sábado, 24 de abril de 2021

La fundación del convento de Santa Clara de Alcalá de los Gazules (I)


Ampliación del artículo elaborado  para la Revista de Apuntes Históricos y de Nuestro Patrimonio 2020, que por culpa de la Pandemia, se ha publicado en 2021


Ismael Almagro Montes de Oca 

       La Historia del convento de Santa Clara de Alcalá, a pesar de ser una institución religiosa que estuvo activa en nuestra localidad durante más de tres siglos y medio, es sumamente desconocida. Las causas principales que favorecieron ese desconocimiento fueron el hermetismo propiciado por el carácter de clausura del convento, que lo convertía en un mundo aislado en pleno corazón de Alcalá, del que apenas se sabía lo que ocurría dentro, y el traslado definitivo de las monjas al convento de Bornos en 1950, llevándose toda la documentación con ellas. 

      En las próximas líneas vamos a arrojar luz sobre el asunto y desentrañar el enigma de la fundación [1], dando a conocer el verdadero origen y descubriendo todo el proceso hasta la llegada de las monjas. 

      Tan sólo Fernando Toscano escribió unas cuantas páginas sobre los orígenes del convento [2], que se pueden resumir en el siguiente párrafo de su libro: 

“el convento de clarisas se funda por voluntad y dotación del Duque don Perafán, con la anuencia del II Titular y sucesores, y con la ejecución y protectorado práctico de San Juan de Ribera, quien aúna voluntades, compromete al concejo, obtiene licencias oportunas y acaba la readaptación de la Casa para Convento.” 

      Sin embargo, esta visión de la fundación se nos antoja bastante maquillada, sustentada en datos sin contrastar, fruto quizás del anhelo de dicho historiador de realzar, dar prestigio y categoría a dicha Institución, de ennoblecerla, pues como veremos, en el establecimiento de las clarisas en Alcalá, apenas intervendrán el primer Duque y sus sucesores, ni existen pruebas de la participación de San Juan de Ribera en el proyecto. Decía Fernando que el Concejo tuvo carácter de Compatronato del convento, subordinado al principal patrocinio del Duque, pero resulta que la Historia es justo al revés, será el cabildo alcalaíno, junto con los propios vecinos, los que promuevan y favorezcan la llegada de las monjas, como iremos viendo. 

     Hay que aclarar que resulta complicado establecer la fecha exacta de fundación del convento, pues se trata de un proceso que suele durar años y habría que diferenciar al menos dos etapas, una primera, que comprendería la donación de bienes, protocolos, licencias civiles y eclesiásticas, inicio de obras, etc. y una segunda, con el inicio de la vida de las monjas en comunidad. 

     En el caso que nos ocupa, la primera noticia que conocemos referente al convento, se produce en el cabildo que celebran los regidores alcalaínos el 30 de enero de 1570, donde por primera vez se habla de establecer un monasterio de monjas: 

“En este cabº se vido una peton (petición) firmada de ciertos vos (vecinos) desta vª (villa) pr la qual pidieron q pe (que porque) en la casa q fue de juº de mesa esta señyado pr prima y segda istancia q se aga la restitución q mdo (mandó) el suso dho (¿?) q sus mds den orden como en ella se faga un monestio de monjas pues es bien puco (público) pa las hijas de vos desta vª y su comarca y q se suplique al sr obpo de cadiz que ansy lo provea” [3]




      El principio de todo parece estar en el testamento de Juan de Mesa, que dejó algunas de sus propiedades para destinarlas a algún tipo de obra pía, no sabemos si específicamente para fundar un monasterio. Este vecino, perteneciente a la nobleza alcalaína, ejercía el cargo de alcaide de justicia al menos desde 1542[4] y fue nombrado juez de mesta para el año de 1546.[5] Casado con Elvira Jiménez y padre de al menos dos hijos, Bartolomé y Francisco de Mesa,[6] debió contar con una situación económica bastante holgada, pues llegó a tener varios esclavos[7], además de contar con ganados[8] y ser propietario de tierras en la zona de la loma de Maina.[9] Falleció con anterioridad al 3 de enero de 1556.[10] Entre sus herederos hubo cierta reticencia a entregar las casas y posiblemente entablaron un pleito, de ahí que se mencione en el Cabildo que sus propiedades están señaladas en primera y segunda instancia para tal fin. Este pleito también explicaría la dilatación en poner en marcha el proyecto, ya que median 14 años entre el fallecimiento de Juan de Mesa y el momento en que los vecinos piden que se ejecute su voluntad. Lo que sí parece claro es que el Ayuntamiento alcalaíno, recogiendo las peticiones de los vecinos, se pone al frente del proyecto e inicia los contactos tanto con el duque como con el obispo para obtener los pertinentes permisos. 

      Efectivamente, los regidores escriben una carta al obispo, que es contestada por el prelado al mes siguiente, desentendiéndose del asunto, por lo que el 6 de marzo vuelve a reunirse el cabildo y acuerda tratar con el obispo el establecimiento del monasterio en su próxima visita a Alcalá. En el mismo cabildo se produce una petición del beneficiado Francisco de Cazalla, que nos arroja más luz sobre todo este asunto: 

“…muchos le vienen alquilar las casas q fueron de juº de mesa/ y el qria (queria) q se cumpliese la voluntad de su exª (excelencia)/ y porpq parece q el sor obispo no provee en lo q se le a pedido q sus mds vean lo q en ello se podrá fazer y respondiose q si el dho bendo (beneficiado) la puede alquilar q lo faga con condición q el q arrendare salga della y la desocupe pa q puedan labrar qndo se obiera de fazer”[11]

      Podemos deducir de aquí que el cabildo sí debió recibir el beneplácito del duque,[12] al que, aunque autorizara la fundación, no podemos considerar como promotor puesto que no dispuso bienes ni posesiones para tal fin, como veremos más adelante. El hecho de que sea el cabildo quien autorice al beneficiado para alquilar las casas que tenía en custodia, mientras no se inicien las obras, demuestra el carácter de promotor del Ayuntamiento. Estamos por tanto ante un proyecto local, puesto que, si fuera ducal, difícilmente tomarían decisiones sin el consentimiento del duque. 

      Es probable que la autorización de Per Afán de Ribera estuviera fechada tres meses después de este cabildo, el 21 de junio de 1570, pues esta fecha es reseñada en 1910, cuando aún estaba activo el cenobio alcalaíno, por la Abadesa Sor Leonarda de Jesús y María como de la fundación del convento.[13]

      En este estado de la situación, el duque fallece en Nápoles el uno de abril de 1571. Deja como heredero universal de sus bienes libres al Colegio-Hospital de la Sangre que ordenaba edificar en su villa de Bornos. En su testamento tan sólo aparece una referencia a nuestra localidad, concretamente una manda de doscientos ducados a los pobres de la villa de Alcalá.[14] Si realmente fuese el duque el promotor, lo hubiese dejado recogido entre sus últimas voluntades, tal como hizo con el que ordenó fundar en la localidad serrana. 

