sábado, 8 de abril de 2023

Alcalá de los Gazules en la Encuesta del Ateneo (I)




Ismael Almagro Montes de Oca


    En 1901, la sección de Ciencias Morales y Políticas del Ateneo de Madrid puso en marcha un cuestionario sobre las costumbres en torno a tres episodios del ciclo vital del ser humano: el nacimiento, el matrimonio y la muerte, enviándolo a multitud de pueblos de toda España. Se recibieron 289 contestaciones, contenidas en más de 17000 fichas siendo las de Alcalá de los Gazules unas de las más completas, gracias a la información facilitada por los alcalaínos Manuel y José María Puelles Centeno. Manuel fue médico militar y ejerció su profesión en nuestra localidad y en Paterna.

    Estas respuestas constituyen un verdadero tesoro etnográfico, pues son un testimonio directo sobre las costumbres, rituales y creencias existentes en la sociedad alcalaína de principios del siglo XX, descubriéndonos aspectos hoy desconocidos, como la existencia de “cobijadas” al estilo de las vejeriegas o creencias tales como que, en la costumbre de acompañar las mujeres a una viuda tras el entierro del marido, la primera que debía abandonar la sala debía ser también viuda, pues de lo contrario, el marido de la que saliera, sería el siguiente en fallecer.

    La encuesta está repartida en tres bloques: nacimiento, matrimonio y defunción, con un número de preguntas variables en cada uno de ellos.

    Reproducimos íntegramente a continuación  las preguntas, las cuales dejamos con el orden con que aparecen (aunque a veces no siguen un criterio lógico, pasando de orden alfabético a orden numérico).  Las respuestas de la encuesta las transcribimos en cursiva, tal cual aparecen en las fichas:



NACIMIENTO


A) CONCEPCIÓN

a) Creencias y supersticiones relativas a los medios de conseguir la fecundidad

    Desde el punto de vista religioso consideran como primeros abogados á San Ramón Nonnato y a Santa Lutgarda; también á la patrona del pueblo Nuestra Señora de los Santos, que se venera en un santuario distante unos cuatro kilometros de la ciudad, en sitio agreste y pintoresco, frecuentado constantemente por romeros, cazadores, touristas.


b) Prácticas más usuales con este objeto

    El vulgo no concibe que pueda haber concepción si no hay sensación de placer por ambas partes. Cuando no resulta a la fecundación, lo atribuyen muchas personas á repugnancia instintiva por parte de alguno de los conyuges ó á frialdad de temperamento

c) Prácticas más usuales con este objeto

    Practicas religiosas: Novenas á S. Ramon, á Sta. Lutgarda y á la patrona del pueblo Nª Señora de los Santos, en el Santuario que tiene á cuatro kilómetros de la población: otras devociones á los mismos santos.

Medios terapéuticos: cafe, espirituosos y baños (de que se usa y abusa)

Remedios populares: 

    La verdadera panacea que corre como misteriosa confidencia entre los interesados, es, en primer lugar, es una yerba, que denominan altamisa (tal vez quieren decir artemisa real, que es emenagoga y desobstruyente), la cual se cria en una fuente que se llama del Sol, situada en el monte Picacho, de este término municipal, lindante con los de Jerez y Cortes de la Frontera y que forma parte de una de las estribaciones de la renombrada Serranía de Ronda en unión con la de Gazules. Existe, según los inteligentes, dos clases de altamisa: una fina y otra basta, siendo la primera la que tiene tal virtud; empleandose á modo de infusión para tomar todas las mañanas una jícara ó taza hasta conseguir el resultado. En segundo lugar se recurre á la corteza del ballón, árbol que crece en la Sierra de las Cabras, también de este término; el ballon que tiene esta virtud es hembra y [no] hay que confundirle con otro árbol parecido que también se cria en aquella tierra, llamado por el vulgo ciballón; el cual es macho y carece de dicha virtud; del primero cortan un pedazo de corteza para hacer una cuchara y sirviéndose de ella sobreviene el periodo en la mujer, de menstruación difícil ó nula y como consecuencia la fecundidad. También se usa el leño de ballon en infusión; pero si la fecundidad aparece y se sigue utilizando, entonces produce el aborto. Por el contrario si alguna una mujer quiere conseguir el aborto ó quiere hacerse esteril creen conseguirlo usando otros medios, criadillas de puerco asadas y pulverizadas concienzudamente con una infusión aromática; así tambien como el peregil asado con aguardiente y otras disparatadas prácticas, que ponen en peligro á veces la salud y la vida.

B) GESTACIÓN

1) Ofrendas religiosas

    Por todas las mujeres cualquiera que sea la clase á que pertenezcan hacen desde luego ofrendas y votos religiosos á los santos de su particular devoción.

    Al acercarse la época del alumbramiento, acostumbran las más, á cumplir sus preceptos religiosos, confesando y comulgando y encendiendo luces á los Santos, que creen han de favorecerlas en el fatal trance de la expulsión del feto.

    Las mujeres de las clases acomodadas, durante el periodo de la gestación son muy cuidadas y mimadas por los suyos, al revés que las de las clases pobres, que ayudan á sus maridos á sostener las cargas de la casa, con su trabajo, aunque tengan como dicen graficamente, la barriga en la boca; á pesar de lo que, los hijos generalmente nacen sanos y robustos; quizá debido á lo que las madres dicen “Dios hace la casta”

2 a) Prácticas familiares

    Las prácticas familiares son infinitas; se aconseja á la embarazada que pasee con frecuencia, lo que tiene su razón científica, entendiendo que el parto es más fácil, originando el ejercicio la presentación de cabeza; se procura que la embarazada no ande descalza, no porque pueda producir malos resultados en la salud de la madre, sino porque nacen los niños quebrados:

    Como á los cinco meses del embarazo y para que los pechos no se echen á perder, se restregan estos, todos los días con una rueda de limón con sal; también beben todas las mañanas en ayunas un vaso de agua fría, para facilitar en su tiempo, la expulsión de la placenta. Otras, ocultan el embarazo todo el tiempo posible, verificando grandes comprensiones en sus vientres, perjudicándose ellas y el producto de la concepción por la preocupación vulgar, de que así nacen los niños, más bonitos.

