sábado, 16 de abril de 2022

Recuerdo del Magistral Cabrera




Artículo publicado en la Revista Gazules en 1984



Fernando TOSCANO DE PUELLES

    Se llamaba Antonio Cabrera del Corro; nació en 1762 y se bautizó en 1763 (por lo que ambas fechas suelen equivocar a los biógrafos), hijo el más ilustre de la vecina Chiclana. Pera era también hija de panaderos y fui niño panaderito el mismo. Cierta vez, cuando ya era el sabio Magistral Cabrera y lucia gran calvicie, una devota seguro que le halagaría relacionando esta calva con su ciencia:

- Ya se ve, Padre: con tantos estudios y tantas profundidades filosóficas, ¿Cómo ha de tener usted la cabeza, sino calva?

- Ríase usted de eso, señora. Mi calvicie sólo la causaron las muchas espuertas de pan caliente que llevé sobre mi cabeza.

    Este humilde gracejo lo unió al amor al trabajo y a las ciencias y, sobre todo, a la entrega sobrenatural al prójimo; el resultado fue un portentoso modelo de sacerdote y de hombre, admirado por todos, sin excepción, durante su vida y tras su muerte hasta hoy.

    Entre sus discípulos predilectos estuvo el médico y humanista alcalaíno Frnando de Casas, quien dejó un texto biográfico de su maestro, y en otra obra llama a Cabrera "Varón admirable, no sólo por su profundo saber e inmensa erudición en todo género de divinas y humanas letras, sino por su humildad y caridad cristiana; virtudes llevadas por él hasta el heroísmo, como en su oración fúnebre dijo bellísimamente el Excmo. e Ilmo. Sr. Obispo de Cádiz, doctor D. Juan Arbolí.

    Cabrera siempre latió con el corazón y las vicisitudes de su época y fue figura eminente entre sus contemporáneos; Doctor por la Universidad de Osuna, elocuente predicador, catedrático de Filosofía en el Seminario, párroco del Sagrario da la Catedral. Al comenzar la guerra da la Independencia fue miembro de la Junta de Observación y Defensa de Cádiz, sirviendo de capellán de los célebres Voluntarios Distinguidos (como se esculpe en el monumento con su estatua que le dedicó Chiclana). Siendo Cura de la iglesia auxiliar de Santiago promovió una corporación dedicada a la devoción y culto de los patronos de nuestra Diócesis, Santos Serrando y Germán, la memoria de los cuales despierta resonancias en Alcalá por su martirio y sus reliquias.

    Diríamos que, sorprendentemente, la actividad científica más gustosa al Magistral fue el cultivo de las Ciencias Naturales. Hay numerosos indicios de esta dedicación afanosa y descollante. Basta citar su obra anónima, publicada en 1817, sobra peces del mar de Andalucía; otro inédito sobre aves; los notables hallazgos de nuevas espacies de algas, una de ellas, la Cabrera Lag. denominada con su apellido por acuerdo internacional; pero acaso principalmente, sus trabajos sobre plantas de organización más complicadas, tareas botánicas tan sobresalientes, que le merecieron renombre mundial y ser elegido Individuo de Instituciones renombradas como la Sociedad Botánica de Lunden, en Suecia, cuna de Linneo. Complace consignar el dato de que en esta meritoria labor naturalista de Cabrera tuvo el Magistral vinculación estrecha con nuestro pueblo. En efecto, se aficionó a herborizar periódicamente en la Sierra del Aljibe y demás estribaciones, de la serranía alcalaína, y de estas diligentes recolecciones aún se guardan en el Jardín Botánico de Madrid sus noticias de peces, aves y algas, “con las de plantas cogidas por el mismo en las inmediaciones de Cádiz hasta Alcalá de los Gazules”, aparte del buen herbario que dejó dividido entre sus discípulos Chape y Tornos, profesores de Ciencias en Cádiz y Madrid, respectivamente. Imaginamos a Cabrera; como Flores Arenas, que le dedicó una Elegía.

vuela su ingenio a más sublime esfera,

Y allí las ciencias busca; ya de Flora

el pueblo hermoso, muestra de su empleo

la propiedad nociva o bienhechora;

    Pronto llegó el Magistral a la decisión de que le era necesaria, para apoyo de sus exploraciones, una casa propia en Alcalá: sería su temporal hospedaje y herbario. Consta que desde 1822, al menos, Cabrera frecuentaba el pueblo; ese año los alcalaínos le oyeron dos sermones en la Semana Santa. Como canónigo, vivía en Cádiz cerca de la Catedral, ocupando hasta su muerte casa en la calle de la Santísima Trinidad (hoy Magistral Cabrera),

 Un documento de mayo de 1825 dice de Cabrera que estaba “próximo a hacer viaje a la villa de Alcalá de los Gazules”, por lo cual se le encargaban ciertas gestiones.

número 7 moderno, paro tal vivienda era alquilada. Su piedad, pobreza y amor a la cultura se advierten en su última voluntad testamentaria, de 18 de enero de 1827, cuya cláusula 3ª dice:

“Manifiesto no poseo más bienes que una pequeña casa, cita en la Villa de Alcalá de los Gazules, calle Real, y varios libros de mi uso; previniendo soy deudor de algunos cortos picos, los que no tengo ahora presente, ni las Personas a cuyo favor son”.

