medida de lo que hace el resto de sus convecinos (10), de enfermedades que se presuponen avanzadas, pues en bastantes ocasiones les impiden la firma del documento.

      Respecto a su naturaleza y vecindad, casi todos los que la detallan se decla­ran naturales y vecinos, hijos de padres naturales y vecinos, cuando se especifica la filiación.

      La aparición en los testamentos de parientes colaterales de segundo y tercer grado nos demuestra el nivel de endogamia existente en estos pueblos pequeños y concretamente el de los clérigos tratados, con familias extensas afincadas en el lugar con una anterioridad de un par de generaciones, al menos; tener hermanos y sobrinos en una localidad implica la vecindad de padres y hermanos; tener pri­mos y tíos retrotrae esa condición hasta los abuelos y tener parientes indetermi­nados puede retrotraer la condición aún más allá.

      Por último, su nivel de instrucción se advierte muy bajo, prueba de ello es que sólo aparecen 3 licenciados en toda la muestra; lógicamente, dos de ellos poseen algún cargo. No obstante, aunque no tengan estudios son los que mayor nivel cultural poseen en un mundo completamente iletrado, por lo que serán la referencia de sus vecinos y los que se encarguen de sus asuntos. (11)



NOTAS

(1)  Artículo publicado en TROCADERO: Revista de historia moderna y contemporánea, 
ISSN 0214-4212, Nº 12-13, 2000-2001, págs. 123-142. Las fotografías no se corresponden con el artículo original.

(2) Estado de la cuestión del bajo clero en BARRIO GOZALO, M.: "El bajo clero en la España del siglo XVIII. Estado de la cuestión, problemas y direcciones de la investigación actual", Coloquio Internacional Carlos III y su siglo, tomo I, Madrid, 1988, págs. 793-805.

(3) Datos de interés sobre la Villa en RAMOS ROMERO, M.: "Alcalá de los Gazules", Historia de los pueblos de la provincia de Cádiz, Cádiz, Diputación, 1983.

(4) DE LA PASCUA SÁNCHEZ, M. J.: Vivir la muerte en el Cádiz del Setecientos (1675-1801). Cádiz, Ayuntamiento, 1990, págs. 63-64.

(5) Para una aproximación al tema ver, entre otros, CHARTIER, R.: Espacio público, crítica y desacra­lización en el siglo XVIII. Los orígenes culturales de la Revolución francesa. Barcelona, 1995; DELU­MEAU, J.: El Catolicismo de Lutero a Voltaire. Barcelona, 1973; y LORENZO PINAR, E J.: Muerte y ritual en la Edad Moderna. El caso de Zamora (1500-1800). Salamanca, Universidad, 1991.

(6) Documentos que se hallan en el Archivo Histórico Provincial de Cádiz, en adelante A.H.P.C., en la Sección Protocolos de Alcalá de los Gazules.

(7) GARCÍA FERNÁNDEZ, M.: Herencia y patrimonio familiar en la Castilla del Antiguo Régimen (1650-1834). Efectos socioeconómicos de la muerte y la partición de bienes. Valladolid, Universidad, 1995, pág. 148.

(8) En el capítulo de los préstamos a vecinos destaca D. Juan de Jerez Jiménez, presbítero, el cual decla­ra 49 deudas por este motivo, que oscilan entre los 15 reales de vellón y los 450, además de los prés­tamos de grano. El volumen de estos préstamos nos indica una economía saneada, unas propiedades importantes y una situación entre sus convecinos de privilegio, siendo la persona a la que todos acu­den cuando tienen una necesidad. En ocasiones estas deudas son perdonadas, si no totalmente, sí al menos una parte de las mismas, con la condición de repartir su importe o comprar ropa para los hijos de los deudores. A.H.P.C., Sección Protocolos de Alcalá de los Gazules, Libro 161, folios 55-69 y 85­-87.

(9) Prototipo del perfil del bajo clero rural. Vid., entre otros, CANDAU CHACÓN, M. L.: El clero rural de Sevilla en el siglo XVIII, Sevilla, Caja Rural, 1994; y SÁNCHEZ GONZÁLEZ, R.: "El clero rural del arzobispado de Toledo en el seiscientos: distribución, formación y conducta. Hispania Sacra, Vol. XLVI, (1994), págs. 427-447.

(10) DE LA PASCUA SÁNCHEZ, M. J.: op .cit., pág. 43.

(11) D. Cristóbal Muñoz de Medina, presbítero beneficiado, cura más antiguo y Comisario del Santo Oficio, realiza un poder mancomunado con su hermano con motivo de un viaje a Madrid, a depen­dencias del Consejo de la Villa y del común de sus vecinos. A.H.P.C., Sección Protocolos de Alcalá de los Gazules, Libro 276, 2 folios.

sábado, 4 de febrero de 2023

Contra los animales en las calles




Ismael Almagro Montes de Oca



    Durante el siglo XIX se produjeron varias epidemias que afectaron en distinto grado a Alcalá. Casi siempre se señalaba como posible foco de infección la coexistencia de animales como gallinas y cerdos con las personas en las mismas casas, por la falta de higiene y salubridad. Por eso, no es de extrañar que, en agosto de 1873, desde el Ayuntamiento se intentará erradicar la presencia de estos animales por las calles, prohibiendo: “Vagar por las calles de esta población cerdos en ninguna época del año por ser contrario y dañino su tránsito a las reglas de policía y salubridad pública.”

    Pero quizás, lo más llamativo, fueron las medidas que se tomaron para evitar que los animales domésticos, los perros concretamente, vagasen libremente, no solo como medida sanitaria, sino también por seguridad:

“Por lo que interesa al ornato público a la higiene a las personas y a la sanidad pública urgente es obra con la mayor energía para la estincion de los animales que vagan por las Calles de esta población: para extinguirlos y cortar a tiempo los males que pueden afligir al vecindario dentro del recinto de la población preciso es adoptar medidas que no solo tiendan a las necesidades más indispensables del hombre sino que también a proporcionarles la comodidad y el bienestar que los adelantos de la época y la civilización han introducido en los pueblos cultos y con este fin la Corporación por unanimidad acuerda el que no se permita…

…También queda prohibido y no se permitirá vagar sin collar y bozal que les impida morder por las calles públicas a los perros alanos mastines y de presa, debiendo estos últimos ser conducidos de una cuerda por sus dueños o encargados. El collar deberá llevar escrito de relieve el nombre del dueño. Los demás perros podrán vagar sin las prescripciones que anteceden; pero desde el quince de Junio hasta el quince de Setiembre, será obligación de todos los dueños el ponerles un bozal. Los contraventores de estas disposiciones deberán ser penados y multados por el Sor Presidente a quien se faculta en forma con arreglo a las disposiciones de la Ley Municipal vigente y dentro de la escala del articulo setenta y dos.” [1]

    Justo 150 años después, las medidas siguen siendo las mismas, aunque muchas veces, sigan sin cumplirse.


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NOTAS

[1] Archivo Municipal Alcalá de los Gazules.