2 b) Antojos de embarazada: creencias referentes á su satisfacción y á cómo pueden influir en el que nazca

    Todo lo más extravagante que invente la imaginación más calenturienta, es pálido, ante los absurdos, caprichos y antojos de las embarazadas; por lo regular detestan todo lo que constituye el régimen fundamental de la alimentación, diciéndo que les produce vómitos é indigestiones; en cambio toman ensaladas caprichosas de diferentes yerbajos, condimentadas con mucha pimienta y mucha mostaza; mucho vinagre, sopas de legia, tierra, flores, cal, café en pipa; otras acreditadas por su temperancia, buen juicio y buena educación, se hacen bebedoras de aguardiente en gran cantidad, usando frases mal sonantes; queriendo ahora con frenesí lo que aborrecen luego con apasionamiento; á aquella se le antoja, por ejemplo, un clavel, y si no lo tiene cuando lo desea, y se toca á cualquier parte del cuerpo, el niño ha de salir indefectiblemente marcado en aquél sitio con el clavel; y así, sucesivamente en todo lo demás que se vaya antojando; de aqui la situación dificil del marido, cuando el antojo traspasa los linderos de lo honesto ó de su bolsillo, como suele suceder en algún caso. Digalo sinó el citado por un catedrático eminente de Obstetricia de la Facultad de Medicina de Cádiz, ocurrido en dicha localidad, de una honrada é ilustradísima Señora que suplicaba á su marido, que a su presencia, la dejase tirar un bocado en el morillo de un fraile franciscano, muy obeso, que pasaba todos los dias frente al balcon de su casa.

c) Vaticinios respecto del sexo y cómo se hacen: creencias acerca de la influencia del año, mes, día, hora y fase de la luna en que ocurra el nacimiento

    Innumerables son los vaticinios que entre el vulgo se hacen, respecto á las condiciones en que ocurre el nacimiento, como igualmente los que le han precedido. Se considera como verdad inconcusa que, en matrimonio en que la mujer es de más edad ó más robusta que el marido, abundan las hembras; que en matrimonios entre parientes pesa una especie de maldición; si la madre acostumbra a andar adelantando el pié derecho ha de tener varón, si el izquierdo hembra.

    Tambien se hace el siguiente experimento; se echa una moneda de diez céntimos por el cuello da la embarazada, si al caer al suelo, sale de cara es varón, si queda de cruz hembra. En cuanto al año que ocurre el nacimiento, si es bisiesto, tiene el chico gracia para curar ciertas enfermedades; si es año de calamidades y de guerra y por añadidura nace en martes y trece, es el rigor de las desdichas; si nace en Mayo el niño padecerá de venereo; si en Febrero el chiquillo será alegre, loco y aturdido; si en Noviembre, de carácter tétrico y sombrio. Pero lo que constituye una observación aforística y de una verdad incontravertible  para ciertas personas, es la influencia de la luna; de tal suerte, que de nacer un niño en menguante, el que le ha de seguir ha de ser como antes ó semejante y si fuese en creciente entonces será diferente; Verdad es que la observación no resulta muchas veces exacta; pero á esto se objeta, que entre los dos partos ha podido haber algún aborto de poco tiempo, que haya, hasta podido pasar desapercibido para la madre, el cual hipotético aborto hace perder el dato esencial de la observación y por lo tanto, vuelta á empezar el estadio de las fases de la luna y del venidero parto. Tambien se vaticina la mayor ó menor fecundidad de la primeriza, por el número mayor ó menor de nudos que tenga el cordón umbilical.

C) ALUMBRAMIENTO

a) Si la asistencia se hace por personas profesionales, y, en este caso, sexo de las mismas

    Presentado el alumbramiento, cuya época equivocan casi siempre las interesadas, se avisa á la comadrona.

    La asistencia á las parturientas de todas las clases sociales en esta localidad, no se hace por persona facultativa, si no por mujeres prácticas en estas lides, las cuales no solo asisten como parteras, sino que arreglan la casa, guisan y á veces anticipan el dinero para la compra, siendo retribuidas con la cantidad de tres pesetas, teniendo además que vestir al niño, seis ó siete dias hasta que se le caiga el muñon del cordon umbilical. En casos apurados se llama al médico. Las mujeres muy pobres se despachan como Dios les dá á entender, con las vecinas y hasta solas.

1) Presencia de imágenes. Reliquias. Luces

    Se encienden luces á S. Ramon, Santa Lutgarda, S. Cayetano y S. Expedito, se reza y dicen oraciones a los santos de mayor predilección; si el parto se retrasa se utiliza el delantal de la Virgen del Rosario, ó rosarios milagrosos que posee alguna vecina, ó medallas de la Virgen de Lourdes, estampas de Nuestra Señora de los Santos, patrona del pueblo y lignum crucis traducido por las vecinas con el nombre de "Niño en Cruz"

    Cuando llega el momento del alumbramiento, comienzan todos los parientes á á [sic] invocar á la Virgen de los Santos y á la Virgen de la Luz á la que le dirigen parturienta y parientes las siguientes frases -¡Madre mia, de la Luz! ¡Dadle luz…. Tambien invocan al Cristo del mayor dolor, y se cuenta de una gitana que se hallaba en tan apurado trance, y como tardase en parir, acordose que tenia en la habitación inmediata un cuadro de S. Cayetano y mandó á una parienta que se lo trajera. La habitación donde el cuadro estaba, estaba á oscuras y la parienta echo mano del primero que encontró. Y como coincidiera el alumbramiento, la mujer colocó el cuadro en un rincon y acudió á prestar auxilio á la gitana. Terminado el acto; con el mayor fervor se arrodillaron para dar gracias y al volver el cuadro, vieron con asombro y estupefacción (más de notar por el carácter ponderativo de esta raza); siendo digno de verse los gestos aspavientos y exclamaciones que hacían, que el S. Cayetano del portentoso milagro era ni más, ni menos que el propio Guerrita en una de sus más interesantes actitudes ante la arrogante fiera que se lidia en los circos taurinos.”