    Al morir en Cádiz el 9 de enero al siguiente día de testar, esta casa la poseyeron dos sobrinos da Cabrera, quienes la venderían pronto. Pero mucho tiempo después, la memoria del Magistral y su vivienda se recordaba con afecto en Alcalá, hasta el punto de que el Ayuntamiento, en sesión de 11 de Marzo de 1901, adoptó al siguiente acuerdo: “El Presidente manifiesta que para conmemorar al Magistral Cabrera, y dado que no dejó a su fallecimiento otros bienes que una accesoria en esta ciudad, en la calle Duque de Almodóvar del Río nº 43, proponía al Ayuntamiento colocar una lápida en la puerta de la referida accesoria, acordándose así por unanimidad”.



    El acuerdo municipal no se cumplió entonces, la pequeña casa de Cabrera es llamada luego accesoria plaza de iguales proporciones seriadas que las de los números de las casas y, con las Transformaciones propias de los años, la calle recobró su antiguo nombra de Real y la casa principal a la que se acoge fue numerada recientemente con el 10; hoy propiedad de don Luis de Puelles. A él, enamorado de las esencias alcalaínas, y al concejal de Cultura, estudioso y amante de la Naturaleza, toca el intento de cumplimentar el acuerdo municipal en honor de "nuestro" gran botánico.




NOTAS

1. Marqués de Santa Cruz de Inguanzo. Apuntes históricos de la villa de Chiclana de la Frontera; Sevilla 1857, página 13.

2. Este manuscrito inédito lo poseía José Guillermo Autran, que así lo dice en su Chiclana de la Frontera (Monografía), tomo 111, Cádiz 1898.

3. Fernando Casas, Curso de Elocuencia…, tomo 1, Cádiz 1862, Prólogo. Véase también Luis Pérez Fernández, El Magistral Cabrera, Cádiz 1901, página 20.

4. Hipólito Sancho de Sopranis en La Información del Lunes, Cádiz, 20 de octubre de 1958.

5. Miguel Colmeiro, La Botánica y los botánicos de la península hispano—lusitana; Madrid 1838, página 88 y 197-198.

6. Francisco Flores Arenas, Obras escogidas...; tomo 1, Cádiz 1878, página 146-148; también, José Luis León y Domínguez, Recuerdos Gaditanos ,Cádiz 1897, págs.. 45-46.

7.Ante el escribano de Su Majestad don Tomás Antonio Francho; escribanía gaditana de don Juan Manual Martínez (Archivo Histórico Provincial de Cádiz, notaría 2, legajo 463, folios 25-26 vuelto).

NOTA DEL AUTOR DEL BLOG: En la copia manejada, no aparecen las notas en el artículo. Las fotografías no se corresponden con el artículo original


sábado, 9 de abril de 2022

Restauración del Cristo Yacente del Santo Entierro



Artículo publicado en la Revista de Apuntes Históricos y de Nuestro Patrimonio 2002




Jaime GUERRA MARTINEZ



    En Apuntes Históricos y de Nuestro Patrimonio del año 2.000 esbocé los pormenores de la Restauración de la Imagen de la Virgen del Rosario de Martínez Montañés que junto con "Jesús Atado a la Columna" habían sido presentados el 8 de abril.

    El 22 de marzo de este año 2.002 ha vuelto a presentarse una nueva Imagen restaurada. En este caso el Cristo Yacente, correspondiente a la Cofradía del Santo Entierro y Nuestra Señora de la Soledad "fundada el 2 de abril de 1.954 por Manuel Puerta Ríos, aunque desde tiempo inmemorial procesionaba con carácter oficial bajo los auspicios de la Iglesia y el Ayuntamiento". (1)

    Mucho se había especulado sobre este Cristo, actualmente en la Parroquia. Y la verdad es que el resultado de los estudios parejos a la restauración, no han defraudado las expectativas, pues si bien no ha podido vincularse la autoría a un "escultor de tronío" no por ello la obra ha perdido antigüedad ni importancia artística.

    Una vez más la restauración ha sido posible gracias al esfuerzo de la Cofradía, el Iltmo. Ayuntamiento de Alcalá y la Delegación Provincial de Cultura en Cádiz de la Junta de Andalucía, y ejecutada por los restauradores don Ricardo Llamas León y don Miguel Ángel Pérez Fernández.

    En el informe de los Restauradores se recogen los elementos históricos y técnicos barajados en el proceso de Restauración:



A.- "Consideraciones históricas y hallazgos a considerar":

    El proceso restaurador acompañado como es habitual en nuestros trabajos, de un estudio histórico-artístico de la obra, y el hallazgo de dos trozos de documento en el interior de la Imagen han proporcionado algunos datos interesantes de la misma que tras los estudios pertinentes y consultas realizadas nos hacen llegar a ciertas conclusiones.

    Durante los trabajos de restauración aparecieron dos documentos de la Imagen:

    El primero apareció en la unión del cuerpo con el torso localizado en el hombro derecho, se trata de un documento de pequeñas proporciones de tamaño rectangular que aparecía perfectamente plegado y de papel vertrujado escrito con tinta de color sepia, con este documento que se encontraba plegado y cubierto de cola orgánica, nos dirigimos al Archivo de Indias, donde una restauradora experta en papel de este tipo nos informó de la mejor forma de eliminar la cola y poder desplegarlo.

    Una vez realizadas las manipulaciones pertinentes pudimos ver que se trataba de un trozo de documento, pero incompleto, como una cuarta parte del mismo y que al estar roto, contiene unas líneas inconexas.