      No obstante, el duque, cuando tuvo noticias de la iniciativa para fundar el convento, quiso contribuir y ordenó que se remitiese cierta cantidad de dinero para ayudar a la obra, orden que no llegó a ejecutarse antes de su muerte. 

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NOTAS

[1] El contenido del presente artículo toma como base las investigaciones llevadas a cabo para la conferencia “Alcalá hace cuatro siglos”, dentro del programa de actos del cuarto centenario de la cofradía del Nazareno de Alcalá, pronunciada en la Iglesia de la Victoria el 22 de septiembre de 2016. Asimismo, ha sido revisado y aumentado con la información contenida en un libro perteneciente al convento alcalaíno localizado en el Archivo Diocesano de Jerez por su director, D. Domingo Gil Baro, dentro de la documentación relativa al convento de Corpus Christi de Bornos. La existencia de este libro, desmiente la afirmación de Fernando Toscano acerca de la pérdida de los papeles del convento durante la Guerra de la Independencia en Cádiz. 

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sábado, 17 de abril de 2021

La Inquisición contra el Corregidor Herrero



Ismael Almagro Montes de Oca 



      Esta es una historia curiosa a la par que turbia y oscura, ocurrida en nuestra localidad en el año 1763, en la que se vio envuelto el Corregidor de la entonces villa de Alcalá, D. Francisco Javier Herrero y Recio, al ser denunciado ante el Tribunal de la Inquisición por intentar acabar con la vida de su mujer para casarse con otra. 

     Francisco J. Herrero, nacido en Palencia en torno a 1703, era Abogado de los Reales Concejos y estaba al servicio del Ducado de Medinaceli. En 1748 nos lo encontramos como Gobernador y Justicia mayor de la villa de Zafra. En dicho año escribe un libro sobre Derecho, en latín, titulado “Resolutiones quaestionum, quae à Dom. D. Aegidio de Castejon proponuntur, juxta ab eo assecutam literalem methodum”. 



     Estando ejerciendo el cargo de Corregidor de Alcalá en 1763, fue detenido y llevado a Sevilla para enfrentarse a un Auto de fe ante el Tribunal de la Inquisición, acusándolo el Fiscal de Proposiciones deshonestas, conservándose en el Archivo Histórico Nacional parte del Proceso.[1]

      El 21 de marzo de aquel año, el médico de la villa, Pedro de la Guardia Vázquez y el cirujano Tomás Medina, escribieron un memorial en Jerez al Comisario del Santo Oficio delatando que el Corregidor, en presencia de los dos, les intentó convencer diciéndoles: 

“dios se ha de dar por servido de asesinar a mi mujer, por q este es medio para q casado con otra, viva con temor de Dios, haga una buena confesión y me amiste con su Divina Magestad, y asi el asesinato es un acto de caridad pues a los dos se hace bien en grado (¿ético?)” 

      Ambos denunciantes también dieron parte al Obispo de Cádiz, por el gran escándalo que había en la villa ya que el Corregidor estaba cortejando descaradamente a Dª. Leonor de Costilla, joven soltera de familia distinguida, a pesar de ser un hombre casado y que “intentaba quitar la vida a su mujer, por casarse con la complice”. Parece ser que la esposa del Corregidor debía padecer alguna enfermedad que estaba siendo tratada por dichos médico y cirujano, motivo que aprovechó para insinuarles en una carta, que presentaron como prueba del delito, que acabaran con su vida: “les decía procurasen concluir con su encargo, q era el de matar a dha su mujer”. 

       El Provisor del Obispo encargó a un cura de la localidad que investigase el asunto, llamando a declarar a cinco testigos, entre ellos ambos denunciantes, que declararon que el Corregidor no ocultaba sus intenciones ni siquiera en actos religiosos, con la complicidad de la señorita soltera: 

“declararon el escandalo q ocasionaba el reo a todo el pueblo, aun en los maiores concursos de Yglesia y funciones (¿?) haciendo q estas pasassen por la calle donde vive su complice, sin aver avido enmienda con la amonestación qe le hizo uno de los declarantes como cura.” 

     Otro de los testigos, que también era presbítero, aseguró ver un papel en el que el Corregidor pedía al cirujano que acabase con la vida de su mujer enferma y una carta de la enamorada al cirujano sobre el mismo asunto. Asimismo, vio una carta también dirigida al cirujano por dicho Corregidor desde Cádiz en el que le acusaba de no ayudarlo y haberlo engañado y le contaba sus intenciones: 

“estaba despechado, y enamorado, burlado: q marcharía con ella a otras partes y a Roma por todo” 

     El 21 de mayo, el cura terminó las indagaciones y las remitió al Obispo, quien posteriormente las hizo llegar al Duque de Medinaceli, el cual, en vista de las pruebas, ordenó el 2 de julio a Francisco J. Herrero que se trasladase a Montilla en el plazo de 24 horas, donde se le quitó el corregimiento y se le detuvo. 

     Desgraciadamente, la documentación conservada esta incompleta y acaba con el inicio de la declaración del reo, reconociendo los hechos, lo que nos ha privado de conocer la sentencia final y el castigo o pena que se le impuso al Corregidor pecaminoso y enamorado. 



NOTAS

[1] ES.28079.AHN/1.1.11.6.1.3//INQUISICIÓN,3727,Exp.45 

sábado, 10 de abril de 2021

Miguel Arias Gómez. Fusilado en septiembre de 1936


Un argumento más a favor de la anulación de los Juicios del Franquismo


Artículo publicado en la Revista de Apuntes Históricos 
y de Nuestro Patrimonio 2007


Juan Carlos PERALES PIZARRO



      En la lucha por conseguir una sociedad como ésta hemos perdido muchas batallas e incluso alguna guerra. No ha de sorprender que muchos hayan creído que el triunfo era imposible y hayan abandonado el combate, sin darse cuenta de que, incluso habiendo perdido, se ha conseguido cambiar muchas cosas que ya no volverán a ser como en el pasado.

La historia de los hombres
Josep Fontana



      Incluso podíamos decir de él que es afortunado en comparación con la mayoría de los fusilados de Alcalá. Miguel Arias Gómez sí tiene registrada su defunción: Tomo 56, número 313, inscrito según Auto de julio de 1940.

     Lo de afortunado puede parecer una maldad. Pero si lo pensamos fría y profundamente, el solo hecho de ser inscrito en el registro de defunción es una excepción. La mayoría son desaparecidos. Ni siquiera tienen la ficha que sí tiene nuestro paisano Miguel.