(Exvoto a Ntra. Sra. de Tulantongo, Colección María y Gonzalo Méndez Zapata, México D.F)

2) Objetos en los que se suponga alguna virtud; cuáles son y empleo de los mismos

    En las clases acomodadas se tiene á prevención desde algunos días antes del alumbramiento, una primorosa caja que contiene los siguientes objetos; un bolsito cerrado con hojas de rosas, romero y alhucemas, que tiene por objeto el echarlo en el agua templada con que se ha de lavar el recién nacido, un tarrito de miel, para hacer el paladar del niño, otro con belladona para la dilatación del cuello uterino; unto sin sal ó sea manteca de puerco lavada en agua para que se despoje de la sal marina, la que sirve para los reconocimientos tactiles de la comadre ó del cirujano; otro tarro con aceite de oliva ó de almendras dulces para el ombligo; una caja con polvos de rosa para la curación de éste; dos cordones, ya porque el parto puede ser de gemelos, ó bien por extravio ó inutilidad de alguno de ellos; unas tijeras, una toalla, un cernadero de cañamazo para recibir la criatura, una faja para ceñir las caderas de la parturienta y unos cuantos trapos de hilo.

    En cuanto á las pobres, estas se avian como pueden, y á veces falta todo y tienen que ir proveyéndose de prestado con arreglo á las indicaciones del caso.

    Una practica muy especial y en la que tienen gran fé las mujeres; consiste en la dilatación de la rosa de Jericó que es, al parecer, viznaga ó sombrilla silvestre, que se cria en este término y sus ramitas sirven de escarba dientes; la cual viznaga al secarse se cierra formando una especie de ovoide ó doble cono; pues bien, echando esa mal llamada rosa de Jericó en agua, á medida que se impregna, comienza á abrirse y llega á dilatarse de manera que adquiere la forma que tuvo cuando estaba verde y unida al tallo; y como tarda no pocas horas en adquirir esta forma y se vá dilatando paulatinamente, el vulgo ha querido encontrar el paralelismo con la dilatación del cuello uterino y en vez de ver una mera relación de coincidencia, han hallado otra de causalidad.

    Tambien suponen que tienen virtud, los anillos de oro y esmeraldas, para evitar los entuertos; ponerse un zapato nuevo de hombre de campo, al tener el primer hijo y por veinticuatro horas, para evitar los entuertos en aquel parto y en los sucesivos, etc, etc.

c) Vaticinios respecto del recién nacido en atención á las circunstancias que hayan concurrido en el nacimiento

    En cuanto á vaticinios respecto á las circunstancias que concurren en el nacimiento, desde luego, los sietemesinos tienen gracia para curar determinadas enfermedades; y si ha llorado en el vientre de su madre (?) y reune la circunstancia especial de haber nacido en Jueves Santo, entonces es casi un taumaturgo y su sola presencia basta para calmar toda clase dolores, muy especialmente el llamado mal del padrejón que viene á ser la inflamación con dolor de vientre bajo, el que se cura con solo aplicar la mano, el que tiene gracia, que á falta del nacido en las condiciones antes dichas, lo puede cumplir un mellizo ó un Juan, que son los sustitutos por derecho propio. Nacer de pié es signo de felicidad. Si el parto es laborioso es signo de que el chiquillo ha de ser travieso y de larga vida; si es orejudo será rico; si tiene el pecho ancho y llora mucho gran cantante y si el ombligo prominente afortunado.

d) Supersticiones respecto del mal de ojo; quiénes pueden hacerlo y sus consecuencias. Protección contra éste y otros maleficios

    Nadie puede demostrar, á los que tales creencias tienen, que no existe el mal de ojo; que los niños, en quienes se aposenta el encanijamiento ó raquitismo, la tabes mesentéricas a los que el pueblo llama estar tabiro ó la anemia, es dependiente de vicio hereditario, mala alimentación, ó falta de leche. E l niño anémico y consunto está asi, porque le han hecho mal de ojo, personas de mala intención, por lo general, jitanas ó mujeres de dudosa conducta; y si alguien desconocido de la familia, coje el niño entre sus abrazos y lo acaricia, ya no hay duda de que ejercitó en la inocente criatura, su maléfica influencia y el niño está condenado á muerte irremisiblemente. Solo puede salvarlo, la misma persona, que lo ha castigado, pues aunque se empleen medallas, lignum crucis, novenas, no se tiene confianza en el resultado, pues se hace el mal de ojo con fuerza tan destructora, que instantaneamente al niño se le revienta la bolsa de la hiel.

    Cuando llega á conocimiento de sus padres, lo mejor que deben hacer es pesar al infante con torvisca, que es una planta silvestre que se cría en cualquier sitio de esta comarca, y en igual cantidad que pesa el niño; una vez pesado, se echa la torvisca al tejado de la casa y si se seca, el niño muere; pero en cambio se salva si permanece fresca.

    Tambien existen le supersticiones de que el niño ha de ser vestido por una sola persona pues si se hace por varias muere, y no mecer la cuna antes de acostar al niño porque también muere; guardar el muñon del cordon umbilical para que el niño no salga callejero. Existe asimismo la creencia que la primera que dá de mamar al niño es la que le hace las entrañas, de tal suerte se debe evitar dé el pecho mujer de dudosa conducta ó mala reputación.

    El remedio para curar la hernia del recien nacido, creen que consiste en coger al niño quebrado entre una María virgen y un Juan soltero, el dia de S. Juan bautista al dar la primera campanada de las doce de la noche y pasar lo por una vareta de mimbre abierta, diciendo el Juan =: "María, te entrego el niño quebrado, entrégamelo sano" = Esta á su vez, repite la misma operación y las mismas frases dirigiéndose á Juan; y asi sucesivamente hasta que termina la última campanada.

    Tambien el Juan y la Maria, pueden llevar al infante á un sitio no distante del pueblo camino de Jimena, el cual sitio se llama Las asomadillas y pasandolo por el lado de un laurel que alli hay, diferentes veces, lo creen curado.

e) Tratamiento posterior de la parida. Régimen, alimentación, cuarentena, purificación

    Las clases acomodadas se sujetan al regimen facultativo; pero la clase pobre, la media y alguna señora de la calle, se dedican desde luego á sus faenas habituales, como si tal cosa hubiese ocurrido. Vulgarmente, y como tratamiento posterior al parto, suelen tomar las paridas mucha canela, chocolate á pasto, el puchero con frecuencia, que ha de ser hecho con gallina.