    El otro trozo de papel, también vertrujado, apareció en la moña del sudario, es de menor tamaño que el otro y presenta bordes irregulares, estaba totalmente impregnado de cola y era más difícil de leer.

    Al secarse fue más fácil ver lo que estaba escrito y aparecía una firma "Juan de Mesa", dado que el nombre no nos era desconocido y que anteriormente a este hallazgo habíamos encontrado muchas similitudes con la obra del Cristo Yacente de la Hermandad del Santo Entierro realizada por Juan de Mesa y Velasco, insigne escultor cordobés nuestro interés aumentó sobremanera, por lo que decidimos ponernos en contacto con D. Jesús Miguel Palomero Páramo, Catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla.

    Al visitar nuestro taller y analizar la Imagen y los documentos llegó a las siguientes conclusiones:

    Por aquella época, (1600-1640) había en Sevilla varios artesanos con ese nombre:

    Juan de Mesa y Velasco, el imaginero cordobés.

    Otro Juan de Mesa escultor.

    Juan de Mesa carpintero.

    La firma encontrada recuerda a la del autor cordobés pero no se parece fielmente a ninguna de las que se conoce.

    La obra no tiene ninguna relación estilística con el segundo Juan de Mesa escultor.

    Recuerda iconográficamente, tremendamente, a la de Juan de Mesa y Velasco en su obra de Sevilla en la Hermandad del Santo Entierro, pero muestra enormes desproporciones que el insigne escultor jamás representa en sus obras.

    La Imagen está realizada en Cedro Real, la misma que utilizaba Juan de Mesa y Velasco, aunque ahuecado.

    Por tanto, expuso:

    Es una obra contemporánea al escultor Juan de Mesa y Velasco.

    Realizada posiblemente por un imitador o por encargo de alguna Hermandad que le pone como condición que se parezca a la de Sevilla.

    El autor de la obra conocía perfectamente el Cristo de Juan de Mesa y Velasco.

    Está realizada sobre el primer tercio del siglo XVII ¿1630?

    Por todo lo anteriormente relacionado no cabe duda que estamos ante una obra cargada de numerosas incógnitas, tanto en su realización técnica, madera ahuecada, como en los documentos localizados y el parecido con la obra de Juan de Mesa en Sevilla. (2)




B.- "Principales problemas que presentaba la Imagen"

    La imagen ha recibido manipulaciones que a continuación se detallan:

    Clavado de innumerables puntillas en las uniones de las piezas separadas.

    Emplastecido de las juntas con distintas masillas artesanas e industriales.

    Repintado generalizado de la imagen para ocultar las intervenciones anteriores.

    Además, la imagen presentaba, además del burdo repinte superficial de toda imagen, dos policromías subyacentes que al ser retiradas depararon la sorpresa de que la del torso era de una calidad y técnica distinta a la del resto de la imagen.

    Asimismo, el torso se encuentra separado del resto del cuerpo por un corte transversal al hilo de la madera lo que nos hace suponer que durante algún tiempo este torso estuvo separado de la imagen y posiblemente colocado sobre alguna superficie a modo de obra independiente y que fue policromada para tal menester.

    Aunque esto no son más que otras de las conjeturas que se pueden hacer sobre esta enigmática obra, creemos que en este caso no cabe otra posible explicación.  (3)

C.- "Tratamiento de la Imagen":

    Estudio radiográfico de la imagen.

    Engasado de las juntas de las piezas constituyentes, mediante encolado.

    Despiece de la imagen retirando todos los elementos metálicos, y los trozos de tafetán, con cola orgánica cristalizada.

    Limpieza de los restos de cola orgánica en los bordes de unión de las piezas.

    Montaje de todo el conjunto reforzando las uniones con trozos de cedro curado y resina sintética de dos componentes.

    Eliminación de la capa superficial de pintura industrial mediante aplicación de disolventes apropiados y punta de bisturí.

    Estucado de las lagunas de preparación mediante sulfato cálcico hidratado y sus tensoactivos y conservantes correspondientes.

    Reintegración de lagunas cromáticas mediante acuarela.

    Barnizado intermedio.

    Ajuste del color mediante pigmentos al barniz. Barnizado final con barnices de primera calidad (4)

    Ojalá que estas Obras restauradas junto con las en ejecución (Iglesia de Santo Domingo, Depósitos Romanos de la Salada, Exvotos de Nuestra Señora de los Santos, y Órgano de la Parroquia de San Jorge) solidifiquen la consolidada voluntad pública y privada de defender y mejorar nuestro Patrimonio Artístico y Cultural, valorándolo y difundiendo que es la mejor forma de que todos lo hagamos nuestro, porque eso garantizarán para siempre su existencia.



NOTAS

(1) Programa de Semana Santa. Iltmo. Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules. Año 2002.

(2), (3) y (4) Informe de don Ricardo Llamas León y don Miguel Ángel Pérez Rodríguez acerca del proceso de Restauración de la Imagen Yacente de la Hermandad del Santo Entierro de la localidad de Alcalá de los Gazules, Cádiz.

sábado, 2 de abril de 2022

Nuevos datos sobre la Cofradía del Dulce Nombre VI




Ismael ALMAGRO MONTES DE OCA



    La del Dulce Nombre de Jesús fue la Cofradía de penitencia con una vida más dilatada de entre las que existieron en el Convento de Santo Domingo, pues consta de su existencia desde al menos 1601 hasta que desapareció con la extinción del convento en 1835. Debió vivir su momento más esplendoroso o de mayor actividad en las primeras décadas del siglo XVIII, a tenor del número de veces en que aparece en los testamentos en comparación con los de otras épocas. Si la Cofradía no estaba activa, es lógico que nadie le hicieran donaciones o mandas.