     Siguiendo con el “macabro privilegio que le concedieron a Miguel” también contó con su instrucción judicial, aunque esta se instruyera una vez “ejecutado”. Tampoco con este “macabro privilegio” contaron la mayoría de los fusilados.

     La instrucción militar que se instruye es un ejemplo de la falsedad judicial en que se basaba la “justicia impuesta por los golpistas”. Es, dados los tiempos que corren, un argumento más para que la petición de que todos los juicios del franquismo queden anulados, tal como se pide desde todos los colectivos de recuperación de la Memoria Histórica.

      Qué macabro destino: cuando Miguel es llamado a ser juzgado, ya le había sido aplicado el bando de guerra.

     He de agradecer a Fernando Romero la aportación de la Instrucción, que fue localizada en el Archivo del Tribunal Militar de Sevilla. Gracias a Fernando Romero conocemos la represión de una parte muy importante de la provincia de Cádiz. Desde aquí, mi más sincero agradecimiento y todo mi ánimo y apoyo a la labor de investigación que realiza.

     Según consta en su ficha de Defunción, Miguel Arias Gómez, tenía 45 años y era Guarda Forestal. Estaba casado con Josefa Delgado de Mendoza Fernández y dejó siete hijos: Joaquín, Juan, Juana, Agustín, Ana, Josefa y Rosario.

     Su defunción se sitúa en el término de Alcalá de los Gazules, camino de Casas Viejas, fechada el 16 de septiembre de 1936. Los motivos: “por varios disparos de arma de fuego”.

      En el Legajo 122, número 2719, del Archivo del Tribunal Militar de Sevilla, se encontró Fernando Romero con el expediente de Miguel Arias Gómez, cuando investigaba la represión producida en algunos pueblos de la Sierra gaditana.

      Del año 1936 del Juzgado Militar de la Base Naval, se instruye procedimiento previo contra el Guarda Forestal Miguel Alias Gómez como incurso en el Bando de 18 del anterior, declarando el estado de guerra. Se iniciaron los autos el 3 de agosto de 1936.

      En primer lugar, aparece el escrito del Comandante Militar de Cádiz de fecha 2 de agosto, informando a su vez del emitido por el comandante militar de Alcalá de los Gazules, fechado a 29 de julio.

     Textualmente dice así:

     “Excmo. Señor – En el día de ayer y por los guardias segundos del puesto de esta cabecera, José C. M. y Manuel C. R., fue detenido en la dehesa de Jota de esta demarcación, el sujeto Miguel Arias Gómez, mayor de edad y profesión Guarda Forestal de los Montes de Estado; dicho sujeto según noticias adquiridas, es de significación extremista

     Lo que traslado a M. S. Para que incoe el procedimiento judicial correspondiente, significándole que el detenido queda a su disposición en la Cárcel de Alcalá de los Gazules. Acúseme recibo.

Cádiz a 2 de agosto de 1936”

      Inmediatamente, a través de telegrama oficial urgente dirigido desde el Juez Instructor a Jefe de la Guardia Civil, fechado el día siguiente, 3 de agosto, se le ordena tomar declaración, en estos términos:

     “Tome declaración urgentísima a testigos sobre frases textuales proferidas por detenido Miguel Arias Gómez cárcel esa y remita atestado a esta Comandancia Militar”



     Aparecen seguidamente Certificados de Don Gregorio Pérez Gutiérrez, nombrando al secretario y providencia solicitando atestados sobre los hechos y antecedentes del encartado al Comisario Jefe de Vigilancia. 

      El 4 de agosto se recibe oficio del “Comisario Jefe de Vigilancia de esta capital, comunicando que el encartado carece de antecedentes”.

      “En cumplimiento a lo interesado por V. S. en su respetable escrito, tengo el honor de comunicar a V.S. que examinados los archivos de esta Comisaría de mi cargo no aparece antecedente ni reclamación alguna contra el Guardia Forestal de Alcalá de los Gazules MIGUEL ARIAS GÓMEZ.”




     El oficio recibido de atestado de la Guardia Civil de Alcalá de los Gazules, instruido sobre detención, incluye las declaraciones de los guardias particulares forestales J.C.C. y M.S.VM., que intervinieron en la detención de Miguel Arias Gómez.

     Obviamente la utilización de las iniciales obedece a la conveniencia de ocultar los nombres de los guardias particulares forestales que detuvieron y declararon en la instrucción de Miguel Arias Gómez.

      El atestado de la declaración del testigo M.S.VM. es el siguiente:

     “Don Manuel Álvarez Navarro, alférez de la Guardia Civil, de la 1ª compañía de la Comandancia de Cádiz, y actualmente Comandante Militar de Alcalá de los Gazules, por la presente acta de declaración hace constar: Que en virtud de telegrama recibido, emanado de señor capitán don Gregorio Pérez Rodríguez, Juez Instructor de la plaza de Cádiz; se hace comparecer al individuo del margen que expresa llamarse como en dicho lugar se consigna, de treinta y seis años, casado, natural y vecino de Alcalá de los Gazules, domiciliado en Galán Caballero;

     Preguntado sobre los extremos que sepa y conozca sobre la detención y extremismo del Forestal Miguel Arias Gómez, dice que el día 28 del pasado julio, yendo de servicio por la dehesa de Jota, con los Guardias Civiles J. C., M. C., y el guarda jurado J. C, y al llegar al sitio conocido por la Zarza, vieron correr a cuatro o cinco sujetos, que siguieron detrás de ellos, y al alcanzarlos en la casa vieron era el referido Miguel Arias, y otros familiares; que al preguntarle los guardias, porque corría y no se presentaba a ellos como era su obligación, dijo que no tenía que ver nada con ellos y que solo recibía y acataba las órdenes de sus jefes, como fuera invitado a que se sumara al grupo de fuerza, y ponerse a las órdenes del alférez, de la Guardia civil, se resistió a ello, por lo que precedieron a la detención del mismo; que a más de esto, el declarante tiene noticias por una segunda persona que no puede delatar, que el referido Arias, en días anteriores a la detención, hizo manifestaciones hostiles contra el movimiento y contra las autoridades de Alcalá de los Gazules , de los que decía que si al iniciarse el movimiento, l e hubiera cogido en Alcalá, hubiera matado a varios, incluso al jefe de la guardia municipal, que no tiene más que decir firmando su manifestación, con el alférez que suscribe en al fecha y lugar citado en cabeza.”

      El atestado de la declaración del siguiente testigo J. C. C. donde se repite la misma introducción es el siguiente:

      “(…) di e que el día 28 del mes anterior, en ocasión de ir de servicio de campo, con su compañero M. S. y dos Guardias Civiles, por la dehesa de Jota, vio como al ser requerido por los Guardias, para que se les uniera, el forestal Miguel Arias Gómez, este se negó a ello, alegando no recibir más órdenes que de sus jefes, por lo que fue detenido por la Guardia Civil, que no presenció del mismo, más que esta polémica, si bien oyó decir a su compañero M. S., que el referido Arias, había vertido conceptos hostiles sobre el movimiento y las autoridades de Alcalá de los Gazules, que no tiene más que decir, firmando su declaración (...)”