    Si la placenta tarda en expulsarse toman un vaso de agua fresca y soplan con todas sus fuerzas en una aceitera de lata llamada en este país alcuza y ya está la expulsión hecha. Si tienen poca leche comen sardinas, especialmente arenques, que son muy lecheras (sin duda por el mucho agua que hay que beber después de comidas). La zalea de la cama de la parida, es preciso que sea de oveja, nunca de carnero, porque ésta última produce entuertos, como no se coloque debajo de la cama por espacio de veinticuatro horas una vasija con agua fresca. Para que acuda pronto la leche, se usa una cuenta, que se llama cuenta de leche: tambien se usa una hierba que se llama hierba de toro. Para evitar los entuertos toman alhucena cocida y bayas de mirtileno ó murta que es el fruto de los mirtos ó arrayanes, que si alguna virtud tiene es astringente.

f 1) Justificación de la personalidad: si existe la covada ó costumbre de permanecer el padre durante cierto tiempo en el mismo lecho que ocupan la presentación pública del recien nacido hecha porel padre, etc

    El padre presenta al recien nacido á las personas que se hallan próximas diciendo "Ya tienen VV. un servidor ó servidora más á quien mandar"

    Generalmente respeta las leyes higiénicas de la cuarentena y aun más; aunque se dán casos de no ser así.

f 2) Costumbres dignas de mención

    El padre en el momento de nacer el niño apunta la hora del nacimiento, el Santo del dia, los nombres de los padrinos y los que le van á poner al recien nacido.



sábado, 1 de abril de 2023

La visita pastoral de Fr. Plácido Pacheco




Ismael Almagro Montes de Oca

    El 20 de marzo de 1623, el abad general de la Congregación de San Benito de Valladolid, Fray Plácido Pacheco, era nombrado obispo de Cádiz por el Papa, tomando posesión aquel mismo año e iniciando una visita pastoral a la diócesis.

    El 27 de enero de 1624, en el cabildo alcalaíno se da cuenta de una carta enviada por el duque de Alcalá avisando de que el nuevo obispo iba a iniciar esa visita, para que fuese recibido con “todo buen agasajo y que se hisiese con toda demostración” [1] sin escatimar en recursos.

    Pero no será hasta primeros de abril cuando se tengan noticias de la llegada del obispo:

“fiestas al obispo de cadiz

En este cabildo se trato que por quanto su sª del Sr obispo de cadiz fray plasido pacheco a de venir a esta villa el sábado que viene diez deste mes y por aver escrtº su exª el duque de esta vª mi sor que en su benida se le haga todo el aplauso que se fuese a su persona”

    Los regidores decidieron agasajar al obispo, no el día de su llegada, como hubiera sido de esperar, sino que plantearon celebrar las fiestas en honor del obispo coincidiendo con las cercanas fiestas del Corpus Christi, para así evitar una duplicidad de gastos:

“porque es justo se le hagan fiestas de toros y juegos de cañas con toda la demostración ques justo y mascara y luminarias y porque de presente viene la fiesta del santísimo sacramento del corpus christi desde año que para este tiempo se hará con comodidad y se escusaran dos gastos y que la fiesta que se hiziere del santisimo sacramento con ella se cunpla la del obispo y se escusaran dos gastos”

"fiestas al obis
po de cadiz"


    Serían por tanto, unas fiestas del Corpus especiales, por la presencia del obispo, lo que obligó al cabildo a dar más realce a las mismas, y así, además de las tradicionales sueltas de toros y juegos de cañas, una especie de torno medieval con caballos, se organizó un concurso para limpiar y adornar las calles:

“para que se ponga en efeto las fiestas del corpus christi se nonbro por diputados para que busquen dansas y aderesar las calles y hacer que se cuelgue y se baran a don bare de trugillo alguacil mayor y al capitán don Melchor Romº de Villegas Regidor y an de mandar pregonar que tengan limpias las calles y prometer premios a quien mas bien aderesare las calles y para jugar cañas y convidar jugadores que las jueguen de una quadrilla el capitán don Melchor de villegas y de la otra el capitán don gomes de molina los quales conviden jugadores para que jueguen en su quadrilla y esto se haga con toda brevedad y cuidado Y para diputados para traer (toros) a don antº de trugillo coronado alcalde ordinº en esta vª y bare navarro Regidor los quales vayan al campo desta villa y traygan los toros que fueren necesarios de vezinos y forasteros sin hacerles demasia y si alguno de los toros que trugeren peligaren (¿?) a por quenta deste concejo y si ubiere toros que sean bravos se conpren dos toros con todo cuidado por quenta del qº”

    Para finalizar, el obispo, antes de finalizar su visita pastoral, debía inspeccionar las cuentas de las fábricas de las Iglesias, es decir, fiscalizar los ingresos y gastos que se habían efectuado en el mantenimiento y mejora de las mismas, tarea en la debían estar presentes dos miembros del cabildo secular, para verificar la veracidad de los apuntes:

“Diputados pª los qtas que toma el obispo

En este cabildo se trato que estando su exª del sr obispo de cadiz en esta villa para a de tomar quenta a la fabrica desta vª y para que se tomen y se halle preste dos regidores del qº desta vª como se suele haser el licdo don a pº de estrada eredia alcalde ordinario desta vª y a don barme de trugillo alguacil mayor pª que se hallen presentes a la dicha quenta y asi mesmo pª acudir a lo que fuere nesº y tubiere necesidad y pª (¿?) todas qualesquier cosas que convengan en bien y utilidad de la villa que todo lo que pidieren y hizieren se les da poder y comison qual de dº se requiere.” [2]

La visita del obispo


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© 2023 Ismael Almagro Montes de Oca. Todos los derechos reservados.
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NOTAS

[1] ARCHIVO MUNICIPAL ALCALA DE LOS GAZULES. 

[2] AMAG. 


sábado, 25 de marzo de 2023

El Crucificado de Laínez Capote


 

Ismael Almagro Montes de Oca 

 

    Miguel Laínez Capote (1906-1980) fue un escultor gaditano al que alguien calificó como “jornalero del arte” ya que, en la postguerra, fue el artífice de multitud de tallas para sustituir a las desaparecidas en la contienda bélica y de restauraciones de imágenes dañadas en los disturbios, realizando una labor poco reconocida en los ámbitos cofrades de la provincia gaditana, debido a que su producción fue muy irregular y de modesta calidad artística. 