    Ahora bien, la documentación conservada sobre esta Cofradía, relativa a la segunda mitad del citado siglo hasta su extinción, parece indicar un decaimiento en su actividad, pues sólo cuando el mayordomo de la misma, que solía ser un fraile del convento, era trasladado a otro cenobio, se reunían los escasos Hermanos para acordar su reemplazo y el de los dos Hermanos Mayores, levantándose acta del cabildo y se rendían cuentas.

    Este fue el caso en 1771, cuando José de Dueñas renuncia al cargo de mayordomo, reuniéndose el 20 de mayo los Hermanos mayores Diego Manzano Lozano y Andrés López García junto a Juan del Monte, Domingo Piñero, Juan Benavente y algunos otros, para nombrar un sustituto, eligiéndose a Fray Francisco Barroso, que ya lo había sido anteriormente y que había regresado de nuevo al convento recientemente.

    Dos años y medio más tarde, Fray Francisco Barroso realiza una compra muy importante para la Cofradía del Dulce Nombre, un retablo para colocar sus imágenes. Dicho retablo no era nuevo y se encontraba en el mismo convento. Era el antiguo de la Cofradía de la Virgen del Rosario, a cuyo capellán se le compra por el precio de 25 pesos, pagándose a plazos:

“Por el retablo

Por el mes de dbre de mil setesientos y setenta y tres = Compro el P. Fr. Franco Barrozo en el Nombre de la Cofrª del Ssmo= Nombre de Jesus y como su Mayordomo, un Retablo dorado viejo, al P. Capn del Ro Fr. Miguel de Herrera, en veinte y sinco pesos sensillos, dando de pronto sien reales Vn y lo restante obligándose a pagar en dos años q se contaran desde Enero de setenta y quatro; y en su falta, el que se nombrase pr Mayordomo de dha Cofradia como consta de un recibo que tiene dicho P. Fr. Miguel de Herrera 100” 

    El retablo se trasladó rápidamente a su nueva ubicación, en la capilla del Dulce Nombre, invirtiéndose 192 reales en realizar una mesa de altar, colocarlo y hacerle un velo y debió estar terminado antes de abril del año siguiente, fecha en la que consta el gasto de otros 6 reales en terminar de pintar la mesa de altar, mientras que a primeros de junio se pagarán otros 75 reales al capellán del Santísimo Rosario, Fr. Miguel de Herrera parte de la deuda contraída por la adquisición del retablo.

    Días después de este pago, el 8 de junio de 1774, se produce un nuevo relevo en la mayordomía de la Cofradía del Dulce Nombre, sucediendo José Sandoval de Coca a Fray Francisco Barroso. El nuevo mayordomo, debe hacer frente al pago de la deuda del retablo, pero careciendo de fondos con los que afrontarla, se ve obligado a vender una demanda de plata, terminando de pagar la compra del retablo el 5 de enero siguiente. En la anotación que deja en el libro de cuentas, especifica qué imágenes se colocaron el dicho retablo:

“Como maiordomo que soi de la cofradía de el Dulsisimo Nombre de Jesus digo que abiendola rresivido a deudada a la Cofradia de la Birgen de el rosario en este Combento de Nuestro padre santo Domingo: y allandome obligado a pagar con brebeda dos sientos y un rreal de vn que era la deuda Resto que mi antesesor quedo debiendo de la compra que hiso de el Retablo en el que esta colocado el santo christo de la espirasion La Birgen de las Lagrimas y señor san Juan evangelista No teniendo la cofradía medios para corresponder a dicha deuda me vi presisado a vender una demanda de plata que no serbia por vieja por la que resivi siento setenta y un rreal de vn”



    Poco tiempo después de pagado el retablo, la Cofradía debió entrar en un breve periodo de letargo hasta que en julio de 1777 se recobra la actividad y empiezan a extenderse nuevas patentes de hermanos a los que estaban apuntados anteriormente.

    Siguiendo con la historia del retablo, no debía estar en muy buenas condiciones, teniendo en cuenta que no era de nueva ejecución, lo que obligó a los Hermanos de la Cofradía a iniciar su restauración y dorado en 1792, concertando dicho trabajo por la cantidad de 4500 reales, tal como consta en las cuentas registradas por el mayordomo de la Cofradía de dicho año, el presbítero Domingo Sánchez Muñoz:

“Yt. es data 2800 rs vn qe tengo dados a cuenta de 4500 rs en qe se ha ajustado el dorado del retablo del Dulce Nombre______2800”

    Es destacable que en estas fechas la Cofradía vive buenos momentos, ya que los hermanos consiguen recaudar 1100 reales para dorar el retablo.