     En un siniestro escrito a mano, fechado en Cádiz el 8 de agosto, el capitán Juez Instructor, expresa su parecer de que el delito cometido se encuentra comprendido en el bando de 18 del anterior.

      “Por lo que el juez que suscribe es de parecer que el delito cometido por el encartado se encuentra comprendido en el bando de 18 del anterior

VSI resolverá”



     Más siniestro aún, si cabe, es la nota, también a mano del secretario, dando fe de la entrega del procedimiento para su curso al señor auditor.

     Y no podía ser de otra manera, el destino de nuestro paisano llevaba ya escrito un año. El auditor de Sevilla en oficio fechado en Sevilla, a 14 de septiembre de 1937, pedía la acreditación “de manera fehaciente el paradero y actual situación del encartado”.

     Finalmente, la respuesta del Gobierno Civil de la Provincia de Cádiz, firmado en Cádiz a 20 de septiembre de 1937 y dirigido a Don Nicolás Chacón Manrique de Lara, Comándate Juez Militar Permanente, confirmaba la “falsa montada durante un año”.

      “Consecuente con lo interesado por V.S. en su atento escrito fecha de 17 del mes actual, tengo el honor de participarle que en este negociado de orden público, no existe antecedente alguno que tenga relación con el individuo llamado MIGUEL ARIAS GOMEZ, pero según noticias adquiridas en este centro, le fue aplicado el bando de guerra.”





      Al igual que Miguel Arias Gómez, hombres y mujeres fueron “juzgados” sobre falsedades, mentiras, delaciones, donde cabía el odio, la envidia y los sentimientos más innobles de la condición humana. El régimen que se instauró tras el golpe del 18 de julio y las autoridades tanto militares, chiles y eclesiásticas que le dirigieron hicieron uso de lo más bajo de la condición humana. La injusticia, la sinrazón, la mezquindad, lo miserable, lo iracundo dominaron nuestras instituciones.

     Hoy sumo un argumento más. Un nombre más. Un fusilado más. Un sentimiento más. Una petición de justicia más para con todas las víctimas del franquismo.



viernes, 2 de abril de 2021

La Procesión del Viernes Santo en 1921




Ismael Almagro Montes de Oca



      Ciertamente la Semana Santa de Alcalá no vivió sus mejores momentos durante toda la primera mitad del siglo XX, y no será hasta pasada la Guerra civil cuando se funden nuevas cofradías penitenciales en nuestra localidad, pues prácticamente desde el cierre de los conventos de Santo Domingo y de los mínimos de San Francisco de Paula, la única Cofradía existente sería la de Jesús Nazareno. Incluso esta Cofradía se vería a partir de 1912 partida en dos, con la fundación de la Cofradía de los Dolores, integrada únicamente por mujeres para rendir culto interno a la Virgen que antes de esa fecha era cotitular de la corporación nazarena.

     La propia Cofradía del Nazareno tampoco vivía buenos momentos, pues tras el fallecimiento del sacerdote D. Pedro Martínez Machado en 1920, Presidente de la misma, entró en un periodo de aletargamiento hasta que en febrero del año siguiente, se renueva a la Junta directiva y se inicia el proceso para renovar sus Estatutos, proyecto que se alcanzaría meses más tarde.

     Precisamente en febrero de 1921, la primera decisión que toma la nueva Junta de Gobierno será, aceptando la propuesta del nuevo Arcipreste D. Antonio Troitiño Rey, la de celebrar una novena en la Parroquia a partir del día 3 dedicada a Ntro. Padre Jesús Nazareno, encargando los sermones al fraile capuchino Fray Antonio de Úbeda “con objeto de mover la piedad y despertar los sentimientos religiosos de este pueblo, que no hace muchos años fue modelo de pueblos cristianos y en la actualidad esta como aletargado siendo de vital interés estimular las buenos gérmenes aun no perdidos por completo; dicha novena se haría en sustitución del Triduo que por costumbre venia haciéndose de antiguo”[1]

     Sin embargo, la misma junta decidió no suprimir el citado Triduo, sino celebrarlo en la Iglesia de la Victoria el Domingo de Ramos, lunes y martes Santo.

     Para la novena, la Imagen del Nazareno sería llevada en su paso hasta la Parroquia,[2] traslado que debió posponerse unos días .

     Días antes el Triduo del Nazareno, será la Cofradía de la Virgen de los Dolores la que celebre un septenario en la Iglesia de la Victoria.[3]

      Pero centrémonos en el Viernes Santo. En una crónica recogida en DIARIO DE LA MAÑANA, el corresponsal, entre las noticias locales relacionadas con la Semana Santa, además del aniversario del fallecimiento de Martínez Machado, la reforma de los Estatutos de la Cofradía del Nazareno, la celebración de los Divinos Oficios el Jueves Santo, recoge la celebración de la procesión del Santo Entierro. Esta crónica es una muestra clara del carácter oficial que tenia esta procesión, pues al carecer de Cofradía propia, era la propia Iglesia la que la organizaba, contando además con la presencia de la corporación municipal:

     “El viernes se celebró la procesión del Santo Entierro, que salió de la Iglesia Parroquial a las seis de la tarde y cuyo orden de formación era el siguiente: Pendón morado de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, estandarte de la misma cofradía, paso de San Juan Bautista, la Magdalena, cruz parroquial con ciriales, clero, el santo Sepulcro al que daban guardia fuerzas de carabineros, paso de Nuestra Señora de los Dolores y el Ayuntamiento; cerraba la marcha la guardia municipal.

     Recorrió las calles siguientes: Plaza Alta, Ángel de Viera, San Vicente, Plaza de Collado, Alonso el Sabio, Ildefonso Romero, Cánovas del Castillo, Duque de Almodóvar del Rio, Plaza de Montes de Oca y por el mismo itinerario a Su templo.”[4]

     No debe extrañarnos la presencia de la bandera y el estandarte de la Cofradía del Nazareno, pues tratándose de una procesión “oficial”, al igual que sucede con la procesión del Corpus en época actual, donde participan las insignias de las cofradías por orden de antigüedad, en aquella época la del Nazareno era la única existente.

      Si puede sorprender más que se mencione a la Virgen de los Dolores, en vez de la Soledad. Puede tratarse de un lapsus del corresponsal, aunque por otras crónicas del mismo periódico, dicho corresponsal parece ser vecino de Alcalá, pues conoce perfectamente la vida alcalaína y resulta extraño que cometiese tal error. Es posible que se tratara de la Virgen nazarena, puesto que según consta en una inscripción que se halla en el candelero de la Virgen de la Soledad, ésta sufrió un incendio en 1886 y no fue restaurada hasta 1956 por el escultor gaditano Miguel Láinez Capote y quizás su estado de conservación no permitiese su Salida procesional en esa época.