   

     Sabemos que, en Alcalá, en fecha desconocida de la década de los años 40 del siglo pasado, intervino la talla del Cristo de la Expiración, un crucificado que se conservaba en la Parroquia, procedente del convento de Santo Domingo, que perteneció a la Cofradía del dulce Nombre, extinguida al cerrarse dicho convento en 1835 y que restauró la Virgen de la Soledad, de la Cofradía del Santo entierro en 1956, según consta en una inscripción que conserva en su peana.

    Sin embargo, damos a conocer hoy su autoría sobre otra talla, al localizar en el acta de la sesión del ayuntamiento alcalaíno celebrado el 28 de junio de 1943, en un extracto de cuentas, lo siguiente:

“A Miguel Laínez dos mil pesetas por la construcción de un crucificado para la Capilla del Cementerio de esta Ciudad” [1]

 
    El pago de esta cantidad certifica que, efectivamente, Laínez Capote realizó un Crucificado. Ahora bien, este dato nos hace plantearnos muchas interrogantes en torno a esta Imagen. En primer lugar, no hallamos nada anterior en las actas del ayuntamiento sobre la necesidad de colocar allí una talla, ni sobre el encargo o firma de contrato de ejecución.

    Sobre el tamaño de esta Imagen, si tenemos en cuenta lo que costaron otras tallas suyas, nos inclinamos a pensar que fuera de tamaño natural, puesto que la Imagen más icónica de la producción de Laínez, el Medinaceli de Cádiz, que realizara cinco años antes, costó 750 ptas., [2] mientras que, por la Virgen del Buen Fin de la cofradía de la Sentencia, realizada en 1950, se pagaron 1500 ptas. y en 1956 talló una Imagen de Jesús Cautivo para Chiclana por 4000 ptas.[3]

    Tampoco encontramos nada que corrobore que este Crucificado fue finalmente colocado en la capilla del cementerio. ¿Pudo acabar este Crucificado en la Parroquia? ¿Puede ser este Crucificado el que se sabe que restauró en fecha indeterminada de la década de los 40 y que hoy conocemos como Cristo del Perdón? Resulta curioso que, en documentación oficial de esta última Cofradía, sobre el origen de la Imagen, solo se especifique que fue restaurado por este escultor a expensas de la Cofradía de la Columna. [4] Esto nos lleva a plantearnos nuevas preguntas: ¿por qué esta cofradía, que llevaba más de un siglo extinguida, y que se refunda tras la guerra civil, destinaría recursos a restaurar el crucificado y no a sus Imágenes Titulares, que tras tan largo periodo de inactividad no debían estar en las mejores condiciones? ¿Pudo restaurar las Imágenes de la Columna con anterioridad?

    Esperemos que futuras investigaciones ayuden a arrojar luz para despejar todas estas incógnitas sobre el Crucificado de Láinez Capote. 

                     

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NOTAS

[1] ARCHIVO MUNICIPAL ALCALA DE LOS GAZULES. 

[2] Leído en http://veracruzcadiz.es/miguel-lainez-capote-1906-1980-medio-siglo-haciendo-imagenes-para-cadiz-y-su-provincia/

[3] Leido en http://www.cadizcofrade.net/imagineros/lainez.htm

[4] Boletín conmemorativo del 25º aniversario de la fundación de la Cofradía editado en 1974. Datos recogidos en un artículo de Manuel Quirell Figuer, Hermano Mayor de la Cofradía del Perdón

 La fotografía de Miguel Laínez Capote ha sido extraída de

https://cofradiasanidad.wixsite.com/cofradiasanidadcadiz/post/2019/04/06/a-d-miguel-lainez-capote


sábado, 18 de marzo de 2023

La cuaresma y el pescado




Ismael Almagro Montes de Oca


    Desde los inicios del cristianismo, el miércoles de ceniza comenzaba para los creyentes un periodo de 40 días, la Cuaresma, en que, emulando a Jesucristo, que pasó 40 días en el desierto sin comer ni beber nada, hacían ayuno y se abstenían de comer carne, que estaba considerada como un manjar casi exclusivo para las celebraciones. Durante la Cuaresma y Semana santa, los viernes eran día de penitencia por ser el que murió Jesús, y por tanto no tenía sentido celebrarlo con manjares, sustituyéndolos por verduras y pescado principalmente.

    Esto, que hoy día nos puede parecer hasta incluso ridículo, cobraba especial importancia en siglos pasados, cuando los preceptos religiosos del catolicismo estaban por encima de cualquier ley, de cualquier gobierno o reinado y más en una pequeña villa como Alcalá, a mediados del siglo XVI, por eso no es extraño que los regidores se preocupasen por que no hubiese desabastecimiento de pescado en la Cuaresma, y con varios meses de antelación, como ocurriera en diciembre de 1559, ordenaron una rebaja de impuestos para aquellos vendedores que trajeran pescado:

“sobre precio del pescado

En este cabildo se trato d la necesidad q en esta vª ay d pescado razon d lo poco q viene a ella/ y se acordó q pa q mejor se pºvea de dho pescado y con mejor voluntad los playeros y otros traygan a vender a esta vª se apregone q los q truxeren pescado como boncherones meros o safrios o pescados en rollo o aze(falta papel) salmonetes o besugos q lo puedan vender a los prescios q quisieren y q no se les ponga postura en ello alguna/ y que esto es la voluntad de este cabildo y no mas y q por lo suso dho no se ha visto pagar sus dis (dineros) a los esecutores conforme a la ordenança (ilegible) q el otro pescado se ponga postura como hasta agora se a fecho.” [1]

    Aún más, en otro cabildo posterior, incluso se acordó que fue fuese el propio Concejo quien costease del caudal de Propios la compra de pescado en los puertos costeros, buscándose persona para adquirirlo y venderlo en la villa, sin poder cobrar más que la pescadería:

“En este cabildo sus mds trataron d la falta q en esta villa ay d pescado (¿?) especilmte en la quaresma / y por q es menester y muy nescesario se acordó y mdo (mandó) q este concejo del propio del faga comprar pescado y pargos y tollos en el puerto o en cadiz o donde se hallare y se trayga a esta vª pa la quaresma/ y q traído se fara (¿?) prescio d lo q cobstare y qtas (cuentas) q se fizieren en tráerlo y en lo demás/ y q se venderá (¿?) q ni la pª (pescaderia?) perdonada ni gane mas qesta la dha pª poveyda/ y qe el señor (¿?) mde librar los mrs q a sus md le paresciere pa lo suso dho y haga buscar psona d quien se confiee lo suso dho q lo fara bien con el salario q su md le paresciere” [2]


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NOTAS

[1] ARCHIVO MUNICIPAL ALCALA DE LOS GAZULES. 