    Las cuentas del año siguiente certifican que los trabajos de restauración han finalizado, a la par que recogen al artista que realizó los trabajos

“Yt es Data mil y cien rs qe llevó dn Sebastian de Aguilar Maestro Dorador, pr la continuacion del Dorado del retablo, y pr cuenta de 1700 en qe fue el resto de 4500 total del ajuste del Dorado del retablo, previniéndose qe no se le resta mas qe 600 para cumplir la cantdad dha y pr lo que le queda qe dorar____1100

Yt. 300 rs pr pintar la Capilla del Niño qe llevó dn Sebastian de Aguilar___300

Yt es data doce rs y medº de vn gastados en el hornal de un maestro y yeso pa levantar la meza de altar____12_17”

    El maestro Sebastián de Aguilar, no nos es desconocido, pues fue el artífice del retablo del altar mayor de la Iglesia de la Victoria y otros trabajos menores en nuestra localidad. Natural de Bailén, casó en Alcalá con nuestra paisana Nicolasa Morales, tenía tierras en el Saltillo, residiendo varios años aquí, aunque lo encontramos viviendo en Medina Sidonia en 1797, localidad donde falleció y fue enterrado en 1831.


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sábado, 26 de marzo de 2022

La Cofradía del Nazareno a finales del siglo XIX



Ismael ALMAGRO MONTES DE OCA



    De las cofradías alcalaínas, la del Nazareno es la que ha tenido una vida más longeva y estable, superando ya los cuatro siglos de existencia. Como todas, ha tenido momentos de gran esplendor junto a otros de decaimiento, pero sin cesar prácticamente nunca su actividad interna, excepciones hechas de la guerra de la Independencia contra la Francia napoleónica, en que perdió toda la documentación existente y el periodo comprendido entre 1976 y 180 en que no hubo nadie que se hiciese cargo de la misma. A pesar de esto, hubo años en que no sacó sus Imágenes a la calle, dependiendo del estado económico de sus arcas o de los acontecimientos políticos y sociales del momento. Recordemos por ejemplo lo ocurrido en 1868, año en que se suspende la procesión “por carecerse de Predicador para el Sermón del Paso o Pasión propio de ella, a la par qe los perjuicios que puedan ocasionarse pr efecto de la calamidad qe desgraciadamte sufre este vecindario”[1]

    En 1856, los miembros de la Junta de Gobierno conscientes de la importancia de contar con unas Reglas que sirvieran de base para la organización de la vida cofrade, dieron a la letra sus primeros Estatutos conocidos, que serían actualizados en 1860 y reformados nuevamente en 1890. Precisamente estos últimos, nos ofrecen interesantes datos para conocer mejor cómo era la vida de esta Cofradía a finales del siglo XIX.



    Lo primero a destacar es que, a diferencia de en la actualidad, la advocación de la Virgen de los Dolores no se incluía en el Título de la Cofradía. El órgano de gobierno de la misma era la Junta Directiva, al frente de la cual se hallaba el Presidente, un cargo de carácter honorífico que recaía en el Arcipreste de las Iglesias, ostentándolo desde al menos 1864 el Rvdo. P. Francisco de P. Castro y Moreno, que vino a sustituir a Juan José Liñán, que lo era desde 1860. Formaban además parte de esta Junta dos Hermanos Mayores (uno en la actualidad), dos Diputados, un Fiscal, un Tesorero y un Secretario. Todos los cargos tenían una duración de dos años, (cuatro actualmente) aunque podían ser reelegidos. Además, existía la particularidad de que todos los años, el domingo siguiente al de Resurrección se debía renovar la mitad de la Directiva en Junta General de Hermanos. La Junta Directiva debía nombrar a un Capellán para asistir a los actos y funciones religiosas de la Cofradía.

    Otro dato curioso es que, en la Junta General, que debía estar presidida por el Arcipreste, los Hermanos cofrades debían ponerse a ambos lados del mismo por orden de antigüedad.

    Para ingresar en la Cofradía, había que solicitarlo a los miembros de la Junta Directiva, que eran quienes decidían. Había que tener cumplidos los 16 años y en caso de ser menor, tener permiso paterno o del tutor.

    Un aspecto menos conocido de las Cofradías en general y de la del Nazareno en particular, es que funcionaban como compañías de decesos y así, estaban obligadas a costear los funerales de los Hermanos difuntos. Esto explica que, para ingresar en ella, los menores de 60 años debían pagar una cuota inicial de 15 reales y los mayores de dicha edad, 60 reales.

    Existía la posibilidad de solicitar ser inscrito en la Cofradía hallándose en peligro de muerte “para alcanzar las gracias e indulgencias de la misma” para lo cual había que pagar los 15 reales iniciales más otros 45 por cada acto que asistiera la Cofradía y gastos de entierro y cera, siendo ésta una práctica bastante habitual. Consta, por ejemplo, que el 29 de abril de 1893, Gil del Puerto Vaca pagó 26,25 reales “por la admisión de hermano en articuli-morti de Gil del Puerto Ramírez”, el 5 de mayo fue María Cote la que pagó 29,75 reales por la admisión de Francisca Sánchez Cote en idéntica situación y el 2 de septiembre Juan Cid Álvarez pagó 26,25 reales para inscribir antes de morir a Sebastiana Álvarez Sánchez. [2]

    Cuando un Hermano estaba en sus últimas horas, el resto debía acudir ante el agonizante con velas encendidas para la administración de los Santos Sacramentos y rogar por su alma “hasta dos veces” y tras fallecer, facilitar cera para alumbrar el cadáver, costear un entierro común, acompañándole hasta el sepulcro, aplicando por su alma hasta cuatro misas. La Cofradía aún posee el paño de difuntos que se utilizaba antaño para colocarlo sobre el féretro que lo identificaba como Hermano de la misma.