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NOTAS

[1] ARCHIVO COFRADÍA NTRO. P. JESÚS NAZARENO DE ALCALÁ DE LOS GAZULES. LIBRO 4º 9. Sesión del 6 de febrero de 1921. Folio 42. En la edición del 17 de febrero del periódico EL NOTICIERO GADITANO (Nº 688 pág. 1) se recoge un ciclo de conferencias religiosas celebradas en la Parroquia por el fraile capuchino Fr. Francisco de Úbeda, aunque no se menciona que en realidad era una novena de la Cofradía.

[2] ARCHIVO COFRADÍA NTRO. P. JESÚS NAZARENO DE ALCALÁ DE LOS GAZULES. Libro 5º Cuentas. Folio 30. Cuenta del año 1921. Aparecen consignadas 21.55 ptas de gastos “por traer y llevar el paso a la Parroquia para la novena misión”

[3] Edición del 20 de marzo de 1921 de “Diario de la mañana. Periódico de información hispano-marroquí” Año I Número 55 pág. 2

[4] Edición del 30 de marzo de 1921 de “Diario de la mañana. Periódico de información hispano-marroquí” Año I Número 62 pág. 2


sábado, 27 de marzo de 2021

Procesiones y Cofradías en 1728




Ismael Almagro Montes de Oca

      Existe un documento en el Archivo Parroquial de Alcalá que, a pesar de su brevedad, nos ofrece una ventana a las procesiones que se desarrollaban en nuestra localidad en la segunda década del siglo XVIII.

      Se trata de un escrito del Beneficiado y Vicario de las Iglesias de Alcalá, Juan Ambrosio Romero, fechado el 15 de marzo de 1728 en que se da cuenta de los mandatos del Obispo de Cádiz D. Lorenzo Armengual de la Mota sobre los horarios que deben observar las cofradías existentes en sus salidas procesionales:

“se les notifique a los Mayordomos de las Cofradías del Santo Cristo de la Expiración, Santo Cristo de la Columna, sitas en el Convento de Santo Domingo, al de la de Jesús Nazareno, sita en el de la Victoria, y al de la Santa Cruz, sita en su Ermita, que salen de procesión en la Semana Santa, no permitan que dichas procesiones salgan por las calles antes de día por lo respectivo a la de Jesús Nazareno y las demás mencionadas no se recojan de noche, disponiéndolo de suerte que a las seis y media de la tarde y lo más al toque de las avemarías se hayan recogido dichas procesiones.”

      Pero quizás lo más curioso sea que, existiendo la costumbre de que un hombre fuese tocando una trompeta, a modo de llamada para la procesión, el Obispo prohibió que se tocase antes de estar la procesión en la calle:

“Otrosi no permitan que la trompeta se entregue al hermano que la hubiere de llevar hasta tanto que la cofradía salga a la calle y en ella y no fuera anden divagando, pues para la convocación y junta de los hermanos usaran la campanilla llevándola con la cara en el todo descubierta y luego que entre la cofradía en su Iglesia, hagan recoger y guardar dicha trompeta, lo cual cumplan cada uno por lo que así toca, pena de excomunión mayor la sentencio una canónica monición premisa en que desde luego los declara por incurridos, lo contrario haciendo y en la pena de veinte ducados aplicados a disposición de dicho Excmo. Sr. Obispo mi señor”

      Y para terminar, el Obispo también mandó un recado a los responsables eclesiásticos para que fueron escrupulosos en el cumplimiento de los horarios mandados cumplir:

“y bajo las mismas penas se le notifique al Beneficiado y Cura Semanero no permita salga la Cruz de la Parroquia sino en las horas predichas y con apercibimiento a todos de proceder a lo demás que haya lugar y derecho y por este, así lo proveyó y firmó, doy fe.”



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sábado, 20 de marzo de 2021

Historia de los Rosarios públicos en Alcalá de los Gazules



Artículo publicado en la revista Apuntes Históricos 
y de Nuestro Patrimonio, 2006



Francisco Espinosa de los Monteros Sánchez


1. LA DEVOCIÓN AL ROSARIO


      La devoción al Rosario es una de las más extendidas por la geografía andaluza, presente desde hace más de cuatro siglos En este artículo haremos una breve introducción al fenómeno rosariano para luego incidir en la vertiente pública de los mismos y su propagación a través de las predicaciones del misionero capuchino fray Pablo de Cádiz por toda la provincia y en particular en Alcalá.

1.1 El Rosario en Cádiz

       En Cádiz capital la devoción rosariana se extiende con fuerza en el siglo XVI donde hemos podido documentar una cofradía propia en 1575 (1). Pero no es este un caso aislado ya que hemos documentado otras cofradías como las de Chiclana, la cual existía ya en 1551; Puerto Real, existente en 1587 (2); Conil, al menos desde 1577 (3); Rota, existente en 1587 (4); o Medina, al menos desde 1570 (5). Y así en la práctica totalidad de localidades de la provincia.

1. 2 El Rosario en Alcalá

      Evidentemente Alcalá, una de las localidades con más población de la diócesis (en el siglo XVI la población de Alcalá era superior a la de Cádiz), no podía ser menos en la devoción al Rosario. Así, hemos documentado la existencia de la cofradía del Rosario de Alcalá al menos desde el 12 de Octubre de 1551, fecha en que aparece mencionada junto a las cofradías de la Misericordia y Vera Cruz (6). A partir de aquí las referencias a esta cofradía son innumerables durante los siglos XVI a XVIII lo cual demuestra que esta era la cofradía con más devoción en Alcalá (7). Esta hermandad como sabemos encarga la imagen de su titular a Juan Martínez Montañés en 1590. Hemos podido saber también que en 1623 (8) Catalina de Ortega lega 240 reales para el dorado del retablo, retablo que se conserva en la actualidad en la capilla sacramental de San Jorge aunque con una imagen que no es la titular de Montañés la cual se encuentra en una pequeña hornacina en el lado izquierdo de dicha capilla. Por último, el platero jerezano Juan Díaz de Mendoza realizó las andas de plata de esta cofradía en 1634 (9). Este artista fue también el autor en 1680 de las andas de plata de la cofradía de Nuestra Señora de los Santos, las cuales al parecer son las que se conservan en la actualidad.

2. LOS ROSARIOS PÚBLICOS

      Un rosario público es una manifestación de fe en la calle que consiste en el rezo en común del rosario fuera de los templos bajo una serie de normas básicas. Su inicio tuvo lugar en Sevilla relacionado con las predicaciones del dominico fray Pedro de Ulloa (10), pero su conformación definitiva se debe a la figura del capuchino fray Pablo de Cádiz (1643-1694) (11).