[2] Ib.

sábado, 11 de marzo de 2023

Breve crónica de los progresos de Alcalá con el alcalde Galán Caballero




Ismael Almagro Montes de Oca



      José Galán Caballero, natural de Morón de la Frontera (Sevilla) de profesión ayudante de Ingeniería, llega a Alcalá en torno a 1883. Aquí casa en segundas nupcias con una hija del alcalde Francisco Recio Pedrosa y como su suegro, participará en la vida política local, al ser elegido concejal el 12 de diciembre de 1897, aunque no toma posesión de su cargo hasta el 2 de julio del año siguiente, precisamente el día en que ha de elegirse entre los concejales un nuevo alcalde por haber dimitido el 27 de junio anterior el que lo era hasta entonces, Francisco Sánchez Díaz, siendo elegido Galán Caballero por 12 votos y una papeleta en blanco.

     La siguiente crónica alabando su labor al frente del ayuntamiento apareció publicada en el periódico EL RENACIMIENTO cuando llevaba tan solo mes y medio en el cargo:



“ECOS DE LA PROVINCIA

ALCALA DE LOS GAZULES

      Hace dos meses escasos que se encargó de la Alcaldía de esta ciudad el Sr. D. José Galán, y ya se ha hecho notar en tan corto espacio, su iniciativa y buen deseo en beneficio de sus administrados, los cuales, no han sabido, de veinte años a la fecha, más que pagar sus recargos y arbitrios municipales, sin conocer en las diferentes administraciones que se han venido sucediendo, más que despilfarros y el enriquecimiento de los que han estado al frente de ellas, y el de sus familias.

     A la influencia y actividad del Sr. Galán, debe ya este pueblo la concesión de un trozo de carretera que, partiendo del pie de la terrible cuesta de Medina, enlaza con la de Chiclana, en el ventorrillo del «Carmen», ahorrando a los viajeros y transitantes en toda clase de vehículos, próximamente dos horas de jornada y las molestias consiguientes. Al mismo tiempo se está reconstruyendo el Matadero público, el empedrado de la calle Real, que es la principal del pueblo, el de la calle de Nuestra Señora de los Santos, que es la primera para la salida al campo y que afluye al mercado de la feria, la cual hacía infinidad de años que se encontraba intransitable, así como la calle Carril Alto, donde se hacía imposible su paso. También creo tiene en proyecto el arrecifado de la pendientísima calzada que desemboca en el Mercado, la traída de las aguas de las fuentes públicas que distan medio kilómetro de la población, al centro de ella, con lo cual proporcionaría a las clases menesterosas un gran servicio que nunca olvidarán; el empedrado de la calle de Sagasta, el ensanche del Cementerio, que es de suma necesidad y otras varias mejoras.

     El alumbrado público es el que deja mucho que desear, pues, en la mayoría de las noches, las luces del único paseo que hoy tiene esta población, sólo son comparables a las candilejas que usaban nuestros antepasados de la Edad Media, y eso cuando se encienden las pocas de que está dotado, ocurriendo repetidas veces que quedan por encender la mitad de ellas, favoreciendo muy poco a la población y mucho menos a su Municipio; pero no dudamos que será atendida esta advertencia y corregida por tan celosa autoridad.

     Adversarios políticos del Sr. Galán, con quien sólo cruzamos nuestro saludo por semestres, unido a nuestra independencia respecto a todo lo que se liga con los asuntos del Municipio, no nos mueve otra idea al escribir estos mal trazados renglones, que el provocar el estímulo, en los que han de regir la administración local, en favor de este desgraciado pueblo, y no en provecho propio, como hasta aquí ha venido sucediendo.

     Siga pues el Sr. Galán la senda emprendida y tendrá el aplauso de estos vecinos, así como la censura cuando incurra en ella, pues estamos decididos a obrar con extricta imparcialidad.

El Corresponsal.

18 Agosto 1898.”[1]


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NOTAS

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sábado, 4 de marzo de 2023

EL CLERO DE ALCALÁ DE LOS GAZULES Y SU ENTOR­NO EN EL SIGLO XVIII (II)




 EL ENTORNO DEL CLÉRIGO

       Como hemos indicado en la introducción, familia y allegados, sirvientes, vecinos y compañeros de grupo conforman el universo humano en el que se des­arrolla la vida del clérigo. El estudio más exhaustivo de las cláusulas citadas, en función de dichos grupos, arroja los siguientes resultados:

Familia y allegados

       Este grupo, en el que se incluyen tanto los familiares propiamente dichos como todas aquellas personas con las que el clérigo guarda una relación cuasi fa­miliar, basada en el cariño y la protección, acapara el 54,2% de los legados (12)

       Las sobrinas, beneficiarias del 29,7% del total del grupo, predominando, en los casos en que se declara el estado, las doncellas, huérfanas y viudas; seguidas de los sobrinos, entre los que encontramos también algunos huérfanos y una sép­tima parte de eclesiásticos, que perciben el 28,2%, son los principales legatarios familiares del clérigo. Ellos son, además, los que mayor variedad de legados reci­ben, uno poco de todo lo necesario para sobrevivir: casa, dinero, ganado y mue­bles, sobre todo las sobrinas doncellas o viudas.

       Con porcentajes muy inferiores, pero similares, los hermanos, entre los que aparece sólo un eclesiástico; las primas, con un predominio de las viudas, cuan­do se acredita el estado; las hermanas, algunas viudas y doncellas; y las parien­tas sin determinar, con un 9%, 8,3%, 7,6% y 6,5%, respectivamente.

       Compadres y comadres se encuentran muy equiparados, ya que reciben un 2,5% y 2,8%, respectivamente, de los legados del grupo. Por último, rondando el 1%, encontramos los tíos, tías, cuñados, parientes masculinos sin determinar, ahijados, ahijadas y primos.