    Otra de las particularidades recogidas en los Estatutos de 1890 es que los Hermanos debían satisfacer una parte de su cuota anual en especie, concretamente una cuartilla de trigo, y otra en dinero, 8 reales, en el mes de agosto tras la recolecta.

    La labor asistencial también quedó recogida en estas normas y en caso de que algún Hermano estuviese enfermo y sin recursos, el Hermano Mayor debía nombrar a dos cofrades para visitarlo diariamente y suministrarle durante el tiempo necesario 3 reales diarios y, además, se debía dar limosna de pan a los pobres que lo solicitaran el día de noviembre en que se celebrase la misa por los hermanos difuntos, que solía ser el día 30, festividad de San Andrés.

    En las últimas décadas del siglo XIX, la Cofradía del Nazareno se encontraba de facto establecida en la Iglesia de la Soledad, debido al estado ruinoso que presentaba la Iglesia del exconvento de la Victoria. Sin embargo, constan que algunas reuniones de la Junta Directiva seguían celebrándose en dicha Iglesia, aunque la mayoría, incluyendo las Juntas Generales, se celebraban en la Sacristía de la Parroquia de San Jorge.

    Solía celebrar además la Cofradía Cultos en Cuaresma. En 1884, por ejemplo, el Hermano Mayor Ildefonso Bohórquez propuso “fuera conducido N. P. J. y Nra. Sra. de los Dolores a la Parroquia para celebrar el Triduo con la solemnidad de vida por no poderse efectuar en la Iglesia de la Victoria por su mal estado”[3]

    Otras de las diferencias con la actualidad, es que, en aquella época, la salida procesional no tenía lugar el Jueves, sino en la madrugada del Viernes Santo, estando obligada a solicitar permiso a las autoridades civil y eclesiástica. En los citados Estatutos se hace una breve descripción del cortejo:

“Asistirán todos los co­frades con la mayor compostura y circunspec­ción, con velas encendidas y con buen orden, unos tras otros; precederá el estandarte negro, seguirá la Cruz encarnada, sucesivamente: a proporcionada distancia la imagen de Nuestra Señora de los Dolores, San Juan, la Verónica y Nuestro Padre Jesús Nazareno.”

    Cabe señalar que no figuran aquí ni la Bandera ni el Estandarte, pues dichos enseres fueron bordados en 1892 por las monjas del Convento de Santa Clara de la localidad.

    Del igual modo, el recorrido de la procesión tampoco coincidía con el actual, quedando constancia del itinerario por “calle de la Salada calle de contrabandista barrio de S. Sebastián calle de Sagasta Plaza de la Bera Cruz Real Plaza de Blaza Villa Abajo puerta de la Villa Plaza de Collado y Plaza Alta” recogiéndose en la Parroquia.[4]



    Para terminar, debemos reseñar que se conserva un censo de Hermanos de 1893, contabilizándose un total de 193 Hermanos, en el que figuran lo más granado de la sociedad alcalaína de la época, figurando entre ellos 3 presbíteros y algunos personajes cuya memoria ha quedado perpetuada en el callejero:



“Relación nominal de los hermanos que existen en el presente año en la espresada Cofradía