2.1 Fray Pablo de Cádiz

      El fenómeno de los rosarios públicos necesitaba de ser regulado y es aquí donde el clero ve la necesidad de dar forma a esta devoción para que no se le escape de las manos. Así lo entendieron el obispo de Cádiz, José de Barcia, y el capuchino fray Pablo de Cádiz, auténtico conformador de estos rosarios públicos.

      Las ordenanzas de las “Compañías Espirituales del Ave María del Santísimo Rosario” (12) fueron aprobadas por José de Barcia y Zambrana, obispo de Cádiz y Algeciras, el 19 de Junio de 1693. En cuanto a la organización de la procesión, fray Pablo dice que asistirán “175 hermanos todas las noches de los días del año a la iglesia donde esta compañía espiritual estuviese fundada” “cantando un tercio del Santo Rosario y después las letanías de nuestra señora” y “acompañando con la meditación de los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos que correspondiesen a los ofrecimientos de aquella noche”. En referencia a la organización de la comitiva, fray Pablo estableció que debía salir “llevando por guía una santa cruz y dos faroles altos colaterales con luces, y presidiendo un pendón y en él una imagen de la virgen santísima nuestra señora con el título y vocación que se eligiese, y 4 faroles colaterales con sus luces”. Además para mejor alumbramiento del coro del Santo Rosario se podían disponer de 2 a 4 faroles de mano que se procurara fueran de aceite para evitar el costo de cera. Sobre las mujeres se dice que “se les permite los días festivos y Domingos su asistencia por ser función que se hace de día pero por ningún pretexto se les permitirá asistir de noche a los coros del Santo Rosario”. La primera salida de un rosario público se efectuó el 7 de Febrero de 1691 desde el convento de Capuchinos de Cádiz.

2.2 Rosarios públicos fundados por fray Pablo de Cádiz

      Según relata fray Pablo en su libro, funda hasta 16 rosarios públicos en Cádiz (13). De ellos, el primero y más conocido es el Rosario de la Encarnación, actualmente conocido como de la Palma, cofradía que todavía perdura y de gran devoción entre los gaditanos los cuales atribuyen a la Virgen de la Palma conjuntamente con la del Rosario la detención de las aguas en el maremoto del 1 de Noviembre de 1755.

      Fray Pablo fundó además un buen número de rosarios públicos por toda la provincia (14). De ello lo que nos interesa es que fundó tres en Alcalá de los Gazules (15). En total fray Pablo llegó a erigir un total de 45-50 rosarios públicos (16) antes de su repentina muerte en Conil en 1694.

2.3 Tipos de rosarios públicos

      Los rosarios se pueden tipificar de varios modos. Así, atendiendo a la hora de salida se pueden clasificar en de prima noche (diarios, al toque de oraciones) y de madrugada o aurora (festivos, 3 de la mañana). Como vemos en la actualidad se han sustituidos por los llamados de antorchas (al caer la tarde) y de la aurora que, aunque conservan el nombre, se suelen hacer sobre las 8-9 de la mañana.

      Atendiendo a su periodicidad pueden ser diarios o extraordinarios. Dentro de esta segunda división nos los encontramos de Gala (en la festividad de la titular), de Ánimas (en Noviembre), Penitenciales (en Cuaresma) y de acción de Gracias (o de rogativas).

3. ROSARIOS PÚBLICOS EN ALCALÁ

3.1 Rosarios fundados por fray Pablo en Alcalá

El Rosario del Señor San José

      El primer rosario público del que tenemos noticias en Alcalá es el del señor San José. Así, Alonso González pide en su testamento de 3 de Septiembre de 1693 que acompañen en su entierro “los germanos del rosario de la ermita del señor San Joseph” (17). Este rosario no debe confundirse con la cofradía del patriarca San José de la cual se tienen datos al menos desde 1691 (18). La vida de este rosario público debió ser efímera ya que el último dato que hemos podido localizar es del año 1695 donde varias personas piden el acompañamiento del “santo rosario del señor san joseph” en sus entierros (19).

El Rosario del Señor San Jorge

 Este rosario público estaba radicado en la iglesia parroquial de San Jorge y la primera noticia que tenemos del mismo data del 4 de Septiembre de 1693 donde Domingo Madero pide que en su entierro le acompañen “los germanos del rosario del sor. san jorge” (20). Son varias las menciones durante estos años aunque de nuevo su existencia es efímera. Así, el último dato localizado es de Junio de 1697 en que Juan Guillén Crespo pide que le acompañen en su entierro “los germanos del rosario de la parroquial de san george” (21).

El Rosario de la ermita de la Santa Cruz o de la Soledad

      Este sería el último de los rosarios fundados en Alcalá por fray Pablo de Cádiz. El primer dato de que tenemos constancia data del 9 de Septiembre de 1693, donde Gaspar Ramos pide que le acompañen en su entierro “el rosario de la santa cruz” (22). Más adelante, nos encontramos la disposición de Juan Martín Román donde pide ser enterrado “en la iglesia de nª sª de la Soledad en la Santa Cruz con el oficio de los hos del rosario de donde es germano” (23). Luego este rosario nos aparece como el “rosario de la soledad” (24), mientras que en otras referencias nos aparece como el “rosario de la ermita de la santa cruz” (25). Como vemos ambas denominaciones parecen hacer referencia a un mismo rosario que probablemente estaría advocado de Nuestra Señora de la Soledad y que residiría en la ermita de la Santa Cruz donde estaba esta imagen que tenía cofradía propia desde principios del XVII. Así nos lo aclara por ejemplo el testamento de María Rodríguez donde pide ser enterrada en la “ermita de la Sta. crus debajo de la peana de nª sª de la soledad” (26). En cuanto a la duración de este rosario de nuevo fue efímera, el último dato es de Abril de 1697 (27).

      Vemos como los 3 rosarios aparecen en Septiembre de 1693, esta fecha podría coincidir con la de las predicaciones de fray Pablo en Alcalá de los Gazules, igualmente los 3 desaparecen muy pronto, intentaremos dar una explicación en el próximo punto.

3.2 La expansión del fenómeno rosariano

El Rosario del Señor Santo Domingo

     Parecía bastante extraño que, habida cuenta de la relación existente entre la orden de Predicadores y la devoción al Rosario, no hubiera desde los comienzos un rosario público dentro de este convento. Sin embargo, los datos que hemos encontrado nos demuestran que este rosario fue posterior y con algunas particularidades que veremos más adelante.