       Como vemos, los legados van más en función de la necesidad y el afecto que del sexo y siempre se procura que queden en la misma línea (13). A veces se con­templa la sucesión del legado y la posibilidad de que fallezca el legatario, en cuyo caso puede pasar a los herederos del clérigo, a los descendientes del legatario, a otra persona, casi siempre un hermano del fallecido, si éste no tuviera descen­dencia, a la iglesia o a alguna entidad benéfica.

       En ocasiones, los legados serán efectivos al tomar estado el legatario, pre­tendiendo, de esta forma, que sean más útiles para su porvenir. Por último, se pre­tende una cierta equidad en lo que a la concesión de mandas se refiere, de forma que cuando los legatarios son hermanos entre sí los legados son idénticos, lo cual se aprecia sobre todo con las mandas de dinero y ganado, siendo más frecuente entre sobrinos y sobrinas, aunque, también, a veces, se advierten preferencias o legados en función del sexo (14). Sobrinos y sobrinas serán sus principales legatarios mientras que hermanos y hermanas, como veremos, sus principales herederos.

        Respecto a los albaceas, el 46,8% de los mismos está compuesto por los miembros de este grupo. Dentro del mismo, los hombres se erigen en protago­nistas frente a las mujeres, algo completamente previsible, si tenemos en cuenta la situación de la mujer en el tipo de sociedad que nos ocupa, relegada a las fun­ciones "propias de su sexo", y su índice de alfabetización. (15)

       Entre los componentes masculinos, aparecen en primer lugar los sobrinos, más de la mitad de los cuales son clérigos, representando el 29,3% del total de fami­liares; a éstos siguen, con un porcentaje ligeramente inferior, 26,9%, los hermanos.

       Otros miembros masculinos, cuya incidencia es muchos menor, e incluso anecdótica, en algunos casos, son los tíos, todos clérigos, 2,3%; primos, 1,5%; cuñados, 1,5%; hijos (16), 1,5%; compadres, 0,7%; y padres, también 0,7%.

        Entre las mujeres de la familia, aparecen, en primer lugar, las hermanas, de las que más de una cuarta parte son doncellas o viudas, con un 22,2%. Es posible que al vivir muchas con ellos fueran sus albaceas ideales, pues conocerían todo lo concerniente a sus bienes, deudas, preferencias por ciertos familiares o veci­nos, etc.; a éstas siguen, ya a mayor distancia, las madres, 3,9%; sobrinas, 2,3%; primas, 1,5%; una tía y una comadre. (17)

        En cuanto a la herencia, el 89,2% de los herederos pertenece al grupo de la familia y allegados, lo que no difiere de la tónica general (18), pues el clérigo pre­tende que su patrimonio quede dentro de la familia.

        En este caso, las mujeres resultan ser las principales beneficiarias, hecho completamente explicable, pues la mujer durante el Antiguo Régimen se encuen­tra desprotegida y en inferioridad de condiciones con respecto a los hombres, por lo que necesita un determinado patrimonio para vivir con cierto desahogo, unos medios y una seguridad que los bienes de los clérigos le pueden proporcionar. Además, muchas de estas mujeres, hermanas, sobrinas y primas, sobre todo, vivi­rían con ellos, guardarían sus casas, les asistirían, por lo que se convertirían, como muestra de agradecimiento, en sus principales herederas.

        Dentro de las herederas de la familia, las hermanas (19), una cuarta parte de las cuales son doncellas o viudas, suponen el 37,8% del total del grupo familiar. A éstas siguen, a cierta distancia, las sobrinas, con un 13,7%. Con porcentajes menores, las madres, 5,7%; primas, 2,5%; cuñadas, 1,2%; y ahijadas, 0,6%.

       Entre los varones de la familia encontramos en primer lugar a los hermanos, con un 19,8% del total familiar, seguidos de los sobrinos, el 14,7% de dicho grupo. Con porcentajes mucho menores se encuentran los herederos legítimos: padres, 3,2%; e hijos, 1,2%.

       Según se desprende de estos datos, prima el parentesco sobre el sexo, de forma que heredan primero los hermanos y después los sobrinos. Dentro del pri­mer grado, no obstante, impera el sexo y la necesidad del heredero, pues las her­manas vivirían con ellos, principalmente las doncellas y viudas. En el segundo, entre los sobrinos se aprecia una mayor igualdad, ya que el sexo no seria una cuestión preferente, pues destaca ligeramente el porcentaje de los varones.



NOTAS

(12) Porcentaje similar al que Rey Castelao detecta a fines del siglo XVII entre el clero compostelano, un 56,7%, pero superior al que encuentra García Fernández entre el vallisoletano, 40,7%. REY CAS­TELAO, O.: "El clero urbano compostelano a fines del siglo XVII. Mentalidades y hábitos culturales", La Historia social de Galicia en sus fuentes de protocolos, Santiago de Compostela, Universidad, 1981; y GARCÍA FERNÁNDEZ, M.: Herencia y patrimonio familiar en la Castilla del Antiguo Régimen. Religiosidad, actitudes colectivas y comportamientos económicos. Valladolid, Universidad, 1995.

(13) D. Alonso González Barroso, presbítero beneficiado, manda, para el mayor socorro de sus parientes, que dos partes de casa declaradas las gocen alternativamente por tiempo de un año, bien habitándolas, bien alquilándolas, cuatro sobrinas, dos de ellas doncellas y una viuda, hijas de sus hermanos difuntos, Si alguna fallece entrará en su lugar un sobrino varón. A.H.P.C. Sección Protocolos de Alcalá de los Gazules, Libro 140, folios 22-27.

(14) D. Bartolomé Muñoz Morillo, presbítero beneficiado, tiene un sobrino, su ahijado, criado en su casa y que vive en ella, y una sobrina que le asiste. Ambos reciben legados varios pero a él le deja mayor cantidad de dinero y tierras y a ella, por su parte, plata y alhajas. A.H.P.C., Sección Protocolos de Alcalá de los Gazules, Libro 161, folios 66-73.

(15) DE LA PASCUA SÁNCHEZ, M. J.:, op, cit., págs. 68-69.