Doña Manuela Moreno

Mª del Carmen Mansorla

Hermana de Jesús y María

Don José Fernández Sánchez

Cristóbal Vilches de la Corte

Inés Barea Perales

Josefa Álvarez Salcedo

Antonio Granara Romero

Manuel de la Corte Delgado

Francisca Macias Pérez

Juan Muñoz Ramos

María Monroy de Muñoz

Domingo Moreno

Vicenta Valle Salas

Leonor Rio Rodríguez

Juan Bosas Barea

Rafael Rodríguez Romero

Miguel Álvarez Corona

Catalina Ballestero de Álvarez

Isabel Ortega Jiménez

Ana Mª Josefa de Velasco

José Domínguez Durán

Rafael Bohórquez Díaz

Andrés de Peña Gil

José Mora García

Carmen Moreira de Mora

Andrés Morales Escribano

José Morales Escribano

Antonio Álvarez Pérez

Juan Barroso Almagro

Juan Asensio Ortega

Juan Manuel López Espinosa

Diego Gallego y García

Gonzalo Romero Blanco

Manuel Moreno Carrasco

Josefa Ramos de Moreno

Antonio Franco Barrera

Juan sillero Orta

Gonzalo Romero Camacho

Pedro Piñero Gómez

Rosalía Lozano Mora

Ángel Gallego Arnal

Fernando Domínguez Illesca

José Vázquez García

Ana Pérez Monroy

Ana Romero Pérez

Antonio Sánchez González

Dolores Fernández de Sánchez

José Delgado Corbacho

Rosa Marchante Sánchez

José Sánchez Canto

Francisca Guillén de Sánchez

José López Ruiz

Mª Fernández Sánchez

Bartolomé Salas Fernández

José Recio

Juan de la Corte González

Juan Rodríguez Romero

Vicenta Briones Ponce

Francisco Román Granara

Isabel Triano

Ana Triano

Melchor Fernández Espinosa

María Morales Moreno

Catalina Salcedo Álvarez

Antonio Fernández Pérez

Jorge de la Jara Rodríguez

Joaquina Álvarez de la Jara

Juan de la Jara y Álvarez

Francisco Toscano García

José Camilleri Marchante

Dolores del Rio de Camilleri

José Fernández Sánchez

Ana Trujillo Bázquez

Francisco Mancilla Quijada

Antonio Pastor y Calvo

Ana Rosa Alex de Pastor

Domingo de la Jara Álvarez

Francisca Pacheco Morales

Juan Delgado Gómez

María de los Milagros Bauzano

José Jiménez Álvarez

Leandra Diaz de Jiménez

Bríjida Lara de Abajo

Juan Antonio Rodríguez

José Mª de Puelles y Centeno

Clara Puelles de Puelles

Francisco Sánchez Díaz

Consuelo Puelles de Sánchez

Ildefonso Bohórquez Portillo

Ana Álvarez de Bohórquez

María Bohórquez Portillo

Francisco Rodrigue González

José Rodríguez Ramos

Teresa de Castro Vda de Puelles

Francisco Puelles Centeno

Juana Puelles de Puelles


Antonio Romero García

Manuel Benítez Ríos

Juan Castro Moreno

María Úrsula

Francisco Puelles Dalmaut

Francisca Castro de Puelles

Miguel Puelles Centeno

José Asensio Pérez

Antonio Galán Recio

Juan Redondo Lucía

Leonor Barbero de Redondo

Rafael Pizarro Rodríguez

Dionisio Pizarro Rodríguez

María Bázquez de Pizarro

María Balberde Ríos

Antonio Armario Sánchez

María de los Stos Carrillo

Diego Pérez Cid

Juan Rodríguez López

Salvador Andrades Álvarez

Juan Sánchez y Sánchez

José Marín Rey

Francisca Mora Moreno

Miguel Sánchez Flores

Isabel Flores Carretero

Andrés Marchante Villalta

Juan Pacheco Mora

Isabel Meléndez Soria

Encarnación Madrid Martin

Manuel Delgado de la Corte

Juan Delgado Fuentes

Juan Carrillo Molla (Presbítero)

Manuel Baquero (Presbítero)

Joaquín Pizarro Rodríguez

Manuel Sandoval García

Baldomero Rodríguez Silva

Rafaela Pastor de Rodríguez

Francisco Moreno Daza

Francisco Romero Hidalgo

Miguel Jiménez Pino

Juan Sánchez Moreno

Manuel del Puerto Gómez

Pedro Ita Fernández

Andrea Benega de Ita

Ignacio Tizón Moreno

María Moreno del Castillo

Roque Hidalgo Benítez

Antonio Sánchez Monroy

María Marín Ortega

Francisco Muñoz de Arenilla

Dolores Gutiérrez Fernández

Sebastián Sánchez Moreno

Miguel Sánchez Barea

Catalina Barea López

José García Barroso (Presbítero)

Doña Antonia Benítez Álvarez

Isidoro Reyes Espinosa

Franco Roja Ortega

Juan Barea Mora

José Moreno Bera

José Mª Benítez Ramírez

Manuel González García

Antonio Martínez Delgado

Bartolomé Fernández Pérez

Ana Fernández Vergara

Diego Valle Benítez

Manuel Cabrera Roble

Franco González Rio

Gabriel del Puerto Gómez

José Domínguez García

Pedro Nieto Torrejón

José Sánchez Belmaño

Dionicio Moreno Rosado

Antonio Gil García

Rafael Álvarez Belmaño

Juan Corrales Bazquez

Manuel Ita Pérez

José Rivas Sánchez

Cristóbal Benítez Valle

Felipe Turrillo Salas

María de la Corte Ahumada

Francisca Ahumada González

Francisca de Velasco García

Manuela de Velasco García

Jacinta García de Leiva

Ildefonso Benítez

José Blanco Rengel

Francisco Clavijo Salas

Juan Romero Revidiego

Isabel Gamero Pérez

Franco de P. Salas

Amalio Sanjuan Arias

Idelfonso Barea Mora

María Mora Moreno

Ildefonso Sánchez Cardoso

Macario Blázquez de Juan”[5]





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Queda prohibida la reproducción, distribución, modificación o uso no autorizado del contenido de este blog sin el consentimiento expreso por escrito del titular.


NOTAS

[1] Archivo de la Cofradía del Nazareno de Alcalá de los Gazules: Libro de actas nº 2. Sesión del 8 de abril de 1868. Folio 90

[2] Ib. Libro 5º folio 000 vuelto

[3] Ib. Libro 3º Folio 42 vuelto. Sesión del 23 de marzo de 1889

[4] Ib. Libro 3º Folio 55. Sesión del 3 de abril de 1892. La calle del Contrabandista es la actual Veredilla, Sagasta se corresponde con la calle los Pozos, Villa Abajo con Ildefonso Romero. En este época no existía el Paseo San Juan de Ribera.

[5] Archivo Municipal Alcalá de los Gazules. Legajo 409. Expedientes de Cofradías y Patronatos. Fechado el 3 de abril de 1893.

sábado, 12 de marzo de 2022

Sobre la fundación del Convento de Santo Domingo de Alcalá de los Gazules





Ismael Almagro Montes de Oca



       Aún hoy día no se ha fijado con exactitud la fecha de fundación del Convento de Santo Domingo. Marcos Ramos Romero menciona un convenio entre el V adelantado Mayor de Andalucía, D. Francisco Enríquez de Ribera y la Comunidad dominica para la fundación de un convento, fechado en Sevilla el 22 de septiembre de 1511.[1] Sin embargo, puso en duda esa fecha porque el Señor de Alcalá había fallecido dos años antes, fijando su fundación en vida del mismo, ya que la comunidad de los jerónimos de Bornos se había obligado a terminar el convento de Alcalá en 1510. Gabriel Almagro, se inclina por la fecha del convenio con los dominicos.[2] 

       Nosotros, por nuestra parte, vamos a dar a conocer un documento que localizamos en el Archivo Histórico Nacional y que ayudará a aclarar cómo se desarrolló el proceso de fundación del convento.