      El primer dato de este rosario lo encontramos en el testamento de Ana de Flores, la cual pide ser sepultada en el convento de santo Domingo en una sepultura propia “con el oficio que se acostumbra a hacer a las hermanas del Smo. rosario de dho combento de donde io lo soy” (28). Este dato es interesante porque hasta ahora no se conocían rosarios de mujeres hasta 1718 en que aparece uno en Tarifa (29) o 1735 en que aparece el de la iglesia de Santa Cruz de Sevilla (30), de ser correcta esta afirmación estaríamos ante el primer caso documentado de un rosario femenino en Andalucía. De todos modos, por el texto no termina de quedar claro si se trata de un rosario exclusivo para mujeres o de un rosario masculino que permitía salir a mujeres o que tenía adscrito un rosario femenino. Esto último podría ser lo correcto habida cuenta de, por ejemplo, el testamento de Francisco Moreno que pide ser enterrado en la ermita del señor San José con “el oficio que acostumbran a hazer a los heros. del sto. rosario del sor. sto. Domingo” (31).

      De nuevo, en el testamento de María de Mussa podemos leer que esta pide ser enterrada “con el ofisio que se acostumbra haser a las hermanas del Sto. rosario del Sor. sto. Domingo” (32). El último dato de este rosario lo encontramos en las disposiciones de la mujer de Pedro Domínguez, la cual pide en Junio de 1698 “que su cuerpo sea sepultado en la Parroquial desta villa en la capilla de Nuestra Señora de los Remedios con el oficio que se acostumbra hazer a las hermanas del Sto. Rosario de Sor Sto. Domingo de donde la sussodicha lo era” (33).

      A partir de esta fecha desaparecen las menciones a los rosarios públicos en Alcalá aunque no sería de extrañar que continuaran existiendo o incluso que aparecieran otros nuevos más adelante en especial a partir de 1720 en que este fenómeno parece reaparecer. Otro punto interesante a investigar es por qué desaparecen los 3 primeros rosarios y aparece este otro radicado en Santo Domingo, quizás la orden de Predicadores interviniera obligando a que la devoción rosariana fuera encauzada a través de ellos, quizás fue una simple casualidad. Sin embargo, se abren una serie de interesantes interrogantes que merecen un estudio profundo de una parte de nuestra historia que permanece casi en el olvido a pesar de que, como hemos visto, fue de las formas de piedad popular predilectas de nuestros antepasados.

El Rosario de la Aurora, José García Ramos, Museo de Bellas Artes de Cádiz


NOTAS

[1] ESPINOSA DE LOS MONTEROS SÁNCHEZ, Francisco, “La Religiosidad Popular gaditana a través de las disposiciones testamentarias del Siglo XVI”, en Trocadero, Cádiz, 2006, en prensa.

[2] Archivo Histórico Provincial de Cádiz (AHPC), testamento de Estefanía Ramírez, 05/07/1587, leg. PR23, s/f.

[3] AHPC, testamento de Juan Maldonado, 23/03/1577, leg. CO1, ff. 31-33.

[4] AHPC, testamento de Marina Ruiz, 19/04/1587, leg. RO29, s/f. En este testamento aparecen también las hermandades de Ánimas, Santísimo Sacramento, Concepción, Encarnación y Santa Lucía. También aparecen ese mismo año referencias a las cofradías de la Misericordia y Vera Cruz (con iglesia propia).

[5] AHPC, testamento de Catalina López, 16/01/1570, leg. ME71, ff. 279-280. Aparece junto a las hermandades de Nª Sª de la Paz, Vera Cruz y Misericordia. Ese mismo año aparecen referenciadas las de San Juan y San Benito.

[6] AHPC, 12/10/1551, leg. AL 394, s/f.

[7] Existía por supuesto una gran devoción a Nuestra Señora de los Santos, pero no hay datos de una cofradía en torno suya hasta el último tercio del siglo XVII.

[8] AHPC, testamento de Catalina de Ortega, 1623, s/f.

[9] JÁCOME GONZÁLEZ, José y ANTÓN PORTILLO, Jesús: “Apuntes histórico-artísticos de Jerez de la Frontera en el siglo XVIII”, en Revista de Historia de Jerez, nº 6, 2000, p. 193.

[10] ROMERO MENSAQUE, Carlos. “Fray Pablo de Cádiz y la influencia capuchina en la conformación de los rosarios públicos”, en Perfiles del aire, Nº 10, Sevilla, 2003, pp. 7-13.

[11] ROMERO MENSAQUE, Carlos. “El Rosario en Sevilla”, Sevilla, 1990.

[12] CÁDIZ, fray Pablo de. “Triunfo glorioso de el Santísissimo Rosario por la compañía espiritual del Ave María”, Cádiz, 1693.

[13] ESPINOSA DE LOS MONTEROS SÁNCHEZ, Francisco y ROMERO MENSAQUE, Carlos. “Los Rosarios Públicos, origen de una Hermandad”. En prensa.

[14] ESPINOSA DE LOS MONTEROS SÁNCHEZ, Francisco, “Los rosarios públicos en Tarifa (I). La devoción al Rosario y los rosario públicos”, en Aljaranda, nº 59, pp. 14-19.

[15] SEVILLA, fray Isidoro de. “La nube de Occidente. Vida y virtudes de [...] fray Pablo de Cádiz”, Cádiz, 1702.

[16] ESPINOSA DE LOS MONTEROS SÁNCHEZ, Francisco. “Historia de los Rosarios Públicos en Cádiz” en Actas del Congreso Internacional del Rosario, Sevilla, 2004, pp. 419-424.

[17] AHPC, testamento de Alonso González, 03/09/1693, leg. AL368, ff. 116-118.

[18] AHPC, testamento de Isabel Lorenzo, 02/08/1691, leg. AL368, s/f. Aparece mencionada junto a las cofradías de Dulce Nombre de Jesús y Expiración.

[19] AHPC, testamento de Domingo Muñoz, 16/09/1695, leg. AL351, s/f. Véase también AHPC, testamento de Alonso Pérez, 07/11/1695, leg. AL351, s/f

[20] AHPC, testamento de Domingo Madero, 04/09/1693, leg. AL368, s/f.

[21] AHPC, testamento de Juan Guillén Crespo, 26/06/1697, leg. AL351, s/f.

[22] AHPC, testamento de Gaspar Ramos, 09/09/1693, leg. AL368, ff. 144-145.

[23]  AHPC, testamento de Juan Martín Román, 21/03/1694, leg. AL368, f. 358.

[24]  AHPC, testamento de Domingo Lorido, 15/06/1694, leg. AL368, s/f.

[25]  AHPC, testamento de Begoña Ramos, 22/12/1696, leg, AL351, s/f.

[26]  AHPC, testamento de María Rodríguez, 09/10/1694, leg. AL368, f. 417.

[27] AHPC, testamento de Juan Benítez Gasporro, 06/04/1697, leg. AL351, ff. 47-49.