(16) Se trata de los testamentos de D. Alonso Jiménez de Zurita, presbítero y Comisario del Santo Oficio en Sevilla, el cual estuvo casado y velado con una vecina de Medina con la que tuvo un hijo legitimo; y de D. Andrés Muñoz de la Vega, clérigo de menores, quien presenta un testamento hecho en virtud de poder por su hijo. A.H.P.C., Sección Protocolos de Alcalá de los Gazules, Libro 144, folios 426-428 y Libro 276, folios 73,74.

(17) Entre los presbíteros del obispado de Coria, los componentes de la familia que aparecen como alba­ceas presentan los siguientes porcentajes: los sobrinos son albaceas en el 33% de los casos, los her­manos y hermanas suman el 25%, tíos y primos el 7% y padres el I%. ARAGÓN MATEOS, S.: "Notas sobre el clero secular en el Antiguo Régimen. Los presbíteros en el obispado de Coria en el siglo XVIII", Hispania Sacra, 89 (1992), 291-334.

(18) Vid ARANDA MENDÍAZ, M.: El hombre del siglo XVIII en Gran Canaria. El testamento como .furente de investigación histórico jurídica. Las Palmas de Gran Canaria, Universidad, 1993, pág. 189; y REY CASTELAO, O.: op. cit., pág. 502.

(19) La importancia de las hermanas, como en otras zonas, es incuestionable, Vid. REY CASTELAO, O.: op. cit. Y ARAGÓN MATEOS, S.: op. cit., pág. 328.

sábado, 25 de febrero de 2023

Felipe IV en la comarca




Ismael Almagro Montes de Oca


    A finales de 1623, se organizó una visita a Andalucía del joven monarca Felipe IV, que había ascendido al trono apenas dos años antes. Este viaje estaba motivado, entre otras causas, por cuestiones económicas, ya que iba creciendo un movimiento opositor al rey, con Sevilla como epicentro, en varias ciudades andaluzas, debido al desmesurado el afán recaudatorio de la Corona.



    En febrero de 1624 partía desde Madrid el monarca con una comitiva formada por casi 300 personas, acompañado por su valido, el Conde Duque de Olivares, el Almirante de Castilla, varios duques y el escritor y poeta Francisco de Quevedo. Atravesó las tierras jiennenses para llegar hasta Sevilla. De allí pasó, invitado por el Duque de Medina Sidonia, al Coto de Doñana, desde donde se dirigió hacia la actual comarca de la Janda, con la intención de visitar Medina y después Tarifa.

Cacería de jabalíes en el Hoyo. Velázquez


    Aunque no visitó Alcalá, nuestra localidad se vio envuelta en el viaje, ya que, a mediados de marzo, recibió un mandamiento de Don Miguel de Cárdenas, del Consejo del rey y alcalde mayor de su Corte, para que se encargase de conseguir los avituallamientos para toda la comitiva, incluidos los animales:

“por quanto su magd viene a la ciudad de mª (Medina) tarifa y otras partes a mandado se le enbien a mª treinta camas sien fans de sevada sinqta gallinas dos mil guevos treinta fans de pan y pescado y otras cosas y a la venta del marques donde a de yr a hacer jornada otro dia otra tanta cantidad de mantenimientos con mas sinqta @ de vino…”

    Sin embargo, días más tarde, se recibió otro mandamiento para que, además de enviar todo el avituallamiento a Medina y a la Venta del Marques, cerca de Vejer, se hiciese otro envío a Tarifa, ciudad que también iba a visitar la comitiva:

“y agora de preste anbiado otro mandamto en que manda que esta villa de mas de todo lo que se a de llevar a la ciudad de mª sidonia y a la venta del marques lleve esta villa a la ciudad de tarifa mientras su magd estuviere en ella sinquenta fns de sevada mil guebos sinqta gallinas sinquenta pares de perdices y conexos y pª que todos esto se busque y se (¿?) que con todo cuidado se remita a la ciudad de tarifa en servicio de su magd y se cunpla con su real mandado = Y asimismo se a mandado que en el camino que ba de la ciudad de medina a tarifa en los posos que dicen juº de Sevilla ponga esta villa un tabanco de vino pan queso guevos cosidos y otras cosas…”

    El cabildo alcalaíno decidió nombrar diputado para llevar las cosas a Tarifa al capitán Don Gómez de Molina, a quien se le encargó además que hablase con el representante de la corte para que acabasen estos mandamientos, por considerarlos un gasto excesivo que la villa no podía acometer:

“y para que en todo se cunpla lo mandado por su magd ordena el dho qº se nonbren diputados para que baya a la ciudad de tarifa a donde a de asistir pª ver todo lo que llevaren desta villa para que bea todos los mantenimtos que llevaren al capn don gomes de molina y fuera de todo para que hable al señor alcalde de corte y le diga la pobreza que tiene este lugar pª que no se le echen mas repartimientos atentado que a cumplido con todo lo que se le a pedido y a dado ducientas personas pª aderesar el camino por donde su magd manda y se pague la costa que hiciere de los propios del qº” [1]

    De igual manera, los regidores se repartieron las tareas para intentar reunir todo lo requerido, que no iba a ser tarea fácil y que, en algunos casos, seguramente dejó desabastecido al pueblo. Así, el alcalde D. Jorge Morejón y Pedro Jiménez de Medina Calderón se encargarían de comprar las gallinas, el licenciado Pedro de Estrada Heredia, alcalde ordinario y D. Melchor de Villegas serían los encargados de conseguir la cebada para enviar a Tarifa. De comprar los conejos, las perdices y las cabalgaduras se ocuparía el alguacil mayor, D. Bartolomé de Trujillo. Pedro Gómez Machorro y Bartolomé Navarro tendrían la difícil tarea de reunir 3000 huevos, mientras que Diego González de Jódar y Alonso Ortiz Mazariegos, serían los encargados de comprar el vino, queso y todo lo que fuese preciso llevar hasta la venta del Marques y el “ventorrillo que se ha de hacer para los criados de su magd”

    Meses después, en el mes de julio, hubo de nombrarse en el cabildo alcalaíno una comisión para reclamar a los regidores que presentasen las cuentas de lo que habían gastado por la venida del rey, pues “se les a dado alguna cantidad de dineros pª comprar sevada vino pan y otras cosas y no an dado qta de lo que conpraron y gastaron” [2]

"qtas a los Regidores de la benida del Rey"


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