Francisco Enríquez de Ribera



      El V Adelantado Mayor de Andalucía y Señor de Alcalá de los Gazules, Francisco Enríquez de Ribera, falleció en nuestra localidad el 8 de febrero de 1509. Aquí había hecho su testamento en “la mi casa de Miraflores, que es en término de la dicha mi villa de Alcalá” el jueves 6 de octubre de 1507 y el día antes de su muerte, otorgó un codicilo con sus últimas voluntades:

“el cual dicho codicilo otorgué en mi villa de Alcalá de los Gazules en mi palacio, que es en la collación de San Jorge, jueves ocho días del mes de febrero, a la hora de vísperas, poco más o menos, de este año del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo de mil e quinientos e nueve años, el cual otorgué ante Andrés Miguel, escribano público de la dicha mi villa de Alcalá, al cual mando e le encargo no lo lea ni publique hasta que Dios Nuestro Señor disponga de mí lo que sea de su servicio, e después que el dicho Andrés Miguel, escribano público, lo diere signado valga e sea firme para siempre jamás, e ruego que sean de ello testigos los dichos Hernando de Morales, mí contador, e Alonso Cabellos, mi camarero, e Alonso Pérez, regidor, vecinos de esta villa de Alcalá”

      En su testamento, había dejado tres cuentos de maravedíes para levantar un convento dominico en Alcalá y en caso de que éstos no aceptaran, ordenó que se gastara anualmente su renta en casar huérfanas y liberar cautivos. Dejó por patronos de este encargo al prior del convento de Santa María del Rosario de Bornos y al de Santa María de las Cuevas de Sevilla.

       Efectivamente, el dinero quedó depositado en el monasterio de San Jerónimo de la capital hispalense hasta que, seguramente en los primeros días de mayo de 1511, los dominicos presentaron a D. D. Juan de Fonseca, Obispo de Palencia, Conde de Pina y Comisario general de la Santa Cruzada, un documento en que confirmaban la decisión de edificar un convento en Alcalá:

“por quanto agora por parte del Reverendo padre provinçial somos çertificado que se hara la dicha csa e monesterio el qual dicho enbargo alçad para que conforme a la clausula del testamento del dicho adelantado se haga e edifique la dicha casa”

     El Obispo, el 12 de mayo, manda una comisión al doctor Sancho de Matienzo, canónigo de la Catedral de Sevilla y Comisario de la Santa Cruzada, para que reclame a los priores de ambos conventos “…los tres quentos de maravedis que don francisco enriquez de Ribera adelantado del andaluzia ya defunto mando en su testamento para edificar un monesterio de la horden de santo domyngo en la vylla de alcala de los gazules e dezia que se dyese sy la dicha orden de santo domyngo açeptase la dicha manda”

Subrayado: "edificar un monestº de la horden de sto domingo en la vylla d alcala de los gazules"


       Del mismo modo, encargó a su delegado que advirtiese a los priores que entregasen el dinero a quien el Principal de la orden dominica nombrase:

“lo mandad de nuestra parte el prior de sant geronymo desta çibdad de sevilla y al prior de santa maria de consolaçion de la dicha vylla de bornos en cuyo poder diz que mandastes enbargar y enbargastes los dichos tres quentos por virtud de una nuestra provysyon que para ello dimos y mandadles que acudan con todos los dichos tres cuentos de maravedis a quyen el padre prinçipal de la dicha orden de santo domyngo nonbrare y mandare e sy neçesario es nos por la presente alçamos e quitamos el dicho deposyto y enbargo para que se faga lo que el dicho adelantado mando fecho en sevilla a doze dias del mes de mayo de myll e quinientos e onze años /J. eps palenty et omes por mandado de su señoria juan de bosmediano”

      El comisario debió presentar la orden del Obispo a los priores el 16 de mayo:

“Por lo qual alçamos e quitamos qual quyer deposyto o enbargo que fezimos de los dichos tres quentos para que conforme a la clausula del testamento del señor adelantado se haga y edifique la dicha casa e vos mandamos en vistud de santa obediençia so pena descomunyon mayor que acudades con los dichos tres quentos de maravedis a quyen el Reverendo padre provinçial de la dcha orden de santo domingo nonbrare e mandare e sy neçesario es por la presente alçamos e quytamos el dicho deposyto y enbargo para que se faga lo que el dicho señor adelantado mando dada en sevilla a diez e seis dias del mes de mayo año del nasçimiento de nuestro salvador hiesu christo de myll e quynientos e onze años”[3] 

       Por tanto, el 22 de septiembre de 1511 debe ser la fecha en que el dinero pasa definitivamente a manos de los dominicos y, desde nuestro punto de vista, el punto de partida del Convento de Santo Domingo de Alcalá de los Gazules.



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NOTAS

[1]  RAMOS ROMERO, Marcos: Historia de los pueblos de la provincia de Cádiz. Alcalá de los Gazules. 1983. Pág. 346


[3]  Nuestro agradecimiento a Manuel Romero Bejarano por la transcripción del documento.