[28] AHPC, testamento de Ana de Flores, 28/05/1697, leg. AL351, s/f.

[29]  PATRÓN SANDOVAL, Juan Antonio: “Los rosarios públicos en Tarifa (y II)”, en Aljaranda, nº 59, pp. 20-30.

[30]  ROMERO MENSAQUE, Carlos J. El Rosario en Sevilla. Historia de la devoción. Sevilla. 2004.

[31] AHPC, testamento de Francisco Moreno, 10/06/1698, leg. AL351, s/f.

[32]  AHPC, testamento de María de Mussa, 16/03/1698. leg. AL351, s/f.

[33] AHPC, testamento en virtud de poder de la mujer de Pedro Domínguez, 15/06/1698, leg. AL351, s/f.

sábado, 13 de marzo de 2021

Nuevos datos sobre la Cofradía del Dulce Nombre V




Ismael Almagro Montes de Oca


      Una nueva Cuaresma, nos disponemos a desempolvar parte de la Historia de la Cofradía del Dulce Nombre, la cual, después de más de dos siglos de existencia, fue languideciendo, al igual que el Convento donde radicaba, en las décadas finales del siglo XVIII, y sufriendo numerosos vaivenes en su devenir histórico.

     Anteriormente vimos cómo en 1776 se produjo cierta revitalización de la Cofradía, con el nombramiento de Fray José Sandoval como mayordomo, que hizo un nuevo inventario de los bienes y alhajas. Los años siguientes se desarrollan sin sobresaltos en la vida de esta Institución hasta junio de 1781, fecha en que varios hermanos se ven obligados a convocar una reunión:

“En la villa de Alcalá de los Gazules en diez y siete días del mes de Junio del año de mil setecientos y ochenta y uno, estando en la sala baja inmediata a la capilla de Nro. Amantissimo Dios Niño con el Titulo del Dulcissimo Nombre de Jhs. qe. es la primera a mano yzquierda como se entra en el convento de las Sagradas Llagas y Nro. Padre Sor. Sto. Domingo extra-muros de esta expresada Villa y en donde se guardan y custodian las prendas, alhajas e insignias qe. sirven en la cofradía del Tierno Simulacro de Jesus y celebran los Cavildos qe. ocurren, juntos y congregados los hermanos y cofrades, a saber el Sor Dn Juan Benitez Camacho Alcalde ordinario: Franco. Pichaco: Carlos Pacheco: Pedro Balderas, y otro Pedro Balderas Padre e hijo: Juan barbero: Lorenzo Gomez: Juan Benavente: Pedro Garcia Mariscal: Andres Muños de Oliva y Nicolas Marín, a la presencia del M. R. P. Fr. Manuel Martinez del Orn. de Predicadores, capellan de esta Hermandad, de Josef Sandoval Mayordomo de ella, y de mi el Ynfrascripto essno. Noto. de la Vicaria (Miguel Nicolas de Silva) …”

      El motivo de dicha reunión no era otro que la elección de nuevos Hermanos Mayores:

“En este Cavildo se dixo pr. el R. Pdre capellan hallarse esta Cofradia sin hermanos mayores, qe. la dirijan y goviernen, como los ha habido hasta aquí: desde luego para qe. se complete y tenga la proteccon. qe. necesita unánimes y comformes nombraban y nombraron pr. tales Hermanos mayores de esta Cofradia del Dulcissimo Nombre de Jhs. a dn. Antonio Alba y dn. Andres Lopez Garcia, qe. lo ha sido antesedentemte. y les daban y dieron facultad bastante para qe. reconoscan e inspeccionen el estado de la Hermandad y existencia de sus fondos y distribucion.”

      Aprovecharon este Cabildo para renovar en sus cargos a los diputados, capellán y mayordomo.

     Asimismo, en un intento por dar más estabilidad a la Cofradía, se decidió establecer una periodicidad en los Cabildos, y así se estableció que cada año, en el tercer domingo del mes de junio, se celebre uno para renovación de cargos y atender a las necesidades de la misma:

“Que todas las Noches, de la presente Dominica en los años venturos haya de haver Cavildo pa. qe. assi los Hermanos Cofrades como los mayores, Diputados, Mayordomo, y Capellan puedan desistirse de sus Empleos, y elegir otros, y tratar del estado de la Cofradia, para qe. de ese modo se reparen los agravios, qe. puedan haver en el manejo de Caudales, su distribcion y Consumo”

     Uno de los Hermanos, Pedro García Mariscal, como muestra de su devoción, de manera “voluntaria y expontaneamte.” se ofreció para satisfacer la Limosna del sermón de la Circuncisión del Hijo de Dios, que se debía celebrar el primero de enero de 1782. Como dato curioso, en el acta de este Cabildo, sobre el reglón que hace referencia a esta limosna, figura la siguiente anotación: “la que oi dia y año 85 no ha cumplido”

     Sin embargo, al año siguiente el Cabildo no se celebró en la fecha propuesta, sino el 15 de agosto del 1782, reuniéndose, no en la capilla de la Cofradía, sino en el celda Prioral del Convento, los hermanos José de Dueñas, Pedro y Juan Miranda, Juan Benavente, Fernando Gómez, Juan Barbero, Cristóbal de Medina y algunos más de los que no se especifica los nombres, junto al Prior del Convento, Fray José Domínguez y el Notario primero de la Vicaria, Miguel Nicolás de Silva. Posiblemente, el motivo del retraso en la celebración fue debido al delicado estado de salud del mayordomo:

“En este Cavildo Dixeron todos de Mancomun, que en virtud de hallarse Jph. Sandoval y Tenorio Mayordomo de dha Hermd. Enfermo, y desauciado de los Medicos, y que es tiempo de recoger la limosna de trigo que cada hermano y cofrade dan Y que dho Mayordomo no se hallaba capas de recogerla, devian nombra y nombraron otro Mayordomo, de los que eligieron para dho empleo a Jph. De dueñas, para que exerza y recoga las limosnas y se entregue en las prendas, alajas e insignias q.e sirven a la cofradía del tierno Simulacro de Jesus y las conserbe en su poder”

      Acto seguido, se produjo la renovación de los miembros de la Junta de Gobierno, y así “nombraron Por hermanos Mayores a Dn. Juan Dias Vega y a Dn. Agustin de Prados y Lozano, y para Diputados, a Juan barbero, y Xptobal de Medina, y por Cappan. a el Rdo. P. Fr. Franco. Barroso; y a los primeros, les daban y dieron facultad Vastante para qe. reconozcan e inspeccionen el estado de dha Hermandad, y existencia de sus fondos y distribución, tomándoles cuentas a dho Mayordomo sesante para reconocer en el estado que se halla dha Hermandad. Con lo qual se concluyó este Cabildo que firmaron los que supieron y Yo el Noto. primero de la Vicaria de qe. doy feé=”


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